188 El único deseo de Dios en la tierra

Es por invitación que Dios viene en la carne esta vez,

a la luz de la condición del hombre,

para proveerlo de lo necesario.

Él viene a provocar en cada hombre,

no importa su calibre ni su cuna,

la visión de la palabra de Dios y

ver en ella Su existencia y Su manifestación,

para aceptar Su perfección por las palabras.

Dios espera que el hombre cambie

sus pensamientos y concepciones,

y así el verdadero rostro de Dios se fije firmemente

en lo profundo de su corazón.

Es el único deseo de Dios en la tierra.

La naturaleza del hombre puede

ser grande y su esencia, pobre,

pero Dios no tiene en cuenta los actos de su pasado.

Él espera que el hombre renueve

la imagen que tiene de Dios en su corazón.

Dios espera que el hombre cambie

sus pensamientos y concepciones,

y así el verdadero rostro de Dios se fije firmemente

en lo profundo de su corazón.

Es el único deseo de Dios en la tierra.

Él espera que el hombre llegue

a conocer la esencia de la humanidad

y que cambie su perspectiva.

Espera que lo anhele profundamente

y que se apegue eternamente a Él.

Eso es todo lo que Dios le pide al hombre.

Dios espera que el hombre cambie

sus pensamientos y concepciones,

y así el verdadero rostro de Dios se fije firmemente

en lo profundo de su corazón.

Es el único deseo de Dios en la tierra.

Adaptado de ‘La obra y la entrada (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

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