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644 El único deseo de Dios es que el hombre escuche y obedezca

I

Desde que Dios creó el mundo hace muchos años,

ha hecho una gran cantidad de obra en la tierra,

ha sufrido lo peor del rechazo de la humanidad

e innumerables difamaciones.

Nadie recibió la llegada de Dios a la tierra.

Todos lo menospreciaron con indiferencia.

Ha sufrido dificultades durante miles de años.

La conducta del hombre rompió Su corazón.

Él ya no presta atención a la rebeldía del hombre,

sino que planea transformarlo y limpiarlo en su lugar.

El único deseo de Dios es que el hombre escuche y obedezca,

que sienta vergüenza ante Su carne y no se resista.

Lo único que Dios desea es que todo el mundo hoy

simplemente crea que Él existe, Él existe.

II

Dios en la carne ya ha sufrido bastante burla

y vivido la exclusión y la crucifixión.

También ha soportado lo peor del mundo del hombre.

El Padre en el cielo no soportó contemplarlo.

Echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos

para esperar el regreso de Su amado Hijo.

El único deseo de Dios es que el hombre escuche y obedezca,

que sienta vergüenza ante Su carne y no se resista.

Lo único que Dios desea es que todo el mundo hoy

simplemente crea que Él existe, Él existe.

III

Dios dejó de pedirle más al hombre hace tiempo.

El precio que Él ha pagado ya es demasiado alto,

y aun así, el hombre sigue descansando tranquilo;

pasa por alto la obra de Dios.

El único deseo de Dios es que el hombre escuche y obedezca,

que sienta vergüenza ante Su carne y no se resista.

Lo único que Dios desea es que todo el mundo hoy

simplemente crea que Él existe, Él existe.

Adaptado de ‘Obra y entrada (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

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