Cómo perseguir la verdad (5) Parte 4
Ser meticuloso y riguroso al hacer las cosas
El descuido es un defecto de humanidad. Entonces, ser meticuloso y riguroso al hacer las cosas, así como ser capaz de captar el meollo, los puntos clave, ser capaz de identificar dónde radican los problemas y desentrañar la esencia de estos, ¿es este un mérito de humanidad? (Sí). La postura de las personas meticulosas al hacer las cosas es muy adecuada; son bastante meticulosas y serias al hacer las cosas; son capaces de calmarse y de no precipitarse; este es un mérito de humanidad. Aunque una persona que posea este mérito de humanidad pueda emprender trabajo a tiempo completo, si es demasiado lenta al hacer las cosas y la eficiencia de su trabajo no es alta, entonces los resultados no serán muy buenos. ¿Qué implica esto? Implica calibre, una de las condiciones innatas. ¿Crees que alguien que es meticuloso puede hacer necesariamente buen trabajo? Esta opinión es incorrecta. Algunas personas son demasiado meticulosas al hacer las cosas, hasta el punto de ser un poco neuróticas. Por ejemplo, al lavar las verduras, lavan la parte delantera de las hojas y luego el dorso, retiran todas las hojas amarillas y cortan cada mordedura de insecto, con lo que se aseguran de dejarlas completamente limpias. Ser muy meticuloso al hacer las cosas es un mérito de humanidad, pero si uno es excesivamente meticuloso, hasta el punto de no tener principios y hacer cosas demasiado triviales, entonces esto se vuelve innecesario e ineficiente. Esto indica un calibre escaso, ser incapaz de conseguir las cosas y no ser competente para asumir trabajo. Algunas personas que son meticulosas al hacer las cosas captan los principios, captan el meollo, los puntos clave, actúan con presteza y agilidad, juzgan con rapidez y son capaces de resolver enseguida los problemas; esto es tener buen calibre. Ser meticulosas al hacer las cosas no equivale a ser eficientes ni a lograr buenos resultados al hacerlas. Solo significa que son capaces de mantenerse enfocadas con paciencia, de estar calmadas, de no precipitarse y no ser ostentosas ni imprudentes. Como mucho, esto solo es un mérito de humanidad y no alcanza a ser buen calibre. Algunas personas son bastante meticulosas al hacer las cosas, parecen bastante concienzudas, no se precipitan ni se ponen nerviosas y son bastante calmadas. Sin embargo, no son eficientes al ocuparse de los asuntos, no pueden priorizar las cosas según su importancia y urgencia. Se aferran a una tarea insignificante y trabajan en ella sin cesar; hacen que los demás se sientan ansiosos y exasperados, que quieran desesperadamente darles una buena patada. Trabajan demasiado despacio, sin ninguna eficiencia en absoluto; ¡simplemente son unas inútiles! Una persona con capacidad de supervivencia normal trabaja diez o veinte veces más rápido que ellas. Lo hacen todo demasiado despacio y, por mucho que trabajen, no dan con la forma de hacerlo ni con los principios, no tienen maña ni son eficientes. Una tarea que debería llevarles una hora puede llevarles un día entero, una tarea que debería llevarles un día puede llevarles cinco y una que debería llevarles cinco días puede llevarles diez, lo que te hace sentir tanto enfadado como exasperado al observarlas. Algunas mujeres se ocupan muy despacio de los asuntos. Aunque saben muy bien que hace falta que salgan a ocuparse de algo poco después, insisten en lavarse el pelo. No dan con un método para lavárselo. En lugar de lavárselo todo de una vez, se lo lavan mechón por mechón y a la media hora no han terminado aún. ¿Acaso no están locas? Por estar lavándose el pelo, acaban demorando asuntos que les corresponden. Mientras más urgentes sean las cuestiones, menos urgencia sienten e incluso se centran en lidiar con esos asuntos insignificantes y terminan demorando los importantes sin sentirse ansiosas ni agobiadas. Si les metes prisa, ponen incluso un montón de excusas: “¿Cómo voy a dejar sin hacer estas cosas que me corresponden?”. Cuando ves a tales personas, ¿qué piensas para tus adentros? Te dan muchas ganas de darles una patada. ¿Acaso esas personas no merecen que las pateen? (Sí). En cuanto a las personas así, aunque haya trabajo que hacer, no hay necesidad de encargarles que lo hagan. ¡Trabajan demasiado despacio y son demasiado ineptas! Cuando veis a tales personas que hacen las cosas a paso de tortuga, ¿os sentís ansiosos? (Sí). Dicen: “¡Soy meticuloso en mi trabajo!”. Yo digo: “¿De qué sirve tu meticulosidad? Otros no son mucho menos meticulosos que tú, pero hacen más trabajo que tú y lo hacen mejor. ¿Puede tu meticulosidad lograr resultados? Esta es la clave. Si eres meticuloso al hacer las cosas y además logras eficiencia y buenos resultados, entonces esta meticulosidad tiene valor. Pero si solo eres meticuloso al hacer las cosas y al final no logras resultados ni eficiencia, ¿eso es útil? ¡Es inútil!”. Algunas personas son sumamente meticulosas confeccionando ropa, pero nunca aciertan con las tallas. No pueden juzgar con precisión si la ropa le quedará bien a aquel que se supone va a ponérsela, no pueden distinguir si las mangas son demasiado largas o demasiado cortas o si la prenda es demasiado apretada o demasiado suelta, no conocen la anchura estándar del puño y no saben si el cuello es adecuado. Desde luego, la ropa que hacen tales personas no será acorde al estándar. Si uno es meticuloso y tiene principios, esto es ciertamente un mérito de humanidad. Pero si uno es meramente meticuloso y no tiene principios, es incapaz de captar los puntos clave y siempre se anda con rodeos en asuntos triviales y les da vueltas sin sentido, eso es molesto. Por lo general, la mayoría de las personas considera la palabra “meticuloso” como un término positivo, pero no todos los casos de meticulosidad son méritos. Depende de la situación. Algunas personas son meticulosas a ciegas, sin principios. Esto no es meticulosidad, sino ser neurótico e incapaz de captar los puntos clave; indica un calibre escaso y supone no ser capaz de encontrarle el truco a hacer las cosas y ser incapaz de captar los principios. Por tanto, en Mi opinión, aunque la meticulosidad como manifestación o manera de hacer las cosas es un mérito de humanidad, también necesitas fijarte en el calibre de la persona. Si el calibre no se tiene en cuenta, entonces tener una postura meticulosa al hacer las cosas es bueno. Si alguien tiene calibre y eficiencia al hacer las cosas, puede atenerse a los principios y además es meticuloso, esta meticulosidad es realmente la guinda del pastel y es auténticamente un mérito de humanidad.
La pasión por presumir
Hablemos sobre otra manifestación: la pasión por presumir. ¿En qué se encuadra este tipo de asunto? (En las actitudes corruptas). Por ejemplo, algunas personas teclean muy rápido. Para que otros sepan que tienen esta fortaleza, pulsan intencionadamente las teclas con mucha fuerza, como diciendo: “¡Solo hace falta que escuches el ritmo al que tecleo para saber lo rápido que lo hago!”. Hay quienes son graduados universitarios, así que suelen decir cosas como “cuando íbamos a la universidad”, “nuestros profesores universitarios”, “nuestro campus universitario” y demás. ¿Qué clase de manifestación es esta? (Presumir). A esto se le llama presumir. Algunas personas compran un coche nuevo y les da miedo que otros no sepan que es de una famosa marca de lujo. Después de salir del coche, en lugar de irse, se ponen a buscar huellas dactilares en las ventanas y después a comprobar si hay arañazos en la pintura. ¿Por qué no se alejan del coche? Es solo para que otros sepan que el coche es suyo. ¿Qué clase de manifestación es esta? (Presumir). Hay quienes tienen un teléfono de alta gama. Para que otros lo vean, fingen estar en una llamada incluso cuando el teléfono está sin batería. ¿Cómo se le llama a esto? (Presumir). ¿Por qué presumen? ¿Se trata de vanidad? Hay quienes llevan un abrigo de visón y no se lo quitan ni siquiera después de entrar en una habitación cálida. Cuando alguien les pregunta: “¿No tienes calor?”, responden: “No, llevo un visón; ¡es muy abrigado!”. ¡Asumen que los demás no saben nada al respecto! Al quitárselo, se aseguran de lucir la etiqueta, la pasean entre la gente: “No solo es un abrigo de visón, sino que también es de tal o cual, una marca de diseño de lujo. ¡Ni siquiera la conoces!”. Si otros no lo conocen, ¿para qué presumes siquiera? ¿No es eso presumir para nada? Algunas personas incluso se pavonean ante Mí y dicen: “¿Llevas una chaqueta de plumón? ¡Deberías llevar un abrigo de visón, es muy abrigado!”. Yo digo: “¡Es abrigado, pero pesa mucho!”. Llevan un abrigo de visón e incluso se exhiben delante de Mí. Decidme, ¿acaso esas personas a las que les encanta presumir no son superficiales? En cuanto a su humanidad, tienen dos problemas. Uno es que son particularmente superficiales. En lo que respecta a las posesiones externas y a las cosas materiales, como los alimentos que comen, la ropa que llevan y los artículos que usan, quieren presumir de todo ello. No pueden reprimir el deseo de alardear y siempre quieren exhibir estas cosas ante otros, hacer saber a los demás qué ropa llevan y que las cosas que usan son todas de alta gama y excepcionales. ¿Qué importa que otros lo sepan? Aunque otros las vean y no tengan una opinión muy elevada de ellas, siguen presumiendo. ¿No es esto superficial? (Sí). Son superficiales e infantiles; este es el otro problema con las personas a las que les encanta presumir. Dime, ¿qué pueden ganar con presumir así? ¿Es solo para hacerse notar? ¿Es necesario? ¿Acaso no es superfluo? (Sí). En los años 80 y 90, si se gastaba de manera desigual la suela de los zapatos de piel de alguien, se les ponían tapas de hierro, las cuales hacían mucho ruido al caminar. Algunas personas sentían la necesidad de clavarles tapas de hierro a sus zapatos de piel nuevos antes incluso de ponérselos, simplemente para que otros supieran que poseían un par de zapatos de piel. Esto les daba confianza y les provocaba una sensación de disfrute. Creían: “Tener la atención de otros es bueno. Eso prueba que tengo encanto y que se valida mi existencia. Así que tengo que compartir mis virtudes, mis puntos fuertes y las cosas buenas que poseo con todo el mundo”. ¿De veras es esto compartir? A esto se le llama jactarse. ¿Acaso no hay mucha gente en este mundo a la que le encanta jactarse? (Sí). Todo el mundo piensa que esto es bastante normal, ¿verdad? Nadie desdeña a tales personas ni les echa miradas extrañas, porque el mundo está lleno de tales personas que están obsesionadas con toda clase de placeres materiales y monetarios, así como con los placeres del estatus. Por tanto, este mundo glorifica estas cosas. En la casa de Dios, tales personas hacen sentir a otras repugnancia y desdén. ¿Por qué? A aquellos que creen en Dios, desde el primer momento en el que sientan una base hasta que poco a poco entienden la verdad y el valor y el significado de ser humanos, empiezan a importarles menos los placeres materiales y algunas de las cosas superficiales del mundo. Decrece su impulso interior de buscar las posesiones externas, cambian los objetivos y la dirección de su búsqueda y las necesidades de su mundo interior se vuelven diferentes. Desarrollan una perspectiva diferente sobre las necesidades materiales, sienten que tales cosas son todas vacías y no pueden satisfacer las necesidades de su corazón. Por tanto, su tendencia a presumir y jactarse de toda clase de cosas disminuye. ¿Cuáles son algunas de esas cosas de las que, como mucho, los creyentes en Dios podrían presumir o jactarse? Podrían jactarse de cosas como sus habilidades o fortalezas. Por ejemplo, aquellos a los que les encanta cantar siempre quieren que otros oigan su voz. Dicen: “¡Escucha lo bien que suena mi voz!”. Temen que otros no sepan que cantan bien y quieren constantemente presumir respecto a esto. En resumen, la pasión por presumir es un defecto de humanidad. Es una manifestación de inmadurez, infantilidad y superficialidad en la humanidad. Cuando las personas solo entienden algunas palabras y doctrinas y no han obtenido realmente la verdad ni han entrado en la realidad-verdad, es muy probable que exhiban el defecto de sentir pasión por presumir y este defecto de humanidad no es fácil de vencer. Esto es porque, antes de que las personas hayan obtenido la verdad, las cosas de las que pueden presumir y jactarse son su capital y su seguridad en sí mismas para vivir. Tienes confianza en tu conducta propia y posees motivación al hacer las cosas debido únicamente a que vives dependiendo de cosas como tu apariencia, porte, fortalezas, nivel de educación, cualificaciones o habilidades profesionales. Por tanto, la mayoría de las personas, en diverso grado, exhiben el defecto de la pasión por presumir, un defecto que no es fácil de vencer y ante el que no es fácil rebelarse. Cuando las personas entienden la verdad y entran en la realidad-verdad, tienen cierta estatura y les preocupan menos las cosas sin relación con la verdad, llegan a ver que no hay necesidad de presumir o jactarse y que estas cosas no representan que una persona tenga humanidad ni tenga estatura; y por supuesto, incluso más si cabe, que no representan que una persona se haya salvado o sea capaz de someterse a la verdad y a Dios. Por tanto, en cuanto a algunas personas que solían tener pasión por presumir, a medida que entienden la verdad y entran en la realidad-verdad, este deseo se desvanece poco a poco y este defecto de humanidad se vence inconscientemente y desaparece. Por ejemplo, supongamos que alguien lleva una camiseta un tanto cara. Cuando se ensucia un poco por accidente, le entra mucha ansiedad. Otro le dice: “¿Por qué te provoca tal ansiedad? ¿Acaso no se soluciona con solo lavarla?”. Responde: “¿Sabes que esta camiseta cuesta 200 yuanes?”. Insiste en mencionar el precio para que los demás lo sepan; solo entonces se siente satisfecho. Si esa persona entiende la verdad, puede abordar tales asuntos correctamente cuando se los vuelve a encontrar. No mencionará el precio y, llegado este punto, su vanidad se frenará en cierta medida. ¿Acaso no muestra esto que su humanidad se ha vuelto madura en comparación y ya no es tan superficial ni infantil? (Sí). Vencerá así su pasión por presumir, este defecto de su humanidad.
Desdeñar al pobre y favorecer al rico
La siguiente manifestación es desdeñar al pobre y favorecer al rico. Algunas personas, cuando ven a alguien que es rico, buscan de inmediato ganarse su favor, dicen cosas como: “Tienes una piel genial. Tienes buen aspecto. Eres muy noble, ¡hasta un escupitajo tuyo vale más que nosotros, la gente pobre!”. Al hablar con personas ricas y con aquellos con posición y estatus, son especialmente gentiles. Pero cuando ven a un agricultor, siempre quieren reírse de él y, directa o indirectamente, lo menosprecian con sus palabras. Adoptan posturas completamente diferentes hacia los pobres y hacia los ricos. Están dispuestas a servir las necesidades del rico, hasta el punto de convertirse voluntariamente en sus esclavos. Pero con los pobres, este no es el caso; cuando el pobre afronta dificultades y pide ayuda, lo ignoran. Su modo de tratar a las personas de posición y estatus social bajos es totalmente diferente a su modo de tratar a aquellos con estatus social alto. Esto es desdeñar al pobre y favorecer al rico. ¿Qué clase de problema es este? (Un defecto de humanidad). ¿Es un defecto de humanidad? ¿Qué clase de problema en la humanidad es este? (Tener una calidad humana baja). Es un problema de calidad humana dentro de la humanidad; tener una calidad humana baja. Cuando ven a personas ricas, se vuelven unas subordinadas sumisas, se comportan de una manera demasiado servil. Cuando ven a personas pobres, quieren actuar como si fueran el amo. ¿Qué clase de criaturas son? ¡Tratar a las personas de esta manera demuestra que no tienen principios! Las personas pobres solo andan un poco cortas de dinero y tienen unas condiciones de vida ligeramente peores; ¿a ti en qué te han ofendido? ¿Los pobres tienen necesariamente mala humanidad? ¿Acaso tienen los ricos necesariamente buena humanidad? ¿Las personas que desdeñan a los pobres y favorecen a los ricos miden a los demás y los contemplan según los principios-verdad? Está claro que no. Creen que cualquiera que tenga dinero es noble y genial, y cualquiera que sea pobre es miserable e inferior. Su estándar para medir a las personas es el dinero. ¿Son buenas tales personas? ¿Cómo es su humanidad? (Su humanidad es mala). Cuando ven a una persona rica, se les dibuja una sonrisa aduladora; cuando ven a una pobre, su rostro se oscurece de inmediato; ¡les cambia muy rápido la cara! Incluso están dispuestas a cargar con un orinal de una persona rica, pero no a darle siquiera un vaso de agua a una pobre. ¿Qué clase de criaturas son? ¿Acaso su calidad humana no es inferior? (Sí). ¿Es bueno que tales personas sean líderes? (No). ¿Por qué no? ¿De qué maneras no son aptas para el papel de líderes? (No tienen principios a la hora de tratar a las personas y su selección y empleo de las personas no se basa en los principios-verdad, sino más bien en si alguien tiene estatus social y dinero. Si se convierten en líderes, ascenderán a aquellos con estatus y dinero. Si estas personas que ascienden son malvadas, entonces las que tengan el poder en la iglesia serán personas malvadas y eso será un desastre). Tales personas no son aptas para ser líderes. Por un lado, son de calidad humana inferior y no tienen estándar de conciencia en lo que hacen. Por otro, si se las hiciera líderes, convertirían la iglesia en algo parecido a la sociedad; la iglesia que lideraran se convertiría en un grupo social. Ascenderían a aquellos que son ricos e influyentes, a los que tienen una posición, estatus y conexiones y prosperan en la sociedad, con lo que los convertirían en líderes de equipo y supervisores, mientras pisotearían a los agricultores, a los pobres, así como a aquellos que tienen una educación escasa y no se les da bien decir palabras que suenan agradables, quienes, aunque tengan buena humanidad, tengan calibre y persigan la verdad, son de un estatus social bajo. ¿Acaso esto no haría que la iglesia fuera justamente igual que la sociedad? ¿Qué diferencia habría? En la sociedad, ¿no son las personas ricas y con estatus las que tienen el poder? ¿Acaso no son aquellos con posición, conexiones, poder e influencia los que tienen estatus y son el centro de atención a todos los niveles, en todos los campos y en todos los grupos de la sociedad? Si la casa de Dios fuera como la sociedad, ¿seguiría siendo la casa de Dios? Ya no sería la casa de Dios y no se la podría llamar una iglesia; sería un grupo social. La consecuencia de que las personas que desdeñan al pobre y favorecen al rico alcancen la posición de líderes es exactamente esta. Tales personas se convierten en lacayos de cualquiera con estatus. Dime, ¿las que actúan como lacayos tienen algún principio? ¿Tienen límites en su conducta propia? (No). Tales personas no tienen principios ni límites en su conducta propia. Cuando se enfrentan a un entorno peligroso, podrían convertirse en judas. Si su país fuera a caer, se convertirían en traidores. Si llegaran a ser líderes del gobierno, se convertirían en traidores a la patria. ¡Esta es exactamente la clase de criaturas que son! Por tanto, no son aptas para ser líderes. Esto es porque no harían trabajo real y harían daño a los hermanos y hermanas, con lo que pisotearían a todos aquellos que persiguen de veras la verdad y tienen humanidad, al tiempo que ascienden a aquellos con humanidad malvada, que tienen estatus y son prominentes e influyentes en la sociedad; esto se opone directamente a los principios de la casa de Dios para ascender a las personas. Si tales personas reinaran y tuvieran poder en la casa de Dios, ¿podría el trabajo de la iglesia avanzar de manera fluida y sin obstáculos? (No). El trabajo de la iglesia y el pueblo escogido de Dios acabarían arruinados en manos de estas personas. Estas se confabularían entre sí, se usarían y se apoyarían mutuamente. Se marginaría y excluiría a los hermanos y hermanas que persiguen la verdad; puede que incluso los asignaran a los grupos B o los echaran, sin dejarles una salida. ¿Acaso no podría ser este el caso? (Sí). ¿Cómo es la relación entre estas personas? Cuando se reúnen, se llaman colegas mutuamente, se rodean con los brazos y se jactan de sus gloriosas historias en la sociedad, hablan sobre lo que pueden hacer la una por la otra y luego preguntan lo que la otra puede hacer por ellas, de modo que se utilizan mutuamente. ¿Qué diferencia hay entre estas personas y las de la sociedad? Cuando están juntas, no comen ni beben la palabra de Dios, no comparten la verdad, no comparten su entendimiento vivencial personal, no hablan sobre conocerse a sí mismas y no diseccionan sus actitudes corruptas. En su lugar, solo hablan sobre el éxito que han tenido en la sociedad, las cosas que han hecho que las colocan en el centro de atención, sus historias gloriosas, con qué funcionarios han comido y bebido, el favor de qué funcionarios han tratado de ganarse; de lo único que hablan es de estas cosas. ¿Son estas personas creyentes en Dios? Compiten las unas con las otras por estatus, trasfondo, capacidades y medios, mientras también confabulan y se usan entre sí; así son sus relaciones. Si eres una persona corriente o un agricultor que no puede hacer nada por ellas, te ven como inservible, alguien totalmente indigno de su atención, y te dan de lado. ¿De qué hablan cuando están juntas? Discuten qué marca de ropa acaba de sacar una nueva prenda, qué coche nuevo se ha lanzado, quién ha comprado un diamante de varios quilates, de quién es la propiedad que se ha subastado, qué acciones han bajado o subido, qué compañía ha salido al mercado, quién se ha congraciado con los funcionarios del gobierno, quién se ha confabulado con qué bando, quién dio cuántos regalos y gastó tanto dinero para que se hiciera algo; todas estas cosas. Dime, ¿no es esto asqueroso? Si siempre hablan sobre estas cosas en la iglesia, ¿acaso no perturbarán y arruinarán la vida de iglesia y el trabajo de la iglesia? Dime, ¿se puede elegir líderes a esas personas? (No). Son oportunistas. Una vez que descubráis a tales personas en la iglesia, deberíais dejarlas en evidencia y depurarlas; la casa de Dios no retiene a tales personas. Los oportunistas en la casa de Dios solo están allí para salir del paso y manipular para conseguir bendiciones. No aceptan la verdad en absoluto ni aceptan ninguna cosa positiva. Además, estas personas hacen su deber sin ninguna sinceridad; no quieren entregarse en absoluto y solo quieren obtener beneficios. Si no hay beneficios, no harán nada. Mientras que los hermanos y hermanas están centrados en hacer sus deberes y trabajar con diligencia, ellas dejan de lado sus deberes y se ocupan de asuntos personales, incluso disfrutan de comer, beber y divertirse. También entran a menudo en internet y pasan mucho tiempo investigando las cosas que más les gustan o más quieren, como la moda, la belleza, los peinados y los productos de salud de alta gama. Vayan donde vayan, se pavonean y engañan a otros; buscan a personas de su clase y, cuando encuentran a alguien similar a ellas, se llevan bien de inmediato. No pueden llevarse bien con los hermanos y hermanas auténticos y en la iglesia son unas inadaptadas y no humanas. Cuando veáis a tales personas, debéis apartaros de ellas. Además, si la mayoría de las personas o vuestros líderes no tienen discernimiento y todavía las consideran como hermanos y hermanas de fe verdadera, debéis dar un paso al frente y dejarlas en evidencia y depurarlas. ¿Lo entendéis ahora? ¿Por qué se debe depurar a tales personas? (Porque tales personas causan fácilmente perturbaciones en la iglesia, traen una atmósfera negativa y pueden influir en otros al hacer su deber y perseguir la verdad). Exacto, quebrantan la atmósfera de la iglesia. Ellas mismas no persiguen la verdad y además influyen en otros, los frenan. Para hacer un trabajo de un dólar, exigen diez dólares de salario. Usar a tales personas ni siquiera merece tanto la pena como criar a un perro. ¡Al menos un perro puede vigilar la casa y es leal a su dueño! No hace maniobras oscuras entre bambalinas y no tienes que preocuparte de que luego cause problemas. ¿Cuáles serían las consecuencias si la iglesia permitiera que hubiera personas que desdeñan al pobre y favorecen al rico? ¿Podrían ayudar al pueblo escogido de Dios? ¿Podrían ser beneficiosas para otros? (No). Una vez que se las revela y otros las desentrañan, se las debería depurar. Si se les permite quedarse, solo trastornarán y perturbarán, solo crearán problemas y solo traerán calamidad a la iglesia. Si esperas a que causen un enorme desastre y te limitas a limpiar luego el desaguisado, eso sería muy problemático. No queremos problemas; preferiríamos ahorrarnos la preocupación. Hay tareas y deberes de sobra que se deberían hacer; no os busquéis estos problemas.