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La Palabra manifestada en carne (Continuación)

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La Palabra manifestada en carne (Continuación)

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Cómo establece Dios el desenlace del hombre y el estándar por medio del cual lo hace

Antes de tener cualquiera de tus opiniones o conclusiones, deberías entender primero la actitud de Dios hacia ti, lo que Él está pensando, y después decidir si tu propio pensamiento es o no correcto. Dios nunca ha usado unidades de tiempo para establecer el desenlace de una persona ni ha utilizado la cantidad de sufrimiento soportado por alguien para ello. ¿Qué usa, pues, Dios como estándar para establecer el final del hombre? Lo que más se ajusta a los conceptos de las personas es la utilización de unidades de tiempo para establecer el final de las personas. Y también hay individuos a los que veis a menudo, quienes en un punto dedicaron, invirtieron, pagaron y sufrieron mucho. Estos son los que, en vuestra opinión, Dios puede salvar. Todo lo que estas personas muestran y viven es precisamente el concepto que la humanidad tiene del estándar por el cual Dios establece el desenlace del hombre. Independientemente de lo que creáis, no enumeraré estos ejemplos uno por uno. En resumen, siempre y cuando no sea el estándar del propio pensamiento de Dios, entonces es algo que procede de la imaginación del hombre, y todo pertenece a los conceptos del hombre. ¿Cuál es la consecuencia de insistir ciegamente en tu propio concepto e imaginación? Obviamente, la consecuencia sólo puede ser el desdén de Dios hacia ti. Esto se debe a que siempre alardeas de tus cualificaciones delante de Él, compites con Él, y discutes con Él; ni siquiera intentas comprender de verdad Su pensamiento ni Sus propósitos, ni Su actitud hacia la humanidad. Proceder así es ensalzarte a ti mismo por encima de todo, y no honrar a Dios. Tú crees en ti mismo; no crees en Él. Dios no quiere ni salvará a este tipo de persona. Si eres capaz de abandonar un punto de vista así, y rectificas tus opiniones incorrectas del pasado; si pudieras proceder según Sus exigencias; comenzar a practicar el camino de temer a Dios y apartarte del mal desde ahora en adelante; lograr honrar a Dios, porque es grande en todas las cosas; no uses tus propias fantasías, tus puntos de vista ni tus creencias personales para definirte, definir a Dios. Si en vez de ello buscas Sus propósitos en todos los aspectos, logras una conciencia y un entendimiento de Su actitud hacia la humanidad, y usas el estándar de Dios para satisfacerle, ¡sería maravilloso! Esto significaría que estás a punto de emprender el camino de temer a Dios y apartarte del mal.

Como Dios no usa el que las personas piensen de un modo u otro ni sus ideas y sus puntos de vista, como estándar para establecer el desenlace del hombre, ¿qué tipo de estándar utiliza Él, pues? Dios usa las pruebas para ello. Existen dos estándares para utilizar las pruebas en el establecimiento del final del hombre: el primero es la cantidad de pruebas por las que pasan las personas, y el segundo es el resultado de ellas en las mismas. Estos dos indicadores establecen el desenlace del hombre. Ahora profundizaremos en ambos.

Ante todo, cuando te enfrentas a una prueba de Dios (nota: es posible que a tus ojos esta sea pequeña y no merezca la pena mencionarla), Él te hará claramente consciente de que se trata de Su mano sobre ti, y de que Él ha dispuesto esta circunstancia para ti. Cuando tu estatura es inmadura, Dios dispondrá pruebas con el fin de examinarte y estas se corresponderán con tu estatura, con aquello que eres capaz de entender y de resistir. ¿Probar qué parte de ti? Tu actitud hacia Dios. ¿Es esto tan importante? ¡Por supuesto que lo es! Es más, ¡es especialmente importante! Y es que esta actitud del hombre es el resultado que Dios quiere, lo más importante en lo que a Él respecta. De lo contrario, no dedicaría Sus esfuerzos a las personas involucrándose en estos tipos de obra. Dios quiere ver tu actitud hacia Él por medio de estas pruebas; comprobar si estás o no en el camino correcto; y verificar si le temes y te apartas del mal. Por tanto, independientemente de que entiendes mucho o poco de la verdad en ese momento particular, continuarás enfrentándote a la prueba de Dios, y siguiendo cualquier incremento en la cantidad de verdad que entiendas, Él seguirá disponiendo las pruebas que te correspondan. Cuando vuelvas a enfrentarte a una prueba, Dios quiere ver si tu punto de vista, tus ideas, y tu actitud hacia Él han crecido entretanto. Algunos dicen: “¿Por qué Dios quiere ver siempre las actitudes de las personas? ¿Acaso no ha visto que han puesto en práctica la verdad? ¿Por qué iba a seguir queriendo ver las actitudes de las personas?”. ¡Esto es parloteo irracional! Si Dios procede así, será que Sus propósitos radican en eso. Dios siempre observa a las personas desde su lado, viendo cada una de sus palabras y sus hechos, todos sus actos y movimientos, incluso cada pensamiento e idea. Todo lo que les ocurre a las personas: sus buenas obras, sus errores, sus transgresiones, e incluso sus rebeliones y traiciones, Dios las recogerá como pruebas cuando establezca sus desenlaces. A medida que Dios edifica paso a paso, cada vez oyes más verdad, cada vez aceptas más cosas positivas, información positiva, y la realidad de la verdad. En el transcurso de este proceso, las exigencias de Dios para ti también aumentarán. Al mismo tiempo, Él dispondrá pruebas mayores para ti. Su objetivo es examinar si tu actitud hacia Él ha madurado mientras tanto. Por supuesto, durante este tiempo, el punto de vista que Él exige de ti se ajusta a tu entendimiento de la realidad de la verdad.

Conforme tu estatura va creciendo gradualmente, el estándar que Dios exige de ti también va en aumento gradualmente. Cuando eres inmaduro, Dios te da un estándar muy bajo; cuando tu estatura es un poco mayor, te atribuirá un estándar un poco mayor. ¿Pero cómo será Dios contigo una vez hayas entendido toda la verdad? Hará que te enfrentes a pruebas aún mayores. Lo que Dios quiere obtener, lo que quiere ver en medio de ellas es que tengas un conocimiento más profundo de Él y un temor verdadero. En ese momento, las exigencias de Dios para ti serán mayores y “más duras” que cuando tu estatura era más inmadura (nota: las personas lo consideran duro, pero para Dios es realmente razonable.) Cuando Él hace que las personas pasen por pruebas, ¿qué tipo de realidad quiere crear? Él les está pidiendo de forma constante que le entreguen su corazón. Algunos dirán: “¿Cómo se hace eso? Yo cumplo con mi deber, abandoné mi hogar y mi sustento, me esforcé por Dios. ¿No son todas estas cosas ejemplos de haberle dado mi corazón? ¿De qué otra forma podría hacerlo? ¿Acaso estas cosas no son ejemplos de entrega de mi corazón a Dios? ¿Cuál es Su exigencia específica?”. Es una demanda muy simple. De hecho, algunas personas ya han entregado su corazón a Dios en diversos grados y en distintas etapas de sus pruebas. Pero la inmensa mayoría de ellas nunca lo hacen. Cuando Él te pone una prueba, verifica si tu corazón está con Él, con la carne o con Satanás. Cuando Él te pone una prueba, comprueba si estás en una postura de oposición a Él o compatible con Él, y si tu corazón está del mismo lado que Él. Cuando eres inmaduro y te enfrentas a pruebas, tu confianza es muy baja, y no sabes exactamente qué necesitas hacer para satisfacer los propósitos divinos, porque tu entendimiento respecto a la verdad es limitado. A pesar de todo esto, aún puedes orar genuina y sinceramente a Dios, estar dispuesto a darle tu corazón, hacer de Él tu soberano, y estar dispuesto a ofrecerle aquellas cosas que te parecen más valiosas. En esto consiste haberle entregado ya tu corazón. A medida que vas escuchando más predicación y entiendes mejor la verdad, tu estatura también irá madurando. El estándar que Dios te exige en este momento no es el mismo que cuando eras inmaduro; Él exige un estándar más alto que ese. Cuando el hombre le entrega a Dios su corazón gradualmente, se acerca cada vez más a Él; cuando el hombre puede acercarse de verdad a Dios, él tendrá un corazón que le teme cada vez más. Esta es la clase de corazón que Dios quiere.

Cuando Dios quiere obtener el corazón de alguien, le envía numerosas pruebas. En el transcurso de estas, si la persona no le entrega su corazón y Él comprueba que no tiene la actitud alguna, es decir, que no aborda las cosas ni se comporta como alguien que le teme, ni ve en ella la actitud ni la decisión de apartarse del mal, Si las cosas son así, tras muchas pruebas Dios retirará Su paciencia para con este individuo y no lo tolerará más. Dejará de ponerle pruebas y no obrará más en él. ¿Qué significa esto entonces para el desenlace de esta persona? Significa que no tendrá resultado alguno. Es posible que no haya hecho mal. También puede ser que no haya intervenido para perturbar o interrumpir. O que no se haya resistido abiertamente a Dios. Sin embargo, el corazón de esta persona está escondido de Él. Nunca ha tenido una actitud y un punto de vista claros hacia Dios, y Él no puede ver con claridad que le haya entregado su corazón ni que esta persona esté buscando temerle y apartarse del mal. Dios ya no tiene paciencia para estas personas, no pagará ningún precio más, no extenderá más misericordia, y no obrará más en ellas. La vida de la creencia en Dios de esta persona ya ha terminado. Esto se debe a que, en las muchas pruebas que Dios le ha puesto, no ha obtenido el resultado que Él quiere. Existen, pues, numerosas personas en las que nunca he visto el esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo. ¿Cómo se puede ver? Este tipo de persona podría haber creído en Dios durante muchos años, y haber sido muy activa superficialmente. Habrá leído muchos libros, tratado muchos asuntos, llenado más de 10 cuadernos con notas y dominado muchas letras y doctrinas. Sin embargo, nunca se ha producido un crecimiento y un punto de vista visibles de ella hacia Dios ni una actitud clara. Es decir, no se puede ver el corazón de esta persona. Lo tiene siempre está envuelto, sellado; está sellado para Dios. Por tanto, Él no ha visto el verdadero corazón de esta persona, no ha visto el verdadero temor de ella hacia Dios e incluso más, tampoco ha visto cómo anda esta persona en el camino de Dios. Si hasta ahora Dios no ha ganado a este tipo de persona, ¿podrá hacerlo en el futuro? ¡No puede! ¿Seguirá Él luchando por cosas que no pueden obtenerse? ¡No lo hará! ¿Cuál es, entonces, la actitud actual de Dios hacia estas personas? (Él las desdeña, no les presta atención.) ¡No les presta atención! Dios no presta atención a esta clase de persona; las desdeña. Habéis memorizado estas palabras con mucha rapidez y precisión. ¡Parece que habéis entendido lo que habéis oído!

Al principio de seguir a Dios, algunas personas son inmaduras e ignorantes; no entienden Sus propósitos y tampoco saben lo que es creer en Él; adoptan una forma artificial y errónea de creer en Él, de seguirle. Cuando esta clase de persona se enfrenta a una prueba, no es consciente de la misma, y es insensible a la dirección y el esclarecimiento de Dios. No sabe lo que es entregarle su corazón ni lo que significa mantenerse firme durante una prueba. Dios le asignará a esta persona una cantidad de tiempo limitada, durante la cual le permitirá entender cuál es Su prueba, cuáles son Sus propósitos. Seguidamente, esta persona deberá exponer su punto de vista. Respecto a esas personas que se encuentran en esta etapa, Dios sigue esperando. En cuanto a las personas cuyas opiniones siguen titubeando de un lado al otro, que quieren dar su corazón a Dios pero que no se reconcilian con hacerlo, las que, aun habiendo puesto en práctica algunas verdades básicas cuando se enfrentan a una prueba importante, la esquivan y se quieren rendir, ¿cuál es la actitud de Dios hacia estas personas? Él sigue teniendo alguna expectativa con ellas. El resultado depende de sus actitudes y actuaciones. ¿Cómo responde Dios si las personas no están activas para progresar? Se rinde. Esto se debe a que antes de que Él te abandone, tú ya te has rendido. Por tanto, no puedes culpar a Dios por ello, ¿verdad? ¿Te parece justo? (Es justo.)

Una cuestión actual da lugar a todo tipo de incomodidad en las personas

Existe otro tipo de persona que tiene el resultado más trágico de todos. Son las que menos me gusta mencionar. Lo trágico no es que reciba el castigo de Dios ni que Sus exigencias hacia ellas sean duras y con un desenlace funesto. Lo es más bien porque se lo hacen a sí mismas, como se suele decir: Cavan su propia tumba. ¿Qué tipo de persona es esta? Es la que no anda por la senda correcta, y su desenlace se revela de antemano. Dios ve a este tipo de persona como el objetivo máximo de Su aversión. Como algunos dicen, son los más trágicos de todos. Este tipo de persona se entusiasma al principio con seguir a Dios; paga muchos precios, tiene una buena opinión de la perspectiva de la obra de Dios; tiene mucha imaginación sobre su propio futuro; confía particularmente en Dios y cree que Él puede hacer completo al hombre y llevarlo a un destino glorioso. Sin embargo, por la razón que sea, esta persona huye durante el transcurso de la obra de Dios. ¿Qué significa que huye? Quiere decir que desaparece sin un adiós, sin hacer ruido. Se va sin una palabra. Aunque esta clase de persona afirma creer en Dios, en realidad nunca echa raíces en el camino de la creencia en Él. Así, independientemente de que hayan creído durante largo tiempo, sigue cabiendo la posibilidad de apartarse de Dios. Unos se van para meterse en negocios, otros para vivir su vida, algunos para enriquecerse, para casarse, tener un hijo… Entre los que se van, algunos sienten remordimientos de conciencia y quieren volver, y otros se las arreglan de forma muy pobre, yendo a la deriva por el mundo durante años y años. Estos últimos han experimentado mucho sufrimiento, y creen que estar en el mundo es demasiado doloroso, y que no se les puede separar de Dios. Quieren volver a la casa de Dios para recibir alivio, paz, gozo, y seguir creyendo en Él a fin de escapar al desastre, o ser salvados y obtener un hermoso destino. Esto es porque consideran que el amor de Dios es ilimitado, que Su gracia es inagotable y no se gasta jamás. Creen que hayan hecho lo que hayan hecho, Dios debería perdonarlos y ser tolerante con su pasado. Afirman querer volver y cumplir con su deber. Son aquellos que hasta donan parte de sus pertenencias a la iglesia, esperando que este sea su camino de vuelta a la casa de Dios. ¿Cuál es la actitud de Él hacia este tipo de persona? ¿Cómo debería establecer su desenlace? Sentíos libres de hablar. (Pensaba que Dios admitiría a este tipo de persona, pero después de oír esto, quizás no la vuelva a aceptar.) ¿Y cuál es tu razonamiento? (Este tipo de persona se presenta delante de Dios para que su desenlace no sea de muerte. No viene con sinceridad genuina, sino que lo hace a sabiendas de que la obra de Dios terminará pronto; acude bajo el engaño de recibir bendiciones.) Estás diciendo que esta persona no cree sinceramente en Dios. Entonces, ¿Él no puede admitirla? ¿Es eso? (Sí.) (Para mí, esta clase de persona es una oportunista, y no cree sinceramente en Dios.) No ha venido para creer en Dios; es una oportunista. ¡Bien dicho! Estos oportunistas son el tipo de persona que todos aborrecen. Sencillamente se dejan llevar por la corriente, y no se les puede molestar a no ser que consigan algo de ello. ¡Son despreciables, por supuesto! ¿Algún otro hermano o hermana que tengan un punto de vista? (Dios ya no los admitirá, porque Su obra está a punto de completarse y es ahora cuando se están estableciendo los desenlaces de las personas. Este es el momento en que las personas quieren volver, y en realidad no es porque quieran buscar la verdad, sino porque ven descender desastres o están siendo influenciados por factores externos. Si realmente tuviesen un corazón que buscase la verdad, nunca habrían huido a mitad de camino.) ¿Hay otras opiniones? (No serán admitidos. En verdad Dios les dio oportunidades, pero ellos no tenían la actitud de prestarle atención. Cualesquiera que sean las intenciones de estas personas, incluso si se arrepienten de verdad, Dios seguirá sin admitirlos. Ya les dio muchas oportunidades, pero ellos manifestaron su actitud: quisieron dejar a Dios. Por tanto, cuando vuelvan, Él ya no las aceptará.) (También acepto que Dios no admitirá a este tipo de persona porque si alguien ha visto el camino verdadero, ha experimentado Su obra durante tan largo período de tiempo, y puede volver al mundo como si nada, regresar a los brazos de Satanás, es una gran traición a Dios. A pesar del que la esencia de Dios sea misericordia y amor, depende de a qué tipo de persona vaya dirigida. Si esta persona acude delante de Dios en busca de alivio, de algo en lo que poner su esperanza, sencillamente no es la clase de persona que cree en Él con sinceridad, y Su misericordia hacia ella sólo llega hasta ahí.) La esencia de Dios es la misericordia; entonces, ¿por qué no tiene un poco más de misericordia con esta persona? ¿No tendrían una oportunidad con un poco más de misericordia? Con anterioridad se decía normalmente: Dios quiere que todas las personas se salven, que nadie perezca. Si una oveja entre cien se pierde, Él dejará a las noventa y nueve y buscará a la perdida. Hoy día, en lo que respecta a este tipo de persona si fuera porque creen en Dios con sinceridad, ¿debería Él admitirla y darle una segunda oportunidad? En realidad no es una pregunta difícil; ¡es muy simple! Si de verdad comprendéis a Dios y vuestro entendimiento respecto a Él es real, no se requiere mucha explicación; tampoco mucha especulación, ¿no es así? Vuestras respuestas van por el camino correcto, pero sigue habiendo cierta distancia entre ellas y la actitud de Dios.

Ahora mismo, algunos de vosotros estabais seguros de que Dios no podía admitir a este tipo de persona. Otros no lo teníais del todo claro, y pensabais que Él podría o no admitirlas; esta actitud es la más moderada. Y después están aquellos cuyo punto de vista es esperar que Dios admita a esta clase de persona, esta es la actitud ambigua. Quienes tienen una actitud segura creen que Dios ha obrado hasta ahora y que Su obra se ha completado, por lo que no debe ser tolerante con estas personas, y no las admitirá de nuevo. Las personas moderadas creen que estos asuntos deberían tratarse según las circunstancias: si el corazón de esta persona es inseparable de Dios, y sigue creyendo de verdad en Él, si busca la verdad, Él no debería recordar sus debilidades y sus errores anteriores; debería perdonarla, darle otra oportunidad, dejarla volver a la casa de Dios y aceptar Su salvación. Sin embargo, si esta persona huye una vez más, ahí es cuando Él ya no puede querer a esa persona y no se puede considerar que esté siendo injusto con ella. Otro grupo espera que Dios pueda admitir a estas personas. No tienen claro si Dios las admite o no. Si creen que debería hacerlo, pero Él no lo hace, parecen estar un tanto disconformes con el punto de vista de Dios. Si opinan que no debería hacerlo, y Dios dice que Su amor hacia el hombre es indefinido y que está dispuesto a dar otra oportunidad a esta persona, ¿no será esto un ejemplo de la ignorancia humana puesta en evidencia? En cualquier caso, todos tenéis vuestros propios puntos de vista, y estos son un conocimiento en vuestros propios pensamientos; también son un reflejo de la profundidad de vuestro entendimiento de la verdad y de los propósitos de Dios. Bien expresado, ¿no? ¡Es maravilloso que tengáis opiniones sobre este asunto! Sin embargo, queda un interrogante abierto respecto a si estas son o no correctas. ¿No estáis todos un poco preocupados? “¿Qué es, pues, lo correcto? No puedo verlo con claridad ni sé con exactitud lo que Dios está pensando. Él no me dijo nada. ¿Cómo puedo saber lo que Él está pensando? Su actitud hacia el hombre es el amor. De acuerdo con Su actitud pasada, debería admitir a esta persona. Pero no tengo muy clara Su actitud presente; sólo puedo decir que quizás admitirá a esta persona, y quizás no”. ¿No es ridículo? Esto os ha dejado sin respuesta. Si no tenéis una visión adecuada sobre este asunto, ¿qué haréis cuando vuestra iglesia se encuentre realmente con este tipo de personas? Si no os ocupáis de ello apropiadamente, quizás ofendáis a Dios. ¿No es esto peligroso?

¿Por qué quiero preguntaros vuestras opiniones sobre lo que acabo de exponer? Quiero poner a prueba vuestros puntos de vista, poner a prueba cuánto conocimiento tenéis sobre Dios, cuánto entendimiento tenéis sobre Sus propósitos y Su actitud. ¿Cuál es la respuesta? Se encuentra en vuestros puntos de vista. Algunos de vosotros sois muy conservadores, y otros estáis usando vuestras imaginaciones para suponer. ¿Qué significa “suponer”? Es cuando no sabéis en absoluto lo que Dios piensa, y venís con ideas infundadas respecto a que Él debería pensar de esta o aquella manera. No tenéis la convicción de que vuestra suposición sea o no correcta, por lo que expresáis un punto de vista ambiguo. Ante este hecho, ¿qué veis? Cuando las personas siguen a Dios rara vez prestan atención a Sus propósitos, y pocas veces tienen en cuenta Sus pensamientos y Su actitud hacia el hombre. No entendéis los pensamientos de Dios; por tanto, cuando se os pregunta sobre Sus propósitos, sobre Su carácter, os veis metidos en un lío; estáis profundamente inseguros, y suponéis o apostáis. ¿Qué clase de actitud es esta? Una que demuestra este hecho: la mayoría de las personas que creen en Dios lo consideran como el aire, como algo poco definido. ¿Por qué lo expreso así? Porque cada vez que os enfrentáis a un asunto, desconocéis los propósitos de Dios. ¿Por qué no los conocéis? No es que no los conozcáis ahora, sino que de principio a fin ignoráis cuál es la actitud de Dios respecto a este asunto. En los momentos en que no puedes ver ni conocer la actitud de Dios, ¿has meditado en ello? ¿La has buscado? ¿La has comunicado? ¡No! Esto confirma un hecho: el Dios de tu creencia y el verdadero no están conectados. Tú, que crees en Dios, sólo consideras tu propia voluntad, la de tus líderes, y el sentido superficial y doctrinal de la palabra de Dios, pero no intentas en absoluto conocer y buscar realmente Su voluntad. ¿No son así las cosas? ¡La esencia de este asunto es terrible! Durante muchos años, he visto a numerosas personas que creen en Dios. ¿Qué forma adopta esta creencia? Algunos creen en Dios como si Él fuera aire. Estas personas no tienen respuesta a preguntas sobre la existencia de Dios, porque no sienten o no son conscientes de Su presencia o ausencia, y no digamos ya de verla o entenderla claramente. Inconscientemente piensan que Dios no existe. Otros creen en Él como si fuera un hombre. Le creen incapaz de hacer todo lo que ellos no pueden hacer, y opinan que Dios debería pensar como ellos. Para estas personas, la definición de Dios es “una persona invisible e intocable”. Existe, asimismo, un grupo de personas que cree en Dios como en un muñeco. Consideran que no tiene emociones, que es una estatua. Cuando se enfrentan a un asunto, Dios no tiene actitud ni punto de vista, ni ideas; Él está a merced del hombre. Las personas creen lo que quieren creer. Si lo engrandecen, Él es grande; si lo empequeñecen, Él es pequeño. Cuando pecan y necesitan la misericordia de Dios, Su tolerancia, Su amor, Él debería extender Su misericordia. Estas personas imaginan a un Dios en su mente, y hacen que este cumpla sus exigencias y satisfaga todos sus deseos. Independientemente del momento, del lugar o de lo que esta persona haga, adoptará esta fantasía en su trato con Dios, y en su creencia en Él. Otros llegan a pensar que Dios puede salvarlos después de haber ofendido Su carácter. Esto se debe a que creen que el amor de Dios es ilimitado, que Su carácter es justo, y que no importa cómo lo ofendan, Él no se acordará de nada. Como los errores, las transgresiones y la desobediencia del hombre son expresiones momentáneas del carácter de la persona, Dios dará oportunidades, y será tolerante y paciente con ella. Seguirá amándola como antes. En consecuencia, la esperanza de su salvación sigue siendo grande. En realidad, no importa cómo se crea en Dios: mientras no se busque la verdad, Dios tendrá una actitud negativa hacia el ser humano. La razón es que aunque creas en Dios, y quizás atesores el libro de Su palabra, lo estudies y lo leas cada día, estás dejando de lado al Dios real, lo consideras como aire, como una persona, y simplemente como un muñeco. ¿Por qué lo expresé de esta forma? Porque a partir de cómo lo veo Yo, independientemente de que os enfrentéis a un asunto u os encontréis con una circunstancia, ninguna de esas cosas que existen en vuestro subconsciente y se desarrollan en su interior tiene relación alguna con la palabra de Dios ni con la búsqueda de la verdad. Tú sólo sabes lo que estás pensando, cuáles son tus puntos de vista y a continuación le impones a Él tus propias ideas y tus puntos de vista. Se convierten en Sus puntos de vista, y se utilizan como estándares a los que adherirse firmemente. Con el tiempo, proceder de esta forma te aleja cada vez más de Dios.

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