277 Dios ha pagado un precio tan alto

1 Dios se ha hecho carne en los últimos días, es humilde y se esconde entre los hombres. Él expresa la verdad para salvar al hombre, se entrega al completo sin quejarse. Su corazón es bondadoso, pero lo reciben con frías miradas. Dios ha pagado un precio tan grande, pero ¿quién lo ha acogido con una sonrisa? Ha hecho todo lo posible para salvar al hombre. ¿Por qué la gente no entiende Su corazón?

2 Dios me llama con palabras, y me eleva ante Su trono. Soy ignorante e insuficiente, y Dios me esclarece; estoy triste y débil, y Dios me consuela. Cuando soy engreído, santurrón, rebelde, el juicio y el castigo de Dios me disciplinan. Dios nunca me abandonará hasta no purificar mi corrupción. Al ver cuánto amor ha dado Dios, he de dar todo mi ser para satisfacerlo.

3 Dios vive con nosotros, compartiendo la adversidad, la dulzura y el dolor. Él me ha guiado al camino hacia el reino, y he experimentado mucho de Su amor. Dios ha de volver a Sion; ojalá pudiéramos reunirnos durante más tiempo. Me invade la tristeza y la desgana, al no saber cuándo nos reuniremos. Recuerdo la gracia de Dios, escenas del pasado difíciles de olvidar. Siento profundamente Su cercanía, cuánto merece ser venerado, y Su hermosura. El gran amor de Dios está grabado en mi corazón. Siempre lo sigo sin descanso. Amaré a Dios y le devolveré Su amor toda mi vida.

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Contemplando la aparición de Dios en Su juicio y Su castigo

Como cientos de millones de otros seguidores del Señor Jesucristo, nosotros acatamos las leyes y los mandamientos de la Biblia, gozamos la abundante gracia del Señor Jesucristo y nos reunimos, oramos, alabamos y servimos en el nombre del Señor Jesucristo, y todo esto lo hacemos bajo el cuidado y la protección del Señor. Muchas veces somos débiles y muchas veces fuertes. Creemos que todas nuestras acciones están en conformidad con las enseñanzas del Señor. Se sobreentiende, entonces, que también creemos que caminamos el camino de la obediencia a la voluntad del Padre que está en el cielo. Anhelamos el regreso del Señor Jesús, la gloriosa llegada del Señor Jesús, el fin de nuestra vida en la tierra, la aparición del reino, y todo lo que se predijo en el Libro de Apocalipsis: el Señor llega y trae el desastre, y recompensa a los buenos y castiga a los malvados, y se lleva en los aires a los que lo siguen y acogen Su regreso para que se encuentren con Él. Cada vez que pensamos en esto, no podemos evitar que la emoción nos embargue. Estamos agradecidos de haber nacido en los últimos días y somos lo suficientemente afortunados de ser testigos de la venida del Señor. Aunque hayamos sufrido persecución, es a cambio de “un peso de gloria que sobrepasa todo y que es eterno”; ¡qué bendición que así sea! Todo este anhelo y la gracia que otorga el Señor muchas veces nos vuelven más formales en la oración y nos reúnen con más frecuencia. Tal vez el año que entra, tal vez mañana o tal vez incluso antes, cuando el hombre no se lo espere, el Señor de repente llegará y aparecerá entre un grupo de personas que han estado esperándolo atentamente.

74. Disfruté de un rico banquete

Vi cómo Dios planea cuidadosamente para que yo experimente Su obra, para que entre en la realidad de la verdad, y me lleva hacia el verdadero camino de la vida. Dios me levanta y me trata amablemente. También pude darme cuenta de que todo lo que Dios hace por el hombre es amor. El juicio y el castigo de Dios, la poda y el trato son la necesidad más grande del hombre y la mejor salvación.

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