Es importante rectificar las relaciones entre el hombre y Dios (Parte 2)

Dentro de los pensamientos y de las nociones de toda la humanidad, que Dios se convierta en un ser humano corriente a través de la encarnación es la última imagen que Dios debería adoptar, porque la gente corriente ocupa un lugar bajo en la sociedad y es despreciada por los demás, y Dios, que es tan elevado, no debería encarnarse en alguien tan poco notable. Esto es algo totalmente contrario a las nociones de la gente. Que seáis capaces de aceptar y reconocer que Dios es tu Dios cuando, hoy en día, se ha convertido en carne y se ha transformado en un ser humano tan común, es en sí mismo un testimonio. Y siendo así, ¿qué podría afectar o perjudicar tu relación normal con Dios? Nada. Teniendo esto en cuenta, ser capaz de reconocer a Cristo como tu Dios es un criterio sumamente importante para medir la relación entre tú y Dios. Muchas personas creen en Dios, pero no reconocen que Él es la verdad, ¿y son capaces de reconocer que Dios es su Dios aquellos que no reconocen que Él es la verdad? ¿Qué tipo de relación tienen con Dios aquellos que no reconocen que Él es la verdad? ¿Son capaces de someterse a Dios de verdad? ¿No son capaces de resistirse a Él? Debes ver estas cosas con claridad. Tanto tú como Dios encarnado tenéis apariencia humana, forma humana, predilecciones humanas, un lenguaje humano, y ambos vivís en el mundo del hombre. Pero tú eres capaz de rectificar tu posición, puedes distinguir la diferencia entre tu estatus y el de Dios, y puedes rectificar tu relación con Dios. No debes sobrepasar esta relación ni ir más allá de ella. Si puedes alcanzar esta estatura, entonces estás cualificado para Dios y ninguna fuerza puede destruir tu relación con Él. Esta debería ser la relación más estable de todas, y así se alcanzará el estándar. Si tu relación con este cuerpo carnal no llega al nivel de la relación entre el hombre y Dios, si no posees tal relación, entonces cuando dices: “Tengo una buena relación con Dios en el cielo, y es una relación muy normal”, ¿acaso es cierto? No. Afirmas tener una buena relación con Dios, ¿pero quién la ha visto alguna vez? ¿Dónde se demuestra? No tiene ninguna base en los hechos. Dado que la gente vive en la carne y no puede penetrar en el reino espiritual ni tener acceso a Dios, ¿cómo puede interactuar con el Espíritu de Dios? ¿Sois capaces en este momento de alcanzar una relación normal entre el hombre y Dios con el Dios en la carne? (No). ¿Dónde se halla la dificultad? Existen muchas verdades que el hombre no entiende. ¿Qué significa que el hombre no entiende? Significa que la humanidad, que es corrupta, tiene puntos de vista y opiniones que, en muchos aspectos, no concuerdan con los puntos de vista y opiniones de Dios encarnado, que los principios a partir de los que el hombre maneja las cosas no concuerdan con los de Dios encarnado, y que el hombre incluso tiene muchas nociones y figuraciones acerca de Dios. Estos problemas aún no se han resuelto. ¿Y dónde radica la raíz de estos problemas? ¿Qué factor afecta a las relaciones entre Dios y el hombre? El carácter corrupto de la humanidad. Es decir, la humanidad sigue estando del lado de Satanás y vive confiando en el veneno de Satanás, y es el carácter y la esencia de Satanás lo que las personas viven. La esencia de Dios es la verdad. Su esencia es inmutable. Así que, ¿quién debe cambiar para lograr concordar con Dios? La especie humana, por supuesto; sin lugar a duda. Entonces, ¿qué aspectos de la especie humana deberían cambiar? Debe someterse a la obra de Dios, aceptar la verdad, aceptar el juicio y castigo y la poda. Esta es la única senda del hombre para llegar a concordar con Dios. Solo cuando tomas esta senda puedes llegar gradualmente a comprender la verdad, desechar tu carácter corrupto y ver a las personas y las cosas de acuerdo con las palabras de Dios y la verdad. De este modo, los principios según los cuales actúas, la perspectiva desde la cual contemplas las cosas, tu punto de vista sobre la vida y tus valores concordarán con los de Dios. Las barreras entre tú y Dios serán cada vez menos, no habrá más contradicciones, estudiarás a Dios cada vez menos, tu sumisión aumentará naturalmente cada vez más y, poco a poco, lograrás ser totalmente compatible con Dios.

¿Tenéis miedo de interactuar conmigo? (No). Tal vez vosotros no, pero Yo sí. ¿De qué tengo miedo? Todos vosotros tenéis muy escasa estatura y hay muchas verdades que no comprendéis. Además, respecto de ciertas cosas que Yo hago y digo, debo considerar si vuestra estatura puede mantenerse a la par. No puedo decirlas ni hacerlas directamente, sino que debo daros espacio y tiempo suficientes para que tengáis una vivencia de esas verdades y las experimentéis. Entonces, espero. Espero a que entendáis esas verdades, que las aceptéis poco a poco, que aumente vuestra estatura, momento en el cual vuelvo a intentar, de a poco, acercarme a vosotros. Entonces os observo y veo si vuestra estatura ha aumentado. Si es así, os hablo un poco más; si vuestra estatura sigue siendo escasa, mantengo algo más de distancia. ¿Por qué debo mantener algo de distancia de vosotros? Si llegara a acercarme demasiado a vosotros y os pidiera demasiado, demasiado pronto, el apuro estropearía fácilmente las cosas. Y si eso sucediera, ¿cuáles serían las consecuencias? Podrían ser peligrosas, más de lo que podríais soportar. Tal como están las cosas actualmente, no solo no podemos lograr la armonía y el consenso en nuestra interacción, sino que incluso no podríamos mantener una relación genuina. Si Yo insistiera en mantener un contacto frecuente con vosotros o en vivir con vosotros, y os orientara en cada aspecto de los asuntos relativos a vuestro deber, os resultaría estresante. En tal caso, sentiríais que estáis sufriendo. ¿No debería ser Yo quien deba soportarlo? Y, al soportarlo, ¿sufriría? Yo también tendría que sufrir. Si ese sufrimiento os beneficiara, si pudiera acelerar vuestro progreso, no me importaría sufrir un poco. Simplemente, soportaría más, hablaría un poco menos, sería más indulgente y os esperaría un poco más, tendría algo de paciencia. Eso no sería problema. Si sufrierais algunas cosas antes de tiempo, ¿obtendríamos en cierta medida algún resultado? Tal vez en algunas personas en particular, en el caso de aquellos que pueden entender la verdad y que poseen tanto conciencia como razón, que son justos y razonables y que, asimismo, aman especialmente la verdad, pueden perseguirla con persistencia y que, en el fondo de su corazón, son inflexibles en su amor y su búsqueda de la luz y de las cosas positivas —la gente como Pedro, que persiguió la verdad de manera proactiva y positiva—; solo las personas con tal humanidad, con tal afán y con esa comprensión podrían someterse a semejante sufrimiento antes de tiempo. ¿Hay alguno entre vosotros que cumpla con estos criterios? (No). Pues bien, lamento decir que tendremos que mantener la distancia para que no os sometáis a semejante sufrimiento en forma prematura. Así pues, ¿cuándo os someteréis a él? Cuando hayáis alcanzado cierta estatura, Dios naturalmente dispondrá entornos, personas, acontecimientos y cosas para vosotros. Al igual que con Job, cuando alcanzó cierta estatura, Satanás fue ante Dios y acusó a Job. Dios permitió que Satanás tentara a Job, que lo sometiera a la tentación. En consecuencia, Job se vio privado de toda su fortuna. ¿Está esto muy alejado de vosotros? ¿Qué tan lejos? Por un lado, depende de vuestra búsqueda; por el otro, depende de las exigencias de la obra de Dios, del momento oportuno que Él haya establecido para Su plan. ¿Y qué momento oportuno es ese? El momento en el que la gente está esencialmente dotada de toda la verdad y la comprende. No obstante, si algunas personas aún no han llegado a ese nivel en términos de estatura, ¿qué se debe hacer? Cuando sea el momento correcto, Dios actuará. ¿Crees que puedes esconderte? No hay nadie que pueda escabullirse de este momento crítico. A esto se lo denomina la inspección de la obra del hombre y todo el mundo debe pasar por ella. Nadie puede superarla antes ni quedarse atrás. “Nadie puede superarla antes” significa que, si la estatura de una persona no es la adecuada ni escuchó mucho acerca de la verdad, posteriormente, cuando le pida a Dios que la ponga a prueba, Él no lo hará. Nadie estará exento de esto, ya que Dios considera a todos como iguales y les da a todos idénticas oportunidades, y Él provee y obra del mismo modo para todos. Así pues, que Yo adopte tal actitud de acuerdo con vuestro estado y la estatura que poseéis, ¿no os beneficia? (Sí). Es lo adecuado para vosotros, justo lo que necesitáis ahora. Mientras cumplís normalmente con vuestro deber en cada área, también se os provee de las verdades que necesitáis poseer y comprender, sin la menor demora, de modo que os sirváis de la provisión y la ayuda a tiempo y en justa medida. Entonces, a medida que cumpláis con vuestro deber, poco a poco asimilaréis, absorberéis y experimentaréis estas verdades y encontraréis los principios de la verdad y la senda de práctica; poco a poco, captaréis las intenciones de Dios y, de este modo, se corregirá la relación entre el hombre y Dios y ocuparéis el lugar de un ser creado, lo que implica asumir vuestra posición y ser firmes en vuestro deber. Y después de eso, quizá haya gente que, sin darse cuenta, experimentará las pruebas y el refinamiento. ¿Cuándo sucederá eso? Os lo diré, del modo que corresponde: las pruebas llegarán conforme a lo planeado. Esto tal vez sea un poco abstracto, pero, para Dios, simplemente es así. Cuando llegue el momento en el que Dios actúe, no podrás esconderte, por mucho que lo intentes. ¿Qué haré Yo ahora? Mantendré Mi posición, ocuparé Mi lugar y haré Mi obra, sin contenerme ni apresurarme, sino siguiendo el orden prescripto. Todas vuestras sendas a la salvación están abiertas; Yo no las voy a cerrar y, mucho menos, voy a demoraros.

¿Acaso alguien pregunta preocupado si siguiéndome pueden salvarse? Quizá algunos jamás se lo hayan preguntado, pero eso no significa que no hayan dudado y es probable que esta duda aún exista. Así pues, te diré algo cierto: no hay necesidad de preocuparte. Yo debería preocuparme antes que tú; soy Yo quien más debería preocuparse, pero jamás lo hago, así que ¿de qué te preocupas? ¿No te estás preocupando demasiado? Te preocupas demasiado y no hay necesidad de ello. Jamás me preocupo por este asunto porque no es algo de lo cual deba hacerme responsable. ¿No es positivo? Entonces, ¿quién se hace responsable de ello? Algunos dicen: “¡Qué irresponsable de Tu parte decir eso! Si Tú no eres responsable, ¿quién lo es?”. No necesito hacerme responsable porque nunca tengo tales preocupaciones. No tengo por qué sentir temor ni necesito analizar este asunto. Si me preocupara y dijera: “¡Oh! No puedo soportar la carga de vuestros desenlaces y destinos. Debo asegurarme de estudiar y analizar cada paso que doy y cada palabra que digo, y actuar tras ver sus resultados”, sería negligente de Mi parte. No obstante, Yo jamás me preocupo; nunca evalúo a qué podría conducir algo. ¿Por qué? Algunos dicen: “Tú has desentrañado este asunto”. No. En general, solo puede decirse que uno ha desentrañado algo tras haberlo sometido a investigación y análisis, pero Yo instintivamente nunca lo evalúo, al igual que una persona nunca evaluaría por qué se parece a sus padres. Instintivamente, no evalúo esas cosas, no existen en Mi pensamiento. No evaluar las cosas sería un gran resultado, así que ¿no deberías aprender a hacerlo? Tal vez algunos digan: “Tú instintivamente no evalúas las cosas. ¿Cómo se supone que aprendamos a hacerlo? ¡No lo podremos aprender!”. Aquí hay algo sobre lo cual es necesario hablar un poco. La encarnación de Dios, Su materialización en la carne, Su transformación en ser humano, es decir, cómo, exactamente, esta persona llegó a existir, es un proceso que no necesita ser evaluado. En pocas palabras, Dios se ha convertido en un ser humano. ¿Existe algún misterio en lo que Dios hace en este cuerpo humano y en la manera en la que Él se manifiesta? (Sí). ¿Requiere de investigación este tema? No requiere de investigación, sino de que vosotros busquéis su verdad. ¿Cuál es su verdad? ¿Lográis desentrañarlo? La esencia, el estatus y la misión de una persona se unifican. Su misión es su esencia, su instinto; lo que vive, lo que revela, lo que está dispuesta a hacer y qué la llena: esa es su esencia, así como su instinto y su misión, todo lo cual puede constituir una unión. ¿Qué os dice esto? Aquí hay un hecho que deberíais ser capaces de ver, que es que el asunto de la encarnación de Dios es irrefutable. Dios expresa muchísimas verdades y, cuanto más las lee el hombre, más las entiende; cuanto más las lee, más siente que son la verdad, y cuanto más las experimenta y las pone en práctica, más se ilumina su corazón, y a medida que esto sucede, su relación con Dios asimismo se torna más normal. ¿Es realmente necesario investigarlo? Investiga todo lo que quieras; no entenderás qué es la verdad a través de la investigación. Comprender la verdad requiere de experiencia. A medida que uno adquiere más experiencias, naturalmente comprende de qué se trata la verdad y, una vez comprendida, naturalmente llega a conocer a Dios. Es por ello que digo que lograr conocer la obra de Dios se basa en entender la verdad. Algunas personas absurdas no aman la verdad y jamás la ponen en práctica y, desde el momento en que llegaron a creer en Dios, lo han estado estudiando. Por mucho que estudien, ¿pueden llegar a conocer a Dios de esta manera? Es imposible. El mundo religioso ha estado estudiando a Dios durante milenios y ni una sola persona lo ha conocido de verdad. Creen en Dios durante años y, al final, lo único que saben decir es “Creo profundamente en la existencia de Dios”. ¿Son esas las palabras de alguien que conoce a Dios? ¿Aún sigues estudiando a Dios? ¿Cuántos años hace que lo estudias? ¿Ha dado resultados tu estudio? Esto te digo: Dios encarnado jamás investiga quién es ni tampoco hay otra voz en Él, solo hay una. Tal como lo ve el hombre, todo lo que Él piensa, vive y hace son los pensamientos y actos de una persona, y Él también se considera una persona que actúa y piensa. ¿Qué ocurre? En Él, solo hay una vida, no hay ninguna otra. Así pues, ¿cuál es la esencia de esta vida? Por fuera, tal vez uno no sea capaz de desentrañarla, pues cree que se trata solo de la vida de una persona corriente, pero al contemplarla a la luz de Su misión y de la esencia de la obra que Él realiza, ¿cómo es que la sombra de Dios está sobre Él? Vale la pena entenderlo. Saber quién es exactamente este cuerpo carnal que tiene la sombra de Dios y revela Su esencia es digno de búsqueda e investigación profunda. ¿Es normal entonces que este cuerpo carnal no sepa por qué es tal persona ni quién es en esencia? Es sumamente normal; no es sobrenatural. Algunos dirán: “¿No es sobrenatural? Eso no parece propio de Dios. Dios debería ser sobrenatural”. ¿De dónde viene ese “debería”? Viene de las nociones y figuraciones de la gente. De hecho, ¿cuál es el primer acto, el primer comportamiento de Dios que el hombre conoce y del cual tiene una impresión? En el principio, Dios creó los cielos y la tierra y todas las cosas y, el sexto día, recogió un poco de barro y a partir de él creó a una persona a la cual llamó Adán. Luego, hizo que Adán se durmiera y tomó una costilla de su cuerpo, con la cual creó a otra persona, Eva. Al observar toda esta secuencia de actos y comportamientos de Dios, ¿no resulta sumamente pictórica? Todas sus acciones son muy reales y esto no concuerda con el Dios de las figuraciones y nociones de la gente. Supera las figuraciones del hombre acerca de lo sobrenatural. Así pues, ahora, cuando la gente toma contacto con Dios encarnado, escucha las palabras que Él dice y ve todo lo que hace y, posteriormente, compara esas cosas con los actos y comportamientos reales de Dios cuando creó al hombre en el principio, ¿existen discrepancias en ello? ¿Hay alguna diferencia? Tal vez sí, porque nunca has visto esas acciones. Sin embargo, al analizarlo de forma práctica, cuando uno compara la forma y el origen de las declaraciones de Dios en el principio con la forma y el origen de Su discurso actual, no existe ninguna disparidad fundamental. ¿Por qué digo “fundamental”? La palabra “fundamental” tiene su significado. ¿Qué significa “fundamental” aquí? Significa que, en el corazón del hombre, aún existe cierto elemento sobrenatural en las cosas reales que el hombre cree que Dios hace y en la manera en la cual cree que Él habla, mientras que la manera, el método y el tono del discurso de Dios que el hombre ve y escucha actualmente son bastante reales, es posible captarlos y verlos, sin un elemento sobrenatural y sin lugar para las figuraciones humanas. Hay una distancia entre estas dos cosas y esa distancia es, en definitiva y fundamentalmente, idéntica desde vuestro punto de vista. De allí proviene ese “fundamental”.

¿Es necesario compartir estas palabras tan veraces y sinceras hoy? (Sí). ¿Por qué hablar de tales cosas? Muchas personas han sentido constantemente que estas cuestiones de Dios encarnado son bastante misteriosas, insondables y siempre desean estudiarlas. Estudiar estas cosas interfiere en tu relación con Dios. ¿Puedes entrar en la verdad si estudias a Dios en todo momento? Si siempre lo estás estudiando, no tomarás Sus palabras como la verdad, y tu relación con Él se distorsionará, se pervertirá y será anormal. Así pues, ¿cómo puedes hacer que tu relación sea cada vez más normal? Considerando que todo cuando Él hace es normal, incluido este cuerpo carnal Suyo y buscando poco a poco aceptarlo de corazón. Acéptalo en todos los aspectos, en la forma y el tono de Su discurso, e incluso Su apariencia, Su aspecto. Debes aceptarlo. Si no lo haces, sino que siempre lo estudias, estudias esto y aquello, al final, serás tú el que se lleve la peor parte y se vea perjudicado. Este hecho, causado por Dios, es inamovible. Dios ha inaugurado una nueva era, e influirá en ella y la conducirá en su totalidad. Este es un hecho inamovible. Entonces, ¿qué decisión debería tomar una persona con respecto a este asunto? No debería estudiar a Dios, sino aceptarlo y conocerlo, corregir constantemente su relación con Él y recordarse en todo momento: “Soy un ser creado y soy parte de la raza humana corrupta; Dios es una persona corriente por fuera, pero Su esencia interior es la de Dios. El hecho de que Él es Dios es innegable; cualquier cosa que Él haga por fuera, cualquier cosa que diga y, más allá de la manera en la que actúe, no corresponden a mi ámbito de estudio. Esa es la clase de razón que debo tener y este es el lugar que debo ocupar”. Hoy he hablado un poco con vosotros acerca de Mí, para que podáis entender y tener claridad sobre estas cosas y no estar siempre confundidos al respecto, como si Yo estuviera ocultando algo que no quisiera que supierais. A decir verdad, no tengo secretos que no pueda contaros. Esto es lo que pienso y es lo que me dispongo a hacer. No tiene nada de abstracto ni nada de misterioso. Eso de Mí que vosotros veis es así y eso de Mí que está detrás de escena y que no podéis ver también es así. Así es, verdaderamente. No obstante, hay algo que debéis entender: con independencia de los hechos y fenómenos externos que veas ante ti, si no comprendes la verdad, tomarás esos fenómenos como la verdad y como un hecho; y si de veras entiendes la verdad, llegarás a conocer la esencia y la verdad a través de esos fenómenos y exterioridades, con lo cual tu relación con Dios se volverá cada vez más normal. Para ti, la identidad, el estatus y la esencia de Dios jamás cambiarán. Él es el Creador, el Único que es soberano sobre todo. Eso es inamovible. Tú eres un ser creado y, si siempre estudias el aspecto de la carne de Dios, estás en problemas. Tu relación con Dios dejará de existir, lo que implica que tu relación de ser creado con el Creador dejará de existir. No es necesario detallar las consecuencias de ello. Son muy malas. Podría dar lugar a absolutamente cualquier consecuencia, todo podría pasar. Sin esta relación, no se puede hablar de ninguna comunicación entre nosotros. ¿Eso lo explica claramente? Para mantener nuestro vínculo cercano, para conservar nuestra relación, ¿cuál debería ser entonces la identidad del hombre? (La de un ser creado). Por siempre la de un ser creado. Esa es la única manera en la que nos podemos relacionar, el único modo en el que puede existir una relación real. Si no aceptas que eres un ser creado, no tenemos ninguna relación en absoluto. No me relacionaré contigo ni desearé saber quién eres. Nada nos unirá. No me meteré contigo. Vive como quieras, no tiene nada que ver conmigo. No es necesario que Me estudies ni Me condenes. Mi identidad, mi estatus y todo cuanto Yo hago no son cosas que tú, una persona corriente, puedas condenar ni de las cuales puedas extraer conclusiones. No es el hombre quien juzga todo esto, sino Dios. Eso lo explica claramente, ¿no es así? ¿Acaso no es la verdad? (Sí). ¿Y cuál es la verdad que la gente debe entender en todo esto? ¿Sobre qué base, sobre qué fundamento puede una persona tener una relación normal con Dios? Debe saber que es un ser creado. Si reconoces que eres un ser creado y tienes ese fundamento, entonces, a medida que avances, habrá muchos asuntos en los que evitarás descarriarte. Sin embargo, si siempre deseas estudiar a Dios y no encaras la relación desde la perspectiva de un ser creado, las consecuencias serán problemáticas, contemplarlas será absolutamente terrible. Lo entiendes, ¿verdad?

Algunos dicen: “Si no reconozco que soy un ser creado, ¿entonces no tenemos nada que ver el uno con el otro? ¿No nos conocemos? Sin una relación de ese tipo, podemos ser colegas, amigos, parientes, ¿verdad?”. No. Yo no tengo “colegas” ni tengo amigos y, sin duda, no tengo tal parentesco. Alguien pregunta: “¿Y quiénes son tus verdaderos parientes? ¿Tu familia?”. No. Yo no tengo parientes ni tengo aliados. No tengo subordinados ni asistentes. Para el Creador, las únicas cosas que tienen relación con Él son los seres creados. Para toda la raza humana creada, para todos los seres creados, Dios solo tiene una identidad: la del Creador. Esa es la única relación. Si alguien preguntara: “Tenemos una relación bastante buena. ¿No podemos ser amigos? ¿No podemos llegar a ser colegas?”. No. Yo no te conozco; no sé quién eres. ¿Por qué sería tu amigo? No existe tal relación entre nosotros. Dicen: “Hablas de forma muy terminante, ¿verdad? ¿No eres demasiado cruel?”. Es así de terminante. No tengo necesidad de tales relaciones. Todo cuanto hago y digo es para que existan destinatarios viables de la provisión; ¿y quiénes son esos destinatarios? Es la humanidad creada, la humanidad que ama la verdad; ellos son los destinatarios que Dios salvará, y solo existe esta relación. Además de esta relación, no existe ninguna otra que Yo reconozca. ¿Lo entiendes? (Sí). Probablemente algunos digan: “¡Qué difícil es relacionarse contigo!”. No es que sea difícil relacionarse conmigo, sino que esa relación no puede existir. Así pues, que nadie diga: “Hace años que estoy en contacto contigo. ¿No somos amigos?”. Si reconoces que eres un ser creado, entonces tenemos la relación más cercana, la mejor, la relación más legítima y pura. Algunos dicen: “Te he servido durante muchos años. ¿No nos conocemos bastante bien? ¿No soy Tu confidente, Tu amigo íntimo?”. No. Yo no tengo amigos íntimos. Algunos dicen: “Siempre me cuentas qué te gusta vestir y qué personas te agradan, y yo te cuento lo mismo. No hay nada de lo que no hablemos; entonces, ¿no somos amigos?”. No. Yo no me hago amigo de la gente. No tengo amigos. Si eres un ser creado, entonces tenemos algo de lo que hablar; podemos interactuar, establecer un vínculo y desarrollar camaradería. ¿Pero somos amigos una vez que hemos desarrollado la camaradería? No. La relación entre los seres creados y el Creador jamás cambia. Algunos Me han recibido y Me han protegido y, por eso, creen que tienen mérito, que Me han rescatado. Esa no es la forma de expresarlo; todo está instrumentado por Dios. Y si preguntan: “¿No eres un desagradecido?”. ¿Cómo se explica tal afirmación? Si alguien no ve algo con claridad, no puede aplicarle preceptos arbitrariamente. Hacerlo conduce fácilmente a un juicio. Si sabes que eres un ser creado, ¿cómo debes abordar este asunto? Si presumes de esta relación para coaccionarme, para acercarte a Mí o congraciarte conmigo, entonces te digo que estás equivocado. No intentes hacerlo, y si intentas congraciarte conmigo, me hartaré de ti. Algunos preguntan: “¿No lo tolerarías?”. No. Está mal que la gente intente congraciarse conmigo, no constituye una relación normal. Algunos pueden decir: “Soy joven, atractivo y elocuente. ¿Acaso a Dios no le agrada la gente como yo?”. No debes hablar así. Si piensas esas cosas, puedes buscar las respuestas en las palabras de Dios. Jamás me disgustes así. ¿Eso lo deja claro? No puede ser más claro. Así pues, ¿cómo deberíais comprenderlo? (La única relación entre el hombre y Dios es la de un ser creado y el Creador). Correcto. El hombre debe corregir su posición. En ningún momento hagas alarde de tus cualificaciones ni te ampares en los años de servicio, no hagas trampas ni utilices ninguna filosofía para los asuntos mundanos con la intención de alterar tu identidad o tu relación con Dios. No lo intentes en ninguna circunstancia; estarías incitando al rechazo. No te embarques en un esfuerzo tan inútil. ¡No sirve de nada! ¿Por qué la gente siempre vuelve a las andadas? Después de la charla de hoy, la mayoría de vosotros no volverán a equivocarse sobre esto, ¿verdad? (No). Eso me ahorra mucha preocupación. No quiero insistir en estas cosas, me hacen sufrir. Para una persona con razón, son fáciles de entender. Muchas de las palabras de Dios mencionan estas cosas y aquellos que de verdad poseen cierta capacidad de comprensión no deberían encontrarlas difíciles de entender. Para aquellos que han seguido a Dios durante muchos años y comprenden algo de la verdad, no será un problema entender estas cosas, porque la gente ha ganado mucho de Dios y conoce Su obra por completo.

23 de enero de 2019

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