Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento (Parte 2)

Alguien que sirve a Dios no debería saber sólo cómo sufrir por Él; además, deben entender que el propósito de creer en Dios es buscar amor por Él. Dios se sirve de ti no solo para refinarte o hacerte sufrir, sino para que conozcas Sus acciones, para que conozcas el verdadero significado de la vida humana y, en particular, para que sepas que servir a Dios no es una tarea fácil. Experimentar la obra de Dios no consiste en disfrutar de la gracia, sino en sufrir a causa de tu amor hacia Él. Ya que disfrutas de la gracia de Dios, también debes disfrutar de Su castigo; debes experimentar todo esto. Puedes experimentar el esclarecimiento de Dios en ti, y también puedes experimentar cómo Él te trata y te juzga. De esta manera, tu experiencia será completa. Dios ha llevado a cabo su obra de juicio y castigo en ti. La palabra de Dios te ha tratado, pero no solo eso; también te ha esclarecido e iluminado. Cuando estás negativo y débil, Dios se preocupa por ti. La totalidad de esta obra es para hacerte saber que todo lo que concierne al hombre está dentro de las orquestaciones de Dios. Puedes pensar que creer en Dios consiste en sufrir o en hacer todo tipo de cosas por Él; podrías pensar que el propósito de creer en Dios tiene como fin que tu carne esté en paz o que todo en tu vida funcione sin problemas, o que te sientas cómodo y a gusto con todo. Sin embargo, ninguno de estos son propósitos que la gente debería vincular a su creencia en Dios. Si crees por estos propósitos, entonces tu perspectiva es incorrecta y resulta simplemente imposible que seas perfeccionado. Las acciones de Dios, el carácter justo de Dios, Su sabiduría, Su palabra, y lo maravilloso e insondable que Él es, todas son cosas que las personas deben tratar de entender. Como posees este entendimiento, debes utilizarlo para librar a tu corazón de todas las demandas, esperanzas y nociones personales. Solo eliminando estas cosas puedes cumplir con las condiciones exigidas por Dios, y solo haciendo esto puedes tener vida y satisfacer a Dios. El propósito de creer en Dios es satisfacerlo y vivir el carácter que Él requiere, para que Sus acciones y Su gloria se manifiesten a través de este grupo de personas indignas. Esta es la perspectiva correcta para creer en Dios, y este es también el objetivo que debes buscar. Has de tener el punto de vista correcto sobre creer en Dios y debes buscar obtener Sus palabras. Necesitas comer y beber las palabras de Dios y debes ser capaz de vivir la verdad, y, en particular, debes ser capaz de ver Sus obras prácticas, Sus maravillosas obras en todo el universo, así como la obra práctica que hace en la carne. La gente puede, a través de sus experiencias prácticas, apreciar cómo Dios hace Su obra en ellos y cuál es su voluntad respecto a ellos. El propósito de todo esto es eliminar el carácter satánico corrupto de las personas. Al haberte deshecho de toda la inmundicia e injusticia en tu interior; y al haberte despojado de tus malas intenciones, y haber desarrollado fe verdadera en Dios; solo con fe verdadera puedes realmente amar a Dios. Puedes amar genuinamente a Dios sobre los cimientos de tu creencia en Él. ¿Puedes conseguir amar a Dios sin creer en Él? Ya que crees en Dios, no puedes estar confundido al respecto. Algunas personas se llenan de vigor tan pronto como ven que la fe en Dios les traerá bendiciones, pero luego se quedan sin energía en cuanto ven que tienen que enfrentarse a los refinamientos. ¿Eso es creer en Dios? Al final, debes lograr una obediencia completa y total delante de Dios en tu fe. Crees en Dios, pero todavía le exiges; tienes muchas nociones religiosas que no puedes abandonar, intereses personales que no puedes soltar e, incluso, buscas las bendiciones de la carne y quieres que Dios rescate tu carne, que salve tu alma; estos son todos comportamientos de personas que tienen la perspectiva equivocada. Aunque las personas con creencias religiosas tienen fe en Dios, no buscan cambiar su carácter ni buscan el conocimiento de Dios; en cambio, solo buscan los intereses de la carne. Muchos entre vosotros tenéis creencias que pertenecen a la categoría de convicciones religiosas; esa no es la verdadera fe en Dios. Para creer en Dios, las personas deben poseer un corazón preparado para sufrir por Él y la voluntad de entregarse. A menos que cumplan estas dos condiciones, su fe en Dios no es válida, y no podrán lograr un cambio en su carácter. Solo las personas que genuinamente buscan la verdad, que tratan de conocer a Dios y buscan la vida son las que verdaderamente creen en Dios.

Cuando las pruebas vengan sobre ti, ¿cómo aplicarás la obra de Dios al gestionar tales pruebas? ¿Serás negativo, o entenderás la prueba y el refinamiento del hombre por parte de Dios desde un aspecto positivo? ¿Qué ganarás a través de las pruebas y refinamientos de Dios? ¿Crecerá tu amor por Dios? Cuando seas sometido al refinamiento, ¿serás capaz de aplicar las pruebas de Job e involucrarte seriamente con la obra que Dios lleva a cabo en ti? ¿Podrás ver cómo prueba Dios al hombre a través de las pruebas de Job? ¿Qué clase de inspiración pueden traerte las pruebas de Job? ¿Estarás dispuesto a ser un testigo de Dios en medio de tus refinamientos, o querrás satisfacer la carne en un entorno cómodo? ¿Cuál es realmente tu perspectiva sobre la fe en Dios? ¿Es verdaderamente por Él, y no por la carne? ¿Tienes en realidad un objetivo en tu búsqueda? ¿Estás dispuesto a pasar por refinamientos para que Dios te perfeccione, o preferirías que Él te castigara y te maldijera? ¿Cómo ves realmente el asunto de dar testimonio de Dios? ¿Qué deberían hacer las personas en ciertos entornos para dar un testimonio verdadero de Dios? El Dios práctico ha mostrado mucha obra real en ti, ¿por qué tienes siempre el pensamiento de marcharte? ¿Tu creencia en Dios es por Él? Para la mayoría de vosotros, está relacionada con planes individuales y con la búsqueda del beneficio personal. Muy pocas personas creen en Dios por Él mismo. ¿No es esto rebeldía?

La obra de refinamiento tiene lugar, principalmente, para perfeccionar la fe de las personas y alcanzar por fin un estado en el que quieres marcharte, pero no puedes; en el que algunas personas carecen de una pizca de esperanza, pero siguen teniendo su fe; es un estado en el que ya no se tiene esperanza en el propio futuro y es solo en este momento cuando se habrá concluido el refinamiento de Dios. El hombre sigue sin haber alcanzado la etapa de rondar entre la vida y la muerte, no ha probado la muerte, por lo que el proceso de refinamiento no ha terminado. Incluso aquellos que se encontraban en la etapa de los hacedores de servicio no fueron refinados por completo. Job se sometió a un refinamiento extremo y no tenía nada en lo que apoyarse. Las personas deben pasar por refinamientos hasta el punto de no tener esperanza ni nada en lo que apoyarse; solo este es el verdadero refinamiento. Durante el tiempo de los hacedores de servicio, si tu corazón siempre estuvo tranquilo delante de Dios y si independientemente de lo que Él hiciera y de cuál fuera Su voluntad para ti siempre obedeciste Sus disposiciones, entonces, al final del camino entendiste todo lo que Dios hizo. Pasar por las pruebas de Job es pasar también por las pruebas de Pedro. Cuando Job fue probado, fue testigo, y al final Jehová se reveló a él. Sólo después de ser testigo fue digno de ver el rostro de Dios. ¿Por qué se dice: “Me oculto de la tierra de inmundicia, pero Me muestro al reino santo”? Eso significa que sólo cuando eres santo y eres un testigo, puedes ser digno de ver el rostro de Dios. Si no puedes ser testigo de Él, no eres digno de ver Su rostro. Si te retiras o te quejas contra Dios frente a los refinamientos fallas en ser testigo de Él y eres el hazmerreír de Satanás, no obtendrás la aparición de Dios. Si eres como Job, quien en medio de las pruebas maldijo su propia carne, no se quejó contra Dios y fue capaz de detestar su propia carne sin quejarse ni pecar por medio de sus palabras, eso es ser testigo. Cuando pasas por refinamientos hasta un cierto grado y puedes seguir siendo como Job, totalmente obediente delante de Dios y sin otras exigencias de Él y sin tus propias nociones, Dios se te aparecerá. Ahora Él no se te aparece porque tienes muchas nociones propias, prejuicios personales, pensamientos egoístas, exigencias individuales e intereses carnales, y no eres digno de ver Su rostro. Si vieses a Dios, lo medirías mediante tus propias nociones y, al hacerlo, lo estarías clavando en la cruz. Si te sobrevienen muchas cosas no alineadas con tus nociones, pero eres capaz de dejarlas a un lado y de conocer las acciones de Dios a partir de ellas, y si en medio de los refinamientos revelas tu corazón de amor por Dios, eso es ser testigo. Si tu hogar es apacible, si disfrutas de las comodidades de la carne, si nadie te persigue, y tus hermanos y hermanas en la iglesia te obedecen, ¿puedes exhibir tu corazón de amor por Dios? ¿Puede esto refinarte? Tu amor por Dios solo puede mostrarse mediante el refinamiento, y solo puedes ser perfeccionado por medio de las cosas que ocurren y que no están en línea con tus nociones. Con la ayuda de muchas cosas adversas y negativas, y empleando todo tipo de manifestaciones de Satanás, como sus acciones, sus acusaciones, sus perturbaciones y sus engaños, Dios te permite ver claramente el detestable rostro de Satanás, para que de ahí en adelante perfecciones tu habilidad para reconocerlo, para que puedas odiarlo y renunciar a él.

Se podría decir que tus muchas experiencias de fracaso, de debilidad, y los momentos de negatividad son pruebas de Dios para ti. Esto se debe a que todo procede de Dios, todas las cosas y todos los eventos están en Sus manos. Si fracasas, eres débil y tropiezas, todo se sustenta en Dios y Él lo tiene agarrado. Desde el lado de Dios, esto es una prueba para ti, y si no lo puedes reconocer, esto se convertirá en tentación. Existen dos clases de estados que las personas deberían reconocer: uno procede del Espíritu Santo, y el otro probablemente de Satanás. En un estado, el Espíritu Santo te ilumina y te permite conocerte, detestarte y arrepentirte, así como ser capaz de tener amor genuino por Dios, y de disponer tu corazón para satisfacerlo. El otro estado es que te conoces, pero eres negativo y débil. Podría decirse que esto es el refinamiento de Dios. Podría decirse también que es la tentación de Satanás. Si reconoces que esto es la salvación de Dios hacia ti y sientes que ahora estás increíblemente en deuda con Él, y si de ahora en adelante intentas compensarlo y no caes más en tal depravación; si pones tu esfuerzo en comer y beber Sus palabras, si siempre consideras que eres deficiente y que tienes un corazón que anhela, esta es la prueba de Dios. Después de que el sufrimiento haya terminado y una vez que avances de nuevo, Dios seguirá dirigiéndote, iluminándote, esclareciéndote, y nutriéndote. Pero si no lo reconoces y eres negativo, si te limitas a abandonarte hasta la desesperación, si piensas de esta forma, la tentación de Satanás habrá caído sobre ti. Cuando Job pasó por pruebas, Dios y Satanás estaban apostando entre sí y Dios permitió que Satanás afligiera a Job. Aunque era Dios quien probaba a Job, fue realmente Satanás quien cayó sobre él. Para Satanás, él estaba tentando a Job, pero este estaba del lado de Dios; de no haber sido este el caso, Job habría caído en tentación. Tan pronto como las personas caen en la tentación, caen en el peligro. Se puede decir que pasar por el refinamiento es una prueba de Dios, pero si no estás en buen estado, puede decirse que es una tentación de Satanás. Si no tienes clara la visión, Satanás te acusará y te nublará en el aspecto de la visión. Antes de que te des cuenta, caerás en la tentación.

Si no experimentas la obra de Dios nunca podrás ser perfeccionado. En lo que se refiere a tu experiencia, también debes entrar en los detalles. Por ejemplo, ¿qué cosas te llevan a desarrollar conceptos y tantos motivos? Y, ¿qué clase de prácticas adecuadas tienes para abordarlos? Si puedes experimentar la obra de Dios, significa que tienes estatura. Si solo se aparenta tener vigor, esto no es verdadera estatura y no será en absoluto capaz de luchar. Solo cuando seas capaz de experimentar la obra de Dios y puedas experimentarla y meditar sobre ella en cualquier momento y en cualquier lugar, cuando seas capaz de abandonar a los pastores y vivir de forma independiente confiando en Dios, y seas capaz de ver Sus acciones reales, solo entonces se cumplirá la voluntad de Dios. Ahora la mayoría de las personas no sabe cómo experimentarla. Cuando se encuentran un problema, no saben cómo ocuparse del mismo, no pueden experimentar la obra de Dios ni pueden llevar una vida espiritual. Debes adoptar las palabras y la obra de Dios en tu vida práctica.

A veces, Dios te da un determinado tipo de sentimiento; uno que causa que pierdas el disfrute interior y la presencia de Dios, de tal modo que caes en las tinieblas. Es un tipo de refinamiento. Siempre que haces algo, sale mal o te topas con una pared. Esa es la disciplina de Dios. A veces, cuando haces algo que desobedece o se rebela contra Dios, puede que nadie más lo sepa, pero Dios sí. Él no te perdonará y te disciplinará. La obra del Espíritu Santo es muy detallada. Él observa con mucho detenimiento cada palabra y cada acción de las personas, cada uno de sus actos y de sus movimientos, cada uno de sus pensamientos y de sus ideas, de forma que las personas puedan ganar una conciencia interna de estas cosas. Haces algo una vez y sale mal, lo haces de nuevo y sigue saliendo mal, y gradualmente llegarás a entender la obra del Espíritu Santo. Después de haber sido disciplinado muchas veces, sabrás qué hacer para estar en línea con la voluntad de Dios y saber lo que no está en línea con Su voluntad. Al final, tendrás respuestas precisas a la dirección del Espíritu Santo desde tu interior. En ocasiones serás rebelde y Dios te reprenderá desde dentro. Todo esto procede de la disciplina de Dios. Si no valoras las palabras de Dios, si menosprecias Su obra, entonces Él no te prestará atención. Cuanto más en serio te tomes las palabras de Dios, más te esclarecerá Él. Justo ahora, algunas personas en la iglesia tienen una fe atolondrada y confusa, y hacen muchas cosas inapropiadas sin disciplina; por tanto, la obra del Espíritu Santo no puede verse claramente en ellas. Algunas personas dejan sus deberes atrás en aras de ganar dinero, yendo a dirigir un negocio sin ser disciplinadas; esa clase de persona está en un peligro aún mayor. No sólo no tienen en la actualidad la obra del Espíritu Santo, sino que en el futuro, serán difíciles de perfeccionar. Existen muchas personas en las que no puede verse la obra del Espíritu Santo y en quienes no puede verse la disciplina de Dios. Están aquellas que no tienen clara la voluntad de Dios y que no conocen Su obra. Los que se mantienen firmes en medio de los refinamientos, que siguen a Dios haga lo que haga y, como mínimo, son capaces de no abandonar y de lograr el 0.1% de lo que Pedro logró, lo están haciendo bien, pero no sirven para ser usadas. Muchas personas entienden las cosas con rapidez, sienten un amor verdadero por Dios y pueden superar el nivel de Pedro, y Dios realiza en ellos la obra de la perfección. La disciplina y el esclarecimiento le llega a tales personas, y si hay algo en ellas que no concuerde con la voluntad de Dios, lo pueden desechar de inmediato. Esta clase de personas son como el oro, la plata y las piedras preciosas: ¡tienen un enorme valor! Si Dios ha hecho muchas clases de obra, pero tú sigues siendo como la arena, como una piedra, ¡entonces no vales nada!

La obra de Dios en el país del gran dragón rojo es maravillosa e insondable. Él perfeccionará a un grupo de personas y eliminará a otras, porque hay todo tipo de personas en la iglesia: están las que aman la verdad y las que no lo hacen; hay quienes experimentan la obra de Dios, y los que no; hay quienes cumplen con su deber, y los que no lo hacen; hay quienes dan testimonio a favor de Dios, y los que no, y una parte de ellos son incrédulos y hombres malvados y, sin duda, serán eliminados. Si no conoces claramente la obra de Dios serás negativo; esto se debe a que la obra de Dios sólo puede verse en una minoría de personas. En ese momento quedará claro quién ama de verdad a Dios y quién no. Aquellas personas que aman verdaderamente a Dios tienen la obra del Espíritu Santo y las que no lo aman de verdad serán reveladas a través de cada etapa de Su obra; se convertirán en los objetos de la eliminación. Estas personas serán reveladas en el transcurso de la obra de conquista, no tienen valor para ser perfeccionadas. Y aquellas que han sido perfeccionadas han sido ganadas por Dios en su totalidad, y son capaces de amar a Dios como Pedro. Las conquistadas no tienen un amor espontáneo, sino sólo pasivo y se sienten obligadas a amar a Dios. El amor espontáneo se desarrolla por medio del entendimiento obtenido a través de la experiencia práctica. Este amor ocupa el corazón de una persona y hace que le sea fiel voluntariamente a Dios; Sus palabras se convierten en su fundamento y es capaz de sufrir por Él. Por supuesto, estas son cosas que alguien posee porque ha sido perfeccionada por Dios. Si sólo buscas ser conquistado, no puedes dar testimonio de Dios; si Él sólo logra Su meta de salvación por medio de la conquista de las personas, entonces el paso de los hacedores de servicio terminaría el trabajo. Sin embargo, conquistar personas no es la meta final de Dios, Su meta final es perfeccionar a las personas. Por tanto, en lugar de decir que esta etapa es la obra de conquista, di que es la obra de perfeccionar y eliminar. Algunas personas no han sido conquistadas del todo y, en el transcurso de su conquista, un grupo de personas será perfeccionado. Estas dos partes de la obra se llevan a cabo al unísono. Las personas no se han marchado durante un largo período de obra; esto demuestra que la meta de conquistar se ha logrado, es la realidad de ser conquistado. Los refinamientos no se producen en aras de ser conquistados, sino de ser perfeccionados. Sin refinamientos, las personas no podían ser perfeccionadas. Así pues, ¡los refinamientos son demasiado valiosos! Hoy un grupo de personas está siendo perfeccionado, un grupo de personas está siendo ganado. Las diez bendiciones mencionadas anteriormente iban todas dirigidas a aquellos que han sido perfeccionados. Todo lo relativo a cambiar su imagen en la tierra va dirigido a los que han sido perfeccionados. Los que no lo han sido no están cualificados para recibir las promesas de Dios.

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