Cómo perseguir la verdad (7) Parte 5

Cómo abordar correctamente el propio calibre

Tras haber compartido qué es el calibre, además de cómo dividir los niveles y los tipos de calibre de las personas, al terminar de escuchar, ¿habéis obtenido algún beneficio? (Sí). ¿De verdad sabéis que vuestro propio calibre es escaso? (Sí). Algunas personas que no tienen calibre dicen: “¿Cómo que no tengo calibre? Aunque mi calibre fuera promedio o escaso, eso estaría bien igualmente”. Nadie está dispuesto a caer hasta el nivel de no tener calibre, ser un idiota, un necio o una persona inútil, pero da la casualidad de que hay quienes, al evaluarse a sí mismos según sus manifestaciones principales y los resultados de la realización de su deber a lo largo de estos años, de veras caen al nivel de las personas sin calibre. ¿Vuelve esto negativas a algunas personas? Cuando muchas cosas no quedan claras, la gente piensa con necedad: “Tengo capacidad, tengo habilidad, soy sabio, mi calibre no es malo, soy noble, en el reino de Dios soy alguien, soy un pilar, un puntal”, se aferran con necedad a sus sueños ilusorios, se sienten bastante bien, bastante confiadas, creen que tienen potencial y esperanza; no son negativas y viven con un propósito. Sin embargo, se ponen tristes una vez que conocen los auténticos hechos, piensan: “¿Acaso no significa esto que no tengo esperanzas de recibir la salvación?”, y caen en un estado negativo. Si estas cosas no quedan claras, las personas son estúpidamente arrogantes; mientras más necia es una persona, más arrogante es y más ilimitada se vuelve su arrogancia. Los que son listos, después de aceptar la provisión de la verdad durante estos años, reflexionarán y se examinarán a sí mismos, se compararán con la verdad y poco a poco menguarán sus revelaciones de carácter arrogante. Mientras más escaso sea el calibre de una persona, más estúpidamente arrogante es esta. ¿No hay un dicho que dice: “No son nada, pero no se inclinan ante nadie”? Este dicho es bastante adecuado; aquellos que no son nada, no se inclinan ante nadie. ¿Por qué? Porque su calibre es demasiado escaso. ¿Hasta qué punto? Hasta el de no tener inteligencia ni conocer el alcance de su propia capacidad, no conocer la medida de su inteligencia, no saber que siempre hay personas mejores que ellos ni qué es el buen calibre. ¿Y hasta qué punto llega su arrogancia? Hasta el de que a las personas les resulta repugnante y nauseabundo observarla; esto es una arrogancia estúpida. “No son nada, pero no se inclinan ante nadie” significa que no pueden conseguir nada, sus propios asuntos en la vida son un completo desastre, no pueden desentrañar nada, no tienen pensamientos ni puntos de vista y no pueden distinguir si los puntos de vista de los demás son correctos o si son precisos y solo insisten estúpidamente en su arrogancia, piensan: “¡Tengo capacidad, habilidad, soy sabio, soy mejor que los demás!”. Decidme, ¿es mejor permitir que sean individuos estúpidamente arrogantes que no se inclinan ante nadie o hacerles saber que su calibre es escaso, que no son nada, simples necios, inútiles y deficientes mentales, de modo que se vuelvan negativos? ¿Qué elegís? (Dejar que se vuelvan negativos, porque si son estúpidamente arrogantes, es probable que hagan cosas que vulneren los principios y pueden trastornar y perturbar el trabajo de la iglesia). Si se vuelven negativos, pueden regresar a la razón de la humanidad y comportarse mejor, hacer menos cosas que trastornen y perturben. Esto les supone una protección. Aunque no han hecho muchas cosas beneficiosas para los demás, al hacer menos que trastornen y perturben, eso significa que cometerán muchas menos transgresiones y acciones malvadas y se reducirán las probabilidades de que los castiguen en el futuro, ¿no es así? (Sí). Sin entrar en si pueden lograr la salvación, como eso es algo relativamente lejano, ¿se reducirán las posibilidades de que vulneren los decretos administrativos de Dios y ofendan Su carácter? ¿Y aumentarán sus posibilidades de supervivencia? (Sí). A juzgar por la óptica de estos beneficios, dejar que las personas reconozcan su propio calibre y al final se den cuenta de que no tienen calibre y se vuelvan negativas acaba resultando algo bueno. De lo contrario, cuando la gente dice: “No eres nada, pero no te inclinas ante nadie, ¡eso es estúpida arrogancia!”, simplemente no pueden desentrañarlo ni reconocerlo; se vuelven desafiantes y siguen pensando: “¡Mi calibre no es escaso! Y tú dices que soy estúpidamente arrogante. ¡Soy mucho mejor que un necio!”. Esto es prueba adicional de que son realmente necios, su inteligencia es demasiado baja y más aún les hace falta aceptar el hecho de que no tienen calibre. ¿Cuáles son los beneficios de aceptar este hecho? No es para que te vuelvas negativo, sino para ayudarte a que te trates a ti mismo con corrección y evites actuar estúpidamente. Las personas son arrogantes porque tienen un carácter corrupto y no tienen autoconocimiento en absoluto. Sin embargo, la arrogancia de algunas es normal. Por ejemplo, las hay que tienen capital por haber estado encarceladas y haber soportado sufrimiento, han contribuido a la iglesia en cierta manera o tienen dones que las hacen mejores que los demás. Dado que tienen un carácter arrogante, combinado con algo de capital, todavía se puede considerar entendible que revelen arrogancia. Pero si no eres nada, si esencialmente no puedes lograr nada, no has hecho ninguna contribución y ni siquiera tienes puntos fuertes, pero todavía sigues siendo arrogante, esto no tiene sentido, carece de racionalidad. Ahora se te deja claro: no tienes calibre, no eres nada y ni siquiera tienes puntos fuertes de ningún tipo. Tu mente está vacía y, comparada con las personas con pensamientos, esta carece de contenido. Siendo ambos igualmente humanos, estás muy por debajo de ellos; desde el punto de vista de Dios, no cumples con el estándar de ser humano. Por tanto, ¿por qué sigues siendo arrogante? Según la medida de las palabras de Dios, no cumples el estándar de ser humano. A ojos de Dios, no se te debería tratar como a un ser humano. Sin embargo, como la gracia de Dios es inmensa, Él te ha enaltecido, te ha elegido y te ha tratado como a un humano, te ha permitido hacer el deber en la casa de Dios. ¿Te trata Dios como a un humano para luego ver cómo lo tratas tú a Él y a la verdad que te ha suministrado de una manera tan estúpidamente arrogante? ¿Para ver que tratas tu deber y tu vida de este modo? No. Dado que Dios te trata como a un humano y te cuenta las diversas verdades que los humanos deberían entender, Él espera que puedas ser un verdadero humano, que puedas aceptar los pensamientos que les corresponden a estos y que no vayas a ser estúpidamente arrogante. Por tanto, ser negativo es un error; no deberías ser negativo. Dado que Dios no te ha tratado ni te ha ignorado según tu calibre, sino que, en su lugar, te ha tratado como a una persona normal y te ha usado de esta manera, deberías estar a la altura de esta gracia de Dios y no decepcionarlo. Sea cual sea el calibre que tengas y el trabajo que puedas hacer, simplemente hazlo bien. No trates de soltar ideas grandilocuentes, no hagas lo que una persona no debería hacer ni tengas ideas o ambiciones extravagantes que una persona no debería tener. Haz lo que le corresponde a una persona y mantente a la altura de la exaltación de Dios. ¿Acaso no es esto lo apropiado? ¿No resuelve esto el problema de ser negativo? (Sí).

Discernir las diversas manifestaciones de personas de calibres diferentes y proporcionar estos ejemplos específicos tiene como intención ayudarte a identificarte con ellos. Es para que puedas identificar con exactitud tu propia posición, abordar con racionalidad tu propio calibre y tus diversas condiciones, así como el desenmascaramiento, el juicio y la poda que Dios lleva a cabo en ti o la obra que dispone para ti, de modo que seas capaz de someterte y de ser agradecido desde el fondo del corazón, en lugar de mostrar resistencia y repulsión. Las personas logran la satisfacción de Dios cuando son capaces de abordar con racionalidad su propio calibre y luego identificar con exactitud su propia posición, actuar como los seres creados que Dios quiere, con los pies en el suelo, hacer lo que les corresponde de manera adecuada, según su calibre inherente, y dedicar su lealtad y todo su esfuerzo. Ya que Dios te ha concedido este calibre y estas condiciones, Él no te obligará a hacer cosas que te resulten difíciles, no le pedirá peras al olmo. Por mucho que te haya dado Dios, eso es lo que Él te pide que ofrezcas. Lo que Dios no te ha dado, no lo exigirá en exceso. Si todo el tiempo te pones a ti mismo unos requisitos demasiado altos, intentas ser una persona fuerte, un superhumano, alguien más allá de lo corriente, esto indica que tienes un carácter corrupto; se trata de ambición. Si tu calibre es bueno, te encargas de más trabajo; si tu calibre es promedio, solo puedes encargarte de menos. Da igual el deber que puedas hacer, dalo todo, entrega tu lealtad y actúa de acuerdo con los principios; no intentes soltar ideas grandilocuentes. Querer siempre demostrar que no eres una persona corriente, querer siempre que los demás te tengan en alta consideración; eso es un error. Esto muestra una gran falta de autoconciencia, que no conoces tu propia medida. Si no paras de buscar de acuerdo con tu ambición y deseos, las cosas no acabarán bien para ti. Por tanto, las personas con escaso calibre no deberían aspirar siempre a ser líderes, jefes de equipo o supervisores; no deberían apuntar demasiado alto. Si tu calibre es escaso, entonces haz con obediencia lo que pueden hacer las personas de escaso calibre. Si careces de pensamientos y no puedes lidiar con ningún trabajo, no lo fuerces; dado que Dios no te ha dado ese calibre, no te ha impuesto requisitos demasiado altos. En cuanto a los principios-verdad, practícalos hasta donde puedas entenderlos y aceptarlos; esto es lo más importante. Lo que eres capaz de comprender es lo que Dios te ha concedido. ¿Has aplicado estas cosas a tu deber o a la comisión que te ha encomendado Dios? Si lo has hecho, entonces lo has dado todo y has ofrecido tu lealtad. Dios estará satisfecho y tú cumplirás con el estándar de un ser creado. Si tu calibre es escaso, Dios no te exigirá nada en absoluto según el estándar de aquellos con buen calibre. Dios no hará eso. Aquellos sin calibre son los que tienen un nivel más bajo de calibre entre las personas. Si algunos creyentes en Dios no tienen calibre, entonces, ¿cómo deberían practicar? ¿Quieres seguir a Dios? ¿Admites que Él es soberano sobre todo lo relativo al hombre? ¿Quieres someterte a las instrumentaciones y arreglos de Dios para ti? Si estás dispuesto a aceptar y someterte, entonces calma tu corazón y acepta todas las disposiciones que Dios hace para ti. De acuerdo con tu calibre, solo puedes hacer algunos trabajos que requieren esfuerzo físico y no son visibles, que la gente menosprecia y no recuerda; si esta es tu situación, deberías aceptarla de parte de Dios y no albergar quejas, y aún más no deberías elegir tus deberes en función de tus propios deseos. Haz cualquier cosa que la casa de Dios disponga para ti y, mientras esté al alcance de tu calibre, deberías llevarla a cabo adecuadamente. Por ejemplo, si te asignan que críes cerdos, deberías alimentarlos bien para que los hermanos y hermanas puedan comer buena carne. Si te asignan que críes gallinas, deberías alimentarlas y gestionarlas bien para que pongan huevos con normalidad durante la temporada de puesta, y deberías también protegerlas de otros animales, de modo que todo el mundo que vea a las gallinas que estás criando diga que están bien criadas. Esto prueba que aprecias todas las cosas que crea Dios y que puedes gestionarlas bien; demuestra que, sea cual sea el tipo de criatura o animal, puedes apreciarlo y gestionarlo bien, considerarlo la responsabilidad y el deber que te corresponde realizar. Aunque no puedas hacer otro trabajo, aunque no puedas desempeñar un papel crucial y decisivo en la obra de la iglesia ni hagas contribuciones significativas, si puedes dedicar por completo tu esfuerzo y lealtad a un trabajo nada destacable y buscar solo satisfacer a Dios, ya es suficiente. Eso no supone fallarle a la exaltación que Dios hace de ti. No seas quisquilloso respecto a si las tareas son sucias o cansadas, a si otros te ven haciéndolas o a si van a elogiarte o menospreciarte por ello. No pienses en estas cosas; solo busca aceptarlas de parte de Dios, someterte y cumplir bien con los deberes que te corresponden. Cuando hablo sobre las manifestaciones de las personas que no tienen calibre, puede que diga que eres un necio, un inútil y un deficiente mental. Sin embargo, si puedes encargarte de los trabajos que se te encomiendan y al final no decepcionas la exaltación de Dios hacia ti ni el aliento de vida que Él te ha concedido, no vives ni comes en vano, no disfrutas de ninguna de las cosas materiales que Dios suministra a la especie humana en vano ni dejas de estar a la altura de las palabras que salen de boca de Dios, con eso es suficiente. Aunque en lo que se refiere a tu calibre no das la talla para ser una persona completa, si puedes hacer tu deber y hacer el trabajo con esta lealtad y sinceridad, como poco, en el corazón de Dios, cumples con el estándar como un ser creado. Lo que Dios quiere es esta lealtad y sinceridad; quiere un ser creado que cumpla con el estándar. No importa qué deber disponga la casa de Dios para ti, lo aceptas de parte de Él y eres capaz de aceptarlo y someterte. Esto es lo más preciado. Si has hecho lo que Él requiere de ti y le has ofrecido todo lo que puedes ofrecerle, ¿seguirá haciéndote Dios exigencias más elevadas? Si tu sinceridad y lealtad son vistas como preciadas a ojos de Dios, entonces tu vida tiene valor. ¿Es buena esta comprensión? (Sí).

Hay quien dice: “Todavía siento que no lo entiendo. ¿Por qué predestina Dios a las personas con toda clase de calibres? Ya que Dios quiere que den testimonio de Él, practiquen la verdad y desechen sus actitudes corruptas, ¿por qué no puede darles buen calibre? ¿Tan difícil le resulta a Dios hacerlo? Si Dios hiciera que las personas tuvieran capacidades en todos los campos —capacidad cognitiva, para emitir juicios, para identificar las cosas, para responder a las cosas, para tomar decisiones, capacidad de innovación y, más si cabe, capacidad para evaluar y apreciar las cosas—, al hacerlo, ¿acaso el calibre de las personas no sería bueno? Aunque les concediera un calibre promedio, ¿no serían capaces de comprender la verdad hasta un nivel promedio? Si las personas pueden comprender la verdad, ¿no serían entonces capaces de practicarla? ¿Y acaso no serían capaces de desechar sus actitudes corruptas y lograr la salvación?”. ¿Qué problema hay con que las personas tengan estos pensamientos? La gente no entiende por qué Dios le concede un calibre tan sumamente promedio. Es difícil encontrar a líderes de buen calibre y es extremadamente complicado hacer bien el trabajo de la iglesia. La gente piensa: “Si Dios les diera a las personas buen calibre, ¿no sería más fácil encontrar líderes? ¿No sería más fácil hacer el trabajo de la iglesia? ¿Por qué Dios no le concede a la gente buen calibre?”. Visto desde la óptica de la obra general de la casa de Dios, por supuesto, si hubiera más personas con buen calibre, el trabajo de la iglesia sin duda sería más fácil. Sin embargo, existe una premisa: en la casa de Dios, Él está haciendo Su propia obra y la gente no desempeña un papel decisivo. Por tanto, que el calibre de las personas sea bueno, promedio o escaso no determina los resultados de la obra de Dios. Los resultados definitivos que se van a acabar logrando los consigue Dios. Todo lo lidera Dios; todo es obra del Espíritu Santo. Desde la óptica de la obra de Dios, este asunto debería explicarse de esta manera; esta es una razón. Existe otra razón: Tras ser corrompida por Satanás, la gente posee las actitudes corruptas de este como esencia de vida; es decir, todos viven según sus actitudes corruptas y estas gobiernan su vida. Si, además de eso, alguien posee un calibre bueno o extraordinario y sus capacidades en todos los ámbitos son completas, perfectas y sin mácula, eso fomentará sus actitudes corruptas. Esto conducirá a una escalada desenfrenada de sus actitudes corruptas y las tornará incontrolables, lo cual llevará a que esa persona se vuelva más arrogante, intransigente, falsa y perversa. Será más difícil que acepte la verdad y no habrá manera de resolver sus actitudes corruptas. Esta es otra razón. Asimismo, Dios les da a las personas tal calibre porque la especie humana que Dios quiere salvar es de manera inherente una especie humana incompleta, sus capacidades son promedio en todos los aspectos y tienen defectos. Además, conocer las palabras de Dios y la verdad no se consigue meramente usando diversas capacidades; se requiere un proceso. ¿Qué se incluye en este proceso? Los cambios en el entorno, el crecimiento asociado a la edad de una persona, el aumento de experiencia de vida y de conocimiento, así como la experiencia obtenida por medio de diversos entornos, lo cual permite a las personas, a partir de la base de su calibre e instintos inherentes, llegar a entender poco a poco y conocer a qué se refiere en realidad la verdad en las palabras de Dios; de este modo, aceptan y practican Sus palabras. Por medio de ese proceso, la verdad de las palabras de Dios es obrada en una persona para convertirse en su vida; no se convierte en una teoría de vida ni en una filosofía y un medio de vida. En cambio, las palabras de Dios se convierten en la base de su existencia. Tal persona es una persona nueva, una vida recién nacida. Este es un proceso esencial. Aunque tu calibre y capacidades en todos los aspectos sean excepcionalmente buenos y altos, estos procesos no se pueden omitir. Como ser humano creado, al acabar por lograr la transformación de las palabras de Dios en tu vida, nadie puede saltarse ningún paso de todo el proceso que se debe experimentar. Es decir, todo el mundo desarrollará nociones, figuraciones, resistencia, oposición y rebelión hacia Dios. Todos pasarán por reveses, fallos, tropiezos, destituciones, poda, juicio y castigo, experimentarán diversos entornos, se enfrentarán a diversos tipos de personas y a otros procesos semejantes. Por muy bueno o alto que sea tu calibre o por muy fuertes que sean tus capacidades en todos los aspectos, ninguno de estos procesos o pasos se puede omitir. Por tanto, aunque Dios fuera a concederte un calibre y unas capacidades excepcionalmente altos, seguiría siendo un desperdicio. Es mejor que seas una persona corriente, promedio. Aunque puede que tengas algunos defectos de humanidad, puedes experimentar la obra de Dios, entiendes Sus palabras después de oírlas y reconoces tus debilidades y defectos. De esta manera, por un lado, lo que obtienes es más práctico y recibes más por parte de Dios. Por otro, llegas a conocer tus capacidades naturales con mayor precisión y te vuelves más racional. Por eso Dios no tiene intención de concederle buen calibre a todo el mundo, sino que les concede a las personas un calibre promedio.