158 Mi determinación se fortalece con la persecución

1 Satanás tiene poder y se opone al Cielo; es perverso y no tiene ley ni dios. Odia a Cristo y condena la verdad; reprime a la gente de forma sangrienta y las nubes negras cubren toda la tierra. Seguir a Cristo y buscar la verdad es un camino duro, lleno de peligros y dificultades. ¿Cuándo podremos reunirnos seguros para compartir las palabras de Dios y dejar de vivir escondidos? ¿Cuándo podremos cumplir con nuestro deber sin tener que cuidarnos de los espías y los policías vestidos de civil? ¿Cuándo podremos predicar el evangelio y dar testimonio de Dios sin que nos detengan y encarcelen? ¿Cuándo será que los hermanos y hermanas perseguidos ya no tendrán que vivir como fugitivos? Tuve tanto resentimiento tantas veces que no puedo dejar de exclamar: ¿Por qué nos privan de la libertad de creer y exterminan a todos los cristianos? ¿Por qué ocultan la verdad para embaucar y engañar a los pueblos del mundo? Cuando sufro, busco a Dios y le suplico que me dé fe y fortaleza. Aunque la persecución y la adversidad sean grandes, jamás me rendiré ante Satanás.

2 Durante la prisión, la tortura y el tormento, las palabras de Dios me guían, y en mi corazón ya no hay temor. Entiendo la verdad y puedo ver la fea cara del diablo, y odio al gran dragón rojo todavía más. Aunque sufro, mi fe se fortalece. Sé qué amar y qué odiar, y siento más aún lo hermoso que es Dios. Cuando ya no soporto la tortura y el tormento, las palabras de Dios refuerzan mi fe. Cuando mi vida está en peligro, Dios secretamente me protege del daño. Cuando me asedian las tentaciones de Satanás, las palabras de Dios me infunden valor y sabiduría. Con Dios a mi lado, ya no me siento solo durante la noche eterna. ¡Oh, Dios! Tus palabras me han guiado y protegido hasta ahora. He experimentado Tus palabras que tienen gran autoridad y poder trascendente. Ante la adversidad, siento Tu presencia. Aunque mi carne sufre, mi corazón siente mucha dulzura. Es glorioso sufrir junto a Dios; comprometo mi vida para luchar en la batalla decisiva contra Satanás hasta el final. Refuerzo mi determinación y doy testimonio rotundo para gloria de Dios y para dar testimonio de Él.

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