¿Por qué debe el hombre perseguir la verdad? (Parte 1)

En los últimos tiempos, hemos hablado fundamentalmente sobre algunos enunciados relativos a la conducta moral. Hemos analizado, diseccionado y expuesto uno a uno diferentes enunciados sobre todos los aspectos de la conducta moral que se han propuesto en la cultura tradicional. A causa de ello, las personas son capaces de discernir los diversos enunciados sobre la conducta moral que se consideran cosas positivas en la cultura tradicional, y de desentrañar su esencia. Cuando una persona tenga una comprensión clara de estos enunciados, empezará a sentir aversión por ellos y a ser capaz de rechazarlos. Después, podrá poco a poco dejar atrás estas cosas en la vida real. Dejando de lado su aprobación de la cultura tradicional, su fe ciega en ella y su adhesión a ella, podrá aceptar las palabras de Dios, y aceptar en su corazón Sus exigencias y los principios verdad que ha de poseer una persona, de modo que pueda sustituir en su interior a la cultura tradicional. De este modo, esa persona podrá vivir con semejanza humana y ganar la aprobación de Dios. En resumen, el objetivo de analizar los diversos enunciados de conducta moral propugnados por la cultura tradicional de la humanidad es proporcionarles a las personas un claro discernimiento y conocimiento de la esencia que reside detrás de estos enunciados de conducta moral, y cómo Satanás los usa para corromper, desorientar y controlar a la humanidad. Así serán capaces de discernir con exactitud cuál es la verdad y qué son las cosas positivas. Para ser precisos, después de ver con claridad más allá de esos enunciados de conducta moral hasta su esencia, su verdadera naturaleza y las artimañas de Satanás, deberían ser capaces de saber exactamente cuál es la verdad. No mezclemos la cultura tradicional y los enunciados de conducta moral que inculca a la gente con la verdad. Esas cosas no son la verdad, no pueden sustituirla y, desde luego, no tienen nada que ver con ella. Con independencia de la perspectiva con que mires la cultura tradicional, y al margen de los enunciados o requisitos específicos que esta tenga, solo representa la instrucción, el adoctrinamiento, la desorientación y el lavado de cerebro de Satanás a la humanidad. Representa las artimañas de Satanás, y su esencia-naturaleza. No está relacionada en absoluto con la verdad ni con las exigencias de Dios. Así que, con independencia de lo buena que sea tu práctica en términos de conducta moral o tu implementación de esta, o por bien que la captes, eso no significa que estés practicando la verdad, o que seas una persona con humanidad y razón, y desde luego no significa que seas capaz de satisfacer la voluntad de Dios. Ningún enunciado o requerimiento sobre conducta moral, sin importar a qué tipo de persona o comportamiento esté dirigido, tiene nada que ver con las exigencias de Dios al hombre. No tiene relación alguna con la verdad que Dios exige que el hombre practique, ni con los principios a los que el hombre debe atenerse. ¿Habéis estado reflexionando sobre esta cuestión? ¿Lo veis ahora claro? (Sí).

Sin una detallada comunicación y una disección pormenorizada de estos diversos enunciados de cultura tradicional, las personas no pueden percibir que los enunciados que se proponen son falsos, engañosos e inválidos. En consecuencia, en el fondo de su corazón siguen percibiendo estos diversos enunciados de cultura tradicional como parte del credo o las reglas a los que atenerse respecto a cómo actuar y comportarse. Siguen tratando los comportamientos y la conducta moral que se consideran buenos en la cultura tradicional como la verdad y los acatan como tales, incluso los confunden con la verdad. Peor aún, la gente los predica y promueve como si fueran correctos, como si fueran cosas positivas, e incluso la verdad; engañan a las personas, las perturban y les impiden presentarse ante Dios para aceptar la verdad. Este es un problema muy real que cualquiera puede ver. A menudo toman como la verdad los enunciados de conducta moral que el hombre percibe como buenos y positivos. Incluso llegarán a citar enunciados y palabras de la cultura tradicional para comunicar y predicar cuando estén en reuniones y comunicando acerca de las palabras de Dios. Este es un problema muy serio. Esta clase de asunto o acontecimiento no debería ocurrir en la casa de Dios, pero se da a menudo, es un problema muy común. Esto demuestra otro problema: cuando las personas no entienden la verdadera esencia de la cultura tradicional y los enunciados de conducta moral, a menudo tratan los enunciados de la cultura tradicional sobre conducta moral como cosas positivas con las que reemplazar o suplantar la verdad. ¿Se trata de algo habitual? (Sí). Por ejemplo, enunciados de la cultura tradicional como: “sé amable con los demás”, “la armonía es un tesoro y la paciencia, una virtud”, “si pegas a otro, no le pegues en la cara; si increpas a alguien, no le llames la atención por sus defectos”, “es inútil decapitar a un hombre muerto; sé indulgente siempre que puedas”, “la amabilidad de una gota de agua debe ser recompensada con un manantial”, y enunciados incluso más populares como: “daría la vida por un amigo” y “no se puede servir a dos señores, como tampoco una buena mujer puede tener dos maridos”, ya se han convertido en credos según los cuales la gente se comporta, y en los criterios y estándares según los que se juzga la nobleza de una persona. Así, incluso tras oír mucho de la palabra de Dios y la verdad, siguen haciendo uso de los enunciados y teorías de la cultura tradicional como los estándares con los que medir a los demás y ver las cosas. ¿Cuál es aquí el problema? Esto demuestra un problema muy serio: que la cultura tradicional ocupa un lugar muy importante en el fondo del corazón del hombre. ¿No queda esto demostrado? (Sí). Todas las diversas ideas que Satanás ha inculcado en las personas se han arraigado muy hondo en sus corazones. Han prevalecido y se han generalizado en las vidas, los entornos y las sociedades de toda la humanidad. Así, la cultura tradicional no solo ocupa una posición importante en lo profundo de sus corazones, sino que además influencia hondamente y controla los principios y actitudes, y las perspectivas y métodos mediante los cuales ven a las personas y las cosas, además de cómo se comportan y actúan. Incluso después de que la gente acepta la conquista de las palabras de Dios, además de su puesta en evidencia, juicio y castigo, estas ideas de la cultura tradicional todavía ocupan un lugar importante en sus mundos espirituales y en lo profundo de sus corazones. Esto significa que controlan el rumbo, los objetivos, los principios, las actitudes y las perspectivas que subyacen a su forma de ver a las personas y las cosas, a su forma de comportarse y de actuar. ¿No significa esto que la gente ha sido completamente cautivada por Satanás? ¿No es un hecho? (Sí). Es un hecho. La forma en que la gente vive y sus metas en la vida, además de los puntos de vista y actitudes con los que aborda todas las cosas se basan por entero en la cultura tradicional que Satanás fomenta e inculca en ella. La cultura tradicional ocupa la posición dominante en la vida de las personas. Se puede decir que después de presentarse ante Dios y escuchar Sus palabras, e incluso después de aceptar de Él algunos enunciados y puntos de vista correctos, varios pensamientos de la cultura tradicional todavía ocupan un lugar dominante e importante en sus mundos espirituales y en lo más profundo de sus corazones. Debido a estos pensamientos, las personas no pueden evitar ver a Dios y Sus palabras y obra utilizando los métodos, puntos de vista y actitudes de la cultura tradicional. Incluso juzgan, analizan y estudian las palabras, la obra, la identidad y la esencia de Dios basándose en ellas. ¿No es así? (Sí). Es un hecho incontestable. Aunque las palabras y la obra de Dios, Sus acciones, esencia, poder y sabiduría han conquistado a la gente, la cultura tradicional sigue ocupando una posición importante en lo más profundo de sus corazones, hasta el punto de que nada puede suplantarla. Como es natural, lo mismo ocurre con las palabras de Dios y la verdad. Aunque Dios ha conquistado a la gente, Sus palabras y la verdad no pueden desplazar a la cultura tradicional en sus corazones. Esto es muy triste y aterrador. La gente se aferra a la cultura tradicional mientras sigue a Dios, mientras escucha Sus palabras, mientras acepta la verdad y varias ideas de Él. En apariencia, estas personas parecen estar siguiendo a Dios, pero las diversas ideas, puntos de vista y perspectivas que la cultura tradicional y Satanás les han inculcado ocupan una posición inquebrantable e insustituible en sus corazones. Aunque puede que las personas coman y beban de las palabras de Dios a diario, lean en oración y las contemplen a menudo, las opiniones, principios y métodos básicos que subyacen a la forma en que ven a las personas y las cosas, además de cómo se comportan y actúan, siguen basándose en la cultura tradicional. Por tanto, la cultura tradicional afecta a las personas sometiéndolas a su manipulación, instrumentaciones y control en sus vidas cotidianas. Es tan inquebrantable e ineludible como sus propias sombras. ¿Por qué ocurre esto? Porque las personas no pueden desvelar, analizar o exponer, desde el fondo de su corazón, las diversas ideas y opiniones que la cultura tradicional y Satanás les han inculcado; no pueden reconocer estas cosas, desentrañarlas, rebelarse contra ellas o abandonarlas; no pueden contemplar a las personas y las cosas ni comportarse o actuar de la forma en que Dios les ordena, o de la forma en que Él les enseña e instruye. ¿En qué clase de apuro vive todavía la mayoría de la gente debido a esto? En uno en el que tienen un deseo profundo en sus corazones de ver a las personas y las cosas, de comportarse y actuar en base a las palabras de Dios, de no vulnerar Su voluntad ni de ir en contra de la verdad; sin embargo, de manera indefensa e involuntaria, continúan interactuando con la gente, se conducen y manejan los asuntos de acuerdo con los métodos que Satanás enseña. En su corazón, las personas anhelan la verdad y poseer un tremendo deseo de Dios, ver a las personas y las cosas, comportarse y actuar de acuerdo con las palabras de Dios y no vulnerar los principios verdad, sin embargo las cosas siempre terminan en contra de sus deseos. Incluso después de redoblar sus esfuerzos, el resultado que logran sigue sin ser el que desean. No importa cuánto luche la gente, cuánto esfuerzo dedique, da igual cuánta determinación y deseo de alcanzar el amor por las cosas positivas tengan; al final, la verdad que son capaces de practicar y el criterio de la verdad que son capaces de mantener en la vida real son escasos e infrecuentes. Esto es lo que más angustia a las personas en el fondo de su corazón. ¿Y por qué sucede esto? Uno de los motivos no es otro que el hecho de que las diversas ideas y opiniones que la cultura tradicional enseña a la gente siguen dominando sus corazones y controlando sus palabras, actos e ideas, además de los métodos y formas en que se comportan y actúan. Por tanto, las personas deben llevar a cabo un proceso para reconocer la cultura tradicional, analizarla y exponerla, discernirla y desentrañarla y, finalmente, abandonarla para siempre. Es muy importante hacer esto; no es algo opcional. Esto es porque la cultura tradicional ya domina el fondo del corazón de las personas; incluso domina todo su ser. Esto significa que, en sus vidas, las personas no pueden evitar vulnerar la verdad en su forma de conducirse y de manejar los asuntos, y no pueden evitar estar controladas e influenciadas por la cultura tradicional como lo han estado hasta el día de hoy.

Si uno desea aceptar por completo la verdad en su fe en Dios, y practicar y ganarla a conciencia, debe comenzar por ahondar, diseccionar y conocer profunda y específicamente las diversas ideas y puntos de vista de la cultura tradicional. Es obvio que estas ideas de la cultura tradicional ocupan un lugar importante en el corazón de cada persona, sin embargo, cada cual se aferra a diferentes aspectos de su adoctrinamiento; cada persona se centra en una parte diferente de este. Algunos defienden especialmente la afirmación: “daría la vida por un amigo”. Son muy leales a sus amigos, y la lealtad es para ellos más importante que nada. La lealtad es su vida. Desde el día que nacen, viven por la lealtad. Algunos valoran mucho la amabilidad. Si reciben amabilidad de alguien, ya sea grande o pequeña, se lo toman a pecho y retribuirla se vuelve lo más importante en sus vidas, se convierte en su misión en la vida. Algunos valoran causar una buena impresión a los demás; se centran en convertirse en un tipo de persona honorable, noble y decente, y en hacer que los demás les respeten y los tengan en alta estima. Quieren que los demás hablen bien de ellos, quieren tener una buena reputación, que se les elogie, recibir la aprobación general de todos. Cada persona tiene un enfoque diferente en su búsqueda de los diversos enunciados de la cultura tradicional y la conducta moral. Algunos valoran la fama y la riqueza, otros la integridad, otros la pureza, otros retribuir la amabilidad. Algunos valoran la lealtad, otros la benevolencia y algunos la corrección; son respetuosos y educados con todo el mundo, siempre dejan paso y dan prioridad a los demás y cosas así. Cada uno tiene un enfoque diferente. Por tanto, si quieres entender cómo te ha afectado y te controla la cultura tradicional, si quieres saber cuánto peso tiene en lo más profundo de tu corazón, debes diseccionar qué tipo de persona eres y qué valoras. ¿Te importa el “decoro” o la “benevolencia”? ¿Valoras la “fiabilidad” o la “paciencia”? Contempla diferentes perspectivas y tu comportamiento real para diseccionar qué aspecto de la cultura tradicional ha tenido una influencia más profunda en ti y por qué buscas la cultura tradicional. Sea cual sea la esencia de la cultura tradicional que busques, ese es el tipo de persona que eres. Sea cual sea el tipo de persona que eres, eso es lo que domina tu vida, y sea lo que sea lo que domina tu vida, eso es lo que tienes que reconocer, analizar, desentrañar, aquello contra lo que tienes que rebelarte y has de abandonar. Una vez que lo hayas descubierto y comprendido, podrás separarte poco a poco de la cultura tradicional, abandonarla de verdad y, por último, romper completamente con ella y desarraigarla de lo más profundo de tu corazón. Entonces podrás rebelarte contra ella por completo y erradicarla. Una vez que hayas hecho esto, la cultura tradicional ya no desempeñará el papel más importante en tu vida; en su lugar, las palabras de Dios y la verdad lentamente asumirán un papel principal en lo más profundo de tu corazón y se convertirán en tu vida. Las palabras de Dios y la verdad ocuparán lentamente un lugar importante en él, y las palabras de Dios y Dios mismo se sentarán en el trono de tu corazón y reinarán como tu Rey. Ocuparán cada parte de ti. ¿No te parecerá entonces más pequeña la angustia de vivir? ¿No será tu vida cada vez menos angustiosa? (Sí). ¿No te resultará más fácil contemplar a las personas y las cosas, comportarte y actuar en todo de acuerdo con las palabras de Dios, con la verdad por criterio? (Sí). Será mucho más fácil. Veo que todos estáis muy ocupados con vuestros deberes diarios. Además de leer las palabras de Dios, también debéis comunicar sobre la verdad todos los días, leer, escuchar, memorizar y escribir. Dedicáis mucho tiempo y energía, pagáis un gran precio, sufrís bastante, y quizás entendéis mucho sobre doctrina. Sin embargo, a la hora de cumplir con vuestro deber, es una lástima que no podáis practicar la verdad ni captar los principios. Habéis escuchado y compartido sobre diversos aspectos de la verdad en multitud de ocasiones, pero cuando os sucede algo, no sabéis cómo experimentar, practicar o utilizar las palabras de Dios. No sabéis cómo practicar la verdad; tenéis todavía que buscarla y discutirla con otros. ¿Por qué tardan tanto las palabras de Dios en arraigar en el corazón de una persona? ¿Por qué es tan difícil comprender la verdad y actuar según los principios a través de Sus palabras? No se puede descartar como causa principal la enorme influencia que la cultura tradicional ejerce sobre las personas. Ha ocupado una posición importante en el corazón de las personas durante mucho tiempo, y controla sus pensamientos y sus mentes. La cultura tradicional da rienda suelta a las actitudes corruptas del hombre, que se siente cómodo revelándolas, como un carnicero con su cuchillo, como pez en el agua. ¿No es este el caso? (Sí). La cultura tradicional está estrechamente ligada a las actitudes corruptas del hombre. Trabajan juntas y se refuerzan mutuamente. Cuando las actitudes corruptas se encuentran con la cultura tradicional, como un pez en el agua, son capaces de alardear de toda su capacidad. Las actitudes corruptas aman y necesitan la cultura tradicional. Así, a lo largo de milenios de condicionamiento de la cultura tradicional, el hombre ha sido corrompido cada vez más profundamente por Satanás, y sus actitudes corruptas se han vuelto cada vez más graves y excesivas. Bajo su disfraz y dentro de su envoltorio, estas actitudes no solo se vuelven cada vez más graves, sino que también están cada vez más disimuladas. Actitudes como la arrogancia, el engaño, la maldad, la intransigencia y la aversión por la verdad se ocultan y enmascaran cada vez más; se revelan de formas cada vez más astutas, lo que dificulta que la gente las detecte. Así, bajo el condicionamiento, la instrucción, la desorientación y el control de la cultura tradicional, ¿en qué se ha convertido paulatinamente el mundo de la humanidad? En un mundo de demonios. La gente no vive como seres humanos; no tiene semejanza humana ni humanidad. Sin embargo, las personas que se aferran a la cultura tradicional, que durante mucho tiempo han sido adoctrinadas, impregnadas y poseídas por ella, están cada vez más convencidas de su propia grandeza, nobleza y trascendencia. Son increíblemente egoístas; ninguno de ellos piensa que es insignificante, que no vale nada, que no es más que un minúsculo ser creado. Ninguno de ellos está dispuesto a ser una persona normal; todos quieren ser famosos, ser grandes, ser sabios. Bajo el condicionamiento de la cultura tradicional, la gente no solo quiere superarse a sí misma, sino que quiere superar al mundo entero y a toda la humanidad. Has oído esa canción que cantan los incrédulos: “Quiero volar más alto, volar más alto”, y la que dice: “Solo soy un pajarito, quiero volar, pero no puedo volar alto”. ¿Acaso estas palabras no están desprovistas de razón y carecen de toda humanidad y sentido? ¿No son el aullido salvaje de Satanás? (Sí). Son el sonido del furioso aullido de Satanás. Así pues, se mire como se mire, el veneno de la cultura tradicional hace tiempo que se ha filtrado en el corazón del hombre, y no es algo que pueda eliminarse de la noche a la mañana. No es tan fácil como superar un defecto personal o un mal hábito: debes desvelar tus pensamientos, puntos de vista y carácter corrupto, y erradicar de tu vida la raíz venenosa de la cultura tradicional de acuerdo con la verdad. Luego, debes contemplar a las personas y las cosas, comportarte y actuar de acuerdo con las palabras y los requerimientos de Dios, y hacer de la verdad de Sus palabras tu vida. Solo haciendo esto estarás caminando verdaderamente por la senda correcta al seguir a Dios y creer en Él.

Ya nos hemos dedicado mucho a analizar y exponer el tema de la cultura tradicional, y hemos hablado ampliamente sobre ello. Con independencia de cuánto hemos compartido sobre el tema o durante cuánto tiempo, el objetivo sigue siendo resolver las diversas dificultades que surgen en las personas al perseguir la verdad o las diversas dificultades y problemas que existen para su entrada en la vida. El objetivo es eliminar todas las barreras, obstrucciones y dificultades, entre las que predominan los diversos enunciados, ideas y puntos de vista de la cultura tradicional, que se interponen en el camino de aquellos que persiguen la verdad. De momento, hemos completado esencialmente nuestra comunicación sobre el tema de la cultura tradicional. Entonces, ¿hemos terminado de compartir sobre temas relacionados con la búsqueda de la verdad? (No). ¿Nuestra comunicación y análisis de la cultura tradicional estaban relacionados con la búsqueda de la verdad? (Sí). Estaban relacionados con la búsqueda de la verdad. La cultura tradicional es la mayor dificultad a la que se enfrenta la gente en la senda de la búsqueda de la verdad. Ahora que hemos terminado de hablar sobre la cultura tradicional, que es el mayor obstáculo para que el hombre persiga la verdad, hoy vamos a comunicar sobre la siguiente cuestión: “Por qué debe el hombre perseguir la verdad”. ¿Por qué debe el hombre perseguir la verdad? ¿Hemos hablado antes sobre esta cuestión? ¿Por qué debemos comunicar sobre ella? ¿Es una cuestión importante? (Sí). ¿Por qué es importante? Compartid vuestros pensamientos. (A mi entender, la búsqueda de la verdad está relacionada directamente con la salvación del hombre. Ya que todos tenemos actitudes gravemente corruptas y hemos sido adoctrinados y hondamente envenenados por la cultura tradicional desde temprana edad, hemos de perseguir la verdad o no podremos discernir las cosas negativas que provienen de Satanás. Además, no seremos capaces de practicar la verdad, y no sabremos cómo actuar de un modo positivo y que se ajuste a la voluntad de Dios. No nos quedará otra elección que actuar y comportarnos conforme a nuestras actitudes corruptas. Si así es como uno cree en Dios, al final, seguirá siendo un Satanás viviente, no alguien a quien Dios salvaría. Por eso es muy importante perseguir la verdad. Además, nuestras actitudes corruptas solo pueden purificarse mediante la búsqueda de la verdad; es también la única manera de corregir nuestras ideas erróneas sobre cómo debemos contemplar a las personas y las cosas, y comportarnos y actuar. Solo después de que una persona haya comprendido y obtenido la verdad podrá cumplir con su deber de forma competente y convertirse en alguien que se somete a Dios. De no ser así, seguirá de manera involuntaria sus actitudes corruptas para hacer cosas en sus deberes que interrumpen y perturban el trabajo de la iglesia). Has planteado dos asuntos. ¿Cuál era Mi pregunta? (¿Por qué debe el hombre perseguir la verdad?). ¿Acaso es una pregunta sencilla? Lo parece, una mera cuestión de causa y efecto. ¿Compartís todos la opinión de que perseguir la verdad está relacionado, por un lado, con la salvación de una persona y, por otro, con no crear interrupciones o trastornos? (Sí). Planteado así, la cuestión parece bastante sencilla. ¿Es realmente tan simple? Compartid vuestras reflexiones. (Creo que la pregunta de “¿Por qué debe el hombre perseguir la verdad?” es más sencilla de responder desde una perspectiva teórica, pero cuando se trata de practicar realmente y entrar en la realidad, no resulta tan simple). “¿Por qué debe el hombre perseguir la verdad?”: ¿cuántas preguntas engloba esto? Por ejemplo, cuál es la importancia de perseguir la verdad, cuáles son las razones para ello… ¿qué más? (La importancia de perseguir la verdad). Así es, también incluye la importancia de perseguir la verdad, contiene todas estas cuestiones. Teniendo esto en cuenta, ¿es sencilla la pregunta: “Por qué debe el hombre perseguir la verdad”? (No lo es). Reflexionad de nuevo sobre la cuestión “¿Por qué debe el hombre perseguir la verdad?”, a la luz de estas cosas. Primero echemos la vista atrás: ¿qué significa perseguir la verdad? ¿Cómo se define? (Contemplar a las personas y las cosas, comportarse y actuar de acuerdo con las palabras de Dios, con la verdad por criterio). ¿Es eso correcto? Os faltan las palabras “en todo”. Leedlo de nuevo. (“Contemplar a las personas y las cosas, comportarse y actuar en todo de acuerdo con las palabras de Dios, con la verdad por criterio”). La pregunta “¿Por qué debe el hombre perseguir la verdad?” está relacionada con los puntos de vista de la gente sobre las personas y las cosas, y con su comportamiento y acciones. Trata sobre cómo debe contemplar la gente a las personas y las cosas, cómo deben comportarse y actuar; y por qué deben contemplar las cosas y a las personas, comportarse y actuar en todo de acuerdo con las palabras de Dios y con la verdad por criterio. ¿Por qué deben buscar esta manera de hacer las cosas, no es esa la raíz de la pregunta? ¿Acaso no es la cuestión fundamental? (Lo es). Ahora ya habéis comprendido la idea fundamental de la pregunta. Volvamos a la pregunta en sí: “¿Por qué debe el hombre perseguir la verdad?” Esta cuestión no es sencilla. Engloba el significado y el valor de perseguir la verdad, y en ella hay algo más que tiene una gran importancia. De acuerdo con la esencia y los instintos de la humanidad, esta necesita la verdad como su vida y, por tanto, debe perseguirla. Como es natural, esto también está relacionado con el futuro y la supervivencia de la humanidad. En pocas palabras, la búsqueda de la verdad está relacionada con la salvación de las personas y con el cambio en sus actitudes corruptas. Naturalmente, también tiene que ver con las diferentes cosas que la gente vive, sus efusiones y las conductas en su vida cotidiana. Si las personas no buscan la verdad, se puede decir con certeza que sus posibilidades de salvarse son nulas. Si no persiguen la verdad, hay un cien por cien de posibilidades de que se resistan, traicionen y rechacen a Dios. Pueden resistirse y traicionar a Dios en cualquier momento y lugar, y por naturaleza pueden perturbar el trabajo de la iglesia y la casa de Dios, o hacer algo que cause perturbación o interrupción también en cualquier momento y lugar. Estas son algunas de las razones más simples y básicas por las que la gente debe perseguir la verdad que pueden contemplar y entender en su vida diaria. Pero hoy solo vamos a comunicar sobre algunos aspectos cruciales de la pregunta: “¿Por qué debe el hombre perseguir la verdad?”. Ya hemos compartido sobre los aspectos más fundamentales de esta pregunta, que la gente ha entendido y reconocido como un asunto de doctrina, así que hoy no vamos a comunicar sobre esas cuestiones básicas y sencillas. Nos bastará con comunicar sobre varios de los elementos principales. ¿Por qué estamos hablando sobre el tema de la búsqueda de la verdad? Obviamente, hay algunas preguntas más importantes contenidas en ello, cuestiones que la gente no puede desentrañar y ni conoce ni comprende, pero que requieren de su comprensión y entendimiento.

¿Por qué debe el hombre perseguir la verdad? No empezaremos por los aspectos básicos que la gente ya capta y entiende, ni por la doctrina que ya conoce. Entonces, ¿por dónde empezamos? Debemos empezar por la raíz de la cuestión, por el plan de gestión y la voluntad de Dios. ¿Qué significa empezar por la raíz de la cuestión? Significa que comenzaremos por el plan de gestión de Dios y Su creación de la humanidad. Desde que hubo personas, desde que un ser vivo, la humanidad creada, recibió el aliento de Dios, Él tiene el plan de obtener a un grupo de entre sus miembros. Este grupo será capaz de comprender, entender y acatar Sus palabras. Podrán actuar como administradores de todas las cosas, de la miríada de la creación de Dios, sus plantas, animales, bosques, océanos, ríos, lagos, montañas, arroyos, llanuras, etc., de acuerdo con Sus palabras. Después de que Dios elaborara este plan, comenzó a depositar Sus esperanzas en la humanidad conforme a él. Dios espera que un día las personas sean capaces de actuar como administradores de esta humanidad, de todas las cosas que existen en el mundo y de las diferentes criaturas que viven entre ellas, y que puedan hacerlo de una manera ordenada, de acuerdo con los métodos, reglas y leyes que Él ha establecido. Aunque Dios ya ha elaborado este plan y estas expectativas, su objetivo final tardará mucho tiempo en alcanzarse. No es algo que pueda lograrse en diez o veinte años, ni en cien o doscientos, ni mucho menos en mil o dos mil años. Llevará seis mil años. Durante este proceso, la humanidad necesita experimentar diferentes periodos, eras, épocas y distintas etapas de la obra de Dios. Debe experimentar el movimiento de las estrellas en los cielos, los mares secándose y las rocas desmoronándose; necesita experimentar cambios drásticos. Desde los primeros y más escasos seres humanos, la humanidad ha experimentado grandes altibajos, y las vicisitudes y los cambios de este mundo, tras lo cual las personas han crecido poco a poco en número y han adquirido paulatinamente experiencia, y la agricultura, la economía y las formas de vida y supervivencia de la humanidad han cambiado poco a poco y han dado lugar a nuevos métodos. Solo cuando se ha alcanzado un cierto periodo y una cierta era, las personas pueden llegar al nivel en el que Dios las juzgará, las castigará y las conquistará, y en el que Él les expresará la verdad, Sus palabras y Su voluntad. Para alcanzar este nivel, la humanidad ha experimentado grandes trastornos, al igual que todas las cosas de este mundo. Naturalmente, también se han producido cambios drásticos en los cielos y en el cosmos. Esta serie de cambios se ha producido y ha aparecido de forma gradual junto con la gestión de Dios. La gente ha tardado mucho tiempo en llegar al punto de presentarse ante Dios y aceptar Su conquista, juicio y castigo, y la provisión de Sus palabras. Pero no pasa nada; Él puede esperar, porque ese es el plan de Dios y es Su deseo. Dios debe esperar mucho tiempo por Su plan y Su deseo. Ya lleva esperando lo que sin duda ha sido mucho, mucho tiempo.

Después de que la humanidad atravesara su etapa inicial de ignorancia, delirio y confusión, Dios la guio hasta la Era de la Ley. Aunque la humanidad había entrado en una nueva era, una era del plan de gestión de Dios, aunque las personas ya no vivían vidas desenfrenadas e indisciplinadas como rebaños de ovejas, aunque habían entrado en un entorno para sus vidas que contaba con la guía, instrucción y prescripción de la ley, la gente solo sabía unas pocas cosas sencillas que la ley les había enseñado, contado o informado, o que ya eran conocidas en el ámbito de la vida humana. Qué es el robo, por ejemplo, o qué es el adulterio, qué es el asesinato o cómo se hará a la gente responsable de un asesinato, cómo interactuar con el prójimo, cómo se responsabilizará a quien haga esto o aquello. La humanidad había pasado de sus circunstancias iniciales, en las que no sabía ni comprendía nada, a aprender unas leyes sencillas y esenciales de conducta humana que Dios le había comunicado. Después de que Dios hubiera proclamado estas leyes, las personas que vivían conforme a la ley sabían que debían seguir las reglas y acatar la ley, y en su mente y su mundo interior, esta actuaba como una restricción y una guía para su conducta, y la humanidad tenía una semejanza inicial con el hombre. Estas personas comprendieron que debían seguir unas normas y acatar unas leyes. Con independencia de lo bien que las siguieran y de lo estrictamente que las acataran, en cualquier caso, tenían más semejanza humana que las anteriores a la ley. En cuanto a su comportamiento y sus vidas, actuaban y vivían según ciertas normas y con ciertas restricciones. Ya no estaban tan perdidas ni eran tan ignorantes como antes, y ya no estaban tan desprovistas de objetivos en la vida. Las leyes de Dios, y todos los enunciados que Dios les había declarado, se arraigaron en sus corazones y ocuparon una cierta posición en ellos. La humanidad había dejado de estar sin saber qué hacer; ya no vivía sin metas, rumbo ni freno. A pesar de ello, aún distaban de ser el pueblo de los planes y los deseos de Dios. Aún estaban lejos de ser capaces de actuar como amos de todas las cosas. Dios todavía tenía que esperar y ser paciente. Aunque las personas que vivían bajo la ley sabían que debían adorar a Dios, lo hacían como una mera cuestión de forma. La posición y la imagen de Dios en el fondo de sus corazones diferían completamente de Su verdadera identidad y esencia. Por tanto, seguían sin ser los seres humanos creados que Dios quería, y seguían sin ser el pueblo que Dios imaginaba, capaz de actuar como administradores de todas las cosas. En el fondo de sus corazones, la esencia, la identidad y el estatus de Dios no eran más que los del Soberano de la humanidad, y las personas no eran más que súbditos o beneficiarios de ese Soberano, solo eso. Por tanto, Dios aún tenía que guiarles para que siguieran avanzando, pues vivían bajo la ley y solo conocían la ley. Estas personas no entendían nada excepto la ley; no sabían cómo actuar como administradores de todas las cosas, no sabían quién era Dios y no conocían la manera correcta de vivir. No sabían cómo comportarse y vivir de acuerdo con las exigencias de Dios, ni sabían cómo vivir de forma más significativa de lo que lo hacían, ni qué debía buscar la gente en su vida, etc. La gente que vivía bajo la ley ignoraba completamente estas cosas. Aparte de la ley, estas personas no sabían nada acerca de los requerimientos de Dios, acerca de la verdad o de Sus palabras. Debido a esto, Dios tuvo que seguir tolerando a la humanidad tal como existía bajo la ley. Estas personas se encontraban un enorme paso por delante de los que habían venido antes que ellos, por lo menos entendían lo que era el pecado, que debían acatar y seguir la ley, y vivir bajo el marco de esta, pero todavía estaban muy lejos de los requerimientos de Dios. Sin embargo, Él seguía esperando y aguardando con impaciencia.

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