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48 El movimiento de la obra de Dios en el universo

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48 El movimiento de la obra de Dios en el universo

La gente en la tierra se entregará a Dios,

sumisos como ángeles,

sin deseos de oponerse o rebelarse;

por todo el mundo, esta es la obra de Dios.

I

Por años ha estado con el hombre Dios,

nadie se ha dado ni cuenta,

nadie le ha conocido jamás;

ahora Sus palabras revelan Su presencia.

Dios le pide al hombre que acuda ante Él,

a recibir lo que le quiere entregar.

Pero el hombre se mantiene distante;

por eso no es extraño que nadie conozca a Dios.

II

Cuando Dios recorre el universo,

los hombres comienzan a reflexionar profundamente.

Se presentan ante Dios, se arrodillan y lo adoran.

Este es el día de la gloria de Dios,

del regreso de Dios y Su partida.

Este es el día de la gloria de Dios,

del regreso de Dios y Su partida.

III

Dios ha comenzado Su obra entre los hombres

y Su último plan a lo largo del mundo.

Quien no esté atento recibirá sin duda un castigo implacable.

Esto no es porque Dios tenga helado el corazón;

sólo es un paso de Su plan,

que todas las cosas deben seguir;

este es un hecho que nadie puede cambiar jamás.

La gente en la tierra se entregará a Dios,

sumisos como ángeles,

sin deseos de oponerse o rebelarse;

por todo el mundo esta es la obra de Dios.

IV

Una vez que Dios comienza formalmente Su obra,

todos tras Él se mueven.

El universo está ocupado con Dios,

el mundo se alegra, la gente se agita.

El gran dragón rojo vuela en círculos,

contra su propia voluntad sirve a Dios.

No puede sus deseos cumplir,

y ha de obedecer el control de Dios.

V

El dragón es el contraste que realza el plan de Dios,

es el enemigo y siervo a la vez.

Para culminar Su obra, en su guarida se encarna Dios,

para que el dragón sirva mejor a Dios;

conquistarlo es el final del plan de Dios.

Los ángeles se unen a Dios en la batalla

para complacerlo en la fase final,

para complacerlo en la fase final.

La gente en la tierra se entregará a Dios;

sumisos como ángeles,

sin deseos de oponerse o rebelarse;

por todo el mundo, esta es la obra de Dios.

Adaptado de ‘Capítulo 29’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

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