b. Cómo hace Dios la obra del juicio y qué resultados puede obtener esta obra

Palabras de Dios Todopoderoso de los últimos días

Cristo de los últimos días usa una variedad de verdades para enseñar al hombre, para dejar la sustancia del hombre en evidencia y para diseccionar sus palabras y acciones. Estas palabras comprenden verdades diversas tales como el deber del hombre, cómo el hombre debe someterse a Dios, cómo debe ser leal a Dios, cómo debe vivir una humanidad normal, así como la sabiduría y el carácter de Dios. Todas estas palabras están dirigidas a la sustancia del hombre y a sus actitudes corruptas. En particular, las palabras que exponen cómo el hombre rechaza a Dios están incluso más dirigidas a que el hombre es esencialmente una personificación de Satanás y a que el hombre es esencialmente una fuerza hostil contra Dios. Al realizar Su obra de juicio, Dios no explica completamente la naturaleza del hombre en unas pocas palabras; desenmascara y poda a largo plazo. Todos estos métodos diferentes de desenmascaramiento y poda no pueden ser sustituidos por palabras corrientes; en cambio, la verdad que el hombre no posee en absoluto se usa para llevar a cabo esta obra de dejar en evidencia y podar. Solo los métodos de este tipo pueden llamarse juicio; solo el juicio de este tipo puede doblegar al hombre y convencerlo por completo respecto a Dios y, además, el hombre puede así obtener un conocimiento verdadero de Dios. Lo que la obra de juicio propicia es el entendimiento del hombre sobre el verdadero rostro de Dios y la verdad sobre su propia rebeldía. La obra de juicio le ha permitido al hombre obtener mucho entendimiento de las intenciones de Dios, mucho entendimiento del propósito de la obra de Dios y mucha comprensión de los misterios que es incapaz de entender. También le ha permitido al hombre entender y conocer su esencia corrupta y la raíz de su corrupción, así como descubrir su feo rostro. Estos efectos son todos propiciados por la obra de juicio, porque la esencia de esta obra es, en realidad, la obra de abrir la verdad, el camino y la vida de Dios a todos aquellos que tienen fe en Él. Esta obra es la obra de juicio realizada por Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cristo hace la obra del juicio con la verdad

En la Era del Reino, Dios usa las palabras para dar paso a la nueva era, para cambiar los medios por los cuales Él obra y para llevar a cabo la obra de toda la era. Este es el principio por el cual Dios obra en la Era de la Palabra. Él se hizo carne y habla desde diferentes perspectivas, posibilitando que el hombre vea realmente a Dios, quien es la Palabra manifestada en la carne, y que contemple Su sabiduría y Su maravilla. Dios obra de esta manera para lograr mejor los objetivos de conquistar a la gente, perfeccionarla y descartarla. Este es el verdadero significado del uso de las palabras para obrar en la Era de la Palabra. A través de las palabras, las personas llegan a conocer la obra de Dios, Su carácter, la sustancia del hombre y aquello en lo que el hombre debe entrar. A través de las palabras, se logra toda la obra que Dios desea llevar a cabo en la Era de la Palabra. A través de las palabras, las personas son reveladas, descartadas y probadas. Las personas han visto estas palabras, han oído estas palabras y han reconocido su existencia. Como resultado, han llegado a creer en la existencia de Dios, en Su omnipotencia y sabiduría, así como en el corazón de Dios dispuesto a amar y salvar al hombre. El término “palabras” puede ser corriente y sencillo, pero las palabras procedentes de la boca del Dios encarnado sacuden el universo: transforman el corazón de las personas, sus nociones y su antiguo carácter, así como la apariencia que el mundo entero solía tener. A lo largo de las eras, solo el Dios de la actualidad obra de esta manera, y solo Él habla así y salva al hombre de ese modo. A partir de este momento, el hombre vive bajo la guía de las palabras de Dios, entre el pastoreo y la provisión de Sus palabras; toda la gente vive en el mundo de las palabras de Dios, entre las maldiciones y bendiciones de Sus palabras, y la mayoría vive bajo el juicio y el castigo de estas. Todas estas palabras y esta obra son en aras de la salvación del hombre, en aras del cumplimiento de la voluntad de Dios y en aras de cambiar el aspecto original del mundo de la antigua creación. Dios creó el mundo utilizando palabras, guía a todas las personas en el universo utilizando palabras, las conquista y las salva utilizando palabras, y al final Él utilizará palabras para llevar a la totalidad del mundo antiguo a su fin, completando así todo Su plan de gestión. A lo largo de la Era del Reino, Dios usa las palabras para llevar a cabo Su obra y para lograr los resultados de Su obra. Él no obra maravillas ni hace milagros, sino que, simplemente, lleva a cabo Su obra a través de las palabras. Gracias a estas palabras, todas las personas son nutridas y provistas, y adquieren conocimiento y verdadera experiencia. En la Era de la Palabra, las personas han sido excepcionalmente bendecidas. No sufren ningún dolor físico y simplemente disfrutan de la abundante provisión de las palabras de Dios; sin necesidad de buscar o correr de un lado a otro ciegamente, en medio de su comodidad, ven la aparición de Dios, lo escuchan hablar con Su propia boca, reciben Su provisión y ven que lleva a cabo personalmente Su obra. Son cosas que las personas de épocas pasadas no pudieron disfrutar, y son bendiciones que nunca pudieron recibir.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La Era del Reino es la Era de la Palabra

Durante los últimos días, Dios ha venido principalmente para pronunciar Sus palabras. Él habla desde la perspectiva del Espíritu, desde la perspectiva del hombre y desde la de una tercera persona; habla de diferentes formas, usa una forma por un período, y usa estas formas de hablar para cambiar las nociones del hombre y eliminar la imagen del dios ilusorio de su corazón. Esta es la principal obra realizada por Dios. Como el hombre cree que cuando Dios venga sanará a los enfermos, echará fuera demonios, llevará a cabo milagros y le concederá bendiciones materiales, Él lleva a cabo esta etapa de la obra —la obra de castigo y juicio— con el fin de eliminar tales cosas de las nociones del hombre, de permitir que el hombre conozca la practicidad y la normalidad de Dios y de eliminar la imagen de Jesús tal como es en el corazón del hombre, permitiendo en su lugar que la nueva imagen de Dios ocupe su corazón. Una vez que la imagen de Dios en el hombre se hace vieja, pasa a ser un ídolo. Cuando Jesús vino y llevó a cabo esa etapa de la obra, no representó la totalidad de Dios. Llevó a cabo algunas señales y prodigios, dijo algunas palabras y al final fue crucificado. Representó una parte de Dios. No podía representar todo lo que es de Dios, sino que lo representó realizando una parte de Su obra. Eso se debe a que Dios es muy grande, maravilloso e insondable, y Él solo realiza una parte de Su obra en cada era. La obra llevada a cabo por Dios durante esta era es, principalmente, la provisión de las palabras de vida para el hombre, el desenmascaramiento de la esencia-naturaleza y el carácter corrupto del hombre, y la eliminación de las nociones religiosas, del pensamiento feudal, el pensamiento obsoleto y el conocimiento y la cultura. Todas estas cuestiones deben purificarse mediante el desenmascaramiento por parte de las palabras de Dios. En los últimos días, Él usa palabras, no señales y prodigios, para perfeccionar al hombre. Usa Sus palabras para revelar, juzgar, castigar y perfeccionar al hombre, para que en Sus palabras este llegue a ver la sabiduría y la belleza de Dios, y a entender Su carácter, y así, a través de las palabras de Dios, el hombre vea Sus hechos.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Conocimiento de la obra presente de Dios

De hecho, la obra que se está haciendo ahora es para hacer que las personas se rebelen contra Satanás y su antiguo antepasado. Todos los juicios por la palabra tienen como meta desenmascarar las actitudes corruptas de las personas y permitirles entender la esencia de la vida. Estos juicios repetidos les traspasan el corazón. Cada juicio está relacionado de manera directa con su porvenir y tiene la intención de herir sus corazones para que puedan desprenderse de todas esas cosas y de esa manera llegar a conocer la vida, conocer este mundo inmundo, conocer la sabiduría y omnipotencia de Dios y también conocer a la humanidad que Satanás ha corrompido. Cuanto más son así el castigo y el juicio, más se puede herir el corazón del hombre y más se puede despertar su espíritu. El objetivo de tal juicio es despertar los espíritus de las personas extremadamente corruptas y las más profundamente engañadas. El hombre no tiene espíritu, es decir, su espíritu murió hace mucho y no sabe que hay un cielo, no sabe que hay un Dios y ciertamente no sabe que está luchando en el abismo de la muerte; ¿cómo podría saber el hombre que está viviendo en este malvado infierno humano? ¿Cómo podría saber que este cadáver podrido suyo ha caído en el Hades de la muerte después de que fuera corrompido por Satanás? ¿Cómo podría saber que todas las cosas en la tierra ya hace mucho que han sido arruinadas por la humanidad y no pueden repararse? ¿Y cómo podría saber que el Creador ha venido a la tierra hoy y está buscando un grupo de personas corruptas a quienes Él pueda salvar? Aunque el hombre haya experimentado cada refinamiento y juicio posibles, su conciencia entumecida ha seguido sin conmoverse en absoluto y es virtualmente insensible. ¡Qué degenerado es el hombre! Aunque esta clase de juicio es como el cruel granizo que cae del cielo, este es el mayor beneficio para el hombre. Sin juzgar a las personas de esta manera, no se podría lograr el resultado y sería absolutamente imposible salvarlas del abismo de la miseria. Sin obrar de esta manera, sería muy difícil que las personas salieran del Hades porque sus corazones murieron hace mucho y sus espíritus hace mucho que fueron pisoteados por Satanás. Salvaros a vosotros, que os habéis hundido en lo más hondo de las profundidades de la degeneración, requiere llamaros denodadamente, juzgaros denodadamente y solo entonces se pueden despertar vuestros corazones congelados.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo los perfeccionados pueden vivir una vida significativa

Hoy Dios os juzga, os castiga y os condena, pero deberías saber que el propósito de tu condena es que te conozcas a ti mismo. Él condena, maldice, juzga y castiga para que te puedas conocer a ti mismo, para que tu carácter pueda cambiar y, más aún, para que puedas conocer tu valía y ver que todas las acciones de Dios son justas y de acuerdo con Su carácter y las necesidades de Su obra, que Él obra conforme a Su plan para la salvación del hombre, y que Él es el Dios justo que ama y salva al hombre, y que también lo juzga y lo castiga. Si solo sabes que eres de un estatus humilde, que eres corrupto y eres rebelde, pero no sabes que Dios pretende revelar Su salvación por medio del juicio y el castigo que Él impone en ti hoy, entonces no tienes manera de experimentar cosas, ni mucho menos eres capaz de continuar hacia delante. Dios no ha venido a derribar ni a destruir a las personas sino a juzgarlas, maldecirlas, castigarlas y salvarlas. Hasta que Su plan de gestión de 6 000 años llegue a su término —antes de que ponga de manifiesto el desenlace de cada categoría del hombre—, la obra de Dios en la tierra es por entero en aras de la salvación; el único propósito es hacer totalmente completos a aquellos que lo aman y llevarlos a rendirse bajo Su dominio. No importa cómo Dios salve a las personas, todo se logra haciéndoles romper con su antigua naturaleza satánica; es decir, Él las salva haciéndolas buscar la vida. Si ellas no buscan la vida, entonces no tendrán manera de aceptar la salvación de Dios. La salvación es la obra de Dios mismo y la búsqueda de vida es algo que el hombre debe tener con el fin de aceptar la salvación. A los ojos del hombre, la salvación es el amor de Dios y el amor de Dios no puede ser castigo, juicio y maldiciones; la salvación debe contener misericordia, benevolencia, además de palabras de consuelo y bendiciones ilimitadas otorgadas por Dios. Las personas creen que cuando Dios salva al hombre lo hace conmoviéndolo con Sus bendiciones y Su gracia, de tal modo que pueda conseguir que le entregue su corazón a Dios. Es decir, conmover al hombre es salvarlo. Esta clase de salvación es transaccional. Solo cuando Dios le conceda cien veces más, el hombre llegará a rendirse ante el nombre de Dios y de este modo enorgullecerá a Dios y le honrará. Esta no es la intención de Dios para la especie humana. Dios ha venido para obrar en la tierra con el fin de salvar a la humanidad corrupta, no hay falsedad en esto. Si no fuera este el caso, Él ciertamente no habría venido a hacer Su obra en persona. En el pasado, Su medio de salvación implicaba mostrar la máxima misericordia y benevolencia, tanto que le dio Su todo a Satanás a cambio de toda la humanidad. El presente no tiene nada que ver con el pasado: vuestra salvación de hoy ocurre en la época de los últimos días, cuando se ordena a cada uno según su tipo; el medio de vuestra salvación no es la misericordia ni la benevolencia, sino el castigo y el juicio para que la especie humana pueda ser salvada más plenamente. Así, todo lo que recibís es escarmiento, juicio y golpes despiadados, pero sabed que en estos golpes despiadados no hay el más mínimo castigo. Independientemente de lo severas que puedan ser Mis palabras, lo que cae sobre vosotros son solo unas cuantas palabras que podrían pareceros totalmente desalmadas y, sin importar cuán colérico pueda Yo estar, lo que viene sobre vosotros siguen siendo palabras de reproche y no tengo la intención de lastimaros ni daros muerte. ¿No es todo esto un hecho? Sabed esto hoy, ya sea un juicio justo o un refinamiento y castigo despiadados, todo es en aras de la salvación. Independientemente de si hoy cada uno será ordenado según su tipo o de si todos los tipos de personas serán revelados, el propósito de todas las palabras y la obra de Dios es salvar a aquellos que verdaderamente aman a Dios. El juicio justo se realiza con el fin de purificar al hombre, y el refinamiento despiadado con el de limpiarlo; tanto las palabras severas como la reprensión son para purificar y salvar.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Debes desprenderte de las bendiciones del estatus y entender la intención de Dios de traer la salvación al hombre

Dios realiza la obra de juicio y castigo para que el hombre pueda conocerle, y por el bien de Su testimonio. Sin Su juicio sobre el carácter corrupto del hombre, este no podría conocer Su carácter justo, que no debe ofenderse, ni podría transformar su viejo conocimiento de Dios en uno nuevo. Por el bien de Su testimonio y de Su gestión, Él hace pública Su totalidad, capacitando así al hombre para, por medio de Su aparición pública, lograr el conocimiento de Dios, ser transformado en su carácter y dar un resonante testimonio por Dios. El cambio en el carácter del hombre se logra a través de muchos tipos distintos de la obra de Dios; sin estos cambios en el carácter del hombre, este sería incapaz de dar testimonio de Dios y no podría ser conforme a Sus intenciones. El cambio en el carácter del hombre significa que se ha liberado de la atadura de Satanás y de la influencia de la oscuridad, y que se ha convertido de verdad en un modelo y un espécimen de la obra de Dios, que ha llegado a ser un testigo Suyo y alguien que es conforme a Sus intenciones. Hoy, el Dios encarnado ha venido a la tierra a hacer Su obra y exige que el hombre logre conocerle, someterse a Él y dar testimonio de Él; el hombre debe conocer la obra práctica y normal de Dios, debe someterse a todas Sus palabras y Su obra que no concuerdan con los conceptos del hombre, y debe dar testimonio de toda Su obra de salvación del hombre y de todos Sus hechos de conquista del hombre. Los que dan testimonio de Dios tienen que poseer un conocimiento de Él; solo este tipo de testimonio es preciso, práctico y el único que puede avergonzar a Satanás. Dios usa a aquellos que han llegado a conocerle pasando por Su juicio, Su castigo y Su poda, para que den testimonio de Él; Él usa a los que han sido corrompidos por Satanás para que den testimonio de Él; usa a aquellos cuyo carácter ha cambiado y que han obtenido así Sus bendiciones, para que den testimonio de Él. No necesita que el hombre lo alabe de palabra, ni necesita la alabanza y el testimonio de quienes son de la clase de Satanás, que no han sido salvados por Él. Solo aquellos que conocen a Dios están cualificados para dar testimonio de Él y solo aquellos cuyo carácter ha sido transformado también lo están. Dios no permitirá que el hombre cause vergüenza a Su nombre deliberadamente.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio por Él

En Su obra final de dar por concluida la era, el carácter de Dios es de castigo y juicio, en el que revela todo lo que es injusto, juzga públicamente a la miríada de pueblos y perfecciona a aquellos que le aman sinceramente. Solo un carácter así puede concluir la era. Los últimos días ya han llegado. Todas las cosas se ordenan según su tipo y se dividen en diferentes categorías sobre la base de sus distintas cualidades. Este es precisamente el momento en el que Dios revela los finales y los destinos de las personas. Si estas no experimentan el castigo y el juicio, su rebeldía y su injusticia no se pueden dejar en evidencia. Solo mediante el juicio y castigo se pueden revelar los finales de todas las cosas. Las personas solo muestran lo que son realmente cuando las castigan y juzgan. El mal se clasificará en el mal, el bien en el bien, y toda la gente será ordenada según su tipo. A través del castigo y del juicio se revelarán los finales de todas las cosas, de forma que los malos sean castigados y los buenos recompensados, y la miríada de personas se rinda ante el dominio de Dios. Toda esta obra debe lograrse por medio del castigo y juicio justos. Como la corrupción de las personas ha alcanzado su punto culminante y su rebeldía es extremadamente grave, solo el carácter justo de Dios, que se compone principalmente de castigo y juicio y se pone de manifiesto durante los últimos días, puede totalmente transformar y hacer completas a las personas y revelar el mal, y de esta forma todos los injustos serán castigados con severidad. Por tanto, un carácter como este está impregnado del significado de la era. El carácter de Dios es puesto de manifiesto y desvelado en aras de la obra de cada nueva era. Dios no pone de manifiesto Su carácter de manera arbitraria y sin sentido. Suponed que, durante los últimos días de la revelación de los finales de las personas, Dios siguiera amándolas con misericordia y benevolencia infinitas y continuara siendo amoroso hacia ellas, sin someterlas a un juicio justo, sino demostrándoles indulgencia, paciencia y perdón, y las absolviera por muy graves que fueran sus pecados, sin un atisbo de juicio justo. ¿Cuándo concluiría entonces toda la gestión de Dios? ¿Cuándo podría un carácter así guiar a la gente al destino apropiado de la especie humana? Esto se puede asemejar a un juez que siempre es amoroso hacia las personas, un juez amoroso con una cara amable y un corazón benévolo, que ama a las personas sin importar qué crímenes hayan cometido y les muestra amor y tolerancia sin importar quiénes sean, ¿cuándo podría un juez tal alcanzar un veredicto justo? Durante los últimos días, solo el juicio justo puede ordenar a los seres humanos según su tipo y llevar a las personas a una nueva esfera. De esta forma, se pone fin a toda la era por medio del carácter justo de Dios de juicio y castigo.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La visión de la obra de Dios (3)

Aquellos que puedan permanecer firmes durante la obra del juicio y el castigo de Dios en los últimos días, es decir, durante la obra final de purificación, serán los que entrarán en el reposo final con Dios; por lo tanto, todos los que entren en el reposo se habrán librado de la influencia de Satanás y Dios los habrá ganado solo después de que hayan pasado por Su obra final de purificación. Estos humanos a los que Dios finalmente haya ganado entrarán en el reposo final. La esencia de la obra de castigo y juicio es que es en aras de purificar a la humanidad y en aras del día de reposo definitivo. De lo contrario, ningún miembro de la humanidad podrá ordenarse según su clase ni entrar en el reposo. Esta obra es el único camino de la humanidad para entrar en el reposo. Solo la obra de purificación de Dios purificará a los humanos de su injusticia y solo Su obra de castigo y juicio dejará en evidencia a aquellos elementos rebeldes entre la humanidad, distinguiendo de ese modo a los que pueden ser salvados de los que no y a aquellos que podrán permanecer de los que no. Cuando esta obra termine, todas aquellas personas que puedan permanecer serán purificadas y entrarán en un ámbito superior de humanidad en el que disfrutarán de una segunda vida humana más maravillosa sobre la tierra; en otras palabras, entrarán en el día del reposo de la humanidad y vivirán junto con Dios. Después de que aquellos que no puedan permanecer hayan sido castigados y juzgados, su verdadera forma de ser se expondrá por completo; después de esto todos serán destruidos y, al igual que Satanás, ya no se les permitirá sobrevivir sobre la tierra. La humanidad del futuro no incluirá ya a ninguna persona de ese tipo; tales personas no son aptas para entrar a la tierra del último reposo ni tampoco para entrar en el día del reposo que Dios y los humanos compartirán, porque son blanco del castigo, y son malvadas, no justas. Fueron redimidas una vez y también juzgadas y castigadas; una vez también fueron mano de obra para Dios. No obstante, cuando el día final venga, igualmente serán descartadas y destruidas debido a su maldad y debido a su rebeldía e incapacidad de curarse; nunca volverán a vivir en el mundo del futuro y tampoco vivirán entre la raza humana del futuro. Ya sean los espíritus de los muertos o personas que todavía viven en la carne, todos los malhechores y todos los que no han sido salvados serán destruidos cuando los santificados entre la humanidad entren en el reposo. En cuanto a estos espíritus y humanos malhechores o los espíritus de las personas justas y los que hagan justicia, sin importar en qué era estén, todos los que sean malvados serán destruidos y todos los que sean justos sobrevivirán. Que una persona o un espíritu reciba la salvación no se decide únicamente basándose en la obra de la era final, sino que se determina basándose en si ha resistido a Dios o se ha rebelado en Su contra. Las personas de la época anterior, que hicieron mal y no pudieron salvarse, sin duda serán blanco del castigo; las de la era actual que hagan el mal y no puedan salvarse, seguramente también serán blanco del castigo. Se categoriza a los humanos basándose en el bien y el mal, no por la era en la que vivan. Una vez así categorizados, no serán castigados ni recompensados de inmediato; más bien, Dios solo llevará a cabo Su obra de castigar el mal y recompensar el bien después de haber finalizado Su obra de conquista en los últimos días. De hecho, Él ha estado separando a los humanos según el bien y el mal desde que empezó a llevar a cabo Su obra de salvación de la humanidad. Es simplemente que Él recompensará a los justos y castigará a los malvados solo después de que Su obra se haya completado; no es que los vaya a separar en categorías una vez que se haya completado Su obra y después inmediatamente vaya a llevar a cabo Su tarea de castigar el mal y recompensar el bien. Más bien, esta tarea se realizará solo cuando Su obra haya finalizado por completo. Su obra última de castigar el mal y recompensar el bien tiene el solo propósito de purificar por completo a todos los humanos para que Él pueda llevar a una humanidad completamente santificada al reposo eterno. Esta etapa de Su obra es la más crucial. Es la etapa final de toda Su obra de gestión.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo

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