Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra (Parte 1)

En primer lugar, cantemos un himno:

Himno del reino

(I) El reino ha venido al mundo

1 El reino ha venido al mundo. La persona de Dios es rica y completa. ¿Quién no se siente afortunado? ¿Quién no bailaría por esto? ¡Oh, Sion! ¡Alza tu bandera victoriosa, celebra a Dios! ¡Canta tu canción victoriosa, difunde el santo nombre de Dios! Todos aclaman y alaban a Dios. Todas las bocas llaman al verdadero y único Dios. Todos miran los actos de Dios. El reino ha venido al mundo, al mundo.

2 Todas las cosas en la tierra, ¡apresuraos a purificaros, a ofrecer sacrificios a Dios! ¡Todas las estrellas en el cielo! ¡Regresad adonde estabais a demostrar el poder de Dios en el universo! Dios escucha atento las voces del pueblo en la tierra; sus canciones llenas de su amor y respeto infinito por Dios. Todos aclaman y alaban a Dios. Todas las bocas llaman al verdadero y único Dios. Todos miran los actos de Dios. El reino ha venido al mundo, al mundo.

3 El día que todas las cosas reviven, Dios mismo al mundo llega. ¡Justo entonces, las flores florecen, los pájaros cantan, todo se regocija! Al oír el saludo del reino, cae el reino de Satanás, hecho pedazos por el himno del reino, ¡nunca volverá a resurgir! Todos aclaman y alaban a Dios. Todas las bocas llaman al verdadero y único Dios. Todos miran los actos de Dios. El reino ha venido al mundo, al mundo.

4 Gente del mundo, ¿quién se atreve a levantarse y resistirse? Pues Dios ha venido a la tierra, y con Él Su ira y todos los desastres. ¡El reino del mundo se ha convertido en el de Dios! Las nubes blancas en el cielo ondean y pasan. Bajo el cielo, el agua en los ríos y los lagos se agita y mana, entona una melodía con alegría. Los animales que descansan salen de sus guaridas. Dios despierta a los pueblos dormidos. ¡El día ha llegado! ¡Ellos ofrecen a Dios las canciones más hermosas! Todos aclaman y alaban a Dios. Todas las bocas llaman al verdadero y único Dios. Todos miran los actos de Dios. El reino ha venido al mundo. El reino ha venido al mundo, al mundo.

¿Qué pensáis cada vez que cantáis esta canción? (Nos sentimos muy entusiasmados y emocionados, y pensamos en lo gloriosa que es la belleza del reino, en cómo la humanidad y Dios estarán juntos por siempre). ¿Ha pensado alguien en la forma que deben adoptar los seres humanos para estar junto a Dios? En vuestra imaginación, ¿cómo deben ser las personas para unirse a Dios y disfrutar la vida gloriosa que seguirá en el reino? (Deben cambiar su carácter). Deben cambiar su carácter, pero ¿hasta qué punto? ¿Cómo serán después de que lo hayan cambiado? (Se volverán santos). ¿Cuál es el criterio de la santidad? (Todos nuestros pensamientos y consideraciones deben ser compatibles con Cristo). ¿Cómo se manifiesta esa compatibilidad? (La persona no se resiste a Dios ni lo traiciona, puede someterse a Él por completo y tiene una temerosa reverencia hacia Dios en el corazón). Algunas de vuestras respuestas están en el camino correcto. Abrid, todos, vuestro corazón y dadle voz a lo que deseéis decir. (Las personas que viven con Dios en el reino deben ser capaces de cumplir sus deberes —con lealtad— a través de buscar la verdad sin que ninguna persona, acontecimiento u objeto las frene. Es entonces que se pueden alejar de la influencia de las tinieblas, sintonizar su corazón con Dios, temer a Dios y apartarse del mal). (Nuestra perspectiva de las cosas puede armonizarse con Dios, y nos podemos alejar de la influencia de las tinieblas. Como mínimo, podemos llegar a donde ya no somos explotados por Satanás y donde desechamos cualquier carácter corrupto y nos sometemos a Dios. Creemos que es esencial que las personas se alejen de la influencia de las tinieblas. Los que no pueden alejarse de la influencia de las tinieblas ni escapar de las ataduras de Satanás no han alcanzado la salvación de Dios). (Con el fin de cumplir con el estándar para ser perfeccionadas por Dios, las personas deben estar sintonizadas en mente y corazón con Él y no resistirse más a Él. Deben poder conocerse a sí mismas, poner la verdad en práctica, lograr tener un entendimiento de Dios, amarle y sintonizarse con Él. Es lo único que se requiere).

Cuánto pesan los desenlaces de las personas en su corazón

Parece que tenéis algunos pensamientos acerca del camino que debéis seguir y habéis desarrollado cierta comprensión de él o apreciación por él. Sin embargo, que todas las palabras que habéis pronunciado resulten ser huecas o reales depende del enfoque que adoptéis en vuestra práctica cotidiana. A lo largo de los años, todos habéis cosechado ciertos frutos de cada aspecto de la verdad, tanto en términos de doctrina como del contenido real de la verdad. Esto demuestra que, en la actualidad, las personas ponen mucho énfasis en esforzarse por la verdad, y, como consecuencia, cada aspecto y cada elemento de la verdad sin duda ha echado raíces en el corazón de algunas personas. Sin embargo, ¿qué es lo que Yo más temo? Que, a pesar del hecho de que estos asuntos de la verdad y estas teorías se hayan arraigado en vuestro corazón, su contenido real tenga allí poca esencia. Cuando enfrentéis problemas, y ante las pruebas y decisiones, ¿cuánto uso práctico tendrá para vosotros la realidad de estas verdades? ¿Puede ayudaros a superar vuestras dificultades y a salir de vuestras pruebas, de modo que podáis cumplir la voluntad de Dios? ¿Os mantendréis firmes en medio de vuestras pruebas y daréis un testimonio rotundo de Dios? ¿Os han preocupado alguna vez estos asuntos? Os pregunto esto: en vuestro corazón y en todos vuestros pensamientos y contemplaciones diarios, ¿qué es lo más importante para vosotros? ¿Habéis llegado alguna vez a una conclusión sobre esto? ¿Qué creéis que es más importante para vosotros? Algunas personas responden “Poner en práctica la verdad, por supuesto”, mientras que otras dicen “Leer la palabra de Dios cada día, evidentemente”. Otras afirman “Acudir delante de Dios y orar a Él cada día, desde luego”, y después están aquellas que opinan “Sin duda, cumplir con mi deber cada día de forma adecuada”. Algunas personas incluso dicen que en lo único que piensan es en cómo satisfacer a Dios, cómo obedecerle en todas las cosas y cómo actuar en armonía con Su voluntad. ¿Es eso cierto? ¿Eso es todo? Por ejemplo, algunos dicen: “Sólo quiero someterme a Dios, pero cuando me encuentro con un problema soy incapaz de hacerlo”. Otros dicen: “Solo quiero satisfacer a Dios, y estaría bien aun si pudiera satisfacerlo solo una vez, pero nunca puedo satisfacerlo”. Algunas personas dicen: “Yo solo quiero someterme a Dios. En momentos de prueba solo quiero someterme a Sus arreglos, a Su soberanía y a Sus disposiciones sin quejas ni exigencias. Sin embargo, casi ninguna vez logro someterme”. Otras más dicen: “Cuando afronto decisiones, nunca puedo escoger poner en práctica la verdad. Siempre quiero satisfacer la carne y cumplir mis deseos personales egoístas”. ¿A qué se debe esto? Antes de que llegue la prueba de Dios, ¿os habréis retado ya muchas veces y puesto a prueba una y otra vez? Ved si auténticamente podéis someteros a Dios y satisfacerlo realmente, y si podéis garantizar que no vais a traicionarlo; ved si podéis evitar satisfaceros a vosotros mismos, cumplir vuestros deseos egoístas, y, en cambio, satisfacer solo a Dios, sin tomar decisiones individuales. ¿Hace eso alguien? En realidad, delante de vuestros ojos solo se ha colocado un hecho, y es aquello en lo que cada uno de vosotros está más interesado y lo que más deseáis saber: se trata del desenlace y el destino de cada uno. Tal vez no seáis conscientes de ello, pero es innegable. En lo tocante a la verdad del desenlace de las personas, a la promesa de Dios a la humanidad y a la clase de destino al que Dios pretende llevar a las personas, sé que algunos ya han estudiado varias veces las palabras de Dios sobre estos temas. Después están los que buscan una y otra vez la respuesta y meditan sobre ella en su mente, sin que se les llegue a ocurrir nada, o tal vez acaban llegando a alguna conclusión ambigua. Al final, siguen sin estar seguros de qué tipo de desenlace les espera. Cuando cumplen con sus deberes, la mayoría de las personas tienden a querer conocer respuestas definitivas a las siguientes preguntas: “¿Cuál será mi desenlace? ¿Podré seguir esta senda hasta el final? ¿Cuál es la actitud de Dios hacia la humanidad?”. Algunos incluso se preocupan de esta manera: “En el pasado hice y dije algunas cosas, desobedecí a Dios, llevé a cabo acciones que lo traicionaron y, en ciertos casos, no le satisfice, lastimé Sus sentimientos y le decepcioné e hice que me aborreciese y detestase. Tal vez, por lo tanto, mi final sea una incógnita”. Sería justo decir que la mayoría de las personas se sienten inquietas respecto a su desenlace. Nadie se atreve a decir: “Estoy totalmente convencido de que seré un sobreviviente; estoy cien por ciento seguro de que puedo cumplir la voluntad de Dios. Soy una persona que está en sintonía con el corazón de Dios; soy alguien a quien Dios elogia”. Algunas personas piensan que es particularmente difícil seguir el camino de Dios y que poner en práctica la verdad es lo más difícil de todo. En consecuencia, tales personas están convencidas de que nadie las puede ayudar y no se atreven a tener esperanza en cuanto a tener un buen desenlace. O quizás creen que no pueden cumplir la voluntad de Dios y que, por tanto, no pueden convertirse en sobrevivientes. Debido a esto aseguran que no tienen un desenlace y no pueden lograr tener un buen destino. Independientemente de cómo piensen exactamente, todos se han preguntado sobre su desenlace muchas veces. En lo referente a su futuro y a qué recibirán cuando Dios haya acabado Su obra, están calculando y planificando constantemente. Algunos pagan el doble del precio; otros abandonan a sus familias y sus trabajos; otros más renuncian a sus matrimonios. Hay quienes dimiten para esforzarse por Dios y quienes dejan sus hogares para cumplir con su deber; algunos escogen las dificultades y empiezan a asumir las tareas más amargas y agotadoras; algunos deciden dedicar sus riquezas y todo lo que tienen, y también están los que eligen buscar la verdad y esforzarse por conocer a Dios. Sin importar cómo decidáis practicar, ¿es importante la manera como lo hacéis o no? (No, no lo es). ¿Cómo explicamos, pues, esta “falta de importancia”? Si el método de práctica no es importante, entonces ¿qué lo es? (Un buen comportamiento externo no es representativo de poner la verdad en práctica). (Los pensamientos de cada individuo no son importantes; la clave está en si hemos puesto o no la verdad en práctica y si amamos o no a Dios). (La caída de anticristos y falsos líderes nos ayuda a entender que el comportamiento externo no es lo más crucial. En apariencia, han abandonado muchas cosas, y parecen dispuestos a pagar el precio, pero tras un examen más minucioso podemos ver que simplemente no veneran a Dios, sino que se oponen a Él en todos los aspectos. En momentos cruciales, siempre están de parte de Satanás e interfieren con la obra de Dios. Por tanto, aquí las principales consideraciones son de qué lado estaremos cuando llegue el momento y cuáles son nuestros puntos de vista sobre las cosas). Todos habláis bien, y se diría que ya poseéis un entendimiento básico y un estándar que cumplir respecto a poner en práctica la verdad, las intenciones de Dios y lo que Él exige de la humanidad. Que seáis capaces de hablar así es muy conmovedor. Aunque parte de lo que decís no es muy preciso, ya os habéis acercado a una explicación adecuada de la verdad, y esto demuestra que habéis desarrollado vuestro propio entendimiento real de las personas, los acontecimientos y los objetos que os rodean, de todo vuestro entorno tal como lo ha dispuesto Dios, y de todo lo que podéis ver. Este es un entendimiento cercano a la verdad. Aunque lo que dijisteis no es totalmente exhaustivo y algunas palabras no son muy apropiadas, vuestra comprensión ya se está acercando a la realidad de la verdad. Oíros hablar de esta forma me hace sentir muy bien.

Las creencias de las personas no pueden ocupar el lugar de la verdad

Algunas personas son capaces de soportar dificultades, pueden pagar el precio, externamente se comportan muy bien, son bastante respetadas y cuentan con la admiración de los demás. ¿Diríais que este tipo de comportamiento externo puede considerarse la puesta en práctica de la verdad? ¿Podría determinarse que estas personas están satisfaciendo la voluntad de Dios? ¿Por qué, una y otra vez, las personas ven a estos individuos y creen que están satisfaciendo a Dios, que caminan por la senda de poner en práctica la verdad y se mantienen en el camino de Dios? ¿Por qué piensan así algunas personas? Solo hay una explicación para ello. ¿Cuál es? Pues que un gran número de personas no tiene muy claras algunas cuestiones, como qué es poner en práctica la verdad, qué significa satisfacer a Dios y poseer genuinamente la realidad de la verdad. Así pues, algunos son engañados con frecuencia por los que, en apariencia, son espirituales, nobles, elevados y grandes. En lo que respecta a las personas que pueden hablar con elocuencia de letras y doctrinas, y cuyo discurso y acciones parecen dignos de admiración, quienes son engañados por ellos jamás han analizado la esencia de sus acciones, los principios subyacentes a sus obras o cuáles son sus objetivos. Además, tampoco han observado si estas personas se someten verdaderamente a Dios ni tampoco han determinado si auténticamente temen a Dios y se apartan del mal. Nunca han discernido la esencia de la humanidad de estas personas. Más bien, empezando por el primer paso que consiste en familiarizarse con ellas, llegan poco a poco a admirarlas, a venerarlas, y estas personas acaban convirtiéndose en sus ídolos. Asimismo, en la mente de algunos, los ídolos a los que adoran —y que creen que pueden abandonar a su familia y su trabajo, y que por fuera parecen capaces de pagar el precio— son los que están satisfaciendo realmente a Dios y los que pueden lograr de verdad un buen final y un buen destino. En su mente, estos ídolos son a los que Dios elogia. ¿Qué los induce a creer tal cosa? ¿Cuál es la esencia de esta cuestión? ¿A qué consecuencias puede llevar? Expongamos, en primer lugar, el tema de su esencia.

Básicamente, estos asuntos relativos a los puntos de vista de las personas, sus métodos de práctica, los principios de práctica que deciden adoptar y aquello en lo que cada uno tiende a centrarse no tienen nada que ver con las exigencias de Dios hacia la humanidad. Ya sea que se centren en asuntos superficiales o profundos, o en letras y doctrinas o en la realidad, las personas no se ciñen a lo que más deberían ceñirse ni saben lo que más deberían saber. Esto se debe a que la verdad no les gusta en absoluto. Por tanto, no están dispuestas a invertir tiempo ni esfuerzo en buscar y poner en práctica los principios de práctica que se encuentran en las declaraciones de Dios. Más bien, prefieren utilizar atajos, resumir lo que entienden y lo que saben que es una buena práctica y un buen comportamiento; este resumen pasa a ser, pues, el objetivo a perseguir, lo cual toman como la verdad a practicar. La consecuencia directa de esto es que las personas utilizan el buen comportamiento humano como sustituto de poner en práctica la verdad, algo que también satisface su deseo de ganarse el favor de Dios. Esto les proporciona un capital con el que lidiar con la verdad, que también utilizan para razonar con Dios y competir con Él. Al mismo tiempo, las personas dejan de lado a Dios, sin escrúpulos, y colocan en Su lugar a los ídolos a los que admiran. Solo existe una causa fundamental por la que estas personas llevan a cabo y sostienen acciones y puntos de vista tan ignorantes, así como opiniones y prácticas parciales, y hoy os hablaré de ello. La razón es que, aunque las personas pueden seguir a Dios, orar a Él y leer Sus declaraciones cada día, no entienden realmente Su voluntad. Aquí está la raíz del problema. Si alguien entendiera el corazón de Dios y supiera lo que a Él le gusta, lo que Él detesta, lo que quiere, lo que rechaza, a qué clase de persona ama, qué clase de persona no le gusta, qué tipo de estándar usa cuando hace exigencias a las personas y qué tipo de enfoque adopta para perfeccionarlas, ¿podría esa persona seguir teniendo sus propias opiniones personales? ¿Podrían tales personas simplemente ir y adorar a alguien más? ¿Podría un ser humano común y corriente ser su ídolo? Las personas que entienden la voluntad de Dios poseen un punto de vista ligeramente más racional que ese. No van a idolatrar arbitrariamente a una persona corrupta y, mientras caminan por la senda de poner en práctica la verdad, tampoco creerán que ceñirse ciegamente a unas cuantas reglas o principios sencillos equivale a poner en práctica la verdad.

Hay muchas opiniones respecto al estándar mediante el cual Dios determina el desenlace de las personas

Volvamos a este tema y sigamos discutiendo el asunto del desenlace.

Ya que cada persona está preocupada por su propio desenlace, ¿sabéis cómo lo determina Dios? ¿De qué manera determina Dios el desenlace de alguien? Además, ¿qué tipo de estándar emplea para determinarlo? Cuando el desenlace de una persona está aún por decidirse, ¿qué hace Dios para revelarlo? ¿Lo sabe alguien? Como acabo de mencionar, algunos ya han pasado mucho tiempo investigando las palabras de Dios en un esfuerzo por buscar pistas sobre los desenlaces de las personas, sobre las categorías en las que se dividen estos desenlaces y sobre los diversos desenlaces que esperan a los distintos tipos de personas. También esperan averiguar cómo la palabra de Dios dicta el desenlace de las personas, qué tipo de estándar usa Dios, y exactamente cómo determina el desenlace de una persona. No obstante, al final, estas personas nunca consiguen encontrar ninguna respuesta. De hecho, en las declaraciones de Dios se dice muy poco al respecto. ¿Por qué? Como el desenlace de las personas está aún por revelarse, Dios no desea decirle a nadie lo que va a ocurrir al final ni desea comunicarle a nadie su destino antes de tiempo, pues hacerlo no tendría ningún beneficio para la humanidad. Aquí y ahora, solo deseo hablaros sobre la forma en la que Dios determina el desenlace de las personas, acerca de los principios que Él emplea en Su obra para determinar y manifestar dichos desenlaces, así como sobre el estándar que utiliza para determinar si alguien puede sobrevivir o no. ¿No son estas las cuestiones que más os preocupan? Así pues, ¿cómo creen las personas que Dios determina el desenlace del hombre? Hace un momento mencionasteis algo sobre este asunto: algunos de vosotros dijisteis que tiene que ver con cumplir fielmente con los propios deberes y con esforzarse por Dios. Otros afirmaron que se trata de someterse a Dios y satisfacerle; hubo quienes aseveraron que un factor es someterse a las instrumentaciones de Dios, y, también, quienes opinaron que la clave es tratar de pasar desapercibido… Cuando ponéis en práctica estas verdades, y cuando practicáis según los principios que creéis correctos, ¿sabéis lo que piensa Dios? ¿Habéis considerado alguna vez si continuar así satisface Su voluntad? ¿Cumple con Su estándar? ¿Atiende a Sus exigencias? Creo que la mayoría de las personas no reflexiona mucho sobre esas cuestiones. Se limitan a aplicar mecánicamente una parte de la palabra de Dios, de los sermones, o los estándares de ciertas figuras espirituales a las que idolatran, obligándose a hacer esto y aquello. Creen que esta es la forma correcta, así que siguen ciñéndose a ella y llevándola a cabo sin importar lo que ocurra al final. Algunas personas piensan: “He tenido fe durante muchos años; siempre lo he hecho así; siento que en verdad he satisfecho a Dios y que he obtenido mucho de ello. Esto es porque he llegado a entender muchas verdades durante este tiempo, además de muchas cosas que antes no entendía. En concreto, muchas de mis ideas y opiniones han cambiado, mis valores de vida han cambiado enormemente y ahora tengo un entendimiento bastante bueno de este mundo”. Estas personas creen que se trata de una cosecha y que es el resultado final de la obra de Dios para la humanidad. En vuestra opinión, con estos estándares y considerando todas vuestras prácticas en conjunto, ¿estáis satisfaciendo la voluntad de Dios? Algunos de vosotros responderéis con toda certeza: “¡Por supuesto! Estamos practicando según la palabra de Dios, de acuerdo con lo que lo de Lo Alto predicó y comunicó. Estamos cumpliendo siempre con nuestros deberes y siguiendo constantemente a Dios, y nunca le hemos abandonado. Por tanto, podemos decir con total confianza que estamos satisfaciendo a Dios. No importa cuánto entendamos Sus intenciones y cuánto comprendamos de Su palabra, siempre hemos estado en el camino de buscar ser compatibles con Él. Mientras actuemos y practiquemos de la forma correcta, estamos destinados a lograr el resultado correcto”. ¿Qué pensáis de esta perspectiva? ¿Es correcta? Quizás haya quienes digan: “Nunca había pensado antes en estas cosas. Solo creo que mientras continúe cumpliendo con mi deber y siga actuando según las exigencias de las declaraciones de Dios, puedo sobrevivir. Nunca he considerado el asunto de si puedo satisfacer el corazón de Dios ni si estoy cumpliendo con el estándar que Él ha establecido. Como Dios nunca me lo ha indicado ni me ha proporcionado instrucciones claras, creo que mientras siga obrando y no me detenga, Él estará satisfecho y no debería plantearme ninguna exigencia adicional”. ¿Son estas creencias correctas? En lo que a Mí respecta, esta forma de practicar, de pensar, y estos puntos de vista conllevan fantasías y un poco de ceguera. Tal vez que Yo diga esto cause que alguno de vosotros os sintáis un poco desanimados, y penséis: “¿Ceguera? Si esto es ceguera, nuestra esperanza de salvación y de supervivencia es muy escasa e incierta, ¿no es así? Al expresarlo de esta manera, ¿no estás vertiendo un jarro de agua fría sobre nosotros?”. Creáis lo que creáis, lo que digo y hago no tiene el propósito de haceros sentir como si se estuviera vertiendo un jarro de agua fría sobre vosotros. Más bien, tiene la intención de incrementar vuestro entendimiento de las intenciones de Dios y vuestra comprensión de lo que Él está pensando, lo que quiere lograr, qué tipo de personas le gustan, a cuáles detesta, qué aborrece, a qué tipo de persona desea ganar, y a qué tipo de persona desdeña. La intención de mis palabras es aportar claridad a vuestra mente y proporcionaros un entendimiento claro de cuánto se han desviado del estándar exigido por Dios las acciones y los pensamientos de todos y cada uno de vosotros. ¿Acaso es muy necesario hablar de estos temas? Lo es, porque sé que habéis tenido fe durante mucho tiempo y habéis escuchado mucha predicación, pero estas son precisamente las cosas de las que más carecéis. Aunque hayáis registrado cada verdad en vuestros cuadernos y hayáis memorizado y grabado en vuestro corazón algunas de estas cosas que os parecen personalmente importantes, y aunque planeáis usar estas cosas para satisfacer a Dios durante vuestra práctica, usarlas cuando os encontréis en necesidad o para atravesar los tiempos difíciles que tenéis ante vosotros; o simplemente dejáis que estas cosas os acompañen mientras vivís vuestra vida, por lo que a Mí respecta, independientemente de cómo lo hagas, si simplemente lo estáis haciendo, esto no es tan importante. ¿Qué es, pues, muy importante? Que mientras practiques, debes saber en el fondo, con absoluta certeza, si todo lo que estás haciendo, cada acto individual, está de acuerdo con lo que Dios quiere, y si todas tus acciones, todos tus pensamientos y los resultados y el objetivo que deseas conseguir satisfacen realmente la voluntad de Dios, así como si atienden o no a Sus exigencias y si Él los aprueba o no. Son estas las que son muy importantes.

El fin de todas las cosas se está acercando, ¿quieres saber cómo el Señor recompensará el bien, castigará el mal y determinará el fin de cada uno? Bienvenido a contactarnos para descubrir la respuesta.

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