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72. Todo el camino en Tu compañía

I

Deambulo por el mundo,

desamparado y perdido en mí.

Despierto por Tus dulces palabras,

he visto la verdadera luz.

Acepto el juicio de Tus palabras.

La corrupción del hombre veo.

Reflexiono sobre mis actos,

veo la misma naturaleza en mí.

En Tu compañía no hay miedo de la intensa tormenta,

ni la soledad de la noche.

En Tu compañía no temo al peligro,

ni las dificultades del viaje.

Tras caminos escabrosos,

recibo la bella primavera.

II

Sucumbo arrepentido, agradecido por haber sido salvado.

La gran misericordia que mostraste,

me permite abrir mi camino.

A la distancia, me llaman Tus palabras.

Me proteges del peligro, estoy a salvo.

Me rebelo y te escondes y así caigo en un dolor infinito.

Cuando vuelvo, muestras Tu gracia, sonríes y me abrazas.

Cuando Satanás azota y hiere,

Tu cariño me sana y consuela.

Cuando caigo en las garras del mal,

compartes mi angustia y mi dolor.

Creo que el amanecer llegará, el cielo será azul.

En Tu compañía no hay miedo de la intensa tormenta,

ni la soledad de la noche.

En Tu compañía no temo al peligro,

ni las dificultades del viaje.

Tras caminos escabrosos,

recibo la bella primavera.

III

Tus palabras son mi vida, Señor.

Disfruto con ellas a diario.

Cuando Satanás me acecha,

Tus palabras me dan fuerza y sabiduría.

Cuando sufro o fracaso,

ellas me guían en las dificultades.

Si estoy deprimido o débil,

Tus palabras apoyan y amparan.

IV

Ante cualquier prueba, Tus palabras me hacen pisar fuerte.

Vivo y hablo contigo, no hay distancia entre nosotros.

En Tu compañía no hay miedo de la intensa tormenta,

ni la soledad de la noche.

En Tu compañía no temo al peligro,

ni las dificultades del viaje.

Tras caminos escabrosos,

recibo la bella primavera, la bella primavera.

En Tu compañía.

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