23. Una batalla

Por Zhang Hui, China

Me llamo Zhang Hui; en 1993 toda mi familia comenzó a creer en el Señor Jesús. Yo era un buscador entusiasta, así que al poco tiempo me convertí en predicador. A menudo viajaba a diferentes iglesias para obrar y predicar. Unos años después, renuncié a mi trabajo y comencé a servir al Señor a tiempo completo. Sin embargo, por alguna razón desconocida, la fe y el amor de mis hermanos y hermanas poco a poco se enfrió y aumentaron los celos y los conflictos entre los compañeros. También sentía que mi espíritu se marchitaba y que ya no tenía sobre qué predicar. En 2005, mi esposa se enfermó de cáncer y falleció al poco tiempo. Fue un golpe muy duro para mí, así que me debilité aún más. Un día, fui a quedarme en casa de mi primo y allí conocí a dos hermanas que predicaban el evangelio del reino de Dios Todopoderoso. Durante varios días de comunión y debate, llegué a creer realmente que el Señor Jesús había regresado y que Él es Dios Todopoderoso hecho carne. Al leer las palabras de Dios Todopoderoso, mi sediento corazón recibió riego y provisión; saboreé la dulzura de la obra del Espíritu Santo y entendí muchas verdades y misterios que antes no había comprendido. No obstante, justo cuando estaba inmerso en el gozo de reencontrarme con el Señor, las tentaciones y los ataques de Satanás llegaron para acecharme cada vez más…

Una tarde, estaba practicando devociones espirituales cuando, de repente, alguien golpeó a la puerta. Al abrirla, encontré parados allí al pastor Li Yang y al compañero Wang Jun de mi antigua iglesia. Me sobresalté por la sorpresa, y me pregunté: “¿Qué están haciendo aquí? ¿Se habrán enterado de mi fe en Dios Todopoderoso? Antes, cuando los hermanos y hermanas que eran buenos buscadores comenzaron a creer en Dios Todopoderoso, el pastor Li y el compañero Wang los asustaron con rumores e incitaron a sus familiares a obligarlos a rechazar la Iglesia de Dios Todopoderoso. Hicieron todo lo posible para impedirles seguir a Dios Todopoderoso. Hoy, no sé qué tipo de tácticas utilizarán para perturbarme”. Los saludé y los invité a sentarse. Al rato, mi hija Xiaoyan y mi hijo Dayong también regresaron. Estaba confundido: mis hijos habían dicho que estaban muy ocupados con trabajo, así que ¿por qué vendrían ambos a casa hoy? ¿Será que el pastor Li los hizo venir? Al parecer, Li Yang y Wang Jun habían venido preparados. Me apresuré a orar a Dios: “¡Dios Todopoderoso! Hoy, sin duda han venido a obstaculizarme y perturbarme. Dios, mi estatura es muy pequeña. Te ruego que me guíes y que me ayudes a lidiar con ellos. ¡Estoy dispuesto a mantenerme firme en el testimonio por Ti!” Tras orar, mi corazón se sosegó. En ese momento, Li Yang lanzó una sonrisa falsa y dijo: “Hermano Zhang, escuché que ahora crees en el Relámpago Oriental. ¿Es verdad? Sin importar cuánta verdad haya en el Relámpago Oriental, no podemos aceptarlo. Hermano Zhang, todos hemos creído en el Señor durante muchos años, y hemos predicado y obrado por Él. Todos tenemos claro que el Señor Jesús fue crucificado y se convirtió en una ofrenda por el pecado, lo que nos redimió de nuestros pecados. También hemos disfrutado de la abundante gracia y de la paz y el gozo que el Señor nos concedió, así que debemos defender el nombre y el camino del Señor en todo momento. No podemos creer en otro Dios. Que te apartes el Señor Jesús y creas en Dios Todopoderoso, ¿acaso no implica traicionar al Señor?”

Respondí con calma: “Hermano Li, cuando hablamos, debemos ser objetivos y prácticos, respaldar nuestros argumentos con pruebas y no condenar de manera arbitraria. ¿Has estudiado el camino del Relámpago Oriental? ¿Has leído las palabras de Dios Todopoderoso? Jamás lo has investigado, así que, ¿cómo puedes concluir que he traicionado al Señor al aceptar al Relámpago Oriental? ¿Tú sabes de dónde proviene la verdad? ¿Sabes quién la expresa? El Señor Jesús dijo: ‘Yo soy el camino, y la verdad, y la vida’ (Juan 14:6). ¡Dios es la verdad! ¿Cómo puedes decir que, sin importar cuánta verdad haya en el Relámpago Oriental, no lo aceptarás? ¿Eso no es oponerse intencionalmente a la verdad y oponerse a Dios? Si hiciéramos eso, ¿podríamos ser considerados creyentes en el Señor? Para ser sincero, como los pastores y ancianos del mundo religioso se oponen y condenan abiertamente la obra de los últimos días de Dios Todopoderoso, cuando comencé a creer en Él yo también tuve miedo de estar equivocado y de haberme desviado. Pero, más tarde, leí mucho de las palabras de Dios Todopoderoso y he descubierto que son toda la verdad y que revelan muchos misterios, como los misterios del plan de gestión de 6.000 años de Dios y la verdad oculta sobre las tres etapas de la obra, los misterios sobre la encarnación de Dios, la verdadera historia de la Biblia, y mucho más. La confusión y las dificultades que he enfrentado en los muchos años que llevo creyendo en el Señor se resolvieron por medio de las palabras de Dios Todopoderoso. Cuanto más leo las palabras de Dios, más siento que son las declaraciones del Espíritu Santo, que son la voz de Dios. ¡Creo firmemente que Dios Todopoderoso es el Señor Jesús retornado, y que el Señor está apareciendo ante nosotros! Hermano Li, hermano Wang, Dios Todopoderoso y el Señor Jesús son el mismo Dios. ¡Creer en Dios Todopoderoso significa darle la bienvenida a la llegada del Señor! Pensémoslo. Cuando el Señor Jesús vino a obrar, muchas personas dejaron el templo para seguirlo. En ese momento, sin duda hubo mucha gente que las juzgó y dijo que habían traicionado a Jehová Dios y que eran culpables de apostasía. Ahora todos sabemos que, aunque la obra de redención del Señor Jesús fue diferente de la obra de dictar la ley de Jehová Dios, y que el nombre de Dios también cambió, el Señor Jesús y Jehová Dios son el único y mismo Dios. Creer en el Señor Jesús no es traicionar a Jehová Dios, sino que significa ir al compás de los pasos de Dios y obtener Su salvación. De hecho, los que creían en Jehová Dios pero no siguieron al Señor Jesús eran los que en verdad estaban abandonando a Dios y traicionándolo. Lo mismo sucede hoy. Aunque la obra de juicio de los últimos días de Dios Todopoderoso no es la misma que la obra de redención del Señor Jesús, y el nombre de Dios ha cambiado, Dios Todopoderoso y el Señor Jesús son el único y mismo Dios. Esto es un hecho innegable. En la Era de la Gracia, la obra de redención del Señor Jesús solo perdonó los pecados del hombre, pero no lo absolvió de su carácter satánico y su naturaleza pecaminosa, para salvarlo plenamente, hacer que rechace la influencia de Satanás y que sea ganado por Dios. Claramente, estas dos etapas de la obra son complementarias, están estrechamente relacionadas y se profundizan a medida que avanzan. Esto realmente lo hace un mismo Dios. Que yo crea en Dios Todopoderoso no implica que traicione al Señor Jesús. Se trata de ir al compás de los pasos del Cordero. Si solo creemos en el Señor Jesús y nos rehusamos a seguir a Dios Todopoderoso, no solo seremos iguales que los fariseos que solo creían en Jehová Dios y rechazaron al Señor Jesús, y perdieron así la salvación de Dios, sino que además sufriremos el castigo de Dios. ¡Solo eso es oponerse al Señor y traicionarlo de verdad! ¿No les parece?”

Cuando Li Yang me escuchó decir esto, se puso muy incómodo, y Wang Jun trató de calmar los ánimos diciendo: “Anciano Zhang, el pastor Li te está dando este consejo porque se siente responsable de tu vida y teme que puedas tomar la senda equivocada. Han creído en el Señor durante muchos años y lo han servido juntos. Durante estos años, no ha sido fácil superar todos estos altibajos. Eres un anciano de nuestra iglesia y has dado mucho por la obra de la iglesia. Todos nuestros hermanos y hermanas te respetan y confían en ti, ¡pero que abandones la iglesia y creas en Dios Todopoderoso ha sido una enorme decepción para ellos! Anciano Zhang, por favor, ¡vuelve pronto!”

Li Yang aprovechó la oportunidad, intentando engatusarme, y dijo: “El hermano Yang tiene razón. Has trabajado duramente todos estos años. ¿Cómo puedes desperdiciar de manera tan displicente el prestigio y el estatus que has logrado en la iglesia? ¡Es una pena! Regresa ahora. ¡Todos están esperando que vuelvas! Nuestra iglesia ha establecido una residencia de retiro; nos hemos contactado con iglesias del exterior que nos proveen asistencia financiera. Si regresas, te facilitaremos un auto de inmediato. Si quisieras gestionar la residencia de retiro o la iglesia, o continuar a cargo de las finanzas de la iglesia, es decisión tuya. Lo que sea que quieras hacer, está bien”. Cuanto más los escuchaba, más sentía que había algo raro. Lo que decían no sonaba para nada como algo que dirían creyentes en el Señor. Me vino a la mente la tentación por parte del diablo, Satanás, al Señor Jesús, tal como lo narra la Biblia: “Otra vez el diablo le llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrándote me adoras” (Mateo 4:8-9). Todas esas cosas que estaban diciendo, ¿no producían exactamente la misma sensación y no tenían el mismo tono de lo que dijo Satanás? ¿No fue esto una tentación de Satanás? Su objetivo al atraerme con fama, estatus y riqueza fue hacer que yo diera la espalda al camino verdadero y traicionara a Dios Todopoderoso. ¡Era una trampa de Satanás! Había creído en Dios por más de diez años y finalmente había recibido el regreso del Señor. No podía caer en la trampa de Satanás ahora porque, de lo contrario, lo lamentaría toda la vida. Entonces me di cuenta de que Dios me estaba conduciendo y guiando para que pudiera reconocer su astuto plan. Pensando en esto, afirmé con seriedad: “¿Acaso no he creído en el Señor estos años con la esperanza de recibir Su regreso? Ahora que Él ha regresado, mi única opción es ir con Dios. Dejen de intentar persuadirme. No volveré a la religión”.

En ese momento, mi hija me dijo entre lágrimas: “Papá, ¡por favor, escúchanos! Mamá murió hace poco y ya estamos sufriendo bastante. Si sigues creyendo en el Relámpago Oriental, ¿cómo enfrentaremos a los hermanos y hermanas de nuestra iglesia en el futuro? ¡Nuestros hermanos y hermanas nos abandonarán!” Al ver a mis hijos desbordados de llano, el corazón se me llenó de dolor y sufrimiento. Pensé en lo tristes que estaban porque acababan de perder a su madre y cómo se reirían de ellos y los abandonarían a causa de mi fe en Dios Todopoderoso. Realmente no tuve corazón para dejar que siguieran sufriendo. Sentí un profundo conflicto en mi interior: Si aceptaba las condiciones establecidas por Li Yang y Wang Jun para regresar a la religión, mi familia podría vivir en armonía; si no seguía la última encarnación de Dios que ha venido entre los hombres para salvar a la humanidad, eso sería traicionar a Dios y perdería la oportunidad de recibir la salvación. Me encontraba en un dilema sobre qué elegir. En medio de este dolor, lo único que pude hacer fue clamar a Dios en silencio: “¡Oh, Dios! Estoy entre la espada y la pared y mi corazón es débil. Te ruego que me des fe y fortaleza para que pueda liberarme de sus perturbaciones y lograr determinación en mi fe para seguirte”. Después de orar, pensé en algunas de las palabras de Dios que había leído unos días antes: “Debéis estar despiertos y esperando en cada momento, y debéis orar más delante de Mí. Debéis reconocer las diversas tramas y argucias engañosas de Satanás, conocer el espíritu, conocer a la gente y ser capaces de discernir todo tipo de personas, asuntos y cosas […]. Los muchos horribles rasgos de Satanás son colocados delante de vosotros; ¿os detenéis y retrocedéis, u os levantáis y camináis hacia adelante confiando en Mí? ¡Expón a fondo los rasgos corruptos y feos de Satanás, no escatimes sentimientos y no muestres misericordia! ¡Lucha contra Satanás hasta la muerte!” (‘Capítulo 17’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”). Las palabras de Dios Todopoderoso me dieron fortaleza y sirvieron de recordatorio de que debo aprender a tener discernimiento. Lo que había enfrentado ese día estaba plagado de los engaños y las trampas de Satanás. Usaron el estatus, el dinero y mis propias emociones para tentarme y atacarme, lo que perturbó mi corazón con el propósito de hacerme traicionar a Dios. ¡De ninguna manera podía caer en la trampa de Satanás ni ser presa de sus trucos! Así pues, les dije a mis hijos: “Xiaoyan, Dayong, lo he estudiado y tengo claridad, Dios Todopoderoso es el Dios verdadero, y sus palabras y su obra son la verdad y el camino verdadero. Durante tantos años hemos anhelado el regreso del Señor y hoy hemos encontrado las huellas de Dios y el camino verdadero. Nada es más valioso que esto. No podemos renunciar al camino verdadero simplemente porque temamos que los demás nos abandonen. Si nos abandonan, si ya no nos quieren, no hay nada que temer. La gente puede seguir viviendo aunque los demás les den la espalda; pero si creemos en Dios y no buscamos ni estudiamos el camino verdadero, si nos perdemos la oportunidad de ser arrebatados por el Señor y la obra de Dios en los últimos días nos abandona y nos elimina, estaremos arruinados. Sin duda, ¡enfrentaremos el desastre y seremos castigados! ¿Qué sentido tendría nuestra vida entonces? Xiaoyan, Dayong, ustedes no lo entienden. Si pudieran estudiar la obra de Dios Todopoderoso con seriedad, reconocerían que Él es el Señor Jesús retornado”. Cuando Lin Yang y Wang Jun vieron lo seguro que estaba en mis creencias, no pudieron más que marcharse frustrados e impotentes.

Unos días más tarde, Li Yang y Wang Jun volvieron a mi casa. Esta vez, no me instaron a regresar a la iglesia, sino que, en cambio, usaron el matrimonio para tentarme. Li Yang dijo: “¡Hermano Zhang! Tu esposa falleció, tu hija se ha casado y tu hijo no está en casa. Estás solo. Realmente deberías tener a alguien aquí que te cocine. La hermana Wang de nuestra iglesia ahora también está soltera, y está en una posición bastante buena. Nuestra iglesia puede ayudarlos a formar pareja, y así podrán servir al Señor juntos. ¿Qué te parece? Deberías pensarlo un poco más. Nuestros hermanos y hermanas de la iglesia están orando por ti y esperan que regreses pronto. ¡No debes seguir ese camino hacia la oscuridad!” La hermana Wang me llamó esa tarde y, durante la conversación, todo el tiempo me instó a volver a la iglesia. También me dijo que si estaba corto de dinero para el casamiento de mi hijo y necesitaba unos 100.000 o 200.000 yuanes, no tenía más que decirlo… Al oírla decir esto y recordar que la hermana Wang siempre había sido buena con mi familia y a menudo se había preocupado por mi hija, me sentí profundamente agradecido con ella. Me sentí contrariado pues sabía que la hermana Wang había venido a aconsejarme porque tiene un corazón bondadoso y en verdad no quería decir nada que pudiera herirla, así que, con pesar, le dije: “Hermana Wang, sé que siempre te has preocupado por mi familia y te lo agradezco”. Una vez concluida la comunicación, sentí que una batalla se libraba en mi interior. Siempre había respetado a la hermana Wang, pero hoy había herido sus sentimientos, ¡y me sentía muy mal por eso! Sin embargo, fue la protección de Dios la que me salvó de dejarme atraer por sus palabras y traicionar a Dios Todopoderoso.

Un día, estaba trabajando en los campos cuando el pastor Li me encontró y dijo: “Hermano Zhang, aunque no pienses en ti mismo, tienes que pensar en tus hijos. Dayong acaba de comprometerse y toda la familia de su prometida cree en el Señor. Si ellos se enteran de que tú crees en Dios Todopoderoso, ¿seguirían dejándola casarse con alguien de tu familia? ¿No sería eso desastroso para los planes de matrimonio de Dayong? Debes pensarlo mejor”. Cuando escuché lo que el pastor Li decía, pensé: “A fin de lograr que vuelva a la iglesia, están usando incluso el matrimonio de mi hijo para amenazarme. ¿Qué tiene que ver que haya aceptado la obra de Dios de los últimos días con que mi hijo se case? Es más, mi hijo y su prometida están muy enamorados, ¿por qué no se casarían simplemente porque yo crea en Dios Todopoderoso?” Así pues, le respondí con mucha calma: “Si mi hijo se casa o no, está en manos de Dios, y eso no tiene nada que ver con que yo crea en Dios Todopoderoso. Como he concluido que Dios Todopoderoso es el Señor Jesús retornado, lo seguiré hasta el fin. Es posible que mis hijos todavía no lo tengan claro y en ocasiones tenemos desacuerdos, pero algún día me entenderán”.

Un día, fui al taller de soldadura eléctrica de mi hijo y vi que había estado en la cama todo el día en lugar de trabajar; eso me desconcertó y le pregunté qué pasaba. Parecía deprimido y respondió en voz baja: “Papá, mi prometida llamó y dijo que si tú estás decidido a creer en el Relámpago Oriental, no se casará conmigo”. Oír esto realmente me dejó consternado y me enfadó, y pensé: “Li Yang y los demás detestan que yo crea en Dios Todopoderoso y ya es suficiente con que me ataquen a mí solo. ¿Cómo pudieron usar algo tan importante como el casamiento de mi hijo para amenazarme?” Al ver a mi hijo tan abatido, me sentí muy mal. Se me llenaron los ojos de lágrimas. Mi hijo continuó y dijo: “También dice que si tú no regresas a la iglesia, si yo todavía quiero casarme, tendría que hacerle tres promesas. Primero, tendría que poner fin a nuestra relación de padre e hijo. Segundo, yo no podría cuidarte en la vejez. Tercero, tendría que cortar todo tipo de vínculo familiar contigo. Papá, por favor, regresa a la iglesia por el bien de nuestra familia”. Las palabras de mi hijo me perforaron el corazón como un cuchillo. Pensé: “Por el solo hecho de creer en el camino verdadero, han obligado a mi hijo a cortar la relación conmigo. ¿Por qué es tan difícil creer en el camino verdadero?” Contuve las lágrimas y le dije a mi hijo: “Hijo, debo creer en Dios Todopoderoso y acepto las exigencias de tu prometida. A partir de ahora, ya no te involucraré en esto. Vivan felices juntos”. Después di la vuelta y salí del taller, pero mientras caminaba por la calle, ya no pude contener las lágrimas. Una vez que llegué a casa, me arrodillé en el piso y clamé con fuerza: “¡Oh, Dios Todopoderoso! ¡Estoy sufriendo tanto! ¡Oh, Dios! Sé que este es el camino verdadero y que Tú has venido y no puedo no seguirte. Pero desde que acepté Tu obra de los últimos días, la gente me ha hostigado y, ahora, mi hijo incluso quiere poner fin a nuestra relación de padre e hijo. ¡Oh, Dios! Mi estatura es muy pequeña y simplemente no puedo superar esto solo. Te pido que me guíes y me des fe, para que pueda mantenerme firme…” Después de orar, abrí mi libro de himnos y leí este himno de las palabras de Dios: “Cuando te enfrentes a sufrimientos debes ser capaz de no considerar la carne ni quejarte contra Dios. Cuando Él se esconde de ti, debes ser capaz de tener la fe para seguirlo, para mantener tu amor anterior sin permitir que flaquee o desaparezca. Independientemente de lo que Dios haga, debes respetar Su designio, y estar más dispuesto a maldecir tu propia carne que a quejarte contra Él. Cuando te enfrentas a pruebas debes satisfacer a Dios, a pesar de cualquier reticencia a deshacerte de algo que amas o del llanto amargo. Sólo esto puede llamarse amor y fe verdaderos” (‘Cómo ser perfeccionado’ en “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”). Mientras leía las palabras de Dios, sentí que Él me consolaba y me alentaba, dándome fe y permitiéndome comprender Su voluntad: Dios espera que confíe en Él, que mantenga la fe en Él y que no lo traicione, sin importar el entorno adverso o las pruebas que deba atravesar. Pensé en los compañeros de mi antigua iglesia que constantemente habían venido a hostigarme y a presionarme cada vez más y, sin embargo, toda vez que estaba sumido en el sufrimiento, siempre y cuando orara a Dios y confiara en Él sinceramente, Sus palabras siempre me esclarecían y me guiaban, dándome fortaleza y señalándome el camino de práctica. No estaba solo después de todo, ya que Dios siempre estaba a mi lado. En ese momento, mi corazón recuperó la fortaleza y me sentí dispuesto a soportar el dolor y a abandonar las cosas que más atesoraba para satisfacer a Dios: de ninguna manera iba a traicionar a Dios y volver.

Al día siguiente, las hermanas Gao y Zhao de la Iglesia de Dios Todopoderoso vinieron a mi casa, y les conté lo que había sucedido en los últimos días. “Hermano, ¿cómo te sientes con estas cosas que te han ocurrido?”, preguntó la hermana Gao. Pensé por un momento y le respondí: “Al principio, pensé que el pastor Li y los demás actuaban así por mi bien, aunque no habían estudiado la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días y no entendían. Pero jamás habría imaginado que utilizarían algo tan importante como el casamiento de mi hijo para amenazarme. Me cuesta muchísimo entenderlo”. La hermana Zhao entonces dijo: “Hermano, ¿qué te parece si leemos un pasaje de las palabras de Dios? Dios Todopoderoso dijo: ‘En cada paso de la obra que Dios hace en las personas, externamente parece que se producen interacciones entre las personas, como nacidas de disposiciones humanas, o de la interferencia humana. Sin embargo, detrás de bambalinas, cada etapa de la obra, y todo lo que acontece, es una apuesta hecha por Satanás delante de Dios, y exige que las personas se mantengan firmes en su testimonio de Dios. Mira cuando Job fue probado, por ejemplo: detrás de la escena, Satanás estaba haciendo una apuesta con Dios, y lo que aconteció a Job fue obra de los hombres, y la interferencia de estos. Detrás de cada paso que Dios hace en vosotros está la apuesta de Satanás con Él, detrás de todo ello hay una batalla. […] Todo lo que las personas hacen requiere que paguen un determinado precio en sus esfuerzos. Sin dificultades reales no pueden satisfacer a Dios; ni siquiera se acercan a ello, ¡y sólo están repitiendo eslóganes vacíos!’ (‘Solo amar a Dios es realmente creer en Él’ en “La Palabra manifestada en carne”). Las palabras de Dios revelan la verdadera naturaleza de la batalla que se está librando en el mundo espiritual. Cuando nos enfrentamos a cosas como esas, a simple vista parece que los líderes religiosos nos están hostigando, pero, en realidad, se está librando una batalla en el mundo espiritual y Satanás está compitiendo con Dios por el hombre. En realidad, muchos líderes de denominaciones religiosas en el fondo reconocen que las palabras expresadas por Dios Todopoderoso son la verdad, pero como la obra de juicio por medio de las palabras que Dios realiza en los últimos días está tan alejada de sus propios conceptos e imaginaciones, y destruye su sueño de simplemente ser bendecidos y arrebatados a los cielos, se oponen y se rehúsan con obstinación a aceptar la nueva obra de Dios. Además, temen que si más gente acepta la obra de Dios Todopoderoso, perderán su estatus y su medio de vida, así que hacen todo lo posible por forzar a las personas y evitar que se vuelvan hacia Dios Todopoderoso, haciendo que abandonen el camino verdadero y traicionen a Dios. De hecho, son la personificación de Satanás en el mundo espiritual y, en realidad, cuando impiden que las personas se vuelvan hacia Dios, ese es Satanás que intenta devorar a la gente. Siempre y cuando podamos discernir la intención y la motivación detrás de sus actos y su conducta, podremos entender completamente su esencia. Cuando Job estaba atravesando las pruebas, los ojos físicos de las personas les decían que había ladrones que se estaban llevando los bienes de Job, pero en el mundo espiritual Satanás y Dios estaban haciendo una apuesta. En ese momento, aunque Job no era consciente de que se estaba desarrollando una apuesta en el mundo espiritual, él eligió padecer todo ese sufrimiento e, incluso, maldecir el día en que nació, en lugar de culpar a Dios. De todos modos, exaltó el nombre de Jehová y se mantuvo firme en el testimonio de Dios, y humilló así al diablo Satanás y recibió el elogio de Dios. Ahora, al ser asediados por Satanás, aunque hemos sufrido el dolor de la coacción y el abandono y hemos perdido los placeres transitorios de la carne, hemos permanecido en el camino verdadero, nos hemos mantenido firmes en el testimonio de Dios y hemos recibido su elogio. ¡El sufrimiento que hemos padecido de verdad valió la pena!” Al oír las palabras de Dios Todopoderoso y las enseñanzas de la hermana, mi corazón se esclareció y dije: “Sí, antes era ignorante y no había comprendido completamente la esencia de los compañeros de mi antigua iglesia. Pensaba que actuaban así por mi bien. Recién hoy entiendo que son el Satanás de la vida real. Gracias a estas enseñanzas, ahora comprendo mejor la verdadera situación de la batalla del mundo espiritual. Si bien todavía no entiendo la verdad y hay ciertas cosas que aún no comprendo totalmente, a través de este proceso he experimentado personalmente que Dios me guía y me protege, y todo esto ha sido la bendición de Dios hacia mí”. Las hermanas entonces dijeron con alegría: “Así es, ¡gracias a Dios! Si ellos vuelven a hostigarte, ora más, ¡y podrás vencer a Satanás apoyándote en Dios!” Lleno de fe, asentí con la cabeza.

Una mañana, algunos compañeros de mi antigua iglesia volvieron a llamar, y me apresuré a rogar a Dios en mi corazón para que me diera fe, sabiduría y valor. El pastor Li inmediatamente me amenazó: “Hermano Zhang, si no dejas el Relámpago Oriental, nuestra iglesia te abandonará y no permitirá que tengas más contacto con nuestros hermanos y hermanas”. Le dije: “Pueden abandonarme si quieren, pero espero que puedas hacerte responsable de las vidas de los más de mil hermanos y hermanas de la iglesia. Quizás tú no aceptes que el Señor ha regresado, pero no intentes impedir que los hermanos y hermanas estudien y acepten el camino verdadero. Mira cómo está la iglesia hoy: los hermanos y las hermanas se sienten débiles y desanimados. Algunos se han sido en busca de trabajo a otro lugar y otros han abandonado la iglesia y ya no creen en el Señor, y hay muchos casos de personas poseídas por demonios. Está claro que la iglesia ha perdido el cuidado y la protección del Señor. Además, mira lo que pasa con nosotros, los predicadores: no existe ni una pizca de nueva luz en nuestros sermones; predicamos las mismas cosas de siempre y los hermanos y hermanas simplemente no reciben provisión. ¿No vale la pena reflexionar y pensar en profundidad sobre esto? ¿No vale la pena que encontremos la verdad de este asunto?” Dicho esto, se me agitó el corazón y les dije con sinceridad: “Todos nosotros somos los colaboradores principales de la iglesia, y sería conveniente que pensáramos en esto por un momento: hablamos de pastorear el rebaño del Señor todo el tiempo, pero Él ha regresado para realizar una obra nueva y expresar nuevas palabras, y sin embargo no lo buscamos ni lo investigamos en lo más mínimo, ni guiamos a nuestros hermanos y hermanas para que acepten el riego y el alimento de las palabras de Dios. En cambio, les impedimos que estudien el camino verdadero de todas las formas posibles. Al hacer esto, ¿no estamos haciendo que nuestros hermanos y hermanas mueran de sed y agotamiento al mantenerlos atados a la religión? Las personas que son capaces de eso, ¿son siervos buenos o malos? ¿Alguna vez pensaron en cuáles serán las consecuencias de tales actos?” En ese momento, el pastor Li dijo con exasperación: “Hemos venido a tu casa a decirte esto hoy porque queremos lo mejor para ti, ¡pero tú, en cambio, quieres darnos lecciones!” Hablando con la fuerza de la justicia, les dije: “Han venido una y otra vez para hostigarme, sabiendo muy bien que la Iglesia de Dios Todopoderoso es poseedora de la verdad, pero ustedes no me permiten aceptarla ni obtener la vida. ¿Esta es su idea de ‘querer lo mejor’? Han difundido rumores sobre mí, sembrado la discordia entre mis hijos y yo, y han hecho que mi hijo pusiera fin a nuestra relación de padre e hijo. ¿Es ese el amor del que hablan? ¿De verdad han querido lo mejor para mí al urdir todas estas intrigas o tienen alguna motivación oculta?” Al oírme hablar así, la expresión de Li Yang cambió de repente, y me gritó con ira: “¡No sabes lo que es mejor para ti!” Yo le repliqué: “Sigamos por caminos separados de aquí en más. Dios es responsable de mi vida, ¡no hace falta que ustedes se preocupen por ella!” Al oírme decir esto, Li Yang y los demás se marcharon, abatidos. A partir de ese día, nadie volvió a hostigarme.

Tras haber experimentado esta batalla spiritual, logré adquirir cierto discernimiento sobre los trucos de Satanás, y también alcancé un conocimiento profundo de la esencia contraria a Dios de los líderes del mundo religioso. Ya no volví a estar limitado por las fuerzas malignas de la religión, ¡y finalmente fui libre y liberado para seguir a Dios Todopoderoso!

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