Palabras diarias de Dios | Fragmento 223 | "Declaraciones de Cristo en el principio: Capítulo 108"

En el mundo, los terremotos son el principio del desastre. Primero, hago que el mundo, es decir la tierra, cambie y después siguen plagas y hambrunas. Este es Mi plan, y estos son Mis pasos y movilizaré todo para que me sirva para completar Mi plan de gestión. Por lo tanto, todo el mundo-universo será destruido, incluso sin Mi intervención directa. Cuando me hice carne por primera vez y fui clavado en la cruz, la tierra tembló tremendamente y será igual cuando llegue el final. Los terremotos comenzarán en el mismo momento en que Yo entre al reino espiritual desde la carne. Así que los hijos primogénitos de ninguna manera sufrirán por el desastre, mientras que aquellos que no son hijos primogénitos serán dejados para sufrir en el desastre. Por lo tanto, desde una perspectiva humana, todos están dispuestos a ser un hijo primogénito. En los presentimientos de las personas, esto no es para disfrutar bendiciones, sino para escapar del sufrimiento del desastre. Esta es la maquinación del gran dragón rojo. Sin embargo, nunca lo dejaré escapar. Lo haré sufrir Mi castigo severo y, después, levantarse y rendirme servicio (esto se refiere a hacer a Mis hijos y Mi pueblo completos), haciendo que para siempre sea engañado por sus propias conspiraciones, que para siempre acepte Mi juicio y que para siempre acepte Mi quema. Este es el verdadero significado de hacer que los hacedores de servicio me alaben (es decir, usarlos para revelar Mi gran poder). ¡No le permitiré al gran dragón rojo entrar a escondidas a Mi reino ni le concederé el derecho de alabarme! (¡Porque él no es digno, nunca será digno!) ¡Sólo haré que el gran dragón rojo me preste servicio en la eternidad! Sólo lo dejaré que se postre ante Mí. (Aquellos que sean destruidos estarán mejor que los que estén en la perdición. La destrucción sólo es una forma severa de castigo temporal, mientras que las personas que se encuentran en la perdición sufrirán severos castigos eternamente. Por esta razón, uso la frase “que se postre”. Debido a que estas personas entran a escondidas a Mi casa y disfrutan mucha de Mi gracia y poseen algo de conocimiento de Mí, uso castigos severos. En cuanto a aquellos fuera de Mi casa, se puede decir que los ignorantes no sufrirán). De acuerdo con sus nociones, las personas piensan que aquellos que son destruidos están peor que aquellos que se encuentran en la perdición, pero por el contrario, los últimos tienen que ser severamente castigados para siempre y los que son destruidos regresarán a la nada por toda la eternidad.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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