Cómo perseguir la verdad (8) Parte 4
La primera práctica para perseguir la verdad: desprenderse
Desprenderse de las barreras entre uno mismo y Dios y de la propia hostilidad hacia Él
I. Desprenderse de las nociones e imaginaciones sobre Dios: desprenderse de las nociones e imaginaciones sobre la obra de Dios
F. La obra de Dios no cambia las condiciones innatas de las personas; su objetivo es cambiar su carácter corrupto
Decidme, ¿tiene algo que ver el grado en el que las personas se resisten a Dios y se rebelan contra Él con que su calibre sea bueno o malo? ¿Se resisten las personas a Dios y se rebelan contra Él debido a su escaso calibre? ¿Alguna vez habéis considerado esta cuestión? ¿Es esta una cuestión digna de consideración? (Sí). Algunas personas dicen: “Como tenemos escaso calibre, como el calibre que Dios nos concedió no es bueno, nos resistimos a Dios y nos rebelamos contra Él con severidad”. ¿Es correcto este enunciado? (No). A partir de nuestra enseñanza previa sobre las diferencias entre las condiciones innatas, la humanidad y las actitudes corruptas, ¿a qué categoría pertenece el calibre? (A las condiciones innatas). Pertenece a las condiciones innatas. Por tanto, ¿sabes si los diversos aspectos de las condiciones innatas están relacionados con la humanidad y las actitudes corruptas de las personas? Empecemos por el calibre, ¿determina el calibre el grado en el que una persona se rebela contra Dios y se resiste a Él? (No). ¿Por qué decimos que no lo determina? Esto guarda relación con la razón por la que las personas se resisten a Dios y se rebelan contra Él. ¿Se rebelan las personas contra Dios y se resisten a Él debido a su escaso calibre? (No, es porque tenemos actitudes corruptas). Eso es; esto se ajusta a la realidad. Tu resistencia y rebelión contra Dios, así como tu incapacidad para someterte a la verdad, no se deben a tu escaso calibre, sino a tus actitudes corruptas. Y, por tanto, no te puedes quejar de que Dios te conceda escaso calibre solo porque seas capaz de resistirte a Él. El calibre, o cualquier otro aspecto de tus condiciones innatas, es inherentemente una condición que tú mismo tienes; es una condición intrínseca e innata que posees como ser creado. Con independencia de qué aspecto de las condiciones innatas se trate, no lleva a resistirse a Dios y no guarda relación con las actitudes corruptas. Por ejemplo, ser alto no significa que tengas menos actitudes corruptas. Ser hermoso o tener la piel clara no significa que no tengas actitudes corruptas. Nacer en una raza que la gente estima y admira no significa que no tengas actitudes corruptas. En otras palabras, no importa qué condiciones innatas haya dado Dios a alguien y, sean cuales sean las condiciones innatas de una persona, no tienen relación con las actitudes corruptas de esta. Por ejemplo, la propia apariencia de una persona no la lleva a resistirse a Dios. Sin embargo, como las personas tienen actitudes corruptas, cuando alguien es guapo, puede pensar: “Soy hermoso, así que debería tener estatus y ser respetado”. Estas son revelaciones de actitudes corruptas. Algunas personas se sirven de su buena apariencia para poner en juego sus puntos fuertes, con lo que revelan así muchos enunciados y acciones erróneos. Estos enunciados y acciones provienen todos de sus actitudes corruptas, no de sus condiciones innatas. Con independencia de si tienes un calibre bueno o escaso, el calibre mismo no lleva a resistirse a Dios. Si tienes buen calibre, pero no entiendes ni aceptas la verdad, te seguirás resistiendo a Dios y rebelando contra Él porque tienes actitudes corruptas. Si tienes escaso calibre, pero puedes aceptar la verdad y, una vez que entiendes lo que Dios te dice que hagas o que no hagas, puedes atenerte a ello —y eres capaz de no actuar según tus actitudes corruptas—, entonces no te rebelarás contra Dios ni serás escurridizo ni holgazán, así como tampoco superficial, obstinado o arbitrario e imprudente. Con independencia de que tengas escaso calibre o no, mientras tengas actitudes corruptas, aunque puedas entender las palabras de Dios, seguirás rebelándote contra Dios y te resistirás a Él. Como las actitudes corruptas son tu vida, desarrollas de manera natural diversos pensamientos y puntos de vista satánicos, así como filosofías satánicas para los asuntos mundanos y puntos de vista satánicos que subyacen en cómo contemplas a las personas y las cosas, y vas a alardear, te vas a defender a ti mismo y querrás destacar constantemente y colocarte por encima de los demás e incluso controlar y gobernar a otros. Todas estas manifestaciones surgen de la naturaleza satánica de las personas. Si haces diversas cosas basadas en tu naturaleza y tu vida satánicas, entonces, con independencia de que tengas buen o mal calibre, te resistirás a Dios. El calibre mismo no lleva a resistirse a Dios. Tienes escaso calibre, ¿pero puedes actuar de acuerdo con las palabras de Dios mientras las entiendas? Si no tienes actitudes corruptas o no vives según tus actitudes corruptas, entonces no cabe duda de que puedes lograr esto. Toma como ejemplo tener un punto fuerte en particular; las personas piensan a menudo: “Como tengo este punto fuerte, soy superior a los demás; debería tener estatus en la casa de Dios, debería ser un líder o un pilar en la casa de Dios”. Estos pensamientos no provienen de tener un punto fuerte, sino que los causan las actitudes corruptas. Como para las personas las actitudes corruptas son su vida, todas las cosas que revelan, viven y exhiben —además de sus perspectivas, posturas y principios al contemplar a diversas personas, acontecimientos y cosas— están todas causadas por tener las actitudes corruptas como su vida. Esto no lo causa ninguna condición innata que Dios les haya dado. ¿Lo entendéis? (Sí). ¿Qué quiero decir al compartir estas palabras? El propósito de esta enseñanza es permitiros entender con mayor claridad y reconocer vuestra situación real, así como reconocer cómo es vuestro calibre; no seas una persona que no tiene razón y no participes en luchas inútiles respecto a tener calibre promedio o escaso, ni siquiera ofrezcas excusas sin sentido para ilustrar que tu calibre no es escaso. Estas acciones no tienen valor. Esta enseñanza está orientada a permitirte entender con precisión tu calibre y tus diversas capacidades y, entonces, encontrar la posición que te corresponde y comportarte de acuerdo con tu correspondiente condición. Esto te será de más ayuda para que seas un ser creado como corresponde, para colocarte de manera adecuada en tu posición como ser creado y para cumplir los deberes de un ser creado. Por supuesto, en cierta medida también te ayudará más a desechar tus actitudes corruptas. Con independencia de en qué nivel se encuentren tu calibre o las diversas capacidades, no determinan el grado en el que te resistes a Dios y te rebelas contra Él. En otras palabras, podría decirse también que tus actitudes corruptas no dependen de la clase de tu calibre y, menos aún, dependen de cómo sean tus condiciones innatas. Las actitudes corruptas de los humanos surgen de su carne innata e intrínseca. Después de que Satanás corrompiera a los humanos, sus actitudes corruptas se convirtieron en su vida interior. Cuando todavía no has desechado tus actitudes corruptas, te aprovechas de tus condiciones innatas para hablar y actuar según esta vida satánica. Esto significa que antes de desechar tus actitudes corruptas, te estás aprovechando de las diversas condiciones innatas que Dios te ha concedido a fin de conseguir tus propios propósitos. Y por tanto, podemos decir esto: si no desechas tus actitudes corruptas, te estás aprovechando de las diversas condiciones innatas que Dios te ha dado, o las estás pisoteando; si te hallas en el proceso de perseguir la verdad y practicarla para desechar tus actitudes corruptas, estás aprovechando apropiada y efectivamente las diversas condiciones innatas que Dios te ha dado. Cuando pasas de tener las actitudes corruptas como tu vida a tener la verdad como tu vida, estás usando de manera apropiada y correcta las condiciones innatas que Dios te ha concedido; en otras palabras, de una manera más significativa. ¿Lo entiendes ahora? Las condiciones innatas mismas no son la causa principal de la resistencia de la especie humana contra Dios. En su lugar, las actitudes corruptas satánicas de las personas y la vida implantada en ellas por parte de Satanás son la causa original de la resistencia y rebelión de la especie humana contra Dios. ¿No es este el caso? (Sí). En lo esencial, ¿os queda claro este asunto ahora? (Sí).
6. Diversas manifestaciones de condiciones innatas, humanidad y actitudes corruptas
Antes de que habláramos sobre el tema del calibre, compartimos algunas manifestaciones relativas a tres aspectos: las condiciones innatas, la humanidad y las actitudes corruptas. ¿Qué manifestaciones compartimos la última vez? (La última vez, las manifestaciones que se compartieron fueron la diligencia al hacer las cosas, hacer las cosas siguiendo un método, empezar a hacer las cosas con fuerza y acabarlas sin ganas, ejercer la cautela cuando se hacen las cosas, así como hablar con grandilocuencia y presumir, ser descuidado, tener gusto por exhibirse, desdeñar al pobre y favorecer al rico, ganarse el favor de los que tienen poder, tener una memoria excepcional, entre otras). No vamos a compartir más sobre tales asuntos. Continuaremos compartiendo sobre las diversas manifestaciones de las condiciones innatas, la humanidad y las revelaciones de actitudes corruptas. Cuando ocurran estas manifestaciones, debes saber a qué tipo pertenecen y poder diferenciarlas y discernirlas; solo entonces las puedes abordar con precisión. Si alguna manifestación se refiere a las condiciones innatas, que son inalterables, entonces no hace falta que te preocupes por ella. Si pertenece a algunos defectos o fallos de humanidad que se pueden superar, corregir o cambiar, entonces deberías intentar corregirlos y cambiarlos. Si no hay necesidad de superarlos y no afectan a tu realización del deber ni a tu búsqueda de la verdad, entonces no necesitas prestarles atención. Si una manifestación no es ni un problema de condiciones innatas ni un problema de humanidad, sino que implica actitudes corruptas, entonces se debe cambiar. Si no la transformas ni la cambias, entonces con una forma de vida dominada por actitudes corruptas que se arraiga y tiene poder dentro de ti, lo que vives y lo que revelas no son meros problemas menores tales como ser incapaz de llevarse bien con los demás o ser desagradable con ellos y no lograr edificarlos. En su lugar, lo que vives y revelas llega al nivel de vulnerar la verdad, vulnerar los principios-verdad, resistirse a Dios, rechazarlo, mostrar antagonismo respecto a Él y —se puede incluso decir— de colocarte en oposición a Dios. Precisamente porque las actitudes corruptas son de esta naturaleza, una vez que estas manifestaciones implican actitudes corruptas, debes llegar a conocer estas actitudes corruptas y luego buscar la verdad, entender y captar los principios de practicar la verdad y practicar de acuerdo con los principios-verdad para reemplazar estas actitudes corruptas, de modo que ya no dominen tu vida y, en su lugar, la verdad se convierta en tu vida y ejerza el dominio en tu vida cotidiana y en lo que vives.
El olvido
Continuaremos compartiendo sobre las diversas manifestaciones de las condiciones innatas, la humanidad y las actitudes corruptas. La última manifestación sobre la que compartimos la vez anterior fue la de tener buena memoria, ¿cierto? (Sí). Entonces, ¿a qué aspecto pertenece el olvido? (A las condiciones innatas). Esta es una condición innata y además un defecto de humanidad; solo estos dos aspectos. ¿Es el olvido un carácter corrupto? (No). Obvio que no. Algunas personas son olvidadizas porque tienen poca memoria por naturaleza, mientras que otras son olvidadizas debido al envejecimiento del cerebro y al declive de su memoria cuando llegan a mayores. Si el olvido es innato, pertenece a las condiciones innatas; si es adquirido, entonces es un defecto de humanidad. Por supuesto, a ser olvidadizo por naturaleza también se lo considera un defecto, ¿no es así? (Sí).
Que se dé bien planificar antes de hacer las cosas y el ser particularmente calculador
Cuando a alguien se le da bien planificar antes de hacer las cosas, ¿a qué aspecto pertenece esto? (Es un mérito de humanidad). Es un mérito de humanidad. Antes de hacer algo, aquellos a los que se les da bien planificar lo hacen por adelantado y luego siguen los pasos, sin ser impulsivos, imprudentes ni apresurados. Actúan de manera sensata, no se apresuran a hacer las cosas por capricho, sino que consideran de antemano cómo deberían ir, con quién ir, qué hacer ante circunstancias especiales, qué documentos u objetos hace falta llevar, si llevar algunos artículos esenciales de primera necesidad en función del entorno y demás. Son capaces de tener todas estas cosas en consideración. Antes de hacer las cosas, se preparan exhaustivamente, consideran más factores y son más meticulosos en sus consideraciones. Evaluarán por adelantado la distinción entre las condiciones favorables y las que no lo son, así como diferenciarán entre el mejor de los casos y las peores consecuencias posibles. Harán arreglos razonables para lograr los mejores resultados. Como se les da bien planificar y hacer arreglos razonables, su manejo de los asuntos suele ser más concienzudo. Las situaciones inesperadas en las cosas y los itinerarios que arreglan ocurren con menor frecuencia y los resultados de su trabajo tienden a ser mejores. Las personas que trabajan con ellos no sienten ansiedad, sino que se sienten más en calma. Por tanto, ¿se puede decir que, en términos relativos, el que a uno se le dé bien planificar es un mérito de humanidad? (Sí). Con eso hemos cubierto el tema de que a alguien se le dé bien planificar. Entonces, ¿es bueno o malo ser calculador? (No es bueno. Es un defecto de humanidad). Que planificar se le dé bien a uno es un mérito y un punto fuerte de la humanidad —es positivo—, mientras que ser calculador es un defecto de humanidad. Por ejemplo, si dos personas van a comer y cuesta diez yuanes en total y, a la hora de pagar, una persona calculadora paga cinco yuanes y cincuenta céntimos, mientras que la otra aporta cuatro yuanes y cincuenta céntimos, la primera siente: “Esto no está bien, él ha pagado cincuenta céntimos menos. Cada uno debería pagar cinco yuanes para que sea justo y razonable”. Hace cálculos incluso con una cantidad tan pequeña. Si siente que ha salido perdiendo, se siente incómoda y busca siempre la oportunidad de recuperar sus pérdidas por medio de intrigas. Si no puede recuperar sus pérdidas de esta manera, no puede comer ni dormir bien. Ser calculadora es un defecto de humanidad. Si esto se vuelve grave y es calculadora incluso en asuntos importantes, si siempre trata de sacar beneficio de los demás o aprovecharse de ellos o, con frecuencia, recurre a intrigas a causa de sus cálculos, entonces esto no es un mero defecto de humanidad, sino que implica un carácter corrupto. Si alguien que está siendo calculador no afecta a los demás ni perjudica sus intereses y solo está presente en asuntos triviales de la vida diaria, lo que al final le conduce a frecuentes fallos o a escasos resultados a la hora de lidiar con los asuntos, este es un defecto de humanidad.
¿Qué clase de problema es ser tacaño? (Un defecto de humanidad). ¿Qué manifestaciones constituyen ser tacaño? Por ejemplo, si una persona tacaña está a punto de ir en coche a alguna parte y alguien le dice: “Resulta que está de camino, ¿me puedes llevar? Solo serán cinco minutos y te puedo dar algo de dinero para la gasolina”, ella teme que la otra persona no pague el viaje y se inventa una excusa para rechazar llevarla; esto es ser tacaño. También están aquellos que, cuando se les pide algo prestado y no quieren prestarlo, dicen: “Ahora mismo lo estoy usando. En realidad, no me viene bien prestártelo. Deberías pedírselo a otro”. Son extremadamente miserables y mezquinos; no tienen interacciones interpersonales normales y tienen un gran temor de que se aprovechen de ellos, al tiempo que siempre esperan aprovecharse de los demás. A esto se le llama ser tacaño. También están aquellos que, cuando les pides prestados diez yuanes para comprar comida y algunas otras cosas, se lo piensan: “Solo te voy a dejar cinco yuanes para la comida, ¡ni un céntimo más!”. Al día siguiente, cuando te ven, incluso te preguntan: “¿Cómo fue la comida? ¿Gastaste los cinco yuanes?”. En sus palabras se insinúa con sutileza: “¡Devuélvemelos, rápido! Me sigues debiendo esa comida. ¡Si no me pagas, tendrás que invitarme a comer!”. Las personas de esta clase son extremadamente mezquinas en su conducta propia y se les da bien calcular. No solo en lo relativo a las cosas materiales, sino que se les da especialmente bien calcular en las interacciones personales. No importa lo que alguien les diga, siempre lo interpretan a su manera y reflexionan sobre el significado oculto. Si las palabras los perjudican o vulneran sus intereses, las represalias son inmediatas. Incluso en las conversaciones, buscan aprovecharse y rechazan con rotundidad sufrir alguna pérdida. Esto ya no solo es ser mezquino o tacaño; es un carácter corrupto. Si solo implica intentar siempre aprovecharse y evitar pérdidas en las interacciones materiales y financieras diarias, esto es meramente un defecto de humanidad y no ha llegado al nivel de un carácter corrupto. Sin embargo, si implica los principios de comportarse y actuar, entonces ya no es un defecto de humanidad, sino que ha llegado al nivel de un carácter corrupto. Por tanto, ¿a qué pertenece la generosidad? (Es un mérito de humanidad). Esto se puede clasificar como un mérito de humanidad. En sus interacciones con los demás, las personas generosas no se preocupan mucho de las ganancias y las pérdidas. Cuando otros se aprovechan un poco o les quitan algo pequeño o, a veces, cuando alguien no les devuelve el dinero que les han prestado, en realidad no son calculadoras respecto a esas cosas. Son relativamente generosas y tolerantes con los demás; este es un mérito de humanidad.
Mezquindad
¿Qué clase de problema es la mezquindad? (Un defecto de humanidad). Es un defecto de humanidad. ¿Cuáles son las manifestaciones de la mezquindad? (Una tendencia a obsesionarse por asuntos menores). Por ejemplo, si le dices a una persona mezquina durante una comida: “Tienes un gran apetito, comes más que la mayoría de la gente”, se enfada: “¿Me estás llamando glotón?”. Hiciste un comentario que de manera inadvertida la hirió o la molestó y esta se lo toma a pecho y no lo deja pasar. Puede seguir enfadada contigo durante quince días y negarse a hablarte y no tendrás idea de la causa. En realidad, solo hiciste un comentario de pasada sin ninguna intención de burlarte de ella, pero de manera inesperada, magnifica este comentario y cree que te estabas riendo de ella. Se toma muy a pecho incluso un asunto tan pequeño y lo exagera sin cesar, le da una importancia desproporcionada y no muestra la menor indulgencia; esto es mezquindad. ¿Cómo de mezquina puede ser esta clase de persona? Puede ser tan caprichosa como un niño y nadie se atreve a provocarla. Cuando interactúes con ella, siempre has de ser cauto, sin atreverte a hablarle con normalidad, porque si lo haces, cualquier cosa que digas podría ofenderla o herirla y eso traerá consecuencias; la próxima vez que os encontréis, te pondrá mala cara, rehuirá tu mirada e incluso golpeará cosas. Si intentas hablar con ella, te ignorará. No funcionará ni hablar las cosas con ella ni intentar convencerla. Si te sientas cerca de ella, te evitará y te ignorará. Tenga la edad que tenga, siempre tiene rabietas infantiles y actúa con capricho; ¿no es esto mezquindad? (Sí). Este es un defecto de humanidad. Es muy difícil llevarse bien con estas personas. Cuando los hermanos y hermanas comparten juntos con sinceridad y señalan los defectos de los demás, nadie se atreve a señalarles nada a las personas de esta clase. Pero si no se las incluye en esa charla sobre los defectos, se quedan insatisfechas y empiezan a albergar algunos pensamientos: “Todos compartís juntos con sinceridad, os ayudáis los unos a los otros, pero no me tratáis como a un hermano o una hermana”. No es bueno no decirles nada; tienes que decirles algo pequeño: “Eres genial, pero a veces tu temperamento no es muy bueno. Sin embargo, nosotros también tenemos nuestros defectos y a menudo no prestamos atención a lo que estamos diciendo”. Si no lo enuncias de esa manera y solo dices que tienen mal genio y son estrechas de miras, eso no va a funcionar; se enfadarán. Cuando interactúes con ellas, tienes que ser especialmente cauteloso y hablar con cuidado. Si dices algo inapropiado, tendrás que cargar con las consecuencias. Por tanto, es particularmente agotador interactuar con ellas. Los no creyentes tienen una manera de definir esto, dicen que las personas de esta clase tienen el “corazón de cristal”, lo que significa que es especialmente fácil herirlas. Las que son así se sienten heridas, empiezan a llorar, se niegan a comer, no pueden dormir y se vuelven negativas a la más mínima. Dicen: “Todos decís que no soy bueno. No os gusto a ninguno de vosotros, ninguno queréis charlar conmigo y todos me evitáis y no queréis estar cerca de mí”. ¿No es esto infantil? (Sí). Alguien dice: “Tu corazón es tan frágil como el cristal; se quiebra ante el menor daño. ¿Quién se atrevería a dejarte en evidencia? ¿Quién se atrevería a tratar contigo? Todo el mundo tiene miedo de hacerlo”. Decir que las personas de esta clase tienen humanidad malvada no sería objetivo; en realidad no llevan a cabo ninguna acción malvada. Es solo que son especialmente petulantes; son caprichosas, quisquillosas y tienen el temperamento de un niño. No puedes chocar con ellas ni provocarlas. Si eres indulgente con ellas, dicen que las estás menospreciando y que no te las tomas en serio; si te pones serio con ellas, dicen que eres quisquilloso; hagas lo que hagas, está mal. Cuando interactúas con personas de esta clase, si tu enfoque es el apropiado y te las arreglas para agradarlas, aunque su calibre sea un poco escaso, pueden hacer bien su deber. Pero si tu enfoque no es el apropiado y algo las altera, se vuelven negativas y tienes que devanarte los sesos para buscar maneras de apaciguarlas. Las personas mezquinas son muy problemáticas. Pueden llorar durante mucho tiempo por un asunto trivial, hasta que se les enrojecen mucho los ojos. Si un asunto trivial no les va como ellas quieren, pueden hacer pucheros durante horas. Cuando se salen de sus casillas, se pueden pasar quince días sin prestar ninguna atención a los demás ni hablar con nadie. Las de esta clase tienen mal genio y son mezquinas, pero siguen haciendo el trabajo que les corresponde; es solo que lo hacen con rabia. Una vez que mejora su ánimo, pueden trabajar bien de nuevo. En general, este defecto y problema de su humanidad es grave. Es probable que creen una atmósfera tensa y que acarreen problemas y cargas tanto a sí mismas como a los demás. Las personas de esta clase no tienen la magnanimidad de los adultos ni la actitud de estos para los asuntos mundanos. Son un poco como niños de unos diez años; no puedes decir que sean sensatas, porque no lo son en realidad, pero no puedes decir que sean inmaduras porque siempre hablan como adultos. Si las tratas como adultos, entonces es posible que cualquier cosa que digas pueda desagradarles y que se sientan limitadas, lo que provocará que de repente tengan una rabieta propia de un niño. Pero si las tratas como niños sienten que las estás menospreciando. En resumen, son muy anormales. Este es un defecto de humanidad. Si alguien tiene esta clase de problema, debería cambiar y esforzarse para aprender a ser tolerante y paciente, aprender a abordar y lidiar con los asuntos de la manera y con la actitud correctas, así como interactuar con los demás de la manera racional propia de las personas normales. Incluso si la mayoría de las personas no acepta la verdad ni el camino correcto de hacer las cosas, no deberías estar limitado ni influenciado por esto, así como tampoco restringido o atado. Deberías seguir perseverando en hacer las cosas de la manera correcta. Aunque te parezca que es difícil, no te rindas; esto también es parte del proceso de aprendizaje. Poco a poco madurarás en tu humanidad, tu perspicacia y otros aspectos; crecerás. ¿Cuál es la señal del crecimiento? El poder tener una relación armoniosa con la mayoría de las personas; ser capaz de soportar, entender y abordar correctamente que alguien te diga algo desagradable, haga una broma o diga algo que te duele. Si lo que dicen los demás suena desagradable pero refleja tu situación real, deberías aceptarlo y reconocerlo. Si alguien dice sin darse cuenta algo que te ofende y ves que no era intencionado, tu elección debería ser la de practicar la tolerancia. Si alguien te ataca de manera deliberada y dice algunas cosas muy dañinas, entonces te tienes que calmar, orar a Dios y buscar: “¿Por qué me está atacando así? ¿Cuál es su intención? ¿Es una persona malvada o esta es una revelación de un carácter corrupto? Si es una persona malvada, entonces necesito tener más discernimiento y protegerme de ella. Si lo que dice es correcto y se conforma a la verdad, lo aceptaré; si es incorrecto, entonces tampoco hay necesidad de discutir con ella. Si está revelando un carácter corrupto, veré si puede aceptar la verdad. Si acepta la verdad, entonces compartiré la verdad con ella. Si no acepta la verdad, entonces solo puedo practicar la paciencia”. ¿No resuelve esto el problema? De esta manera, cuando interactúas con toda clase de personas, puedes hacerlo con tolerancia y asistencia mutuas, así como tener una relación armoniosa con ellas; esto siempre es mejor que ser una persona mezquina. Las personas mezquinas, por una parte, causan una importante incomodidad a los demás y, por otra, no logran encajar en ningún grupo, parecen muy aisladas y fuera de lugar. Algunas personas bondadosas sentirán pena por ti y en realidad todo el mundo querrá ayudarte, porque todos sois hermanos y hermanas, pero cuando te aíslas constantemente a ti mismo y sigues así de solo, ¿acaso no crees que a los demás les pareces desubicado? (Sí). ¿Por qué estás fuera de lugar? Porque tienes este defecto de humanidad, así que deberías trabajar para superarlo y cambiar poco a poco, ¿no es así? (Sí).