El hombre es el mayor beneficiario del plan de gestión de Dios (Parte 1)

En estos momentos, la mayoría de la gente, en lo relativo al desempeño de su deber, es capaz de cumplir con este, sin hacer el mal, pero ¿es leal? ¿Es capaz de hacer su deber siguiendo un estándar aceptable? Le sigue faltando mucho para estar a la altura. El hecho de que las personas puedan o no desempeñar bien su deber alude al tema de la humanidad. Así pues, ¿cómo pueden cumplir con su deber adecuadamente? ¿Qué deben poseer para lograr eso? Más allá del deber que cumplan o de lo que hagan, las personas deben ser meticulosas, tener una actitud seria, y desempeñar sus responsabilidades; solo entonces sentirán estabilidad y paz en el corazón. ¿Qué significa desempeñar las responsabilidades propias? Significa ser diligente, poner todo el corazón en el cumplimiento de las responsabilidades y hacer todo lo que debas hacer. Por ejemplo, supongamos que un líder de la iglesia te asignó un deber y te habló sobre los principios simples para hacerlo, pero sin muchos detalles: ¿cómo deberías actuar para desempeñar bien este deber? (Basarte en tu conciencia). Como mínimo, debes basarte en tu conciencia para hacerlo. “Basarte en tu conciencia”: ¿cómo puedes implementar estas palabras? ¿Cómo las aplicas? (Pensando en los intereses de la casa de Dios y no haciendo nada que pudiera avergonzarlo). Este es un aspecto. Además, al hacer algo, debes deliberar una y otra vez al respecto y valorarlo según los principios-verdad. Si al finalizar con lo que estabas haciendo, tu corazón no está en paz, si sientes como si todavía hubiera un problema con este asunto y, después de examinarlo, descubres que en efecto es así, ¿qué deberías hacer en ese momento? Debes corregir y resolver el problema rápidamente. ¿Qué clase de actitud es esta? (Es meticulosidad y atención al detalle). Es meticulosidad y atención al detalle, lo cual se corresponde con una actitud seria y rigurosa. El cumplimiento del deber debe basarse en una actitud seria y responsable, de manera que digas: “Me han encargado este trabajo, de modo que debo hacer todo lo que pueda para desempeñarlo bien en la medida de lo que soy capaz de conocer y lograr. No puedo cometer errores”. No puedes tener una mentalidad de “con que esté más o menos aceptable ya es suficiente”. Si siempre tienes una forma de pensar superficial, ¿puedes hacer bien tu deber? (No). ¿Qué causa esta superficialidad? ¿Acaso no es tu carácter satánico y corrupto? Ser superficial es una manifestación de un carácter corrupto; surge cuando la gente se ve presionada por sus actitudes corruptas. Es algo que afecta de forma directa a los resultados que obtiene al cumplir su deber, que incluso causa que desempeñe mal su trabajo y que perjudica la obra de la iglesia. Esta consecuencia es muy grave. Si eres constantemente superficial en tu deber, ¿qué clase de problema es este? Es un problema relacionado con tu humanidad. Solo las personas sin conciencia ni humanidad son superficiales de manera constante. ¿Creéis que es fiable la gente que siempre es superficial? (No). ¡Esta gente es muy poco fiable! Quien es superficial en el desempeño de su deber es un irresponsable y quien es irresponsable en sus acciones no es honesto, sino alguien en quien no se puede confiar. Independientemente del deber que haga, una persona que no es de fiar es superficial, porque su talante no está a la altura de un estándar aceptable; no ama la verdad y sin duda no es una persona honesta. ¿Puede Dios confiar algo a alguien que no sea de fiar? De ninguna manera. Debido a que Él escruta las profundidades del corazón de la gente, nunca usa a personas falsas para hacer deberes; Dios solo bendice a los honestos y obra únicamente en los que son honestos y aman la verdad. Siempre que una persona falsa cumple un deber, esto es un arreglo hecho por el hombre y un error del hombre. La gente a la que le gusta ser superficial no tiene conciencia ni razón, su humanidad es escasa, no es de fiar y no se puede confiar en ella. ¿Obrará el Espíritu Santo en estas personas? En absoluto. Por tanto, Dios nunca perfeccionará ni usará a los que les gusta ser superficiales en sus deberes. Todos a los que les gusta ser superficiales son falsos, están llenos de motivos malvados y carecen totalmente de conciencia y razón. Actúan sin principios ni límites inferiores; actúan solo según sus propias preferencias y son capaces de hacer todo tipo de maldades. Todas sus acciones se basan en sus estados de ánimo: si están de buen humor y contentos, lo harán un poco mejor; si están de mal humor y disgustados, serán superficiales; si están enfadados, es posible que sean arbitrarios e insensatos y que retarden la ejecución de asuntos importantes. No tienen a Dios en el corazón de ninguna manera. Simplemente dejan que pasen los días, de brazos cruzados y en espera de la muerte. Así pues, por mucho que se exhorte a las personas que son superficiales en el desempeño de su deber, no sirve de nada y es inútil hablarles sobre la verdad. Se niegan a comportarse mejor a pesar de repetidas amonestaciones; son desalmadas, lo más apropiado es deshacerse de ellas. La gente insensible no tiene límites inferiores en sus acciones; nada la constriñe. ¿Pueden estas personas manejar asuntos sobre la base de la conciencia? (No). ¿Por qué no? (No poseen los estándares de la conciencia, ni tienen humanidad ni límites inferiores). Eso es. No tienen los estándares de la conciencia en sus acciones; actúan según sus preferencias y hacen lo que quieren en función de su estado de ánimo. El hecho de que los resultados que obtienen en sus deberes sean buenos o malos depende de su estado de ánimo. Si están de buen humor, los resultados son buenos, pero si están de mal humor, los resultados son malos. ¿Es posible alcanzar un estándar aceptable al cumplir el deber propio de esta manera? Estas personas hacen su deber según su estado de ánimo, no sobre la base de los principios-verdad; por tanto, les resulta muy difícil poner en práctica la verdad y obtener la aprobación de Dios. Los que actúan según preferencias físicas no ponen en práctica la verdad en absoluto.

Cualquier cosa que haga la gente alude a la cuestión de buscar la verdad y ponerla en práctica; cualquier cosa que aluda a la verdad está relacionada con la calidad de la humanidad de las personas y con la actitud con la que hacen las cosas. La mayor parte del tiempo, cuando la gente hace cosas sin respetar los principios, eso se debe a que no entiende los principios subyacentes. Pero muchas veces, la gente no solo no entiende los principios, sino que tampoco desea comprenderlos. Si bien es posible que sepan algo de ellos, igualmente no desean mejorar. No tienen este estándar en su interior ni tampoco este requisito. Así pues, les resulta muy difícil hacer bien las cosas, hacerlas de una manera que concuerde con la verdad y que satisfaga a Dios. La clave de que la gente sea capaz de cumplir su deber de forma aceptable depende de aquello por lo que se esfuerce, de si persigue o no la verdad y de si ama o no las cosas positivas. Si no ama las cosas positivas, no le resulta fácil aceptar la verdad, lo cual es muy problemático: aunque cumpla un deber, solo está trabajando. Más allá de si entiendes o no la verdad, y de si eres capaz o no de captar los principios, si cumples tu deber según tu conciencia, como mínimo, lograrás resultados regulares. Solo esto es aceptable. Si, posteriormente, eres capaz de buscar la verdad y de hacer las cosas de acuerdo con los principios-verdad, podrás cumplir plenamente los requisitos de Dios y estar de acuerdo con Sus intenciones. ¿Cuáles son los requisitos de Dios? (Que la gente ponga todo el corazón y toda la fuerza para cumplir bien su deber). ¿Cómo debe entenderse “que ponga todo el corazón y toda la fuerza”? Si la gente se concentra por completo en cumplir con el deber, pone todo el corazón. Si dedica cada gramo de la fuerza que posee a cumplir su deber, pone toda su fuerza. ¿Es fácil poner todo el corazón y toda la fuerza? No es fácil lograrlo sin conciencia ni razón. Si una persona no tiene corazón, si carece de intelecto y no posee capacidad de contemplación, y si, frente a un asunto, no sabe cómo buscar la verdad y carece de modos o medios para hacerlo, ¿es capaz de poner todo el corazón? Sin duda que no. Entonces, si una persona tiene corazón, ¿es capaz de darlo por completo? (Sí). Si alguien tiene corazón, pero no lo utiliza para hacer su deber, y en su lugar solo piensa en sendas viles y torcidas, y lo utiliza para hacer cosas inadecuadas, ¿será capaz de poner todo el corazón en su deber? (No). Supongamos que podan a esta persona, llega a conocer su carácter corrupto, jura a Dios que está dispuesta a arrepentirse y tiene la determinación de hacer bien su deber, pero al encontrarse con dificultades o tentaciones, su corazón se estremece, hace su deber sin entusiasmo o se sume en la negatividad y sale corriendo; en este momento, ¿es capaz de poner todo el corazón? (No). Acabáis de decir que si alguien tiene corazón, es capaz de darlo por completo. ¿Tiene sentido este enunciado? (No). Hagas lo que hagas, no deberías basarte en tus impulsos o figuraciones, y mucho menos en tu pasión; no deberías proceder según tus sentimientos ni siguiendo ideas humanas; en su lugar, debes buscar y practicar continuamente la verdad. Si te basas en el entusiasmo, los sentimientos, la pasión y los impulsos temporales, no puedes asegurar que harás bien tu deber. Es como cuando todo el mundo es muy joven y quiere mostrar piedad filial hacia sus padres una vez ha crecido. Cuando finalmente te haces mayor y llega el momento de llevar a cabo esa aspiración, ¿qué dificultades podrían impedirte hacerlo? Esta cuestión alude a problemas reales: para cada persona, la realidad es que sus dificultades son mayores que sus ideales. Por ejemplo, cuando te gradúas en la universidad y comienzas a ganar dinero, piensas: “Ahora que gano dinero, lo primero que debo comprar son ropas bonitas para mi padre y mi madre, y conseguirles productos para el cuidado de la salud; a partir de ahora, tendré que mostrarles piedad filial. Les daré mi dinero para que lo gasten y así puedan tener una vida feliz”. Pero una vez que recibes el salario y sacas las cuentas, después de deducir el alquiler, los gastos básicos y otros pagos diversos, apenas queda nada y aún debes comprarte algunas ropas bonitas para vestir. Una vez gastado todo tu dinero, te sientes intranquilo porque has roto la promesa de que ganarías dinero para mostrar piedad filial hacia tus padres cuando fueras mayor. Piensas: “No soy un hijo filial con mis padres; tengo que ahorrar algo de dinero el mes que viene”. Entonces, llega el mes siguiente y el dinero que ganas sigue sin ser suficiente, de modo que piensas: “Tengo mucho tiempo para mostrar piedad filial hacia mis padres”. Poco a poco, con el paso del tiempo, encuentras una pareja, formas una familia, tienes hijos y el presupuesto es cada vez más ajustado. Debido a tu situación y a las circunstancias de la vida, cuesta mucho cumplir tu deseo de mostrar piedad filial hacia tus padres, porque también debes mantener a tu familia, subsistir y financiar la educación de tus hijos; para sobrevivir, también debes socializar con tiranos locales y funcionarios corruptos, por lo que te sientes abatido. A pesar de que quieres mostrar piedad filial hacia tus padres, es inútil; las diversas dificultades de la vida real te superan y la realidad hace que remita lentamente tu deseo de mostrar piedad filial hacia tus padres. Por tanto, ¿es sostenible tu intención de mostrar piedad filial? (No). Así pues, el deseo que tenías cuando eras joven de ser un hijo filial con tus padres, ¿era real o falso? (Real). En su momento, el deseo era real, pero también era ingenuo, absurdo y ridículo; era poco confiable. ¿Cuál es tu verdadero yo? Las cosas que manan de ti y las que manifiestas en tu vida real constituyen tu humanidad auténtica y la actitud verdadera con la que tratas a tus seres queridos. Pospones continuamente mostrar piedad filial hacia tus padres hasta que, sin darte cuenta, pierdes la percepción de tu conciencia, tu remordimiento y tu sentido de las responsabilidades y las obligaciones. Entonces piensas: “Todo el mundo es así. ¡No lo hago peor que los demás y, aparte de eso, también tengo dificultades reales!”. ¿Qué son cada uno de tus pretextos, argumentos y excusas? Forman parte de tu carácter corrupto. Por muy difícil que sea para ti la realidad, por mucho que te dé razones y pretextos para evadir las responsabilidades que debes asumir y por muy sólidos que sean tus argumentos y pretextos, al final las cosas que manifiestas son tu yo completo y verdadero. Por tanto, ¿cómo puedes desempeñar un ideal positivo? En la vida real, antes de entender u obtener la verdad, ¿qué cosas manifiesta la gente? ¿Son rectas y positivas? (No). Si no entiendes la verdad, por muy buenas que sean tus acciones o muy correctas que parezcan tus ideas, siguen siendo actitudes corruptas y no se ajustan a la verdad. De modo que si no persigues ni entiendes la verdad, te costará mucho practicarla y lo que vivirás serán las revelaciones de actitudes corruptas. Por muy bueno, fabuloso y honesto que pienses que eres, es imposible que lo que hagas sobre esta base se ajuste a la verdad. ¿Lo entiendes? (Lo entiendo un poco). ¿Qué entendéis? (Todo el mundo quiere desempeñar su deber de forma adecuada, pero debido a que sus actitudes corruptas controlan a las personas, aunque deseen hacer su deber según su conciencia, no pueden lograrlo. Por tanto, deben resolver sus actitudes corruptas para hacer bien su deber). Alguien más, ¿qué otras cosas entendéis? (Independientemente de cómo lo vean los demás, lo que hace alguien cuando no entiende la verdad no es la práctica de la verdad. Aunque la gente piense que esas acciones son muy buenas, estas no pueden ajustarse de ninguna manera a las intenciones de Dios, de modo que me he dado cuenta de que entender la verdad es muy importante). ¡Muy bien dicho! Al parecer, todos habéis hecho progresos en este tiempo. Obtener la verdad no es sencillo; se deben pagar muchos precios por ello. Además de rebelarse contra la carne y de buscar y practicar la verdad, la gente también debe sufrir mucho dolor y refinamiento, así como persecución y un abuso brutal por parte de Satanás: aunque no muera, debe sufrir mucho de todos modos; solo entonces podrá despojarse de sus actitudes corruptas y obtener la verdad. Podría decirse que obtener la verdad es un proceso de experimentar el juicio y el castigo y, por tanto, la purificación. Puedes reconocer que tienes un carácter corrupto y también puedes reconocer la verdad, pero al practicar la verdad, ¿acaso no se manifestará tu carácter corrupto para estorbarte y perturbarte? (Sí). ¿Qué brota en el corazón de las personas en ese momento? (Discuten y buscan excusas. Revelan egoísmo y consideran su propio orgullo y vanidad). Esto es un problema de las actitudes de la gente. Algunos no dicen ni revelan nada en absoluto, pero al observar su carácter, puedes ver con claridad que su corazón está lleno de rebelión, lo que representa un tipo de carácter corrupto. Tanto si discuten o buscan excusas, todo se hace para mantener su propio interés, orgullo, estatus y vanidad, para lograr algún tipo de intención u objetivo. Si una persona tiene en su interior este tipo de carácter rebelde, dará lugar a todo tipo de estados corruptos que son hostiles y antagónicos hacia Dios. ¿Qué es la rebelión? Explicado de manera sencilla, es cuando alguien muestra resistencia en el corazón, cuando se pone en contra de Él y dice: “¿Por qué son las palabras que Tú expresas distintas a lo que pienso? ¿Por qué no me gustan? Me desagradan; por eso no puedo aceptarlas ni estoy dispuesto a escucharte hablar”. Pone su corazón en contra de Dios y es desobediente, hasta el punto de que se opone a la realidad, a todo lo que Él ha hecho y a Sus requisitos para él. Esta es la situación en la que la gente es rebelde, lo que representa su mayor dificultad para aceptar y practicar la verdad. Tanto si buscas excusas o diversas argumentaciones o condiciones objetivas, este es el carácter rebelde que reside en tu interior y te causa problemas. Supongamos que eres capaz de resolver este carácter rebelde y de revertir este tipo de estado y cualquier cosa que te ocurra, y dices: “Esto me ha sucedido y no entiendo la verdad ni sé cómo practicarla. Lo único que puedo hacer es orar a Dios y contar con leer Su palabra para encontrar una senda de práctica o buscarla en una persona que entienda la verdad. Si aprendo a practicar de una manera que se ajuste a la verdad, que agrade a Dios y lo satisfaga, seguiré ese camino”. Es bueno tener esta mentalidad, la de alguien que ama la verdad. Si persigues la verdad de este modo e intentas hacerlo mejor a pesar de todos los contratiempos, sin ser negativo ni desanimarte, podrás despojarte de tu carácter corrupto y alcanzar la salvación de Dios.

Cuando Dios puso a prueba a Job por primera vez, ¿fue Job capaz de saber correctamente cuál era la intención de Dios según el conocimiento que tenía en aquel momento? (No). Así pues, ¿qué manifestó Job? ¿Se sometió o, al contrario, se rebeló, se resistió y se quejó? (Se sometió). Desde su interior al exterior, ¿en qué tipo de estado se encontraba? ¿Reveló en algún momento el más ligero atisbo de indisposición o resistencia? No. A pesar de que del registro bíblico solo se desprende una descripción simple, en ningún momento se observa que Job revele un estado rebelde, en absoluto. A partir de estas palabras, ¿crees que Job entendía una gran parte de la verdad? (No). En realidad, ¿qué verdad entendía Job en aquel momento? ¿Habló Dios sobre la verdad de la sumisión? ¿Habló Dios sobre cómo las personas no deberían rebelarse contra Él? No habló sobre nada de esto. ¿Cuál era el estado de Job? A pesar de que en ese momento no tenía como fundamento la palabra de Dios de hoy en día, gracias a su comportamiento y a todo lo que hizo, la gente percibió los pensamientos de su corazón y su estado interior. ¿Acaso no es esto algo que las personas pueden ver y sentir? (Lo es). Algunos dicen: “No sabemos qué pensaba en el corazón”. No hace falta saber eso; deberías ser capaz de percibir sus acciones externas. Cuando se enfrentó a pruebas, se comportó como alguien sin pizca de rebeldía que se sometió a Dios por completo: se rasgó las vestiduras y se postró. Su postración salió del corazón y fue totalmente conforme a todos sus pensamientos y a todo lo que quería expresar en ese momento. Esto representó su búsqueda y su actitud hacia Dios. ¿Y cuál fue esta actitud? ¿Cuál fue su reacción ante las cosas que Dios le había hecho? Su primera reacción fue aceptar y someterse, sin objeción ni disentimiento. Algunos que carecen de entendimiento espiritual dicen sin convicción: “¿Cómo puede haber una persona así en el mundo? ¿Acaso no es un santo? Esto debe ser una falacia”. La realidad es que verdaderamente hay personas como Job, pero solo hubo un Job y me temo que nunca habrá otro. El estado de Job era lo que los no creyentes denominan “desinteresado y sin deseo”. Cuando tuvo que enfrentarse a las pruebas de Dios, él no dijo nada; al contrario, expresó su actitud hacia Él con sus acciones. Con su postración demostró que, al enfrentarse a las pruebas, realmente las aceptaba y se sometía de verdad, sin resistirse en absoluto. Tampoco aparentó ni fingió; no hizo esto para que los demás lo vieran, sino para que Dios lo viera. Así pues, ¿cómo logró Job este estado de sumisión? No lo consiguió solo por experimentar una prueba y entender la sumisión. Satanás ha corrompido a todos los miembros de la humanidad corrupta que viven en la tierra; todos ellos tienen actitudes rebeldes. La gente es egoísta y todo el mundo se rebela contra Dios. Esto es una naturaleza corrompida por Satanás; toda la humanidad corrupta tiene esta naturaleza. Pero ¿fue Job capaz de someterse a Dios hasta este punto de la noche a la mañana? Sin duda, no. Tuvo que buscar y, además, tuvo que tener un objetivo claro que perseguir y una senda correcta. Al mismo tiempo, también tuvo que contar con la dirección de Dios y con que Él se ocupara de su persona y lo protegiera. Fue capaz de obtener Su gracia, Su misericordia y Sus bendiciones solo porque persiguió recorrer la senda adecuada, temer a Dios y evitar el mal; en todo momento vio Su mano y Su dirección y recibió Su cuidado. Solo entonces fue capaz de crecer. ¿Por qué pensáis que Dios no presentó esta prueba a Job cuando tenía veinte años? (No tenía la estatura en ese entonces). Todavía no había llegado la hora. ¿Por qué no se enfrentó a una prueba tan grande a los cuarenta años? Seguía sin ser el momento. ¿Por qué Dios lo puso a prueba recién cuando tenía setenta años? (Había llegado la hora de Dios). Eso es, había llegado el momento. ¿Tenéis que esperar ahora todos vosotros a tener setenta años? (No). ¿Por qué no? (En este instante, somos capaces de escuchar las palabras de Dios con nuestros propios oídos. Él nos expone Sus intenciones y Sus requisitos con mucha claridad). La obra de esa era y la de esta son diferentes. En esa era, Dios no habló al hombre y este no entendía la verdad; Él solo realizó algunas obras simples y representativas. Los que creyeron en Dios solo mantuvieron Sus palabras que habían transmitido los profetas y los que lo temieron obtuvieron Sus bendiciones. Los que no tuvieron una fe verdadera en Dios se quedaron atolondrados; como mucho, mantuvieron los sacrificios y oraron, lo que no estuvo tan mal. En ese tiempo, ¿acaso los amigos de Job no eran también creyentes en Dios? ¿Acaso no era su fe mucho más pobre que la de Job? Ellos y Job pertenecían a la misma era, pero ¿acaso no era Job mucho mejor que ellos? (Lo era). ¿Por qué había una diferencia tan marcada? (Eso tiene que ver con la naturaleza de las personas y su búsqueda). Eso es, está relacionado con la búsqueda de la gente. Cosechas lo que has sembrado. Si no plantas nada, no tendrás ninguna cosecha cuando llegue el momento. Esos pocos atolondrados no persiguieron nada; eran iguales que los incrédulos que hay en la iglesia hoy en día. Solo mantenían los preceptos y les gustaba seguirlos en todo. No entendían la verdad y pensaban que siempre tenían la razón, que lo entendían todo. Cuando Job se enfrentó a las pruebas, le dijeron: “Deberías confesarte enseguida. Ya ves, han llegado los castigos de Dios”. Al final, ¿cuál fue la actitud de Dios hacia ellos? Él les dijo: “Habéis alcanzado una edad avanzada y no podéis ver con claridad Mis acciones ni Mi actitud hacia las personas ni el patrón según el que actúo. Realmente sois atolondrados; Job lo vio con claridad”. Por tanto, Dios se apareció a Job, pero no a ellos, ya que no eran dignos de eso. No persiguieron conocer a Dios ni lo temieron ni evitaron el mal, de modo que Él no se les apareció.

Ahora bien, todo el mundo quiere ser una persona que tema a Dios y evite el mal. Así pues, ¿qué significa el camino de temer a Dios y evitar el mal? Se puede decir que implica buscar someterse a Él de forma completa y absoluta. Implica tener auténtico miedo y temor de Dios, sin ningún elemento de engaño, oposición ni rebelión. Implica ser completamente puro de corazón y absolutamente leal y sumiso a Dios. Esta lealtad y esta sumisión deben ser absolutas, no relativas; no dependen del tiempo, del lugar o de la edad que se tenga. Este es el camino de temer a Dios y evitar el mal. En el proceso de este tipo de búsqueda, poco a poco lograrás conocer a Dios y experimentar Sus actos; sentirás Su cuidado y protección, percibirás la veracidad de Su existencia y sentirás Su soberanía. Finalmente notarás de verdad que Dios está en todo y que se encuentra justo a tu lado. Tendrás este entendimiento. Si no sigues el camino para temer a Dios y evitar el mal, nunca conocerás estas cosas. La gente dice: “Dios es soberano sobre todas las cosas; Él es omnipresente y omnipotente”. Reconoces por completo esta cuestión en el corazón, pero no puedes ver ni experimentar estas cosas, de modo que ¿cómo puedes llegar a conocer a Dios? ¿Qué has estado haciendo todos estos años que llevas creyendo en Él? Sueles asistir a reuniones y escuchar sermones, y siempre haces tu deber; has recorrido más de un camino y has convencido a algunos al difundir el evangelio. Así pues, ¿por qué no entiendes que Dios es soberano sobre todas las cosas? ¡No entiendes la verdad de ninguna manera! ¿Eres completamente ciego? Sabes con claridad que este es el camino verdadero, pero no persigues la verdad. Aunque asistes a reuniones, escuchas sermones y vives la vida de iglesia, no entiendes la verdad ni has cambiado en absoluto. ¡Eres patético! Este es el estado de los incrédulos, como si no pertenecieran a la casa de Dios; a Sus ojos, eres un mercenario, un servidor. Puede que digas: “Hago mi deber. ¡Dios, tienes que reconocerme!”. Y Él te respondería: “No estoy en tu corazón de ninguna manera ni aceptas ninguna parte de la verdad. Eres un malhechor. ¡Apártate de Mí!”. Estos son los pensamientos más íntimos de Dios. No amas la verdad ni entiendes que Él es la verdad, el camino y la vida ni tienes un conocimiento vivencial. No puedes aportar ninguna experiencia real para dar testimonio de que el Dios en el que crees es la verdad, el camino y la vida. Así pues, ¿puedes obtener Su aprobación? No puedes dar testimonio de Dios. Todavía vives según un carácter satánico y haces lo que quieres; no hay una diferencia clara entre tú y un no creyente. Apenas puedes rebelarte contra tu pequeña mezquindad egoísta y despreciable y te cuesta resolver tus nociones y tu rebeldía. Cada vez que Dios dispone una serie de circunstancias para ti, no aprendes la lección ni has cosechado nada en claro después de varios años de experiencia, de modo que es imposible que se purifique tu carácter corrupto. Aunque lleves creyendo en Dios veinte o treinta años, o incluso más tiempo, si no se resuelven ni se purifican en absoluto tu rebeldía, tu resistencia y tu carácter corrupto, eres un viejo diablo intacto que no ha cambiado lo más mínimo. Esto es suficiente para demostrar que eres un incrédulo y serás fácilmente descartado.

El fin de todas las cosas se está acercando, ¿quieres saber cómo el Señor recompensará el bien, castigará el mal y determinará el fin de cada uno? Bienvenido a contactarnos para descubrir la respuesta.

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