Qué significa perseguir la verdad (16) Parte 1

Hemos hablado principalmente sobre la esencia de los diversos dichos sobre la conducta moral y hemos diseccionado tanto esa esencia como el impacto que tienen en las personas. Tales dichos representan sobre todo los distintos grados de efectos de la cultura china tradicional en la gente, que persisten hasta el día de hoy. ¿Sobre qué dicho referente a la conducta moral hablamos y expusimos en nuestra última reunión? (La última vez, Dios compartió y puso al descubierto el dicho “la palabra de un caballero es sagrada”). Cuando hablamos de dichos sobre la conducta moral, abordamos el tema del entorno general: por mucho que cambien los tiempos, o cómo cambie nuestro entorno social o la situación política de cualquier país, cada vez es más obvia la corrupción que Satanás engendra en la humanidad, en los pensamientos y la conducta moral de la gente, y en lo más íntimo del corazón a través de las diversas herejías y falacias relativas a la conducta moral que se encuentran en la cultura tradicional. La influencia perniciosa de esta cultura en la humanidad no ha disminuido debido a los cambios en los tiempos y el entorno en el que vivimos, y mucha gente sigue citando y promoviendo diversos dichos derivados de la cultura tradicional y los venera como estudios y normas tradicionales chinos. Es evidente que Satanás ha plantado estos diversos dichos relativos a la conducta moral bien hondo en el corazón de las personas y las ha corrompido hasta el extremo. ¿Por qué Satanás las corrompe? ¿Cuál es su objetivo definitivo al hacerlo? ¿Va dirigido a la humanidad o a Dios? (A Dios). Debes entender esto para conocer la esencia de Satanás, así como la causa y el proceso de la corrupción de la humanidad por parte de Satanás. ¿Cómo corrompe Satanás los pensamientos de la gente? ¿Por qué las personas albergan en lo más íntimo del corazón estas cosas que se oponen a Dios y son contrarias a la verdad? ¿Cómo ha podido cambiar la gente de este modo? Dios creó a la humanidad, entonces, ¿por qué las personas se resisten y se rebelan contra Dios constantemente igual que lo hace Satanás? ¿Cuál es la causa? ¿Se puede responder a estas preguntas con lo que hablamos antes? (Sí). Haz memoria y piensa en lo que platicamos la última vez. (Dios habló primero sobre nuestras condiciones actuales. Aunque comamos y bebamos Sus palabras, básicamente no somos capaces de discernir las herejías, falacias, pensamientos y puntos de vista que Satanás nos inculca, y podemos convertirnos en sus portavoces y lacayos en cualquier momento y en cualquier lugar. Dios también compartió sobre por qué Satanás utiliza estas herejías y falacias para desorientar y corromper a las personas. Aunque corrompa y dañe a la gente, el verdadero objetivo de Satanás va dirigido a Dios. Quiere abatir y destruir Su plan de gestión. Dado que dicho plan pretende en última instancia salvar y perfeccionar a un grupo de personas para que puedan ser un corazón y una mente con Dios, Satanás intenta trastornarlas y obstaculizarlas para que no sigan a Dios, para que Él no las haga completas ni las gane. Dios descubre los esquemas taimados de Satanás, pero no lo detiene. Más bien, Él lo utiliza como un objeto de servicio y un contraste, porque Su sabiduría se construye sobre los esquemas taimados de Satanás, y Él lleva a cabo la obra de purificación y salvación de las personas que Satanás ha corrompido. Dios revela y disecciona los diversos dichos de la cultura tradicional para que podamos ver claramente que Satanás utiliza estas herejías y falacias para desorientar y corromper a la gente. Dios lo hace para que podamos discernir, y no solo entender de una manera doctrinal que estas herejías y falacias son negativas, sino más bien para que podamos entender claramente los esquemas taimados de Satanás que encierran estos dichos. Una vez que hayamos conseguido esto último, podremos compararnos con ellos, reflexionar sobre nosotros mismos a la luz de las palabras de Dios, examinar las ideas y los pensamientos satánicos que tenemos, los esquemas taimados de Satanás que residen en la intención de nuestras acciones, y las actitudes satánicas que revelamos. En esto consiste conocernos verdaderamente a nosotros mismos y no quedarnos solamente en el nivel de un entendimiento doctrinal y un simple discernimiento). Una de las maneras en las que Satanás corrompe a las personas es corrompiéndoles los pensamientos y el corazón, inyectando todo tipo de ideas, herejías, falacias y pensamientos satánicos en el corazón y la mente de la gente. Una de estas vías son los diversos dichos relativos a la conducta moral que representan la flor y nata de la cultura china tradicional y constituyen representaciones clásicas de la misma. Estos pensamientos y puntos de vista de la cultura tradicional representan básicamente los pensamientos de Satanás y su esencia, así como las cosas de su naturaleza que desafían a Dios. ¿Cuál es la consecuencia final de que Satanás utilice estos elementos para corromper a las personas? (Las pone en contra de Dios). La consecuencia es que la gente se pone en contra de Dios. ¿Y en qué se convierte? (En portavoces y lacayos de Satanás, en réplicas vivientes de Satanás). Las personas se convierten en los portavoces de Satanás, en su personificación, y la humanidad corrupta pasa a representar a Satanás. Las intenciones, propósitos, pensamientos e ideas que transmiten las palabras que expresa la humanidad corrompida, y las actitudes corruptas que revelan, son los que Satanás expresa y revela. Esto confirma por completo que las reglas de vida de la humanidad y sus diversos pensamientos y puntos de vista, según los cuales se comporta e interactúa con otros, provienen todos de Satanás y representan su esencia-naturaleza; confirma por completo que los seres humanos vivos corruptos son la personificación de Satanás, su progenie y su misma clase; confirma por completo que la humanidad viva corrupta es un Satanás vivo, un diablo viviente, y que al convertirse en la personificación de Satanás, también es su representante. Tanto si la humanidad es la progenie o la personificación de Satanás, en cualquier caso, es de su misma clase. Una humanidad como esta es para Dios una humanidad que lo niega y lo traiciona, es Su enemigo y una fuerza que se le opone. Una humanidad de este tipo ya no es la humanidad creada con la mente en blanco e ignorante que era al principio. Ahora vive bajo la influencia de Satanás y está llena de actitudes corruptas satánicas. ¿Qué es lo que necesita una humanidad que vive en este tipo de estado y condición? Requiere la salvación de Dios. Este es el momento en el que Él utiliza las palabras para salvar a la gente. ¿En qué contexto la salva Dios? En un escenario en el que la corrupción de la humanidad por parte de Satanás ha alcanzado el nivel más profundo y grave; a causa de esta corrupción, las personas se han convertido por completo en la personificación y los portavoces de Satanás, en los enemigos de Dios, y han llegado a estar en oposición a Dios. En este contexto, Dios ha comenzado Su obra para salvar a la humanidad. Esta es la situación real por lo que se refiere a la corrupción de la gente por parte de Satanás, y es el contexto real en el que Dios expresa la verdad y lleva a cabo la obra de juicio para salvar al hombre en los últimos días. ¿Qué beneficios comporta estar al tanto de estas realidades? Permite a las personas conocer su propia esencia y la de Satanás, los medios por los que Satanás corrompe a la gente y la maldad de Satanás; también les permite conocer la finalidad del plan de gestión de Dios, así como la omnipotencia, autoridad, sabiduría y poder de Dios que Él revela en Su obra para salvar a la humanidad. Además de tener que reconocer cómo son la esencia y la maldad de Satanás, así como la esencia-naturaleza de la humanidad corrupta, lo importante es que la gente debe conocer la obra, el carácter y la esencia de Dios. Conocer la esencia de Dios implica principalmente conocer Su omnipotencia, autoridad, sabiduría y poder; implica sobre todo conocer estos aspectos de Su esencia.

Desde la perspectiva del contexto de la obra de Dios para salvar a la humanidad, esta humanidad a la que Él desea salvar no es una humanidad que Él simplemente haya creado, sino más bien una humanidad que Satanás ha estado corrompiendo durante varios milenios. La parte más íntima del corazón del hombre no está en blanco, ni tampoco lo están sus pensamientos o actitudes, más bien Satanás los ha corrompido profundamente desde hace mucho tiempo. Las personas a las que Dios salva son seres creados a los que Satanás ha corrompido, seducido, controlado, manipulado y pisoteado en grado sumo. Por lo que respecta a las personas, quitar o cambiar las cosas relativas a Satanás y las actitudes satánicas existentes en esta humanidad creada es increíblemente difícil, o incluso imposible. Es decir, por lo que se refiere a la gente, cambiar sus pensamientos y puntos de vista, purificar las cosas relativas a Satanás que tiene arraigadas en lo hondo del corazón, y transformar sus actitudes corruptas son tareas imposibles; es como el dicho, “La cabra siempre tira al monte”. Pero es precisamente en este contexto, y con esta humanidad creada, donde Dios quiere realizar la obra de salvarla. En Su obra, Dios no muestra señales ni maravillas, ni revela abiertamente Su persona real, y mucho menos lleva a cabo ninguna obra que pueda parecer autoritaria e imperiosa a la gente. Es decir, en los últimos días, durante el tiempo en el que Dios encarnado salva al hombre, Él no muestra señales ni maravillas, ni realiza ninguna obra que sobrepase los límites de lo práctico ni de la realidad, ni de la humanidad carnal. Dios no hace obras sobrenaturales, más bien utiliza palabras para proveer a las personas en sus vidas, ponerlas en evidencia y purificarlas de su corrupción. Debido a que Él solo usa palabras para llevar a cabo esta obra, al hombre le parece aún más una tarea imposible, y a ojos de la mayoría de la gente incluso parece una broma. Las personas creen que, al hacer uso de declaraciones pronunciadas de diversas maneras, desde distintos puntos de vista y sobre diferentes cosas, para proveerlas y permitirles alcanzar la salvación, Dios lleva a cabo una tarea imposible. Satanás en particular todavía está menos convencido de que Dios sea completamente capaz de hacerlo, de que Él tenga el poder, la autoridad y la sabiduría para lograr esta obra. A ojos de los humanos creados, es evidente que el hecho de que Dios pronuncie Sus declaraciones y realice Su obra para salvar al hombre es una tarea imposible. No obstante, independientemente de cómo vayan las cosas en el futuro, ahora mismo, lo que se ha pronunciado en palabras de Dios, “Dios es tan bueno como Su palabra, y Su palabra se cumplirá, y lo que se cumple dura para siempre”, ya se ha cumplido en aquellos que lo siguen; es decir, la mayoría de la gente ya lo ha podido experimentar. A juzgar por la manera en la que Dios realiza la obra de salvar a la humanidad tan solo proveyendo, nutriendo, revelando, castigando, juzgando, reprendiendo, advirtiendo e indicando mediante palabras, así como de otras formas, es evidente que las palabras de Dios no conllevan únicamente el significado simple de las palabras que las nociones humanas pueden entender. Aparte del dicho fundamental de que las palabras de Dios son la verdad, lo que la gente puede ver incluso con mayor claridad, y que es fácticamente evidente, es que las palabras de Dios transmiten y son vida, y que ellas pueden proveer a la humanidad corrupta de todo lo que necesite para vivir y todo lo que requiera para la vida. En términos de poder y autoridad, las palabras de Dios pueden cambiar las condiciones de vida, los pensamientos y los puntos de vista de la humanidad, transformar el corazón del hombre que Satanás ha corrompido profundamente y, aún más, la senda y la dirección vital que la humanidad ha elegido, e incluso su perspectiva sobre la vida y los valores. Mientras aceptes y te sometas a las palabras de Dios y, podemos incluso decir, mientras las ames y aspires a ellas, entonces, independientemente de tu calibre o el objetivo de tu búsqueda, de tu grado de determinación para buscar, o de la magnitud de tu fe, las palabras de Dios pueden transformarte definitivamente, y te permiten cambiar tu perspectiva sobre la vida y tus valores, tus pensamientos y tus puntos de vista sobre las personas y las cosas y, por último, tu carácter-vida. Aunque la mayoría de las personas no posee gran calibre y carece de determinación para perseguir la verdad, e incluso no está dispuesta a ello, independientemente de sus circunstancias, mientras haya oído las palabras de Dios llega a tener en el subconsciente, en mayor o menor grado, algunos puntos de vista y percepciones correctos sobre las enseñanzas de Dios relativas a Satanás, el mundo y la humanidad. Llega a tener en el subconsciente un anhelo y un ansia en distintos grados con relación a las cosas positivas, los principios-verdad, la dirección correcta y los objetivos en la vida que Dios requiere que tenga la gente. Todos estos fenómenos que se producen en y entre las personas (tanto si son lo que la gente quiere o no, tanto si se ajustan a sus nociones o no, tanto si cumplen los requisitos y los criterios de Dios o no, etcétera) y todos estos efectos en las personas muestran que las palabras de Dios no solo pueden proveer a la gente en sus vidas y en lo que necesiten, sino también, y más importante, que ninguna fuerza puede cambiarlas. ¿Por qué digo esto? Porque las palabras de Dios transmiten autoridad, y ninguna teoría, filosofía o conocimiento mundanal, ni ningún argumento, pensamiento o punto de vista pueden estar por encima de la autoridad de las palabras de Dios; este es el significado práctico de que las palabras de Dios transmiten autoridad, y esto se muestra claramente en todos los que siguen a Dios. Las palabras de Dios transmiten autoridad y pueden cambiar el corazón y los pensamientos de la humanidad. Y más importante, pueden purificar y disipar las actitudes corruptas que Satanás ha plantado profundamente en lo más íntimo del corazón de las personas: este es el poder de las palabras de Dios. Por supuesto, hay algo más: la gente debe conocer la sabiduría de Dios, que se vuelca en cada porción de Su obra. La sabiduría de Dios puede apreciarse no solo en y entre las líneas de las palabras que Él declara, sino también en Su manera de hablar, las cosas que Él dice, los puntos de vista que adopta en Sus declaraciones e, incluso, el tono de Su discurso. ¿En qué aspectos se manifiesta la sabiduría de Dios? Uno de ellos es que la sabiduría de Dios puede verse en cada palabra que Él expresa y se muestra en Sus diversas maneras de hablar; otro aspecto es que la sabiduría de Dios puede verse en las distintas formas en las que Él obra en las personas, y en los que lo siguen y actúan conforme a su dirección. Así pues, por supuesto, podemos decir que la sabiduría de Dios se vuelca en Sus palabras y también en Su obra. Además de poder ver la sabiduría de Dios en Sus palabras, la gente también puede llegar a apreciarla profundamente en los diferentes entornos y situaciones de los diversos problemas con los que se encuentra. Las palabras de Dios permiten a las personas recibir la provisión correspondiente en cualquier momento y lugar. Dios puede ayudarte, asistirte y proveerte cuando sea y donde sea, y posibilitar que superes tu estado negativo en cualquier momento y lugar, te hagas fuerte y dejes de ser débil. Cuando sea y donde sea, Dios puede cambiar tus ideas y tu manera de pensar, y permitir que te desprendas de las cosas que crees que son correctas y de otras que están relacionadas con Satanás, que te despojes de tus actitudes corruptas, que te arrepientas ante Dios, y que actúes y practiques de acuerdo con Sus requisitos y palabras. Este es un aspecto. Además, Dios obra de maneras muy diferentes en todos aquellos que lo siguen, que aman Sus palabras y la verdad. En ocasiones, Él concede gracia y, en otras, luz y revelación. Por supuesto, a veces, Dios reprende y disciplina a las personas para que corrijan su manera de comportarse, para que sientan remordimientos en lo más íntimo del corazón y para que estén verdaderamente en deuda con Dios, para que se lamenten y se arrepientan, y para que, de ese modo, dejen de hacer el mal que causan, de rebelarse contra Dios y de actuar según su propia voluntad y de seguir a Satanás, y en su lugar practiquen según la senda que Él les ha mostrado. La obra de Dios se lleva a cabo en el hombre. Para ser precisos, la obra del Espíritu Santo se desarrolla en el hombre, y el Espíritu Santo obra en la mayoría de la gente de maneras distintas. Por supuesto, independientemente de la forma en la que el Espíritu Santo obre, todo el mundo puede experimentar los diferentes modos de obrar del Espíritu Santo en mayor o menor grado. A partir de esto, podemos ver que las obras del Espíritu Santo y de Dios, tanto si se ejecutan de distintas maneras o de una sola, pueden posibilitar que las personas aprecien que la obra de Dios es una ayuda para el hombre y lo que este necesita en todo momento y en todo lugar. El Espíritu Santo puede obrar en la gente y proveerla cuando sea y donde sea. Él no tiene restricciones de espacio, ubicación geográfica ni tiempo, no altera las rutinas cotidianas normales de las personas ni perturba sus pensamientos, ni mucho menos acaba con cualquier regla que Dios haya prescrito para la humanidad. El Espíritu Santo obra en silencio en cada persona, y utiliza palabras para notificarle, enseñarle, esclarecerla y guiarla claramente, a la vez que también emplea distintos métodos para obrar en las personas y permitir que, de manera natural y sin darse cuenta, lleguen a vivir según la provisión de las palabras de Dios. Por supuesto, las obras de Dios y del Espíritu Santo cambian el carácter de las personas y transforman sus pensamientos sin que estas se percaten, y su fe en Dios aumenta gradualmente. Con relación a todos estos efectos que se logran en la gente, cabe decir que son el producto del poder de las palabras de Dios y de la sabiduría de Su obra. Por lo que se refiere a los que ahora siguen a Dios, Él utiliza Sus palabras para obrar en ellos, dirigirlos y proveerlos, y todo el mundo tiene el derecho y la oportunidad de disfrutar de estas cosas. Si el número de seguidores de Dios creciera diez, veinte o incluso cien veces más que el número actual, Él todavía sería capaz de ocuparse de todos ellos de la misma manera y de completar esta obra. Los efectos que se han logrado no se pueden alterar nunca, y esta es la sabiduría de Dios.

Las palabras de Dios expresan todos los aspectos de la verdad y proporcionan lo que toda la humanidad necesita. Dios emplea todo tipo de métodos de trabajo diversos a partir de diferentes posiciones sobre las personas en momentos y entornos distintos, para guiarlas sin que ellas se den cuenta y para obtener resultados diferentes en cada persona. Incluso si ahora piensas: “No entiendo demasiado la obra de Dios y todavía estoy muy débil. Tengo muy poca fe en Él y tampoco ha aumentado mi conocimiento de Dios. Mi actitud actual hacia el cumplimiento de mi deber parece tan indiferente como lo era antes, y siento que no he progresado demasiado”, una cosa es segura: independientemente de lo débil que estés, o de lo lejos que sientas estar de cumplir los requisitos de Dios, Sus palabras y Su obra ya han arraigado en tu corazón. Aun en el caso de que no te interese perseguir la verdad, de que no consideres muy importante el sentido de alcanzar la salvación, la verdad de las palabras de Dios y el contenido de las palabras que Dios declara te dan esperanza y, en lo más íntimo del corazón, llegas a tener expectativas relativas a la obra de Dios y a los hechos que Él quiere lograr. Independientemente de la solidez de tu fe en la actualidad, o de tu estatura, sin duda, tienes esperanza. ¿Qué demuestra esto? Las palabras de Dios son y proporcionan lo que la humanidad necesita, ya han arraigado en tu corazón y, sin saberlo, has llegado a aceptarlas de alguna manera en lo más íntimo del corazón. Por supuesto, estos hechos van dirigidos a aquellos que no están muy interesados en la verdad y que entienden la obra y la salvación de Dios de un modo relativamente vago y confuso. En el caso de los que creen verdaderamente en Dios y pueden perseguir la verdad, este no es el único resultado que se logra, sino que también pueden llegar a conocer a Dios y dar testimonio de Él. A partir de estos hechos y estos indicios, podemos ver que las declaraciones y la obra de Dios se imbuyen de Su poder, autoridad y sabiduría. Esto también verifica algo más: Dios creó a la humanidad, y las personas, a pesar de que pueden vivir sin la luz del sol, sin agua y sin aire, no pueden vivir sin Dios ni sin Sus palabras y Su provisión. Solo la guía, la provisión y el pastoreo de Dios, y todas las verdades que Él expresa, pueden dar a la humanidad esperanza y luz, así como objetivos y dirección para su supervivencia; la gente ha visto todo esto. Al poner en evidencia y diseccionar las condiciones reales bajo las que Satanás corrompe a la humanidad en términos de conducta moral, las personas deberían ser capaces de ver en qué tipo de contexto obra Dios para salvarlas. Además de reconocer cómo es la situación verdadera del contexto en el que obra Dios, la gente debería entender aún más lo difícil que resulta la tarea de la obra de Dios para salvar a la humanidad y, al comprenderlo, debería llegar a conocer el poder, la autoridad y la sabiduría de Dios. Cuando llevó a cabo Su obra para salvar a la humanidad, Él no se apresuró a salvarla cuando Satanás comenzó a corromperla por primera vez. Él no se apresuró a salvarla hace cuatro mil años, ni hace seis mil años. Por el contrario, Él hizo las cosas como se suponía que se debían hacer: debido a que la serpiente sedujo a la humanidad, y Satanás la corrompió, las personas se impregnaron de pecado, y un diluvio destruyó la tierra. Posteriormente, Dios utilizó la ley para dirigir a la humanidad gradualmente y, a medida que la corrupción de Satanás se hacía cada vez más profunda en el hombre, llevó a cabo la obra de redención, adoptando para Sí la semejanza de carne pecaminosa y siendo crucificado. Ahora, en los últimos días, cuando la corrupción de Satanás ha afectado tanto a la humanidad que las personas han sido terriblemente devastadas por ella y se han convertido por completo en la representación de Satanás, Dios pronuncia Sus palabras a la humanidad de manera formal y abierta, y expresa lo que hay en Su corazón, así como Sus puntos de vista y actitudes con relación a todo tipo de gente, eventos y cosas, y todas las verdades que necesita la humanidad. Contra esta clase de entorno, Dios comienza formalmente a proporcionar lo que necesita la humanidad. Sin embargo, no les ofrece todas las verdades cuando esta carece absolutamente de conocimiento. Precisamente cuando Satanás la ha corrompido profundamente, y la gente cree que no hay manera de poder salvarse, Dios llega, pronuncia Sus palabras, realiza Su obra, camina entre los hombres y expresa las palabras que desea comunicar, a la vez que solo los provee de palabras para lograr los hechos que desea conseguir. Ninguna persona relativamente capaz entre la humanidad creada osa aceptar el reto de realizar esta obra, ya que la gente cree que es un trabajo considerablemente difícil, imposible de llevar a cabo. Sin embargo, precisamente en este contexto, Dios lanza esta obra de Su plan de gestión de seis mil años, un trabajo en el que se emplean palabras para conseguirlo todo. Es un proyecto descomunal, una obra sin precedentes que, incluso más, hace época y se ha extendido en el tiempo. Independientemente de lo mucho que alguien diga, de qué diga o de la esencia de sus palabras, nadie es capaz de lograr las acciones que sus palabras pretenden alcanzar. Solo las palabras de Dios pueden cumplirse y lograrse de acuerdo con lo que Él requiere y con los planes de Su pensamiento: esto también es la autoridad de Dios. ¿La gente no debería entender estas cosas? (Sí). Entonces, ¿qué importancia tiene entenderlas? ¿Quién quiere hablar? (Un aspecto es que la gente puede llegar a entender de cierta manera la sabiduría de la obra de Dios y que esta no se lleva a cabo en las personas ignorantes a las que Satanás no ha corrompido. Por el contrario, Dios utiliza a Satanás para Su servicio y realiza la obra de salvación en aquellas personas a las que Satanás ha corrompido profundamente. La gente cree que este trabajo es muy difícil, pero las palabras de Dios realmente tienen un efecto en las personas. Además, normalmente en el curso de nuestras experiencias, nuestras actitudes corruptas nos constriñen a menudo, y no podemos evitar revelar esa corrupción; llegamos a ser incapaces de practicar la verdad y, a veces, podemos volvernos tan negativos que perdemos la fe. No obstante, después de oír la enseñanza de Dios, llegamos a tener fe en Sus palabras y entendemos que nuestras actitudes corruptas no son inmutables y pueden cambiar siempre que amemos y aceptemos la verdad. Si alguien no ama ni acepta la verdad en su esencia, será incapaz de cambiar sus actitudes corruptas). Lo que dices es totalmente apropiado y preciso.

Las palabras de Dios pueden conseguir y cambiar todas las cosas. Al mismo tiempo, las personas deberían ser capaces de ver que las palabras de Dios tienen otro efecto en ellas: todo debe dejar de existir; solo las palabras de Dios nunca morirán y, al igual que Dios Mismo, vivirán para siempre. ¿Qué vemos en esta frase? (La autoridad de Dios). Vemos la autoridad y la sabiduría de Dios, y el poder que muestran Sus palabras. Debido a que representan Su vida, esencia y carácter, las palabras de Dios vivirán para siempre del mismo modo que Él. ¿Qué te indica eso? Que las palabras de Dios son muy importantes para la humanidad. No importa lo que obtengas, no es un tesoro real. Tanto si recibes un lingote de oro o una joya del mundo excepcional y preciosa, no son tesoros reales. Aunque consigas el elixir de la vida, no vale un céntimo. Aunque logres cultivar con éxito la mente y tus aptitudes, y vueles hacia el cielo, no vivirás necesariamente para siempre porque eres un ser creado; Dios lo ha predestinado todo y nadie puede escapar a Su soberanía. Todo debe dejar de existir; solo las palabras de Dios nunca morirán y, al igual que Dios Mismo, vivirán para siempre. ¿De qué sirve conocer estas palabras? Si no persigues la verdad, ni la amas, ni sientes ninguna estima por la ecuanimidad y la rectitud de Dios, es posible que estas palabras o este hecho no te interesen. Sin embargo, si amas la ecuanimidad y la rectitud de Dios, la verdad y las cosas positivas, tendrás un interés profundo en estas palabras y, por tanto, grabarás este hecho y estas palabras en lo hondo del corazón. ¿Cuáles son estas palabras? Todo debe dejar de existir; solo las palabras de Dios nunca morirán y, al igual que Dios Mismo, vivirán para siempre. Debéis retener estas palabras en vuestros corazones y contemplarlas en el tiempo libre. Son muy importantes. Decidme, ¿qué beneficio os reportan? (Dios, entiendo algo. Las palabras de Dios dicen: “Todo debe dejar de existir; solo las palabras de Dios nunca morirán”. A veces, las cosas cambian en el mundo exterior y, cuando nos encontramos en estas circunstancias, nuestro estado y también nuestra determinación para seguir a Dios cambian. Nos cuesta evitar sentirnos negativos y débiles, pero cuando pensamos en estas palabras de Dios, en las promesas que Él nos hizo en el principio y en que Él dijo que quiere ganar a un grupo de personas que estén en sintonía con Él en corazón y mente, la fuerza y la fe nos inundan el corazón. Ya no nos afectan las circunstancias del mundo exterior y tenemos fe para seguir a Dios y cumplir nuestros deberes). Estas palabras os ofrecen una senda de práctica, ¿de qué tipo? No se trata de perseguir ni de estimar nada del mundo material; estas cosas están vacías. Todas las cosas como la fama, las ganancias, la posición, los placeres materiales al alcance de los ojos, la belleza de las mujeres, y la identidad y el estatus de los hombres son transitorias, desaparecen con un mero parpadeo y no tiene ningún sentido valorarlas. ¿A qué me refiero al decir que no tiene ningún sentido? A que estas cosas solo pueden satisfacer las necesidades momentáneas, las predilecciones y los deseos de la carne, o tus estados de ánimo y sentimientos, etcétera, pero no pueden cubrir tus necesidades espirituales. Cuando sientes que tu espíritu está hambriento, sediento y vacío, nada del mundo material puede satisfacer tus necesidades espirituales ni llenar la vaciedad en lo más íntimo del corazón; por este motivo, no tiene ningún sentido perseguir estas cosas. Así pues, ¿qué puede satisfacerte y llenar el vacío en lo más profundo del corazón? Al leer las palabras de Dios y entender la verdad, te sientes avivado, lleno de paz y alegría, satisfecho y tranquilo en lo más íntimo del corazón. Si continúas persiguiendo de esta manera, cuando las palabras de Dios se conviertan en tu vida, nadie podrá arrebatarte la vida ni destruirla. Cuando nadie pueda hacer eso, ¿cómo te sentirás? Dejarás de sentirte vacío, perdido, temeroso o incómodo de vivir en este mundo, porque tendrás las palabras de Dios en tu interior, que te guiarán, te proveerán y posibilitarán que vivas con un objetivo y una dirección. Cada día que vivas tendrá significado y valor. Esto es lo que las personas sienten realmente. Así pues, ¿cómo se obtiene este resultado positivo que la gente siente realmente? (Las palabras de Dios logran este resultado en las personas cuando estas las ponen en práctica). Correcto, cuando la gente acepta las palabras de Dios como su vida, se produce este resultado en ella; su vida y su manera de vivir cambian, sus puntos de vista sobre las personas y las cosas y su forma de verlas son diferentes; por tanto, su búsqueda es distinta. Ya no busca los placeres carnales, las recompensas materiales, la fama, las ganancias ni la posición. Si alguien persigue sus predilecciones carnales, solo conseguirá sentirse cada vez más desanimado, vacío, incómodo y dolorido. No obstante, cuando las palabras de Dios han ocupado el corazón de uno, la verdad se convierte en su vida en su interior, su esencia íntima y su vida cambian, y, por tanto, se siente de una manera diferente. Sus sentimientos y predilecciones, sus diversas emociones, sus objetivos en la vida, la dirección de su búsqueda, sus reglas para vivir… todo es completamente diferente. Su búsqueda cambia, puede perseguir la verdad y buscar conocer a Dios, y es capaz de vivir de acuerdo con la manera que Dios requiere que viva. La gente que consigue esto no se enfrenta a la descomposición, la muerte y la destrucción, sino que llega a tener una vida genuina que no está sujeta a la putrefacción. ¿A qué me refiero al decir que no está sujeta a la putrefacción? A que esta vida que hay en el interior de estas personas no desaparecerá ni se disipará ni se desvanecerá ni se deteriorará, y a que dichas personas no se enfrentarán a la destrucción como antes. De esta manera, ¿no cambian su estado de existencia actual y sus expectativas de supervivencia? Está claro que sus expectativas de supervivencia sufren un cambio. ¿Por qué la vida humana se desvanece, se marchita, se descompone, tiene un final y se destruye? Esto ocurre porque la gente no adopta las palabras de Dios como su vida, y aunque alguien viva cien, doscientos, trescientos o mil años, sus reglas para vivir, su perspectiva vital y el significado de su vida no cambiarán. Entonces, ¿para qué viven en realidad las personas que viven de esta forma? Viven enteramente con el propósito de satisfacer la carne. ¿Qué persigue la carne del hombre? Cosas como la riqueza, la fama, las ganancias y los placeres materiales; precisamente las que, a ojos de Dios, son contrarias a la verdad y Él detesta. Por tanto, hay un límite temporal en el que Dios permite a las personas perseguir y disfrutar de estas cosas. La vida de un hombre puede durar unos sesenta, setenta, ochenta o noventa años y, después, acaba, y por cada final hay una nueva ronda de renacimiento, y así es como transcurre el tiempo de vida del hombre. Si Dios no predeterminara este límite temporal, ¿no se cansaría la gente de vivir después de estar viva durante largo tiempo? Cuando las personas tienen veinte años, sienten cada día que las cosas son nuevas, hermosas y felices; al llegar a los cuarenta, sienten que tomar tres comidas al día e ir a dormir por la noche es un estilo de vida aburrido; para cuando alcanzan los sesenta, sienten como si lo entendieran todo, han disfrutado de algunas bendiciones, han sufrido algunas adversidades y consideran que ya nada es interesante. Se preparan para trabajar cada día al salir el sol y descansan cuando se pone, y el día ha pasado en un abrir y cerrar de ojos. Cada una de sus funciones corporales comienza a decaer, completamente diferente a cuando tenían veinte años: este es el momento en el que su final está cerca. Cuando el final de alguien está cerca, no significa que su alma vaya a acabar. Quiere decir que su carne pronto llegará a un final. Por lo general, la gente muere al llegar a los sesenta, setenta u ochenta años, y aquellos con un tiempo de vida largo pueden vivir algo más de cien años como máximo. Hay un dicho que reza: “Una persona que ha vivido demasiado tiempo se cansa de vivir; ya ha tenido suficiente de la vida”. Cuando alguien vive demasiado tiempo, se cansa de la vida, ya no quiere vivir más y la vida deja de tener sentido para él. ¿Por qué siente que la vida ya no tiene sentido? Aquí se produce una situación verdadera, y es que las personas viven en su carne, toman tres comidas al día y hacen sus quehaceres cotidianos, cada día exactamente igual que el día anterior, hacen las mismas cosas, viven la misma vida y, al llegar a cierto punto, se conocen todas estas cosas de principio a fin. Sienten que han visto, probado y experimentado todo lo que tenían que ver, probar y experimentar. Consideran que la vida es justamente así, que no tienen nada que esperar ni anhelar, que su vida está vacía y que pronto llegará su fin. ¿No es este el caso? (Lo es). Así es como son las cosas.

Hemos hablado sobre las palabras “Todo debe dejar de existir; solo las palabras de Dios nunca morirán y, al igual que Dios Mismo, vivirán para siempre”, que indican a la gente el hecho de que las palabras de Dios son muy importantes para la humanidad, así como sus objetivos y su dirección de práctica, y que ninguna búsqueda de nada puede sustituir que el hombre gane siquiera una línea de las palabras de Dios. Esto es porque todo debe dejar de existir, desvanecerse, marchitarse y debilitarse con el paso del tiempo, y solo las palabras de Dios nunca morirán. Por tanto, si ganas las palabras de Dios y entras en la realidad de las palabras de Dios, lo que querrá decir que habrás entendido la verdad y entrado en la realidad-verdad, llegas a tener valor gracias a las palabras de Dios y a la verdad, y tu esencia se vuelve diferente respecto a como era antes. Algunos dicen: “¿Y qué si mi esencia es diferente?”. No quiero decir diferente en el sentido habitual, sino más bien que se vuelve enormemente diferente, porque has llegado a adoptar las palabras de Dios como tu vida y, al igual que las palabras de Dios, no dejarás de existir, al igual que Dios, tendrás vida eterna y un después, un futuro y un destino eternos. Así pues, si nos fijamos en lo que sucederá en el futuro, ¿no son importantes las palabras de Dios para el hombre? (Sí). ¡Son cruciales! ¿Cómo deberías perseguir después de haber entendido que las palabras de Dios son fundamentales? ¿Qué deberías perseguir que tenga valor y significado? ¿Deberías perseguir esforzarte más, sufrir más, pagar un precio más alto e ir más de acá para allá en el cumplimiento de tu deber? ¿O deberías estudiar más aptitudes profesionales, dotarte de más doctrina y predicar más? (Nada de todo esto). Entonces, ¿qué te resultaría más útil perseguir? Todos conocéis la respuesta, tan clara como el agua: la consecución de las palabras de Dios es la búsqueda más valiosa y significativa. “Todo debe dejar de existir; solo las palabras de Dios nunca morirán y, al igual que Dios Mismo, vivirán para siempre”. Recordad estas palabras en el corazón; no deberíais olvidarlas ni deshaceros de ellas en ningún momento. Cuando te sientas negativo y débil, sin esperanza, cuando surjan tribulaciones, cuando te sustituyan en tu deber, cuando te poden, cuando sufras contratiempos y fracasos y cuando te reprendan y te condenen; o, por otro lado, cuando estés en la cresta de tu éxito, o cuando la gente te tenga en gran estima y te alabe allá donde vayas, etcétera; en cualquier momento y en cualquier situación, siempre debes pensar en estas palabras y dejar que te lleven ante Dios, y buscar que, en ese preciso momento, Él te provea de palabras; deja que las palabras de Dios te ayuden a liberarte de las tribulaciones, resuelve las dificultades y la confusión en lo más íntimo del corazón, da la vuelta en la senda errónea que sigues, soluciona tus transgresiones, tu intransigencia, tu rebeldía, etcétera, y deja que las palabras de Dios resuelvan los problemas que te encuentres. ¡Estas palabras os resultan muy útiles! Cuando te olvidas cuáles son tus propias responsabilidades y tus propios deberes, los principios que deberías mantener, la posición y la perspectiva que deberías tomar, y tu propia identidad y estatus, piensa en estas palabras. Te llevarán ante Dios, a Sus palabras, a entender cuál es Su intención en este preciso momento, y a adoptar la posición, el punto de vista y la perspectiva correctos para observarte a ti mismo, y para contemplar a otros y los acontecimientos y los entornos que te encuentras. De esta manera, bajo la guía de Dios y bajo la provisión, el esclarecimiento y la ayuda de Sus palabras, ningún problema te dejará sin capacidad de respuesta ni te impedirá perseguir la verdad ni detener tus avances. ¿Acaso no es esta la senda de la práctica? (La es). La lección que ahora deberíais aprender es no refunfuñar, ni quejarse, ni acatar reglas, ni buscar planteamientos humanos cuando te encuentres con problemas; más bien, comparecer ante Dios, buscar la verdad y Su ayuda, y permitir que Sus palabras te provean y resuelvan todas tus dificultades: esta es la lección que deberíais aprender. Finalizaremos aquí nuestra plática sobre el tema de entender la puesta en marcha de la obra más importante del plan de gestión de Dios en el contexto de la profunda corrupción de la humanidad por parte de Satanás; al fin y al cabo, todo se reduce a las palabras de Dios. Independientemente de lo que compartamos, espero que, al final, la gente pueda entrar en la realidad-verdad de las palabras de Dios y no solo se conforme con saber predicar palabras y doctrinas, estudiar teoría teológica o participar en ceremonias religiosas a diario. Entrar en la realidad de las palabras de Dios es la lección más apremiante sobre la entrada en la vida que las personas deben aprender.

El fin de todas las cosas se está acercando, ¿quieres saber cómo el Señor recompensará el bien, castigará el mal y determinará el fin de cada uno? Bienvenido a contactarnos para descubrir la respuesta.

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