Qué significa perseguir la verdad (9) Parte 2

¿Qué puntos hemos debatido en relación con el dicho de conducta moral “es inútil decapitar a un hombre muerto; sé indulgente siempre que puedas”? Resumamos. Su esencia es la misma que la de otros dichos de conducta moral. Todas sirven a la clase dirigente y a las costumbres sociales, no se plantean desde la perspectiva de la naturaleza humana. Afirmar que estas leyes morales sirven a la clase dirigente y a las costumbres sociales puede ir un poco más allá de lo que deberíais entender y ser capaces de alcanzar con vuestra fe en Dios, aunque es algo alcanzable para aquellos que saben algo de política, ciencias sociales y pensamiento humano. Desde el punto de vista de la naturaleza humana —o sea, desde tu perspectiva—, ¿cómo deberías abordar estas cosas? Por ejemplo, supongamos que te detuvieron, encarcelaron y torturaron por tu fe. Durante varios días y noches, el gran dragón rojo no te dejó dormir y te torturó hasta dejarte medio muerto. Seas hombre o mujer, tu cuerpo y tu mente padecieron todo tipo de malos tratos y torturas y además fuiste insultado, ridiculizado y atacado por esos diablos con todo tipo de lenguaje soez y blasfemo. Después de padecer esta tortura, ¿qué sientes por este país y este Gobierno? (Odio). Eso genera odio, odio por este sistema social, odio por este partido gobernante y odio por este país. Antes sentías un inmenso respeto cuando veías a la policía estatal, pero, tras haber sido sometido a su persecución, tortura y deshonra, ese otrora sentimiento de respeto se ha desvanecido y tu corazón rebosa una palabra: odio. Odio por su falta de humanidad, odio por su consumada falta de escrúpulos y odio porque son animales y diablos y satanases. Aunque hayas sufrido enormemente siendo torturado, deshonrado e insultado por la policía estatal, has contemplado su auténtico rostro y has visto que todos ellos son bestias revestidas de piel humana y unos diablos que odian la verdad y a Dios, por lo que te embarga el odio hacia ellos. No es un odio ni un agravio personal, sino la consecuencia de haber visto claramente su esencia maligna. No es algo que hayas imaginado, deducido ni concluido, sino que son todos esos recuerdos en los que te insultan, deshonran y persiguen —incluidos cada uno de sus gestos, actos y palabras— los que llenan tu corazón de odio. ¿Es normal? (Sí). Una vez que te embarga el odio, si alguien te dijera: “Es inútil decapitar a un hombre muerto; sé indulgente siempre que puedas. No vivas con odio. Eliminar el odio es la mejor forma de afrontarlo”, ¿qué sentirías al oírlo? (Asco). ¿Qué otra cosa podrías sentir sino asco? Entonces, dime, ¿es posible disipar este odio? (No). No se puede disipar. ¿Cómo puede disiparse el odio irreconciliable? Si alguien utilizara el dicho “es inútil decapitar a un hombre muerto; sé indulgente siempre que puedas” para convencerte de que dejes atrás el odio, ¿podrías dejarlo atrás? ¿Cómo reaccionarías? Tu primera reacción sería: “¡Todo esto de que ‘es inútil decapitar a un hombre muerto; sé indulgente siempre que puedas’ son palabras endiabladas y comentarios irresponsables de gente que mira desde la barrera! Los que difunden las ideas y opiniones de la cultura tradicional persiguen a los cristianos y a la buena gente a diario; ¿se ven limitados y afectados por estas palabras? ¡No pararán hasta ahuyentar o exterminar hasta al último! Son diablos y satanases encubiertos. Tratan cruelmente a la gente mientras esta aún vive, y una vez muerta dicen palabras de condolencia para desorientar al resto. ¿No es terriblemente perverso?”. ¿No reaccionarías y te sentirías así? (Sí). Seguro que te sentirías así, y odiarías tanto a quien intentara convencerte que hasta querrías maldecirlo. Sin embargo, hay gente que no lo entiende, que dice: “¿Por qué lo haces? ¿No es odio? ¿No es rencor?”. Comentarios irresponsables de gente que mira desde la barrera. Tú contestarías: “Soy un ser humano, tengo dignidad e integridad, pero no me trataron como a un ser humano. Por el contrario, me trataron como a un animal o una bestia, lo que ofendió enormemente mi integridad y dignidad. ¿No son ellos los maliciosos? Tú aceptas tácitamente su malevolencia, pero, cuando nosotros nos resistimos y los odiamos, nos condenas por ello. ¿En qué te convierte eso? ¿No eres tú el malvado? No nos tratan como a seres humanos, nos torturan, pese a lo cual tú nos dices que defendamos la conducta moral humana y que devolvamos el bien por mal. ¿No estás diciendo puros sinsentidos? ¿Es normal tu humanidad? Eres un farsante y un hipócrita. ¡No solo eres sumamente malicioso, sino también perverso y desvergonzado!”. Así pues, si alguien te consuela diciéndote: “Olvídalo, ya pasó, no guardes rencor. Si siempre eres así de mezquino, al final serás tú el perjudicado. La gente tiene que aprender a dejar atrás el odio y ser indulgente siempre que pueda”, ¿qué te parecería? Pensarías: “Toda esta cultura tradicional china no es más que un instrumento de la clase dirigente para desorientar y controlar al pueblo. Ellos nunca se ven limitados por estas ideas y opiniones, sino que desorientan y perjudican cruelmente al pueblo todos los días. Yo soy una persona con dignidad e integridad, con la que han jugado y de la que han abusado gratuitamente como si fuera un animal o una bestia. Sufrí multitud de insultos y degradaciones en su presencia, y me torturaron y privaron tanto de mi dignidad e integridad que ni siquiera parecía humano. Y, pese a todo, ¿me hablas de moralidad? ¿Quién eres tú para decir unas cosas tan altisonantes? ¿No bastó con que me humillaran una vez, que quieres que me humillen otra? ¡Imposible que deje atrás este odio!”. ¿Es esta una manifestación de humanidad normal? (Sí). Es una manifestación de humanidad normal. Algunos señalan: “No es una manifestación de humanidad normal, es incitación al odio”. En ese caso, ¿quién provocó la conducta de esta persona y este odio? ¿Lo sabes? Si no hubiera sido brutalmente perseguida por el gran dragón rojo, ¿se comportaría así? Fue perseguida y solo dice lo que piensa; ¿qué tiene eso de incitación al odio? Los regímenes satánicos persiguen al pueblo de esta manera, ¿y aun así no permiten que diga lo que piensa? Satanás persigue a la gente, pero quiere mantenerla con la boca cerrada. No le permite odiar ni resistirse. ¿Qué forma de razonar es esa? ¿No deben oponerse las personas de humanidad normal a la opresión y la explotación? ¿Deberían someterse mansamente sin más? Satanás ha corrompido y perjudicado al género humano durante milenios. Una vez que los creyentes comprenden la verdad, deben despertar, resistirse a Satanás, desenmascararlo, odiarlo y rebelarse contra él. Esta es la humanidad normal, perfectamente natural y justificada. Es la acción buena y recta de la que debe ser capaz la humanidad normal, y Dios la elogia.

Se mire como se mire, el dicho de conducta moral “es inútil decapitar a un hombre muerto; sé indulgente siempre que puedas” es muy inhumano y repugnante. Le dice a la clase dominada que no se resista a ningún trato injusto —sean cuales sean los ataques, la degradación o los perjuicios que padezca contra su integridad, su dignidad y sus derechos humanos—, sino que se someta mansamente a él. No debe vengarse ni tener pensamientos de odio, ni mucho menos pensar en represalias, sino ser indulgente siempre que pueda. ¿No es inhumano? Es evidente que sí. Dado que se exige que la clase dominada, la gente normal, haga todo esto y actúe con esta conducta moral, ¿no debería la conducta moral de la clase dirigente cumplir con creces esta exigencia? ¿No es algo a lo que esta debería estar incluso más obligada? ¿Lo ha hecho ya? ¿Podría hacerlo? ¿Se ha limitado y evaluado a sí misma por medio de este dicho? ¿Lo ha aplicado a cómo trata a su pueblo, al pueblo que gobierna? (No). Nunca lo ha hecho. Tan solo le dice a su pueblo que no mire con hostilidad a esta sociedad, a este país ni a la clase dirigente y que, sin importar el trato injusto que sufra en la sociedad o en su comunidad ni cuánto sufra física, mental y espiritualmente, debe aprender a ser indulgente siempre que pueda. Por el contrario, si la gente normal —para ellos, la plebe— les dice “no” o tiene opiniones y voces discrepantes sobre el estatus, el dominio y la autoridad de la clase dirigente, será controlada estrictamente, e incluso se le castigará con severidad. ¿Es esta la conducta moral que debe tener hacia el pueblo la clase dirigente, que defiende que “es inútil decapitar a un hombre muerto; sé indulgente siempre que puedas”? Si entre la gente normal de la clase dominada se produce la más mínima perturbación o cambio, o si en los pensamientos de la gente hay la más mínima oposición a ellos, se corta de raíz. Ellos controlan el corazón y la mente de la gente y la obligan a someterse a ellos sin concesiones. Es como en los refranes “cuando el emperador manda a sus oficiales a morir, no tienen más remedio que morir” y “todo territorio bajo el cielo pertenece al rey, todos los pueblos del mundo son vasallos del rey”. En resumidas cuentas, todo lo que hace el gobernante es correcto y el pueblo debe dejarse desorientar, controlar, insultar, jugar, pisotear y finalmente devorar por él; y la clase dirigente tiene razón haga lo que haga, y, mientras el pueblo viva, deben ser ciudadanos obedientes y no ser desleales al rey. Por muy malo que sea el rey, por muy malo que sea su reinado, la gente normal no debe decir “no” ni albergar pensamientos de resistencia, y debe obedecer incondicionalmente. Ya que “todos los pueblos del mundo son vasallos del rey”, que implica que la gente normal gobernada por el rey son sus vasallos, ¿no debería el rey dar ejemplo del dicho “es inútil decapitar a un hombre muerto; sé indulgente siempre que puedas” hacia la gente normal? Como la gente normal es necia, ignorante, desinformada y desconocedora de la ley, a menudo hace cosas ilegales y delictivas. Por ello, ¿no debería ser el rey el primero en aplicar el dicho “es inútil decapitar a un hombre muerto; sé indulgente siempre que puedas”? ¿No debería ser un rey tan indulgente con la gente normal como lo es con sus propios hijos? ¿No debería tener también un rey esa magnanimidad? (Sí). ¿Y se la exige a sí mismo? (No). Cuando los reyes ordenaron la represión de los credos religiosos, ¿se exigieron a sí mismos obedecer el dicho “es inútil decapitar a un hombre muerto; sé indulgente siempre que puedas”? Cuando su ejército y sus fuerzas policiales persiguieron y torturaron brutalmente a los cristianos, ¿pidieron a su gobierno que obedeciera el dicho “es inútil decapitar a un hombre muerto; sé indulgente siempre que puedas”? Nunca se lo pidieron ni a su gobierno ni a sus fuerzas policiales. Por el contrario, instaron y obligaron al gobierno y a las fuerzas policiales a reprimir estrictamente los credos religiosos y llegaron a dictar órdenes del tipo “matadlos a golpes impunemente” y “aniquiladlos sin hacer ruido”, lo que viene a demostrar que los reyes de este malvado mundo son diablos, reyes diabólicos y satanases. A las autoridades se lo permiten todo, pero al pueblo no le permiten nada. Utilizan estos dichos tradicionales sobre conducta moral para constreñir y cohibir al pueblo por miedo a que este se levante contra ellos. De ahí que la clase dirigente utilice todo tipo de dichos sobre conducta moral para desorientar al pueblo. Tiene un único propósito, el de cohibir y atar de pies y manos al pueblo para que se someta a su dominio, y no admite resistencia. Utiliza estas teorías sobre conducta moral para idiotizar y engañar al pueblo, al que engatusa para que se doblegue y sean ciudadanos obedientes. Por mucho que la clase dirigente se salga con la suya y pisotee al pueblo, por mucho que lo oprima y explote, el pueblo solo puede someterse dócilmente y no puede resistirse en modo alguno. Incluso ante la muerte, el pueblo solo puede optar por huir. No puede resistirse, ni siquiera atreverse a pensar en ello. Ni siquiera puede mirar o tener cerca azadas y hoces, ni llevar navajas ni cortaúñas encima, con el fin de demostrar que son ciudadanos obedientes y que siempre se someterán al dominio del rey y le serán leales por siempre. ¿Hasta dónde debe llegar su lealtad? Nadie se atreve a decir: “Como pueblo, debemos supervisar y limitar a nuestro rey por medio de las ideas y puntos de vista de la cultura tradicional”, y nadie se atreve a exponer opiniones mínimamente divergentes cuando descubre que el rey comete el mal, pues de lo contrario acabaría muerto. Es evidente que el gobernante no solo se considera rey del pueblo, sino también su soberano y controlador. En la historia china, estos emperadores se llamaban a sí mismos “tianzi”. ¿Qué significa “tianzi”? Significa hijo del paraíso celestial, o “hijo del cielo”, para abreviar. ¿Por qué no se llamaban a sí mismos “hijos de la tierra”? Si nacieron en la tierra, deberían ser hijos de la tierra y, como es obvio que nacieron en la tierra, ¿por qué se llamaban a sí mismos “hijos del cielo”? ¿Con qué propósito? ¿Querían mirar por encima del hombro a todos los seres vivos y a los plebeyos? Su forma de gobernar consistía en controlar al pueblo con el poder y el estatus por encima de todo. Es decir, cuando asumían el poder y se convertían en emperadores, no dudaban en atropellar al pueblo, y este corría el riesgo de ser ejecutado por mostrar la más mínima reticencia. Así surgió el título de “hijo del cielo”. Si el emperador decía que era hijo de la tierra, parecería de condición humilde y no tendría la majestad que, según él, debía tener un rey, ni podría intimidar a la clase dominada. Así pues, insistía en afirmar que era hijo del cielo y que quería representar al cielo. ¿Podía representar al cielo? ¿Tenía esa esencia? Si uno se empeña en representar al cielo sin tener la esencia para ello, eso supone fingir. Por un lado, estos gobernantes contemplan el cielo y a Dios con hostilidad, pero, por otro, fingen ser hijos del cielo y haber recibido el mandato del cielo para propiciar su régimen. ¿No es una desvergüenza? A la luz de estos hechos, el objetivo de estos diversos dichos sobre conducta moral que se propagan entre el género humano es restringir el pensamiento normal de la gente, atarla de pies y manos, restringir su conducta y hasta sus diversos pensamientos, opiniones y manifestaciones dentro del ámbito de la humanidad normal. En el fondo, su propósito es conformar buenas costumbres y moral sociales. Por supuesto, con este resultado sirven a la ambición de la clase dirigente de gobernar mucho tiempo. Sin embargo, gobierne como gobierne esta, la víctima, en última instancia, es el género humano. El género humano se ve limitado e influido por estas diversas ideas y puntos de vista de la cultura tradicional. La gente no solo ha perdido la oportunidad de oír el evangelio y recibir la salvación de Dios, sino también la de buscar la verdad y caminar por la senda correcta en la vida. Además, bajo el control de los gobernantes, el pueblo no tiene más remedio que aceptar muchos tipos de venenos, herejías, falacias y otras cosas negativas que provienen de Satanás. Durante los últimos milenios de la larga historia de la humanidad, Satanás ha educado, inculcado y desorientado al género humano mediante la difusión de conocimiento y de diversas teorías ideológicas, con lo que muchas generaciones de personas se han visto profundamente influidas y confinadas por estas ideas y puntos de vista. Naturalmente, bajo la influencia de estas ideas y puntos de vista de Satanás, el carácter corrupto de la gente se intensifica y agrava. Es decir, sobre esta base se ha fomentado y “sublimado” el carácter corrupto de la gente, el cual ha arraigado en el fondo de su corazón, con lo que la gente reniega de Dios, se resiste a Él y se sume en las profundidades del pecado, de donde no puede salir. En cuanto a la creación de este dicho de conducta moral —“es inútil decapitar a un hombre muerto; sé indulgente siempre que puedas”—, así como en cuanto a los objetivos de postular dicha exigencia, el daño ocasionado a las personas desde que se creó este dicho de conducta moral y demás aspectos, no hablaremos de estas cosas ahora, y podéis tomaros más adelante un tiempo para continuar meditándolas vosotros solos.

Los chinos no son ajenos a los dichos sobre conducta moral de la cultura tradicional, pero estas cosas no influyen en la gente de la noche a la mañana. Tú vives en este tipo de entorno social, has recibido este tipo de educación ideológica sobre aspectos de la cultura y la moral tradicionales y estás familiarizado con estas cosas, pero nunca se te ha ocurrido pensar que pudieran tener un efecto tremendamente negativo. ¿Hasta qué punto te impedirán estas cosas creer en Dios, buscar la verdad y entrar en las realidades-verdad, o hasta qué punto serán una influencia o un obstáculo en la senda que sigas en un futuro? ¿Sois conscientes de estas cuestiones? Deberíais seguir meditando y discerniendo el tema sobre el que hemos hablado hoy para tener una comprensión profunda del papel que desempeña la cultura tradicional en la educación del género humano, cuál es exactamente y cómo debería abordarlo correctamente la gente. Estas palabras que hemos compartido antes son útiles y beneficiosas para que comprendáis las cosas de la cultura tradicional. Desde luego, esta comprensión no es solo de la cultura tradicional, sino también de la corrupción de Satanás al género humano y de las diversas maneras en que lo corrompe, e incluso, en concreto, de los diversos puntos de vista que le inculca a la gente, así como de las diversas maneras, medios, opiniones, perspectivas, puntos de vista y demás con los que trata al mundo y al género humano. Tras alcanzar una comprensión profunda de los elementos de la cultura tradicional, lo que debéis hacer es no limitaros a evitar y rechazar los diversos dichos y puntos de vista de la cultura tradicional. Por el contrario, debes entender y analizar más en concreto qué perjuicios, restricciones y obligaciones te han infligido los dichos sobre conducta moral que acatas y defiendes, y cómo han afectado, perturbado y obstaculizado tus pensamientos y puntos de vista sobre tu conducta, así como tu aceptación de las palabras de Dios y tu búsqueda de la verdad, con lo cual has tardado en aceptarla, comprenderla y practicarla y en someterte a Dios total y absolutamente. Estas cosas son precisamente aquellas sobre las que la gente debería reflexionar y de las que debería ser consciente. No puedes limitarle a eludirlas o rechazarlas, debes ser capaz de discernirlas y comprenderlas a fondo para que puedas liberar por completo tu mente de estas cosas falaces y desorientadoras de la cultura tradicional. Incluso aunque algunos dichos sobre conducta moral no estén profundamente arraigados en ti, pero se manifiestan de vez en cuando en tus pensamientos y nociones, todavía pueden perturbarte durante algún tiempo o en el transcurso de un solo incidente. Si no sabes discernirlos con claridad, es posible que sigas considerando algunos dichos y puntos de vista como cosas bastante positivas o cercanas a la verdad, lo cual es muy problemático. Hay ciertos dichos sobre conducta moral que te agradan bastante para tus adentros. No solo estás de acuerdo con ellos en el fondo de tu corazón, sino que, además, crees que pueden airearse públicamente, que a la gente le interesarán y que los aceptará como cosas positivas. Estos dichos son, sin duda, aquellos a los que más te cuesta renunciar. Aunque no los hayas admitido como verdad, interiormente los reconoces como positivos en tu corazón, e inconscientemente arraigan en ti y se convierten en tu vida. Una vez que creas en Dios y aceptes la verdad expresada por Dios, estas cosas surgirán de forma natural para perturbarte e impedirte aceptar la verdad. Estas son todas las cosas que impiden que la gente busque la verdad. Si no se pueden discernir claramente, es fácil confundirlas con la verdad y concederles el mismo estatus, lo que puede tener efectos negativos sobre las personas. Puede que no hayas considerado como la verdad los dichos “no te quedes el dinero que te encuentres”, “disfruta ayudando a otros” y “sé estricto contigo mismo y tolerante con los demás”, que no los consideres la vara de medir de tu propia conducta moral y que no los persigas como objetivos de conducta, pero esto no quiere decir que la cultura tradicional no te haya influido y corrompido. También es posible que seas una persona indiferente a los detalles triviales, por cuanto no te importa si te quedas el dinero que te encuentras ni si disfrutas ayudando a otros. No obstante, has de entender y tener clara una cosa: como vives en este tipo de entorno social, influido por una educación tradicional, tanto cultural como ideológica, es inevitable que obedezcas estos dichos que propugna el género humano y adoptes al menos algunos de ellos como vara de medir de la conducta moral. Sobre esto deberías reflexionar detenidamente. También puede ocurrir que no adoptes dichos como “no te quedes el dinero que te encuentres” o “disfruta ayudando a otros” como vara de medir de la conducta moral, sino que en el fondo de tu corazón pienses que otros dichos, como “daría la vida por un amigo”, son especialmente nobles, y que se hayan convertido en dogmas que influyen en tu vida o en el criterio más elevado por el que contemplas a las personas y las cosas, te comportas y actúas. ¿Qué demuestra esto? Que, aunque en el fondo de tu corazón no veneres ni obedezcas deliberadamente la cultura tradicional, tus dogmas de conducta, la manera en que te comportas y tus objetivos vitales, así como los principios, los mínimos y los dogmas de tus objetivos vitales, no están en absoluto libres de la cultura tradicional. No se han librado de los valores de benevolencia, rectitud, decoro, sabiduría y fiabilidad que defiende el género humano, ni de algún dogma de conducta moral promovido por este; en absoluto se han librado de estos confines. Por decirlo claramente, mientras seas un ser humano corrupto y viviente y comas los alimentos del mundo humano, los principios de conducta y vida que sigas no serán sino estos principios y dogmas de conducta moral de la cultura tradicional. Debéis comprender estas palabras que digo y estos problemas que expongo. Sin embargo, tal vez tú creas que no tienes estos problemas, por lo que no te importa lo que digo. La realidad es que toda persona tiene estos problemas en mayor o menor medida, te des cuenta de ello o no, y esto es algo sobre lo que deberían reflexionar detenidamente y comprender aquellos que creen en Dios y buscan la verdad.

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