Solo si se resuelven las propias nociones es posible emprender el camino correcto de la fe en Dios (2) Parte 2

Acabo de hablar sobre un aspecto de las actitudes de las personas: la intransigencia. Debido a esta, cuando se enfrentan a las circunstancias y dilemas dolorosos en los que las coloca el Creador, su actitud no es la de someterse, sino más bien la de aferrarse a cualquier cosa que los beneficie y no abandonarla. ¿Cómo lidia Dios con ese comportamiento? La obra de Dios es independiente de su voluntad, así que, ¿cómo lidia Dios con semejantes acciones de las personas? Dios no asegurará de manera definitiva algo como: “Esta vez has fallado, así que estás condenado. La gente como tú no es buena y ya no te quiero”. Dios no ha abandonado a las personas. Él se sigue desempeñando igual, dispone distintos entornos, personas, acontecimientos y cosas, de tal manera que puedan experimentar el mismo dolor y afrontar los mismos apuros. ¿Qué propósito tiene esto? (Hacer que la gente entre en razón). Hacer que la gente reflexione, entre en razón y abandone sus puntos de vista obcecados. Una y otra vez, Dios emplea Sus propios métodos singulares para conversar de esta manera con los seres humanos, y para relacionarse con ellos de esta manera. Al final, ¿qué resultado quiere lograr Dios obrando con este método? Dios guía a las personas al hacerles pasar por diferentes apuros, angustias e incluso enfermedades y desgracias familiares a lo largo de su vida. El propósito de hacer que la gente experimente este sufrimiento es que reflexione y comprenda de manera constante en su alma, y que verifique en su fuero interno: “¿Es esta la disposición de Dios? ¿Cómo debo caminar por mi futura senda? ¿Debería cambiar de rumbo? ¿Debería buscar el camino de la verdad? ¿Debería cambiar la manera en la que vivo?”. Dios hace que la gente experimente todo tipo de dolor, tribulaciones, desgracias y apuros, a fin de que después reciban en el fondo de su corazón la confirmación de que hay un Soberano que rige el destino de las personas; por tanto, no pueden ser obstinadas, arrogantes ni tozudas, sino que han de aprender a someterse: someterse a los entornos, al destino y a todo lo que ocurre a su alrededor. Antes de que oigas las claras palabras de Dios, Él se sirve de estas formas y estos hechos para hacerte experimentar toda clase de entornos, personas, acontecimientos y cosas, y para que confirmes una y otra vez en el fondo de tu corazón que el destino de las personas lo dispone Dios, que nadie posee ni puede ejercer la soberanía sobre su propio destino. Cuentas constantemente con esta clase de entendimiento o de voz en el fondo de tu corazón, y confirmas sin cesar que todo lo que experimentas no lo causa ninguna persona ni ocurre por casualidad, ni tampoco se debe a razones o circunstancias objetivas, sino que es Dios quien ostenta Su soberanía sobre todas las cosas de manera invisible. No es coincidencia que una persona conozca a otra y suceda algo, ni que se encuentren con un entorno que cambie su vida. No es coincidencia que a una persona le afecte una enfermedad y luego obtenga grandes bendiciones. De esta singular manera, Dios le dice a cada cual que Él ejerce soberanía sobre el destino de la gente, que la observa y la conduce a diario, y que guía a todo el mundo a lo largo de su vida, día tras día. Además de hacerle saber a la gente que Él ostenta la soberanía sobre el porvenir del género humano, sobre todas las cosas relacionadas con las vidas de las personas, sobre el destino de los seres humanos y absolutamente todo lo que tenga que ver con esta; ¿qué más quiere conseguir Dios? Pretende que se desvanezcan, desaparezcan y se desechen poco a poco algunas de las nociones, figuraciones y exigencias nada prácticas que la gente le hace a Dios, el Creador, y que luego las personas alcancen poco a poco el punto en el que puedan reconocer con claridad y comprender la manera en la que el Creador guía al género humano y dispone el destino de la vida entera de las personas. A partir de estas cosas, se puede observar que Dios tiene un carácter, es vívido y se asemeja a la vida. No es una estatua de barro ni un robot, tampoco una criatura inanimada como la gente se imagina, sino que, en cambio, posee vida y actitudes. En cierto sentido, esto hace que la gente entienda las maneras en las que obra el Creador y que se desprenda de todo tipo de nociones, figuraciones y de algo del razonamiento y la lógica vacíos que no concuerdan con la realidad. En resumen, hace que la gente se desprenda de todas las nociones y figuraciones vacías relativas a la obra de Dios. En otro aspecto, una vez que se desprenden de estas nociones y figuraciones, pueden aceptar y someterse a la obra de Dios y a Su soberanía. En cierto sentido, esto es un pequeño resultado, pero, en otro, se da uno distinto que no habéis visto y es el más grande y profundo. ¿Qué resultado es este? Dios usa estos métodos para decirle a la gente que todo lo que Él hace y consigue en las personas lo lleva a cabo en un estado particularmente práctico y real. Una vez que entienden esto, descartarán algunas cosas vacías e ilusorias, obedecerán y se someterán de veras a los arreglos del Creador, y luego afrontarán realmente todo lo que Él dispuso en la vida real, en lugar de usar algunas teorías vacías o conceptos religiosos o conocimiento teológico para imaginar al Creador o para lidiar con algunas cosas en la vida. Este es el desenlace que Dios desea ver y lo que quiere lograr en las personas. Por tanto, en la primera etapa, antes de que oigas la voz del Creador y entiendas Sus claras palabras sobre diversas verdades, la manera en la que Dios obra en las personas es la de disponer diversos entornos para que los experimentes y a los que exponerte. Cuando cuentes con alguna confirmación y albergues algunos sentimientos sobre estas cosas en el fondo de tu corazón, te conmuevan y las comprendas, Dios te revelará en términos claros en qué consiste la vida, en qué consiste Dios, cómo empezaron a existir los seres humanos y qué clase de senda deben tomar las personas. De este modo, en función de la creencia de que los seres humanos provienen de Dios y Él los creó, y la de que hay un Soberano entre los cielos y la tierra y todas las cosas, la gente entonces toma la senda de la fe en Dios, y acto seguido acepta Su juicio y castigo, así como Su salvación y Su perfeccionamiento; esto resulta incluso más efectivo. Ahora bien, ¿quiénes son todas las personas que aceptan la obra de Dios de los últimos días? Como poco, reconocen la existencia de Dios y creen que todo el universo está sujeto a Su soberanía. También creen en el destino y en que Dios predetermina la vida humana, y más aún, creen en la existencia del reino espiritual y del cielo y el infierno, y que el destino de las personas está predestinado. De entre esta gente, Dios ha seleccionado a Su pueblo escogido, que ama la verdad y es capaz de aceptarla. Entienden la voz de Dios y aceptan Su obra. Se trata de una manera y un principio según los que obra Dios.

Acabamos de hablar sobre cómo obra Dios en las personas, y acerca de las maneras en que lo hace. Solo tratamos estas cosas de pasada, sin decir nada sobre cuáles son las nociones de la gente o qué exigencias le hacen a Dios. Ahora vamos a hablar sobre los problemas relacionados con ello. Ya que hemos mencionado en esta charla que la gente tiene algunas ideas y entendimientos vacíos y vagos sobre la obra de Dios, vamos a buscar algunos ejemplos para demostrarlo y a hablar un poco tanto de los ejemplos positivos como de los negativos. Sobre esta base, ¿acaso no será la gente capaz de comprender qué figuraciones son bastante vacías y poco definidas, así como nociones sobre la obra de Dios? Partiendo de la historia que os conté antes, la protagonista padeció unas cuantas experiencias dolorosas en su vida. Después de cada una, Dios continuó usando Sus propios métodos para disponer e instrumentar su destino y guiarla por el camino que tenía delante. Aunque no entendía, ni sabía, ni reflexionaba, Dios lo hizo igualmente, como siempre lo había hecho. En este periodo, ¿exhibió algún pensamiento sobre la manera en la que obra el Creador? ¿Se podría decir que tales pensamientos eran una especie de noción? ¿Qué son exactamente tanto estos pensamientos como esta especie de noción? Para empezar, en cuanto a la protagonista en sí, albergaba un deseo. No esperaba ser rica ni pudiente en la vida, solo quería alguien de quien depender. Por medio de la disección y el análisis, nos damos cuenta de que este deseo era erróneo. En cierto sentido, era contrario al destino que instrumenta y dispone Dios para las personas y, en otro, tampoco era práctico. Por tanto, ¿ha aportado Dios una definición o un enunciado sobre este deseo suyo? De acuerdo con las figuraciones de las personas, sería muy fácil para Dios hacerle a alguien entender un poco de doctrina, ¿verdad? Si quisiera hacerles entender, ¿acaso no entenderían? En esta mujer existía el deseo de tener a alguien de quien depender, Dios podría hacer que no tuviera este deseo o que lo cambiara, ¿hizo tal cosa? (No). No, no lo hizo. ¿Era su deseo una especie de noción? ¿Era sobrenatural? ¿Era vacío? Es un fenómeno natural que surjan tales pensamientos en las personas. ¿Por qué digo esto? Dios hizo al hombre con libre albedrío. El hombre tiene un cerebro, pensamientos e ideas. Después de ser corrompido por Satanás, el hombre se sumergió en los sonidos y las vistas del mundo y, después de ser criado por sus padres, condicionado por su familia y educado por la sociedad, en los pensamientos del hombre surgen muchas cosas; cosas que nacen de su propio corazón y que lo hacen naturalmente. ¿Cómo se forman estas cosas que surgen naturalmente en el hombre? En primer lugar, una persona debe tener la capacidad de pensar en los problemas; esta es la base que uno debe tener para ser capaz de dar lugar a estas cosas. Luego, mediante el condicionamiento del entorno —como ser educado por la propia familia y la sociedad—, así como el impulso del propio carácter corrupto y las ambiciones y deseos, estos pensamientos toman forma poco a poco. En lo que respecta a los pensamientos e ideas que se forman así, al margen de si se ajustan a la realidad o son vacíos, o sean como sean, ahora no vamos a emitir un veredicto sobre ellos. En su lugar, hablaremos sobre cómo se ocupa Dios de los pensamientos de este tipo. ¿Los condena? No. ¿Cómo los aborda entonces? No los elimina de las personas. Estas albergan una noción y figuración, creen que, con un toque amable de la enorme e informe mano de Dios, cambiará su manera de pensar. ¿Acaso no es esta noción vaga, sobrenatural y vacía? (Sí). Es una noción que tiene la gente de cómo obra Dios. En lo profundo de sus corazones, la gente a menudo tiene fantasías de la obra de Dios y los métodos de Su obra, aunque no les dan voz. La gente se imagina al Creador acercándose suavemente al hombre y, con un movimiento de Su gran mano y un soplo de Su aliento, o la rotación de un pensamiento, las cosas negativas dentro del hombre desaparecerán en un instante, con la silenciosa quietud de un gran viento que sopla una nube. ¿Cómo trata Dios estas ideas del hombre, estas cosas a las que da lugar la mente del hombre? Dios no las resuelve con métodos sobrenaturales y vacíos, sino que dispone el entorno del hombre. ¿Qué clase de entorno dispone Él? No se trata de uno vacío; Dios no hace nada sobrenatural que rompa todas las leyes. Más bien, Él dispone un ambiente que obliga a la persona a entender la materia y a reflexionar sin cesar, después de lo cual Dios hace uso de todo tipo de personas, acontecimientos y cosas para iluminar el camino de esa persona, con lo cual esta llega a un entendimiento. Dios no cambia su destino, solo añade unos pocos incidentes al rumbo que este toma, lo que facilita que entienda tales cosas. Las nociones del hombre son todas sobrenaturales, vacías, indefinidas, discordantes respecto a la realidad, ajenas a ella. Por ejemplo, digamos que alguien está hambriento y le gustaría comer. Los habrá que digan: “Dios es todopoderoso, lo único que tendría que hacer sería echar Su aliento sobre mí y estaría lleno. ¿De verdad necesito cocinar? Sería maravilloso que Él pudiera hacer un pequeño milagro para que yo no tuviera hambre”. ¿Acaso no es esto impracticable? (Sí). Si le dijeras a Dios que tienes hambre, ¿qué diría Él? Te diría que buscaras algo de comida y la cocinaras. Si aseguraras que no tienes comida y no sabes cocinar, ¿qué haría Dios? Te diría que aprendieras. Este es el lado práctico de la obra de Dios. Cuando os encontréis con algo que os resulte oscuro y ya no pronunciéis oraciones huecas ni dependáis vagamente de Dios seguros de vosotros mismos, ni depositéis vuestras esperanzas en estas nociones y figuraciones que tenéis sobre Él, entonces sabrás lo que debes hacer, conocerás tu deber, tu responsabilidad y tu obligación.

Acabo de hablar del aspecto de que, cuando la gente no entiende los entornos que Dios dispone, ¿qué hace Él? Continúa disponiendo entornos. Lo hace para que sigan entendiendo la soberanía del Creador y comprendan cuál es su destino a través de la experiencia de la vida, y a fin de que en el fondo de su ser sepan que sus deseos difieren de su destino y de las disposiciones del Creador. Él lo hace para que aprendan a desprenderse poco a poco de sus propios deseos y se sometan a todo lo que instrumenta el Creador. Esto es bastante fácil de entender. Otro aspecto es que, cuando a las personas les llegan las claras palabras de Dios, ellas se forman más nociones y figuraciones. ¿Qué nociones? “Las palabras de Dios son el pan de vida y la verdad. Las palabras de Dios son Dios mismo. Cuando oigo Sus palabras, por muy estúpido que sea, de inmediato me vuelvo inteligente. Con tal de que lea más palabras de Dios, mejorará mi calibre y aumentarán mis habilidades”. ¿Qué son estos pensamientos que tiene la gente? Son sus nociones. Por tanto, ¿es así como obra Dios? (No). Al tratarse de nociones del hombre, sin duda están reñidas con la obra de Dios y se oponen a ella. Aquí radica un hecho. Dios habla con el hombre cara a cara y le dice lo que debe y lo que no debe hacer, qué camino tomar, cómo someterse a Dios y los principios en los que debería entrar en el marco de los diversos aspectos de la obra. Dios le dice claramente al hombre todas estas cosas, sin embargo, este a menudo sigue esperando y prevé que Dios le va a decir cuáles son realmente Sus intenciones por otros medios que no son Sus palabras, conserva la esperanza de ser capaz de lograr resultados anteriormente inimaginables y de presenciar milagros. ¿No es esta la noción del hombre? (Lo es). De hecho, ¿qué hace Dios? (Dispone entornos prácticos para que la gente recorra y experimente las palabras de Dios). ¿Qué hace Dios si la gente todavía no entiende Sus intenciones después de que disponga esos entornos prácticos para ellos? (Los esclarece y los guía). ¿Qué deberías hacer si Él no te esclarece ni te guía? (Practicar de acuerdo con las palabras de Dios y hacer lo que Él dice). Eso es. Desde el momento que Dios empezó Su obra hasta el presente, ¿cuántas palabras les ha dicho Dios cara a cara a las personas? Hay tantas que, aunque pases varios años leyendo, no vas a llegar al final. Sin embargo, ¿cuántas palabras obtiene la gente? Si alguien obtiene demasiado pocas, ¿qué prueba esto? Que la persona no ha dedicado esfuerzo suficiente a las palabras de Dios y no las ha escuchado. Hay algunos que dicen: “He escuchado”, pero ¿has asimilado las palabras de Dios? ¿Las has entendido? ¿Te has centrado en ellas? No lo has hecho, así que las palabras de Dios ya te han pasado de largo. Por tanto, cuando Él emplea un lenguaje claro para decirle al hombre cómo actuar, cómo vivir, cómo someterse a Él y cómo experimentar cada acontecimiento, si el hombre sigue sin entender, lo único que hace Dios es disponer entornos para él, darle algo de esclarecimiento especial, o hacer que se someta a ciertas experiencias concretas. Hasta ahí llega lo que Dios puede, debe y está dispuesto a hacer. Los hay que preguntan: “¿No quiere Dios que todo el mundo se salve y nadie sufra la perdición? Si Dios usara ese método para actuar, ¿cuánta gente sería capaz de salvarse?”. Como respuesta, Dios preguntaría: “¿Cuántas personas prestan atención a Mis palabras y siguen Mi camino?”. Son las que son; se trata del punto de vista de Dios y del método de Su obra. Dios no hace más. ¿Cuál es la noción del hombre sobre este asunto? “Dios se compadece de los seres humanos, le preocupan, así que tiene que responsabilizarse hasta el final. Si el hombre lo sigue hasta el final, su salvación es inevitable”. ¿Esta noción es correcta o incorrecta? ¿Concuerda con las intenciones de Dios? En la Era de la Gracia, resultaba normal que las personas tuvieran estas nociones porque no conocían a Dios. En los últimos días, Dios ya les había contado todas estas verdades, y además dejó claros los principios de Su obra de salvar a las personas, así que es un gran disparate que sigan albergando tales nociones en el corazón. Dios te ha contado todas estas verdades, así que, si al final sigues diciendo que no entiendes las intenciones de Dios ni sabes cómo practicar, y sigues soltando palabras tan rebeldes y traicioneras, ¿puede Dios salvar a una persona así? Los hay que siempre piensan: “Dios hace una gran obra. Debería ganarse a más de la mitad de las personas del mundo, y emplear una gran hueste compuesta de muchas, entre las que se hallaran multitud de personajes de clase alta para que den testimonio de la glorificación de Dios. ¡Sería maravilloso!”. Esta es la noción del hombre. En la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, en total, ¿cuántos fueron salvados y hechos perfectos? Al final, ¿quién fue capaz de temer a Dios y evitar el mal? (Job y Pedro). Fueron los únicos. Como Dios lo ve, temerle a Él y rechazar el mal es, de hecho, cumplir con el estándar de conocerle, de conocer al Creador. Gente como Abraham y Noé eran rectos a los ojos de Dios, pero aun así estaban en un nivel inferior al de Job y Pedro. Por supuesto, Dios no hizo tanta obra entonces. No proveyó a la gente como lo hace ahora, ni dijo tantas palabras claras, ni hizo la obra de salvación a tan gran escala. Puede que no se haya ganado a mucha gente, pero eso se halla todavía en el marco de Su preordinación. ¿Qué aspecto del carácter del Creador puede verse en esto? Dios espera ganarse a muchas personas, pero, de hecho, si no puede hacerlo —si no puede ganarse a esta humanidad mientras hace Su obra de salvación— entonces Él preferiría abandonarlas y desecharlas. Esta es la voz interior y el punto de vista del Creador. En este sentido, ¿qué exigencias o nociones alberga el hombre respecto a Dios? “Ya que Tú deseas salvarme, debes ser responsable hasta el final; me prometiste bendiciones, así que debes dármelas y dejar que las gane”. Dentro del hombre hay muchos “debes”, muchas exigencias, y esta es una de sus nociones. Otros dicen: “Dios hace una obra muy grande, un plan de gestión de seis mil años, si al final solo se gana a dos personas, eso sería una lástima. ¿Acaso no serían entonces Sus acciones en vano?”. El hombre piensa que no debería ser así, pero Dios está contento de ganarse incluso a dos personas. El verdadero propósito de Dios no es solo ganarse a esas dos, sino más, pero, si la gente no despierta ni entiende y todos malinterpretan y se oponen a Dios, y todos son inútiles e inservibles, entonces Dios preferiría no ganárselos. Tal es Su carácter. Algunas personas dicen: “Eso no serviría. ¿Acaso no se reiría Satanás?”. Puede que Satanás se ría, pero ¿acaso no es el enemigo vencido de Dios de todos modos? Dios sigue habiéndose ganado al hombre, a muchos de entre ellos que son capaces de rebelarse contra Satanás y no sufrir su control. Dios se ha ganado a verdaderos seres creados. ¿Son capturados por Satanás aquellos a los que Dios no se ha ganado? No habéis sido hechos perfectos; ¿sois capaces de seguir a Satanás? (No). Algunas personas dicen: “Aunque Dios no me quiere, no seguiré a Satanás de todos modos. Aunque Satanás me ofreciera bendiciones, no las aceptaría”. Ninguno de aquellos a los que Él no se ha ganado sigue a Satanás; ¿acaso no gana Dios así la gloria? La gente tiene una noción sobre la cantidad de personas que Dios se gana o la escala en la que Él lo hace; creen que Dios no debería ganarse solo a esas pocas. El hecho de que el hombre pueda dar lugar a una noción así se debe a que, por un lado, no puede comprender la mente de Dios ni entender el tipo de personas que Él quiere ganarse; siempre hay una distancia entre el hombre y Dios; por otro lado, tener una noción así es una manera de que el hombre se consuele y se libere en lo que respecta a su propio destino y futuro. El hombre cree: “Dios se ha ganado a muy pocas personas, ¡qué glorioso sería para Él ganársenos a todos! Si Dios no descartara a ninguna persona, sino que las conquistara a todas, y todas acabaran siendo hechas perfectas, y la charla sobre la elección y la salvación de las personas por parte de Dios no quedara en nada, ni tampoco Su obra de gestión, entonces ¿acaso no sería Satanás más humillado todavía? ¿No ganaría Dios una gloria mayor?”. Que pueda decir esto se debe en parte a que no conoce al Creador y en parte a que tiene su propio motivo egoísta: le preocupa su futuro, así que lo vincula a la gloria del Creador, y así su corazón se siente aliviado, cree que puede tenerlo todo. Además, también piensa: “El hecho de que Dios se gane a las personas y humille a Satanás es una prueba fehaciente de la derrota de este. ¡Es matar tres pájaros de un tiro!”. A la gente se le da muy bien buscar su propio beneficio. Esta noción es bastante inteligente, ¿verdad? La gente tiene motivaciones egoístas, ¿y acaso no hay algo de rebeldía en estas? ¿No se le exige algo a Dios? Radica en ello una resistencia silenciosa contra Dios, que dice: “Nos has escogido, nos has guiado, has trabajado tanto en nosotros, nos has concedido Tu vida y Tu plenitud, nos has otorgado Tus palabras y la verdad, y nos has hecho seguirte todos estos años. Si al final no pudieras ganártenos, supondría una gran pérdida”. Esta excusa es un intento de chantajear a Dios, de obligarle a ganárselos. Supone decir que, si Dios no se los gana, los que salen perdiendo no son ellos, sino Él. ¿Es correcta esta afirmación? En ella se encuentran tanto las exigencias del hombre como sus figuraciones y nociones: Dios realiza una gran obra, así que debe ganarse como sea a mucha gente. ¿De dónde procede este “debe”? De las nociones y figuraciones del hombre, de sus exigencias irracionales y de su vanidad, aderezadas por una mezcla de su feroz e intransigente carácter.

Hay que hablar sobre tales nociones del hombre desde otra perspectiva. Hay algunos que piensan: “Ya que al Creador no le importa a cuánta gente se gane, y piensa que se ganará a los que se tenga que ganar, al ser esta Su actitud, ¿cómo debemos nosotros cooperar con Él? ¿Está bien limitarse a creer de manera casual y no tomárselo tan en serio? En cualquier caso, Dios tampoco lo hace, así que no es necesario que nosotros nos tomemos tan en serio satisfacer Sus exigencias, ni tampoco necesitamos contemplarlo como nuestra principal ocupación o nuestra aspiración para el resto de nuestros días. Ahora que conocemos los pensamientos de Dios, ¿acaso no deberíamos cambiar nuestra manera de vivir?”. ¿Es correcto o incorrecto este punto de vista? (Incorrecto). Ya que a la gente le ha quedado clara la actitud de Dios y que la entienden, deben desprenderse de sus nociones. Después de eso, ¿qué han de hacer y cómo deben escoger, comprender y lidiar con este asunto para poseer el punto de vista y la actitud que más deberían tener? En cuanto a sus puntos de vista, lo primero que deben hacer es tratar de reflexionar sobre ellos. Cuando alguien cree en Dios, cuenta con una figuración indefinida de veneración y estima hacia Él. Les parece que: “Dios es todopoderoso, omnipotente y, puesto que ha escogido a un grupo de personas de entre este género humano corrupto, sin duda va a ser capaz de completarlas. Por tanto, vamos a terminar bendecidos con toda certeza”. ¿Acaso en esa “certeza” no reside una mentalidad de probar nuestra propia suerte? Desear obtener bendiciones y la aprobación de Dios sin perseguir la verdad ni experimentar el juicio y castigo de Dios es la actitud que el hombre menos debería ostentar. No adoptes una mentalidad de probar suerte, la suerte es el gran enemigo. ¿Qué tipo de mentalidad es la de probar suerte? ¿Cuáles de tus estados, pensamientos, ideas, actitudes, nociones y puntos de vista llevan detrás una mentalidad de probar suerte? ¿Eres capaz de detectarlo? Si lo haces y percibes la existencia de una mentalidad de probar suerte para obtener bendiciones, ¿cómo deberías actuar para cambiarla? ¿Cómo la resuelves? Son problemas prácticos. Has de desentrañar la mentalidad de probar suerte. Debes resolverla. Si no lo haces, es probable que te haga tropezar y que sufras. Por tanto, ¿qué implica la mentalidad de probar suerte? Los hay que piensan: “Creo en Dios e incluso he abandonado a mi familia y he dejado mi trabajo. Sea como sea, aunque no haya prestado un servicio meritorio, he trabajado a destajo e, incluso si no ha sido así, he terminado agotado, por lo que, mientras siga a Dios hasta el final, puede que me convierta en uno de los vencedores, de los salvados, de los bendecidos, en uno de los integrantes del reino de Dios”. Esta es la mentalidad de probar suerte. ¿Acaso no tiene todo el mundo esa mentalidad? Como poco, la mayoría de aquellos que lo dejan todo atrás para seguir a Dios y cumplir su deber a tiempo completo poseen este tipo de mentalidad. ¿No es la mentalidad de probar suerte una especie de noción? (Sí). ¿Por qué digo esto? Porque, cuando no has entendido ni comprendido la intención y la actitud del Creador hacia este asunto, de manera subjetiva te limitas a perseguir y esperar un buen desenlace, y así es como lo abordas. Es una especie de noción. Para el Creador, ¿no es esa noción una especie de chantaje? ¿No se trata de una exigencia irracional? Es igual que decir: “Como te he seguido y lo he dejado todo atrás, he venido a la casa de Dios para cumplir mi deber a tiempo completo, se me tiene que considerar alguien que se ha sometido a las disposiciones del Creador, ¿verdad? Por tanto, ¿puedo tener ahora un futuro prometedor? Mi futuro no debería ser oscuro, sino estar a la vista”. Se trata de una mentalidad de probar suerte. ¿Cómo se resuelve? Uno debe conocer el carácter de Dios. Ahora que he compartido de esta manera, todo el mundo debería básicamente comprenderlo: “Así que eso es lo que Dios piensa. Ese es el punto de vista de Dios y Su actitud. Entonces, ¿qué debemos hacer?”. La gente debería dejar de lado su mentalidad de probar suerte. Para dejar de lado esta mentalidad, ¿basta con decir: “Lo he dejado de lado y no tendré más esos pensamientos. Trataré mi deber seriamente, aceptaré la responsabilidad y trabajaré más duro”? No es tan sencillo, cuando alguien desarrolla una mentalidad de probar suerte, surgen en ellos algunos pensamientos y prácticas, y, más que eso, se revelan algunas actitudes. Estas cosas se deben resolver buscando la verdad. Algunos dicen, “Si he entendido las intenciones y la actitud de Dios, ¿no me he librado de la mentalidad de probar suerte?”. ¿Qué clase de palabras son estas? Carecen de entendimiento espiritual; son palabras vacías. ¿Cómo, entonces, se resuelve este problema? Debes considerar: “¿Qué debo hacer si Dios me lo quita todo? Estas cosas que le dedico a Dios y las que gasto para Él, ¿se entregan voluntariamente o son intentos de negociar con Dios? No es bueno intentar negociar con Él. Tendré que orar a Dios y buscar la verdad para resolver eso”. Además, a medida que practicas y cumples con tu deber, debes entender qué principios-verdad no entiendes, qué haces que contradiga los requerimientos de Dios y Sus intenciones, qué tipo de senda es la equivocada y la que conduce al desastre, y qué tipo de senda puede contar con la aprobación de Dios. ¿Qué otras cosas implican una mentalidad de probar suerte? Hay personas que caen gravemente enfermas a las que Dios salva y dejan de estar enfermas. Piensan: “Todos creéis en Dios para perseguir las bendiciones. Yo soy diferente. Fue el gran amor de Dios el que me trajo aquí; me concedió circunstancias y experiencias especiales que me llevaron a creer en Él, así que Él me ama más que a vosotros, me trata con singular gracia y, al final, tendré más oportunidades de sobrevivir que vosotros”. Piensan que tienen una relación extraordinaria y especial con Dios, que su relación con Él es distinta a la de la gente corriente. Debido a su experiencia especial, se sienten extraordinarios y poco comunes, y por lo tanto mantienen una especie de certeza de que tendrán éxito. Se definen a sí mismos como ciertamente diferentes de los demás, y están seguros de su capacidad para sobrevivir; esta también es una mentalidad de probar suerte. Hay otros que han asumido un poco de trabajo importante y cuyo estatus es alto. Sufren algo más que los demás, se les poda un poco más que a los otros, se mantienen un poco más ocupados que el resto y hablan algo más que ellos. Piensan: “Dios y Su casa me han colocado en una posición importante y tengo el favor de mis hermanos y hermanas. Esto es un honor. ¿Acaso no significa que seré bendecido antes que los demás?”. Esa también es una mentalidad de probar suerte y una especie de noción.

Acabo de hablar sobre algunas de las manifestaciones y estados prácticos de probar suerte. ¿Qué otros estados, manifestaciones o aspectos que surgen a menudo y existen habitualmente en la mente de las personas se corresponden con probar suerte? Aparte de aquellos que tienen experiencias especiales, un alto estatus, y que han dejado todo atrás para gastarse por Dios a tiempo completo, además están los que son aptos, desempeñan deberes especiales y poseen talentos concretos. Todas estas personas cuentan con una mentalidad de probar suerte. ¿Qué quiere decir “apto”? Por ejemplo, algunos que predican el evangelio creen que, si se ganan a 10 personas, habrán dado 10 frutos y tendrán un 10 por ciento de probabilidades de ser bendecidos y, si dan 50 frutos, la probabilidad sube al 50 y, al llegar a los 100, alcanzarán el porcentaje total. Esta es una especie de noción, de trueque y, ante todo, es probar suerte. Si pueden medir la obra de Dios mientras se aferran a esas nociones y a esta mentalidad de probar suerte, ¿es esto creer en Dios? ¿Qué senda toman? ¿Acaso no hay algo de malo en esta búsqueda? ¿Por qué nacen en ellos tales cosas? ¿Por qué se agarran a ellas y se niegan a soltarlas? Algunos dicen que es porque no conocen a Dios. ¿Es correcto? Eso es hablar por hablar. ¿Cuál es entonces la razón? Aquellos que siempre se agarran a tales puntos de vista y actitudes, que poseen estas nociones y son especialmente tozudos a la hora de aferrarse a ellas, ¿de verdad están dedicando esfuerzo a las palabras de Dios? (No). Siempre muestran una actitud superficial hacia ellas, es decir, manifiestan la actitud y el punto de vista de alguien que mira a través de la niebla. Creen que, en su fe en Dios, solo les hace falta saber cuánto han sufrido por Él y qué precio han pagado, cuántos méritos se han ganado, qué talentos especiales tienen, cuánta destreza poseen, lo alto que es su estatus, qué clase de “momentos de compañía durante la adversidad” han experimentado con Dios, qué experiencias singulares han tenido, qué cosas especiales les ha concedido Él o qué gracia y bendiciones les ha otorgado que sean distintas a las que han recibido otros; con eso les parece suficiente. Por muy fuerte que se aferren a sus puntos de vista, nunca han reflexionado sobre si son correctos, o con qué palabras de Dios y principios de Su obra entran en conflicto, o si Dios los ha validado, si Él obra de esa manera o consigue las cosas de esa forma. Nunca les han importado estos asuntos. Hasta ahora, solo han reflexionado, cavilado y soñado en sus propias mentes. Entonces, ¿en qué se ha convertido la verdad para ellos? En un adorno. Aunque creen en Dios, su fe no tiene nada que ver con Él ni con la verdad. Entonces, ¿con qué? Solo guarda relación con nociones, figuraciones y con sus propios deseos, además de con sus bendiciones y destinos futuros. No han dedicado esfuerzo a la verdad, así que estos son los resultados con los que terminan.

Por medio de la charla de hoy, ahora que habéis obtenido algo de entendimiento de la manera de obrar de Dios o de Sus puntos de vista y Su actitud, ¿puede esto causar algún efecto y lograr algún resultado en lo que respecta a vuestras búsquedas para conocer a Dios, la verdad y la entrada en la vida? ¿Puede enmendar vuestros puntos de vista erróneos, de modo que os desprendáis de vuestras propias nociones? (Sí). ¿Qué requiere esto de la gente? (Desprenderse de sus nociones y actuar de acuerdo con los estándares requeridos por Dios). Debes entender que, dado que Dios ha realizado tales requerimientos y determinaciones, sin duda va a hacerlas realidad. Al final, es un hecho que las palabras de Dios no van a quedarse en nada, todas se llevarán a cabo y se cumplirán. Si crees que Dios no va a desempeñar necesariamente las cosas de las que habla, esta es la noción y la figuración del hombre, y también es dudar de Dios y juzgarlo. Los hay que dicen: “¿Cómo puede hacer eso Dios? ¿Cómo puede contentarse solo con salvar a aquellos que salva? ¿Acaso el amor de Dios no es enorme e infinito? Su paciencia es infinita, y Su tolerancia y misericordia también lo son”. Ponen toda clase de excusas para no perseguir la verdad, se reservan una vía de escape oportuna para poder transitar su propia senda, e ignoran las palabras y la obra de Dios, así como la aparición del Creador. En su corazón saben muy bien que esa es la verdad y, sin embargo, esperan que no sea así. Existe un elemento de incredulidad en lo que hacen, además de otro de competir contra el Creador, discrepar con Él y chantajearlo. ¿Qué propósito tengo al decir estas palabras? Hay quienes dicen: “Darnos un toque de atención, asustarnos o que entendamos que aquellos que desean echarse atrás pueden hacerlo sin más, que los que se vuelven débiles o negativos pueden limitarse a seguir siéndolo, y los que desean vivir su propia vida pueden vivirla. La obra de Dios no va a ser tan larga y además Él no necesita a tanta gente, ¡así que mejor tomemos caminos separados!”. ¿Son así las cosas? (No). No importa lo que diga Dios ni cómo lo diga, lo que Él hace entender a las personas son Sus intenciones y la verdad. Entonces, ¿qué senda debería seguir la gente? Deberían seguir el camino de Dios. ¿Sobre qué deberían reflexionar y qué han de buscar resolver? Todas las nociones, figuraciones y exigencias que contradicen a Dios. Todas son contrarias a la verdad. Debes renunciar a ellas, borrarlas de tu corazón y que ya no te afecten ni controlen más. Es necesario que seas capaz de presentarte de veras ante Dios y aceptar el juicio, el castigo y la poda de Sus palabras, limpiarte de tus actitudes corruptas y lograr la sumisión a la instrumentación y a las disposiciones de Dios. Además, debes reflexionar en todo momento sobre aquello en ti que es incompatible con Dios y contrario a la verdad, así como sobre tus actitudes corruptas, tus puntos de vista incorrectos sobre diversos asuntos y las diferentes nociones y figuraciones del hombre. Una vez que reflexiones y comprendas estas cosas con claridad y que busques la verdad para resolverlas de una vez por todas, habrás emprendido el camino correcto de la fe en Dios, y solo entonces serás capaz de obedecerlo a Él y someterte a Su instrumentación y a Sus disposiciones.

El fin de todas las cosas se está acercando, ¿quieres saber cómo el Señor recompensará el bien, castigará el mal y determinará el fin de cada uno? Bienvenido a contactarnos para descubrir la respuesta.

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