Cómo perseguir la verdad (7) Parte 3

Número 11: Capacidad de innovación

El undécimo estándar para evaluar el calibre de una persona es la capacidad de innovación. La capacidad de innovación es la capacidad creativa que posees en función del entendimiento que tienes después de conocer los fundamentos, principios y leyes de algo. Esta capacidad creativa se refiere a mejorar ese algo desde sus cimientos originales, desarrollándolo, ampliando su ámbito de influencia o convirtiéndolo en una nueva generación de cierta cosa; a esto se le llama capacidad de innovación. En concreto, significa que, bajo la premisa de captar con precisión las leyes objetivas de algo, puedes aplicarlas a la vida real, ampliar y aumentar su ámbito de aplicación, así como permitir que estos fundamentos y principios que se conforman a las leyes de desarrollo de las cosas sirvan a más personas, de modo que sean más las que reciban beneficio y ayuda de ellos. Por un lado, estás manteniendo estos fundamentos y principios, así como ampliando constantemente su ámbito de influencia y su público. Además, los estás transformando de una presentación literal en algo tangible de lo que las personas pueden obtener un beneficio real de una manera más práctica y yendo un paso más allá. Esto es lo que significa tener capacidad de innovación. Si alguien, sobre los cimientos del entorno familiar y el trasfondo de crecimiento que tiene y el conocimiento que adquiere, puede captar con precisión los fundamentos, los principios y las leyes de desarrollo de algo, sabe cómo aplicar estos fundamentos y principios y cómo hacer que pasen de teoría a cosas tangibles —sin detenerse en el nivel de las palabras y doctrinas, sino aplicándolos a la vida real, haciéndolos parte de la vida de las personas y convirtiéndolos en resultados que sirven a las personas, permitiéndoles obtener beneficio y ayuda de ellos y haciéndoles la vida más fácil y conveniente—, si uno puede lograr este nivel, es alguien con capacidad de innovación y una persona de buen calibre. Es decir, si puedes, sobre la base de entender los fundamentos de las leyes de desarrollo de las cosas y los principios-verdad, materializar el impulso, el mantenimiento, la expansión o la renovación de una cosa —si cuentas con esta capacidad o eres capaz de conseguir algo de esto y de facilitar que los fundamentos y las leyes de una cosa positiva o los principios de la verdad se pongan en marcha, se materialicen y expandan entre las personas—, entonces esto prueba que tu calibre es bueno. Aunque no puedas llevarlo a un nivel más profundo, como poco, si puedes mantenerlo, ampliarlo y materializarlo, así como agrandar su influencia positiva, entonces esto prueba que eres una persona con capacidad de innovación. Si no posees esta capacidad y solo cuentas con la de comprender las leyes de las cosas positivas, pero esta capacidad de comprensión solo permanece al nivel de la comprensión literal y teórica y no puedes poner en marcha ni materializar tales leyes con las personas ni puedes hacer que les sirvan ni les beneficien, entonces no tienes capacidad de innovación. Debes ser capaz de operar y aplicar con practicidad los fundamentos, principios, leyes y reglas; solo entonces se puede decir que tienes capacidad de innovación. Solo aquellos que poseen esta capacidad son personas de buen calibre. Por ejemplo, algunos líderes y obreros o supervisores pueden poner en marcha los principios y disposiciones de la casa de Dios en cuanto los comprenden. Ponen en marcha los principios-verdad de cada aspecto del trabajo con el pueblo escogido de Dios, ayudan a más personas a entender la verdad y hacen que el trabajo de la iglesia proceda de manera ordenada; es decir, de modo que circule de manera positiva dentro del ámbito de los principios, se desarrolle y avance continuamente, sin desviarse. ¿Qué resultado ven las personas en esto? Todo el mundo hace lo que le corresponde dentro del ámbito de ese trabajo, todo el mundo entiende los principios y actúa de acuerdo con ellos, el trabajo no tiene desviaciones y produce continuamente nuevos resultados o trabajos. Aunque surjan circunstancias especiales durante el proceso, los supervisores sabrán ocuparse de ellas con flexibilidad de acuerdo con los fundamentos, disposiciones y principios del trabajo. Bajo su liderazgo, este trabajo avanza continuamente de manera ordenada y, básicamente, no se detiene. Es decir, no importa qué situación pueda surgir ni quién pueda llegar a perturbar o difundir cualquier falacia, eso no afectará al progreso ordenado del trabajo; este avanza sin cesar. ¿Se puede decir que los fundamentos de este trabajo y los principios-verdad a este respecto se mantienen sin cesar? (Sí). Mediante la puesta en marcha, el mantenimiento y el avance de los fundamentos y principios de este trabajo, este no se ha interrumpido; se pone en marcha y se mantiene de forma continua y ordenada y, al mismo tiempo, surgen buenos resultados de trabajo en diferentes periodos. La influencia de los resultados del trabajo se amplía sin parar y cada vez más personas se están beneficiando de ellos. De hecho, aquellos que se benefician lo hacen de los diversos principios, fundamentos e incluso disposiciones estrictas de los arreglos del trabajo que estos supervisores pueden comprender y aceptar. Esto es lo que significa tener capacidad de innovación. Es decir, una persona de buen calibre puede poner en marcha continuamente los principios del trabajo y los principios-verdad que comprende y acepta en el trabajo del que es responsable e implementarlos en cada persona, con lo que facilita que el trabajo prosiga de manera ordenada o avance. Al mismo tiempo, los resultados del trabajo se producirán de manera periódica o irregular; los no creyentes llaman a esto “presentar obras”; es decir, los resultados del trabajo aparecerán sin cesar y, posteriormente, su aparición conllevará una mayor influencia y alcanzará a más gente. Las personas que poseen esta capacidad pueden acabar por ampliar los resultados del trabajo de manera continua, de modo que cada vez más gente se beneficie. Tales personas son las de buen calibre. Para evaluar tu calibre según tu capacidad de innovación, es necesario fijarse en, una vez que has comprendido los principios del trabajo, las disposiciones de este y los principios-verdad, cómo es tu capacidad para ponerlos en marcha, hacerlos avanzar y ampliarlos; es decir, cómo es tu capacidad para mantener este trabajo. En segundo lugar, es necesario fijarse en a cuántas personas llega el trabajo que haces, cómo de grande es el ámbito de aquellas a las que alcanza, cuál es el nivel de influencia y cuáles son la eficacia y los resultados de tu trabajo. Si la eficiencia de tu trabajo es alta, tus resultados son buenos y el ámbito de aquellos a los que alcanza se amplía constantemente, entonces tu calibre es bueno. Si alcanza a un reducido número de personas, la eficiencia del trabajo es baja, los resultados son escasos y hay constantes repeticiones, paradas y parcheado de errores, entonces tu calibre es promedio. Si una persona comprende bastante bien y enseguida los principios del trabajo, los arreglos de este y otros aspectos, pero su progreso a la hora de ponerlos en marcha es muy lento y su eficiencia muy baja, —en circunstancias normales se podrían dar resultados en un mes, pero ella tarda tres o incluso seis meses y los resultados siguen siendo muy mediocres, el número de personas alcanzadas es pequeño y el beneficio para ellas no es significativo— entonces tal persona es de calibre promedio.

Algunas personas, después de entender ciertos principios o fundamentos, solo comprenden el significado literal en ese momento y no pueden relacionarlo de ninguna manera con las personas, acontecimientos o cosas en su trabajo relacionados con estos principios o fundamentos. Se limitan a escuchar los principios y fundamentos como si fueran preceptos o doctrinas y, después de oírlos, no hacen planes en su corazón ni saben cómo ponerlos en marcha o cómo aplicar los arreglos del trabajo y los fundamentos o principios que entienden a la vida real. En lo esencial, no pueden establecer ninguna conexión entre la vida real y estos fundamentos o principios. En cuanto a la vida o el trabajo reales, dejan de lado los principios, fundamentos y las leyes de desarrollo de las cosas, son incapaces de aplicarlos y, simplemente, hacen lo que quieren. Por ahora no hablemos sobre si su humanidad es buena o mala, de cómo es su calidad humana, de si no hacen algo de manera intencionada o es que no quieren hacerlo; si nos ceñimos al calibre, el de tales personas es escaso. Vayan donde vayan, pueden decir muchas doctrinas, hablar sobre los fundamentos y discutir algunas supuestas leyes de desarrollo de las cosas con los demás. Da la impresión de que tienen un nivel bastante alto de pensamiento, así como capacidad de comprensión y algo de calibre. Sin embargo, cuando se les encarga un aspecto del trabajo, pasan uno o dos meses sin que se vean resultados y no se tenga noticias de ellas. En el momento de expresar su determinación, hablaron muy bien, pero en lo que respecta a llevarla a cabo realmente, no saben qué hacer. “Lo Alto explicó los principios con mucha claridad, ¿qué debería hacer yo ahora entonces? ¿A quién debería nombrar supervisor, a quién predicador y quién debería lidiar con los asuntos externos? ¡No sé qué hacer! Sin embargo, hice afirmaciones audaces y expresé mi determinación, ¡así que tengo que hacerlo!”. Están tan angustiadas que se agobian y les salen llagas en la boca, no pueden comer ni dormir, acaban desaliñadas y abrumadas. Sin embargo, siguen sin saber qué hacer. Estas son las manifestaciones de las personas de escaso calibre. Sea de la manera que sea, cuando se dispone un trabajo para ellas, hacen votos solemnes y expresan su determinación, dicen palabras audaces y grandilocuentes con semejante espíritu; has de ver si pueden hacer el trabajo, si disponen de pasos y planes y si entienden cómo poner en marcha los arreglos del trabajo y actuar de acuerdo con los principios. Si no entienden esto ni pueden hacerlo, entonces tienen escaso calibre. Si solo entienden doctrinas, pero no pueden aplicar los principios y solo actúan a ciegas y de manera imprudente, esto también demuestra escaso calibre. Mientras no puedas poner en marcha los principios, fundamentos o leyes de desarrollo de las cosas de manera efectiva y en la vida real, entonces, con independencia de si estás angustiado y nervioso o cometes fechorías imprudentes, se trata de manifestaciones de escaso calibre. ¿Son precisas estas palabras? (Sí). Algunas personas actúan a ciegas, mientras que otras no saben cómo hacerlo ni se atreven; no saben siquiera por dónde empezar. En cuanto a su capacidad de innovación, las manifestaciones específicas de la gente de calibre escaso son que no saben cómo aplicar los fundamentos y principios a un trabajo específico y real; solo son capaces de repetir como loros, aprender doctrinas y memorizar preceptos. La mera memorización de doctrinas y preceptos es inútil y no indica que tengas capacidad de innovación. Si tienes o no capacidad de innovación, resulta evidente en el hecho de que puedas o no poner en marcha estos fundamentos, principios y reglas en la vida real, así como hacer bien el trabajo relacionado con esos fundamentos y principios, de modo que no se queden en palabras y doctrinas, preceptos y fórmulas, sino que se implementen en la vida de las personas y se apliquen en ellas, y así se les permita usarlos y extraigan un beneficio y asistencia de estos, haciendo que se conviertan en una senda para practicar en la vida o en una guía, una orientación y un objetivo para vivir. Si a una persona le falta esta capacidad de innovación y solo sabe soltar palabras y doctrinas y gritar consignas, así como es incapaz de darles uso a estos principios y fundamentos cuando llega el momento de realizar su deber, aquellos que siguen a tal líder o supervisor no obtendrán principios de práctica en este aspecto de la verdad. Tales líderes o supervisores son personas de calibre escaso, incapaces de hacer el trabajo, y una vez que se las identifique se las debe denunciar y apartar. A fin de valorar si una persona puede asumir un aspecto del trabajo, primero debes ver si, después de leer los arreglos del trabajo y entender los principios-verdad, puede disponerlos y ponerlos en marcha y hacer que el trabajo avance. Con independencia de cuántas personas haya en la iglesia, si hace que todos los aspectos del trabajo avancen y, sin que importe del trabajo de cuántas personas sea responsable, ya sean cincuenta o cien, puede hacer que dicho trabajo prospere, garantizar que todo el mundo ocupe su propio lugar y pueda trabajar y hacer su deber de acuerdo con los principios-verdad, entonces tal persona se puede considerar para ser elegida líder o supervisora. Por supuesto, también debes ver cómo es su calidad humana, si es una persona correcta y que persigue la verdad; ¡saber estas cosas es esencial! Un líder u obrero debe al menos poseer calibre y estatura en estos aspectos para guiar al pueblo escogido de Dios a la realidad-verdad y para que todo el mundo pueda trabajar y hacer su deber de acuerdo con los arreglos del trabajo o los principios-verdad; de esta manera, el pueblo escogido de Dios se puede beneficiar de él. Si no posee esta capacidad, entonces no puede ser escogido. Si escoges a tal persona, aunque permanecer ocioso sin hacer ningún trabajo todos los días mientras la sigues pueda resultarle cómodo a tu carne, ¿te sentirías satisfecho en tu espíritu? Si pasas unas cuantas horas a diario en reuniones escuchándola predicar doctrinas y sin hacer trabajo real, ¿es esto hacer tu deber? (No). Te predica doctrinas a diario y, si bien es enriquecedor para los oídos, no estás haciendo tu deber y simplemente la sigues, atolondrado, sin un objetivo. En ese caso, se te ha desorientado y obstaculizado. Si sigues escuchándola decir esas palabras y doctrinas áridas y, al final, no haces tu deber ni muestras lealtad ni tienes experiencia real en la verdad, no ofreces lealtad en lo que Dios te ha encomendado, no haces avances en el trabajo ni logras resultados —de modo que cuando Dios le pide resultados a la gente, tú no tienes nada que presentar—, ¿acaso no habrás sufrido una pérdida? Por tanto, si antes pensabas que tales personas eran candidatas a ser líderes, ahora cambia enseguida de punto de vista y táchalas de tu lista de candidatos. No deben ser elegidas líderes. ¿En qué son deficientes las personas de escaso calibre y sin capacidad de innovación? Solo saben actuar como generales de despacho, nunca saben aplicar sus ideas al trabajo de la vida real ni son capaces de hacer trabajo real. ¿Cuáles serían las consecuencias si tales personas se convirtieran en líderes? El trabajo sería un completo desastre. Si sirvieran como líderes de la iglesia en la China continental, la llevarían a la ruina total. No solo fracasarían a la hora de obtener la verdad para sí mismas, sino que la vida de aquellos a los que lideraran sufriría una pérdida. Si puedes identificar enseguida a tales personas y apartarlas, se impedirán algunos desastres y el trabajo de la iglesia no sufrirá pérdidas. Sin embargo, si sigues siendo un seguidor bajo tales personas y aceptas su liderazgo, bien pueden arruinar tus esperanzas de salvación y perderás así la oportunidad de salvarte. Así pues, la capacidad de innovación es crucial para un líder u obrero o supervisor. Si careces de la capacidad y el calibre básicos para hacer el trabajo, has de ser muy cauto y no te lances sin más hacia adelante por puro entusiasmo, y no debes querer siempre destacar y ser líder o supervisor. Hacerlo no solo te obstaculiza a ti mismo, sino que también impide a otros alcanzar la salvación. Si solo te obstaculizas a ti mismo, solo habrás causado tu propia muerte, pero si obstaculizas a los hermanos y hermanas, ¿acaso no estás perjudicando a mucha gente? Puede que no te importe tu propia vida, pero a los demás les importa la suya. Asimismo, obstaculizar tu propia vida cotidiana o tu propio éxito financiero no es para tanto, pero suponer un obstáculo para la obra de la iglesia no es un asunto menor. ¿Puedes cargar con semejante responsabilidad? Si de verdad eres alguien con conciencia y sientes que esta cuestión conlleva una responsabilidad significativa, que no puedes asumir la carga de obstaculizar el trabajo de la iglesia, entonces no debes en absoluto hacer lo imposible por alardear y competir por el liderazgo. Si careces de calibre y estatura, no te esfuerces siempre por destacar. No obstaculices el trabajo de la iglesia o que el pueblo escogido de Dios entre en la verdad y obtenga un buen destino solo para satisfacer tu ansia de autoridad, ¡esto es iniquidad! Deberías tener algo de autoconciencia. Haz aquello de lo que eres capaz y no aspires siempre a ser líder. Aparte de ser líder, hay muchos otros deberes que puedes llevar a cabo. Ser líder no es tu derecho exclusivo ni debería ser tu búsqueda. Si tienes el calibre y la estatura para ser líder y además tienes sentido de la carga, lo mejor es dejar que sean otros los que te elijan. Esta práctica beneficia al trabajo de la iglesia y a todo aquel que esté involucrado. Si careces de calibre para ser líder, deberías demostrar algo de amabilidad y responsabilizarte del futuro de los demás. No compitas siempre por ser líder ni obstaculices a los demás. Querer ser líder y ocuparte del trabajo de la iglesia a pesar de tener calibre escaso muestra falta de razón. Si careces de calibre y estatura, limítate a hacer bien tus propios deberes. Cumplir realmente con tus deberes de forma adecuada demuestra que posees algo de razón. Haz cualquier trabajo que se adecúe a tu capacidad, no albergues ambiciones ni deseos. No busques solo satisfacer tus deseos personales al tiempo que eres negligente con el trabajo de la iglesia; esto te perjudica tanto a ti mismo como a la iglesia. Esta es la manifestación de las personas de escaso calibre en lo relativo a la capacidad de innovación.

Nadie que tenga escaso calibre alcanza a tener capacidad de innovación; por tanto, los que no tienen calibre, tienen incluso menos. Tales personas no entienden en absoluto los fundamentos de las cosas, las leyes de desarrollo de estas ni los principios-verdad cuando los oyen. Cuando leen las palabras de Dios, aunque puedan ver que estos son los principios-verdad, no pueden conectar los principios a su ámbito de aplicación ni a las personas y cuestiones que implican. Incluso piensan: “Esta enseñanza de la verdad es demasiado detallada y hay demasiada. Al oír estas palabras, puedo entender que son principios, pero no sé cuál es la definición de los principios o qué ámbito delimitan”. Si ni siquiera saben la definición de los principios, entonces, desde luego, no saben cómo ponerlos en marcha ni practicarlos. Por ejemplo, cuando ocurre algo de lo que hace falta ocuparse, otros les dicen: “Deberías practicar de acuerdo con los principios”. Dicen: “Ni siquiera sé cómo practicar de acuerdo con los principios. No sé con qué principio tiene que ver esta cuestión”. Incluso después de que otros les expliquen el principio que deberían practicar al lidiar con este asunto, siguen sin saber qué hacer. Tales personas tienen un calibre sumamente escaso; no pueden siquiera entender el lenguaje humano y con más razón no son aptas para el uso. ¿Acaso no muestra esto que tales personas son tan incompetentes que ya no es posible ayudarlas de ninguna manera? Las que son incompetentes sin remedio no poseen el pensamiento ni la capacidad para entender las cosas de la humanidad normal, menos aún la lógica del pensamiento. Por tanto, las personas que entienden los principios-verdad o diversos fundamentos y reglas no tienen manera de comunicarse con aquellos que carecen de calibre; no pueden alcanzar un consenso y, por supuesto, no tienen un lenguaje común. ¿Por qué no pueden comunicarse? Existe un problema esencial y es que las capacidades de estos dos tipos de personas para ser conscientes de diversas cosas, identificarlas, juzgarlas, comprenderlas y aceptarlas no están al mismo nivel ni siguen la misma trayectoria; son como dos líneas paralelas que nunca van a cruzarse. Esto es hablar en términos un tanto abstractos. Para ser más concretos, el calibre de estos dos tipos de personas se halla a años luz de distancia y no está al mismo nivel. Por tanto, no tendrán la misma capacidad para emitir juicios e identificar las cosas ni la misma capacidad cognitiva respecto a idéntica cuestión. Es decir, lo que pueden reconocer aquellos de buen calibre o calibre promedio no reconocen en absoluto los que no tienen calibre; estos últimos tienen menos alcance si cabe y siempre será así, como si carecieran de esa función. Por ejemplo, cuando una gallina madura, pone huevos de manera natural. Aunque su producción sea baja, seguirá poniendo huevos porque tiene esa función. Sin embargo, no importa lo bien que alimentes a un gallo, no puede poner huevos porque su función no es esa. El gallo dice: “Aunque mi función no sea la de poner huevos, ¡puedo cacarear por las mañanas!”. Por muchas veces que cacarees o muy alta que sea tu voz, eso no significa que puedas poner huevos. Si bien la gallina no cacarea, tiene la función de poner huevos. ¿Por qué os estoy dando este ejemplo? Porque las personas sin calibre harán tales razonamientos distorsionados, falaces e ilógicos; a esto se le llama no tener calibre. Por tanto, cuando las personas de buen calibre, calibre promedio o incluso escaso calibre se comunican y discuten los asuntos con las que no tienen calibre, eso parece incómodo. Con las personas de escaso calibre, todavía puedes comunicar ciertos asuntos simples y fáciles de entender. Sin embargo, nadie puede comunicarse con las personas que no tienen calibre, dado que no tienen capacidad de comprensión ni pensamientos ni puntos de vista respecto a nada. Esta es la descripción o explicación de las personas sin calibre. Cuando comunicas algo con ellas, aunque lo expliques a conciencia y con claridad y puede que digan que lo entienden, sin embargo, cuando vuelve a ocurrir lo mismo, siguen sin entenderlo y volverán a hacer razonamientos distorsionados, falaces. Dime, ¿pueden tales personas entender la verdad? (No). No tienen capacidad para identificar ni para conocer las cosas; ¿cómo podrían entender la verdad? Decir que pueden entender la verdad sería sencillamente una tontería. La gente sin calibre carece de capacidad de innovación, así que sus manifestaciones a este respecto son así. Como no entienden ningún fundamento o principio, no cuentan con un plan en nada de lo que hacen. En su mente no cuentan con planes ni pasos y, menos aún pueden poner en marcha fundamento o principio alguno. Hagan lo que hagan, es un completo desastre, un embrollo absoluto. Tales personas solo pueden realizar esfuerzo físico y hacer tareas manuales. Apenas pueden apañárselas con un trabajo sencillo y específico; después de todo, son personas corrientes que pueden realizar una sola tarea, pero cuando la situación se eleva hasta el nivel de asumir un aspecto del trabajo, ya no son competentes para ello. Tales personas son incapaces de hacer cualquier trabajo valioso o técnicamente exigente. Solo pueden gestionar algunos pequeños trabajos como el manual, el agrícola o el de criar ganado e, incluso entonces, necesitan a un supervisor cerca para supervisarlas y apoyarlas. A veces, cuando están de mal humor, alguien necesita enderezarlas y, cuando en ocasiones se ven atrapadas en las distorsiones o se vuelven negativas, alguien tiene que aconsejarlas respecto a su manera de pensar. Alguien necesita revisar lo que hacen incluso cuando se trata de tareas menores, de lo contrario, surgirán problemas y errores y habrá que rehacer el trabajo. Si no están desperdiciando materiales, están malgastando energía o agua, electricidad y gas. En los países occidentales, las denuncian constantemente y la policía las multa una y otra vez. Sin alguien que las vigile, no pueden hacer siquiera las tareas más pequeñas adecuadamente; son así de problemáticas y lamentables. Estas son las manifestaciones de las personas sin calibre. ¿Acaso no son simples inútiles e idiotas? ¿Se las puede usar todavía como seres humanos? De hecho, en la casa de Dios, tales personas solo pueden realizar un poco de esfuerzo físico. En lo que respecta al trabajo de la iglesia, no pueden hacerlo; son incapaces de hacer nada. Incluso para los quehaceres que requieren esfuerzo físico, no pueden completarlos por su cuenta y siguen necesitando que otros las instruyan, supervisen y revisen lo que hacen. Sin embargo, cuando desempeñan tareas que requieren esfuerzo físico, aún les parece que su talento está por encima de ellas, que están sobrecualificadas, y se vuelven desafiantes, incluso se quejan: “Fíjate en esos que hacen trabajo técnico con ordenadores, escriben artículos, cantan, bailan o actúan; ¡qué glamurosos son! Pero de lo único que puedo encargarme yo es de ser anfitriona y de cocinar, de ocuparme todo el día de la grasa y el humo. En unos cuantos años me volveré una mujer ajada. ¡Mira lo desgraciada que soy!”. Siempre se sienten muy desgraciadas al hacer esta clase de trabajo, pero nunca se paran a pensar por qué es el único que pueden hacer. No valoran si en realidad son capaces de encargarse de uno distinto. Como su calibre es escaso, siempre se sienten molestas cuando desempeñan algunas tareas que requieren esfuerzo físico. Si su calibre fuera realmente bueno, no se sentirían molestas. Su calibre ya es tan escaso que solo pueden hacer tareas físicas, sin embargo, todavía les parece que se desperdicia su talento. ¿Acaso no son idiotas? Tales personas son realmente idiotas. Las de esta clase ni siquiera pueden llevar a cabo de manera adecuada tareas que requieran esfuerzo físico. Cuando cocinan, bien hacen demasiada cantidad o bien demasiado poca y, por mucho que cocinen, siguen sin saber qué patrón deberían seguir al hacerlo. Incluso así, siguen sintiendo que tales tareas no son dignas de su talento, que están sobrecualificadas y no deberían estar haciendo tareas que requieran esfuerzo físico. Creen que deberían estar trabajando de secretarias en una oficina, asumiendo algún aspecto del trabajo en la casa de Dios o, al menos, sirviendo como líder de una iglesia. ¿Acaso no es esto carecer por completo de razón? Dime, ¿para qué trabajo eres competente? Si no eres competente para ninguna clase de trabajo y se te encargan tareas que requieren esfuerzo físico mientras la casa de Dios te sigue proveyendo, ¿acaso no es esto enaltecerte? Sin embargo, sigues insatisfecho. ¿Acaso tu razón no es demasiado escasa? (Sí). ¿Hay alguna relación entre la razón y el calibre? (Sí). No conocerse a uno mismo, no saber qué nivel tiene el calibre de uno, pensar siempre que el propio calibre es alto, ¿acaso no son estas manifestaciones de escaso calibre? (Sí). Las personas de buen calibre sabrán cómo valorarse a sí mismas y, después de hacerlo, conocerán el nivel de su calibre. Una vez que determinen cuál es su calibre, serán capaces de encontrar su lugar en la iglesia. Se sentirán tranquilas hagan lo que hagan y serán capaces de abordar racionalmente el deber que desempeñen. Aunque se trate de tareas asignadas que requieren esfuerzo físico, se sentirán en paz y justificadas al hacerlo; se someterán y estarán de acuerdo con ellas desde el fondo de su corazón, aceptarán este trabajo y esta tarea. A esto se le llama poseer racionalidad. Si alguien nunca está tranquilo cuando hace su deber, siempre se siente agraviado y piensa que cualquier tarea que se le pida que haga no es digna de su talento, ¿acaso no carece de razón? (Sí).