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299 Me levantaré con vigor

I

Al conocer Su carácter justo,

mi amor por Dios echa raíces.

El tener problemas o estar bendecido

está predestinado por Dios.

Juicio, castigo y pruebas son para purificar mi amor.

Los fallos humanos son normales

y no son motivo de alarma.

Sus palabras son duras y punzantes,

pero Su corazón es siempre bondadoso.

¿Cómo voy a rechazar la amarga medicina

que es buena para mi vida?

A través del juicio y castigo de Dios,

he sentido Su verdadero amor.

Su obra para salvar al hombre es tan real,

mi corazón alaba a Dios, mi corazón lo alaba.

II

La humanidad soberbia y mentirosa

destinada a tropezar y caer.

Aunque sirvo a Dios, aún me resisto.

Debería soportar Su castigo.

El juicio puede hacerme sufrir,

pero es necesario para mi vida.

No dudo de la justicia de Dios, y por eso lo alabo.

El ser juzgado y castigado por Dios

es un honor otorgado por Él.

Si me quejara o me resistiera a Él,

no merecería Su amor.

Los corruptos no tienen verdad,

están llenos del carácter de Satanás.

Hoy tengo vida sólo gracias a la oportuna salvación de Dios,

Su oportuna salvación.

III

El espíritu de Pedro es la base

de cómo debería comportarse la humanidad.

Con la profundidad con la que el hombre puede amar a Dios,

me esforzaré por amarle totalmente.

Deseando bendiciones, haciendo tratos con Dios,

al final, el hombre tropezará.

Al entender la verdad y ser limpiado,

tengo el corazón en paz.

Creer en Dios, obedecerlo y amarlo,

ese es el deber del hombre.

Sufrir el castigo y el juicio fortalece mi amor por Dios.

No importa lo que Dios trate conmigo,

sigo alabando Su justicia.

Mi sueño es poder conocer a Dios.

Es todo lo que pido. No pido nada más.

IV

Al pasar por el juicio y probar Su amor,

volveré a levantarme.

No tengo el descaro de ver a Dios,

pero lucho por mí mismo una vez más.

He entendido la voluntad de Dios,

Su amor me anima a continuar.

Por grandes que sean las pruebas y adversidades,

daré fuerte testimonio.

Las bendiciones y desgracias no importan.

La gloria de Dios lo es todo.

Como Pedro, entregaré a Dios amor supremo.

Y cuando muera, descansaré en paz.

Obedeceré la obra de Dios sin más opción.

Satisfacer a Dios es la clave.

Amar a Dios y hacer Su voluntad

es el mayor honor del hombre, el mayor honor del hombre.

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