271 Me levantaré con vigor

Al conocer Su carácter justo,

mi amor por Dios echa raíces.

El tener problemas o estar bendecido

está predestinado por Dios.

Juicio, castigo y pruebas son para purificar mi amor.

Los fallos humanos son normales y no son motivo de alarma.

Sus palabras son duras y punzantes,

pero Su corazón es siempre bondadoso.

¿Cómo voy a rechazar la amarga medicina

que es buena para mi vida?

A través del juicio y castigo de Dios,

he sentido Su verdadero amor.

Su obra para salvar al hombre es tan real,

mi corazón alaba a Dios, mi corazón lo alaba.

La humanidad soberbia y mentirosa

destinada a tropezar y caer.

Aunque sirvo a Dios, aún me resisto.

Debería soportar Su castigo.

El juicio puede hacerme sufrir,

pero es necesario para mi vida.

No dudo de la justicia de Dios, y por eso lo alabo.

El ser juzgado y castigado por Dios

es un honor otorgado por Él.

Si me quejara o me resistiera a Él, no merecería Su amor.

Los corruptos no tienen verdad,

están llenos del carácter de Satanás.

Hoy tengo vida sólo gracias a la oportuna salvación de Dios,

Su oportuna salvación.

El espíritu de Pedro es la base

de cómo debería comportarse la humanidad.

Con la profundidad con la que el hombre puede amar a Dios,

me esforzaré por amarle totalmente.

Deseando bendiciones, haciendo tratos con Dios,

al final, el hombre tropezará.

Al entender la verdad y ser limpiado, tengo el corazón en paz.

Creer en Dios, obedecerlo y amarlo,

ese es el deber del hombre.

Sufrir el castigo y el juicio fortalece mi amor por Dios.

No importa lo que Dios trate conmigo,

sigo alabando Su justicia.

Mi sueño es poder conocer a Dios.

Es todo lo que pido. No pido nada más.

Al pasar por el juicio y probar Su amor, volveré a levantarme.

No tengo el descaro de ver a Dios,

pero lucho por mí mismo una vez más.

He entendido la voluntad de Dios,

Su amor me anima a continuar.

Por grandes que sean las pruebas y adversidades,

daré fuerte testimonio.

Las bendiciones y desgracias no importan.

La gloria de Dios lo es todo.

Como Pedro, entregaré a Dios amor supremo.

Y cuando muera, descansaré en paz.

Obedeceré la obra de Dios sin más opción.

Satisfacer a Dios es la clave.

Amar a Dios y hacer Su voluntad

es el mayor honor del hombre, el mayor honor del hombre.

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