177 Hemos venido ante el trono

I

Hemos venido ante el trono de Dios,

por la gracia y misericordia de Dios.

Los santos demostraron su amor por Dios

y nunca dudaron de su sendero espiritual.

Creen con firmeza que

el verdadero y único Dios se ha encarnado.

Es la Cabeza del universo y lo gobierna todo.

El Espíritu lo ha confirmado, prueba infalible.

¡No, jamás puede cambiar!

¡Dios Todopoderoso! Hoy, nos has abierto los ojos.

El ciego ve, el lisiado camina, los leprosos se curan.

Has abierto una ventana celestial

para que veamos los secretos del mundo espiritual.

Tus palabras nos impregnan;

nos has salvado de nuestra corrupta humanidad de Satanás,

humanidad de Satanás.

Es Tu gran obra y misericordia.

¡Somos Tus testigos!

II

Humilde y escondido, has estado en silencio mucho tiempo.

Has resucitado y sufrido en la cruz.

Has vivido la alegría y la tristeza de una vida humana,

la adversidad y opresión.

Has sufrido el dolor del mundo humano,

olvidado por la era.

¡Dios encarnado es Dios mismo!

Nos has salvado del estercolero por la voluntad de Dios,

sostenidos en Tu mano derecha.

Nos das libremente Tu gracia.

Nos das libremente Tu gracia.

Has hecho muchos esfuerzos para

obrar Tu vida dentro nuestro,

y Tu sangre, sudor y lágrimas están en los santos.

Somos la razón de Tus esfuerzos interminables.

Somos el precio que Tú pagas.

¡Oh, Dios Todopoderoso! Por Tu amor y misericordia,

justicia y majestad, santidad y humildad,

todos te reverenciaremos y te alabaremos.

¡Para toda la eternidad!

III

Has completado todas las iglesias, la iglesia de Filadelfia.

Tu plan de seis mil años se ha completado.

Los santos te obedecen humildes ante Ti,

unidos por el espíritu y unidos por el amor

al origen, a la fuente de la vida.

El agua viva fluye sin cesar,

limpia y purga la inmundicia que asola

a la iglesia, de nuevo purifica Tu templo.

Dejamos que Dios reine en nuestro espíritu,

caminamos con Él, trascendemos,

superamos el mundo, nuestro espíritu vuela libre

gracias a que Dios Todopoderoso es el Rey.

Así que coopera con Dios, sirve junto a Él

y sé uno con Él para complacer Su voluntad,

Conviértete en un cuerpo santo espiritual.

¡Aplasta a Satanás y acaba con él! ¡Acaba con él!


Adaptado de ‘Capítulo 2’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

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