Cómo perseguir la verdad (8) Parte 6
El gusto por socializar y el ser huraño
¿Qué aspecto es el gusto por socializar? (Una condición innata). Esta es una condición innata, un método para lidiar con asuntos mundanos mientras se está en grupos de personas. Hay quienes disfrutan de asociarse con los demás, nunca se cansan de ello y, sea cual sea la personalidad de los otros, pueden asociarse con ellos y están dispuestos a hacerlo. Algunas personas, sin embargo, prefieren evitar las multitudes y no están dispuestas a asociarse con otras. Esto tiene cierta conexión con la propia personalidad innata. Cuando se trata de personalidad, concierne sin duda a las condiciones innatas. El gusto por socializar está relacionado con la personalidad de alguien; no guarda relación con los méritos o los defectos de humanidad ni, por supuesto, tampoco con ningún carácter corrupto. Esta es una manifestación relativamente simple. Ser huraño: ¿sobre qué aspecto recae esto? (Es parte de la propia personalidad innata). (Es un defecto de humanidad). Aquí existe cierto desacuerdo; por tanto, ¿qué clase de problema es ser huraño? (Ser huraño indica que la personalidad de alguien es mala). Tener una personalidad mala es un defecto de humanidad. La personalidad misma también es un aspecto de las propias condiciones innatas, así que este rasgo de ser huraño es tanto una condición innata como un defecto de humanidad. Esto no pertenece a un carácter corrupto y no concierne a la conducta propia. Ser huraño significa evitar siempre a las personas, no estar dispuesto a comunicar tus pensamientos con los demás, preferir hacer las cosas solo, que no te guste asociarte con los demás ni vivir entre la gente. A tales personas solo les gusta quedarse en un entorno solitario o en una esquina. No están dispuestas a hablar cuando hay mucha gente. No se les da bien comunicarse con los demás. Sienten ansiedad cuando lo hacen y les entra pánico, o bien acaban en algunas situaciones embarazosas e incómodas. Esto es un problema de personalidad dentro de las condiciones innatas y, por supuesto, también es un defecto de humanidad, ¿no es así? (Sí).
La pusilanimidad y la osadía
Ahora vamos a echar un vistazo a ser pusilánime; ¿qué clase de problema es este? (Es una condición innata). (Un defecto de humanidad). Es una condición innata y también un defecto de humanidad. Decidme, ¿qué significa ser pusilánime? Tener miedo a salir por la noche, a los ratones, a los ciempiés y a los escorpiones, temer meterse en problemas y no estar dispuesto a afrontar los asuntos complicados; todas estas son manifestaciones de ser pusilánime. Algunas personas se desmayan de miedo cuando ven una serpiente. Otras se asustan tanto que tiemblan de la cabeza a los pies cuando oyen hablar sobre un accidente de coche. A algunas, al oír que se está persiguiendo a los creyentes en Dios y que los pueden arrestar, condenar y encarcelar, les da tanto miedo que no se atreven a creer. Están también aquellas que no se atreven a montarse en montañas rusas. Tales personas no se atreven a participar en nada ni a intentar algo en lo que haya la más mínima cosa que no puedan desentrañar o si se trata de algo que no hayan hecho antes. No solo no se atreven a hacer trabajos o actividades peligrosos, sino que también les asusta hacer cosas que la gente normal debería hacer en su vida cotidiana. Por ejemplo, si se les pide que aprendan a conducir, dicen: “No me atrevo a conducir. Hay muchos coches en la carretera y van muy rápido, ¿y si chocan conmigo?”. Alguien les dice: “¿Por qué te preocupan siempre los accidentes de coche? ¿No puedes simplemente tener un poco más de cuidado cuando conduces?”. Pero siguen asustadas: “Cuando el coche empieza a moverse, escapa a mi control. Si de veras tiene lugar un choque, ¡nadie puede controlarlo!”. Siempre piensan en negativo, así que no pueden lograr nada. Ser pusilánime es una condición innata y es también un defecto de humanidad. Las personas pusilánimes son demasiado cautas y meticulosas en todo lo que hacen. No suelen cometer grandes errores ni grandes fechorías. Pero esto no se puede considerar un mérito desde ninguna perspectiva; este es un defecto de humanidad. ¿Qué sucede entonces con la osadía? ¿Qué expresiones se asocian comúnmente con ser osado? (Ser estúpidamente osado, actuar con imprudencia por osadía). “Actuar con imprudencia por osadía”, “ser escandalosamente osado” y “tener la osadía de un loco”, todo esto se refiere a la osadía. Por tanto, ¿es bueno ser osado o no? (Depende del asunto). Depende de la situación y de qué clase de personas sean. Si se contempla desde la perspectiva de la humanidad, ser osado no se puede clasificar como un mérito ni un defecto; lo categorizaremos como una condición innata. La osadía de una persona se debe considerar en virtud del asunto; asimismo, tienes que fijarte en si tiene límites a la hora de hacer las cosas y en cómo es su calidad humana. Si su calidad humana es mala, la osadía puede llevarla a quebrantar la ley, a hacer maldad y a cometer delitos, a aprovecharse, a obtener ganancias ilícitas y a embaucar y engañar a otros en todas partes. Si alguien le ofrece dinero para cometer fechorías, es capaz de hacerlas. A fin de aprovecharse, se atreve a hacer cualquier obra mala, sin preocuparse de las consecuencias ni tener a los demás en consideración. ¿Es bueno actuar así con imprudencia por osadía? (No). Algunas personas engañan a otras en todas partes en beneficio de su negocio. Su negocio es ilegal, no es más que una tapadera sin actividad real. Sin embargo, debido a su osadía combinada con su capacidad para engañar, amasan una fortuna pasajera, viven en mansiones y conducen sedanes; disfrutan de una muy buena vida, pero todo el dinero y las posesiones materiales que disfrutan los obtuvieron por medio de engaños, gracias a su osadía. ¿Es esto algo bueno? Decidme, ¿es buena esta osadía? (No). Por tanto, en lo que respecta a los osados, tienes que fijarte en la senda que toman. Si se atreven a embaucar y engañar a otros motivados por su osadía, están cometiendo gran maldad. Mientras más engañes y más te aproveches de los demás, más grave será el castigo que recibas en el futuro, ¿cierto? ¿Acaso esto no atrae la calamidad? (Sí). Si eres pusilánime y quieres embaucar y engañar a los demás, el engaño en el que participes será algo menor y el castigo que recibirás en el futuro será más leve. Por tanto, en cuanto a tales personas que no caminan por la senda correcta, ¿lo mejor para ellas es ser un poco pusilánimes o un poco osadas? (Ser un poco pusilánimes). En cuanto a estas personas que no caminan por la senda correcta, capaces de embaucar y engañar a los demás, que ignoran la ley y siempre buscan aprovechar las lagunas legales para obtener ganancias inesperadas y que pueden quebrantar la ley en cualquier momento, la osadía es una calamidad; es un defecto y un fallo de su humanidad. Ser pusilánimes, por otra parte, se convierte en algo bueno; es incluso una salvaguarda para ellas. A las personas pusilánimes les basta con ganar algo de dinero para proveer a su familia y a sí mismas de las necesidades básicas, y disfrutar de unos pocos lujos. En el futuro recibirán un castigo más leve. Las personas osadas se atreven a cometer fechorías imprudentes y engañan y embaucan a los demás, toman lo que les pertenece a otros para tener ellas más de lo que disfrutar. Se aprovechan del resto, ¿acaso no tendrán que compensar eso en el futuro? (Sí). Si tienen una próxima vida, el castigo que reciban entonces será severo; es posible que no puedan siquiera compensarlo por completo ni en una ni en dos vidas. Algunas personas se pasan toda la vida gestionando restaurantes o haciendo negocios, ganan uno o dos millones o incluso decenas de millones en bienes, sin embargo, ellas mismas no consiguen disfrutar de nada de esto porque lo usan todo para pagar deudas. Incluso cuando tienen más de setenta u ochenta años, todavía no han acabado de pagarlas. ¿Qué está pasando aquí? Se trata de retribución causal; tal vez en sus vidas pasadas les quitaron demasiado a los demás movidas por la avaricia, así que se han pasado estas varias vidas pagando sus deudas. ¿Acaso eso no significa que en sus vidas pasadas fueron demasiado avariciosas, demasiado osadas y se aprovecharon demasiado de los demás, lo cual resultó en castigo en la vida actual? (Sí). Para las personas que no caminan por la senda correcta, ser un poco pusilánimes es una salvaguarda, mientras que la osadía es una mala señal.
Si una persona camina por la senda correcta, ¿es buena la osadía? (Sí). ¿Qué tiene de buena? (Si es osada, cuando todavía afronte la persecución seguirá perseverando en su fe en Dios). Esta osadía no se refiere meramente al coraje carnal. Si es la clase de osadía que es coraje carnal, entonces es imprudente y temeraria; es un poco impulsiva y ciega. Por ejemplo, si eres osado y te arrestan por creer en Dios, ¿tendrás miedo de que te torturen? ¿Temerás la muerte? ¿Te dará miedo estar encarcelado durante veinte o treinta años? Si vas a tener miedo, entonces el hecho de que digas “no tengo miedo” cuando empiezas a creer en Dios es imprudente, no es verdadera osadía. ¿Qué manifestación no es imprudencia? La de tener cierto coraje cuando empiezas a creer en Dios, pero también fe auténtica. ¿A qué se refiere esta fe auténtica? Significa que tienes determinación en tu fe en Dios: “Si soy perseguido, arrestado y torturado por creer en Dios, debo estar dispuesto a dar mi vida. Da igual cuánto me atormenten o hasta qué punto, no venderé a la iglesia ni me convertiré en un judas; ¡no temo a la muerte!”. Este es un aspecto. El otro aspecto es que, si de veras se te arresta y persigue y el gran dragón rojo te amenaza para hacerte vender a la iglesia, puedes desentrañar las intrigas de Satanás, no estar limitado por este y mantenerte firme en tu testimonio, decir: “Todo lo relativo a una persona, incluso su vida y su muerte, está en manos de Dios. ¡No tengo miedo!”. Esto no es ni imprudencia ni mero coraje; esto es fe auténtica. Tener esta fe auténtica y ser capaz de mantenerte firme en tu testimonio es mérito tuyo. Supongamos que no tienes fe auténtica y solo dices: “No tengo miedo; en el peor de los casos, solo moriré”, pero cuando afrontas el arresto, te asustas tanto que mojas los pantalones. Después del arresto, lo primero que piensas es: “¿Me torturarán? ¿Sufrirá mi carne? Si presionan un hierro eléctrico sobre mi cuerpo, ¿seré capaz de soportarlo? Si la tortura es grave, ¿moriré? Si muero, ¿Dios no me recordará?, ¿no podré lograr la salvación? Si de veras no puedo soportarlo, venderé a la iglesia y me convertiré en un judas. Si se me castiga y destruye después de convertirme en un judas, que así sea; al menos no sufriré dolor ahora mismo”. En ese caso, ¿no estás perdiendo tu testimonio? Digamos que entonces el Partido Comunista te amenaza, usa a tu familia para chantajearte —no permite que tus hijos asistan a la universidad, niega el acceso de tus padres al seguro médico, le quita a tu familia todos sus derechos—, en ese caso tendrás miedo y no tendrás fe auténtica. ¿Dónde habrá ido tu coraje? ¿De veras eres osado? Si no tienes fe auténtica, entonces tu osadía es solo imprudencia. Tu coraje solo será auténtico cuando tengas fe auténtica. Antes de que te arresten, si piensas: “Dios no va a dejar que me arresten” y te vuelves osado debido a este pensamiento, eso no refleja fortaleza ni fe verdaderas. Supongamos que, antes de que te arresten, ya has pensado bien todo esto y dices: “La vida y la muerte de una persona están en manos de Dios. Si Dios de veras quiere quitarme la vida, debería someterme. En cuanto a mi destino futuro, este lo determina una única palabra de Dios. No importa cómo me trate Dios ni cuál sea el destino que me conceda; todo forma parte de la justicia de Dios y me someteré a ello. Si Dios dispone que yo muera en prisión, ese es mi honor; estoy dispuesto a ofrecerle esta vida a Dios. No importa el gran sufrimiento que experimente, tendré una creencia inalterable, que es la de confiar mi vida a las manos de Dios y la de que, por mucho que Satanás me atormente, me destroce o me inflija tortura, nunca cederé ante él. No me preocupa morir. Incluso si muero, es bajo la soberanía de Dios y Él lo ha preordinado. ¡Seguiré agradeciendo y alabando a Dios!”. Esta es la clase de fe que debes tener; solo con tal fe puedes tener un coraje verdadero. Digamos que, antes de que te arresten, antes de que eso te suceda realmente, has desentrañado todos estos asuntos, tienes fe auténtica en Dios, sumisión auténtica a Dios y un entendimiento y una aceptación auténticos de las cuestiones de la vida y la muerte; puedes confiarte por completo a las manos de Dios y, cuando de veras te arrestan y afrontas la posibilidad de la muerte, estos entendimientos en tu corazón permanecen inalterados; entonces no vacilará tu fe. Sean cuales sean las circunstancias, si no se aplasta tu fe ni se la derrota, siempre tendrás coraje. Supongamos que, antes de que te arresten, antes de que eso te ocurra realmente, no has pensado bien estas cosas y todo es pensamiento ilusorio: “Estoy dispuesto a ofrecer mi vida. Mi vida me la dio Dios; en el peor de los casos, ¡moriré como mártir de Dios!”. Entonces, cuando el gran dragón rojo te torture y luego te condene a diez años de prisión, te quedarás estupefacto: “Pensaba que morir sería el final. Si me martirizaran, Dios me recordaría. No esperaba que no fuera a lograr dar ese testimonio y que me acabaran sentenciando a diez años. Diez años, ¡eso no son diez días ni diez meses! ¿Cómo se supone que voy a soportar esto?”. Dado que no has pensado sobre estas cosas antes, ¿será fácil comprenderlo en este momento? Será un poco difícil, ¿no? (Sí). Cuando surgen dificultades, las personas solo piensan en cómo lidiar con ellas y escapar de ellas. Si tu impulso de escapar de las dificultades es fuerte, entonces tu impulso para adaptarte a ellas en mitad de una situación difícil será extremadamente débil. Por consiguiente, al enfrentarte a dificultades, se vuelve muy difícil para ti someterte a tal entorno. Por tanto, ¿cómo se deberían resolver tales situaciones? Debes buscar la verdad de inmediato y pensar bien en estos asuntos; también debes descubrir la senda relativa a cómo deberías practicar la verdad. Por ejemplo, si se te va a encarcelar durante diez años, ¿qué pensamientos tendrás? “¿Se divorciará de mí mi esposa (o mi marido)? ¿Qué edad tendrán mis hijos pasados diez años? No habré cumplido con mi responsabilidad hacia ellos; ¿me repudiarán y se negarán a cuidarme en la vejez? ¿Cómo viviré después de que me liberen? Después de diez años, mis padres serán viejos y no habré cumplido mi responsabilidad filial hacia ellos; ¿no me convertirá eso en un mal hijo? ¿Habrá terminado la obra de Dios dentro de diez años? No habré obtenido nada en prisión; no habré asistido a ninguna reunión ni escuchado ningún sermón y no habré entendido la verdad. ¿Acaso no me habré quedado atrás durante estos diez años? ¿Acaso no significará esto que he sido descartado? ¿Me seguirá queriendo Dios? Si experimento este sufrimiento, ¿recordará esto Dios? Si Él no recuerda esto y no puedo lograr la salvación, entonces ¿acaso no habré pasado este tiempo en prisión para nada? Mucho cambiará en diez años; no obtendré nada e incluso perderé mucho”. Cuando piensas en estas cosas, surgen dificultades. ¿Cómo deberías afrontar estas dificultades? ¿Acaso no deberías pensar cómo salir adelante cada día? Si no has considerado estas cosas con detenimiento ni has llegado a un punto en el que entiendas la verdad y veas las cosas con claridad, entonces, ante tu arresto, tu vida y tu muerte penderán de un único pensamiento; un momento de pusilanimidad y miedo, un único pensamiento o idea, puede causar que te conviertas en un judas, vendas a la iglesia y malgastes todos tus esfuerzos previos. Si no eres capaz de pensarlo bien ni de desentrañar este asunto, será muy difícil que no te preocupes por tus expectativas y tu porvenir y que confíes tu vida y tu muerte a las manos de Dios y le permitas instrumentar según Su voluntad. Si no puedes desentrañar cuestiones de vida y muerte y todavía albergas una mentalidad de probar suerte, con la intención de salir del paso, entonces se te revelará cuando recaiga sobre ti un entorno. Todos aquellos que se convirtieron en judas cuando los arrestaron, los que firmaron las “Tres declaraciones”, lo hicieron de la noche a la mañana y Satanás les puso la marca de la bestia. La vida y la muerte de una persona a veces penden de un único pensamiento. Sin la verdad, es muy difícil salir airoso de las crisis. Por tanto, ¿qué es la verdadera osadía? Si alguien logra algo al confiar en un estallido de fuerza bruta, ¿es eso auténtica osadía? No lo es; es impulsividad. Una persona con coraje auténtico tiene cierto nivel de discernimiento en su corazón en lo que respecta a muchas cosas positivas y negativas. Es capaz de estar de acuerdo, de aceptar y reconocer con firmeza las cosas positivas en su fuero interno, de llegar al punto de ser capaz de someterse a la verdad y a la soberanía de Dios. Solo de esta manera puedes tener un coraje auténtico. Si no posees estas cosas en tu corazón, tu osadía solo es una necedad; es igual que si a un ternero recién nacido no le diera miedo un tigre. Por tanto, en un país que se resiste a Dios, creer en Él y seguirlo no solo requiere coraje, sino que, lo que es más importante, requiere fe. Te atreves a creer en Dios no porque seas osado, sino porque tienes fe. Algunas personas dicen: “Me parece que simplemente creo en Dios porque soy osado y no temo la persecución”. Este enunciado puede ser correcto. La audacia te lleva a creer, pero a la luz de tu necedad, ignorancia y simplicidad, Dios te muestra una gracia especial, dispone ciertos entornos para ti, además de darte el riego y la provisión de la verdad. Por medio de esto, llegas a entender y a obtener bastantes verdades. A lo largo del tiempo, tu audacia obtiene elementos de fe auténtica y solo entonces aumenta tu coraje y te atreves más a afrontar los entornos futuros o la persecución. Si una persona no tiene fe auténtica y confía en un estallido de fuerza, dice: “¡Me atrevo a creer en Dios! ¡No tengo miedo a la persecución ni a ser arrestado y encarcelado!”, esta clase de valentía no durará mucho. Sin la provisión de la verdad, sin que Dios disponga entornos en la vida real para formarte, para hacerte practicar y enseñarte cómo afrontar diversas cosas, tu osadía es pura audacia y no es en absoluto una fe auténtica. ¿Lo entiendes? (Sí). Si es auténtica audacia, entonces eso te convierte en imprudente, necio e ignorante. Algunas personas que creen en Dios tienen pensamientos muy simples, imaginan que las cosas son muy directas, sin anticipar en absoluto qué peligros implica seguir a Dios. Pero cuando se encuentran con reveses, solo entonces se dan cuenta de que seguir a Dios no es una cuestión sencilla. Si la osadía de alguien es un mérito de humanidad, entonces, como poco, esta persona es simple y directa, no es complicada y no se preocupa por esto o aquello. Pero supongamos que tu osadía viene motivada por una intención de obtener bendiciones y piensas: “Si crees en Dios, puedes entrar en el cielo, obtener grandes bendiciones y escapar de los desastres y evitar la muerte, ¡así que yo voy a creer pase lo que pase!”. En otras palabras, tu creencia la motiva un estallido de fuerza bruta audaz; no es una cuestión de que estés deseando, de una manera simple, creer en Dios; en cambio, se trata de perseguir bendiciones. Si es así, en el mejor de los casos, tu osadía es audacia y no se puede clasificar como un mérito de humanidad. Por tanto, en lo que respecta a las personas osadas, debes comprender cómo es su esencia-humanidad. Si no tienen conciencia y razón y son meramente audaces, entonces tienen poco valor y no pueden lograr nada significativo. Sin embargo, si pueden creer en Dios y aceptar la verdad, entonces tales personas tienen valor. Si una persona es osada pero no tiene capacidad de comprensión, no puede entender la verdad y cree en Dios solo con el objetivo de obtener bendiciones, además de estar dispuesta a renunciar a su familia y su carrera y no temer la persecución a fin de obtener bendiciones, entonces esto no es un mérito de humanidad, sino más bien un pensamiento y un punto de vista erróneos. ¿Los pensamientos y puntos de vista erróneos se conforman a las intenciones de Dios? (No). Que alguien sea pusilánime o sea osado guarda relación con sus condiciones innatas y tiene poco que ver con la esencia de su humanidad.
Si no compartiéramos sobre las diversas manifestaciones de las condiciones innatas, la humanidad y las actitudes corruptas, ¿podríais discernirlas por vuestra cuenta? (Tal vez podríamos hacerlo con las manifestaciones simples, pero no con las más complejas). Ahora que se han compartido las distinciones entre las condiciones innatas, la humanidad y las actitudes corruptas, ¿podéis discernirlas? (Podemos discernirlas un poco mejor que antes). Si doy algunos ejemplos inusuales más, entonces, ¿seréis capaces de discernirlos a partir de lo que he compartido? Es difícil de decir, ¿verdad? Entonces, la próxima vez continuaremos compartiendo sobre problemas relacionados con este tema. A medida que compartamos más, identificaréis algunas reglas para discernir diferentes clases de asuntos. En cuanto a las diversas manifestaciones de humanidad, condiciones innatas y actitudes corruptas, en general podéis discernir las manifestaciones que se han compartido. Respecto a aquellas de las que no se ha compartido, puede que solo las personas con entendimiento espiritual o aquellas que saben cómo buscar la verdad sean capaces de discernir algunas. A aquellas de escaso calibre puede no alcanzarles y no ser capaces de discernirlas, así que necesitan escuchar más y hacer más preguntas. Si no compartimos estos asuntos, os seguirán resultando vagos y lo que decís tampoco estará claro; siempre habrá una brecha entre vuestro entendimiento y el puro entendimiento de la verdad, ¿no es así? (Sí).
Hoy hemos hablado sobre cuestiones relativas al calibre. ¿Podéis discernir ahora cómo es el calibre de las personas? (Más o menos podemos discernirlo). Si no puedes discernirlo, entonces tómate tu tiempo y experimenta las cosas. En la vida diaria, te encontrarás con estos asuntos. Aprende a aplicar las palabras de nuestra enseñanza a la vida real, cotejarlas con las manifestaciones de las personas poco a poco; disciérnete a ti mismo y discierne a los demás, de modo que llegues a conocerte a ti mismo y a los demás. De manera gradual, serás capaz de evaluar estas cosas y de tener un estándar para hacerlo. Los principios para contemplar a las personas y las cosas, y tu conducta propia y actuaciones, se volverán cada vez más claros. Hemos compartido mucho sobre los diversos aspectos de discernir las condiciones innatas, la humanidad y las actitudes corruptas. Da igual qué manifestaciones o qué revelaciones de humanidad compartamos, nada de esto son palabras vacías; todas estas cosas se pueden encontrar, ver y sentir en la vida real. Por tanto, debes aprender a contemplar diversas cosas y diversas clases de personas cotejándolas con las palabras de Dios. Solo al aprender a cotejar los diversos estados y asuntos de nuestra enseñanza con la vida real puedes hacer progresos poco a poco en contemplar a las personas y las cosas, en tu conducta propia y actuaciones, tener un entendimiento preciso de diversos asuntos relacionados con la verdad y, poco a poco, captar los diversos principios-verdad. ¿Lo entendéis? (Sí). Aunque los asuntos que hemos discutido se usan principalmente para discernir los diversos estados y revelaciones que exhiben las personas y no te permiten directamente entender y entrar en la verdad, todos estos asuntos afectarán a tu entendimiento de la verdad, además de a tu entrada en la realidad-verdad. Por consiguiente, aunque pueda parecer que estos asuntos, según las nociones de las personas, solo implican humanidad, condiciones innatas o algunas actitudes corruptas obvias, cada asunto y cada enunciado está relacionado con la entrada en la verdad de las personas. Y, por tanto, estos asuntos son los que debes afrontar en la senda de entrar en la verdad; no puedes evitarlos. Todos los diversos asuntos y manifestaciones de humanidad, ya sean positivos o negativos, son cosas a las que te enfrentarás y con las que te encontrarás en diversos entornos de la vida cotidiana. Si cuando afrontas diversos asuntos, no puedes discernir ninguno de ellos y los generalizas todos, si consideras los principios-verdad de nuestra enseñanza como preceptos o doctrinas, entonces nunca serás capaz de entrar en la realidad-verdad. ¿Por qué? Porque nunca vas a entender qué es la verdad.
Muy bien, así concluimos la enseñanza de hoy. ¡Adiós!
25 de noviembre de 2023