Solo si se resuelven las propias nociones es posible emprender el camino correcto de la fe en Dios (2) Parte 3

Todavía no hemos terminado de diseccionar la parte final de la historia “¿De quién dependo?”, de la que acabamos de hablar. Una vez que una persona empieza a creer en Dios, se presenta ante Él para orar, busca Sus intenciones, acepta Su esclarecimiento e iluminación, así como Su guía, y escucha cada palabra que sale de Su boca misma. Durante este periodo, Él emplea palabras claras para expresarle a la gente Sus intenciones y todo lo que le hace falta comprender. Dios no quiere que entiendas doctrinas y palabras, ni quiere que aprendas teología. Dios no emplea estas palabras para educarte para ser alguien con buena conducta, una buena persona o alguien con anhelos y aspiraciones; Dios no quiere que seas así. Él quiere usar Sus palabras para hacerte entender de dónde viene la gente, cómo deben vivir y qué clase de camino deben seguir. Sin embargo, después de oírlas, las personas no les dan importancia y se siguen aferrando a sus puntos de vista y a sus propios deseos, e incluso se agarran a sus propios principios de comportamiento. Por ejemplo, algunos dicen: “Nací queriendo ser una buena persona, y no creo que me halle muy lejos de serlo. No hago nada malo, no perjudico ni engaño a nadie ni me aprovecho de los demás, y desde que empecé a creer en Dios me he convertido en una persona todavía mejor. Siempre digo la verdad, me relaciono con los demás con sinceridad y obedezco a Dios y las disposiciones de la iglesia al cumplir con mi deber, ¿no basta con eso?”. ¿Piensa así mucha gente? ¿Pueden los creyentes satisfacer de veras los requerimientos de Dios si confían en esta forma de pensar? Hay muchas verdades que Dios requiere que la gente entienda y muchas lecciones que aprender. En particular, las verdades relativas a las visiones son las que deben poseer aquellos que creen en Dios, y se trata de elementos que sientan una base. Si ni siquiera entienden estas verdades, ¿pueden lograr la salvación? Si solo confían en figuraciones y se sienten bien consigo mismos y no persiguen la verdad, ¿son todavía aptos para aceptar el juicio y castigo de Dios o Sus pruebas y refinamiento? ¿Pueden obtener la purificación de Dios y que Él los haga perfectos? (No). Está claro que no. El número de personas en la iglesia que no persigue la verdad puede llegar a superar la mitad, o incluso más. Al considerar esta situación, pensaríais: “Dios ha dicho mucho, pero la gente todavía no lo entiende, así que ¿por qué no esclarece a estas personas ignorantes y estúpidas? ¿Por qué no dice algo más, hace un poco más de obra y les dedica más esfuerzo? ¿Por qué el Espíritu Santo no conmueve ni disciplina a estas personas ignorantes para que dejen de serlo, y hace lo mismo con las estúpidas? ¿Por qué Dios no actúa así?”. Eso es un error. ¿Acaso Dios no ha dicho suficiente? Mucha gente asegura que ya dice demasiado, que habla con excesivo detalle e incluso que se repite en exceso. Por tanto, ¿sabe alguien por qué debe hablar Dios de ese modo? Porque las personas son demasiado intransigentes y rebeldes, nunca aceptan Sus palabras ni le dedican esfuerzo a la verdad; Dios no va a forzar a los de esta clase. ¿Cómo los trata Dios si no aceptan Sus palabras? Él nunca hace las cosas por la fuerza; Su manera de obrar es esa. Ya ha dicho tantas palabras que la gente ni siquiera es capaz de leerlas todas, ¿cómo va a obligar a nadie? ¿Por qué no entienden Sus meticulosas intenciones? La protagonista de la historia, que pasó una vida de padecimientos, también leía las palabras de Dios y escuchaba Sus sermones, e incluso dedicó todo su tiempo a cumplir su deber en la iglesia, pero al final no entendió con quién podía contar exactamente, ni cómo nació su deseo, ni si se podía hacer realidad o no; en tal caso, debe de haber un problema. De hecho, desde el punto de vista de Dios, se trata de un problema bastante sencillo. Solo hace falta que cambies de rumbo y tomes el que Dios te ha dado y la senda que Dios te ha dicho, y que creas, aceptes, te sometas y practiques con firmeza, sin dudas ni reticencias. Sin embargo, la gente no es capaz de hacerlo. Se aferran con fuerza a sus propias nociones, figuraciones y esperanzas, y a las falsas ilusiones ocultas en su corazón. Incluso consideran estas cosas como el último asidero al que agarrarse, o lo que es peor, el pilar en el que se apoyan para su existencia, y dejan de lado las palabras de Dios y el rumbo que Él les ha marcado, ignorando ambas cosas. Entonces, ¿cómo afronta esto Dios? Si no reconoces ni aceptas las cosas buenas que se te dan, Dios te las quita. Una vez que se le quitan tales cosas, ¿qué ha ganado una persona? Nada. Por tanto, en el fondo de su corazón, esta protagonista ya no conocía las respuestas a las preguntas: “¿Es Dios realmente Aquel con el que puedo contar? ¿Con quién puedo contar de veras? ¿Con quién puedo contar para sobrevivir, obtener bendiciones y mi destino futuro?”. Ya había aumentado su confusión respecto a tales cuestiones. Al final, ¿cuál fue el remordimiento que permaneció en el fondo de su corazón? Que no tenía a nadie con quien contar, en quien confiar. ¡Qué trágica y miserable fue su vida! Se sentía confundida respecto a cuál es la importancia de las disposiciones del Creador para las personas en esta vida, lo desconocía. Después de haberse pasado la vida de esta manera y haber llegado a la vejez sin entenderlo en absoluto, sin llegar a una conclusión precisa ni alcanzar un rumbo y un objetivo acertados en la vida, cuando no fue capaz de obtener nada de esto, ¿qué hizo Dios al respecto? Puso punto final a la vida de esta persona. Dios ya había hecho todo lo posible. Había dispuesto entornos para ella, la había esclarecido y guiado, e incluso le había concedido la motivación para vivir cuando más sufría o cuando afrontó situaciones desesperadas. Dios le había permitido vivir hasta ese punto con el mayor amor y apoyo. ¿Y con qué propósito? El de hacerle cambiar. ¿Qué propósito es ese de cambiar? Entender que no hay nadie de quien puedas depender, ni debes hacerlo, ni tampoco intentar crearte una vida feliz por ti mismo, ni hacer que en ti nazca deseo alguno, y que, excepto el Creador, nadie puede instrumentar ni ejercer el control sobre tu destino, ni siquiera tú mismo. ¿Qué elección debes hacer? Acude ante el Creador sin palabras de queja ni condiciones, escucha lo que dice y sigue Su camino. Sea dolor o enfermedad, todo es parte de la vida humana y se ha de experimentar. Cuando se va a poner punto final a la vida de una persona y esta no entiende nada al respecto, ¿qué más hace Dios? Nada, lo que también implica que ya la ha dado por perdida. ¿Por qué ya no hace nada? Porque esa persona siempre ha vivido de acuerdo con sus propias nociones, deseos y perseverancia, y ha tratado todo lo que Dios ha instrumentado con una actitud intransigente, terca, sentenciosa y competitiva. Por tanto, cuando la vida de una persona está a punto de terminar y ha recorrido paso a paso estos entornos o procesos que ha dispuesto Dios, pero su conocimiento del Creador no ha cambiado en absoluto ni cuenta con entendimiento de ninguna clase sobre el destino de la vida humana, entonces resulta obvio a qué se reduce su vida, y el Creador dejará de interferir y no hará nada. Así es como obra Dios.

¿Qué nociones y figuraciones surgen en las personas como resultado de la manera de obrar de Dios? Cuando lo ven descartar a otros, surgen nociones en ellos y dicen: “Esta persona ha experimentado mucho dolor en su vida, ¿no se compadece Dios de ella?”. ¿Qué representa compadecerse? (Dar gracia). ¿Puede dar gracia determinar el destino de una persona? ¿Puede cambiarlo? ¿Puede transformar sus puntos de vista? (No). Por tanto, por muchas bendiciones, gracias y placeres materiales que el Creador le conceda a una persona, si estas cosas no pueden inducirla o ayudarla a que entienda las intenciones de Dios, ni a que tome la senda correcta en la vida, ni a que al final recorra la senda que Dios indica, ni a comprender qué son todas las cosas que la gente experimenta en su vida, entonces toda la obra que Dios ha hecho en ella será en vano y claramente se pondrá un punto final a este periodo de vida en el que la persona creyó en Dios. ¿Qué nociones tienden a surgir en las personas? “Dios es tolerante y paciente, y Su amor es poderoso y amplio. ¿Cómo es que no es capaz de amar a alguien semejante?”. ¿Cómo se manifiesta el amor de Dios? ¿Ama Él de veras a esta persona o no? ¿Produjo el amor de Dios algún resultado en ella? Cuando no se dan resultados, ¿cómo se manifiesta el amor de Dios? ¿Cómo se manifiesta Su carácter? ¿Cómo lleva a cabo Dios Su obra? De hecho, antes de que Dios haga cualquier cosa, Él ya ha escogido a esa persona, ha obrado en ella y ha pensado en predeterminar toda su vida e instrumentarla a Su manera. Las intenciones de Dios están detrás de todo ello. ¿Acaso no es esto el amor de Dios? (Sí). Esto ya es el amor de Dios. A medida que la persona pasa por cada proceso en su vida, Dios le demuestra misericordia y cuidado, la ampara, le concede motivación y dispone algunos entornos, protegiéndola constantemente para que complete su misión en esta vida. Durante este proceso, por muy insistente, terca, arrogante o intransigente que sea, Dios la ayuda sin cesar para que su vida transcurra sin sobresaltos de acuerdo con la manera de Dios, con el amor y la magnanimidad del Creador, y bajo la responsabilidad de Dios. No importa cuántos peligros y tentaciones se encuentre en la vida, ni siquiera cuántas veces se sienta desesperada y quiera suicidarse, Dios la guía a lo largo de la vida conforme a Su manera. Sin la guía de Dios, seguramente su vida no transcurriría sin sobresaltos, porque se vería acechada por todo tipo de seducciones, tentaciones o peligros. De modo que todo esto es el amor de Dios. En sus nociones, la gente piensa que el amor de Dios debería estar exento de tal dolor, tribulaciones y aspectos semejantes que son contrarios a sus sentimientos. De hecho, Dios concede constantemente misericordia, gracia y bendiciones a las personas de una manera amorosa y tolerante. Al final, también expresa la verdad con gran paciencia y amor, para que comprendan la verdad y obtengan la vida. Emplea diversos métodos a fin de lograr resultados, guiando a las personas paso a paso para que comprendan la vida humana y sepan cómo vivir con sentido. ¿Qué propósito busca Dios al realizar Su obra de esta manera? A un nivel más superficial, el propósito de Dios es que las personas puedan despojarse de todo el dolor que les sobreviene en la vida, así como del que ellas mismas causan. A un nivel más profundo, Su propósito es que vivan felices, que vivan su vida como personas normales, reales, y que vivan bajo la guía del Creador. Sin embargo, todo el mundo goza de libertad. Dios creó para las personas el libre albedrío y la capacidad de pensar. Posteriormente, aceptaron muchos elementos de este mundo y de esta sociedad, como el conocimiento, la cultura tradicional, las tendencias sociales, la educación familiar, etcétera. Dios siempre ha detestado estas cosas que provienen de Satanás, y las pone al descubierto para que la gente comprenda lo absurdo e hipócrita de todo ello, y su absoluta incompatibilidad con la verdad. Sin embargo, Dios nunca aísla a nadie ni lo mantiene alejado de estas cosas satánicas. Al contrario, Él permite que la gente las experimente y las discierna por lo que son, y que así obtenga unas experiencias de vida y un entendimiento correctos. Una vez que el proceso al completo ha terminado y Dios ha hecho todo lo que le corresponde hacer, las personas obtienen tanto como les resulta posible. Entonces, en esta etapa final, ¿qué nociones surgen en la gente? Que Dios ha abandonado a alguien, lo cual provoca que sientan que Él es desconsiderado con sus sentimientos. Llegados a este punto, tienen la sensación de que la pizca de cálida esperanza que esa persona era capaz de depositar en Dios se ha hecho añicos, y les parece un tanto cruel. Cuando perciben esta sensación de crueldad, sus nociones también quedan al descubierto. Quieres ser una buena persona y ayudar a salvar a ese individuo. ¿Resulta esto útil? Esa persona ha creído en Dios durante muchos años sin perseguir la verdad en absoluto y no ha ganado nada. Quieres compadecerte de ella y ayudarla, pero ¿puedes proporcionarle la verdad? ¿Puedes concederle la vida? No, así de sencillo, por tanto, ¿por qué albergas nociones sobre Dios? Su obra es justa y razonable para todo el mundo. Si no aceptan personalmente la verdad y no se someten a la obra de Dios, ¿cómo te puedes quejar de que Él no los salva? Sin duda, aquí residen bastantes nociones de la gente. Son muchas las que albergan acerca de la obra de Dios, tales como: “Ya que Dios ha hecho tanto, ¿por qué no lleva a cabo por completo esta última etapa? No parece que esto sea lo que Dios quiere hacer, ni tampoco lo que debería. Dado que Dios ha hecho una obra tan grande, debería permitir que se salven todos los que creen en Él. Únicamente un logro así sería el perfecto resultado de la obra de Dios. ¿Por qué descartó Él a esta persona? Esto contradice el amor y la misericordia de Dios por los seres humanos, ¡y es probable que lo malinterpreten! ¿Por qué haría Dios las cosas de esta manera? ¿No es un poco desconsiderado con los sentimientos de la gente?”. Así es exactamente el carácter justo de Dios. Se trata de Su carácter justo. Simplemente experimentadlo y algún día lo entenderéis.

Esto de lo que acabamos de hablar guarda relación con algunas de las nociones y figuraciones de las personas sobre la obra de Dios. Algunas son figuraciones, mientras que otras son exigencias que le hacen a Dios, es decir, la gente piensa que Él debería hacer esto y aquello. Cuando la obra de Dios no concuerde con tus nociones y discrepe de tus exigencias y figuraciones, te sentirás triste y disgustado y pensarás: “No eres mi Dios, Él no sería como Tú”. Si Dios no es tu Dios, ¿entonces quién lo es? Cuando estas cosas no se han resuelto, la gente vive a menudo en estos estados y nociones, y adopta a menudo en su mente estas nociones y exigencias para medir la obra de Dios, para juzgar si están haciendo bien o mal las cosas y lo correcto de la senda que toman; esto generará problemas. Estás siguiendo una senda que no tiene nada que ver con las exigencias de Dios, así que, incluso si parece que lo sigues y escuchas Sus sermones y Sus palabras, ¿el resultado final será que obtengas la salvación? No. Por consiguiente, para lograr la salvación por medio de la fe en Dios, no es cierto que al aceptar Su obra y entrar en la vida de iglesia tengas por seguro formar parte de la obra de gestión de Dios y ser uno de los que Él va a salvar y perfeccionar, y que esto signifique que ya te has salvado, o que no cabe duda de que te vas a salvar. No es así. Se trata solo de nociones, figuraciones, razonamientos y juicios humanos.

Haced un resumen, ¿cuáles son las nociones humanas involucradas en esta historia que os acabo de contar? En cuanto las hayáis resumido, leedlas en voz alta. (Dios, hemos recapitulado cuatro nociones: la primera es que a la gente le parece que, si tiene un deseo y unas aspiraciones razonables que no sean excesivas, Dios debería cumplirlos. En segundo lugar, creen que, si Dios ha pagado un precio tan alto al obrar en ellos y siguen sin comprender, Dios debería hacer alguna obra sobrenatural para esclarecerlos al instante y que conozcan cuál es la senda correcta en la vida, en lugar de hacerlos sufrir tantas penurias en ella y hacer que anden a tientas por su cuenta y experimenten y afronten las cosas en sus propias carnes. En tercer lugar, la gente alberga nociones sobre el carácter justo de Dios. Les parece que, si Dios ha pagado un precio tan alto al obrar en ellos, el resultado que debe producirse al final es que Dios se los gane. En cuarto lugar, detrás de la fe de la gente en Dios se esconde algo parecido a la mentalidad de probar suerte). ¿Hay alguna más? ¿Quién me la dice? (Otra noción es que, dado que Dios ha obrado todos estos años y lo ha hecho tan bien, Él debería ganarse a más personas, y si solo se gana a unas pocas, es que no se trata de la obra de Dios). Van cinco nociones. ¿Hay más? (Se me ha ocurrido una: cuando la gente pasa por experiencias especiales, como que los arresten y los persigan, y durante ese proceso se relacionan con Dios de una manera auténtica y dan un testimonio real, lo consideran una especie de capital y creen que, al contar con ese testimonio vivencial, les es posible ganarse la aprobación de Dios, de modo que sus posibilidades de supervivencia serán mayores). (Además, la gente cree que, cuanto mayor sea su obra y el precio que paguen, más se ganarán la aprobación de Dios y más probable será que se salven). En otras palabras, les parece que las posibilidades de ganarse la aprobación de Dios dependen del precio que paguen, y que ambos aspectos son directamente proporcionales, no es que sean inversamente proporcionales o no exista relación alguna entre ellos, sino que han de estar vinculados; esa es una noción. Van siete. ¿Qué más? (Otro aspecto es que las personas creen que, si Dios quiere que entiendan la verdad, Él puede esclarecerlas para que comprendan, y no debería ponerlas a prueba, privarlas ni hacerlas sufrir, porque Dios las ama, y causarles sufrimiento no es amor). Se trata de una noción sobre el amor de Dios. ¿Qué otras nociones hay? (La gente piensa que sería mejor si Dios se ganara a todo el mundo. Humillaría a Satanás y Dios también se ganaría al género humano. Pero en realidad resulta egoísta y despreciable que piensen de esa manera, y lo hacen por su propio beneficio). Su figuración sobre los resultados de la obra de Dios es perfecta. Se trata de una noción. Además de lo egoísta y despreciable que es su objetivo, la gente cree que todo lo que Él hace debería tener un comienzo y un final, y que el desenlace ha de ser perfecto y conforme a sus deseos, figuraciones y su anhelo por las cosas hermosas. Sin embargo, cuando la obra de Dios finalice, a menudo los hechos no son conformes a las figuraciones de las personas, y el desenlace de todo esto puede que no sea tan perfecto como la gente se imagina. Por supuesto, nadie quiere ver que no va a quedar mucha gente cuando finalice la obra de Dios, al igual que en la Era de la Ley, cuando había pocos creyentes como Job que temían a Dios y evitaban el mal. A la gente le parece que los resultados de la obra de Dios no deberían ser así, porque Él es todopoderoso, y definen de ese modo la omnipotencia de Dios. La definición de esta es en sí misma una noción, un concepto de perfeccionismo que la gente se imagina, y no tiene nada que ver con lo que Dios quiere hacer y con los principios según los que realiza Su obra. ¿Qué otras nociones hay? (Cuando creen en Dios, no reflexionan sobre la senda que han recorrido, ni sobre cómo pueden desechar la corrupción y lograr la salvación. En su lugar, creen que Dios es todopoderoso y que, si Él dice que va a hacer cambiar a las personas, es que estas van a cambiar). Dios les dice cómo cambiar, pero ellas no ponen Sus palabras en práctica ni tampoco cambian por su cuenta, e incluso no paran de querer ahorrarse ellas el problema y que Dios las cambie. Es una especie de figuración vacía, de noción. ¿Hay alguna más? (La gente cree que alguien que ha sufrido mucho y ha topado con muchos obstáculos en su vida debería poseer al final un buen desenlace, y que Dios no debería renunciar a él. Al final, cuando Él no se gane a este individuo y quiera darlo por perdido, la gente adoptará la perspectiva de una “buena persona” a la hora de fijarse en todo lo que ha hecho Dios, y les parecerá que Sus acciones son demasiado crueles y desconsideradas hacia sus sentimientos). ¿Qué problema se produce aquí? Solo habéis descrito algunos asuntos y algunas de vuestras comprensiones perceptivas, sin mencionar para nada que se trata de un problema de nociones. ¿Cuál es aquí la noción principal de la gente? Les parece que Dios salva a una persona en función de lo desgraciada que sea y de lo mucho que haya sufrido. Les parece que, cuando Dios decida finalmente el destino de esta, debería mostrar Su corazón misericordioso y Su magnanimidad, tolerancia, amor y compasión, ya que tal persona ha sufrido mucho y su vida es muy desgraciada. Independientemente de si esta entiende la verdad o no y de hasta qué punto se somete a Dios, la gente cree que Él no debe tener tales cosas en cuenta, sino considerar lo desdichada que es la persona, que ha sufrido mucho dolor, que se aferra con gran tenacidad a su sueño, y hacer una excepción y permitir que se salve; esta es una noción de la gente. En las personas hay muchos “debe”, y se sirven de todos ellos para determinar lo que Dios debería hacer y para definir Sus acciones. Si los hechos ponen de manifiesto que Dios no ha llevado a cabo las cosas de este modo, entre las personas y Él nace la discordia, así como también surgen malentendidos acerca de Dios en ellas. ¿Y se trata solo de malentendidos? La rebeldía de las personas también nace de esto. Son los males y las consecuencias que acarrean las nociones para las personas.

Nuestro debate se centra en las nociones. Mediante la historia de la que acabamos de hablar, la gente puede ver que la protagonista se sirvió de muchas nociones para medir todo lo que Dios había instrumentado y, como consecuencia de todo lo que le sucedió y de la manera en la que Dios la trató, las personas desarrollan muchos pensamientos y exigencias acerca de Dios, todos los cuales son nociones. Contadme, ¿qué otras nociones alberga la gente? (Creen que Dios debería ganarse a más personas, en vista de la gran labor que hace. Sin embargo, Él dice que, si solo puede ganarse a unas cuantas, esas serán todas, y la gente cesa su búsqueda, pues les da la sensación de que a Dios no le gusta ganarse a tantas). Las nociones impactan en la búsqueda de las personas. Aquí se debe hacer una corrección. No es que a Dios no le guste ganarse a tanta gente, claro que le gusta. Aquí surge una pregunta. Cuando Dios determina en última instancia el desenlace de las personas, ¿en qué se basa para decir que ya no va a obrar en ellas y, en cambio, darlas por perdidas? En esto Él tiene un estándar, que además es un principio y unos mínimos. Si tienes nociones sobre este estándar, principio o mínimos, o si no lo puedes ver con claridad, surgirán en ti algunas discrepancias con Dios o figuraciones sobre Él. Hay quien dice: “Dios le dedicó mucho esfuerzo y, sin embargo, la mujer no cambió ni se desprendió de su deseo, sino que incluso se aferró a él y no se presentó ante Dios, así que Él la dio por perdida”. ¿Es esta la razón principal de que lo hiciera? (No). ¿Cuál fue, entonces? Al final de esta historia, cuando la protagonista llegó a anciana, si bien su aspecto era diferente y había envejecido con el paso de los años y los tiempos habían cambiado, lo que permaneció inmutable fue su deseo y esos delirios casi borrosos suyos. ¿Qué fue lo que la hizo aferrarse a tal deseo? (Un carácter intransigente y rebelde). Así es, el hecho de que no amara, persiguiera ni practicara la verdad ni aceptara las palabras de Dios fue lo que causó tal resultado. Sus actitudes corruptas de arrogancia, intransigencia y obstinación la hicieron aferrarse a su propio deseo e ideales, y le impidieron desprenderse de estos últimos. ¿Cuál fue la causa? Sus actitudes corruptas. Por consiguiente, cuando Dios ve que una persona llega al final del camino y su carácter sigue siendo intransigente, arrogante y obstinado, ¿esto qué significa? En el transcurso de la obra de Dios, aunque desde fuera parezca que esta persona es Su seguidor y cumple su deber, no practica ni experimenta Sus palabras en todo lo que hace, y en esencia no tiene entrada en la vida en absoluto. Por tanto, ¿la gente así acepta y se somete de veras a la obra de Dios? (No). Eso es. Esto da como resultado que Dios las acabe abandonando. Han recorrido toda esta senda vital y, aunque en su transcurso se presentaron ante Dios y comprendieron que fue el Creador el que lo instrumentó todo, y que es el Creador el que dispone el destino de las personas, durante el periodo en el que siguieron a Dios y escucharon Sus palabras, su carácter intransigente, arrogante y obstinado no sufrió el menor cambio, ni siquiera al final, así que el resultado habla por sí mismo. Este es el estándar final de Dios para renunciar a alguien, Su principio. No importa qué puntos de vista tenga la gente o qué evaluaciones hagan sobre este principio y este estándar de Dios. Nadie influirá en Él y Dios hará lo que le corresponda. Si no te relacionas con esta persona ni entiendes cuál es su esencia más profunda ni su carácter, sino que solo consideras su apariencia, nunca entenderás el principio y la raíz de las acciones de Dios, y emitirás juicios sobre estas y sobre Su veredicto respecto a tal persona. Permitidme que os pregunte: ¿por qué iba Dios a dispensar este tipo de trato a una persona tan desdichada, a alguien que ha experimentado todo tipo de sufrimientos en la vida, que ha pasado por toda una vida de dolor? ¿Por qué iba Dios a darla por perdida? Nadie quiere ver este resultado, pero sin duda es un hecho y existe de verdad. ¿Por qué la trata así Dios? Si Él hubiera obrado en esa persona durante otros diez años, a juzgar por su búsqueda, su carácter y la senda que toma, ¿habría cambiado? (No). Si Dios hubiera obrado en ella durante otros 50 años y le hubiera permitido vivir un poco más, ¿habría cambiado? (No). ¿Por qué no? (Su esencia-naturaleza determina que no es alguien que persiga la verdad, así que no importa cuántos años más crea en Dios, no va a cambiar). ¿Quién puede expresarlo de forma más concreta? (Está tomando una senda equivocada, no es la de perseguir la verdad. Eso significa que, por muchos años que crea en Dios, será inútil. Aunque crea en Él 10 o 20 años más, la senda que tome y la dirección de su vida no cambiarán). Es exactamente así. Alberga nociones y figuraciones en su interior. No persigue la verdad, ni su comprensión, ni su entrada en ella. Lo único que persigue es parecer un seguidor constante, pero la esencia permanece totalmente inmutable. Cree en Dios durante 10 o 20 años sin perseguir la verdad, o durante 30 o 50 sin perseguirla aún, y lo que acaba por revelar y lo que vive nunca cambia. Esto lo determina su esencia-naturaleza, y es justamente el tipo de carácter que tiene. Nunca ha cambiado, ni tampoco sus nociones y figuraciones de Dios. Por tanto, ¿cuenta Dios con principios para lidiar con una persona semejante? Desde luego. Las personas siempre fingen ser buenas, se creen muy tolerantes y maravillosas. Pero ¿es tu tolerancia tan grande como la de Dios? ¿Es tu amor tan grande como el Suyo? (No). Por tanto, ¿qué es la tolerancia de Dios? ¿Cómo puedes saber que Dios es tolerante y amoroso? Dios se sirve de diversos métodos que son beneficiosos para las personas, a fin de que se presenten ante Él, de que escuchen Sus palabras y las entiendan, y para hacerles caminar por la vida y practicar de la manera que Él requiere. Sin embargo, esa persona no lo acepta y se aferra a sus propios puntos de vista hasta el mismísimo final. Por tanto, ¿los da Dios por perdidos durante el transcurso de su experiencia de vida? (No). Dios no se rinde. En cada etapa de su vida, en todo lo que Él hace por ella y todo lo que Él requiere que experimente, Dios se toma en serio Su responsabilidad hasta el final. ¿Cuál es el propósito de Dios al responsabilizarse hasta el final? El de lograr ver un buen resultado, uno que sea satisfactorio y grato para la persona, de modo que pueda disfrutar de la auténtica felicidad que desea; esta es la tolerancia de Dios. Sin embargo, ¿cuál es el resultado que Dios percibe al final? ¿Ve el resultado que Él quería? (No). No lo ve, ya no hay esperanza a la vista. ¿Qué significa que Dios no vea esperanzas? Que Él ya no alberga ninguna esperanza respecto a esta persona. En términos humanos, está desesperado. Si hay un atisbo de esperanza, Dios no va a rendirse. Esta es la tolerancia y el amor de Dios. Él ejerce de manera práctica Su tolerancia y amor sobre las personas, en lugar de limitarse a decir palabras vacías. Al final, lo que Dios ve en esta persona es que su carácter corrupto no ha cambiado, su terquedad todavía persiste y su deseo permanece en el fondo de su corazón. Aunque quiere ser bendecida, no se desprende de nada cuando acude ante Dios. En su lugar, se aferra a este deseo mezquino y lo sostiene y lo agarra con fuerza durante la totalidad de su vida. En apariencia, la persona se entrega a Dios y le confía su vida y a todos sus parientes. Pero ¿cuál es la realidad? Ella quiere ser quien manda, estar a cargo de la gente a su alrededor, de sus parientes y de sí misma, y además quiere que dependan el uno del otro. En realidad, no le entrega todo esto a Dios en absoluto. Lo mires como lo mires, la senda que toma esta persona no es la de seguir el camino de Dios ni la de cumplir de manera consciente con Sus requerimientos. No toma en absoluto la senda de seguir el camino de Dios. Ha sufrido mucho y ha experimentado muchas cosas extraordinarias en su vida, pero eso todavía no ha hecho que abandone el precioso y feliz cuadro de vida que ha pintado ni que reflexione en modo alguno. ¿Qué clase de persona es esta? Los que son así son demasiado intransigentes. Si no persiguen la verdad ni siguen la senda correcta en la vida, al final este es el resultado. En última instancia, Dios hizo todo lo que pudo. Ya ha excedido las figuraciones de las personas y lo que estas pueden alcanzar. Dios les ha dado demasiado. En vista de su corrupción, su carácter y su actitud hacia Dios, no merecen estas cosas, ni tampoco tales bendiciones. Pero ¿se rinde Dios? Hace mucha obra antes de rendirse. No escatima al concederles Su amor, Su misericordia, Su gracia y Sus bendiciones. Sin embargo, después de haber recibido estas cosas de Dios, ¿qué actitud muestran a cambio? Lo siguen evitando, se alejan de Él y a menudo albergan dudas sobre Dios en su interior, se guardan de Él, discrepan de Él y se rinden. ¿Por qué quieren depender constantemente de los demás para crearse una vida feliz? No pueden convencerse para creer en Dios. No creen que Él pueda guiar a la gente por la senda correcta y hacerla feliz. Siempre consideran que su propia senda es la adecuada. Si Dios hubiera podido ayudarlos y conducirlos a cumplir sus objetivos de acuerdo con la senda que han escogido y según sus exigencias, lo habrían aceptado y se habrían sometido. Sin embargo, para hacer que la gente regrese a Él, Dios expresa la verdad, de modo que puedan aceptarla y tener una vida significativa, y esto está reñido con las nociones de la persona. Por consiguiente, quieren seguir su propia senda y vivir su propia vida. Creen que solo tienen que contar consigo mismos y con los demás, y que no pueden alcanzar sus metas si dependen de Dios. Como las personas no comprenden las intenciones de Dios y solo se aferran a sus propias nociones, se alejan cada vez más de Dios. Solo aquellos que perciben que Dios es el camino, y la verdad, y la vida, y que reconocen que la gente es sumamente corrupta y necesita la salvación de Dios, y los que ven que únicamente todo lo que hace Dios es la verdad y sirve para salvar al género humano de la influencia de Satanás y llevarlo a un hermoso destino, solo tales personas pueden admirar a Dios, contar con Él, seguirlo hasta el final y no abandonarlo nunca.

Acabamos de hablar sobre la actitud de Dios hacia una persona, y también acerca de las diversas formas en que Dios obra entre la gente y sobre ella. Si las personas desarrollan nociones respecto a esto, deberían a menudo examinar, reflexionar, entender y luego rectificar. ¿Cuál es el propósito de rectificar? Si se dan cuenta de que se trata de nociones y figuraciones y ven cómo hace Dios realmente las cosas, ¿siguen siendo propensos a crearse algunas nociones todavía más erróneas y distorsionadas sobre Dios? Aún es posible, porque la gente es rebelde y tiene pensamientos activos, así que es probable que desarrollen toda clase de nociones diferentes sobre Dios. Una noción da lugar a otra, lo que a su vez da lugar a más, y no paran de surgir toda clase de estas. Al tiempo que desarrollan nociones acerca de Dios, lo malinterpretan continuamente, así como reflexionan y luego comprenden constantemente la verdad, y mediante este proceso llegan poco a poco a conocer a Dios. ¿Por qué razón no pueden lograr el conocimiento de Dios? No saben qué son las nociones ni las reconocen en sí mismos, tampoco reflexionan sobre estas y ni siquiera se desprenden de ellas. Solo se centran en aferrarse a dichas nociones y nunca realizan el esfuerzo de aprender o entender cómo obra Dios o cuál es la esencia de Su obra. De este modo, además de las actitudes corruptas, se interpone otra cosa más entre Dios y las personas que también afecta a su salvación. Por tanto, al lidiar con sus propias actitudes corruptas, la gente ha de obtener un mejor y más detallado entendimiento de lo que son las nociones humanas. ¿Cuál es el propósito de comprender y resolver las nociones humanas? ¿Es para desprenderse de ellas? Es para que la gente entre en la realidad-verdad lo más rápido posible, entienda en qué quiere Dios exactamente que entre y cómo hace Él las cosas. Si las hiciera como imaginas, ¿podría ser efectiva en ti la obra de Dios? No, no podría. Por ejemplo, hay algunas cosas sobre las que Dios nunca te esclarece. En cambio, Él estipula en términos explícitos cómo hacerlas, y solo hace falta que las hagas. Sin embargo, siempre esperas que Dios te conmueva y te esclarezca y, en consecuencia, esta espera demora la obra, no cumples tu deber adecuadamente y acabas siendo sustituido. ¿Cuál fue la causa de esto? (Las nociones). Al fijarnos ahora en ello, ¿afectan las nociones de las personas a su entrada? (Sí). ¿Hasta qué punto la afectan? Como poco, afectan a su entendimiento de la verdad y a su entrada en la realidad y, en el peor de los casos, afectan a sus elecciones acertadas y las conducen fácilmente a tomar la senda equivocada. Es más probable que la gente malinterprete a Dios cuando tiene nociones. Por ejemplo, Dios los poda, juzga y castiga enteramente para lograr resultados positivos, de modo que obtengan un mejor entendimiento de sí mismos y de verdad se arrepientan. Sin embargo, creen que Dios se posiciona intencionadamente contra ellos y los quiere desenmascarar y descartar. No importa lo que Dios diga o haga, siempre piensan lo peor de Él, y creen que Dios no siente amor hacia ellos, e incluso tratan a aquellos que practican la verdad como idiotas. Él les muestra la senda correcta y les permite practicar la verdad y vivir en la luz, pero en su lugar eligen vivir en la oscuridad de acuerdo con sus filosofías y lógica satánicas. Así, la senda que caminan no es la de la salvación. Si insistes en ir en contra de Dios, ¿acaso no te apartas cada vez más de Su obra? A medida que te alejas de la senda de la salvación, se te descartará por completo. Hay un dicho en la Biblia: “Los necios mueren por falta de entendimiento” (Proverbios 10:21). ¿La muerte es grave? En el contexto de los últimos días, morir no es grave, pero perecer sí. Morir no significa perecer, mientras que perecer implica necesariamente no tener un desenlace, permanecer muerto para siempre. En el pasado, se decía que la gente podía morir de necedad. Sin embargo, hoy en día la necedad no es para tanto. ¿Quién no hace cosas estúpidas? Morir tampoco es para tanto, porque no significa necesariamente perecer. Así pues, ¿por qué perecen las personas? Por su terquedad y obstinación, que es mucho más grave que morir de necedad, ya que no se produce un desenlace. ¿Por qué digo que la terquedad y la obstinación pueden conducir a que la gente perezca? Esto tiene relación con la cuestión de la senda que toma la gente. ¿Qué clase de carácter es la terquedad? Es intransigencia. Tener un carácter intransigente es muy problemático. A veces la gente no entiende y solo quiere hacer las cosas de esta manera, mientras que otras veces entienden, pero siguen queriendo hacerlas así, sin seguir los requerimientos de Dios. Además, la obstinación es también una especie de carácter —es decir, resulta impermeable a la razón— e implica arrogancia y crueldad. Si estas dos actitudes no cambian, pueden terminar causando que una persona perezca. ¿Es esta una situación simple? ¿Os la podéis aplicar a vosotros mismos? Deberíais comprender lo que las actitudes arrogantes y crueles pueden conducir a hacer a las personas. Todo lo que hacen, da igual quiénes sean, se hace delante de Dios, el Creador, y Dios emitirá veredictos sobre las personas de acuerdo con Su carácter justo. Por tanto, ¿cuáles son las consecuencias de las cosas que hace la gente con actitudes arrogantes y crueles? ¿Por qué se puede decir que sus consecuencias son irreversibles? Todos deberíais entenderlo, ¿verdad? Pues bien, no vamos a mencionar nada más sobre las nociones implicadas en esta historia.

En cuanto a las nociones de las personas sobre la obra de Dios, ¿se os ocurre si hay alguna de la que todavía no hayamos hablado? ¿Son las nociones que habéis oído hoy las únicas que se tienen sobre la obra de Dios? Cuando hablamos sobre juicio, castigo, pruebas, refinamiento, poda, así como de revelar y perfeccionar a las personas, ¿con qué contenido se relaciona esto? ¿A qué clase de personas poda, juzga y castiga Dios? ¿Cuáles afrontan pruebas y refinamiento? Al hacer estas tareas y servirse de estos métodos para obrar en las personas, Dios cuenta con un principio y un ámbito que se basan en la estatura de las personas, en su búsqueda, su humanidad y el grado en el que entienden la verdad; no voy a hablar hoy con detalle sobre esto. En resumen, Dios poda y disciplina a las personas, las juzga y castiga, y las somete a pruebas y refinamiento; Dios obra en ellas de acuerdo con estos distintos pasos. Los principios de la obra de Dios acerca de las personas y qué paso de la obra se realiza se basan en su estatura. El término “estatura” puede sonaros a todos un tanto vacío. Se mide principalmente de acuerdo con el grado en que una persona entiende la verdad, en si la relación entre esta y Dios es normal, y además se basa en la medida en que las personas se someten a Dios. Si realizamos una distinción en función de esto, ¿han afrontado ahora más personas el juicio, el castigo, las pruebas y el refinamiento? Para algunos puede resultar todavía pronto para estos pasos, son capaces de detectarlos, pero no de alcanzarlos, mientras que para otras personas semejante visión resulta en cierto modo aterradora. En resumen, estos métodos son los pasos que da Dios para salvar a las personas y hacerlas perfectas, y Él decide estos distintos pasos en función de definiciones precisas de todos los diversos aspectos de una persona. Nada respecto a la obra que Dios hace en las personas es arbitrario. Él la hace paso a paso y con principios. Se fija en tu búsqueda y tu humanidad, además de en tu percepción y en la actitud con la que tratas a toda clase de personas, acontecimientos y cosas en tu vida diaria, etcétera. En base a estas cosas, Él decide cómo obrar en las personas y cómo guiarlas. Dios necesita un periodo de tiempo para observar a alguien. No emite un veredicto apresurado en función de una o dos cosas; Dios nunca se precipita en nada de lo que hace en cualquier persona. Hay quien dice: “Me da miedo cómo Dios puso a prueba a Job. Si me llegara a pasar algo así de verdad, sería incapaz de dar testimonio de Dios. ¿Qué pasaría si Él me privara de esa manera de todo lo que tengo? ¿Qué haría yo?”. No te preocupes, Dios nunca obraría en ti de manera tan arbitraria, no has de tener miedo. ¿Por qué no? Antes de tener miedo, primero debes autoconvencerte con un hecho y considerar tu estatura. ¿Tienes la fe de Job, su sumisión y su temor a Dios? ¿Tienes acaso el mismo grado de lealtad de Job y su rotundidad a la hora de seguir el camino de Dios? Evalúa estas cosas y, si no tienes ninguna, ten la seguridad de que Dios no te someterá a pruebas y refinamiento, porque tu estatura no está a la altura y se queda muy corta. La gente también cuenta con algunas nociones y figuraciones acerca de las pruebas y el refinamiento de Dios, y además los teme, los evita y sospecha y se guarda de ellos. Una vez que hayan obtenido una comprensión profunda de estas cosas y de cómo obra Dios, sus nociones sobre Su obra desaparecerán poco a poco, y se centrarán en perseguir la verdad y en dedicar sus esfuerzos a las palabras de Dios. Al decir estas palabras, el propósito de Dios es lograr tal objetivo. Cuando sigues a Dios, debes comprender cómo obra y salva a las personas. Si realmente eres una persona que persigue la verdad, haz las cosas de acuerdo con los requerimientos de Dios. No lo mires con lentes de colores, y no te valgas de tu propia mente mezquina para comprender la mente de Dios. Debes entender cuáles son exactamente los principios de la obra de Dios, cuáles sigue para tratar a las personas, hasta qué punto Dios obra en alguien y cuál es Su estándar para evaluarlo. Una vez que lo entiendas, ¿qué debes hacer después? Dios no quiere ver que renuncies a tu búsqueda de la verdad, ni tampoco que tengas la actitud del que se tacha a sí mismo de causa perdida. Quiere ver que, cuando comprendes todos estos hechos que son ciertos, puedes ponerte a perseguir la verdad de una manera más firme, atrevida y segura, al tiempo que reconoces claramente que Él es un Dios justo. Cuando llegues al final del camino, mientras hayas alcanzado el estándar que Dios ha dispuesto para ti y te halles en el camino de la salvación, Dios no te dará por perdido. Grosso modo, de momento eso es todo en lo que respecta a las nociones de las personas sobre el juicio, el castigo, las pruebas, el refinamiento y la poda. Todavía hay multitud de detallados aspectos, demasiados para que podamos explicarlos con claridad en esta corta charla. Sería necesario dar algunos ejemplos sobre cómo manifiesta y revela la gente estas nociones en su vida cotidiana, y también haría falta contar algunas historias breves e incorporar unos pocos personajes y tramas, de modo que podáis entender o interpretar las nociones de las personas por medio de estos ejemplos de la vida real, y podáis daros cuenta de que estas cosas son nociones discordantes con la realidad, y están reñidas por completo con los principios y estándares de Dios. Él ni siquiera hace eso, ¿por qué no paras de pensar y especular a ciegas? Si vives constantemente en tus propias nociones y figuraciones, jamás seguirás la senda de perseguir la verdad de acuerdo con los requerimientos de Dios, y siempre estarás lejos de estos. Si sigues así, no tendrás senda de práctica y siempre estarás sujeto a limitaciones. Donde quiera que vayas, te quedarás bloqueado a cada paso, te quedarás sin saber qué hacer, y nada irá en absoluto sobre ruedas. A consecuencia de ello, al final ni siquiera tendrás derecho a recibir el juicio y el castigo de Dios. ¡Qué lamentable sería eso!

En lo que respecta a creer en Dios, nadie ha sido antes sincero con vosotros. ¡Ahora es cuando hay que serlo, ya que es el momento crítico! El tiempo se acaba, así que no tratéis la fe en Dios como un juego. Dios ha decidido completar a la gente y salvarla, y desea completar esta obra con meticulosidad. ¿Cómo consigue hacerlo? Explicándoles a las personas todos los aspectos de la verdad, para que puedan comprenderla claramente y no se descarríen. Dios te disciplinará cuando te descarríes. Si a menudo te desvías hacia tu propia senda, Dios te seguirá disciplinando hasta que regreses a la correcta. Al final, si Dios ha hecho todo lo posible y sigues sin cumplir con Sus exigencias, ¿a quién más se puede culpar? Solo a ti mismo. En ese momento, lo único que le queda a la gente por hacer es golpearse el pecho y llorar amargamente. ¿Qué es lo más importante a la hora de que la gente comprenda la verdad? Deben aceptarla y, tras hacerlo, ser capaces de buscarla y vincularla con su vida cotidiana. Solo así la gente podrá alcanzar poco a poco una auténtica comprensión de la verdad. Cuando escuchas sermones y comprendes su significado literal, crees que entiendes, lo cual no es realmente comprender la verdad. Es solo una comprensión de doctrina. Una vez lo entiendes al escucharlo, debes vincularlo en la vida real con tu propio estado y tu propia entrada, para que puedas llegar a conocerte a ti mismo y ser capaz de practicar la verdad. Solo así entras en la realidad-verdad. Si no practicas de este modo, la verdad y las palabras de Dios no tienen nada que ver contigo, y por tanto Él tampoco. ¡Si no practicas la verdad, no obtendrás nada!

11 de octubre de 2018

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