Solo aquellos que comprenden la verdad tienen entendimiento espiritual (Parte 1)

Comenzaremos por hablar acerca de los modos mediante los cuales se dan a conocer aquellas personas que no tienen entendimiento espiritual. ¿Qué es lo que más se destaca en ellas? Es que sin importar cuántos años lleven creyendo en Dios o cuánto aparenten perseguir la verdad, su vida nunca se expande y no poseen absolutamente ninguna senda de práctica para la entrada en la vida. Las personas que no tienen entendimiento espiritual no reflexionan sobre sí mismas ni intentan conocerse, por mucho carácter corrupto que revelen. De hecho, ni siquiera saben qué es un carácter corrupto. No son conscientes del carácter que revelan y exhiben, por más arrogante que este sea. No importa cuánto mientan y practiquen el engaño, no tienen la más mínima percepción al respecto. Da igual cuánto se rebelen contra Dios y se resistan a Él, no se dan cuenta de que están cometiendo un error. Son exactamente iguales a los incrédulos, que actúan como les place y hacen el mal sin escrúpulos, creyendo que están en lo correcto y sin aceptar críticas o exhortaciones de nadie. Aunque suelen escuchar sermones y asistir a encuentros, no conocen en absoluto qué es la sumisión, o qué son la rebeldía y la oposición, ni qué implica rechazar las instrumentaciones y arreglos de Dios. No saben de la bondad que proviene de las intenciones humanas, ni lo que significa seguir una práctica conforme a la verdad y someterse a la soberanía y los arreglos de Dios. No advierten ninguna de estas sutiles diferencias. No saben si han sido leales o más bien superficiales al cumplir sus deberes, o qué actitudes corruptas han revelado y cuáles son sus intenciones, ni si la senda que transitan es la correcta. Desconocen si la perspectiva de su práctica es la adecuada, o cuáles son los tipos de comportamientos que Dios ama o aborrece. No conocen ninguna de estas cuestiones. Las personas que no tienen ningún tipo de entendimiento espiritual no comprenden los asuntos espirituales en la vida. Simplemente se limitan a leer las palabras de Dios y a transitar una vida espiritual normal. Cuando cumplen sus deberes no son holgazanas ni generan problemas; tampoco ocasionan interrupciones o perturbaciones intencionalmente. Hacen lo que se les dice y se ciñen a los preceptos simples. Pero cuando se trata de los pequeños detalles, de los estados implicados para la entrada en la vida o de las diferentes perspectivas y actitudes, demuestran una completa indiferencia. Cuando compartes verdades vinculadas a la resolución de nociones, esas personas piensan que no tienen ninguna, que todas sus nociones ya están resueltas y que lo que tú compartes no tiene nada que ver con ellas. No saben a qué se refieren las nociones de las que hablas, o qué realidad-verdad radica en lo que expresas. Cuando hablas de conocerse a uno mismo, te dicen: “El hombre es rebelde y arrogante, ¿no es cierto? Bueno, entonces si el hombre simplemente no fuera rebelde, ¿no bastaría ya con eso? Cuando afronta un problema, si tan solo no fuera fanfarrón, si se mostrara un poco más modesto y no fuera ostentoso, ¿no bastaría ya con eso?”. Cuando hablas de sumisión, te dicen: “¿Qué es tan importante acerca de la sumisión? Simplemente no hagas el mal. ¿Qué hay de complicado en ello?”. Cuando hablas de rebelarse contra la carne, disciplinar el cuerpo propio, descartar la corrupción y practicar la verdad, te dicen: “No es necesario rebelarse contra la carne o practicar la verdad, me limitaré a ser una buena persona”. Así de sencillo es su pensamiento. ¿Puede una persona así llegar finalmente a obtener la verdad? (No). ¿Cuál es su actitud hacia la verdad? (No reconocen las palabras de Dios como la verdad, entonces no las aceptan, porque piensan que en su interior no poseen el carácter corrupto que dejan en evidencia las palabras de Dios). Es así. Piensan: “No tengo mucho del carácter humano corrupto que Dios pone al descubierto, y aunque tuviera algo de ese carácter corrupto, sería en una medida ínfima, tan solo algunos pensamientos pasajeros, nada importante. ¿Acaso eso no es simplemente una exigencia para ser sumisos? Escucharé todo lo que digas y haré todo lo que me indiques hacer. ¿No es eso la sumisión?”. ¿Es así de simple? Algunas personas son tan ingenuas que cuando ven a alguien negativo, le dicen: “Simplemente ama a Dios. ¿Por qué lloras? ¿Por qué estás tan negativo?”. Esas personas no entienden de los asuntos espirituales. ¿Qué significa carecer del entendimiento de los asuntos espirituales? Significa que, no importa lo que Dios diga o las verdades sobre las que hable, esas personas las consideran meras teorías. No entienden lo sustancial de esos asuntos, ni tampoco comprenden cuáles son los problemas que presuntamente deberían resolverse mediante la enseñanza de Dios sobre estas verdades. No entienden cómo esas verdades se relacionan con la entrada en la vida de las personas y con el camino que transitan, con las actitudes corruptas que revelan, o con el hecho de que vivan la semejanza humana y alcancen la salvación. No comprenden ninguna de estas cuestiones. No tienen claro ni entienden cómo esas palabras de Dios, esas verdades, tienen que ver con la revelación y la expresión del carácter corrupto de las personas, así como con su práctica y entrada. Lo único que escuchan es “sumisión, lealtad” y “no seas superficial, no trastornes o perturbes”. A fin de cuentas, todo se resume en una frase: “No recuerdo nada más, pero sé que debo hacer todo lo que Dios exija. Incluso estoy dispuesto a prestar servicio. ¿Qué más se puede decir?”. No saben que además de prestar servicio, también hay muchas cosas corruptas que deben resolver en su interior, como las ambiciones, los deseos, las preferencias, las nociones y las figuraciones, así como también las ideas erróneas de las personas y la filosofía de Satanás para los asuntos mundanos. Las palabras de Dios exigen que las personas resuelvan todas estas cosas y las reemplacen por la verdad. Su propósito al expresar estas verdades es hacerte entender la verdad y aceptarla dentro del corazón, para que luego la uses en la vida real para resolver tus problemas y dificultades, de tal modo que conviertas estas verdades en tu realidad para que sean vividas y reveladas en ti. Lo que revelarás entonces ya no será arrogancia, ambición, deseos, nociones, figuraciones, aprendizajes, filosofías u otras cosas igualmente corruptas, sino la realidad de la verdad. Las personas que no tienen un entendimiento espiritual no logran comprender este asunto. Tras varios años de escuchar sermones, ellas piensan: “¿Por qué son todos los sermones más o menos iguales? Tantos años de predicar sobre conocerse a uno mismo, ¿acaso no se trata simplemente de reconocer las debilidades vitales y la corrupción de cada uno?”. Otros dicen que los sermones de hoy son más profundos y detallados que antes, pero quienes carecen de entendimiento espiritual no se dan cuenta de eso. Esa es la señal de una persona así. Algunas personas tienen una aptitud lo suficientemente elevada pero no persiguen la verdad, por lo que nunca lograrán el entendimiento espiritual. Otras tienen una aptitud demasiado limitada como para entender la verdad, entonces cuanto más escuchen sobre los detalles de cada verdad, más confundidas estarán y nunca lograrán tener una senda de práctica adecuada. No importa por cuántos años esas personas de baja aptitud conserven su fe, solo son capaces de atenerse a los preceptos o poner cierto esfuerzo, y aquellas que posean un poco de conciencia y razonamiento pueden tener cierta lealtad al cumplir sus deberes. Evitan ser superficiales, se aseguran de no cometer pecados evidentes y también se predisponen para algunas buenas obras. Con algunas cuestiones, son capaces de lograr un tipo de sumisión sencilla, de hacer lo que se les pide y deshacerse de lo que no, aceptar algunas pequeñas disciplinas y, como mínimo, obrar de acuerdo al estándar de su conciencia. No ofenden a Dios de manera directa ni hacen cosas que se opongan claramente a Él, pero son incapaces de lograr una sumisión más profunda. Mucho menos se ocupan de asuntos tales como las pruebas y los testimonios de Job. No comprenden las palabras y los testimonios de Job. No saben lo que realmente significan las palabras “Dios dio y Dios quitó”, y son definitivamente incapaces de ver que lo que le sucedió a Job fue el resultado de la privación de Dios. Si llegan a afrontar semejante prueba, seguramente discutirán con Dios y se quejarán mucho, porque no entienden la verdad en absoluto. Quienes verdaderamente entienden la verdad pueden distinguir con claridad los estados corruptos humanos que Dios desenmascara. Logran ver con mayor o menor claridad lo que Dios ha hecho, pueden entender cualquier problema que afronten de manera correcta, y no hablan, dictaminan ni definen indiscriminadamente sobre aquello que no comprenden. Las personas que entienden realmente la verdad pueden diferenciar la verdad y la falsedad, así como discernir si el estado de una persona es normal o no. Entonces, logran entender sus propias revelaciones de corrupción dentro de la realidad y del contexto de la vida real, y son capaces de aceptar la verdad para resolver su propio carácter corrupto. Pueden comprender las intenciones de Dios en el entorno que Él ha configurado, y poner en práctica la verdad para resolver los problemas reales conforme a las palabras de Dios. Eso es lo que una persona que entiende de los asuntos espirituales es capaz de lograr.

¿Con qué se relaciona el nivel de entrada en la vida de una persona? Se relaciona con el nivel en el cual dicha persona entiende la verdad. ¿A qué hace referencia el nivel en que una persona entiende la verdad? ¿Qué es entender la verdad? Es saber a qué aspecto de la realidad se refieren las palabras de Dios, qué problemas de la gente buscan resolver, qué aspecto del carácter corrupto humano abordan, cuáles son los principios de este aspecto de la verdad, cuál es la relación entre esa y otras verdades, y cuáles son los estándares de las exigencias de Dios para este aspecto de la verdad. Entender todo esto es comprender la verdad. Por ejemplo, para entender la verdad de la sumisión, primero debes comprender qué es la sumisión, cómo ser realmente sumiso y qué estándar de sumisión les exige Dios a las personas. Esa es la realidad de la sumisión, la verdad de la sumisión. No se trata solo de comprender el concepto, la definición y la teoría sobre la sumisión, sino también de entender los principios para la práctica de la sumisión; saber cómo aplicar dichos principios; saber qué se alinea a los principios-verdad y qué los vulnera en su aplicación; y poder discernir entre la práctica correcta y los modos erróneos de hacer las cosas. Así es como se puede comprobar que realmente entiendes la verdad. Si puedes aplicar este aspecto de la verdad en ti mismo, vivirás y consumarás esas verdades, y luego serás capaz de medir a los demás conforme a esas verdades; si logras obtener esos resultados, habrás alcanzado la realidad al entrar a este aspecto de la verdad, y entonces serás una persona que tiene entendimiento espiritual. Que una persona tenga entendimiento espiritual no se determina por la rapidez con que comprende la verdad, sino por si entiende o no las palabras de Dios. Si parece que entiendes las palabras de Dios en el preciso momento en que las escuchas, pero luego no las comprendes cuando afrontas un problema, entonces no tienes entendimiento espiritual. Sin embargo, si sientes que las comprendes en ese momento, aunque no del todo, y luego, cuando afrontas un problema tras pasar por un cierto período de experiencia, ves más allá y puedes comprender este aspecto de la verdad, entonces tienes entendimiento espiritual. Este entendimiento no se relaciona con cuánto una persona comprende en términos literales o doctrinarios, sino que tiene que ver con la aptitud de esa persona, así como con su búsqueda y la senda que transite. Un anticristo puede aparentar tener dones e inteligencia y hablar bien, pero no sabe nada sobre los asuntos espirituales de la vida. Puede imitar algunas palabras originales de un sermón ni bien termina de escucharlo y captar los aspectos más importantes, y la gente puede pensar que lo ha comprendido. Sin embargo, las cosas que dice son incompatibles con las situaciones que afronta; no puede integrarlas ni aplicar las cosas de las que habla. De hecho, al escuchar las palabras que comparte, pareciera que comprende el aspecto relevante de la verdad y puede captar los principios, por lo que debería saber cómo lidiar con las cosas. No obstante, cuando afronta un problema, no pone en práctica la verdad, sino que saca a relucir otra frase teórica. Esto es autocontradictorio y comprueba que no entiende la verdad, y que todo lo que predica son meras doctrinas y teorías. Lo escuchas predicar sobre la doctrina como si fuera muy lúcido al respecto, pero en realidad no tiene entendimiento espiritual. No comprende ni busca la verdad. Por ejemplo, cuando transita una situación difícil y se torna negativo, y tú compartes la verdad con él, te dice: “No vengas a darme lecciones, yo lo sé todo”. Pero en realidad no sabe. Si realmente lo supiera, no sería tan negativo e irracional. Cuando lo escuchas predicar sobre su lógica falsa e irracional, sabes que no comprende nada sobre la verdad y no tiene entendimiento espiritual. Una vez que afronta algo que no se adapta a sus nociones, se queja contra Dios, lo malinterpreta e incluso propaga sus propias nociones. Al escuchar lo que predica y propaga, y al observar qué hay en su corazón, sabes que no comprende la verdad en absoluto. Ahora bien, al discernir si las personas tienen entendimiento espiritual o no, se ha revelado que la mayoría de ellas no comprenden la verdad. Son capaces de predicar muy bien sobre las palabras y doctrinas en la mayoría de las ocasiones. En particular, aquellas personas que llevan varios años creyendo en Dios y aman predicar sobre las palabras y doctrinas sienten que poseen un mayor capital. Sin embargo, se ha revelado que no tienen entendimiento espiritual en absoluto y simplemente son inútiles. No tienen la más mínima utilidad para la casa de Dios. ¿Cómo pueden lograr la salvación este tipo de personas?

¿Qué significa exactamente carecer de comprensión espiritual? En pocas palabras, significa no poder entender los asuntos espirituales de la vida, no poder comprender las cuestiones del reino espiritual y, por lo tanto, no poder entender la verdad intrínsecamente. Si observas a quienes carecen de comprensión espiritual hablar y expresar sus pareceres, descubrirás que no comprenden la verdad. Algunas personas pueden hablar bien y aparentar que creen en Dios con suma fe y gran vigor. Entonces, ¿por qué carecen de comprensión espiritual? Puedes ver que siempre cumplen sus deberes con mucha energía. Siempre se muestran entusiastas, casi nunca son negativos y son capaces de sufrir y pagar el precio. Sin embargo, no comprenden la verdad ni tienen principios cuando hacen las cosas. Son personas que no tienen entendimiento espiritual. Las personas que sí tienen un entendimiento de los asuntos espirituales hacen las cosas conforme a los principios. Ya sea por virtud de su conciencia o por la verdad que comprenden, cuando afrontan un problema, saben cómo debe gestionarse de acuerdo con los principios. No hacen las cosas a ciegas ni se ciñen a los preceptos. Esas son las características más notorias de las personas que tienen entendimiento espiritual. Sin embargo, quienes carecen de comprensión espiritual no poseen los principios-verdad en las cosas que hacen. En la mayoría de las ocasiones, simplemente se ciñen a los preceptos sin pensar. A veces se valen de su propia experiencia, otras veces de su don, y algunas de esas personas confían en su conciencia, entusiasmo o bondad natural. Cualquiera sea el ámbito sobre el cual tengan un entendimiento espiritual, allí radica su inteligencia y sabiduría. Saben buscar la verdad y reconocen a quienes hablan conforme a los principios. Esas son las personas que más entendimiento espiritual tienen. Si pueden practicar la verdad después de haber logrado un entendimiento de ella, tienen la esperanza de recibir la salvación de Dios. ¿Por qué se dice que algunas personas que llevan muchos años creyendo en Dios continúan prestando servicio? Porque no comprenden la verdad. Hay dos motivos principales por los cuales no se logra comprender la verdad. El primero es que las personas carecen de comprensión espiritual, lo que les imposibilita comprender la verdad. El segundo es que sienten aversión por la verdad y no la aman, por lo que son incapaces de comprenderla. Hay muchas personas que creen en Dios y hacen las cosas con entusiasmo, buena voluntad o experiencia. Se aferran a esas cosas como si fueran la verdad, realizan muchas buenas acciones y son capaces de continuar haciéndolo por el resto de su vida. ¿Pero pueden hacer las cosas de este modo y lograr un entendimiento de la verdad? En absoluto. Incluso si pasan toda la vida realizando buenas acciones, no podrán comprender la verdad. Entonces, sin duda, alguien que no comprende la verdad, pero puede realizar muchas buenas acciones es una buena persona, ¿no es así? Eso no es cierto, porque la consecuencia más evidente de no comprender la verdad es que las personas pueden hacer el mal y resistirse a Dios, seguir a Satanás y a los espíritus malvados al juzgar y condenar a Dios, así como a resistirse a Su obra. Esto se debe a que las personas que no comprenden la verdad son las más fácilmente desorientadas y utilizadas por Satanás. Algunos que no comprenden la verdad pueden realizar muchas buenas acciones, pero seguir siendo capaces de hacer el mal y resistirse a Dios. Por lo tanto, hacer buenas acciones durante toda tu vida no necesariamente te convierte en una persona realmente buena ni significa que estés practicando la verdad. Tienes que observar la naturaleza de esas buenas acciones y determinar si coinciden o no con la verdad y pertenecen a la realidad-verdad. Si no puedes ver esos problemas sustanciales con claridad, y sigues haciendo las cosas basándote en el entusiasmo, la buena voluntad y la experiencia, ¿eso es seguir el camino de Dios? En absoluto. Eso es confiar exclusivamente en la propia conciencia como el estándar, así como en sus buenas intenciones para hacer las cosas. Es hacer las cosas conforme a sus nociones y figuraciones. Tales personas carecen de comprensión espiritual. Son personas que no comprenden la verdad. Quienes no pueden ver esos problemas con claridad son personas que tampoco tienen entendimiento espiritual.

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