293 Los que están en la oscuridad se deberían levantar

I

Por miles de años, esta fue una tierra inmunda,

sucia, llena de miseria,

con fantasmas que pululan en cada rincón,

que engañan y embaucan,

acusan sin fundamento, despiadados,

pisotean la ciudad fantasma,

dejan todo repleto de cadáveres.

Es el momento: la gente hace mucho que

ha reunido toda su fuerza,

ha dedicado todo su esfuerzo,

a arrancar la odiosa cara de este diablo.

Esto permitirá a los ciegos

que han soportado todo tipo de sufrimiento y adversidad,

superar su dolor y dar la espalda al malvado y viejo diablo.

II

Persiste el hedor de la decadencia.

La tierra está muy vigilada.

¿Quién puede ver el mundo más allá del cielo?

En esta ciudad fantasma, ¿cómo ve la gente a Dios?

¿Han disfrutado alguna vez el cariño y la belleza de Dios?

¿Aprecian los asuntos del mundo?

¿Cuál de ellos entiende la anhelante voluntad de Dios?

Es el momento: la gente hace mucho que

ha reunido toda su fuerza,

ha dedicado todo su esfuerzo,

a arrancar la odiosa cara de este diablo.

Esto permitirá a los ciegos

que han soportado todo tipo de sufrimiento y adversidad,

superar su dolor y dar la espalda al malvado y viejo diablo.

III

¿Por qué poner una barrera infranqueable ante la obra de Dios?

¿Por qué usar trucos y engañar al pueblo de Dios?

¿Dónde están la libertad, los derechos e intereses?

¿Dónde está la justicia?

¿Dónde está el consuelo y el calor?

¿Por qué usar argucias para engañar al pueblo de Dios?

¿Por qué usar tal fuerza para contener la llegada de Dios?

Es el momento: la gente hace mucho que

ha reunido toda su fuerza,

ha dedicado todo su esfuerzo,

a arrancar la odiosa cara de este diablo.

Esto permitirá a los ciegos

que han soportado todo tipo de sufrimiento y adversidad,

superar su dolor y dar la espalda al malvado y viejo diablo.

IV

¿Por qué perseguir a Dios hasta que

no tenga un lugar donde descansar?

¿Cómo esto no incitaría furia?

Miles de años de odio se amasan,

milenios de crímenes inscritos en el corazón.

¿Cómo no podría todo inspirar aversión?

¡Venga a Dios, acaba por completo con Su enemigo!

Es el momento: la gente hace mucho que

ha reunido toda su fuerza,

ha dedicado todo su esfuerzo,

a arrancar la odiosa cara de este diablo.

Esto permitirá a los ciegos

que han soportado todo tipo de sufrimiento y adversidad,

superar su dolor y dar la espalda al malvado y viejo diablo.


Adaptado de ‘Obra y entrada (8)’ en “La Palabra manifestada en carne”

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