La Palabra de Dios | Qué significa buscar la verdad (8) Parte 3
Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso....
¡Damos la bienvenida a todos los buscadores que anhelan la aparición de Dios!
Algunas personas no son habladoras por naturaleza, ya desde pequeñas no les gusta hablar mucho. Al relacionarse con los demás, hablan en términos sencillos, sin un lenguaje rico y variado; cuando les ocurren gran cantidad de cosas, no piensan mucho al respecto ni tampoco cuentan con demasiado lenguaje para expresarlas. Aunque se expresen, resulta muy simple. ¿Qué clase de problema es este? (Es un problema relativo a su personalidad). Es un problema de su personalidad, la cual forma parte de sus condiciones innatas. Su personalidad es taciturna por naturaleza. Usan un lenguaje sencillo, no tienen pensamientos complejos y son reacias a hablar cuando interactúan con los demás. Cuando se comparte la verdad durante las reuniones, se limitan a escuchar al resto y ya es mucho si pueden dar una respuesta sencilla cuando los demás han terminado de hablar. Si les preguntas: “¿Qué has entendido de esto?”, dirán: “Más o menos lo mismo que tú”. Si les pides que sean concretos, dirán: “Pienso lo mismo que tú”, y entonces no tendrán más que añadir. Su personalidad es esa; si les pides que digan algo más, son incapaces. Esto forma parte de sus condiciones innatas. Hay otro tipo de persona que, aunque parece no tener mucho que decir y a menudo muestra un aspecto taciturno, en privado le gusta preguntar por chismes y dice cosas como: “¿De qué zona pastoral es el hermano o la hermana tal o cual? He oído que hace ocho años que cree en Dios. ¿Ha sido líder alguna vez? ¿Qué edad tiene? ¿Es verdad que está divorciado y tiene un hijo?”. ¿Qué clase de manifestación es esta? En apariencia, no habla mucho y no le gusta hacerlo en público. No tiene un lenguaje muy rico y le faltan palabras para comunicarse normalmente con los otros. Sin embargo, en otros aspectos, tiene mucho que decir y siempre le gusta indagar sobre los demás, decir cosas como: “¿Se ha operado esa persona los párpados? Tiene la piel muy clara, ¿suele ir a salones de belleza?” o “Veo que tal o cual usa siempre el modelo más moderno de ordenador y toda su ropa es de marca y bastante cara. ¿Es pudiente su familia? ¿Qué tipo de negocio tiene? ¿Su padre es funcionario?”. ¿Qué problemas implican estas manifestaciones? (Problemas de humanidad). Le gusta preguntar sobre chismes, reúne información sobre asuntos personales triviales y disfruta de charlar sobre los asuntos de los demás; estas son manifestaciones relacionadas con la propia humanidad. ¿Estas manifestaciones son buenas? (No). ¿Por qué no? ¿Qué problemas de humanidad conllevan? No han hecho daño ni atormentado a nadie ni perjudicado los intereses de nadie, así que, ¿por qué se consideran malas estas manifestaciones? (Siempre quieren saber cosas de los demás, meten la nariz en los asuntos de otros a sus espaldas de forma constante. Hay un problema con la razón de su humanidad). Está relacionado con la razón de su humanidad. Si preguntaran con sinceridad y sin rodeos, por ejemplo: “Hermano tal o cual, ¿qué edad tienes?”, ¿sería eso una manifestación normal de humanidad? (Sí). ¿Acaso no es esto preguntar de manera abierta y transparente? ¿No es lo adecuado? (Sí). Entonces, ¿por qué hay quienes no les preguntan ni les dicen las cosas directamente a los aludidos? ¿Por qué recurrir a maniobras turbias a espaldas de los demás? Si un tema se puede preguntar o discutir en persona, se debería sacar abiertamente. ¿Por qué susurrar secretos a espaldas de los demás? ¿Acaso esto no implica una cierta postura y un método para comportarse y lidiar con las cosas? ¿Son buenos esta postura y este método? (No). ¿Por qué no se consideran buenos? Estas personas a las que les gusta indagar en secreto sobre las cosas, ¿disfrutan de escarbar en la privacidad de los demás y escrutarlos a sus espaldas? (Sí). ¿Por qué les gusta escrutarlos a sus espaldas? Si les surgen preguntas, ¿por qué no se las hacen directamente? ¿Existe alguna dificultad en preguntar cara a cara? Les parece que no es fácil o que no es posible preguntar directamente, así que indagan a espaldas de los demás. ¿Acaso no es ese el motivo de que se comporten así? (Sí). En realidad, algunas cosas se pueden preguntar directamente, como: “¿Cuántos años hace que crees en Dios? ¿Has ido a la universidad? ¿Qué nivel educativo tienes? ¿Cuántos años tienes?”. Todo esto se puede preguntar a la cara. Si hay quienes no están dispuestos a contestar, entonces no preguntes y tampoco indagues a sus espaldas. Si piensas que estarían dispuestos a compartir ciertas cosas contigo u os conocéis bien y confían en ti lo suficiente para hablar contigo, entonces les puedes preguntar directamente. ¿Por qué insistir en dar un rodeo para indagar a sus espaldas? ¿Realmente es necesario? ¿Acaso no da una impresión bastante vulgar? No se atreven a preguntar directamente porque tienen miedo de que la otra persona no conteste. Sin embargo, tienen gran interés en saber y averiguar estas cosas. Se inquietan si no lo hacen, pero una vez que consiguen la información, se sienten a gusto por dentro, como si hubieran obtenido un preciado tesoro. ¿Qué clase de personas son? Obtienen placer al indagar y enterarse acerca de los asuntos privados o la información personal de los demás; son propensas al chisme y a juzgar al resto, ¿verdad? (Sí). Si crees que alguien estaría dispuesto a responder a tus preguntas, puedes intentar hacerlas y descubrir directamente tales respuestas. Si la otra persona siente que algunos de tus interrogantes son excesivos y van más allá de lo que deberías preguntar y se niegan a responder, no pasa nada. Si no quieren responderte o no quieren que sepas ciertas cosas, tampoco indagues a sus espaldas. Si insistes en conocer la información de alguien o sus asuntos privados, por un lado, empezarán a mirarte con suspicacia: “¿Por qué quieres saber estas cosas? ¿Por qué estás intentando averiguar sobre mí a mis espaldas? ¿Buscas controlarme, atormentarme o venderme?”. Ese es un aspecto. Por otro lado, ¿qué necesidad hay de que sepas sobre los demás? ¿Qué derecho tienes a saber cosas sobre ellos? ¿Quieres reunir información sobre todo el mundo? ¿Tienes que saberlo todo, tu especialidad es reunir información? ¿Es tu trabajo? La casa de Dios no le ha hecho a nadie ese encargo. Si tratas todo el tiempo de indagar sobre los asuntos privados de los demás, de indagar sobre cosas que no quieren que sepas, te considerarán muy molesto. ¿Cómo es la humanidad de alguien al que otros encuentran molesto? Como poco, desvergonzada. ¿Cómo llaman los no creyentes a tal persona? Un bribón audaz. Su humanidad es vulgar, carece de dignidad y quiere entrometerse en todo; se comporta de manera inadecuada. ¿Acaso no es así? (Sí). ¿La humanidad de este tipo de persona es buena o mala? (Su humanidad es mala). Como mínimo, no es buena. Esta es una manifestación dentro de la categoría de no tener buena humanidad; comportarse de manera inapropiada y siempre hacer maniobras turbias. En apariencia, parece educada, respetuosa y cortés contigo, parece que se comporta bien y de manera apropiada. Sin embargo, a tus espaldas, hace maniobras turbias, indaga sobre tu edad, tu trasfondo familiar y otros aspectos tuyos, sin discutirlos a las claras ni preguntarte directamente. Al interactuar y charlar con los demás, no es sincera ni directa; en cambio, siempre hace maniobras turbias a espaldas de la gente, hace cosas que no deben salir a la luz. Siempre rumia los asuntos privados de los demás y justamente lo que otros piensan, siempre se preocupa por tales cuestiones. La humanidad de este tipo de personas no es buena y no le gustan a nadie dentro de ningún grupo. No es que la gente no quiera que sepas cosas personales o te esconda algo; lo que sucede es que tu humanidad y tu método para comportarte y lidiar con las cosas te convierten en desagradable para los demás. La razón por la que no le gustas a la gente es que tu método para comportarte y lidiar con las cosas es un tanto ruin; las tácticas que usas son vulgares y sórdidas, en lugar de ser adecuadas y transparentes. Algunas personas parecen no tener problemas a la hora de relacionarse cara a cara con los demás, pero siempre hacen cosas a sus espaldas, siempre actúan de manera furtiva. Cuando otros se van, abren rápidamente sus ordenadores para ver con quién han estado charlando, de qué han hablado, lo que han escrito en su diario y qué perspectivas tienen. A veces, cuando alguien tiene una contraseña en su ordenador, tratan de persuadirlo diciendo: “¿Has cambiado la contraseña de tu ordenador? Yo acabo de cambiar la mía a 1234567, tal vez tú también deberías cambiar la tuya”. ¿Con qué propósito lo dicen? “Te estoy diciendo mi contraseña, tú también deberías decirme la tuya para que así tenga ocasión de revisar tu ordenador”. Los hay que incluso se atreven a hurgar en los bolsos y las pertenencias de los demás cuando no están cerca. Por ejemplo, si una persona ve que alguien lleva unos auriculares nuevos y quiere saber cómo es la calidad de sonido, podría atreverse a hacerse con ellos y probarlos cuando su dueño no ande cerca. Si le pides abiertamente que te preste esos auriculares y acepta, entonces los puedes probar por derecho. Si no quiere, entonces no deberías probarlos. ¿No es esa la manera adecuada de manejar esto? Estén o no de acuerdo los demás, deberías ocuparte de los asuntos abiertamente, delante de ellos, no a sus espaldas. Este tipo de persona es del todo incapaz de ello, siempre hace maniobras turbias. ¿Hasta qué punto? En cuanto te marchas, se pone de inmediato a hurgar en tus cosas, revisa lo que has escrito en tus notas de devoción espiritual y las copia rápidamente, por miedo a perderse algo. A simple vista, parece que anhela la verdad, pero sus acciones entre bambalinas son sórdidas. Cuando te ve comprar un ordenador nuevo, siente celos. De cara a la galería, dice que el ordenador nuevo es genial y es rápido, pero en su fuero interno, piensa: “¿Rápido? ¡Espero que algún día se le rompa!”. Un día, mencionas que el nuevo ordenador no está funcionando bien y va lento y siente una secreta euforia: “¡Te lo tienes merecido por usar uno nuevo! Yo ni siquiera he tenido la suerte de usar uno, ¡así que mejor que tú tampoco!”. Su cabeza está llena de pensamientos vulgares y sórdidos que no pueden salir a la luz. Hay quienes ven a alguien llevar una prenda de ropa bonita y también quieren probársela. Sin embargo, en lugar de preguntar directamente, se limitan a esperar la ocasión para ponérsela en secreto cuando la otra persona no está cerca. Se miran al espejo, piensan que lucen genial, pero en cuanto oyen pasos, se la quitan enseguida y la devuelven a su lugar antes de que regrese su propietario. Aunque las turbias maniobras de este tipo de persona y su manera de lidiar con las cosas puede que no impliquen un carácter corrupto ni sean tan graves como este, su postura a la hora de comportarse y lidiar con las cosas y la manera en la que tratan a los demás es bastante repulsiva y detestable, lo que afecta en cierto modo a la vida normal de otros. Por tanto, se puede decir que este tipo de personas muestran problemas graves en su humanidad. ¿Cómo de graves? Su comportamiento es inapropiado, hacen muchas maniobras turbias entre bambalinas y su manera de lidiar con los problemas es ruin y sórdida. Siempre tienen secretos; nunca hacen las cosas abiertamente, sino a espaldas de los demás. Cuando no hay nadie cerca ni prestando atención o nadie ve ni se entera de lo que están haciendo, hacen cosas de manera furtiva. La humanidad de este tipo de personas no es buena. Siempre viven en rincones oscuros, envueltas en una atmósfera de oscuridad, incapaces de afrontar la luz o a otras personas. Su humanidad es vulgar y sórdida. ¿Son instintivas estas manifestaciones de su humanidad vulgar? (No). Les avergüenza hacer cosas delante de los demás; prefieren hacerlas a sus espaldas y no muestran limitaciones de ningún tipo a este respecto. ¿Tiene algo que ver con su personalidad? (No). Si dices que estas maniobras turbias o lo que revelan y viven en su humanidad está relacionado con cierto aspecto de las actitudes corruptas, eso no sería preciso. Sin embargo, sus maniobras turbias son constantes. Desde fuera, parece que no han cometido errores importantes y, cuando la iglesia les asigna un deber, la mayoría del tiempo se dedican de corazón a él y son obedientes; incluso dan la impresión de ser bastante aptos. Sin embargo, la historia es diferente entre bambalinas; igual que un ratón, en cuanto nadie está mirando, empiezan a hacer maniobras turbias y a tramar cosas. ¿Acaso no son como los ratones? Pensadlo, si esta es su humanidad y la manera de interactuar con otros y lidiar con las cosas, si la calidad humana moral de su humanidad es de este tipo y tienen esta clase de esencia-humanidad, ¿cómo tratan a Dios y la verdad? ¿Tratan a Dios y la verdad de la misma manera que tratan a las personas? (Sí). Además, hacen maniobras turbias entre bambalinas, ¿no? Prueban todas las formas posibles de evitar la supervisión de los líderes y obreros, actúan de una manera delante de ellos y de otra a sus espaldas. No aceptan el escrutinio de Dios ni la verdad en el fondo de su corazón. Da igual lo que digan las palabras de Dios, las abordan a su manera, hacen algunas maniobras turbias y cosas para lucirse, para que, en apariencia, nadie pueda detectar ningún problema o fechoría. Desde fuera, parece que no hacen nada malo y que practican la verdad, pero, entre bastidores, ya han hecho maniobras turbias y las maldades que han cometido son secretas, nadie las conoce. No creen ni aceptan el escrutinio de Dios y, por tanto, no aceptan la verdad. ¿Qué implica esto? Guarda relación con las actitudes corruptas. Cuando tratan a Dios, la verdad y su deber con esta clase de humanidad y esta manera de interactuar con los demás y lidiar con las cosas, las manifestaciones específicas de humanidad que revelan conllevan actitudes corruptas. ¿Qué se incluye en estas actitudes corruptas? Falsedad, como mínimo. Si sus acciones son incluso más secretas y engañosas, ¿qué implica eso? (Se eleva a perversidad). Guarda relación con la falsedad y perversidad dentro de sus actitudes corruptas. Además, en el fondo de su corazón, siempre albergan dudas sobre la verdad y el escrutinio de Dios. Esto está hondamente arraigado en ellos. Piensan: “Nadie sabe lo que hago entre bambalinas. No he visto a Dios en ninguna parte, así que Él seguro que tampoco lo sabe, solo lo sé yo”. ¿Acaso no implica también un carácter corrupto? ¿Con qué aspecto de las actitudes corruptas se relaciona esto? (¿Es intransigencia?). Tienen un carácter intransigente en su interior. Así pues, ¿es la esencia de estos pensamientos aversión por la verdad? (Sí). Su postura hacia la verdad es de resistencia y oposición. Aparte de ser intransigentes, sienten una particular aversión por la verdad, lo cual es un problema grave. Cuando conlleva un carácter corrupto, eso es más grave que solo tener una humanidad pobre. Implica rebelión contra Dios, oposición a Él y la esencia de ir en contra de la verdad. Tiene que ver con la postura de una persona hacia Dios y la verdad. Una vez que conlleva un carácter corrupto, se ven involucrados los principios-verdad y la necesidad de resolver las actitudes corruptas con la verdad.
Hay quienes son por naturaleza altos y tienen figuras gráciles y, además, tienen rasgos bien proporcionados, definidos, refinados que les resultan agradables a los demás. Se pongan la ropa que se pongan, la gente los admira, dice: “¡En serio, es como un anuncio de revista andante, tan guapo, tan hermoso, tan impresionante!”. ¿Se corresponde esto con sus condiciones innatas, su humanidad o sus actitudes corruptas? (Es su apariencia natural). Nacieron con buena apariencia. Como son naturalmente atractivos y tienen buena figura, sus mayores los alababan desde pequeños, sus compañeros de clase los envidiaban y sus padres los adoraban especialmente. Sus padres los vestían de gala a diario y, con cuatro o cinco años, un día los vestían de niña pequeña y al siguiente de niño pequeño. En resumen, los amaban como a un juguetito preciado. A medida que crecen, adquieren un gusto especial por tener buena apariencia. Educados en un entorno de vida moderno, privilegiado, adoptan el hábito de vestir bien. En especial, después de obtener acceso a diversos conocimientos de moda, empiezan a disfrutar de llevar los colores a juego, de los cortes y los estilos; visten con especial gusto, exudan un porte refinado. Incluso una simple camiseta y unos vaqueros a ellos les quedan de manera diferente y, cuando los combinan con un par de zapatos de un color armonioso, su estilo se torna incluso más impresionante; son absolutamente despampanantes e increíblemente guapos. Solo verlos es un regalo para los ojos. Cuando aparecen en lugares públicos o en la calle, no hay duda de que se giran muchas cabezas. Como nacieron guapos y tienen esta condición innata y saben vestir bien, exudan un porte especialmente refinado con cualquier cosa que se pongan; tanto las personas del mismo sexo como del contrario gozan de un particular disfrute al interactuar y asociarse con ellos. Se muestran ansiosas por sentarse cerca para hablarles y charlar, para tener un contacto estrecho con ellos, para así disfrutar de su belleza. ¿Acaso es su culpa? (No). Debido a su favorable condición innata, todo el mundo se muestra siempre tolerante respecto a cualquier problema, fallo o defecto que puedan tener. Así, dondequiera que van, son particularmente bien recibidos y populares. Aunque digan algo desagradable, los demás disfrutan al oírlo. Cuando se enfurecen o adoptan una actitud agresiva, a nadie le importa ni se ofende; incluso lo consideran una especie de recompensa por su parte. A medida que acumulan estas experiencias, su condición innata les otorga un sentimiento de superioridad. Empiezan a pensar: “Ser bien parecido, tener un porte refinado y estar bien vestido me permite ser popular dondequiera que voy, ¡es fantástico! Es algo que realmente valora esta sociedad, esta especie humana. Parece que esta condición innata que me concedieron mis padres es mi capital. Es más fácil encontrar trabajo y, durante los exámenes, si quiero copiar de la hoja de alguien, lo único que tengo que hacer es un gesto con la mirada para que me la ofrezca”. Muchas personas del sexo opuesto los persiguen y, además, entre los del mismo, hay muchos que los tratan bien y alaban constantemente su belleza y su buena apariencia. Con el tiempo, esto hace que disfruten cada vez más de esta ventaja. Esta les conlleva muchas facilidades, muchos beneficios y un tratamiento preferente, les permite disfrutar de muchas cosas. Por tanto, en esta clase de entorno, se imponen a sí mismos determinados requerimientos. No se van de casa sin aplicarse maquillaje y, si les sale una simple espinilla, no se atreven a dejarse ver. Son cautos respecto a su dieta, evitan las comidas picantes y la salsa de soja, se preocupan: “¿Cuándo se me quitará esta espinilla? No la puedo reventar, me da miedo que quede cicatriz. Pero si no la reviento, ¿los miembros del sexo opuesto que antes me admiraban la verán y pensarán que ya no soy atractivo, que ya no soy la persona de sus sueños? ¿Empezaré a resultarles indiferente? ¿Qué debería hacer? Supongo que tendré que esperar a que se me quite la espinilla antes de volver a salir. De ninguna manera puedo permitir que me vean así; arruinaría la imagen perfecta que tienen de mí en la cabeza”. Algunas personas tienen que ir perfectamente a juego con los colores, cortes y estilos de ropa. Antes de salir, tienen que mirarse en el espejo desde todos los ángulos y algunos incluso se toman selfis para asegurarse de que su aspecto es perfecto bajo la luz del sol o con luz artificial, de que aspectos como su piel, el rostro, el peinado, la ropa y el porte son agradables a la vista y despiertan el aprecio de los demás, y solo entonces se sienten preparados para salir. Hasta después de empezar a desempeñar su deber, siguen manteniendo este estilo de vida. Si, por circunstancias especiales, no se han duchado ese día y se acerca alguien del sexo opuesto, lo evitan enseguida. Sienten que, si no se han duchado, no están listos para dejarse ver. Como tienen muchas exigencias respecto a su apariencia y su porte, eso afecta a su vida diaria. Si van a alguna parte donde no se pueden duchar, se sienten angustiados, sufren mucho y son incapaces de comer o dormir bien. Piensan: “¿Qué voy a hacer si no puedo ducharme? Nunca he estado más de tres días sin ducharme. Si empiezo a oler, ¿me menospreciará la gente? ¿Ya no será perfecta mi imagen? ¿Ya no seré la persona de sus sueños? ¿Qué debería hacer?”. Si se ven en un lugar con unas condiciones de vida pobres y comidas que no son nutritivas ni bien equilibradas, empiezan a preocuparse: “¿Afectará esto a mi piel? ¿Se volverá áspera o envejecerá? ¿Me saldrán arrugas? No puedo permanecer en este lugar, ¡tengo que salir de aquí!”. El sentido de superioridad que conlleva su condición innata les complica la vida especialmente, provoca que vivan de una manera un tanto exhausta y limitada. Se preocupan en extremo de la opinión que tienen los demás sobre ellos, sobre todo respecto a cómo evalúan su atuendo, porte y actitud, les preocupa mucho cómo otros los perciben. ¿Hasta qué punto llega esto? Hasta el punto de afectar a su vida y trabajo normales, a su normal cumplimiento del deber. El sentido de superioridad que proviene de su apariencia los ha vuelto muy superficiales, muy preocupados por su aspecto y por cómo los perciben los demás. ¿Qué clase de problema es este? ¿Se halla en todas estas manifestaciones la postura correcta para lidiar con los problemas en la vida diaria? (No). ¿Son puntos de vista retorcidos que han desarrollado en el transcurso de su vida cotidiana? (Sí). Por tanto, ¿con qué tienen que ver estas manifestaciones? (Con su humanidad). ¿A qué aspecto de su humanidad concierne esto? ¿Qué problema hay en su manera de comportarse? ¿Se trata de superficialidad? (Sí). La superficialidad es un problema dentro de su humanidad. ¿Qué más? La vanidad, la preocupación por cómo los perciben los demás, el deseo de ser la persona más perfecta a ojos de los demás y una particular fragilidad e incapacidad para soportar adversidades. También hay egoísmo. Para mantener su imagen, hacen que todo el mundo los atienda y los sirva, mientras que rechazan soportar incluso la menor adversidad. El sentido de superioridad que causa su apariencia natural hace que quieran que todo el mundo gire en torno a ellos. El foco central de su vida diaria y el objetivo que apuntan a lograr es el de mantener su apariencia externa. En una ocasión, por ejemplo, mientras una persona se toma una foto, alguien nota un trozo de lechuga en sus dientes al sonreír. A partir de ese momento, deja de comer verduras de hoja verde. Aun cuando esa es la única opción disponible y no le queda elección, se enjuaga la boca de inmediato después de comerla y se debe mirar al espejo sí o sí para comprobar si tiene algo en los dientes antes de atreverse a salir y ver a los demás. ¿Es esto un problema en su humanidad? (Sí). Estos problemas comunes de su vida diaria recaen en el ámbito de la humanidad y no se han elevado al grado de carácter corrupto. Los problemas con los que lidian solo guardan relación con aspectos de la vida humana, tratan de mantener su belleza y un alto nivel de atención por parte de otros al enfocarse en su apariencia física y sus exigencias internas. Hagan lo que hagan —ya sea comer, vestir bien o soportar adversidades y pagar un precio—, al lidiar con estos problemas, sus puntos de vista y su postura están todos dirigidos a mantener su imagen exterior para resultar siempre agradables a la vista, garantizar que otros tengan una buena impresión de ellos y que atraigan un alto nivel de atención. ¿Guarda esto relación con su humanidad? (Sí). Todas estas manifestaciones están relacionadas con su humanidad, demuestran que esta es exageradamente superficial.
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