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325 Cuando Dios mismo viene al mundo

1 Cuando Mi pueblo, por medio de Mi obra, sea glorificado junto conmigo, en ese instante la guarida del gran dragón rojo quedará desenterrada, todo el barro y la suciedad serán barridos y disipados, y el agua contaminada, acumulada a lo largo de incontables años, se habrá secado en Mis fuegos ardientes, para desaparecer por siempre. A continuación, el gran dragón rojo morirá en el lago de fuego y azufre. ¿Estáis realmente dispuestos a permanecer bajo Mi cuidado vigilante para no ser arrebatados por el gran dragón rojo? ¿En verdad odiáis sus estratagemas engañosas? ¿Quién es capaz de dar firme testimonio de Mí? Por el bien de Mi nombre, por el bien de Mi Espíritu, por el bien de todo Mi plan de gestión, ¿quién es capaz de ofrecer toda la fuerza de su cuerpo?

2 Hoy, cuando el reino está en el mundo de los hombres, es el tiempo en el que he venido en persona al mundo de los hombres. De no ser así, ¿hay alguien capaz de entrar intrépidamente al campo de batalla en Mi nombre? Para que el reino tome forma, para que Mi corazón se alegre y, de nuevo, para que Mi día llegue, para que llegue el tiempo cuando las miríadas de cosas de la creación renazcan y crezcan en abundancia, para que el hombre sea rescatado del mar de sufrimiento, para que llegue el mañana, y para que sea maravilloso y germine y florezca y, de nuevo, para que el disfrute del futuro suceda, toda la humanidad lucha con todas sus fuerzas, sin escatimar esfuerzos en sacrificarse por Mí. ¿Acaso no es esta una señal de que la victoria ya es mía y una demostración de que Mi plan se ha completado?

Adaptado de ‘Capítulo 15’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

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