3 Himno del reino (III) Toda la gente canta de alegría

I

En la luz de Dios, la gente ve la luz de nuevo.

En la palabra de Dios, encuentran lo que disfrutar.

Dios ha venido del Este, y cuando Su gloria brilla,

las naciones se iluminan, no hay nada en la oscuridad.

La vida del reino con Dios es pura alegría.

Las aguas celebran la vida del hombre.

Las montañas comparten la abundancia de Dios.

Son leales en el reino, trabajan duro.

II

En el reino no hay rebelión, ni resistencia.

Dios y el hombre están juntos, felices la vida comparten.

La tierra y el cielo dependen el uno del otro,

y Dios empieza la vida celestial,

con Satanás ausente, la gente descansa.

En el universo, ellos viven en Su gloria.

Sus vidas no son las del hombre con el hombre, sino con Dios.

Son benditos sin igual.

III

Todo hombre soportó la corrupción de Satanás,

probó la dulzura y la amargura de la vida.

Ahora vive en la luz de Dios, ¿cómo no regocijarse?

¿Cómo dejar que pase un momento tan hermoso?

¡La gente canta, baila y toca el tambor por Dios!

¡Dad vuestros corazones sinceros a Dios!

Con alegría el universo Él ilumina,

y muestra Su glorioso rostro a la gente.

IV

Dios atronará, trascenderá todo el universo.

Dios reina entre Su pueblo, exaltado.

Él vaga por los cielos azules, y la gente se mueve con Él.

Dios camina entre Su pueblo que se reúne a Su alrededor.

La gente está feliz. Sus canciones se elevan,

los cielos rajan, y el universo sacuden.

No más niebla o barro en el universo,

ya no se junta más agua fétida aquí.

V

¡Pueblo santo del universo!

Cuando Dios los mira muestra su rostro real.

No son gente impura, sino santos puros como el jade.

Dios los ama a todos, Dios los adora.

Todo vive de nuevo. Los santos sirven a Dios,

de nuevo en el cielo en Su cálido abrazo.

Ya no hay más llanto, no más ansiedad.

Se ofrecen a sí mismos a Él.

VI

Los santos regresan a la casa de Dios,

ahora viven en su patria.

¡Amarán a Dios sin cesar, sin cambiar!

No más pena ni llanto, ¿y la carne dónde está?

Ya no más tierra, los cielos por siempre.

Dios se aparece a todos y los pueblos lo alaban.

Esta vida y belleza nunca cambiarán.

Esta es la vida en el reino, el reino.


Adaptado de ‘Himno del Reino’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

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