Palabras sobre la corrección de las actitudes corruptas (Fragmento 58)

¿Qué sabéis sobre los cambios en el carácter? Los cambios en el carácter y en la conducta son diferentes en esencia, y los cambios en la práctica también lo son; todos ellos son distintos en esencia. En su creencia en Dios, la mayoría de las personas hacen especial hincapié en la conducta, como resultado de lo cual se producen ciertos cambios en esta. Después de haber empezado a creer en Dios, dejan de fumar y de beber, y ya no discuten con los demás, prefiriendo ejercer la paciencia cuando sufren una pérdida. Experimentan algunos cambios de comportamiento. Algunas personas sienten que, cuando creen en Dios, comprenden la verdad al leer la palabra de Dios; han experimentado la obra del Espíritu Santo y tienen un verdadero gozo en su corazón, lo que les vuelve particularmente fervorosos, y no hay nada que no puedan abandonar o sufrir. No obstante, después de haber creído durante ocho, diez o incluso veinte o treinta años, al no haberse producido cambio alguno en su carácter-vida, al final retroceden a las antiguas costumbres, crece su arrogancia y su vanidad y empiezan a competir por el poder y la ganancia, codician el dinero de la iglesia y envidian a aquellos que se han aprovechado de la casa de Dios. Se vuelven parásitos y alimañas de la casa de Dios e incluso a algunos se los revela y descarta por ser falsos líderes y anticristos. ¿Y qué demuestran estos hechos? Los cambios que son meramente de comportamiento son insostenibles. Si no hay una alteración en el carácter-vida de las personas, tarde o temprano muestran su verdadera cara. Esto se debe a que los cambios de conducta proceden de su fervor, y acompañado de un poco de obra realizada por el Espíritu Santo en ese momento, se vuelve extremadamente fácil para ellas ser fervientes o mostrar buenas intenciones por poco tiempo. Como afirman los no creyentes: “Hacer una buena obra es fácil; lo difícil es llevar toda una vida de buenas obras”. ¿Por qué son las personas incapaces de hacer buenas obras a lo largo de su vida? Porque son por naturaleza malvadas, egoístas y corruptas. Su naturaleza dirige su conducta; sea cual sea su naturaleza, así es la conducta que revelan, y solo aquello que se revela de forma natural representa la propia naturaleza. Las cosas falsas no pueden perdurar. Cuando Dios obra para salvar al hombre no lo hace para adornarlo con una buena conducta; la finalidad de la obra de Dios consiste en transformar el carácter de las personas, en hacerlas nacer de nuevo como nuevas personas. El juicio, el castigo, las pruebas de Dios y Su refinamiento para el hombre sirven para cambiar su carácter, de forma que pueda lograr una sumisión y una lealtad absolutas respecto a Él, así como llegar a la adoración normal hacia Él. Este es el objetivo de la obra de Dios. Comportarse bien no es lo mismo que someterse a Él, y mucho menos equivale a ser compatible con Cristo. Los cambios de conducta se basan en la doctrina y nacen del fervor; no se basan en el verdadero conocimiento de Dios ni en la verdad, y menos aún se apoyan en la guía del Espíritu Santo. Aunque hay ocasiones en las que el Espíritu Santo esclarece o guía algo de lo que las personas hacen, esto no es una revelación de su vida. No han entrado todavía en las realidades-verdad y su carácter-vida no ha cambiado en absoluto. Por muy buena que sea la conducta de una persona, no demuestra que se someta a Dios ni que ponga en práctica la verdad. Los cambios en la conducta no representan un cambio en el carácter-vida y no pueden considerarse revelaciones de ella. Así pues, cuando veáis a algunas personas capaces de hacer algo por la iglesia durante sus periodos de fervor, e incluso capaces de renunciar a algunas cosas, no las alabéis ni las aduléis, no digáis que son gente que posee la realidad-verdad o que ama a Dios. Afirmarlo es erróneo, engañoso y perjudicial para ellas. Pero tampoco apacigüéis sus ánimos; solo guiadlas hacia la verdad y el camino de la búsqueda de la vida. Los que suelen ser fervorosos suelen tener deseos de avanzar y determinación. La mayoría de ellos anhelan la verdad y son los que Dios ha predestinado y elegido. Los que tienen un corazón ardiente y voluntariamente se gastan para Dios son, en su mayoría, creyentes sinceros en Él. Los que no son sinceros a la hora de esforzarse por Dios y no están dispuestos a cumplir con su deber no son creyentes sinceros en Él. Los que son poco fervientes en su fe y se vuelven fácilmente negativos, en su mayoría no pueden mantenerse firmes. Cuando encuentran un poco de dificultad, retroceden, y ante la persecución y la tribulación, huyen y reniegan de su fe. Solo los que tienen mucha fe y fervor pueden perseverar durante mucho tiempo, buscar la verdad para resolver los problemas y entrar poco a poco en el camino correcto de creer en Dios. Pero a los que tienen poca fe y carecen de fervor les resulta difícil seguir a Dios hasta el final.

Si una persona tiene muchos comportamientos buenos, no significa que posea las realidades-verdad. Solo practicando la verdad y actuando según los principios se pueden poseer las realidades-verdad. Solo temiendo a Dios y evitando el mal se pueden poseer las realidades-verdad. Algunas personas tienen entusiasmo, pueden hablar sobre doctrina, seguir los preceptos y hacer muchas buenas acciones, pero lo único que se puede decir de ellas es que poseen un poco de humanidad. Aquellos que pueden hablar sobre doctrina y siempre observan los preceptos no necesariamente pueden practicar la verdad. Aunque lo que dicen es correcto y parece que no tiene problemas, no tienen nada que decir en lo que respecta a la esencia de la verdad. Por tanto, por mucha doctrina que alguien pueda decir, no significa que comprenda la verdad, y por mucha doctrina que entienda, no puede resolver ningún problema. Todos los teóricos religiosos pueden explicar la Biblia, pero al final, todos fracasan porque no aceptan toda la verdad que Dios ha expresado. Las personas que han experimentado un cambio en su carácter son diferentes; han comprendido la verdad, poseen discernimiento en todos los asuntos, saben cómo actuar de acuerdo con las intenciones de Dios, con los principios-verdad, cómo hacer para satisfacer a Dios, y entienden la naturaleza de la corrupción que revelan. Cuando sus propias ideas y nociones se manifiestan, son capaces de discernir y rebelarse contra la carne. Así es como se manifiesta un cambio en el carácter. La principal manifestación de la gente que ha experimentado un cambio en el carácter es que las personas han llegado a comprender claramente la verdad, y cuando llevan a cabo las cosas, ponen en práctica la verdad con relativa precisión y su corrupción no se revela tan a menudo. Generalmente, aquellos cuyo carácter ha cambiado parecen ser particularmente razonables y tener discernimiento y, debido a su entendimiento de la verdad, no revelan tanta santurronería ni arrogancia. Pueden desentrañar y discernir gran parte de la corrupción que se ha revelado en ellos, así que no dan pie a la arrogancia. Son capaces de tener una comprensión exacta de cuál es su lugar y qué cosas razonables hacer, de cómo ser diligentes, de qué decir y qué no decir, y de qué decir y qué hacer a qué personas. Así pues, las personas cuyo carácter ha cambiado son relativamente razonables y solo tales personas viven verdaderamente una semejanza humana. Al entender la verdad, pueden hablar y ver las cosas de acuerdo con la verdad, y se guían por principios en todo lo que hacen; no están sujetas a la influencia de ninguna persona, acontecimiento o cosa, y todas tienen su propio punto de vista y pueden mantener los principios-verdad. Su carácter es relativamente estable, no nadan entre dos aguas, e independientemente de las circunstancias en las que se encuentren, entienden cómo llevar a cabo su deber de manera adecuada y cómo comportarse para satisfacer a Dios. Aquellos cuyo carácter ha cambiado no están centrados en qué hacer externamente para que los demás piensen bien de ellos; han obtenido claridad interna respecto a qué hacer para satisfacer a Dios. Por tanto, desde fuera puede parecer que no son entusiastas o que no han hecho nada importante, pero todo lo que hacen tiene sentido, es valioso y da resultados prácticos. Aquellos cuyo carácter ha cambiado poseen sin duda muchas realidades-verdad y esto puede confirmarse por sus perspectivas sobre las cosas y sus principios de acción. Los que no han obtenido la verdad no han sufrido absolutamente ningún cambio en su carácter-vida. ¿Cómo se logra exactamente una transformación de carácter? Satanás ha corrompido profundamente a los seres humanos, todos se oponen a Dios, y todos tienen esa naturaleza de resistencia a Dios. Él salva a las personas convirtiendo a aquellos que tienen la naturaleza de resistencia a Dios y que pueden oponerse a Él en los que pueden someterse a Dios y temerle. Esto es lo que significa ser alguien cuyo carácter se ha transformado. No importa lo corrupta que sea una persona o cuántas actitudes corruptas posea, mientras pueda aceptar la verdad, aceptar el juicio y el castigo de Dios y aceptar varias pruebas y refinamientos, tendrá una verdadera comprensión de Dios, y al mismo tiempo será capaz de ver claramente su propia esencia-naturaleza. Cuando se conozcan verdaderamente a sí mismos, serán capaces de odiarse a ellos mismos y a Satanás, y estarán dispuestos a rebelarse contra Satanás y a someterse completamente a Dios. Una vez que una persona tenga esta determinación, podrá perseguirla verdad. Si las personas tienen un verdadero conocimiento de Dios, si su carácter satánico está purificado y las palabras de Dios se arraigan en ellas y se han convertido en su vida y en la base de su existencia, si viven según las palabras de Dios y han cambiado completamente y se han convertido en personas nuevas, entonces esto constituye una transformación en su carácter-vida. Un cambio en el carácter no significa tener una humanidad madura y experimentada, ni que las actitudes externas de las personas sean más dóciles que antes, que antes solían ser arrogantes, pero ahora se comunican razonablemente, o que no solían escuchar a nadie, pero ahora pueden escuchar a los demás un poco. No se puede decir que esos cambios externos sean transformaciones en el carácter. Por supuesto, las transformaciones en el carácter incluyen tales manifestaciones, pero el ingrediente clave es que su vida ha cambiado por dentro. Esto se debe enteramente a que las palabras de Dios y la verdad se han arraigado dentro de ellos, gobiernan en su interior y se han convertido en su vida. Su visión de las cosas también ha cambiado. Pueden calar directamente lo que sucede en el mundo y con la humanidad, cómo Satanás corrompe a la humanidad, cuál es la esencia del gran dragón rojo y cómo este se opone a Dios. Pueden odiar al gran dragón rojo y a Satanás en su corazón, y pueden volverse completamente hacia Dios y seguirlo. Esto significa que su carácter-vida ha cambiado, y Dios los ha ganado. Los cambios en el carácter-vida son fundamentales, mientras que los cambios en el comportamiento son superficiales. Solo aquellos que han logrado cambios en el carácter-vida son los que han obtenido la verdad, y solo ellos han sido ganados por Dios.

Todos los humanos corruptos viven para sí mismos. Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda; este es el resumen de la naturaleza humana. La gente cree en Dios para sí misma; cuando abandona las cosas y se esfuerza por Dios, lo hace para recibir bendiciones, y cuando es leal a Él, lo hace por la recompensa. En resumen, todo lo hace con el propósito de recibir bendiciones y recompensas y de entrar en el reino de los cielos. En la sociedad, la gente trabaja en su propio beneficio, y en la casa de Dios cumple con un deber para recibir bendiciones. La gente lo abandona todo y puede soportar mucho sufrimiento para obtener bendiciones. No existe mejor prueba de la naturaleza satánica del hombre. La gente cuyo carácter se ha transformado es distinta, cree que el sentido proviene de una vida acorde con la verdad, que el fundamento de ser humano es someterse a Dios, temerlo y apartarse del mal, que aceptar la comisión de Dios es una responsabilidad que es perfectamente natural y justificada, que solo aquellos que cumplen bien con el deber de un ser creado son aptos para ser llamados humanos y que, si ellos no son capaces de amar a Dios y retribuir Su amor, no son aptos para ser llamados humanos. Ellos sienten que vivir para uno mismo es vacío y carente de sentido, que las personas deben vivir para satisfacer a Dios, para cumplir bien con sus deberes y vivir una vida significativa, de manera que, incluso cuando llegue la hora de su muerte, se sentirán contentas y no tendrán el menor remordimiento, y que no habrán vivido en vano. Al comparar estos dos tipos de situaciones diferentes, se puede ver que la última es una persona cuyo carácter se ha transformado. Si se transforma el carácter-vida de una persona, su perspectiva sobre la vida también lo hará sin duda. Al tener ahora diferentes valores, nunca más vivirá para sí misma y nunca volverá a creer en Dios con el propósito de obtener bendiciones. Tal persona podrá decir: “Conocer a Dios vale mucho la pena. Si muero después de haber conocido a Dios, ¡habrá sido maravilloso! Si puedo conocer a Dios, y someterme a Dios, podré vivir una vida con sentido y no habré vivido en vano, ni moriré con remordimientos; no tendré quejas”. La perspectiva de la vida de esta persona se ha transformado. La razón principal de un cambio en el carácter-vida de uno porque uno posee la realidad-verdad, uno ha obtenido la verdad, y tiene conocimiento de Dios; entonces, la perspectiva propia sobre la vida ha cambiado y los valores no son los mismos de antes. La transformación comienza desde el corazón de uno, y desde el interior de la propia vida; sin duda alguna, no es un cambio externo. Después de haber empezado a creer en Dios, algunos nuevos creyentes dejan atrás el mundo secular. Cuando después se encuentran con no creyentes, estos creyentes no tienen mucho que decir y rara vez contactan a sus familiares y amigos no creyentes. Los no creyentes dicen: “Esta persona ha cambiado”. Así que los creyentes piensan: “Mi carácter-vida se ha transformado; estos no creyentes dicen que he cambiado”. ¿Se ha transformado realmente el carácter de esa persona? No. Lo que manifiestan son solo cambios externos. No ha habido ningún cambio real en su vida y su naturaleza satánica sigue arraigada dentro de su corazón, completamente intacta. En ocasiones, el fervor se ha apoderado de las personas por la obra del Espíritu Santo; pueden tener lugar algunos cambios externos y pueden hacer algunas buenas obras. Sin embargo, esto no es lo mismo que lograr una transformación en el carácter. Si no posees la verdad y tu idea de las cosas no ha cambiado, hasta el punto de que no es diferente de la de los no creyentes, y si tu perspectiva sobre la vida y tus valores no se han alterado tampoco y ni siquiera tienes un corazón temeroso de Dios, que es lo mínimo que deberías poseer, entonces no podría estar más lejos de conseguir un cambio de carácter. Para conseguir un cambio en el carácter, lo fundamental es buscar el entendimiento de Dios y tener un entendimiento verdadero de Él. Por ejemplo, Pedro; cuando Dios quiso entregarlo a Satanás, él dijo: “Incluso si me entregas a Satanás, sigues siendo Dios, eres todopoderoso y todo está en Tus manos. ¿Cómo podría no alabarte por las cosas que haces? Pero si pudiera conocerte antes de morir, ¿no sería mejor?”. Él sentía que, en la vida de las personas, conocer a Dios era lo más importante; después de esto, cualquier tipo de muerte estaría bien, y cualquier forma en la que Dios la manejara también. Él sentía que conocer a Dios era la cosa más crucial; si no obtenía la verdad, nunca podría estar satisfecho, pero tampoco se quejaría contra Dios. Solo odiaría el hecho de no haber perseguido la verdad. Dado el espíritu de Pedro, su ferviente búsqueda de conocer a Dios demuestra que su visión de la vida y de los valores había cambiado. Su profundo anhelo de conocer a Dios demuestra que realmente había conocido a Dios. Por eso, a partir de esta afirmación, uno puede ver que su carácter cambió, que él era una persona cuyo carácter se había transformado. Muy al final de su experiencia, Dios dijo que él era quien tenía mayor entendimiento de Él, y quien lo amaba de verdad. Sin la verdad, el carácter-vida de uno nunca puede cambiar de verdad. Solo si podéis perseguir de veras la verdad y entrar en la realidad-verdad, podréis lograr un cambio en vuestro carácter-vida.

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