Palabras diarias de Dios | Fragmento 115 | "El misterio de la encarnación (3)"

Dios no se hace carne con el propósito de dejar que el hombre llegue a conocer Su carne, o para permitirle distinguir las diferencias entre la carne de Dios encarnado y la del hombre; Dios no se hace carne para entrenar la capacidad de discernimiento del hombre, mucho menos con el propósito de que este adore a la carne encarnada de Dios, de la que recibirá gran gloria. Nada de esto es la voluntad original de Dios de hacerse carne. Y Él no se hace carne para condenar al hombre, para revelarlo intencionadamente, o para dificultarle las cosas. Nada de esto es la voluntad original de Dios. Cada vez que Él se hace carne, la obra es inevitable, lo hace para Su obra y Su gestión mayores, y no por las razones que el hombre imagina. Dios viene a la tierra únicamente como es requerido por Su obra, y siempre que sea necesario. Dios no viene a la tierra con la intención de vagar, sino de llevar a cabo la obra que debe realizar. ¿Para qué otra cosa asumiría Él esa carga tan pesada y tan grandes riesgos por llevar a cabo esta obra? Dios se hace carne sólo cuando tiene que hacerlo, y siempre con un sentido único. Si sólo fuera para que el hombre lo mirase y le abriese sus ojos, entonces, con absoluta certeza, nunca vendría entre los hombres tan frívolamente. Él viene a la tierra para Su gestión y Su obra más grande, y para poder ganar más hombres. Él viene para representar la era y derrotar a Satanás, y lo hace dentro de una carne. Además, viene a guiar a toda la humanidad en sus vidas. Todo esto concierne a Su gestión, y es obra que concierne a todo el universo. Si Dios se hizo carne simplemente para permitir al hombre llegar a conocer Su carne y para abrirle los ojos, ¿por qué no viajaría entonces a toda nación? ¿No es este un asunto extremadamente fácil? Pero Él no lo hizo, y eligió en su lugar un sitio adecuado en el que asentarse y comenzar la obra que debía realizar. Sólo esta carne es de gran significado. Él representa toda una era, y también lleva a cabo la obra de toda una era; pone fin a la anterior y da entrada a la nueva. Todo esto es el importante asunto que concierne la gestión de Dios, y el sentido de una etapa de la obra llevada a cabo por Dios venido a la tierra.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

Los desastres son frecuentes. ¿Quieres saber cómo recibir al Señor antes de los grandes? Contáctanos ahora y exploremos juntos para encontrar el camino.
Contacta con nosotros por Messenger
Contacta con nosotros por WhatsApp

Contenido relacionado