Cómo perseguir la verdad (4) Parte 3

Ahora vamos a hablar sobre la enfermedad. Cuando se trata de la vieja carne del hombre, no importa la enfermedad que alguien contraiga, si es posible que la persona mejore o hasta qué punto la sufre; nada de eso depende del hombre, todo está en manos de Dios. Si cuando enfermas te sometes a las instrumentaciones de Dios y estás dispuesto a soportar y aceptar tal hecho, entonces seguirás padeciendo esa enfermedad. Si no aceptas este hecho, seguirás siendo incapaz de poder librarte de ella, de eso no cabe duda. Puedes afrontar tu enfermedad de manera positiva o negativa. Es decir, no importa la postura que adoptes, el hecho de que estás enfermo permanece inmutable. ¿Qué eligen las personas inteligentes? ¿Y los necios? Los necios elegirán vivir con sentimientos de angustia, ansiedad y preocupación. Llegarán incluso a sumirse en estos sentimientos y no desearán volver a salir de ellos. No escucharán ningún consejo que se les dé, y se preguntarán: “Oh, ¿cómo he contraído esta enfermedad? ¿Ha sido por cansancio? ¿Por las preocupaciones? ¿O la causa fue la inhibición?”. Todos los días se preguntan cómo se pusieron enfermos y cuándo empezó, y piensan: “¿Por qué no me di cuenta? ¿Cómo pude ser tan estúpido y cumplir con mi deber con tanta honradez? Otras personas se hacen un chequeo físico todos los años, y al menos se toman la tensión y se hacen una radiografía. ¿Cómo no me di cuenta de que debía ir a hacerme un chequeo? Hay quienes viven siendo muy cautelosos. ¿Cómo he sido tan obtuso? Me entró esta enfermedad y ni siquiera me di cuenta. Oh, he de recibir tratamiento. ¿A qué tratamiento me puedo someter?”. Entonces se meten en internet y buscan cómo contrajeron la enfermedad, qué la causó, cómo tratarla con medicina china, cómo tratarla con medicina occidental y qué remedios caseros existen, buscan todo eso. Después, en casa, toman medicina china y luego occidental, siempre serios, ansiosos e impacientes por haber caído enfermos, y con el tiempo dejan de cumplir con su deber, tiran por la borda su fe en Dios, dejan de creer, y solo piensan en cómo curarse de su enfermedad; ahora ese es su único deber. Su enfermedad los consume, se angustian a diario por haber enfermado, y cuando se encuentran con alguien, le dicen: “Oh, yo contraje esta enfermedad de esta manera. Lo que me está pasando os debe servir de lección, cuando enferméis debéis ir a que os examinen y os traten. Cuidar de vuestra salud es lo más importante. Debéis ser avispados, y no vivir de una forma demasiado obtusa”. Le sueltan estas cosas a cualquiera que se cruzan. Al ponerse enfermos, cuentan con esta experiencia y aprenden esa lección. Una vez enfermos, tienen cuidado cuando comen y cuando caminan, y aprenden a cuidar de su propia salud. Al final, llegan a una conclusión: “La gente tiene que confiar en sí misma para cuidar de su propia salud. Estos últimos años no le he prestado mucha atención a mi salud, y en cuanto me distraje, contraje esta enfermedad. Por suerte, la descubrí a tiempo. Si hubiera tardado más, estaría acabado. Sería muy mala suerte enfermar y morir a tan temprana edad. Aún no he podido disfrutar de la vida, hay mucha buena comida que aún no he probado y muchos lugares divertidos que aún no he visitado”. Se ponen enfermos y esa es la conclusión que sacan. Se ponen enfermos, pero no mueren, y se creen muy listos y que han descubierto la enfermedad a tiempo. Nunca dicen que todo esto se debe a la soberanía de Dios y a que Él lo predestinó y que, si alguien no tiene que morir, nada importa la gravedad de la enfermedad, no va a morir, pero si alguien ha de morir, entonces morirá incluso aunque no caiga enfermo. Eso no lo entienden. Creen que su enfermedad los ha vuelto inteligentes, cuando en realidad su “inteligencia” se ha extralimitado y son demasiado necios. Cuando aquellos que persiguen la verdad se encuentran con la enfermedad, ¿acaso se sumen en sentimientos de angustia, ansiedad y preocupación? (No). ¿Qué actitud adoptarán ante la enfermedad? (Primero, son capaces de someterse, y luego, mientras están enfermos, tratan de comprender la voluntad de Dios y reflexionan sobre qué actitudes corruptas tienen). ¿Pueden estas pocas palabras resolver el problema? Si lo único que hacen es reflexionar, ¿acaso no les seguirá haciendo falta tratar su enfermedad? (También buscarán tratamiento). Sí, si es una enfermedad que debe tratarse, una importante o que podría empeorar si no se busca tratamiento, entonces deben hacerse ver; eso es lo que hacen las personas inteligentes. Cuando los necios no están enfermos, siempre están preocupados: “Oh, ¿será que estoy enfermo? Y si estoy enfermo, ¿me pondré peor? ¿Contraeré esa enfermedad? Y si es así, ¿tendré una muerte prematura? ¿Será muy dolorosa mi muerte? ¿Viviré una vida feliz? Si contraigo esa enfermedad, ¿debería prepararme para la muerte y disfrutar de la vida lo antes posible?”. Los necios se sienten a menudo angustiados, ansiosos y preocupados por cosas como estas. Nunca buscan la verdad ni las verdades que deberían entender respecto a este asunto. Las personas inteligentes, sin embargo, tienen cierta comprensión y perspicacia sobre este asunto, ya sea cuando alguien se enferma o cuando ellas mismas aún no están enfermas. Entonces, ¿qué comprensión y perspicacia deberían tener? En primer lugar, ¿pasará de largo la enfermedad porque alguien se sienta angustiado, ansioso y preocupado? (No). Decidme, ¿acaso no está ya predestinado cuándo alguien va a enfermar de una dolencia, cómo será su salud a cierta edad y si contraerá alguna enfermedad importante o grave? Te aseguro que sí, sin lugar a dudas. Ahora no vamos a hablar sobre cómo Dios te predestina las cosas; la apariencia, los rasgos faciales, la forma de su cuerpo y la fecha de nacimiento de alguien son cosas que todo el mundo conoce bien. Esos adivinos y astrólogos incrédulos, y aquellos que pueden leer las estrellas y las palmas de las manos pueden conocer a partir de dichas palmas, rostros y fechas de nacimiento cuándo alguien va a sufrir un desastre y toparse con alguna desgracia, se trata de cosas que ya se han determinado. Entonces, cuando alguien enferma, puede parecer que la causa ha sido el agotamiento, los sentimientos de ira, o porque vive mal y está desnutrido; a primera vista es lo que puede parecer. Esta situación se aplica a todo el mundo, así que ¿por qué algunas personas de la misma edad contraen esta enfermedad y otras no? ¿Está predestinado a ser así? (Sí). Dicho sin complicaciones, está predestinado. ¿Cómo lo decimos con palabras que concuerden con la verdad? Todo queda bajo la soberanía y los arreglos de Dios. Por tanto, con independencia de cómo sea tu alimentación, tu vivienda y tu entorno vital, esto no tiene nada que ver con cuándo enfermarás o con qué enfermedad te aquejará. Las personas que no creen en Dios buscan siempre razones desde un planteamiento objetivo y hacen hincapié en las causas de la enfermedad, diciendo: “Tienes que hacer más ejercicio, y comer más verduras y menos carne”. ¿Es realmente así? Las personas que nunca comen carne pueden tener de igual modo hipertensión y diabetes, y los vegetarianos pueden tener el colesterol alto. La medicina no ha proporcionado una explicación exacta o razonable para estas cosas. Deja que te diga, todos los diferentes alimentos que Dios ha creado para el hombre son alimentos pensados para que el hombre los coma; simplemente no los comas en exceso, sino con moderación. Es necesario aprender a cuidarse la salud, pero no está bien querer siempre estudiar cómo prevenir las enfermedades. Acabamos de decir que Dios dispone cómo será la salud de una persona a cierta edad y si contraerá una enfermedad grave. Los incrédulos no creen en Él y buscan a alguien que vea tales cosas en las palmas de las manos, en las fechas de nacimiento y en los rostros, y creen en eso. Eres un creyente y a menudo escuchas sermones y charlas sobre la verdad, así que si no crees en esto, no eres más que un no creyente. Si de verdad crees que todo está en manos de Dios, entonces debes creer que tales cosas —las enfermedades graves, las importantes, las menores y la salud—, quedan todas bajo la soberanía y los arreglos de Dios. La aparición de una enfermedad grave y cómo será la salud de alguien a cierta edad no son cosas fortuitas, y entender esto supone tener una comprensión positiva y precisa. ¿Concuerda esto con la verdad? (Sí). Concuerda con la verdad, es la verdad, debes aceptarlo, y tu postura y puntos de vista sobre este asunto se deben transformar. ¿Y qué se resuelve en cuanto estas cosas se transforman? ¿No quedan resueltos tus sentimientos de angustia, ansiedad y preocupación? Al menos, tus emociones negativas de angustia, ansiedad y preocupación respecto a la enfermedad quedan en teoría resueltas. Dado que tu comprensión ha transformado tus pensamientos y puntos de vista, esta resuelve por tanto tus emociones negativas. Este es un aspecto: el que alguien se enferme o no, qué enfermedad grave contraerá y cómo será su salud en cada etapa de la vida no lo puede cambiar la voluntad del hombre, sino que todo está predestinado por Dios. Hay quien dice: “Entonces, ¿está bien que no quiera enfermar? ¿Está bien querer pedirle a Dios que me libre de la enfermedad? ¿Está bien querer pedirle que me aparte de tal desastre y desgracia?”. ¿Qué os parece? ¿Están bien estas cosas? (No). Lo decís con mucha seguridad, pero nadie es capaz de entender estas cosas con claridad. Tal vez alguien está cumpliendo de forma leal con su deber y tiene la determinación de perseguir la verdad, y es muy importante para algún trabajo en la casa de Dios, y Dios tal vez lo libra de esta enfermedad grave que afecta a su deber, a su trabajo, y a su energía y fuerza físicas, ya que Dios se hará responsable de Su trabajo. Pero ¿existe una persona semejante? ¿Quién es así? No lo sabes, ¿verdad? Tal vez haya personas así. Si realmente hubiera personas así, ¿no podría Dios librarlas de la enfermedad o la desgracia con una sola palabra? ¿No podría Dios hacerlo con un solo pensamiento? El pensamiento de Dios sería: “Esta persona va a encontrarse con una enfermedad en un determinado mes a esta edad. Ahora está muy ocupada con su trabajo, así que no va a contraerla. No le hace falta experimentar esa enfermedad. Que le pase de largo”. No hay razón para que esto no suceda, y requeriría solo una palabra de Dios, ¿verdad? Pero ¿quién podría recibir tal bendición? A quien posea de veras semejante determinación y lealtad y pueda realmente cumplir esta función en la obra de Dios le será posible recibir semejante bendición. Este no es el tema del que tenemos que hablar, así que no hablaremos de él ahora. Estamos hablando de la enfermedad; esto es algo que la mayoría de la gente experimentará durante su vida. Por consiguiente, el tipo de enfermedad que afligirá los cuerpos de las personas, en qué momento, a qué edad y cómo será su salud son todas cosas dispuestas por Dios y nadie puede decidir esto por su cuenta, del mismo modo que el momento en que alguien nace no es una decisión propia. Por tanto, ¿acaso no es una insensatez sentirse angustiado, ansioso y preocupado por cosas que uno no puede decidir por sí mismo? (Sí). La gente debe ocuparse de resolver las cosas que puede resolver por sí misma, y en cuanto a las que no, debe aguardar a Dios; debe someterse en silencio y pedirle a Dios que la proteja; esa es la mentalidad que debe tener la gente. Cuando la enfermedad golpea de verdad y la muerte está realmente cerca, entonces deben someterse y no quejarse ni rebelarse contra Dios o decir cosas que blasfemen contra Él o lo ataquen. En lugar de eso, las personas deben permanecer como seres creados y experimentar y apreciar todo lo que viene de Dios; no deben tratar de elegir las cosas por sí mismas. Esto debería ser una experiencia especial que enriquezca tu vida, y no es necesariamente algo malo, ¿verdad? Por tanto, cuando se trata de enfermedades, la gente debe resolver primero sus pensamientos y puntos de vista erróneos sobre el origen de estas, y entonces dejará de preocuparse del asunto. Además, la gente no tiene derecho a controlar las cosas conocidas o desconocidas, ni tampoco es capaz de hacerlo, ya que todas están bajo la soberanía de Dios. La actitud y el principio de práctica que deben tener las personas son las de esperar y someterse. Desde la comprensión hasta la práctica, todo debe hacerse de acuerdo con los principios-verdad: esto es perseguir la verdad.

Hay quienes siempre se están preocupando por su enfermedad, y dicen: “Si mi dolencia empeora, ¿seré capaz de soportarlo? Si mi estado se deteriora, ¿acabará con mi vida? ¿Me hará falta una operación? Y si me operan, ¿moriré en el quirófano? Me he sometido. ¿Me quitará Dios la vida a causa de esta enfermedad?”. ¿Qué sentido tiene pensar estas cosas? Si no puedes evitar pensar en ellas, entonces debes orar a Dios. No sirve de nada confiar en ti mismo, no cabe duda de que serás incapaz de soportarlo. Nadie quiere tener que sufrir una enfermedad, si alguien se pone enfermo, no luce una sonrisa radiante, no se siente lleno de alegría ni lo celebra. Nadie se comporta de este modo porque esa no es la humanidad normal. Cuando alguien normal se pone enfermo, siempre sufre y se deprime, y hay un límite para lo que es capaz de soportar. Sin embargo, hay algo a tener en cuenta: si las personas siempre pensaran en depender de su propia fuerza cuando están enfermas para deshacerse de la dolencia y escapar de ella, ¿al final cuál sería el resultado? Además de su enfermedad, ¿acaso no sufrirían y se sentirían aún más deprimidas? Por eso, cuanto más se vean envueltas en la enfermedad, más deben buscar la verdad, y más deben buscar la manera de practicar para ajustarse a la voluntad de Dios. Cuanto más se vean envueltas en la enfermedad, más deben presentarse ante Dios y conocer su propia corrupción y las exigencias irrazonables que le hacen a Dios. Cuanto más te veas envuelto en la enfermedad, más se pondrá a prueba tu verdadera sumisión. Por tanto, cuando estás enfermo, tu capacidad de continuar sometiéndote a las instrumentaciones de Dios y de rebelarte contra tus propias quejas y demandas irrazonables demuestra que eres alguien que de veras persigue la verdad y que realmente se somete a Dios, que das testimonio, que tu lealtad y sumisión a Dios son auténticas y pueden superar la prueba, y que tu lealtad y sumisión no son eslóganes ni doctrina. Esto es lo que la gente debe practicar cuando enferma. Cuando enfermas, esto ocurre para que se revelen todas tus exigencias irrazonables y tus figuraciones y nociones poco realistas sobre Dios, y también para poner a prueba tu fe en Dios y tu sumisión a Él. Si superas la prueba con estas cosas, entonces tendrás un testimonio verdadero y una prueba real de tu fe en Dios, de tu lealtad y de tu sumisión a Él. Esto es lo que Dios quiere, y es lo que un ser creado debe poseer y vivir. ¿Acaso no son todas estas cosas positivas? (Lo son). Todas ellas son cosas que la gente debería buscar. Además, si Dios permite que te pongas enfermo, ¿no puede también quitarte la enfermedad en cualquier momento y lugar? (Sí). Dios puede quitarte la enfermedad en cualquier momento y lugar, así que ¿acaso no puede también hacer que tu enfermedad perdure y nunca te abandone? (Sí). Y si Dios hace que esta misma enfermedad nunca te abandone, ¿puedes seguir cumpliendo con tu deber? ¿Puedes mantener tu fe en Dios? ¿Acaso no es esto una prueba? (Lo es). Si enfermas y luego te recuperas a los pocos meses, entonces tu fe en Dios y tu lealtad y sumisión a Él no se ponen a prueba, y careces de testimonio. Resulta fácil soportar la enfermedad durante unos meses, pero si esta perdura durante dos o tres años, y no cambian ni tu fe ni tu deseo de ser sumiso y leal a Dios, sino que se tornan más auténticos, ¿no demuestra esto que has crecido en la vida? ¿Acaso no recoges lo que has sembrado? (Sí). Por tanto, mientras alguien que realmente persigue la verdad está enfermo, sufre y experimenta en primera persona los innumerables beneficios que conlleva su enfermedad. No trata ansiosamente de escapar de ella ni se preocupa por el desenlace de su enfermedad si esta se prolonga, ni por los problemas que le causará, ni por si va a empeorar o va a acabar muriendo; nada de eso le preocupa. Además de no preocuparse por tales cosas, es capaz de entrar con positividad, de tener verdadera fe en Dios y de serle realmente sumiso y leal. Practicando de esta manera, llega a dar testimonio, y esto también beneficia enormemente su entrada en la vida y su cambio de carácter, y construye una base sólida para alcanzar la salvación. Esto es maravilloso. Además, la enfermedad puede ser grave o leve, pero sea como sea siempre refina a las personas. Al haber padecido una enfermedad, no pierden la fe en Dios, son sumisas y no se quejan, su comportamiento es básicamente aceptable, y luego recogen lo sembrado una vez la enfermedad ha desaparecido, y se sienten muy satisfechas. Esto es lo que pasa cuando alguien se encuentra con una enfermedad corriente. No pasan mucho tiempo enfermos y les resulta soportable, pues la enfermedad se enmarca fundamentalmente dentro de lo que son capaces de soportar. No obstante, hay algunas enfermedades que a pesar de mejorar tras recibir tratamiento durante un tiempo, regresan y empeoran. Esto sucede una y otra vez, hasta que al final la enfermedad alcanza tal grado que ya no se puede tratar más, y todos los medios disponibles en la medicina moderna no valen de nada. ¿Qué grado alcanza la enfermedad? Alcanza un grado en el que la persona afectada puede morir en cualquier momento y lugar. ¿Qué significa esto? Significa que la vida de esa persona es limitada. No hablamos de un momento en el que no está enferma y la muerte sea algo lejano y no se tenga conciencia de ella, sino que presiente que el día de su muerte se acerca y que va a enfrentarse a ella. Enfrentarse a la muerte anuncia la llegada del momento más duro y crucial de la vida de una persona. ¿Qué hacer entonces? Aquellos que se sienten angustiados, ansiosos y preocupados se sentirán así respecto a su muerte de forma constante, hasta que finalmente llegue el momento más duro de su vida y aquello por lo que están ansiosos, angustiados y preocupados se convierta finalmente en un hecho. Cuanto más temen a la muerte, más se acerca y menos quieren enfrentarse tan pronto a ella, pero, no obstante, la muerte los ataca por sorpresa. ¿Qué deben hacer? ¿Intentar huir de la muerte, rechazarla, oponerse a ella, quejarse o intentar llegar a un acuerdo con Dios? ¿Cuál de estos métodos funcionará? No funcionará ninguno, y su angustia y ansiedad resultan inútiles. ¿Qué es lo más triste cuando les llega el momento de la muerte? Antes les encantaba comer cerdo rojo estofado, pero en los últimos años no lo han comido mucho, han sufrido enormemente y están al final de su vida. Piensan en la carne de cerdo estofada y quieren volver a comerla, pero su salud no se lo permite y no pueden hacerlo porque es demasiado grasienta. Antes les encantaba arreglarse y ponerse guapos. Ahora están a punto de morir, y lo único que pueden hacer es contemplar su armario lleno de ropa bonita, sin poder ponerse nada. Qué triste es la muerte. La muerte es lo más doloroso de todo, y cuando piensan en ella, sienten como si un cuchillo se les retorciera en el corazón y los huesos de todo el cuerpo se volvieran gelatina. Cuando piensan en la muerte, se sienten afligidos y quieren llorar, quieren sollozar, y lloran, sollozan, y les duele estar a punto de enfrentarse a la muerte. Piensan: “¿Por qué no quiero morir? ¿Por qué temo tanto a la muerte? Antes, cuando no estaba gravemente enfermo, no le tenía miedo a la muerte. ¿Quién no va a enfrentarse a la muerte? ¿Quién no muere? Entonces, déjame morir. Al pensar ahora en ello, no es tan fácil decir eso, y cuando de verdad llega la muerte, no es algo tan fácil de resolver. ¿Por qué me siento tan triste?”. ¿Os sentís tristes cuando pensáis en la muerte? Siempre que pensáis en la muerte os sentís tristes y doloridos, y aquello que os causa tanta ansiedad y preocupación acaba por llegar. Por tanto, mientras más piensas de esa manera, más miedo tienes, más impotente te sientes y más sufres. No existe consuelo para tu corazón y no quieres morir. ¿Quién puede resolver la cuestión de la muerte? Nadie puede, y desde luego no puedes hacerlo tú mismo. No quieres morir, ¿qué puedes hacer entonces? Debes morir igualmente, nadie puede escapar de la muerte. La muerte acecha a la gente; en sus corazones, no quieren morir, pero en lo único que piensan es en la muerte, y ¿no sería esto morir antes incluso de estar muertos? ¿Pueden morir realmente? ¿Quién se atreve a decir con seguridad cuándo morirá o en qué año sucederá? ¿Quién puede saber estas cosas? Hay quien dice: “Me han leído la fortuna y sé el año, el mes y el día de mi muerte, y cómo se producirá”. ¿Te atreves a decir esto con certeza? (No). No puedes saberlo con seguridad. No sabes cuándo morirás, eso es algo secundario. Lo fundamental es qué postura vas a adoptar cuando tu enfermedad te acerque de verdad a la muerte. Esta es una cuestión sobre la que deberías reflexionar y pensar. ¿Te enfrentarás a la muerte desde una posición sumisa o la abordarás desde la resistencia, el rechazo o la falta de voluntad? ¿Qué postura debes adoptar? (Una actitud de sumisión). Esta sumisión no se consigue ni se pone en práctica con solo decirlo. ¿Cómo puedes lograr esta sumisión? ¿Qué necesitas comprender para lograr la sumisión voluntaria? No es fácil, ¿verdad? (No lo es). Entonces, decid lo que hay en vuestros corazones. (Si enfermara gravemente, pensaría que, aunque de verdad muriera, todo quedaría bajo la soberanía de Dios y estaría dispuesto por Él. El hombre está tan profundamente corrompido que, si yo muriera, sería por la justicia de Dios. No es que deba vivir a toda costa; el hombre no está capacitado para exigirle tal cosa a Dios. Además de esto, pienso que ahora que creo en Dios, pase lo que pase, he visto la senda correcta en la vida y he comprendido tantas verdades que, aunque tuviera que morir pronto, todo valdría la pena). ¿Es esta la forma correcta de pensar? ¿Constituye esto una cierta teoría de apoyo? (Sí). ¿Quién más va a hablar? (Dios, si un día me enfrento realmente a una enfermedad y tal vez pueda morir, entonces de todos modos no hay manera de evitar la muerte. Así son la predestinación y la soberanía de Dios, y por mucho que me inquiete o preocupe, es inútil. Debería dedicar el poco tiempo que me queda a concentrarme en cómo cumplir bien con mi deber. Incluso si de verdad muero, no tendré nada que lamentar. Poder someterme a Dios y a sus arreglos hasta el final es mucho mejor que vivir con miedo y terror). ¿Qué os parece esta comprensión? ¿Acaso no es un poco mejor? (Sí). En efecto, así es como debes considerar el asunto de la muerte. Todo el mundo debe enfrentarse a la muerte en esta vida, o sea, la muerte es lo que todo el mundo debe afrontar al final de su viaje. Sin embargo, la muerte tiene muchos atributos diferentes. Uno de ellos es que, en el momento predestinado por Dios, habrás completado tu misión y Él traza una línea bajo tu vida carnal, y esta vida carnal llega a su fin, aunque esto no significa que haya terminado. Cuando una persona no tiene carne, su vida se acaba, ¿es así? (No). La forma en que existe tu vida después de la muerte depende de cómo trataste la obra y las palabras de Dios mientras vivías; eso es muy importante. La forma en que existas después de la muerte, o si existirás o no, dependerá de tu postura ante Dios y ante la verdad mientras estás vivo. Si mientras vives, cuando te enfrentas a la muerte y a todo tipo de enfermedades, adoptas una postura de rebeldía y de oposición ante la verdad y de sentir aversión por ella, entonces cuando llegue el momento de que tu vida carnal termine, ¿de qué forma existirás después de la muerte? Sin duda existirás de alguna otra forma, y no cabe duda de que tu vida no va a continuar. Por el contrario, si mientras estás vivo, cuando tienes conciencia en la carne, tu actitud hacia la verdad y hacia Dios es de sumisión y lealtad, y tienes una fe auténtica, entonces aunque tu vida carnal llegue a su fin, tu vida continuará existiendo en una forma diferente en otro mundo. Esta es una explicación de la muerte. Hay algo más que señalar, y es que el asunto de la muerte es de la misma naturaleza que otros. No depende de la gente elegir por sí mismos, y mucho menos se puede cambiar por la voluntad del hombre. La muerte es lo mismo que cualquier otro acontecimiento importante de la vida: se encuentra por entero bajo la predestinación y soberanía del Creador. Si alguien rogara por la muerte, no moriría necesariamente; si rogara por vivir, tampoco viviría necesariamente. Todo esto está bajo la soberanía y predestinación de Dios, y lo cambia y decide la autoridad de Dios, Su carácter justo y Su soberanía y arreglos. Por tanto, imagina que contraes una enfermedad grave, una potencialmente mortal, no morirás necesariamente: ¿quién decide si morirás o no? (Dios). Él lo decide. Y puesto que Dios decide y nadie puede decidir una cosa así, ¿por qué las personas se sienten ansiosas y angustiadas? Es lo mismo que quiénes son tus padres y cuándo y dónde naces: tampoco puedes elegir estas cosas. La elección más sabia en estos asuntos es dejar que todo siga su curso natural, someterse y no elegir, no gastar ningún pensamiento o energía en este asunto, y no sentirse angustiado, ansioso o preocupado por ello. Ya que la gente es incapaz de elegir por sí misma, gastar tanta energía y pensamientos en esta cuestión es algo insensato e imprudente. Lo que la gente debe hacer cuando se enfrenta al asunto de la muerte, que es sumamente importante, no es angustiarse, inquietarse ni temerla, pero ¿qué si no? La gente debe esperar, ¿verdad? (Sí). ¿Me equivoco? ¿Esperar significa aguardar la muerte? ¿Esperar a morir cuando nos enfrentamos a la muerte? ¿Es eso lo correcto? (No, la gente debe afrontarla con positividad y someterse). Así es, no significa esperar a la muerte. No te quedes petrificado ante la muerte y no emplees toda tu energía pensando en ella. No te pases el día pensando: “¿Moriré? ¿Cuándo moriré? ¿Qué haré después de morir?”. Limítate a no pensar en ello. Algunas personas dicen: “¿Por qué no pensar en ello? ¿Por qué no pensar en ello cuando estoy a punto de morir?”. Porque no se sabe si vas a morir o no, y no se sabe si Dios permitirá que mueras; se desconocen tales cosas. En concreto, no se sabe cuándo vas a morir, dónde morirás, a qué hora o cómo se sentirá tu cuerpo cuando eso suceda. ¿Acaso no te convierte en un necio devanarte los sesos pensando y reflexionando sobre cosas que desconoces y sintiéndote ansioso y preocupado por ellas? Puesto que te convierte en un necio, no deberías devanarte los sesos pensando en tales cosas.

Sea cual sea la cuestión de la que tenga que ocuparse una persona, siempre debe abordarla desde una postura activa, positiva, y esto es incluso más cierto respecto al tema de la muerte. Adoptar una postura activa y positiva hacia la muerte no implica aceptarla, esperarla o buscarla de un modo activo y positivo. Si no se trata de buscar la muerte, aceptarla ni esperarla, ¿qué implica entonces? (Someterse). La sumisión es un tipo de postura que se ha de adoptar ante la cuestión de la muerte, y la mejor manera de manejar esta cuestión es desprendiéndote y no pensando en ella. Hay quien dice: “¿Por qué no hay que pensar en ella? Si no lo pienso con detenimiento, ¿seré capaz de sobrellevarla? Si no lo pienso con detenimiento, ¿seré capaz de desprenderme?”. Sí. ¿Y eso por qué? Dime, cuando tus padres te tuvieron, ¿fue idea tuya nacer? El aspecto que tienes, tu edad, la profesión en la que trabajas, el hecho de que estés ahora aquí sentado y cómo te sientes en este momento, ¿ha salido todo ello de tus pensamientos? Nada de esto ha salido de tus pensamientos, sino que ha surgido con el paso de los días y de los meses, y a lo largo de tu vida normal, un día tras otro, hasta que has llegado donde estás ahora, y esto es muy natural. La muerte es exactamente lo mismo. Sin ser consciente de ello, te conviertes en un adulto, en una persona de mediana edad, en un anciano, llegan tus últimos años y luego la muerte. No pienses en ello. No puedes eludir las cosas en las que no piensas al no pensar en ellas, ni tampoco van a llegar antes de tiempo porque las pienses; la voluntad del hombre no puede cambiarlas, ¿me equivoco? No pienses en ellas. ¿Qué quiero decir cuando digo “no pienses en ellas”? Porque si se trata de algo que realmente está a punto de suceder en un futuro próximo, entonces pensar siempre en ello te hará sentir una presión invisible sobre ti. Esta presión hará que le tengas miedo a la vida y a vivir, que no adoptes una postura activa y positiva y que, en cambio, te deprimas aún más. Porque una persona que se enfrenta a la muerte no tiene interés ni adopta una postura positiva ante nada, solo se siente deprimida. Van a morir, todo ha terminado, ya no tiene sentido buscar nada ni hacer nada, ya no tienen perspectivas ni motivación, y todo lo que hacen es a modo de preparación para la muerte y en dirección a ella, así que ¿qué sentido tiene cualquier cosa que hagan? Por consiguiente, todo lo que hacen acarrea elementos y una naturaleza de negatividad y muerte. Así que, ¿es posible no pensar en la muerte? ¿Es eso fácil de lograr? Si esta cuestión es simplemente el resultado de tu propio razonamiento mental y de tu imaginación, entonces te has provocado una falsa alarma, te asustas a ti mismo, y simplemente no va a suceder en un futuro cercano, así que ¿para qué estás pensando en la muerte? Esto hace que pensar en ella sea incluso más innecesario. Lo que está previsto que ocurra, ocurrirá, lo que no, no ocurrirá por mucho o poco que pienses en ello. Temerla es inútil, al igual que preocuparse por ella. La muerte no puede evitarse preocupándose por ella, ni te pasará de largo por el mero hecho de temerle. Por tanto, un aspecto es que debes desprenderte del tema de la muerte desde tu interior y no darle importancia; debes confiársela a Dios, como si la muerte no tuviera nada que ver contigo. Es algo que Dios dispone, así que deja que Él se encargue; ¿no resulta sencillo entonces? Otro aspecto es que debes tener una actitud activa y positiva hacia la muerte. Decidme, ¿quién de entre los miles de millones de personas de todo el mundo tiene la bendición de escuchar tantas palabras de Dios, de comprender tantas verdades de la vida y de entender tantos misterios? ¿Quién puede recibir personalmente la guía y la provisión de Dios, Su cuidado y protección? ¿Quiénes están tan bendecidos? Muy pocos. Por tanto, que vosotros, que sois pocos, podáis vivir hoy en la casa de Dios, recibir Su salvación y Su provisión, hace que todo valga la pena, aunque fuerais a morir ahora mismo. ¿Acaso no sois muy bendecidos? (Sí). Mirándolo desde esta perspectiva, la gente no debe asustarse por el asunto de la muerte, ni debe sentirse constreñida por ella. Aunque no hayas disfrutado de la gloria y la riqueza del mundo, has recibido la compasión del Creador y has escuchado muchas de las palabras de Dios, ¿no es eso maravilloso? (Lo es). No importa cuántos años vivas en esta vida, todo vale la pena y no sientes remordimientos, porque has estado cumpliendo constantemente con tu deber en la obra de Dios, has comprendido la verdad, has entendido los misterios de la vida y has comprendido la senda y los objetivos que debes perseguir en tu existencia; has ganado mucho. Has vivido una vida que vale la pena. Aunque no puedas explicarlo con mucha claridad, eres capaz de practicar algunas verdades y de poseer cierta realidad, y eso demuestra que has ganado alguna provisión de vida y has comprendido algunas verdades de la obra de Dios. Has ganado mucho, una verdadera abundancia, y esa es una gran bendición. Desde el principio de la historia de la humanidad, nadie a lo largo de todas las épocas ha disfrutado de esta bendición, sin embargo, la estáis disfrutando. ¿Estáis ahora dispuestos a morir? Con semejante disposición, vuestra postura respecto a la muerte sería realmente sumisa, ¿verdad? (Sí). Un aspecto es que las personas deben tener una comprensión verdadera, deben cooperar positiva y activamente, y someterse de veras, y deben adoptar la postura correcta hacia la muerte. De este modo, ¿acaso no disminuyen en gran medida los sentimientos de angustia, ansiedad y preocupación de la gente ante la muerte? (Sí). Disminuyen en gran medida. Hay quienes dicen: “Acabo de terminar de escuchar esta charla, pero no siento que estos sentimientos hayan disminuido mucho. Quizá tome algún tiempo. En particular, las personas mayores y las que padecen una enfermedad piensan mucho en la muerte”. La gente conoce sus propias dificultades. Cuando algunas personas llevan mucho tiempo enfermas, lo resumen todo y piensan: “He creído en Dios todos estos años y la gente que tuvo la misma enfermedad que yo murió hace mucho tiempo. Si se han reencarnado, ya andarán por sus veinte o treinta años. He vivido muchos años por la gracia de Dios, que me otorgó libremente. Si no creyera en Dios, hace tiempo que estaría muerto. Cuando fui al hospital a hacerme un chequeo, los médicos se quedaron sorprendidos. Qué gran ventaja y bendición tengo. Si hubiera muerto hace veinte años, no habría oído estas verdades y sermones, y no los habría entendido; si hubiera muerto así, no habría ganado nada. Aunque hubiera tenido una vida larga, todo habría estado vacío y una vida desperdiciada. Ahora he vivido todos estos años adicionales y se me ha favorecido mucho. No he pensado en la muerte en todos estos años y no la temo”. Si la gente siempre tiene miedo a la muerte, entonces siempre pensará en todas las cuestiones que tienen que ver con ella. Si la gente no tiene miedo a morir y no le aterroriza la muerte, entonces demuestra que ha sufrido más que suficiente y ya no siente terror hacia ella. Algunos dicen: “Si alguien no tiene terror a la muerte, ¿significa que la busca?”. No, eso no es correcto. Buscar la muerte implica adoptar una postura negativa, una postura evasiva, mientras que lo que he dicho antes sobre no pensar en la muerte es una actitud objetiva, positiva. Es decir, contemplar la muerte con indiferencia, no considerarla tan importante, no pensar en ella como un acontecimiento muy triste que causa ansiedad; no preocuparse ni inquietarse más por ella, no estar encadenado por la muerte, dejarla muy atrás de ti; las personas que pueden hacer esto tienen algo de conocimiento personal y experiencia sobre la muerte. Si alguien está siempre atado y constreñido por la enfermedad y la muerte, si está siempre sumido en las emociones negativas de angustia, ansiedad y preocupación, si es incapaz de cumplir con su deber o de vivir con normalidad, entonces debería escuchar más los testimonios vivenciales relativos a la muerte, observar cómo la experimentan los que son capaces de contemplarla con indiferencia y cómo la comprenden desde su experiencia, y entonces será capaz de ganar algo precioso.

La muerte no es un problema fácil de resolver, y es la mayor dificultad del hombre. Te puedes sentir molesto durante un tiempo después de que alguien te diga: “Tus actitudes corruptas son muy profundas y tu humanidad tampoco es buena. Si no persigues la verdad a conciencia y cometes muchas maldades en el futuro, entonces descenderás al infierno y serás castigado”. Puede que reflexiones sobre ello y te sientas mucho mejor después de una noche de descanso, y luego ya no estés tan molesto. Sin embargo, si enfermas con una dolencia mortal y no te queda mucho tiempo de vida, entonces eso no es algo que se pueda resolver con una noche de sueño, y no puedes desprenderte tan fácilmente de ello. Se requiere que tengas temple en este asunto durante un tiempo. Aquellos que realmente persiguen la verdad pueden dejar atrás este asunto, buscar la verdad en todo y usarla para resolverlo; no hay problema que no puedan solucionar. Sin embargo, si utilizan los modos del hombre, al final solo podrán sentirse siempre angustiados, ansiosos y preocupados por la muerte. Cuando las cosas no tienen solución, toman medidas extremas para intentar resolverlas. Algunas personas adoptan un enfoque depresivo y negativo, y dicen: “Entonces moriré y ya está. ¿Quién teme a la muerte? Después de la muerte, me reencarnaré y volveré a vivir”. ¿Puedes cerciorarte de eso? Solo estás buscando palabras de consuelo, y eso no resuelve el problema. Todas las cosas, tanto lo visible como lo invisible, lo material o lo inmaterial, están controladas y las rigen las manos del Creador. Nadie puede controlar su propio destino y la única postura que el hombre debe adoptar, ya sea ante la enfermedad o la muerte, es la de comprensión, aceptación y sumisión; nadie debe confiar en sus figuraciones o nociones, no deben buscar una salida ante estas cosas, y menos aún deben rechazarlas o resistirse a ellas. Si intentas resolver a ciegas las cuestiones de la enfermedad y la muerte con tus propios métodos, cuanto más vivas, más sufrirás, más deprimido estarás y más atrapado te sentirás. Al final, seguirás teniendo que recorrer la senda de la muerte, y tu final será ciertamente el mismo que tu muerte; no cabe duda de que vas a morir. Si puedes buscar la verdad de un modo activo y, ya sea en cuanto a que comprendas la enfermedad que Dios ha dispuesto para ti o a enfrentarte a la muerte, puedes buscar positiva y activamente la verdad, buscar las instrumentaciones, la soberanía y las disposiciones del Creador respecto a este tipo de acontecimientos importantes, y lograr la verdadera sumisión, entonces eso concuerda con la voluntad de Dios. Si confías en la fuerza y los métodos del hombre para hacer frente a todas estas cosas, y te esfuerzas por resolverlas o escapar de ellas, entonces incluso si no mueres y logras evitar de forma temporal la dificultad de la muerte, puesto que no albergas la verdadera comprensión, aceptación y sumisión hacia Dios y la verdad, lo que te lleva a no dar testimonio sobre este asunto, entonces el resultado final será que cuando te encuentres de nuevo con este mismo problema, seguirá siendo una gran prueba para ti. Seguirás teniendo la posibilidad de traicionar a Dios y caer, y sin duda esto será algo peligroso para ti. Por tanto, si realmente te enfrentas ahora a la enfermedad o a la muerte, déjame decirte entonces que es mejor aprovechar esta situación práctica ahora mismo para buscar la verdad y resolver este asunto desde la raíz, en lugar de esperar a que la muerte acabe realmente por llegar y te pille desprevenido, que te haga sentir perdido, perplejo e impotente, y te lleve a hacer cosas de las que te arrepentirás durante el resto de tu vida. Si haces cosas de las que te arrepientes y sientes remordimientos, entonces esto podría hacerte perecer. Por consiguiente, da igual de qué asunto se trate, siempre has de comenzar tu entrada con la comprensión que debes tener sobre el asunto y con las verdades que debes entender. Si te sientes todo el tiempo angustiado, ansioso y preocupado por cosas como las enfermedades y vives envuelto en este tipo de emociones negativas, entonces debes empezar a buscar la verdad ahora mismo y resolver estos problemas lo antes posible.

Las emociones negativas como la angustia, la ansiedad y la preocupación tienen la misma naturaleza que otras diversas clases de emociones negativas. Son todo tipo de emociones negativas que surgen en las personas porque no comprenden la verdad y viven encadenadas por sus múltiples actitudes satánicas corruptas, o bien viven asediadas y bajo el impacto de todo tipo de pensamientos satánicos. Estas emociones negativas hacen que las personas vivan siempre con toda clase de pensamientos y puntos de vista incorrectos y que estén constantemente controladas por estos, los cuales afectan y obstruyen su búsqueda de la verdad. Por supuesto, este tipo de emociones negativas de angustia, ansiedad y preocupación perturban la vida de las personas, dirigen sus vidas, afectan su búsqueda de la verdad y les impiden perseguirla. Por tanto, aunque estas emociones negativas son emociones en un sentido simple, no hay que subestimar su función; el efecto que tienen en las personas y las consecuencias que provocan en la búsqueda de la verdad y en la senda que recorren son peligrosos. En todo caso, cuando alguien tiene a menudo todo tipo de emociones negativas que aparecen para perturbarlo, debe descubrir y analizar inmediatamente por qué surgen a menudo estas emociones negativas, y por qué estas suelen asediarlo. Además, en cierto entorno especial, estas emociones negativas hostigarán constantemente a esa persona y perturbarán en gran medida su búsqueda de la verdad. Las personas deben entender estas cosas. Una vez que hayan comprendido estas cosas, lo siguiente que deben hacer es pensar en cómo buscar y comprender la verdad en este asunto, esforzarse para que tales pensamientos y puntos de vista incorrectos no las sigan hostigando y afectando, y reemplazarlos con los principios-verdad que Dios les ha enseñado. Una vez que tales personas hayan comprendido los principios-verdad, el siguiente paso es que practiquen de acuerdo con los principios-verdad que Dios les ha enseñado. Mientras lo hacen, todas sus emociones negativas surgirán poco a poco para perturbarlos, solo para acabar por resolverse paulatinamente y para que se rebelen contra ellas, una a una, hasta que, sin que sean conscientes de ello, dejarán atrás todas estas emociones negativas. Entonces, ¿en qué se basa la resolución de las distintas emociones negativas? Depende de que la gente las analice y comprenda, de que acepte la verdad y, sobre todo, de que persiga y practique la verdad. ¿No es así? (Sí). A medida que persiguen y practican paulatinamente la verdad, resuelven y se desprenden poco a poco de todas sus emociones negativas. Así que, mirándolo ahora, ¿de cuáles creéis que es más sencillo desprenderse y cuáles creéis que son más fáciles de resolver?, ¿estas diversas emociones negativas o las actitudes corruptas? (Las emociones negativas son más fáciles de resolver). ¿Creéis que las emociones negativas son más fáciles de resolver? Esto varía de persona a persona. Una no es más difícil o más fácil que la otra, solo depende de la persona. En cualquier caso, al empezar a hablar sobre cómo desprendernos de las emociones negativas, hemos añadido algo de contenido a la búsqueda del cambio de carácter de las personas, y eso es desprenderse de las distintas emociones negativas. Desprenderse de las emociones negativas se hace principalmente para resolver algunos pensamientos y puntos de vista incorrectos, mientras que resolver las actitudes corruptas de uno requiere una comprensión de la esencia de las actitudes corruptas. Decidme, ¿qué es más fácil, resolver las emociones negativas o resolver las actitudes corruptas? De hecho, ninguno de los dos problemas es fácil de resolver. Si te muestras realmente decidido y puedes buscar la verdad, entonces cualquier problema que intentes resolver no será un problema en absoluto. Sin embargo, si no persigues la verdad y no eres capaz de percibir la gravedad de estos dos problemas, entonces no será fácil, sea cual sea ese problema que tratas de resolver. En lo que respecta a estas cosas negativas, adversas, necesitas aceptar la verdad, practicarla y someterte a ella para resolverlas y reemplazarlas por cosas positivas. Este es siempre el proceso, y siempre requiere que la gente se rebele contra las cosas negativas y acepte las positivas y activas, las que concuerdan con la verdad. Un aspecto es trabajar en tus pensamientos y puntos de vista, y otro es hacerlo en tus actitudes; uno es resolver tus pensamientos y puntos de vista, y otro es resolver tus actitudes corruptas. Por supuesto, estas dos cosas a veces surgen a la vez y están relacionadas entre sí. En cualquier caso, desprenderse de las emociones negativas es algo que la gente debe practicar cuando persigue la verdad. De acuerdo, vamos a terminar aquí la charla de hoy.

29 de octubre de 2022

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