Cómo perseguir la verdad (4) Parte 2

Es muy importante perseguir la verdad, pero eso no significa que, si las personas no persiguen la verdad, entonces no puedan llegar al final del camino; no se trata de algo definitivo. Todas las personas son seres creados, y mientras no sean diablos o satanases, entonces no atacarán activamente a Dios ni blasfemarán contra Él de forma consciente. Por tanto, Dios es justo y razonable para la humanidad ordinaria corrupta, y les da todas las oportunidades de lograr la salvación. Mientras el hombre experimenta el logro de la salvación, Dios es amable con él, lo protege y lo cuida. Entonces, ¿cuál es la actitud de Dios hacia los que son diablos o satanases? Estos ven a Dios como su enemigo y no paran de juzgarlo, atacarlo y blasfemar contra Él, de destruir Su obra, y nunca saben arrepentirse. Si interactúan con otras personas, se llevan bien con algunas, pero cuando acuden ante Dios, con Él no se llevan bien para nada, ni por un minuto o un segundo; no pueden trabajar con Dios o coexistir con Él ni llegar a un consenso con Él respecto a nada, y esto muestra que son diablos y satanases estándar. Dios no tolera en absoluto a tales personas, y la casa de Dios no mantiene a gente así. Cuando se descubre a una, se la echa; cuando se descubre a un par, se las echa; sean cuantas sean las que queden en evidencia, esas son las que son expulsadas; el día que quedan expuestas es el día que están acabadas. Como ves, cuando se promociona a las buenas personas y se les da un uso importante, entonces es cuando son perfeccionadas, bendecidas y recogen la mejor cosecha. Cuando se promociona a las personas malvadas y a los diablos y se les da un uso, de forma natural quedan expuestos y son descartados, y su último día ha llegado. Pensad en aquellos a vuestro alrededor que quedaron en evidencia, a los que se descartó o echó recientemente o al principio, y aquellos cuyo nombre acabó desapareciendo de la lista. Se los echó al llegar a la cima de su “carrera” en la casa de Dios, su último día había llegado, y se escribió un punto final gigante en su vida de fe en Dios. Los no creyentes van y vienen en la iglesia y no son capaces de hallar un lugar adecuado para ellos, ni pueden llevar a cabo ningún deber. En el momento en que cometen algún acto malvado, quedan en evidencia, y su último día ha llegado. A los diablos les gusta hacer grandes cosas y labrarse un nombre, y el día en que más se regodean en la gloria es su día final. ¿Por qué digo esto? ¿Lo sabéis? Así son las cosas. Cuando se están deleitando más en la gloria es cuando son más complacientes, ¿y no es cuando son más complacientes que es más probable que se olviden de sí mismos? (Sí). Cuando no tienen éxito ni gloria, estos diablos mantienen la cabeza gacha. Pero el hecho de que yo diga que mantienen la cabeza gacha, no significa que sean capaces de practicar la verdad, sino que hacen las cosas con mucho cuidado y cautela, siempre con un corazón vigilante y sin un corazón temeroso de Dios. En el momento en que vislumbran una oportunidad o se sienten con un poco de poder y estatus, capaces de ordenar al viento y a la lluvia que hagan su voluntad, se vuelven complacientes y se olvidan de sí mismos, y piensan: “Mi momento ha llegado. Ya es hora de sacar a relucir mis habilidades y mis fortalezas y poner en juego mis capacidades”. Y se lanzan a la acción. ¿Cuál es la motivación que hay detrás de sus acciones y cuál es la fuente de estas? ¿De dónde surgen la motivación y la fuente de sus acciones? Surgen de los diablos, de Satanás, y de sus ambiciones y deseos salvajes. En tales circunstancias, ¿pueden las cosas que hacen estar de acuerdo con los principios de la verdad? ¿Pueden tener un corazón temeroso de Dios mientras hacen las cosas? ¿Pueden manejar los asuntos de acuerdo con los requisitos de la casa de Dios? La respuesta a todas estas preguntas es no, no pueden. ¿Y cuáles son las consecuencias? (Provocan trastornos y perturbaciones). Así es, las consecuencias son que causan graves trastornos y perturbaciones, y pérdidas a la casa de Dios y a la obra de la iglesia. Entonces, de acuerdo con los principios de cómo tratar a las personas en la casa de Dios, ¿cómo se debe tratar a aquellos que provocan tales consecuencias en la obra de la iglesia? Si el asunto es menor, deben ser reemplazados, y si se trata de algo grave, entonces se los debe echar. Cuando se promociona a alguien y se le da un uso importante o se dispone que haga algún trabajo, la casa de Dios siempre hablará claramente con él sobre los principios para realizarlo. Se le explican muchos principios y detalles, y solo cuando lo ha entendido y comprendido, y lo ha escrito todo, el relevo se considera completo. Sin embargo, cuando deben hacer algún trabajo y cumplir con su deber, se ponen a ello con sus garras de diablo al descubierto y empieza a aparecer el diablo que realmente son. No hacen las cosas de acuerdo con los principios exigidos por la casa de Dios en absoluto, sino que las hacen por completo tal y como ellos quieren, como a ellos les gusta, como desean. Nadie puede controlarlos y no escuchan a nadie, y piensan: “La casa de Dios, Él y la verdad pueden mantenerse al margen. Aquí mando yo”. Así hacen las cosas los diablos, y es la actitud que tienen hacia el deber y la verdad. Si tienes tal actitud hacia la verdad, entonces quedarás expuesto. Si te tomas el trabajo de la casa de Dios y tu deber como algo insignificante y no haces las cosas de acuerdo con los principios que la casa de Dios te ha ordenado seguir, entonces no se te tratará con cortesía. La casa de Dios tiene principios según los que trata a las personas; los que deben ser despedidos de su puesto son despedidos, y los que deben ser echados son echados, y eso es todo lo que hay que decir al respecto. ¿No es así? ¿No es esto lo que hace la casa de Dios? ¿Y no es así como se revelan esos diablos? ¿Y no es esta su motivación para hacer las cosas, la fuente de sus acciones y la forma en que hacen las cosas? (Sí). Al tratarlos de esta manera, ¿la casa de Dios los está tratando injustamente? (No). ¿Es una manera apropiada de tratarlos? (Sí). Sin duda es muy apropiado. Una persona normal acepta su deber, recibe un ascenso y se le da un uso importante. Realizan su trabajo según sus propias capacidades y calibre y, en mayor o menor medida, de acuerdo con los principios de trabajo que entienden o que la casa de Dios les ha ordenado seguir. Aunque a menudo muestren un carácter corrupto, eso no afecta al cumplimiento normal de su deber. Sin importar las dificultades que encuentren, el estado incorrecto en que se hallen o los trastornos que sufran, al final conseguirán algunos resultados positivos en el cumplimiento de su deber, y estos resultados son aceptables para todos. Sin embargo, los no creyentes, con independencia del tiempo que lleven cumpliendo con su deber, nunca consiguen ningún resultado positivo. Siempre hacen cosas malas y tratan de arruinarlo todo, y eso no solo afecta al trabajo de la iglesia, sino que también perjudica los intereses de esta, y crea una atmósfera viciada alrededor de su trabajo y arruinándolo todo. Si un diablo trastorna y arruina algún trabajo, debe haber muchas personas entre bastidores para volver a retomar el trabajo desde cero, esto malgasta los recursos humanos y financieros de la casa de Dios, y enfurece a muchos de los escogidos de Dios. Una vez que el diablo ha sido desechado, el trabajo de la iglesia adquiere de inmediato una nueva y radiante apariencia, y los resultados del trabajo son diferentes. El diablo que causaba trastornos y perturbaciones es desterrado, la gente pasa a tener una mentalidad libre y liberada, la eficiencia del trabajo aumenta, y todos llevan a cabo sus deberes con normalidad. Por tanto, aquellos que pertenecen a los diablos y a Satanás parecen ser de fuera y, con independencia de su edad o educación, mientras sean personas malvadas, pueden realizar actos malvados, e incluso desempeñan el papel de diablos y Satanás corrompiendo y perturbando a la gente. Por ejemplo, estás preparando una olla de sopa de pollo que todo el mundo está deseando comerse, cuando de repente una mosca se posa encima. Decidme, ¿se puede seguir consumiendo esa sopa de pollo? No hay remedio, hay que tirarla y se pierden dos o tres horas de trabajo. Luego tienes que lavar la olla varias veces, e incluso después de haberla lavado, sigue sin parecerte limpia, y te quedas con una sensación de asco. ¿Qué te ha perturbado? (La mosca). Aunque la mosca es muy pequeña, su esencia contaminada es muy repugnante. Estas personas que pertenecen a los diablos son como las moscas. Se abren camino en la iglesia y causan graves trastornos en el orden normal de la vida de iglesia, y perturban la progresión normal del trabajo de la iglesia. Entonces, ¿tenéis ahora una comprensión clara sobre aquellos que son diablos? Tratar de que trabajen un poco y cumplan bien con su deber es más difícil que intentar que una vaca se suba a un árbol; es como intentar que un pato se siente en una percha. Lo más difícil es intentar que los diablos y los satanases practiquen la verdad, como lo es intentar que los no creyentes cumplan lealmente con su deber. Así son las cosas. Si te encuentras con personas que son de Satanás y con no creyentes, y necesitas pedirles que te ayuden a hacer algo de forma temporal, entonces está bien. Pero si les pides que ejecuten algún deber o que realicen algún trabajo, entonces estás siendo ciego y te están tomando por tonto. Sobre todo si les pides que hagan algún trabajo importante, entonces estás siendo aún más necio. Si de verdad no puedes encontrar a nadie adecuado para ayudarte con algo y les pides ayuda, entonces está bien que les pidas que hagan algo, pero debes vigilarlos sin desatenderte del tema. La gente así no es de fiar para nada; como no son humanos, sino diablos, no son de fiar en absoluto. Así que ahora, echa un vistazo a los responsables de los equipos o a los líderes de equipo, y a los que cumplen con deberes clave y trabajos importantes, y comprueba si son semejantes a esos diablos. Si puedes sustituirlos, hazlo en cuanto puedas; si no puedes sustituirlos porque no hay nadie adecuado para ocupar su lugar, vigílalos, supervísalos y síguelos de cerca. No debes dar a los diablos ni a los satanases la oportunidad de causar perturbaciones. Un diablo siempre será un diablo, no tienen humanidad y no tienen conciencia ni razón; debes recordarlo siempre. Todos los no creyentes pertenecen a los diablos y a Satanás, y no debes creerles. Vamos a parar aquí de hablar sobre este tema.

Cuando hablamos previamente sobre cómo perseguir la verdad, discutimos sobre dos cosas. ¿Cuál fue la primera? (Desprenderse). Una era desprenderse. ¿Qué hay de la otra? (Comprometerse). Comprometerse. Hablamos tres veces de la primera, “desprenderse”. ¿Sobre qué hablamos la última vez? (La última vez, Dios analizó las razones por las que las emociones negativas de angustia, ansiedad y preocupación surgen en las personas desde la perspectiva de las dificultades a las que se enfrentan, y su postura ante la obra de Dios y la verdad). Existen muchas razones por las que pueden surgir las emociones negativas de angustia, ansiedad y preocupación, pero en general las causa la razón objetiva de que las personas no entienden la verdad. Esa es una razón. Hay otra, la cual es la razón primordial por la que las personas no persiguen la verdad. Cuando no entienden ni persiguen la verdad y no tienen fe auténtica en Dios, entonces no se someten realmente, y por eso surgen en ellas toda clase de emociones negativas. En la vida cotidiana, debido a las dificultades prácticas que experimentan en sus vidas y a todos los problemas diferentes que se encuentran en su pensamiento, acaban sintiendo toda clase de emociones negativas en sus entornos objetivos. En particular, las emociones negativas de angustia, ansiedad y preocupación de las que hablamos la última vez, surgen todas porque las personas se enfrentan a todo tipo de dificultades y problemas relacionados con sus vidas carnales. Porque cuando las personas se encuentran con estos problemas, no buscan la verdad ni creen lo que dice Dios, y mucho menos buscan la verdad que deberían entender y practicar en las palabras de Dios, lo cual les permitiría desprenderse de sus puntos de vista equivocados, sus pensamientos y opiniones erróneas sobre estos asuntos, y también de sus modos incorrectos de manejar y abordar tales cosas; los días pasan, el tiempo transcurre, y las diversas dificultades a las que se enfrentan en su vida diaria generan todo tipo de pensamientos que las perturban y limitan en el fondo de sus corazones. Sin que sean conscientes de ello, estos pensamientos causan sentimientos de angustia, ansiedad y preocupación respecto a sus vidas carnales y todos los diferentes asuntos que afrontan. De hecho, cuando no han acudido todavía ante Dios o no tienen comprensión de la verdad, estos asuntos harán que surjan sentimientos de angustia, ansiedad y preocupación en todas y cada una de las personas, a diferentes niveles; es inevitable. Para los que viven en la carne, cualquier cosa que les suceda causará cierta perturbación e impacto en sus vidas y en sus pensamientos. Cuando esta perturbación e impacto se convierten en más de lo que pueden soportar y tolerar, o cuando sus instintos, habilidades y estatus social son insuficientes para sostenerlos o para resolver o disipar tales dificultades, la angustia, la ansiedad y la preocupación surgirán naturalmente en lo profundo de sus corazones y se acumularán allí, y estos sentimientos se convertirán en su estado normal. Preocuparse por varias cosas, como las expectativas de futuro, la comida, la bebida y el matrimonio, la supervivencia futura o la salud, la vejez y el estatus y la reputación en la sociedad es una condición compartida por toda la humanidad sobre la base de que el hombre no comprende la verdad y no cree en Dios. Sin embargo, una vez que llegan a creer en Dios, cuando comprenden un poco de verdad, la determinación de perseguirla seguirá fortaleciéndose. De esta manera, las dificultades prácticas y los problemas que encuentran disminuirán poco a poco, y las emociones negativas de angustia, ansiedad y preocupación se debilitarán y disminuirán paulatinamente, lo cual es muy natural. Esto se debe a que, después de que han leído muchas de las palabras de Dios y han llegado a comprender algo de la verdad en su fe en Él, las personas siempre sopesarán y abordarán la esencia, el origen y la fuente de los problemas que encuentren a lo largo de sus vidas en concordancia con las palabras de Dios. Al final, llegarán a comprender que su destino y todas estas cosas que experimentan en su vida están en manos de Dios, y así entenderán desde una perspectiva general que todo esto reside bajo la soberanía de Dios y nada depende de ellos. Por tanto, lo más sencillo que puede hacer la gente es someterse: someterse a las disposiciones y a la soberanía del cielo. No han de luchar contra su destino, sino que, cuando se topen con cualquier cuestión, siempre deben buscar con talante positivo y activo la voluntad de Dios y, a partir de ahí, encontrar la manera más apropiada de resolver el problema; esto es lo más básico que la gente debe comprender. Es decir, después de empezar a creer en Dios, a raíz de las verdades que comprenden y porque básicamente se someten a Él, su angustia, ansiedad y preocupación disminuyen de forma gradual. Esto significa que estas emociones ya no podrán afligirlos tan gravemente ni hacerlos sentir confundidos o desconcertados, o que tienen un futuro sombrío e incierto, lo cual suele provocar que se sientan angustiados, ansiosos y preocupados por estas cosas. En cambio, debido a que han llegado a creer en Dios y a comprender algo de verdad, y a tener cierto discernimiento y entendimiento sobre todo tipo de cosas en la vida, o a disponer de una manera más apropiada de manejar dichas cosas, sus emociones negativas de angustia, ansiedad y preocupación disminuirán de manera gradual. Sin embargo, aunque hayas creído en Dios durante muchos años y hayas escuchado muchos sermones, tus emociones negativas de angustia, ansiedad y preocupación aún no se han eliminado ni se han debilitado. Es decir, tu actitud con respecto a cómo contemplabas a las personas y las cosas, cómo te comportabas y actuabas, tus pensamientos y puntos de vista, y la forma en que manejabas las cosas antes de llegar a creer en Dios no han cambiado. Eso quiere decir que después de llegar a creer en Él, no aceptaste la verdad ni la ganaste, ni hiciste uso de ella para resolver estos asuntos tras leer Sus palabras y escuchar los sermones, para resolver así estas emociones negativas de angustia, ansiedad y preocupación. Si nunca buscas la verdad para resolver estas emociones negativas, ¿no muestra esto que tienes un problema? (Sí). ¿Qué problema muestra? Llevas muchos años creyendo en Dios y sigues sintiendo que tu futuro es totalmente sombrío y lúgubre. Todavía te sientes a menudo vacío e indefenso en tu corazón, y con frecuencia te sientes perdido y sin un camino a seguir. No sabes hacia dónde se dirige tu vida, y sigues sintiéndote como si anduvieras a tientas entre la niebla, sin una senda, sin una dirección por la que avanzar. ¿Qué significa esto? Como mínimo significa que no has ganado la verdad, ¿cierto? Y si no has ganado la verdad, ¿qué es lo que has estado haciendo todos estos años? ¿Has estado persiguiéndola? (No). Si mientras has estado renunciando a cosas, gastándote y cumpliendo con tus deberes, no has estado persiguiendo la verdad ni la has usado para resolver problemas prácticos, ¿qué has estado haciendo todo este tiempo? (Permanecer ocioso y salir del paso). Hay muchos que cumplen con su deber de manera descuidada, y esas personas en realidad están trabajando. Los trabajadores se conforman con poder cumplir con su deber, pagan algún precio y sufren un poco, pero no persiguen la verdad. Por eso, después de creer en Dios durante muchos años, no han cambiado en nada. Estas personas son en realidad trabajadores y, si nos referimos a lo que se solía decir, podemos afirmar que se dedican a actividades religiosas. Fijaos en estas actividades religiosas en el mundo religioso: los domingos la gente va al culto y celebra reuniones, y lo normal es que oren por las mañanas, bendigan la mesa, den las gracias por todo, bendigan a la gente con sus oraciones y, al ver a alguien, le digan: “Dios te bendice, Dios te protege”. Cuando ven a un potencial candidato, le predican el evangelio y le leen un pasaje de la Biblia. Los mejores van a limpiar la iglesia, y cuando viene un predicador, lo hospedan con entusiasmo en sus casas. Cuando se encuentran a personas mayores con dificultades en sus vidas, las ayudan y se complacen en hacerlo. ¿No son todas estas actividades religiosas? Comer huevos de Pascua en Semana Santa, celebrar la Navidad y cantar himnos navideños: esas son las actividades que realizan. Vuestras actividades actuales son algo más frecuentes que las de las personas religiosas. Muchos de vosotros abandonáis vuestros hogares y cumplís con vuestro deber a tiempo completo. Realizáis vuestras devociones espirituales por la mañana, trabajáis un poco en la iglesia durante el día, acudís a reuniones regulares y leéis las palabras de Dios, y antes de iros a la cama por la noche, oráis a Dios y le pedís que os proteja, que os conceda un sueño reparador y que mantenga a raya las pesadillas, y luego volvéis a hacerlo todo igual al día siguiente. Vuestras vidas cotidianas son excepcionalmente corrientes, pero a la vez son excepcionalmente insípidas y aburridas. No ganáis ni entendéis nada durante un largo periodo, y nunca reflexionáis ni reconocéis estas emociones negativas tan básicas, ni las habéis siquiera desenterrado ni resuelto. En vuestro tiempo libre, o cuando os encontráis con algo que no es de vuestro agrado en el deber, o recibís un mensaje de casa diciendo que vuestros padres no se encuentran bien, o sucede algo desafortunado en casa, ya no tenéis ganas de cumplir con vuestro deber y os encontráis débiles durante varios días. Mientras os sentís débiles, esas emociones negativas que se han ido acumulando en vuestro interior durante tanto tiempo vuelven a estallar. Piensas en ellas día y noche, y te siguen como sombras. Incluso hay personas en las que, cuando se sienten débiles y negativas, vuelven a estallar de pronto los pensamientos y opiniones que albergaban antes de creer en Dios, y piensan: “Tal vez habría sido mejor haber ido a la universidad, haber estudiado alguna carrera y encontrado un buen trabajo; incluso podría haberme casado ya. Mis compañeros de clase fulano y mengano no parecían ser nada especiales cuando íbamos juntos al colegio, pero después fueron a la universidad. Los ascendieron cuando encontraron trabajo, y ahora tienen una vida familiar feliz y perfecta. Tienen coche y casa, y viven una vida maravillosa”. Cuando piensan estas cosas y se sumergen en estos estados negativos, surgen todo tipo de emociones negativas a la vez. Piensan en su casa, en sus madres, añoran cómo eran las cosas antes, y las cosas buenas, las malas, las dolorosas, las felices y las inolvidables inundan sus mentes, y cuando piensan en todas ellas, se entristecen y corren lágrimas por sus mejillas. ¿Qué demuestra todo esto? Demuestra que la forma en que solías vivir y la forma en que solías llevar tu vida pueden surgir de vez en cuando y perturbar tu vida actual y el estado de tu vida en este momento. Estas cosas pueden incluso dominar la forma en que vives tu vida ahora y tu postura respecto a la vida, así como tu punto de vista sobre las cosas. Perturban y dominan de manera constante tu vida. Esto no es algo que hagas de forma intencional, sino que se da el caso de que te ves envuelto de forma natural en estas emociones negativas. Puede que ahora pienses que no tienes estas emociones, pero solo porque el momento y el entorno adecuados no han llegado. En cuanto lleguen, podrás sumergirte en estas emociones negativas en cualquier momento y lugar. Ahora, cuando caes en ellas, estás en peligro, corres el peligro de volver en cualquier momento y lugar a tu manera original de vivir y de caer bajo la dominación de tus pensamientos y puntos de vista originales; eso es muy peligroso. En cualquier momento y lugar, este peligro puede despojarte de tu oportunidad y esperanza de alcanzar la salvación, y también puede alejarte de la senda de la fe en Dios. Por tanto, con independencia de lo firmes que sean ahora tu resolución y tu deseo de cumplir con tu deber, o de lo profundas y elevadas que creas que son las verdades que comprendes, o de lo grande que sea tu estatura, mientras no cambien tus pensamientos, tu perspectiva sobre la vida y la manera en que vives tu vida, y mientras tu deseo por lo que quieres en la vida no se transforme —todas estas cosas se hallan bajo la dirección de tales emociones—, entonces te encontrarás en peligro en todo momento y lugar. Cuando estos pensamientos y opiniones te pueden devorar, abrumar y arrastrarte en cualquier momento y lugar, entonces corres peligro. Por tanto, no le des importancia a estas emociones negativas. En cualquier momento y lugar, pueden despojarte de tu oportunidad de alcanzar la salvación y destruir tu ocasión de salvarte, y eso no es poca cosa.

Todas las emociones negativas del hombre las causan sus diversos pensamientos, puntos de vista, formas de vida y filosofías de vida satánicas equivocados. En tu vida real también ocurren algunas cosas; sobre todo en aquellos momentos en los que no eres capaz de comprender con claridad la esencia de tales cosas, resulta muy fácil que te asustes y te sientas acorralado por la apariencia que tienen, y es sencillo sumirse en la confusión, y, por tanto, volver a caer en viejas maneras de vivir. Te protegerás a ti mismo sin ser consciente de ello, abandonarás a Dios y la verdad, y usarás tus propios métodos y las formas que consideras más tradicionales y confiables para buscar una salida, indagar cómo vivir y encontrar la esperanza para continuar viviendo. Aunque en la superficie estas emociones negativas se presentan como meras emociones, y si las describimos con palabras parece que se las subestima cuando se las interpreta de forma literal y que no son tan graves, hay quienes se aferran con fuerza a estas emociones negativas y no se desprenden de ellas, como si se aferraran a una brizna de paja que les fuera a salvar la vida, y están firmemente atados y encadenados a tales cosas. De hecho, estas emociones negativas los atan debido a los diferentes métodos en los que confía el hombre para su supervivencia, así como los diversos pensamientos y puntos de vista que lo dominan, y sus diversas posturas ante la vida y la existencia. Por tanto, aunque los sentimientos de depresión, angustia, ansiedad, preocupación, inferioridad, odio, ira y demás son todos negativos, la gente sigue pensando que puede confiar en ellos, y solo cuando se suman en estas emociones sienten que están seguros, y que se han encontrado a sí mismos y existen. En realidad, el hecho de que la gente se sume en estas emociones va en dirección opuesta a la verdad y se aleja mucho de ella, así como de las formas correctas de pensar, de los pensamientos y puntos de vista correctos, y de la postura y las ópticas correctas sobre las cosas que Dios les indica que tengan. Sin importar la emoción negativa que estés experimentando, cuanto más profundamente te hundas en ella, más te atará; cuanto más te ate, más sentirás la necesidad de protegerte; cuanto más sientas la necesidad de protegerte, más fuerte querrás ser y más capaz y competente, a fin de ganar oportunidades de vivir y de encontrar diversos modos de vida para sobreponerte al mundo, reclamar la victoria ante todas las dificultades a las que te enfrentas en él, y superar todos los problemas y las adversidades de la vida. Cuanto más te dejas llevar por estas emociones, más quieres controlar o resolver todas las dificultades que se te presentan en la vida. ¿No es así? (Sí). Entonces, ¿cómo surgen estos pensamientos en el hombre? Tomemos como ejemplo el matrimonio. Te sientes angustiado, ansioso y preocupado por el matrimonio, pero ¿cuál es exactamente el problema que hay detrás de todo esto? ¿Qué te preocupa? ¿De dónde proviene esa preocupación? Su origen está en que no sabes que este matrimonio ha sido arreglado y regido por el destino, y también por el cielo. Como no lo sabes, siempre quieres decidir las cosas por tu cuenta, pretendes planear, proponer y conspirar, y piensas sin parar en cosas como: “¿Qué tipo de pareja debo buscar? ¿Qué tan alto debe ser? ¿Cuál debe ser su aspecto? ¿Qué tipo de personalidad ha de tener? ¿Qué nivel de educación? ¿De qué clase de familia ha de proceder?”. Cuanto más minuciosos son tus planes, más te preocupas, ¿me equivoco? Cuanto más exigentes y numerosos son tus requerimientos, mayor es tu preocupación, ¿verdad? Y más difícil es encontrar pareja, ¿cierto? (Sí). Cuando no sabes si alguien es adecuado para ti o no, tus dificultades crecen, y cuanto mayores son tus dificultades, más graves se tornan tus sentimientos de angustia y ansiedad, ¿no lo crees? Cuanto más intensos son tus sentimientos de angustia y ansiedad, más te enredan en esas emociones. Entonces, ¿cómo resuelves este problema? Digamos que entiendes la esencia del matrimonio y el camino correcto para avanzar y la dirección a tomar, ¿cuál es entonces el enfoque adecuado que se ha de tomar respecto al matrimonio? Dices: “El matrimonio es un gran acontecimiento en la vida, y no importa la elección que se haga, pues todo ha sido predestinado hace mucho tiempo. Dios ordenó y dispuso hace mucho quién y cómo sería tu cónyuge. La gente no debe precipitarse ni confiar en sus imaginaciones, y mucho menos en sus preferencias. Confiar en las imaginaciones y las preferencias, y precipitarse son manifestaciones de ignorancia y no se corresponden con la realidad. No hay que dar rienda suelta a fantasías, y nada de lo que la gente imagina concuerda con la realidad. Lo más práctico es dejar que las cosas sigan su curso natural y esperar a la persona que Dios ha dispuesto para ti”. Así pues, con esta teoría y esta comprensión práctica como base, ¿cómo has de actuar en este asunto? Debes tener fe, esperar el momento de Dios y aguardar Su disposición. Si Dios dispone una pareja adecuada para ti en esta vida, entonces aparecerá en el momento, lugar y entorno adecuados. Sucederá cuando las condiciones sean propicias, y lo único que tienes que hacer es ser el que coopere con este asunto en ese momento, lugar y entorno. Lo único que puedes hacer es esperar a que llegue ese momento, ese lugar, ese entorno, esperar a que aparezca esa persona, a que todo eso suceda, sin mostrarte ni activo ni pasivo, sino simplemente expectante a que todo ello suceda y llegue. ¿Qué quiero decir con “esperar”? Me refiero a adoptar una postura sumisa, a no ser ni activo ni pasivo; hablo de una postura de búsqueda y sumisión, sin importunar. Una vez que hayas adoptado este tipo de actitud, ¿seguirás sintiéndote angustiado, ansioso y preocupado por el matrimonio? (No). Desaparecen tus planes individuales, tus figuraciones, deseos, predilecciones y todos tus pensamientos ignorantes que se opone a los hechos. Entonces tu corazón se calma, y no sientes más emociones negativas respecto al asunto del matrimonio. Te sientes relajado, liberado y libre en cuanto a esta cuestión, y dejas que las cosas sigan su curso natural. Una vez que adoptas la postura correcta, todo lo que haces y expresas se vuelve racional y apropiado. Las emociones que se manifiestan desde el interior de tu humanidad normal no son naturalmente de angustia, ansiedad y preocupación, sino que son pacíficas y estables. No son emociones depresivas ni radicales, te limitas a esperar. Tu única forma de actuar y tu postura interior con respecto a este asunto es esperar y someterte: “Deseo someterme a todo lo que Dios disponga para mí. No tengo requerimientos ni planes personales”. ¿Acaso no te has desprendido entonces de estas emociones negativas? ¿Y no es con el fin de que no surjan tales emociones? Incluso si las sintieras, ¿no te desprenderías de ellas poco a poco? Entonces, ¿qué tipo de proceso es el de desprenderse de esas emociones negativas? ¿Es una manifestación de la búsqueda de la verdad? Es la demostración de que persigues y también practicas la verdad. El resultado que se obtiene al final mediante la búsqueda de la verdad es el de la práctica de esta. Se implementa a través de la práctica de la verdad. Cuando alcanzas el nivel de práctica de la verdad, tu angustia, ansiedad y preocupación ya no te van a seguir como sombras; se habrán eliminado completamente de lo más profundo de tu corazón. ¿Es el proceso de eliminar estas emociones el proceso de desprenderse? (Sí). Practicar la verdad es así de sencillo. ¿Es fácil? Practicar la verdad es una transformación de los pensamientos y puntos de vista y, más si cabe, una transformación de la propia postura que se adopta ante las cosas. Para desprenderse de una simple emoción negativa, uno debe practicar y llevar a buen término estos procesos. Primero hay que experimentar una transformación de los propios pensamientos y puntos de vista, luego una transformación de la propia postura hacia la práctica, antes de experimentar una transformación de la propia manera de practicar, y de los propios principios y la propia senda de práctica. ¿No te habrás desprendido entonces de esa emoción negativa? Es así de sencillo. El resultado final que obtienes al “desprenderte” es que ya no te sientes perturbado, perplejo y controlado por esta emoción negativa, y al mismo tiempo ya no te atormentan todo tipo de pensamientos y puntos de vista negativos causados por ella. De esta manera, vivirás sintiéndote relajado, libre y liberado. Por supuesto, sentirse relajado, libre y liberado son solo sentimientos humanos; el verdadero beneficio que la gente en realidad obtiene es que llega a comprender la verdad. La base de la existencia del hombre es la verdad y las palabras de Dios. Si las personas confían en sus figuraciones para vivir dentro de diferentes emociones negativas para su propia protección, si confían en sí mismas y en sus propias habilidades, medios y métodos para salvaguardarse, y caminan por su propia senda, entonces se habrán desviado de la verdad y de Dios, y naturalmente terminarán viviendo bajo el poder de Satanás. Por tanto, cuando te enfrentes a estas mismas dificultades y situaciones, deberás tener entendimiento en tu corazón, y pensarás con naturalidad: “No necesito preocuparme por estas cosas. No tiene sentido preocuparse. Aquellos que son inteligentes y sabios confiarán en Dios y le confiarán a Él todas estas cosas, se someterán a Su soberanía, aguardarán a todo lo que Dios disponga, y esperarán el momento, el lugar, a la persona o la cosa que Dios disponga. Lo único que el hombre debe y puede hacer es cooperar y someterse, esa es la opción más sensata”. Por supuesto, si no haces esto ni practicas de esta manera, todas las disposiciones de Dios ocurrirán de igual modo; ninguna persona, acontecimiento o situación se puede cambiar por voluntad del hombre. La angustia, ansiedad y preocupación del hombre no son más que un sacrificio sin sentido, pensamientos necios y manifestaciones ignorantes del hombre. No importa lo profundos o graves que sean tus sentimientos de angustia, ansiedad y preocupación, o lo minuciosos que sean tus pensamientos sobre cierto asunto, al final todo es inútil y se ha de descartar. Los hechos y los resultados definitivos no se pueden cambiar por voluntad del hombre. Al final, el hombre debe vivir bajo la soberanía y los arreglos de Dios; nadie puede cambiar tales cosas ni liberarse de ninguna de ellas. ¿No es así? (Sí).

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