Cómo perseguir la verdad (4) Parte 5

Ejemplo 9: No preocuparse por la higiene

Algunas personas, al haber nacido en países o entornos subdesarrollados o en familias con condiciones precarias, no son tan quisquillosas en su vida respecto a ciertas cosas. Puede que no sean meticulosas con la higiene alimentaria, que lleven la misma ropa durante mucho tiempo sin lavarla y ni siquiera noten que huele a sudor. ¿Qué clase de manifestación es esta? (Es una manifestación de los propios hábitos de vida). Es una cuestión de hábitos de vida; es no prestar mucha atención a la higiene. Hay quienes usan la misma toalla para lavarse la cara y los pies, la que luego usan para secarse el sudor cuando salen a trabajar durante el día. A veces, si ven a alguien herido, incluso usan la misma toalla para tapar la herida. No les importa para nada la higiene. ¿Qué problema es este? Existe cierta conexión con las condiciones de la familia en la que nacieron. Algunas vienen de familias con buenas condiciones de vida, donde cada uno tiene multitud de toallas y de toallones, donde se distinguen con claridad las que se usan para la cara y las que se usan para los pies. Se bañan y se lavan la cara a diario y las toallas y los toallones también se lavan todos los días, así que parece que son especialmente escrupulosas. ¿Cómo se forman tales hábitos? Son el resultado de tener cierta base económica y de las condiciones financieras de la familia, las cuales llevan a estos hábitos de vida refinados. Esto hace que alguien parezca muy atento a la higiene y muy respetable. De cara a la galería, parece que son muy escrupulosos, pero, en realidad, detrás de todo ello están las condiciones innatas que los han llevado a ello. Por tanto, ¿por qué algunas personas no prestan atención a estas cosas? Algunas no tienen una tendencia natural a prestar mucha atención a tales asuntos y, aunque dispongan de los medios para hacerlo, no se los toman demasiado en serio; este no es un problema significativo. En otros casos, se debe a las condiciones y el entorno de su familia. En una familia de siete u ocho miembros, puede que todos usen la misma toalla para lavarse la cara y los pies, uno detrás de otro. Algunos incluso se van a la cama sin lavarse los pies y duermen bien igualmente. Esto no afecta a su vida diaria ni a su conducta propia. Los escrupulosos podrían decir: “Pero en tus pies hay gérmenes, ¡están muy sucios!”. A lo que otros podrían responder: “Los pies no están sucios, están todo el día cubiertos y no entran en contacto con el mundo exterior, así que no hay gérmenes, solo un poco de sudor. La gente cree que el sudor en los pies es sucio, pero en realidad no lo es. En algunos lugares, se emplean los pies para producir comida. Quién sabe, la comida que compras en el mercado podría haberse elaborado por gente que mezclaba la masa con los pies. Eso no lo ves y te la comes igual; ¡y aun así te crees muy escrupuloso!”. Ya sea alguien quisquilloso o no, todos estos son hábitos de vida o maneras de vivir influidos por las condiciones innatas. Esto no tiene nada que ver con cómo se comportan. Por tanto, ¿qué clase de manifestaciones afectan a la conducta de una persona? Por ejemplo, al enfrentarse a una situación peligrosa, cuando el gran dragón rojo los persigue, todo el mundo se siente tenso y asustado y mostrará algunas reacciones instintivas. Sin embargo, hay quien podría decir: “No importa lo tensos y asustados que estemos todos ahora mismo, debemos calmarnos y lidiar con los problemas de la situación. Primero, deberíamos proteger a los líderes y obreros, así como a los hermanos y hermanas de otras regiones, para que se puedan marchar enseguida”. Sin embargo, otros podrían pensar de manera diferente: “¿Protegerlos? ¿Y qué pasa conmigo? ¿Y si al final no puedo escapar? ¡Tengo que salir corriendo el primero! Al que corre primero no lo atrapan, no lo condenan ni lo torturan”. Como ves, cuando se enfrentan al peligro, aunque todo el mundo tiene la misma reacción instintiva de miedo, algunas personas priorizan proteger al resto y ponen la seguridad de su propia vida en segundo plano; tales personas demuestran amor y bondad. Otras, sin embargo, piensan primero en sí mismas, salen corriendo sin considerar al resto; eso es egoísmo. En realidad, en el sentido de la conciencia de su humanidad, ¿sabe este segundo grupo que primero debería proteger a los líderes y obreros y a los hermanos y hermanas de otras regiones? En cuanto a raciocinio, ¿comprenden esto? (Sí). Cuando todo el mundo por igual entiende este raciocinio y tiene reacciones instintivas, la gente difiere en cuanto a sus manifestaciones. Esto refleja las diferencias de humanidad entre los individuos. Algunas personas son egoístas y vulgares, solo miran por sí mismas e ignoran a las demás, mientras que otras son de buen corazón, capaces de sacrificarse y ser consideradas con todos, priorizan la protección del resto y no obran de manera egoísta. ¿Refleja esto los diferentes tipos de humanidad? (Sí). Esto deja muy clara la distinción. Por tanto, entre estos tipos de personas, con sus dos tipos diferentes de humanidad, ¿cuál es capaz de aceptar la verdad y desechar su carácter corrupto? (El tipo de persona con buena humanidad es capaz de aceptar la verdad y desechar fácilmente su carácter corrupto). ¿Qué hay de las personas egoístas? (No les resulta fácil practicar la verdad; aunque la entiendan, no pueden ponerla en práctica, así que les resulta difícil desechar su carácter corrupto). Exacto. Por tanto, mientras que todo el mundo puede revelar un carácter corrupto, si la humanidad de las personas es diferente, entonces de igual modo diferirán en cuanto a si pueden desechar su carácter corrupto. Cuando tienen diferentes tipos de humanidad, responden a la misma situación con posturas y enfoques diferentes. Esto determina si una persona puede aceptar en última instancia la verdad y las cosas positivas, si puede caminar por la senda de perseguir la verdad y desechar su carácter corrupto. La propia humanidad es crucial, ¿verdad? Cuando se enfrenta al peligro, todo el mundo tendrá algunas reacciones instintivas; todos sienten miedo, pánico y terror, así como incertidumbre, temor a la muerte y ganas de escapar. En una situación tan crítica, una persona de humanidad buena y amable pensará primero en proteger a los líderes y obreros, así como a los hermanos y hermanas de otras regiones; lo primero en lo que piensa es en la seguridad de los demás. Aunque también experimenta reacciones instintivas —miedo, pánico, terror— y además posee de manera natural el instinto de autoprotección, su manera de manejar la situación no es protegerse primero a sí misma, sino proteger a los demás. Esta es la manera en la que se comporta una persona de humanidad amable. ¿Y qué hay del comportamiento de una persona egoísta? Puede que piense en los otros, pero no los protege; primero se protege a sí misma. Por tanto, la gente de humanidad amable, que puede empatizar con otros y protegerlos, es probable que acepte la verdad. La conciencia y razón de su humanidad se conforman a las condiciones necesarias para aceptar la verdad y desechar su carácter corrupto. En cuanto al tipo de persona egoísta, aunque entienda la verdad, no la acepta ni la practica. Cuando se enfrenta al peligro, su humanidad manifiesta autoprotección y egoísmo. Por tanto, a juzgar por esta humanidad que manifiesta, es evidente que carece de las condiciones básicas necesarias para aceptar la verdad y desechar su carácter corrupto. Esto significa que en situaciones donde se requiere practicar la verdad, su conciencia y razón pierden su función. Actúa en contra de su conciencia y razón. No elige buscar la verdad ni hacer las cosas rectas que debería, sino que, en su lugar elige ir en contra de su conciencia y razón e incluso de la rectitud moral y la verdad, satisface completamente sus deseos egoístas y las necesidades de sus intereses para protegerse y preservar todos sus intereses. Por tanto, no será fácil para este tipo de persona caminar por la senda de perseguir la verdad o de la salvación. La implicación de esto es que su carácter corrupto es muy difícil de desechar. En un sentido un tanto prudente, en lugar de decir que es incapaz de desechar su carácter corrupto, diremos que es muy difícil que lo haga. Por tanto, al fijarnos ahora en el problema, ¿depende por completo de sus condiciones innatas que una persona pueda desechar su carácter corrupto y logre salvarse? (No). ¿De qué depende? (De su humanidad). Depende de su calidad humana y de si la conciencia y razón de su humanidad pueden funcionar cuando se enfrenta a diversas personas, acontecimientos y cosas. En otras palabras, depende de si actúa de acuerdo con su conciencia y razón cuando suceden cosas. Si una persona actúa bajo la dirección de su conciencia y razón, elegirá cosas positivas y la verdad. Sin embargo, si actúa en contra de su conciencia y razón, entonces, con independencia de cuánta verdad entienda o de si su calibre es alto o bajo, irá en contra de la rectitud moral, de los principios-verdad, e incluso renunciará a su humanidad. ¿Qué te deja claro esto? ¿Es crucial la humanidad? (Sí). Si una persona, con independencia de la situación, actúa en contra de su conciencia y razón y contra la rectitud moral cada vez que guarda relación con sus intereses, renunciará a su humanidad. Hará cualquier cosa para asegurar y proteger sus propios intereses. Por tanto, cuando se enfrente a una situación, no elegirá actuar de acuerdo con su conciencia y razón. En su lugar, irá contra ellas por sus propios intereses, sacrificará su integridad y dignidad para alcanzar sus objetivos. Visto desde esta perspectiva, no importa lo bien que se suela comportar este tipo de persona, lo único que persigue son sus propios intereses; su carácter corrupto es muy difícil de desechar. No acepta la verdad, mientras más decisivo sea el momento y más se enfrente a la realidad, más elige ir en contra de su conciencia y razón y de la verdad, de igual modo que, mientras más decisivo sea el momento, más revela su carácter corrupto de sentir aversión por la verdad y su humanidad egoísta, vulgar. Por tanto, para este tipo de persona, es muy difícil desechar su carácter corrupto. Por ahora, ¿está claro que la humanidad de una persona es una condición fundamental para desechar un carácter corrupto? La clase de humanidad que tiene una persona determina si al final puede desechar su carácter corrupto, si a la larga puede caminar por la senda de perseguir la verdad y si al final puede lograr la salvación.

Ejemplo 10: Ser taciturno por naturaleza

Algunas personas son taciturnas por naturaleza, de personalidad bondadosa y tolerante. Rara vez montan alboroto por nada o entablan disputas con nadie, así como tampoco son demasiado estridentes. Su discurso no es ostentoso y su voz es suave. De cara al exterior, parecen especialmente amables y hacen las cosas de manera metódica y sin prisas. También las hay que son tímidas, no les gusta la comunicación verbal con los demás y no están dispuestas a tener demasiada interacción con la gente. Vayan donde vayan, básicamente no dan la sensación de estar presentes. ¿Con qué problema guardan relación estas manifestaciones? (Es un problema relativo a su personalidad). Es un problema de su personalidad innata. Tienen esta clase de personalidad por fuera y, por dentro, sus pensamientos también son muy simples. Son relativamente agradables con los demás, interactúan con ellos con relativa equidad, no se aprovechan de nadie, devuelven los favores o la ayuda que reciben y, asimismo, recuerdan en su corazón la amabilidad de los demás. De cara al exterior, parece que tienen buena humanidad: son inofensivas tanto con los humanos como con los animales; son tolerantes, sensibles y no montan alboroto con nadie, no se enredan en disputas ni cotillean sobre la gente; no emiten juicios a sus espaldas y nunca atacan ni perjudican a otros de manera proactiva. Cuando alguien se halla en dificultades, en la medida que puedan serle de ayuda, nunca van a negarse a hacerlo ni pedirán nada a cambio. La mayoría diría de ellas que son bastante fáciles de llevar. Por tanto, ¿parece desde fuera que tengan buena humanidad? (Sí). Pero en una ocasión, la casa de Dios les pregunta por cómo van las cosas: “¿Cómo es el trabajo de vuestros líderes de iglesia? ¿Qué piensan de ellos los hermanos y hermanas? ¿Ha dado resultados el trabajo evangélico durante este periodo? ¿Alguien ha trastornado o perturbado el trabajo de la iglesia?”. Lo meditan: “¿Por qué me lo preguntan? ¿Adónde quieren llegar? ¿Están insinuando que debería decir que los líderes no lo están haciendo bien? ¿Buscan despedir a nuestros líderes? Están intentando sacarme las palabras y una confirmación por mi parte. Vale, pues yo no voy a decir nada. Si algún día despiden a los líderes y descubren que he denunciado sus problemas, ¿acaso no me guardarán rencor?”. Así que responden: “Los líderes han hecho bastante buen trabajo últimamente; no he notado ningún problema”. Esto es lo único que dicen. Cuando se les vuelve a preguntar: “¿De veras no has notado ningún problema?”, responden: “¿Por qué no le preguntas a la hermana tal o cual? Ella suele interactuar con los líderes. Se asocian bastante a menudo y los conoce bien. Yo no los conozco tanto”. Pero en realidad, piensan para sus adentros. “Aunque lo supiera, no puedo decir nada. Si alzo la voz y luego despiden a los líderes, ¿acaso no me guardarán rencor? Aunque no los despidan, si se enteran de que he dicho algo malo sobre ellos, ¿acaso no me complicarán las cosas? ¿Podrían atormentarme? ¿Me quitarían mi deber? ¡No puedo decir nada!”. ¿Qué clase de manifestación es esta? (Es una manifestación de falsedad). ¿Y con qué problema guarda relación? Con un carácter corrupto. De cara al exterior, parece que esta clase de persona tiene por naturaleza buena personalidad y humanidad, pero cuando se trata de evaluar a los demás o de informar de problemas, aseguran que no lo saben, dicen que hace poco que creen y no entienden la verdad, que son demasiado necias para desentrañar las cosas. Da igual de quién sean los problemas que perciban, nunca los denuncian ni alzan la voz al respecto. Cuando alguien emite juicios sobre los líderes a sus espaldas o hace su deber de manera superficial, fingen no darse cuenta ni saber nada al respecto y nunca lo denuncian. Cuando los líderes preguntan: “Has pasado mucho tiempo con tal o cual; ¿cómo suele ser su cumplimiento del deber? ¿Es capaz de soportar adversidades y pagar un precio?”, responden: “Bueno, veo que se levanta bastante temprano por la mañana y por la noche se va a la cama muy tarde”. En realidad, hace mucho que han notado que esta persona a menudo ve vídeos del mundo no creyente y no paga un precio al hacer su deber, pero no dicen la verdad; siempre mantienen una armonía superficial con todo el mundo. Desde fuera, su personalidad innata y su humanidad también parecen buenas, pero ¿qué oculta esta apariencia de buena humanidad? Son complacientes que no ofenden ni perjudican a nadie, que nunca se aprovechan de los demás ni se crean enemigos. ¿Cuál es su principio para comportarse? (El de no ofender a nadie). No ofenden ni perjudican a nadie y solo buscan protegerse a sí mismas. ¿Eso es ser escurridizas? (Sí). Incluso cuando alguien comparte sinceramente con ellas, dicen: “Hemos pasado mucho tiempo juntos haciendo nuestros deberes. Por favor, señálame los problemas que veas en mí. Te prometo aceptarlo y cambiar. Por favor, háblame también de los principios de práctica referentes a esto”. Aun cuando la otra persona es tan sincera, ellas siguen sin decir la verdad. En cambio, aseguran sin ninguna sinceridad: “Eres mucho mejor que yo. En realidad, ninguno de vosotros se da cuenta, pero soy muy débil. Me vuelvo negativo y rebelde”. Da igual la sinceridad con la que otros les preguntan, ellas siguen sin decir nada. Se niegan por completo a ofender a nadie y nunca harán ni un solo enunciado veraz. No le dirán la verdad a nadie, mantendrán todo enterrado en su corazón. A partir de esto, se puede ver que no se trata de que no alberguen pensamientos, ya que no son robots ni viven en el vacío. Tienen opiniones respecto a diferentes personas y asuntos, pero nunca las expresan ni las comparten ni se las trasladan a nadie. Se limitan a guardárselo todo para sí, en parte porque no quieren que los demás las desentrañen y, por otra, porque no quieren ofender a nadie. Por tanto, ¿qué principio siguen al comportarse? ¿Acaso no tienen principios? (No). No tienen principios. Nunca buscan la verdad ni defienden los principios. Solo se centran en defenderse y salvaguardarse. Mientras no sufran daño, no les importa lo que Dios requiera. No tienen principios ni límites respecto a cómo comportarse y no ofenden a nadie; simplemente son complacientes. Por tanto, a ojos de los demás, también se las ve como buenas personas, ya que a menudo prestan su ayuda a aquellos que interactúan con ellas y nunca se niegan cada vez que otros les piden algo, lo que lleva a la gente a creer que son buenas personas. Sin embargo, si examinas de cerca sus principios de comportamiento, te darás cuenta de que no tienen. En lo que respecta a los problemas relacionados con las actitudes corruptas, ¿buscarán la verdad para resolverlos? ¿Practicarán de acuerdo con los principios-verdad? (No). Sin duda, la respuesta es no. Estas personas se aferran a su propio entendimiento subjetivo, creen que tienen buena humanidad y un corazón amable. Piensan que nunca albergan malas intenciones hacia nadie o que, como mínimo, no perjudicarían activamente a los demás ni dañarían sus intereses. Cada vez que otros tienen alguna petición o necesidad, siempre responden. Según su comprensión, creen que no ofender ni perjudicar a nadie las convierte en buenas personas. Al no crearse enemigos, piensan que no se van a ver en ninguna situación peligrosa y nadie las considerará su rival. De esta manera, no resultarán heridas y permanecerán a salvo. ¿Cuál es el objetivo de las personas de este tipo en lo relativo a su comportamiento? Su único objetivo es la autoprotección; para ellas es suficiente vivir en lo que ellas creen que es el refugio más cómodo y seguro y en su zona de confort. No tienen intención de cambiar sus principios ni sus límites a la hora de comportarse ni el rumbo de su conducta y, desde luego, no tienen intención de desechar sus actitudes corruptas. Son complacientes y evitan los problemas. No importa cómo compartan otros sobre los principios-verdad o sobre los límites y principios de cómo comportarse, ellas no van a cambiar su comportamiento. Por tanto, ¿tienen estas personas buena humanidad? (No). ¿Pueden aceptar la verdad o defender los principios? (No). ¿Por qué no pueden defender los principios-verdad? Porque en su mente, su estándar para comportarse es el de ser complacientes. En lo que respecta a cualquier asunto que requiera tener una opinión o tomar partido, guardan silencio, mantienen una postura indiferente y adoptan un enfoque no intervencionista, permanecen despreocupadas y ajenas, como si no fuera de su incumbencia. En consecuencia, en sus actos y su comportamiento no tienen una definición clara; son como una anguila escurridiza. No les importan las personas ni los acontecimientos a su alrededor. Por muy importantes que sean los problemas en cualquier entorno o con cualquier persona, no tienen ningún interés en preocuparse por ellos ni en indagar o saber sobre tales asuntos. Creen que, mientras no les afecte, no hace falta que se preocupen. Hay un dicho para esto, ¿cómo es? “No busques mérito, pero evita la culpa”. Este también es un principio según el cual se comportan los complacientes. ¿Cuáles son las características de las actitudes corruptas de tales personas? La falsedad, la perversidad, la intransigencia, el rechazo a aceptar la verdad; poseen casi todas las características de las actitudes corruptas. De cara al exterior, puede que no hagan maldad y rara vez cometan transgresiones, pero si observas los principios y la manera en la que se comportan, su rasgo más característico es que nunca defienden los principios-verdad ni tienen límites en lo que respecta a cómo se comportan. Incluso cuando alguien las insulta o atenta contra su dignidad, pueden soportarlo y tomárselo con humor, sin revelar o manifestar nunca sus pensamientos íntimos. De cara al exterior, parecen ser muy tolerantes, tienen una humanidad amable y no muestran intención de atacar ni de buscar venganza. Sin embargo, no es que no lo piensen; recuerdan lo que has hecho y, en el momento justo, saldrán a protegerse y defenderse, te contraatacarán de una manera que ni siquiera te darás cuenta. No están defendiendo los principios-verdad; los principios y límites en su comportamiento solo sirven para defender sus propios intereses, su seguridad y su reputación. La descripción correcta de las personas así es que son perversas, intransigentes, falsas y sienten aversión por la verdad. Hay quienes podrían decir: “No han perjudicado los intereses de los demás ni han hecho ninguna maldad, ¿cómo puedes decir que tienen estas actitudes corruptas? ¿En qué te basas?”. Esto tiene que ver con sus pensamientos, puntos de vista y actitudes en lo que respecta a cómo contemplan a las personas y las cosas, y cómo se comportan y actúan. ¿Habéis reparado en ello? (Ahora lo vemos). ¿Cómo es que no lo veíais antes? ¿Qué era lo que os desorientaba? (Pensábamos que eran bastante fáciles de tratar en su discurso y sus acciones, en cómo interactuaban y cooperaban con los demás, y que no le hacían daño a nadie, así que asumimos que tenían buena humanidad. Nos desorientaba su fachada). De cara al exterior, tener una personalidad amable y nunca atacar a nadie ni dañar a los animales no significa que alguien tenga buena humanidad. ¿Qué tipo de revelaciones de humanidad son representativas de una auténtica buena humanidad? (Por una parte, no perjudicar a los demás ni aprovecharse de nadie. Además, cuando surge el peligro, el primer pensamiento de uno es proteger a los líderes y obreros, además de a los hermanos y hermanas que persiguen la verdad, sin considerar la propia seguridad, y ser capaz de poner los intereses de la casa de Dios en primer lugar en toda situación. Todas estas son manifestaciones de buena humanidad). Ser de buen corazón, amoroso, paciente y tolerante, respetuoso con los demás, dispuesto a considerar a los otros, a no aprovecharse de las personas, ser relativamente recto, así como humilde, discreto y nada prepotente; poseer estas cualidades de humanidad, combinadas con la capacidad para defender los principios-verdad y salvaguardar los intereses de la casa de Dios; esto es buena humanidad. Si alguien posee en apariencia rasgos de humanidad como la tolerancia, la paciencia, la amabilidad, el no aprovecharse de nadie, la sensibilidad y preocupación hacia los demás y, sin embargo, cuando se trata de los intereses de la casa de Dios, los entregan con facilidad e incluso los venden activamente, ¿acaso tienen buena humanidad? (No). Esto significa que su humanidad no es buena. ¿Cómo se mide la buena humanidad? ¿Cuál es el requisito mínimo? (Al menos que puedan salvaguardar los intereses de la casa de Dios). Ser capaz de salvaguardar los intereses de la casa de Dios y, entonces, sobre esta base, ser capaz de cooperar en armonía con los demás, tener buen corazón y ser tolerante, no aprovecharse de nadie y poder ser paciente y entender la debilidad del resto, ser sensible con ellos, ser amoroso, ayudar y apoyar a los demás y preocuparse por aquellos que son débiles, entre otras cosas; estas son las características de la buena humanidad. Por el contrario, el egoísmo, la vulgaridad, la avaricia, ser brusco y sumamente calculador con los demás, el gusto por el chisme y por reprimir a las personas, ser terco, ostentoso, particularmente superficial, perverso, disoluto, descarado y carente de sentido de la vergüenza; ¿qué clase de manifestaciones son estas? (Son manifestaciones de mala humanidad). ¿Puede alguien con estas manifestaciones seguir salvaguardando los intereses de la casa de Dios? (No). Poseer manifestaciones de buena humanidad, junto a la capacidad de salvaguardar los intereses de la casa de Dios; esta es la verdadera buena humanidad.

Ejemplo 11: Parecer amable pero despilfarrar las ofrendas

Desde fuera, algunas personas parecen muy amables. Son capaces de ser pacientes y tolerantes con los demás y poseen todas las características de la buena humanidad. Sin embargo, en lo que respecta al trabajo de la iglesia, las ofrendas de Dios o los intereses de Su casa, son capaces de venderlos todos. ¿Diríais que esta clase de persona tiene buena humanidad? (No). Por ejemplo, al comprar cosas para los hermanos y hermanas, hay quienes eligen artículos de buena calidad, asequibles y prácticos. Sin embargo, cuando se trata de gastar las ofrendas para comprar cosas, optan por productos caros. Aunque solo se trate de un tractor, incluso quieren que tenga navegación con GPS. No importa lo que compren, siempre van a por lo mejor, lo más caro, a por las opciones de más alta tecnología, se niegan a considerar nada que sea más barato. Suelen mantener una relación normal con el resto; no se aprovechan de nadie, son bastante tolerantes y tratan bien a los demás en todos los sentidos. Sin embargo, cuando se trata de gastar ofrendas, surge su lado despiadado y su rostro siniestro. ¿Se puede considerar que tienen buena humanidad? (No). ¿De veras es auténtica su buena humanidad? Solo es fingimiento y afectación, todo es una fachada. Cuando de veras se trata de asuntos relativos a los intereses de la casa de Dios, en especial cuando se trata de gastar las ofrendas, aparece su avaricia y se revela su rostro siniestro, su semblante diabólico y su conducta feroz. ¿Esto es buena humanidad? (No). Por ejemplo, alguien va a solicitar los derechos de autor de La Palabra manifestada en carne y dice: “Si lo solicitamos en nombre de la iglesia como organización, nos ahorrará mucho dinero. Sin embargo, si lo hacemos en nombre de Cristo encarnado, costará mucho más. Deberíamos ahorrar dinero en esto, ¡las ofrendas no se pueden gastar a la ligera!”. ¿Es correcta esta afirmación? ¿Cuentan con principios a la hora de manejar una cuestión tan importante? ¿Quién expresó exactamente estas palabras, Dios o la iglesia? (Las expresó Dios). Por tanto, ¿quién debería tener los derechos de autor? ¿Es más apropiado que pertenezcan a Dios o a la iglesia? (Lo más apropiado es que le pertenezcan a Dios). Este es un asunto fundamental. ¿Cuáles son las consecuencias de centrarse en ahorrar dinero en una cuestión tan fundamental? ¿Qué problemas podrían surgir? ¡Podrían ser inimaginables! Si ignoras los intereses de la casa de Dios y solo consideras el ahorro, ¿en qué clase de persona te convierte eso? ¿Tienen conciencia o humanidad? (No tienen humanidad). Por muy amables o tolerantes que parezcan, ¿de veras tienen humanidad? (No). En la iglesia, se cubren por completo todos los gastos de comida, bebida y las necesidades diarias con las ofrendas de Dios. ¿He sido alguna vez mezquino con vosotros respecto a estos gastos? El único requisito es que evitéis el dispendio, pero ¿alguna vez he escrutado vuestros gastos normales? (No). En todos los aspectos, he sido considerado con vosotros y nunca he escrutado vuestros gastos, sin embargo, os dais la vuelta y conmigo escatimáis gastos. ¿No es esto carecer de humanidad? (Sí). Por muy amable o tolerante con las personas que parezca alguien sin humanidad, es mera fachada. Cuando de veras se trata de momentos donde la conciencia y la razón deberían entrar en juego, se revela su falta total de humanidad. ¿Son siquiera humanas? (No). No se las puede llamar humanas. Yo también compro de manera cuidadosa y frugal, considero los artículos que tienen descuento y es adecuado adquirir y, si algo es práctico, apropiado y de un precio razonable, lo compro. Pero mis compras no son imprudentes, no gasto dinero en cosas que no merecen la pena. Sin embargo, hay algunos desembolsos inevitables que se deben hacer, en cuyo caso, gasto de acuerdo con los principios. Asimismo, trato de ser frugal respecto a Mi propia comida, vestimenta y necesidades diarias. No es cuestión de adquirir lo que me venga en gana; tengo que sopesar bien Mis compras. Como ves, Mi atuendo es sencillo, apropiado y presentable. Gasto siguiendo los principios: compro lo que es necesario y práctico, no compro lo que no es ni necesario ni práctico. No despilfarrar ni malgastar; no gastar lo que no se debe; ahorrar en lo que corresponda y evitar gastos innecesarios; estos son los principios. Sin embargo, cuando algunas personas sin humanidad ven una oportunidad para gastar las ofrendas de Dios, les brillan los ojos. Mientras implique gastar en comida, ropa, alojamiento o transporte para todos, se apresuran a actuar. En especial, en lo que respecta a comprar ropa o repartir gastos de manutención, se vuelven extremadamente entusiastas y muy generosas. Piensan en su corazón: “Bueno, no es que esté gastando mi propio dinero. Es el dinero de Dios y esto ayuda a mi reputación, así que, ¿por qué no?”. Por tanto, aprovechan la oportunidad para derrochar. Albergan malas intenciones en su corazón, ¡no quieren otra cosa que no sea perjudicar a la casa de Dios! Sin embargo, si se tratara de su propio dinero, lo calcularían todo, se negarían a gastar siquiera un céntimo más de lo necesario. Por muy amables que suelan parecer, tales personas no tienen buena humanidad. Desde Mi punto de vista, su actitud hacia las ofrendas de Dios habla muy a las claras. El hecho de que puedan despilfarrar ofrendas y carezcan por completo de un corazón temeroso de Dios muestra que, como mínimo, no son amables, son vulgares y su humanidad es mala. ¿Acaso no es así? (Sí).

Hay muchas manifestaciones relacionadas con las condiciones innatas, la humanidad y las actitudes corruptas de uno. Hoy hemos repasado parte de ellas; es probable que haya otras manifestaciones que podamos cubrir en futuras enseñanzas. Terminemos aquí nuestra charla de hoy. ¡Adiós!

23 de septiembre de 2023