127 Quiero ser el confidente de Dios

¡Oh, Dios! Mi corazón anhela verte.

Aunque no puedo contemplar Tu rostro, 

mi corazón ora y se acerca a Ti a cada momento

y tus palabras me iluminan todos los días.

Sé que Tus palabras son la verdad, tan preciosas; 

vivir ante Ti es mi mayor bendición.

Veo que Tu justicia y Tu santidad son muy hermosas.

¡Oh, Dios! Quiero ser Tu confidente.


¡Oh, Dios! Sólo Tus palabras pueden cambiarme. 

Tus palabras revelan que la humanidad está tan profundamente corrompida, 

es tan arrogante y santurrona, está tan llena de caracteres satánicos.

Viendo Tu justicia, me inclino y te adoro.

Es Tu juicio y castigo lo que me salvaron.

Nunca más viviré de acuerdo con las filosofías satánicas.

Tu juicio es amor; es una bendición.

Yo obtengo la verdad, en mi corazón, y me enamoro de Ti.


¡Oh, Dios! Eres Tú quien me purifica y me salva, 

tan rebelde y corrupto que soy.

Hoy tengo la suerte de poder dar testimonio de Ti y servirte;

esta es Tu tremenda gracia y amor.

¡Quiero amarte sinceramente y ser Tu confidente,

exaltarte y dar testimonio de Ti para siempre, y servirte toda mi vida!

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