Cómo perseguir la verdad (20) Parte 1

Los diversos temas de los que estamos hablando implican cuestiones prácticas de la vida cotidiana. Tras escuchar lo expuesto, ¿no os parece que la verdad no es vacía, que no es una consigna, una especie de teoría o, sobre todo, un tipo de conocimiento? ¿Con qué está relacionada la verdad? (Está relacionada con nuestra vida real). La verdad está relacionada con la vida real, con varios acontecimientos que ocurren en ella. Afecta a todos los aspectos de la vida humana, a varias cuestiones que las personas se encuentran en su vida cotidiana y, en especial, tiene que ver con los objetivos que persigue la gente y las sendas que toma. Ninguna de estas verdades es vacía y, desde luego, ninguna es prescindible; resulta esencial que todo el mundo las posea. En lo que respecta a ciertos temas prácticos de tu día a día, si puedes abordar, resolver y manejar estas cuestiones según los principios-verdad que compartimos, estás entrando en la realidad-verdad. Si en tu vida cotidiana te ciñes a tus pensamientos y puntos de vista originales respecto a estas cuestiones que involucran a la verdad y no los cambias, si abordas estas cuestiones desde tu propia perspectiva humana, y los principios y fundamentos en los que te basas para contemplar las cosas no tienen nada que ver con la verdad, resulta obvio que no eres alguien que está entrando en la realidad-verdad ni alguien que persigue la verdad. No importa de qué aspecto de la verdad estemos hablando, todos los temas implicados tratan sobre corregir y revertir los pensamientos, puntos de vista, nociones y suposiciones erróneos que las personas tienen respecto a diversas cuestiones, de modo que puedan tener pensamientos y puntos de vista correctos respecto a las diversas cuestiones con las que entran en contacto en su vida diaria, y que puedan contemplar estas cosas que suceden en la vida real desde las perspectivas y planteamientos correctos para luego usar la verdad como criterio para resolverlas y manejarlas. El objetivo de escuchar sermones no es proveerse de doctrina o conocimiento, ampliar los propios horizontes u obtener perspectiva, va sobre entender la verdad. El propósito de entender la verdad no es enriquecer los propios pensamientos o el espíritu ni tampoco la propia humanidad, sino impedir que la gente se desvincule de la vida real mientras permanece en la senda de creer en Dios y, cuandoquiera que se encuentre con varias cosas en su vida diaria, contemple a las personas y a las cosas, se comporte y actúe en todo de acuerdo con las palabras de Dios y con la verdad como criterio. Si llevas años escuchando los sermones y has progresado en los campos de la doctrina y el conocimiento, te sientes enriquecido espiritualmente y tus pensamientos se han vuelto más elevados, pero cuando en tu vida diaria te encuentras con muchas cosas, sigues sin poder contemplarlas desde la perspectiva correcta, no eres capaz de persistir en la práctica, contemplar a las personas y las cosas, comportarte y actuar de acuerdo con los principios-verdad, entonces, claramente, no eres alguien que persigue la verdad ni que entra en la realidad-verdad. Y lo que es más grave aún, no has llegado todavía al punto de someterte a la verdad, someterte a Dios o temerle. Evidentemente, se puede confirmar claramente que no te has embarcado en la senda de la salvación. ¿No es así? (Sí).

De acuerdo con vuestra estatura real y vuestras condiciones actuales, ¿en qué aspectos os parece que habéis entrado en la realidad-verdad? ¿En qué aspectos tenéis esperanza de salvación? ¿En qué campos os queda por entrar en la realidad-verdad pero os quedáis muy por debajo del estándar para la salvación? ¿Podéis medir esto? (En las situaciones donde los anticristos y las personas malvadas perturban la obra de la iglesia y provocan daños a los intereses de la casa de Dios, carezco de un sentido de justicia y de auténtica lealtad a Dios. Soy incapaz de levantarme y defender los intereses de la casa de Dios y no tengo un testimonio en estos asuntos fundamentales. A este respecto, estoy claramente por debajo del estándar de salvación). Esto es un problema real. Discutámoslo en mayor profundidad. Además de reconocer vuestra estatura respecto al discernimiento y rechazo de los anticristos, en cuanto a otras cuestiones, ¿qué has encontrado en tu vida diaria que te haga sentir que no has entrado en la realidad, que no puedes practicar conforme a los principios-verdad y, aunque entiendas la doctrina, sigues careciendo de claridad en la verdad, te falta una senda clara y no sabes cómo conforme a las intenciones de Dios o cómo acatar los principios? (Tras cumplir con mi deber durante tantos años, pensé que podía dejar a mi familia, abandonar mi carrera y desprenderme hasta cierto punto de mis sentimientos hacia mis padres y parientes. Sin embargo, en ocasiones me he topado con ciertas situaciones de la vida real que hicieron que me diera cuenta de que sigo albergando sentimientos y deseo permanecer al lado de mis padres, cuidándolos y siendo buena hija con ellos. Si no puedo hacer esto, siento como que les debo algo. Al escuchar la última enseñanza de Dios sobre que los padres no son nuestros acreedores, me di cuenta de que no entiendo este aspecto de la verdad y no me he sometido a la verdad o a Dios). ¿Quién quiere continuar? ¿No os encontráis con dificultades en vuestra vida diaria? ¿O vivís en un vacío y nunca afrontáis ningún problema? ¿Os topáis con dificultades cuando cumplís con nuestro deber? ¿Alguna vez os mostráis superficiales? (Sí). ¿Alguna vez os entregáis a la simplicidad y la comodidad de la carne? ¿Trabajáis en pro de la fama y el estatus? ¿Os preocupa u os sentís ansiosos a menudo respecto a vuestras perspectivas y sendas futuras? (Sí). Entonces, ¿cómo manejáis estas situaciones cuando las afrontáis? ¿Sois capaces de usar la verdad para resolverlas? Os aferráis a un plan alternativo cuando os ascienden y os preocupáis por vuestras perspectivas y vuestro destino, malinterpretáis y culpáis a Dios, o hacéis alarde de vuestras cualificaciones cuando os despiden de vuestro puesto, ¿no es cierto que tenéis estos problemas? (Sí). ¿Cómo manejas y resuelves estas situaciones cuando te encuentras con ellas? ¿Sigues tus deseos egoístas, o puedes respetar los principios-verdad y rebelarte contra la carne y tu carácter corrupto para practicar la verdad? (Dios, siempre que me encuentro con estas situaciones, entiendo desde el punto de vista doctrinal que no debo actuar según las preferencias de mi carne o mi carácter corrupto. A veces se me remueve la conciencia y experimento un sentimiento de reproche, y realizo algunos cambios en mi comportamiento. Pero esto no se debe a que mis puntos de vista sobre estos asuntos hayan cambiado, o a que sea capaz de practicar la verdad. A veces, si mis deseos egoístas son relativamente fuertes y siento que esta dificultad es demasiado grande, aunque tenga un arranque de energía, sigo sin poder practicar la verdad. Llegado ese punto, obedeceré a mi carácter corrupto y ni siquiera mantendré el buen comportamiento externo). ¿Qué tipo de situación es esta? ¿Acabas practicando la verdad y manteniéndote firme en tu testimonio o fracasas? (Fracaso). ¿Después reflexionas y sientes remordimientos? ¿Eres capaz de hacerlo mejor cuando vuelves a enfrentarte a situaciones similares? (Tras fracasar, la inquietud se apodera levemente de mi conciencia, y cuando como y bebo las palabras de Dios las puedo relacionar conmigo mismo, pero la próxima vez que me encuentro con estas situaciones, se sigue revelando el mismo carácter corrupto. Avanzo relativamente poco en este aspecto). ¿No se encuentra la mayoría de la gente en semejante estado? ¿Qué opináis de este asunto? Siempre que las personas se encuentran con situaciones similares, y dada la forma en que las manejan, su práctica nada tiene que ver con la verdad; independientemente de que sus comportamientos mejoren por efecto de sus conciencias, o de que su comportamiento a veces sea relativamente noble y otras relativamente ruin según la situación y el estado en el que se encuentren en ese momento, y según sus diferentes estados de ánimo. ¿Cuál es el problema? ¿Representa la estatura de una persona? ¿De qué clase de estatura se trata? ¿Es una estatura pequeña, o se trata de debilidad, una deficiencia en su humanidad, o una manifestación de no practicar la verdad? ¿Qué es? (Una estatura pequeña). Cuando la estatura de uno es pequeña, no puede practicar la verdad, y como no puede practicar la verdad, su estatura es pequeña. ¿Cómo es de pequeña? Significa que aún no has obtenido la verdad en este asunto. ¿Qué significa que aún no has obtenido la verdad? Significa que las palabras de Dios aún no se han convertido en tu vida, para ti siguen siendo una especie de texto, una doctrina o un argumento. Todavía no han calado en ti ni se han convertido en tu vida. Por consiguiente, estas supuestas verdades que comprendes no son más que una especie de doctrina o consigna. ¿Por qué digo esto? Porque no puedes convertir esta doctrina en tu realidad. Cuando te enfrentas a las cosas en la vida diaria, no las manejas de acuerdo con la verdad; las sigues manejando según el carácter corrupto de Satanás y bajo la influencia de la conciencia. Así que, obviamente, como mínimo, no posees la verdad en este asunto y no has obtenido vida. No obtener vida implica no tener vida; no tener vida implica que, en este asunto, no te has salvado en absoluto y sigues viviendo bajo el poder de Satanás. No importa si lo que se ha practicado bajo la influencia de la conciencia es buen comportamiento o una especie de manifestación, no representa a la vida; es simplemente una muestra de la humanidad normal. Si esta demostración tiene la influencia de la conciencia, en el mejor de los casos, es una especie de buen comportamiento. Si el factor principal no es la conciencia sino el propio carácter corrupto, este comportamiento no se puede considerar bueno; se trata del carácter corrupto que se revela. Entonces, ¿en qué cuestiones habéis hecho de la verdad una realidad y obtenido vida? ¿En qué cuestiones no habéis ganado todavía la verdad y la habéis convertido en vuestra vida, y tampoco habéis hecho de la verdad vuestra realidad? En otras palabras, ¿en qué cuestiones estás viviendo las palabras de Dios y las tienes como criterio, y en cuáles no lo has hecho aún? Haz cuentas. Si ya las has hecho, pero, desgraciadamente, no hay ni una sola cuestión en la que hayas actuado o vivido de acuerdo con las palabras de Dios, sino que has actuado según tu impulsividad, tus nociones, las preferencias o deseos de la carne, o de tu carácter corrupto, ¿cuál será el resultado final? El desenlace será funesto, ¿verdad? (Sí). A día de hoy, habéis escuchado sermones durante muchos años, renunciando a vuestra familia, abandonando vuestra carrera, sufriendo adversidades y pagando el precio. Si este es el resultado, ¿es motivo de felicidad y celebración o de tristeza y preocupación? (De tristeza y preocupación). Alguien que no hace de la verdad una realidad, que no hace de las palabras de Dios su vida, ¿qué clase de persona es? ¿Acaso no es una persona que vive bajo el completo control del carácter corrupto de Satanás, que es incapaz de percibir la esperanza de la salvación? (Sí). ¿Habéis pensado alguna vez en estas cuestiones cuando leéis habitualmente las palabras de Dios y os examináis a vosotros mismos? La mayoría de la gente no lo ha hecho, ¿verdad? Solo piensan: “Empecé a creer en Dios a la edad de diecisiete años y ahora tengo cuarenta y siete. Llevo muchos años creyendo en Él, y han querido cazarme varias veces, pero Dios me ha mantenido a salvo y me ha ayudado a escapar. He vivido en cuevas y chozas de paja, he pasado días y noches sin comer y muchas horas sin dormir. He soportado muchos sufrimientos y he recorrido muchos kilómetros, todo por cumplir con mi deber, hacer mi trabajo y completar mi tarea. Mi esperanza de salvación es tan grande que ya he empezado a caminar por la senda de la salvación. ¡Soy muy afortunado! Mi más sincero agradecimiento a Dios. ¡Esta es Su gracia! Yo no valía nada a ojos del mundo secular, nadie me tenía en gran estima y nunca me consideré nadie especial, pero gracias a que Dios me levantó a mí, un necesitado, y me sacó del montón de estiércol, se me colocó en la senda de la salvación, permitiéndome el honor de cumplir con mi deber en Su casa. ¡Él me levantó y Él me ama! Ahora comprendo mucha verdad y he trabajado durante muchos años. Tengo la seguridad de que recibiré mi recompensa en el futuro. ¿Quién podría quitarme eso?”. Si estas fueran las únicas cosas en las que pudierais pensar al examinaros a vosotros mismos, ¿acaso no sería problemático? (Sí). Decidme, lleváis muchos años creyendo en Dios, habéis sufrido, viajado muy lejos y trabajado muchísimo. ¿Por qué ahora, después de tanta fe, se ha trasladado a algunos al Grupo B? ¿Por qué ahora muchos líderes y obreros tienen que retribuir ofrendas y asumir la carga de las deudas? ¿Qué es lo que sucede? ¿No se han salvado ya? ¿No poseen ya la verdad y no han obtenido vida? Había quienes se consideraban pilares y piedras angulares de la casa de Dios, unos talentos fuera de lo común en su seno. ¿Cómo están las cosas ahora? Si todos estos años sufriendo y pagando el precio hubieran resultado en que recibieran vida y poseyeran la realidad-verdad, en que se sometieran a las palabras de Dios, tuvieran verdadero temor de Dios y cumplieran fielmente con sus deberes, ¿se habría expulsado a estas personas o se las habría trasladado al Grupo B? ¿Se las habría cargado con deudas o habrían sufrido un descrédito significativo? ¿Habrían tenido lugar estos problemas? Esto resulta bastante bochornoso, ¿verdad? (Sí). ¿Habéis pensado alguna vez cuál es el problema? Cuánto sufrimiento pueda soportar una persona o cuánto precio pague por su fe en Dios no es señal de salvación, ni de haber entrado en la realidad-verdad, ni tampoco de que tenga vida. Entonces, ¿cuál es la señal de tener vida y realidad-verdad? Por lo general, se trata de si alguien puede practicar la verdad y manejar los asuntos según los principios; concretamente, se trata de si una persona contempla a las personas y las cosas, se comporta y actúa de acuerdo con los principios-verdad, si es capaz de actuar conforme a ellos. Si en el cumplimiento de tus deberes puedes sobreponerte a ti mismo, soportar el sufrimiento y pagar el precio en todo lo que haces, pero por desgracia eres incapaz de alcanzar el punto más crucial, es decir, no puedes defender los principios-verdad; si hagas lo que hagas, siempre consideras tus propios intereses, siempre buscas una salida para ti mismo, siempre quieres protegerte; y si nunca defiendes los principios-verdad, y las palabras de Dios para ti son mera doctrina, entonces ni siquiera hables de si eres valioso o de si tu vida tiene valor o no; en el plano más básico, no tienes vida. Una persona sin vida es de lo más lamentable. Creer en Dios y, sin embargo, no entrar en la realidad-verdad y no obtener vida, es propio de la más penosa clase de persona y la cosa más lamentable. ¿No es así? (Sí). No os pido que seáis capaces de practicar de acuerdo con los principios-verdad en todo, pero, al menos, debes poder actuar conforme a ellos en el desempeño de tus deberes importantes y en los asuntos significativos de tu vida diaria en los que estén implicados. Debes, al menos, alcanzar este estándar para poder percibir en ti una esperanza de salvación. Sin embargo, en este momento, ni siquiera habéis alcanzado el requerimiento más fundamental, no habéis logrado nada de esto. Se trata de un asunto muy lamentable y profundamente preocupante.

Los primeros tres años que creen en Dios, las personas son felices y alegres. Piensan cada día en recibir bendiciones y tener un maravilloso destino. Creen que los buenos comportamientos externos, como sufrir por Dios, ir de acá para allá y ayudar más a los demás, realizar más buenas obras y hacer donaciones más generosas son cosas que los creyentes han de hacer. Al llevar creyendo en Dios entre tres y cinco años, aunque entienden algunas doctrinas, la gente cree todavía en Dios de acuerdo con sus nociones y suposiciones propias. Viven según sus buenos comportamientos, sus conciencias y buena humanidad, en lugar de vivir conforme a los principios-verdad, o hacer de las palabras de Dios su vida y el criterio por el que contemplar a las personas y las cosas, comportarse y actuar. ¿Qué senda sigue esa gente? ¿Acaso no es la que siguió Pablo? (Así es). ¿No os encontráis ahora mismo en este estado? Si os veis en este estado la mayor parte del tiempo, ¿resulta entonces útil escuchar tantos sermones? Con independencia de qué clase de sermones escuches, no lo haces para entender la verdad, o para contemplar a las personas y las cosas y comportarte y actuar de acuerdo con los principios-verdad en tu vida diaria. En cambio, los escuchas para enriquecer tu mundo espiritual y tus experiencias humanas. En ese caso, no hay necesidad de que los escuches, ¿me equivoco? Hay quien dice: “No escuchar sermones no funciona. Si no escucho sermones, me falta entusiasmo en mi fe en Dios y no tengo entusiasmo ni motivación a la hora de cumplir con mi deber. Al escuchar sermones de vez en cuando, tengo un poco de entusiasmo en mi fe, me siento un poco más realizado y enriquecido, y entonces, cuando encuentro alguna dificultad o negatividad en mi deber, tengo algo de motivación y no me vuelvo negativo la mayor parte del tiempo”. ¿Los sermones se escuchan a fin de lograr este efecto? La mayoría de los que han escuchado sermones a lo largo de los años no abandonan la iglesia, sin importar cómo se les pode, se les discipline o se les reprenda. Lograr este efecto tiene cierta relación con escuchar sermones, pero no solo quiero percibir que el fuego menguante de tu corazón se reavive después de escuchar cada sermón. No se trata solo de eso. El mero entusiasmo es inútil. El entusiasmo no debe utilizarse para hacer el mal o para vulnerar los principios-verdad. El entusiasmo es para hacer que persigas la verdad con un objetivo y dirección más claros; debes esforzarte por alcanzar los principios-verdad y practicarlos. Entonces, ¿es posible lograr este efecto escuchando sermones? Después de cada sermón, es como si hubiera fuego en tu corazón, como si te hubieras cargado de electricidad o te hubieras llenado de aire. Vuelves a sentirte repleto de entusiasmo, sabes hacia dónde debes poner más empeño a continuación, sin aflojar nunca ni ser negativo, y rara vez te sientes débil. Sin embargo, estas manifestaciones no son las condiciones para alcanzar la salvación. Existen varios requisitos para alcanzar la salvación: en primer lugar, debes estar dispuesto a leer las palabras de Dios y a escuchar los sermones; en segundo lugar, y esta es también la condición más importante, no importa con qué asuntos, grandes o pequeños, te encuentres en tu vida diaria, especialmente en los relacionados con el cumplimiento de tu deber y con la gran obra de la casa de Dios, debes ser capaz de buscar los principios-verdad, en lugar de actuar según tus propias ideas, hacer lo que te plazca o ser arbitrario e imprudente. El propósito de que Yo comparta incansablemente con vosotros la verdad y explique los principios de varios asuntos como este, no es obligaros a hacer lo imposible o forzaros más allá de vuestras capacidades, y no es solo para entusiasmaros. Más bien, es para haceros comprender las intenciones de Dios con mayor precisión, para que entendáis los principios y los fundamentos para hacer varias cosas, y cómo deben actuar las personas a fin de satisfacer las intenciones de Dios; en lugar de caer en las actitudes corruptas, pensamientos, puntos de vista y conocimientos propios cuando os enfrentéis a los asuntos, debéis sustituir estas cosas por los principios-verdad. Esta es una de las principales maneras en las que Dios salva a las personas. Es para que puedas tomar las palabras de Dios como fundamento y principio en todo lo que afrontes, para que Sus palabras reinen en cada asunto. En otras palabras, es para que seas capaz de manejar y resolver cada asunto de acuerdo con las palabras de Dios, en lugar de confiar en el intelecto y las preferencias humanas, o abordarlos según los gustos, ambiciones y deseos humanos. Mediante esta manera de predicar y comunicar la verdad, las palabras de Dios y la verdad se forjan en las personas, permitiéndoles tener vida con la verdad como su realidad. Esto es señal de salvación. No importa a qué cosas te enfrentes, debes poner más empeño en los principios-verdad y en las palabras de Dios. Esta es la clase de persona que busca la salvación y es sabia. Aquellos que siempre se esfuerzan en comportamientos externos, formalidades, doctrinas y consignas, son personas necias. No son los que buscan la salvación. Nunca habéis considerado cosas como estas, o rara vez lo habéis hecho, así que en lo que se refiere a estos asuntos de practicar los principios-verdad, tenéis la mente básicamente en blanco. No pensáis que este asunto sea importante, así que siempre que os enfrentáis a situaciones que implican a los principios-verdad, sobre todo cuando se trata de ciertas situaciones importantes, como cuando os enfrentáis a anticristos o gente malvada que trastorna y perturba la obra de la iglesia, sois siempre muy pasivos. No sabéis cómo manejar estos asuntos y los abordáis de acuerdo con vuestros propios motivos egoístas y sentimientos. No sois capaces de plantaros para defender la obra de la iglesia y, en definitiva, siempre acabáis fracasando y dando por zanjado el asunto de forma descuidada y precipitada. Si no se investigan estos asuntos, podrás salir del paso. Si se investiga quién es el responsable, es posible que te destituyan de tu puesto o te asignen un deber diferente; o peor aún, que te releguen al Grupo B o incluso que te expulsen. ¿Deseáis presenciar estos desenlaces? (No). Si de verdad un día os destituyen de vuestro puesto u os obligan a dejar de desempeñar vuestro deber, o en un caso más grave, si os envían a una iglesia corriente o al Grupo B, ¿reflexionaréis sobre vosotros mismos? “¿Tanto creer en Dios para acabar aquí? ¿Renuncié a mi trabajo, mis perspectivas, mi familia y a tantas otras cosas solo para que me pongan en el Grupo B o me expulsen? ¿He creído en Dios para oponerme a Él? Seguro que ese no debería ser el propósito de mi fe en Dios. ¿Para qué creo en Él entonces? ¿No debería reflexionar sobre esto? Dejando por ahora de lado el creer en Dios para satisfacer Sus intenciones, al menos debería obtener vida y entrar en la realidad-verdad. Como mínimo, debería ser capaz de intuir qué aspecto de las palabras de Dios y de la verdad se ha convertido en mi vida. Debería ser capaz de confiar en la verdad para vivir y triunfar sobre Satanás y sobre mis propias actitudes corruptas, y debería ser capaz de rebelarme contra mi propia carne y abandonar mis propias nociones. Cuando me sucedan cosas, debo respetar totalmente los principios-verdad. No debo actuar según mis actitudes corruptas, debo ser capaz de actuar con fluidez y naturalidad de acuerdo con las palabras de Dios, sin ninguna dificultad u obstáculo. Debo sentir profundamente que las palabras de Dios y la verdad ya se han forjado en mí, se han convertido en mi vida y han pasado a formar parte de mi humanidad. Esto es algo placentero y digno de celebrarse”. ¿Os sentís así normalmente? Cuando hagáis balance del sufrimiento que habéis soportado y de los precios que habéis pagado por creer en Dios a lo largo de los años, os sentiréis de maravilla en vuestro corazón, os parecerá que hay esperanza para vuestra salvación y que habéis saboreado la dulzura de comprender la verdad y de esforzaros por Dios. ¿Habéis sentido o experimentado tales cosas? Si no lo habéis hecho, ¿qué deberíais hacer? (Empezar a perseguir seriamente la verdad a partir de ahora). Empezar a perseguirla en serio a partir de ahora, pero ¿cómo deberíais hacerlo? Debéis reflexionar sobre los asuntos en los que a menudo os rebeláis contra Dios. Una y otra vez, Él ha dispuesto para ti circunstancias para enseñarte una lección, para transformarte a través de estos asuntos, para obrar Sus palabras en ti, para hacer que entres en un aspecto de la realidad-verdad, para que dejes de vivir de acuerdo con el carácter corrupto de Satanás en esos asuntos y, en cambio, vivas según las palabras de Dios, para que estas se forjen en ti y se conviertan en tu vida. Sin embargo, a menudo te rebelas contra Dios en estos asuntos, no sometiéndote a Él ni aceptando la verdad, no tomando Sus palabras como principios que debes seguir y tampoco viviéndolas. Esto entristece a Dios, y una y otra vez, pierdes tu oportunidad de salvación. Entonces, ¿cómo debes transformarte? A partir de hoy, en los asuntos que puedas reconocer a través de la reflexión y un sentido claro, debes someterte a la instrumentación de Dios, aceptar Sus palabras como la realidad-verdad, como la vida, y cambiar la forma en que vives. Cuando te encuentres con situaciones como esta, debes rebelarte contra tu carne y tus preferencias y actuar de acuerdo con los principios-verdad. ¿No es esta la senda de práctica? (Así es). Si solo tienes la intención de buscar sinceramente en el futuro, pero careces de una senda de práctica específica, eso no sirve de nada. Si tienes esta senda de práctica específica y estás dispuesto a rebelarte contra tu carne y empezar de nuevo así, entonces todavía hay esperanza para ti. Si no estás dispuesto a practicar de esta manera y, en cambio, te ciñes a las mismas viejas sendas, te aferras a viejas ideas y vives según tus actitudes corruptas, entonces no hay más que decir. Si te conformas con ser un mero trabajador, ¿qué más se puede decir? El tema de la salvación no tiene nada que ver contigo; si no te interesa, no hay nada más que hablar. Si realmente estás dispuesto a perseguir la verdad y la salvación, el primer paso es empezar por romper con tus actitudes corruptas, con tus diversos pensamientos, nociones y acciones falaces. Acepta los entornos que Dios ha dispuesto para ti en tu vida diaria, adopta Su escrutinio, prueba, castigo y juicio, esfuérzate por practicar poco a poco según los principios-verdad cuando te sucedan cosas y convierte progresivamente las palabras de Dios en los principios y el criterio por el que comportarte y actuar en tu día a día y en tu vida. Esto es lo que debe manifestarse en alguien que persigue la verdad, y es lo que debe manifestarse en una persona que busca la salvación. Suena fácil, los pasos son simples y no requiere una larga exposición, pero ponerlo en práctica no es tan fácil. Esto se debe a que hay demasiadas cosas corruptas dentro de las personas: su mezquindad, sus pequeñas maquinaciones, su egoísmo y su ruindad, su carácter corrupto y todo tipo de artimañas. Además de esto, algunas personas poseen conocimientos, han aprendido algunas filosofías para los asuntos mundanos y tácticas manipuladoras en la sociedad y poseen algunos defectos y faltas en cuanto a su humanidad. Por ejemplo, algunas personas son glotonas y perezosas, otras tienen la lengua muy suelta, algunas tienen un carácter muy despreciable, otras son vanas, o temerarias e impulsivas en sus acciones, junto con muchos otros defectos. Existen muchas deficiencias y problemas que las personas deben superar en cuanto a su humanidad. Sin embargo, si deseas alcanzar la salvación, si deseas practicar y experimentar las palabras de Dios y obtener verdad y vida, debes leer más las palabras de Dios, alcanzar una comprensión de la verdad, ser capaz de practicar y someterte a Sus palabras y comenzar por practicar la verdad y defender los principios-verdad. Estas son solo unas simples frases, sin embargo, la gente no sabe cómo practicarlas o experimentarlas. Con independencia de tu aptitud o educación y de tu edad o años de fe, en cualquier caso, si estás en la senda correcta de la práctica de la verdad, con los objetivos y la dirección correctos, y si lo que buscas y en lo que te esfuerzas es todo por el bien de la práctica de la verdad, lo que finalmente ganarás será sin duda la realidad-verdad y que las palabras de Dios se conviertan en tu vida. Primero determina tu objetivo, luego practica poco a poco conforme a esta senda y, al final, sin duda ganarás algo. ¿Os creéis esto? (Sí).

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