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292 ¿Quién puede cuidar de la voluntad de Dios?

1 La gente experimentó Mi calor, me sirvieron sinceramente y me fueron sinceramente obedientes, haciendo todo para Mí en Mi presencia. Pero la gente hoy en día de algún modo no puede llegar a esta manera de ser y sólo puede lamentarse en su espíritu como si hubiese sido robado por un lobo hambriento. Sólo puede contemplarme sin poder hacer nada, clamando sin parar por Mi ayuda, pero al final no puede escapar de su predicamento.

2 Recuerdo cómo las personas en el pasado hicieron promesas en Mi presencia, jurando por el cielo y la tierra en Mi presencia para retribuir Mi bondad con su afecto. Lloraron tristemente ante Mí y el sonido de sus llantos desgarrador y difícil de soportar. Muchas veces los apoyé en virtud de su voluntad. La gente ha venido ante Mí en incontables ocasiones para obedecerme y sus comportamientos adorables han sido memorables. En incontables ocasiones han venido a amarme con una fe inquebrantable y su sincera emoción ha sido admirable.

3 En incontables ocasiones han arriesgado sus vidas para amarme, para amarme más que a ellos mismos, y viendo su sinceridad, he aceptado su amor. En incontables ocasiones ellos mismos se han ofrecido en Mi presencia, indiferentes frente a la muerte por Mí, y Yo limpié la preocupación de sus rostros y cuidadosamente valoré sus semblantes. Ha habido incontables ocasiones donde los he amado como a Mi propio tesoro, y ha habido incontables ocasiones cuando los he odiado como a Mi propio enemigo. Así soy Yo, nunca pueden adivinar lo que hay en Mi mente.

4 Cuando la gente está triste, vengo a consolarlas, y cuando están débiles, vengo a ayudarlas. Cuando están perdidas, les doy guía. Cuando lloran, limpio sus lágrimas. Sin embargo, cuando estoy triste, ¿quién me puede confortar con sus corazones? Cuando estoy extremadamente angustiado, ¿quién tiene consideración de Mis sentimientos? Cuando estoy afligido, ¿quién me puede compensar por el dolor que siento? Cuando necesito a alguien, ¿quién se ofrecería a cooperar conmigo? ¿Cómo puede ser que su actitud pasada hacia Mí se haya perdido ahora y que nunca regrese? ¿Por qué es que no hay un pequeño remanente en sus memorias? ¿Cómo es que la gente ha olvidado todo esto? ¿No es porque la humanidad ha sido corrompida por sus enemigos?

Adaptado de ‘Capítulo 27’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

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