Cómo perseguir la verdad (4) Parte 1

Tras haber creído en Dios todos estos años, ¿habéis sentido el cambio constante que se produce en las personas y cosas a vuestro alrededor, y en la situación del mundo exterior? En particular, en los últimos años, ¿habéis presenciado grandes cambios? (Sí). Esto lo habéis visto. ¿Y habéis llegado a alguna conclusión al respecto? (La obra de Dios se aproxima a su fin). Eso es, la obra de Dios sin duda se aproxima a su fin, y las personas, acontecimientos, cosas y entornos a vuestro alrededor se hallan en constante estado de cambio. Por ejemplo, antes había diez miembros en este grupo, ahora sois ocho. ¿Qué les pasó a los otros dos? Se expulsó a uno y al otro se lo sustituyó en su deber. Las diferentes clases de personas en la iglesia están sufriendo cambios constantemente y siempre se las está poniendo en evidencia. Al principio, algunas personas se muestran muy entusiastas, pero pasado un tiempo se vuelven de repente débiles y tan negativas que no pueden seguir adelante. El entusiasmo, la energía feroz y la supuesta lealtad que tenían en los comienzos ya no existe, su determinación para soportar el sufrimiento ha desaparecido, no tienen interés en creer en Dios en absoluto, y de pronto parecen personas totalmente distintas, y nadie sabe por qué. Los entornos también están en constante cambio. ¿Qué cambios se están produciendo en el entorno de las personas? En algunos lugares, el ambiente es hostil y la persecución es severa, por lo que la gente ya no puede reunirse ni ponerse en contacto con sus hermanos y hermanas; en ciertos lugares, el entorno es algo mejor y más seguro; en otros, el contexto para cumplir con el propio deber y las condiciones de vida son algo más ventajosos, tranquilos y estables que antes, y allí la gente es mucho mejor que la que había antes; todos se gastan sinceramente para Dios, hay más personas capaces de soportar el sufrimiento y pagar el precio, todos los proyectos de obra avanzan con mayor fluidez, el trabajo progresa con más eficacia, y los resultados y efectos que se observan son más optimistas y satisfactorios. Además, se mejoran constantemente los planes, las formas y los modos y métodos en que se llevan a cabo los proyectos de obra. En resumen, aunque la gente ve surgir continuamente a todo tipo de personas, acontecimientos y cosas malas y negativas, no cabe duda de que también surgen a cada instante otras buenas, correctas y positivas. Cuando la gente vive en un entorno social de este tipo, con diversas cosas positivas y negativas alternando y cambiando constantemente a su alrededor, de hecho, los que se benefician en última instancia son aquellos que desean con fuerza a Dios, persiguen y anhelan la verdad. Son aquellos que anhelan la luz y la justicia, mientras que aquellos que no persiguen la verdad, que se abandonan al vicio y que sienten aversión por ella quedan en evidencia, son descartados y se renuncia a ellos en lo relativo a diferentes personas, acontecimientos, cosas y entornos. Con todos estos entornos, personas y acontecimientos diferentes que quedan en evidencia, y con nuevos entornos, personas y acontecimientos que aparecen sin cesar, ¿cuál es la voluntad de Dios? Tras haber creído en Dios todos estos años, ¿lo entendéis? ¿Os parece al menos que Dios está instrumentando todo esto, y que Él siempre ha estado guiando estas cosas? (Sí). El propósito y el sentido de Dios al hacer todo esto es permitir que aquellos que lo siguen aprendan las lecciones, crezcan en perspicacia y experiencia, y de ese modo entren poco a poco en la realidad-verdad. ¿Lo habéis conseguido vosotros? No importa lo ocupada que esté la gente con el trabajo, o lo ventajoso u hostil que sea su entorno, el objetivo de su fe en Dios es perseguir la verdad sin ningún cambio. Las personas no deben olvidarse de perseguir la verdad porque estén ocupadas con el trabajo, en otras cosas, o porque quieran evitar su entorno hostil, u olvidarse de que todas estas situaciones las ha dispuesto Dios, o de que la voluntad de Dios es que aprendan las lecciones de estas diversas situaciones, que aprendan a discernir entre todo tipo de personas, acontecimientos y cosas, que comprendan la verdad, que crezcan en perspicacia y conozcan a Dios. Todos deberíais recapitular a conciencia si habéis logrado o no estas cosas.

El trabajo de la iglesia ha sido muy intenso en los últimos años, por lo que los traslados y reasignaciones, así como el desenmascaramiento, el descarte y la depuración de los miembros de cada grupo han sido bastante frecuentes. Durante la cumplimentación de esta labor, el traslado de miembros de los equipos ha sido especialmente frecuente y de amplio alcance. Sin embargo, con independencia de cuántos traslados se produzcan o cuánto cambien las cosas, la determinación de perseguir la verdad en aquellos que de verdad creen en Dios y lo desean no cambia, su deseo de alcanzar la salvación no cambia, su fe en Dios no decae, y siempre avanzan en una buena dirección y han seguido perseverando en el cumplimiento de sus deberes hasta el día de hoy. Hay quienes son incluso mucho mejores y que, mediante constantes reasignaciones, encuentran su lugar correcto y aprenden a buscar los principios y a cumplir con su deber. Sin embargo, aquellos que no persiguen la verdad, que no tienen amor por las cosas positivas y que sienten aversión por la verdad, no rinden bien. En la actualidad, algunas personas se obligan a seguir cumpliendo con sus deberes, cuando en realidad su estado interior ya es un completo desastre, están totalmente deprimidas y son muy negativas. Sin embargo, todavía no han abandonado la iglesia, y aparentan creer en Dios y seguir cumpliendo con sus deberes, pero en realidad sus corazones han cambiado, y se han apartado de Dios y lo han abandonado. Algunos se casan y vuelven a casa para vivir su vida, y dicen: “No puedo permitirme desperdiciar mi juventud. Solo se es joven una vez, y no puedo desperdiciar mi juventud. Creo de corazón que hay un Dios, pero no puedo ser tan ingenuo como vosotros, que sacrificáis vuestra juventud para perseguir la verdad. Se supone que debo casarme y vivir mi vida. La vida es corta, y solo somos jóvenes unos pocos años. La vida se acaba en un abrir y cerrar de ojos. No puedo desperdiciar mi juventud aquí. Antes de que se acabe mi juventud, puedo despreocuparme y vivir la vida al máximo durante unos años”. Algunas personas siguen persiguiendo su sueño de hacerse ricos; otras continúan persiguiendo una carrera en el funcionariado y cumplen su sueño de ser funcionarios o burócratas; otras aspiran a la prosperidad de tener hijos, por lo que se casan con una mujer que pueda dárselos; a algunas las acosan por su fe en Dios, las persiguen durante años hasta que se debilitan y enferman, y entonces abandonan sus deberes y regresan a casa para vivir los años que les quedan. La situación de cada uno es diferente. Algunos se marchan por voluntad propia y sus nombres se borran de la lista, otros son no creyentes a los que se echa, y otros cometen todo tipo de hechos malvados y son expulsados. ¿Qué se esconde en el interior de todas estas personas expulsadas? ¿Cuál es su esencia? ¿La habéis visto con claridad? ¿Te sientes profundamente conmovido cada vez que oyes las historias de estas personas? Tal vez pienses: “¿Cómo han podido acabar así? ¿Cómo es posible que hayan sucumbido a ese fin? Antes no eran así, eran maravillosos, ¿cómo han podido cambiar tan deprisa?”. Estas cosas no se pueden descifrar ni comprender por mucho que las medites. Reflexionas sobre ello durante un tiempo y piensas: “Esta persona no ama las cosas positivas; es un no creyente”. Pasado algún tiempo, las cosas que hacen, su desempeño, comportamiento, algunas de sus palabras y comentarios, y sus búsquedas se difuminan en tu propia mente o en la conciencia de la gente, las acabas olvidando, y poco a poco tus sentimientos hacia ellas desaparecen. Cuando esas personas, acontecimientos o cosas vuelven a aparecer, piensas de nuevo: “Oh, es impensable. ¿Cómo es posible? Antes no eran así. No me lo explico”. Vuelves a sentir las mismas cosas y tienes la misma comprensión. Decidme, ¿supone una vergüenza que se ponga en evidencia y descarte a estas personas? (No). ¿No las echáis de menos? (No). ¿No lucháis por su causa? (No). Entonces debéis de ser muy despiadados. ¿Cómo es que os falta tanta empatía? Han abandonado la iglesia; ¿por qué no luchas ni sientes simpatía o compasión por ellos? ¿Cómo es que no les tienes piedad? ¿Eres incapaz de sentir compasión? ¿Eres despiadado? (No). Decidme, ¿es esta la manera apropiada en la que casa de Dios debe ocuparse de tales personas? (Sí). ¿En qué sentido es apropiada? Decidme. (Estas personas han creído en Dios durante tantos años y han oído tanta verdad que el hecho de que se comporten ahora de ese modo y que traicionen a Dios y se alejen de Él demuestra que son no creyentes que no merecen nuestra lástima ni que se les eche de menos). Entonces, cuando empezaron a creer en Dios, estaban llenos de entusiasmo, renunciaron a sus casas, a sus trabajos, e hicieron ofrendas a menudo y desempeñaron trabajos arriesgados por la casa de Dios. Los miraras como los miraras, todos se entregaban sinceramente por Dios. Entonces, ¿por qué han cambiado ahora? ¿Es porque a Dios no le agradaban y los estuvo usando desde el principio? (No). Dios les da oportunidades a todos y los trata con justicia e igualdad. Todos ellos vivieron la vida de iglesia, comieron y bebieron las palabras de Dios, y vivieron siendo provistos, regados, y pastoreados por Él, entonces ¿cómo es que cambiaron tanto? Su comportamiento cuando empezaron a creer en Dios y el que tuvieron al dejar la iglesia fue semejante al de dos personas diferentes. ¿Ha sido Dios el responsable de que pierdan la esperanza? ¿La casa de Dios o Sus obras les han hecho sentir una gran decepción? ¿Dios, Sus palabras o Su obra han herido su dignidad? (No). ¿Cuál es la razón entonces? ¿Quién puede explicarlo? (Creo que estas personas llegaron a creer en Dios dominadas por su deseo de recibir bendiciones y solo creían en Dios para recibirlas. En el momento en que vieron que esto no sucedería se apartaron de Él). ¿Acaso no tienen una bendición justo delante de ellos? Todavía no es el momento de dejar de cumplir con sus deberes, así que ¿por qué tienen tanta prisa? ¿Cómo es que ni siquiera pueden entender esto? (Dios, creo que, cuando estas personas llegaron por primera vez a creer en Él, confiaron en su entusiasmo y buena intención, y eran capaces de hacer algunas cosas, pero ahora la casa de Dios se toma cada vez más en serio todo su trabajo. Exige que la gente haga las cosas de acuerdo con los principios-verdad. Sin embargo, estas personas no aceptan la verdad, se descontrolan haciendo lo que les da la gana en el cumplimiento de sus deberes, y a menudo son podados. Entonces, consideran cada vez más que no pueden seguir saliendo del paso como hasta ahora, hasta que finalmente abandonan la casa de Dios. Creo que esta es una de las razones). No pueden seguir saliendo del paso así, ¿es esto cierto? (Sí). No pueden seguir saliendo del paso así, esto se dice de las personas que van tirando. Hay quienes llegan a creer en Dios y no salen del paso, son muy fervorosas, tratan este asunto con mucha seriedad, así que ¿cómo es que no siguieron adelante? (Porque, por su propia naturaleza, estas personas no aman la verdad. Comenzaron a creer en Dios para recibir bendiciones. Ven que en la casa de Dios siempre se habla de la verdad, y sienten aversión por la verdad y se resisten a ella, y cada vez están menos dispuestos a asistir a las reuniones y a escuchar los sermones, y así es como quedan en evidencia). Este es un tipo de situación, y hay mucha gente así. También hay quienes siempre cumplen con sus deberes de manera descuidada, que nunca cumplen bien con su deber ni se responsabilizan de él, sea cual sea. No es que no sean capaces o que su calibre no esté a la altura de la tarea, sino que son desobedientes y no hacen las cosas de acuerdo con los requisitos de la casa de Dios. Siempre hacen las cosas como les da la gana, hasta que al final causan trastornos y perturbaciones porque se descontrolan y hacen lo que les apetece. No se arrepienten por más que se los pode, y por eso acaban siendo expulsados. Estas personas expulsadas tienen un carácter increíblemente odioso y una humanidad arrogante. Dondequiera que vayan, quieren tener la última palabra, miran a todos por encima del hombro y actúan como tiranos, hasta que finalmente son expulsados. Cuando a algunas personas se las sustituye y descarta, estas sienten que nada les va bien, vayan donde vayan, y ya nadie les valora ni les presta atención. Ya nadie les tiene en alta estima, ya no pueden tener la última palabra, no pueden conseguir lo que quieren, y no albergan esperanzas de alcanzar ningún estatus, y mucho menos de recibir bendiciones. Sienten que ya no tienen esperanzas de salir del paso en la iglesia, ya no les interesa, y por eso deciden marcharse; hay muchas personas así.

También están aquellos cuya razón para marcharse es la misma que la de la mayoría de los que son descartados. No importa cuánto tiempo lleven creyendo en Dios, lo que han experimentado en persona y lo que han visto en la casa de Dios es que las reuniones en Su casa tratan todo el tiempo sobre leer las palabras de Dios y compartir sobre la verdad, hablar sobre conocerse a uno mismo, practicar la verdad, aceptar el juicio y castigo, aceptar ser podado, cumplir con el deber propio según los principios verdad, hablar sobre el cambio de carácter y desechar las actitudes corruptas. El contenido sobre la obra que realiza Dios, ya se comparta en la vida de iglesia o se trate de un tema que se cubre en los sermones y la charla que se da desde lo Alto, todo es la verdad, todo son palabras de Dios y todo es positivo. Sin embargo, estas personas no aceptan la verdad en absoluto. Al principio, creyeron en Dios para recibir bendiciones y sacar ventaja. Al mirar su esencia-naturaleza, no solo no aman las cosas positivas o la verdad, sino que, lo que es incluso más grave, les repugna extremadamente y son hostiles hacia las cosas positivas y la verdad. Por esa razón, mientras la casa de Dios más comunica sobre la verdad, mientras más habla sobre practicarla, mientras más habla de buscar la verdad y hacer cosas de acuerdo con los principios, más intranquilos y repulsivos se sienten por dentro, y menos dispuestos están a escuchar. Decidme, ¿qué les gusta oír a estas personas? ¿Lo sabéis? (Les gusta oír temas sobre destinos y recibir bendiciones, y sobre que la obra de difundir el evangelio alcance niveles sin precedentes). Estas son algunas cosas que quieren oír. También les gusta gritar consignas, predicar doctrina y hablar sobre teología, teoría y misterios. De vez en cuando, hablan sobre cuándo llegará la obra de Dios a su fin, cuándo acontecerán los grandes desastres, cuál será el destino futuro de la humanidad, cómo se destruirán gradualmente las fuerzas malvadas cuando lleguen los desastres, cómo realizará Dios algunas señales y prodigios, y también cómo se expandirán y crecerán sin cesar las fuerzas y la escala de la casa de Dios, y también de cómo se pavonearán presumiendo de ello. Además, lo más importante para ellos es que se les ascenderá constantemente y se les dará uso en la casa de Dios. De esta manera, podrán seguir saliendo del paso en ella durante un tiempo, pero mientras lo hacen, nada de la obra que hace Dios o Su casa es lo que ellos quieren que sea, y lo único que oyen y ven son asuntos relacionados con la verdad. En sus corazones, por tanto, sienten una aversión total por la vida de iglesia; no les interesa, se sienten inquietos, incapaces de quedarse, y eso es algo que les atormenta. Algunas personas encuentran una excusa, una razón y un pretexto y hallan la manera de abandonar la iglesia, diciendo: “Cometeré una maldad, desahogaré alguna negatividad y haré algo malo. Entonces me echarán de la iglesia y me expulsarán, así que estaría perfectamente justificado que abandonara la iglesia”. Luego están los que entregan sus libros de las palabras de Dios, recogen sus cosas y se marchan cuando van a tramitar sus permisos de entrada en el extranjero, sin siquiera despedirse. Estas personas son como gamberros y rameras, y no hacen las cosas como la gente normal. Lo que piensan las mujeres virtuosas y la gente normal y lo que dicen cuando están cerca de otras personas son cuestiones serias sobre cómo vivir la vida. Cómo vivir una buena vida, cómo hacer que toda la familia pueda comer bien, vestir ropa decente y tener un buen lugar donde vivir, cómo educar a sus hijos para que se conviertan en adultos y cómo conseguir que sus hijos sigan la senda correcta: esas son las cosas en las que piensan. Sin embargo, esos gamberros y esas rameras nunca piensan en estas cosas. Si hablas de estos asuntos con ellos, se enfadan contigo, te odian y se distancian de ti. Entonces, ¿en qué piensan? ¿Será que siempre están pensando en comer, beber y divertirse? (Sí). Siempre están pensando en comer, beber y divertirse, y en cosas lujuriosas. Cuando hablan con gente normal sobre estas cosas, esta no responde; la gente normal no es como ellos, no comparten un lenguaje común y no están en la misma onda. Las cosas de las que habla la gente normal no están en su corazón, no las toleran y no quieren escucharlas. Piensan que vivir así es equivocarse gravemente y vivir encadenados y sin ninguna libertad. Piensan que ir muy bien vestidos para seducir a un miembro del sexo opuesto es una manera emocionante y despreocupada de vivir, para ellos es la vida perfecta. Estas personas que abandonan la iglesia sienten envidia de la vida de los incrédulos, envidia de los placeres del pecado, y piensan que pasar sus días y vivir como lo hacen los incrédulos es la única manera de llevar una vida excitante y feliz, y la única manera de vivir sin defraudarse a sí mismos. Estos incrédulos, al igual que los gamberros y las rameras, no tienen una humanidad normal y no son personas normales. Si les pides que hagan algo positivo, se niegan rotundamente a hacerlo porque, en sus tuétanos y en su esencia naturaleza, no aman las cosas positivas y sienten aversión por la verdad. ¿Qué cosas hacen? ¿Qué hacen en la iglesia, entre hermanos y hermanas, y en el transcurso del cumplimiento de sus deberes? Desempeñan sus deberes de manera descuidada, hablan de teorías altisonantes, siempre gritan consignas, pero en realidad no hacen nada; ese es su comportamiento normal. Nunca se entregan por completo al cumplimiento de su deber, siempre son descuidados y se limitan a actuar por inercia, solo para que los demás los vean, mientras compiten por el prestigio y los beneficios con los demás. Estas personas malvadas también causan sufrimiento a otras, las reprimen, y dondequiera que haya personas malvadas, no existe la paz ni el descanso, solo el caos. Si las personas malvadas están al cargo, no solo el trabajo no progresa de manera eficiente, sino que se paraliza; cuando las personas malvadas controlan una iglesia, los buenos están intimidados, la iglesia se vuelve insoportablemente caótica, la fe del pueblo escogido de Dios se tornará tibia, y este se volverá negativo y débil. Dondequiera que estén las personas malvadas, desempeñan un papel perturbador y destructivo. La manifestación más obvia de las personas malvadas es su falta de voluntad para cumplir con sus deberes. Incluso si cumplen con sus deberes, lo hacen de manera descuidada y nunca los tratan con seriedad, molestando además a otros mientras los cumplen. Hay otro punto a destacar, y es que las personas malvadas nunca leen las palabras de Dios, nunca oran, nunca comparten sobre la verdad con otros, y ni siquiera han abierto jamás sus libros de las palabras de Dios. Algunos emiten argumentos falsos a favor de las personas malvadas, y dicen: “Aunque no han leído las palabras de Dios, siguen escuchando los sermones”. Pero ¿acaso los entienden? Simplemente no escuchan a conciencia, nunca ven los vídeos y las películas producidas por la casa de Dios, no escuchan los himnos, los testimonios de experiencia ni las grabaciones de los sermones. Les entra sueño en las reuniones, e incluso están los que se ponen a tontear con el móvil y a ver programas de entretenimiento y otros incluso ven películas para adultos. Nada de lo que hacen a lo largo del día tiene que ver con creer en Dios o perseguir la verdad. A medida que la charla de la casa de Dios sobre la verdad es cada vez más detallada, la repulsión que sienten hacia la verdad y las cosas positivas se vuelve cada vez más obvia. Se sienten inquietos, y al llegar al tope de tiempo que son capaces de tolerar, son incapaces de ver el buen destino, el buen fin y los grandes desastres que tanto anhelan, y esperan estas cosas en vano. Al esperar en vano que lleguen tales cosas, ¿no se les agita entonces el corazón? (Sí). ¿Por qué se les agita? ¿Acaso no están siempre calculando en su interior? Nunca están preparados para aceptar el juicio y el castigo de Dios, para aceptar Su soberanía y Sus disposiciones, para someterse a las disposiciones de la casa de Dios y para darlo todo en el cumplimiento de sus deberes en cualquier momento y lugar. ¿Cuál es su mentalidad? Están listos, en cualquier momento y en cualquier lugar, para empacar sus cosas e irse. Desde hace mucho tiempo están dispuestos a marcharse en cualquier momento, a despedirse de la iglesia y de los hermanos y hermanas, a hacer borrón y cuenta nueva y romper todos los lazos. Se marchan cuando alcanzan el tope de tiempo que son capaces de tolerar. ¿No es así? (Sí).

Tras ser sustituidas o descartadas, algunas personas, sin importar el motivo, siguen siendo capaces de perseverar en el cumplimiento de su deber lo mejor que pueden. Algunos no buscan la verdad en absoluto, por lo que deciden no seguir cumpliendo con su deber. Mientras lo cumplían, ya mostraban repulsión e impaciencia respecto a él, siempre queriendo escapar de la vida de iglesia y no cumplir con su deber. Debido a que estas personas no están interesadas en la verdad, no disfrutan vivir la vida de iglesia, y no están dispuestas a cumplir con su deber. Solo esperan con ansia la llegada del día de Dios, para poder recibir bendiciones; no son capaces de seguir saliendo del paso como hasta ahora, observan que los desastres son cada vez mayores, y piensan que si no buscan ahora los placeres carnales, perderán la oportunidad de hacerlo. Así que abandonan la iglesia sin ni siquiera mirar atrás, sin ninguna reticencia en absoluto. A partir de ese momento, desaparecen en el inmenso mar de gente y nadie en la iglesia oye hablar más de ellos; así es como estos incrédulos quedan en evidencia y son descartados. Cuanto más comunica la casa de Dios la verdad y exige a la gente que la practique y entre en la realidad, más repulsión sienten, y no quieren oírla en absoluto. No solo no aceptan tales cosas, sino que se resisten a ellas. Entienden muy bien la situación, saben que la gente como ellos no tiene cabida en la casa de Dios, que no se gastan de verdad por Él en su fe, que no dan todo lo que tienen en el cumplimiento de su deber, que siempre son descuidados con él, y que sienten una repulsión y aversión extremas hacia la verdad; saben también que, tarde o temprano, serán descartados, que ese será sin duda el resultado. Llevan mucho tiempo trazando sus planes, pensando: “En cualquier caso, alguien como yo seguramente no recibirá bendiciones, así que lo mejor es que me vaya ahora, disfrute de la vida en el mundo y viva la buena vida durante unos cuantos años y no me falle a mí mismo”. ¿Acaso no hacen así sus planes? (Sí). Con tales intenciones y planes, ¿puede la gente cumplir bien con su deber? No pueden. Por tanto, no importa cuántos años lleven estas personas creyendo en Dios, no sienten ninguna reticencia a separarse de Él, de la casa de Dios, de la iglesia, de los hermanos y hermanas, o de la vida de iglesia. Un día dicen que se van, y al siguiente se visten como un incrédulo, de punta en blanco y usando mucho maquillaje, e inmediatamente su aspecto, su discurso y su forma de actuar son iguales que los de un incrédulo. Visten atuendos extravagantes, y a ti su aspecto no te parece bien; sin embargo, siguen sin ser conscientes de cómo se muestran ante ti. ¿Cómo es que cambian tan rápidamente? (Es porque hace tiempo que han trazado sus planes, y así es su naturaleza). Así es. Hace tiempo que han trazado sus planes, no se les acaban de ocurrir en los pocos días previos a su partida, sino que determinaron que iban a hacer esto hace mucho tiempo. Han estado maquinando y planeando durante mucho tiempo cómo comerán, beberán y festejarán, cómo se comportarán y cómo vivirán. No les gusta vivir la vida de iglesia, ni cumplir con su deber, ni comunicar la verdad, y mucho menos les gusta escuchar sermones y asistir a reuniones todos los días. Están hasta la coronilla de este tipo de vida de iglesia, y si no fuera por recibir bendiciones y obtener un buen destino y escapar de los grandes desastres, no serían capaces de seguir adelante ni siquiera un día: este es su verdadero rostro. Entonces, ¿cómo debéis tratar a estas personas cuando volváis a encontraros con ellas? ¿Les implorarás con palabras llenas de tacto o les ofrecerás más apoyo y ayuda? ¿O te entristecerá verlos marchar y utilizarás tu amor para intentar cambiarlos? ¿Qué postura se toma ante ellos? (Debemos pedirles que se vayan inmediatamente y se marchen al mundo de los incrédulos). Cierto, pídeles que vuelvan al mundo y no te preocupes más por ellos. Les dices: “Piénsalo bien, para que luego no te arrepientas de tu decisión”. Ellos responden: “Lo he pensado bien, y por muchas dificultades que tenga que afrontar en el futuro, no volveré atrás ni me arrepentiré”. Tú les dices: “Pues vete. Nadie te lo impide. Todos te deseamos lo mejor y esperamos que logres tus ideales y hagas realidad los sueños que deseas. También esperamos que cuando llegue el día en que veas que otras personas se salvan, no sientas celos ni remordimientos. Hasta la vista”. ¿Acaso no es muy apropiado decirles esto? (Lo es). Por tanto, respecto a semejantes personas, un aspecto es que debes desentrañar con claridad su esencia naturaleza; otro aspecto es que has de abordarlos de la manera apropiada. Si no creen, si son incrédulos, pero están dispuestos a trabajar y pueden ser obedientes y someterse, entonces, aunque no busquen la verdad, no los molestes ni los eches. En lugar de eso, permíteles que continúen trabajando, y si puedes ayudarles, entonces hazlo. Si ni siquiera tienen el deseo de trabajar, y empiezan a ser descuidados y a cometer maldades, entonces ya hemos hecho todo lo que era necesario. Si quieren marcharse, entonces que lo hagan, y no les eches de menos cuando se hayan ido. Están en el punto en el que deberían irse, y esas personas no merecen tu compasión, pues no son creyentes. Lo que es más lamentable es que hay algunas personas que son increíblemente necias, que siempre albergan sentimientos personales hacia aquellos que son expulsados, que siempre los echan de menos, que hablan en su favor, que luchan por ellos, y que incluso lloran y oran e imploran por ellos. ¿Qué os parece lo que hace esta gente? (Es muy necio). ¿Por qué? (Los que se van son incrédulos, no aceptan la verdad, y simplemente no vale la pena orar por ellos ni extrañarlos. Solo aquellos a quienes Dios da oportunidades y albergan esperanzas de salvarse merecen las lágrimas y oraciones de los demás. Si alguien ora por un incrédulo o un diablo, entonces es muy necio e ignorante). Un aspecto es que ellos no creen de verdad que hay un Dios, son incrédulos; otro aspecto es que la esencia naturaleza de estas personas es la propia de un incrédulo. ¿Cuál es el significado implícito aquí? Es que no son personas en absoluto, sino que su esencia naturaleza es la de un diablo, la de Satanás, y que estas personas se oponen a Dios. Así son las cosas en cuanto a su esencia naturaleza. Sin embargo, hay otro aspecto, y es que Dios selecciona a las personas, no a los diablos. Así que, dime, ¿son estos diablos el pueblo escogido de Dios y los ha seleccionado Él? (No). No son el pueblo escogido de Dios, así que si siempre andas con enredos emocionales con estas personas y te entristece que se vayan, ¿no te convierte eso en necio? ¿No es eso oponerse a Dios? Si no tienes sentimientos profundos hacia los verdaderos hermanos y hermanas y sin embargo los albergas hacia estos diablos, ¿entonces qué eres? Como poco, estás confuso, no contemplas a las personas de acuerdo con las palabras de Dios, aún no te comportas con el planteamiento correcto y no manejas los asuntos con principios. Eres una persona confusa. Si tienes sentimientos por uno de estos diablos, entonces pensarás: “Oh, pero si es muy buena persona y tenemos muy buena relación. Nos llevamos bien y me ayuda mucho. Cuando estoy débil, me consuela, y cuando hago las cosas mal, es tolerante y paciente conmigo. Es un encanto”. Era así solo contigo, así que ¿qué eres tú? ¿Acaso no eres un ser humano corrupto más? ¿Y cómo trata esa persona la verdad, cómo trata a Dios y al deber que la casa de Dios le confía? ¿Por qué no ves las cosas desde estas perspectivas? ¿Es correcto ver las cosas desde la perspectiva de tu propio interés personal, con tus ojos y sentimientos carnales? (No). Resulta evidente que no es así. Y como no es una manera acertada de ver las cosas, deberías desprenderte de ella y cambiar la perspectiva y el planteamiento desde el que consideras a esa persona. Debes intentar acercarte y manejar a esa persona tomando como base las palabras de Dios: este es el planteamiento que el pueblo escogido de Dios debe adoptar y la actitud que debe tener. No seas estúpido. ¿Crees que eres una persona bondadosa porque sientes lástima por los demás? Eres increíblemente necio, sin ningún principio. No tratas a la gente según las palabras de Dios; estás del lado de Satanás y simpatizas con él y con los diablos. Tu simpatía no se dirige al pueblo escogido de Dios ni a los que Él quiere salvar, y no va dirigida a los verdaderos hermanos y hermanas.

Estas personas incrédulas nunca están dispuestas a cumplir con su deber y siempre lo hacen como les apetece. Da igual cómo comuniques con ellos sobre la verdad, no la aceptan, e incluso si entienden un poco de esta, no la ponen en práctica. Hay otra manifestación principal que exhiben, ¿cuál es? Es que siempre han cumplido con su deber de manera descuidada, siempre son unos descuidados, y se niegan obstinadamente a arrepentirse. Son muy atentos, serios y rigurosos en sus propios asuntos, y no osan descuidarlos en absoluto. Se preocupan mucho de su comida y su ropa, de su estatus, su reputación, su autoestima, sus placeres carnales, sus enfermedades, su futuro, sus perspectivas, su jubilación e incluso de su propia muerte; todo lo fundamental lo tienen cubierto. Sin embargo, cuando se trata de asuntos relacionados con el cumplimiento de su deber, no prestan ninguna atención, y mucho menos buscan la verdad. A algunas personas les entra sueño y se adormecen cada vez que asisten a una reunión, e incluso sienten repulsión cuando oyen Mi voz. Se sienten profundamente incómodos, inquietos, se desperezan y bostezan, se rascan las orejas y se frotan las mejillas. Se comportan como animales. Algunos dicen: “Los sermones duran mucho en las reuniones, y hay gente que no puede permanecer sentada tanto tiempo”. En realidad, a veces la reunión no ha hecho más que comenzar y ya empiezan a inquietarse, y les entra repulsión cuando escuchan. Por eso nunca escuchan sermones ni leen las palabras de Dios. En el momento en que oyen a alguien comunicando la verdad, sienten repulsión, y están hartos y cansados de ver a la gente escuchar embelesada. ¿Cuál es la esencia naturaleza de tales personas? Visten piel humana; por fuera son humanos, pero si les quitas la piel, son diablos, no son humanos. Dios quiere que se salven muchos, que se salven los que tienen humanidad; no quiere que se salven los diablos. Dios no salva a los diablos. Recuerda esto siempre y no lo olvides. No debes asociarte con ninguno de los que visten la piel de un ser humano, pero cuya naturaleza y esencia son las de un diablo. Si no has cortado todos los lazos con una persona así, y tratas de complacerla y adularla, entonces te convertirás en el hazmerreír de Satanás, y Dios te detestará y dirá: “Tú, necio y ciego, no entiendes a nadie”. Dios no salva a los diablos, ¿entiendes? (Sí). Dios no salva a los diablos, ni los selecciona. Los diablos nunca pueden amar la verdad, ni buscarla, y mucho menos someterse a Dios; nunca pueden someterse a Él. Creen en Dios no porque amen Su justicia y equidad, y no para poder perseguir el logro de la salvación. Expresan repulsión y desprecio por el temor de Job a Dios y porque evitara el mal, y en sus corazones sienten una tremenda repulsión y resistencia hacia el asunto de buscar la verdad. Si no me creéis, mirad a los que os rodean que han sido expulsados y puestos en evidencia y contemplad qué es lo que hay en sus tuétanos, de qué hablan cuando nadie los escucha, qué les preocupa, cuál es su actitud hacia su propia vida, la supervivencia y las personas, acontecimientos y cosas que les rodean, así como qué dicen y qué opiniones expresan. A partir de todas estas expresiones y efusiones, puedes ver claramente lo que son, por qué son capaces de marcharse, y por qué la casa de Dios quiere expulsarlos. ¿No es una lección que vale la pena aprender? (Lo es). ¿Y cuál es la lección que has aprendido? ¿Qué es lo que has comprendido? (Hemos aprendido a discernir y hemos comprendido que, en sus tuétanos, esta gente no ama la verdad y siente aversión por ella. Simplemente salen del paso en la casa de Dios, y se les expulsará tarde o temprano). Si ves las cosas de esta manera, entonces eso demuestra que has aprendido la lección.

¿Eres capaz de ver cómo los diablos y Satanás en el reino espiritual sienten aversión por la verdad y la odian? ¿Eres capaz de ver cómo los diablos y Satanás desafían a Dios y blasfeman contra Él? ¿Eres capaz de ver qué palabras, dichos y métodos usan los diablos y Satanás para atacar a Dios? ¿Eres capaz de ver lo que Dios permite a los diablos y Satanás hacer, cómo lo hacen y cuál es su postura? (No). Eres incapaz de ver nada de eso. Por tanto, cualquier cosa que diga Dios es meramente una figuración o un cuadro en tu corazón, no es un hecho. Como no has visto tales cosas por ti mismo, lo único que puedes hacer es confiar en tu imaginación y figurar semejante cuadro o alguna especie de acto. Sin embargo, cuando te encuentras con esos diablos vivientes y satanases que visten piel humana, prácticamente entras en contacto con el discurso y las acciones de los diablos y satanases, además de los hechos y pruebas de su juicio, ataque, desafío y blasfemia de Dios. Contemplarás con absoluta claridad su carácter, que siente aversión por la verdad y la odia. Estos diablos y satanases que visten piel humana atacan a Dios de igual manera que los diablos y Satanás atacan a Dios en el reino espiritual, son exactamente lo mismo, solo que los diablos y satanases que visten piel humana han adoptado una forma diferente para atacar a Dios; no obstante, su esencia sigue siendo la misma. Visten piel humana y se transforman en humanos, pero siguen acudiendo a juzgar, atacar, desafiar y blasfemar contra Dios. La forma en que estos diablos y satanases en la carne y los no creyentes juzgan, atacan y desafían a Dios, y la manera en que derriban Su obra y perturban el trabajo de la iglesia es idéntica a lo que hacen los diablos y Satanás en el reino espiritual. Por consiguiente, cuando ves a los diablos y a Satanás en el mundo desafiar a Dios, estás presenciando cómo desafían a Dios en el reino espiritual; no hay ninguna diferencia. Proceden de la misma fuente y poseen la misma esencia-naturaleza, y por eso hacen las mismas cosas. Con independencia de la forma que adopten, todos hacen lo mismo. Por tanto, estos diablos y satanases que visten piel humana desafían y atacan a Dios, y muestran una extrema repulsión y resistencia hacia la verdad, debido a su naturaleza y porque no pueden evitarlo. ¿Por qué digo que no pueden evitarlo? Parecen humanos, viven entre ellos, comen tres veces al día, estudian la educación y el conocimiento humanos, tienen las mismas aptitudes para la vida y las mismas formas de vivir que los demás; sin embargo, su espíritu interior no es el mismo que el del resto de humanos, ni tampoco su esencia. Por consiguiente, lo que determina lo que son estas personas es la esencia, la raíz y la fuente detrás de los puntos de vista que sostienen y las cosas de las que son capaces. Si atacan a Dios y blasfeman contra Él, entonces son diablos y no humanos. En la piel humana, por muy bien que suenen las cosas que dicen o por correctas que sean, su esencia-naturaleza es la de los diablos. Los diablos pueden decir cosas que suenan bien para desorientar a la gente, pero no aceptan la verdad en absoluto, y mucho menos la ponen en práctica; no cabe duda de que esto es así. Fijaos en esas personas malvadas y anticristos y en los que desafían y traicionan a Dios: ¿acaso no pertenecen a ese tipo de personas? Todos ellos son capaces de decir cosas que suenan bien, pero no de hacer nada práctico. Pueden mostrar cierto respeto y decir cosas que suenan bien a las personas con estatus y poder, especialmente a sus superiores inmediatos, pero cuando se presentan ante Dios, ni siquiera muestran un mínimo respeto por el Dios encarnado. Si les pides que se ocupen de algún asunto para Dios, en realidad no quieren hacerlo, y aunque lo hagan, será de forma descuidada. ¿Por qué son capaces de tratar así a Dios? ¿Es la verdad la que les ha fallado? ¿Dios los ha defraudado? ¿Dios ha interactuado con ellos antes? La respuesta a estas preguntas es no, y Dios ni siquiera los ha conocido. Entonces, ¿cómo es que estas personas albergan este tipo de actitud hacia Dios y la verdad? Hay una razón, y es que su esencia-naturaleza se opone de manera inherente a Dios. Por eso no pueden evitar ridiculizar y blasfemar, despreciar, juzgar y atacar a Dios en sus corazones, incluso lo hacen con una carencia total de escrúpulos; esto lo decide su esencia-naturaleza. Hacen estas cosas sin apenas esfuerzo, las palabras brotan de sus bocas, sin consideración, de forma negligente, las cosas se limitan a brotar con naturalidad. Pueden mostrar respeto hacia otras personas, ya tengan estatus o se trate de gente común, pero desprecian completamente a Dios y a la verdad. ¿Qué son? (Diablos). Así es, son diablos, no son humanos, con independencia de su edad. Algunas personas dicen: “Tal vez solo son jóvenes y no entienden las cosas”. Piensas que son jóvenes y no entienden las cosas, pero cuando van por el mundo y la sociedad y ven a gente mayor, siempre se dirigen a ellos como es debido. Solo cuando ven a Dios no se dirigen a Él, y dicen en su lugar: “Eh”, u “Oye”, o simplemente “Tú”. No se dirigen a Dios. Saben respetar a los mayores y cuidar a los más jóvenes en la sociedad, y son civilizados y educados. Sin embargo, cuando se presentan ante Dios, no son capaces de hacer estas cosas y no entienden cómo honrarle. Entonces, ¿qué son? (Diablos). Son diablos, los típicos diablos. Son capaces de mostrarse respetuosos y corteses con las personas prestigiosas de la sociedad, con los que tienen estatus, con los que admiran, e incluso con aquellos de los que pueden obtener algún beneficio; pero cuando se presentan ante Dios, no muestran ningún respeto ni cortesía, sino que se resisten de inmediato, despreciándolo abiertamente y tratándolo con una actitud despectiva. ¿Qué son? Son diablos, los típicos diablos. Estos no creyentes, estas personas que se infiltran en la casa de Dios y luego son echados y expulsados, pertenecen todos a este tipo de personas, al cien por cien. Se resisten y tratan a Dios despectivamente de esa manera, y en lo que respecta al deber que Dios requiere que cumpla la gente, le prestan incluso menos atención. Sin importar su estatus en la sociedad, lo educados que sean, o cuál sea su edad o género, su esencia-naturaleza es la misma. Cuando están en el mundo y se topan con un funcionario que les pide hacer algo, les falta tiempo para arrastrarse y doblegarse. Les parece bien y están dispuestos a ser los esclavos del funcionario, y tratarán de adularlo de la mejor manera que se les ocurra. Si consiguen un apretón de manos o un abrazo de una celebridad o un presidente, se sienten honrados, y tal vez no vuelvan a lavarse las manos o cambiarse de ropa mientras vivan. Creen que esas celebridades y grandes personas son mayores y más importantes incluso que Dios, y por eso en sus corazones son capaces de despreciarlo. No importa lo que Dios diga o lo que haga, esta gente no lo considera digno de mención. No solo consideran que no vale la pena mencionarlo, sino que quieren trabajar constantemente con las palabras de Dios y cambiarlas, agregarles su propio significado, hacer que concuerden totalmente con lo que piensan: todas estas son personas con problemas con su esencia-naturaleza. Decidme, ¿es apropiado permitir que estas personas que pertenecen a los diablos, o que tienen la esencia-naturaleza de los diablos, permanezcan en la casa de Dios? (No). No lo es. No son lo mismo que el pueblo escogido de Dios. El pueblo escogido de Dios le pertenece a Dios, mientras que estas personas pertenecen a los diablos y a Satanás.

¿Qué clase de gente debe reunirse para que se les pueda llamar una iglesia? ¿Qué clase de gente se requiere y cuál pertenece a la casa de Dios? Decidme. (La que cree de verdad en Dios y persigue la verdad). Esto es un poco excesivo. Desde mi punto de vista, el límite más bajo y el estándar mínimo debe estar en aquellos dispuestos a trabajar. Puede que no amen a la verdad, pero eso no significa que sientan aversión por ella, hacen lo que la casa de Dios les pide que hagan sin cuestionarlo, y son obedientes y capaces de someterse. En lo que concierne a las condiciones para perseguir la verdad, es posible que haya quien piense que le falta calibre, que no disfruta haciéndolo y que no está muy interesado. Puede parecerles aceptable escuchar un sermón de vez en cuando, y a veces se quedan dormidos mientras lo escuchan, y cuando se despiertan se preguntan: “¿Qué estaba escuchando hace un momento? Se me ha olvidado. Será mejor que me ponga a trabajar. Me basta con hacer mi trabajo”. No son indisciplinados ni causan trastornos, y trabajan duro en cualquier tarea que se les asigne. Tienen un verdadero aire de sinceridad y son como viejos caballos de labranza; basta con que su dueño les diga que trabajen, y ya sea girando una piedra de molino, arrastrando un arado, trabajando en el campo o tirando de un carro, mantienen siempre un aire de auténtica sinceridad y pueden completar las tareas sin causar ningún problema. ¿Qué es lo que piensan? “Me han dicho que soy un trabajador, así que trabajaré. No valgo nada, soy un humilde don nadie. Al trabajar para Dios, Él me exalta, y no me siento agraviado en absoluto”. Como ves, esta es la actitud que tienen. Por consiguiente, se debe mantener a las personas así en la casa de Dios. Aunque tengan algunos fallos, deficiencias y malos hábitos, o estén faltas de calibre o sean necias, puedo tolerarlas e incluirlas a todas; no supone ningún problema, y así les concedo oportunidades. ¿Qué oportunidades? ¿Les doy la oportunidad de trabajar o de alcanzar la salvación? Ambas, por supuesto. Como seres creados, están dispuestos a trabajar para Dios, a trabajar en la casa de Dios, y tienen derecho a hacerlo. Además, con este deseo que tienen, se les debe dar la oportunidad de alcanzar la salvación. Sin embargo, hay quien dice: “Pero no buscan alcanzar la salvación”. Si no buscan la salvación, eso es asunto suyo, pero al menos, a estas personas se les puede mostrar un favor especial y darles la oportunidad de alcanzarla, y tienen ocasión de salvarse. ¿Qué quiero decir con “tienen ocasión”? Quiero decir que su calibre es deficiente, son un poco necios, no pueden asumir un trabajo muy grande o importante en el cumplimiento de sus deberes, sino que se limitan a cumplir un deber ordinario, no desempeñan un papel muy importante en la casa de Dios, no asumen ningún trabajo relevante mientras Él expande Su obra, y no hacen ninguna gran contribución. Sin embargo, debido a que tienen este deseo de estar dispuestos a trabajar para Dios, se les muestra un favor especial y se les da la oportunidad de salvarse; este es el favor especial que se les concede. Dios da muchas oportunidades a todos y cada uno. ¿Acaso los trata con justicia? (Sí). Porque no importa lo débiles que sean, lo escaso de su calibre ni su necedad, son miembros de la raza humana ordinaria y corrupta, lo que sucede es que ellos no persiguen la verdad muy activamente, pero siguen siendo personas válidas. Al final, tanto si son capaces de ganar la verdad como de alcanzar la salvación, en lo que respecta a Dios, Él les otorga bondad y les muestra un favor especial, ya que son de un molde completamente diferente al de aquellos no creyentes y aquellos diablos que se oponen a Dios, y tienen una esencia diferente. Tales personas son diablos y enemigos de Dios, mientras que estas, a pesar de buscar solo trabajar y conformarse con ello, no oponen resistencia a Dios en sus corazones. Nunca atacarán activamente a Dios ni lo juzgarán ni blasfemarán contra Él, y albergan una actitud positiva y correcta hacia Dios, es decir, están dispuestos a trabajar para Dios, tanto si son capaces de alcanzar la salvación como si no. Luego hay algunos que son un poco mejores que esto, y que, durante el tiempo que trabajan, son capaces de poner en práctica algunas verdades en la medida de lo posible, que buscan activa y positivamente ciertos principios-verdad, y que se esfuerzan por no ir en contra de los principios. Este es el deseo y la postura que toman, y por eso Dios les concede bondad. Dios no los trata injustamente, simplemente no los abandona y siempre les da oportunidades. Cuando la obra de Dios llegue a su fin, si han logrado someterse a Él y pueden escapar de la influencia de Satanás, entonces Dios los conducirá al reino; ese es el destino que deben tener. Dios quiere salvar a estas personas y no se dará por vencido con ellas; en cuanto a cómo lo hará y cómo cumplirá estas palabras, algún día lo sabrás. ¿Cuál es la actitud de Dios hacia los diablos y satanases? (Siente aversión por ellos). Él siente aversión por ellos. No hace falta decir que siente aversión por ellos. Dios utiliza a los diablos y a los satanases para prestar servicio en el momento y lugar apropiados, en la situación adecuada, y con las cosas adecuadas, y una vez que han prestado servicio, se les echa a patadas sin ninguna consideración. Su esencia-naturaleza, que no persigue la verdad y que siente repugnancia por ella, se está exponiendo constantemente en toda clase de situaciones. Dios no les concede bondad, porque Dios los detesta por completo y está extremadamente disgustado con ellos. Sin embargo, estas personas insensatas y de escaso calibre, algunas de las cuales pueden estar incluso confusas, están dispuestas a trabajar para Dios, y albergan la actitud y la determinación de “desear trabajar para Dios y no arrepentirse nunca”. Por eso, en la vida cotidiana, Dios siempre perdonará su insensatez y tolerará su debilidad, además de protegerlas y velar por ellas. ¿Qué quiero decir cuando digo que Dios les protegerá y velará por ellas? Quiero decir que Dios les esclarecerá los significados literales de las pocas verdades que son capaces de comprender y les permitirá entenderlas; Dios está con ellas, concediéndoles paz y alegría, y cuando se topen con tentaciones, Dios dispondrá para ellas entornos adecuados para protegerlas de estas. ¿Cuáles son las principales tentaciones? Existen muchas, como el matrimonio, las relaciones inapropiadas entre hombres y mujeres, el dinero, el estatus, la fama y el beneficio, la reputación, así como un buen trabajo y salario; todas ellas son tentaciones. ¿Y de qué otras maneras protege Dios a las personas? Te cura de las enfermedades para que no sufras, evita que las personas malvadas te atrapen y te ataquen, etcétera. Además, cuando te encuentras con ciertas dificultades o algunas cosas que parecen calamitosas, Dios dispondrá algunas personas, acontecimientos y cosas para protegerte de tales calamidades y dificultades, lo que te permitirá trabajar sin problemas para Dios en Su casa hasta el final, como es tu deseo, ¿no es eso algo bueno? (Sí). Entonces, para que todo vaya bien y salga como deseas, ¿de dónde proviene esto? (De la protección de Dios). Correcto, proviene de la protección de Dios, de que Dios te cuide y de Su bondad. Las personas que son diablos, sin embargo, no pueden evitar hacer cosas diabólicas. Cometen errores en todo, y todas albergan malas intenciones. Es normal que caigan a menudo en la tentación; es exactamente lo que necesitan, como una gran roca que cae repentinamente del cielo, los golpea en la cabeza, los aplasta, y entonces están muertos. Aquellos que están dispuestos a trabajar para Dios también se encontrarán con estas cosas, pero con la protección milagrosa de Dios, este desastre no les sobreviene, pasa de largo, y en su corazón dicen: “Dios me está protegiendo, no ha llegado mi hora de morir”. Dios te mantiene vivo ya que aún le eres útil. Dios te dio la vida, y ya que estás dispuesto a trabajar para Dios y a ofrecerte a Él, ¿por qué no iba a protegerte? Dios sin duda te protegerá. ¿Dios quiere mucho de la gente? (No). En realidad, los que están dispuestos a trabajar para Dios no tienen mucho talento y su calibre no es muy grande; poseen una comprensión limitada de la verdad, hasta el punto que solo pueden entender algunas palabras y doctrinas, y aprender a hablar como lo hacen otras personas. Sin embargo, simplemente no son capaces de captar los principios-verdad, ni pueden llegar a perseguir la verdad o alcanzar la salvación. Su sumisión a Dios básicamente implica hacer lo que se les dice en la casa de Dios, y no hay manera de que puedan someterse a la verdad, eso es todo. Y por eso, dado que solo son seres humanos corruptos corrientes y están dispuestos a trabajar para Dios, Él no los descarta. Por tanto, esas personas que son depuradas no son buenas, desde luego. Si eres realmente una buena persona, alguien a quien Dios ha seleccionado, si realmente tienes una actitud de sumisión a Dios, el deseo y la actitud de estar dispuesto a trabajar para Él y nunca arrepentirte de ello, entonces Dios nunca te descartará, sino que te mostrará bondad. Esto será una bendición para ti, y Dios quiere a gente así. Él quiere a esta clase de personas que no persiguen la verdad y son incapaces de entenderla porque su calibre es deficiente, y sin embargo están dispuestas a trabajar para Dios. El otro tipo de personas que Dios quiere es aquel que desea perseguir la verdad y la ama, que ama la equidad y la justicia y las cosas positivas, que desea someterse a la verdad y que, una vez que ha entendido y comprendido la verdad, una vez que ha llegado a conocerla y captarla, entonces es capaz de obedecer, someterse y practicar de acuerdo con la verdad. Además, estas personas tienen la determinación de perseguir la verdad y alcanzar la salvación, y nunca han dudado de Dios. Estas son, por supuesto, aquellas a las que Dios ama y desea salvar. Sin embargo, ¿eres capaz de cumplir este estándar? ¿Y qué harás si no eres capaz de cumplirlo? Como mínimo, tu actitud hacia Dios y la verdad no debe ser la de los diablos y Satanás, al menos debes acercarte al estándar de aprobación de Dios y debes estar dispuesto a trabajar para Dios. Si te opones a Él de manera constante, actúas en su contra y siempre atacas y blasfemas contra Dios en tu corazón, entonces te hallarás en una situación problemática y peligrosa. Deberías tener claro en el corazón qué actitud ostentas hacia Dios, y debes categorizarte según los diferentes tipos de personas de los que he estado hablando aquí.

El fin de todas las cosas se está acercando, ¿quieres saber cómo el Señor recompensará el bien, castigará el mal y determinará el fin de cada uno? Bienvenido a contactarnos para descubrir la respuesta.

Conéctate con nosotros en Messenger