7. La diferencia entre las buenas obras externas y los cambios en el carácter

Las palabras relevantes de Dios:

Una transformación en el carácter se refiere, principalmente, a la transformación en la naturaleza de una persona. Las cosas inherentes a la naturaleza de una persona no pueden percibirse a partir de sus comportamientos externos. Están directamente relacionadas con el valor y el significado de la existencia de ese individuo, y con su perspectiva de la vida y sus valores; están relacionadas con las cosas en lo profundo de su alma y con su esencia. Si una persona no puede aceptar la verdad, no experimentará ninguna transformación en estos aspectos. Solo al experimentar el juicio y el castigo de las palabras de Dios y llegar a tener conocimiento de Dios pueden las personas entender realmente la verdad. Sus perspectivas sobre las cosas y sus puntos de vista sobre la existencia y los valores comienzan a cambiar. Sus opiniones sobre las cosas se alinean con la verdad y son coherentes con la palabra de Dios, y se vuelven capaces de someterse verdaderamente a Dios y de ser leales a Él en el desempeño de su deber. Solo esto es un cambio de carácter. En la actualidad, si las personas no pueden alcanzar un entendimiento de la verdad, aunque exteriormente hagan un poco de esfuerzo y sufran un poco de adversidad en el desempeño de su deber y puede que lleven a cabo los arreglos del trabajo de lo Alto y realicen algunas tareas simples, así como parezcan tener un poco de sumisión, cuando se encuentren con algo que no esté en consonancia con sus nociones, su rebeldía reaparecerá. Por ejemplo, cuando seas podado, discutirás e intentarás defenderte, y cuando ocurra un desastre natural o provocado por el hombre, te quejarás de Dios y refunfuñarás sobre Él. Esto revela que no eres una persona que se somete verdaderamente a Dios. Por tanto, ese poco de sumisión y cambios exteriores es solo un cambio de comportamiento; no llega a ser un cambio de carácter. Puede que seas capaz de correr mucho de un lado a otro, sufrir muchas adversidades y soportar una gran humillación; puede que te sientas muy cerca de Dios, y el Espíritu Santo puede que haga alguna obra en ti. Sin embargo, cuando Dios te pide que hagas algo que no se conforma a tus nociones, puedes negarte a someterte, poner excusas, rebelarte contra Dios y resistirte a Él, y en casos graves incluso cuestionarlo y oponerte a Él. ¡Este es un problema grave! Demuestra que todavía tienes una naturaleza que se resiste a Dios, que no entiendes realmente la verdad y que no has experimentado ninguna transformación en tu carácter-vida en absoluto.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Lo que se debe saber sobre el cambio de carácter

Sin importar cuántas buenas obras lleve a cabo una persona, no significa que posea las realidades-verdad. Practicar la verdad y actuar según los principios es lo que significa poseer las realidades-verdad. Temer a Dios y evitar el mal es lo que significa poseer las realidades-verdad. Algunas personas son entusiastas, pueden hablar sobre doctrina, observar los preceptos y hacer muchas cosas buenas, pero lo único que se puede decir de ellas es que poseen un poco de humanidad. Aquellos que pueden hablar sobre doctrina y siempre observan los preceptos no necesariamente pueden practicar la verdad. Aunque lo que dicen es correcto y suena a que no tiene problemas, no tienen nada que decir en lo que respecta a la esencia de la verdad. Por tanto, por mucha doctrina que alguien pueda decir, no significa que comprenda la verdad, y por mucha doctrina que entienda, no puede resolver ningún problema. Todos los teóricos religiosos pueden explicar la Biblia, pero al final, todos caen porque no aceptan nada de la verdad que Dios ha expresado. Las personas que han experimentado un cambio en su carácter son diferentes; han comprendido la verdad, poseen discernimiento en todos los asuntos, saben cómo actuar de acuerdo con las intenciones de Dios, con el principio-verdad, cómo hacer para satisfacer a Dios, y entienden la naturaleza de la corrupción que revelan. Cuando sus propias ideas y nociones se revelan, son capaces de discernir y rebelarse contra la carne. Así es como se manifiesta un cambio en el carácter. La principal manifestación de la gente que ha experimentado un cambio en el carácter es que las personas han llegado a comprender claramente la verdad, y cuando llevan a cabo las cosas, ponen en práctica la verdad con relativa precisión y su corrupción no se revela tan a menudo. Generalmente, aquellos cuyo carácter ha cambiado parecen ser particularmente razonables y tener discernimiento y, debido a su entendimiento de la verdad, no revelan tanta sentenciosidad ni arrogancia. Pueden desentrañar y discernir gran parte de la corrupción que se ha revelado en ellos, así que no dan pie a la arrogancia. Son capaces de tener una comprensión exacta de cuál es su lugar, qué deberían hacer a fin de que se los considere personas con razón, cómo acatar sus deberes, qué decir y qué no decir, así como qué decir y qué hacer a qué personas. Así pues, las personas cuyo carácter ha cambiado son relativamente razonables y solo tales personas viven verdaderamente una semejanza humana. Al entender la verdad, pueden hablar y contemplar los asuntos de acuerdo con la verdad, y en todo lo que hacen actúan con principios, no sujetas a la influencia de ninguna persona, acontecimiento o cosa, tienen su propio punto de vista y pueden mantener los principios-verdad. Su carácter es relativamente estable, no son cambiantes, e independientemente de las circunstancias en las que se encuentren, saben cómo hacer bien su deber y cómo actuar de una manera que satisfaga a Dios. Aquellos cuyo carácter ha cambiado no están centrados en qué hacer externamente para que los demás piensen bien de ellos; en su corazón tienen claro qué hacer para satisfacer a Dios. Por tanto, desde fuera puede parecer que no son tan entusiastas o que no han hecho muchas cosas importantes, pero todo lo que hacen tiene sentido, es valioso y da resultados reales. Aquellos cuyo carácter ha cambiado poseen sin duda muchas realidades-verdad y esto puede confirmarse por sus perspectivas sobre las cosas y sus principios de acción. Los que no han obtenido la verdad no han logrado absolutamente ningún cambio en su carácter-vida. ¿Cómo se logra exactamente una transformación de carácter? Satanás ha corrompido profundamente a los seres humanos, todos se oponen a Dios y todos tienen la naturaleza de resistirse a Dios. La salvación del hombre por parte de Dios significa convertir a aquellos que tienen la naturaleza de la resistencia a Dios y que pueden oponerse a Él en los que pueden someterse a Dios y temerlo. Esas son las personas cuyas actitudes han cambiado. No importa lo corrupta que sea una persona o cuántas actitudes corruptas posea, mientras pueda aceptar la verdad, aceptar el juicio y el castigo de Dios y aceptar diversas pruebas y refinamientos, tendrá una verdadera comprensión de Dios, y al mismo tiempo será capaz de ver claramente su propia esencia-naturaleza. Cuando se conozca verdaderamente a sí misma, será capaz de odiarse a sí misma y a Satanás, y estará dispuesta a rebelarse contra este y someterse por completo a Dios. Una vez que una persona tenga esta determinación, perseguirá la verdad. Cuando una persona tiene un conocimiento verdadero de Dios, cuando su carácter satánico ha sido purificado y las palabras de Dios se han arraigado en su interior, se han convertido en su vida y en la base de su existencia, cuando puede vivir según las palabras de Dios y ha cambiado completamente y se ha convertido en una persona nueva, entonces y solo entonces ha experimentado un cambio en el carácter-vida. Un cambio en el carácter no significa tener una humanidad madura y curtida ni que las personas parezcan tener un carácter más manso que antes: pasar de haber sido arrogantes anteriormente a ser capaces de hablar con razón ahora, o pasar de no haber escuchado a nadie antes a ser capaces de escuchar a los demás un poco ahora. No se puede decir que tales cambios externos sean cambios en el carácter. Por supuesto, los cambios en el carácter sí incluyen tales manifestaciones, pero el ingrediente fundamental es que la vida interior de una persona ha cambiado. Esto se debe enteramente a que las palabras de Dios y la verdad se han arraigado dentro de ella, han llegado a reinar en su interior y se han convertido en su vida. Su visión de las cosas también ha cambiado. Puede ver el mundo y a la humanidad con claridad. Puede desentrañar por completo cómo Satanás corrompe a la humanidad, cómo el gran dragón rojo se opone a Dios y cuál es su esencia. Puede odiar en su corazón al gran dragón rojo y a Satanás, y puede volverse completamente hacia Dios y seguirlo. Esto significa que su carácter-vida ha cambiado y ha sido ganada por Dios. Los cambios en el carácter-vida son fundamentales, mientras que los cambios en el comportamiento son superficiales. Solo aquellos que han logrado cambios en el carácter-vida son los que han obtenido la verdad, y solo ellos han sido ganados por Dios.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte

En el ámbito de la religión, muchas personas sufren bastante a lo largo de toda su vida: someten su cuerpo y cargan su cruz e, incluso, ¡siguen sufriendo y soportando incluso al borde de la muerte! Algunos siguen ayunando en la mañana de su muerte. Durante toda su vida se niegan a sí mismos buena comida y ropa, enfocándose solo en sufrir. Son capaces de someter su cuerpo y rebelarse contra su carne. Su espíritu para soportar el padecimiento es elogiable. Pero su mentalidad, sus nociones, su perspectiva mental y su vieja naturaleza no han sido podadas en absoluto. Carecen del verdadero conocimiento de sí mismos. Su imagen mental de Dios es la tradicional de un dios difuso. Su determinación de sufrir por Él procede de su fervor y de la buena personalidad de su humanidad. Aunque creen en Él, no lo conocen ni saben Sus intenciones. Simplemente trabajan y sufren ciegamente por Dios. No le dan ningún valor al discernimiento, se preocupan poco por cómo asegurarse de que su servicio cumpla realmente las intenciones de Dios y, menos aún, son conscientes de cómo lograr conocer a Dios. El Dios al que sirven no es Dios en Su imagen inherente, sino un Dios que han imaginado, un Dios del que han oído hablar o del que solamente han leído en leyendas escritas. Luego usan su fértil imaginación y su devoción para sufrir por Dios y emprender la obra de Dios que Él quiere llevar a cabo. Su servicio es demasiado impreciso, tanto que prácticamente ninguno de ellos es realmente capaz de servir conforme a las intenciones de Dios. Independientemente de con cuánto gusto sufran, su perspectiva original sobre el servicio y la imagen mental que tienen de Dios siguen inalteradas, porque no han pasado por el juicio, el castigo, el refinamiento y el perfeccionamiento de Dios ni nadie los ha guiado haciendo uso de la verdad. Aunque creen en Jesús el Salvador, ninguno de ellos ha visto jamás al Salvador. Solo lo conocen a través de leyendas y habladurías. En consecuencia, su servicio solo equivale a servir sin ton ni son, con los ojos cerrados, como un ciego que sirve a su propio padre. Al final, ¿qué puede lograrse con ese servicio? ¿Y quién lo aprobaría? De principio a fin, su servicio sigue siendo el mismo; solo reciben lecciones creadas por el hombre y basan su servicio únicamente en su naturalidad y sus propias preferencias. ¿Qué recompensa podría traer esto? Ni siquiera Pedro, quien vio a Jesús, sabía cómo servir conforme a las intenciones de Dios; solo llegó a saberlo al final, en su vejez. ¿Qué dice esto acerca de esos ciegos que no han experimentado la más mínima poda y que no han tenido a nadie que los guíe? ¿No es el servicio de muchos entre vosotros hoy como el de estas personas ciegas? Todos los que no han recibido juicio ni poda y no han cambiado, ¿acaso no son todos aquellos que no han sido conquistados por completo? ¿De qué sirven tales personas? Si tu mentalidad, tu conocimiento de la vida y tu conocimiento de Dios no muestran un cambio nuevo y en verdad no obtienes nada, ¡entonces nunca conseguirás ningún resultado en tu servicio! Sin una visión y un nuevo conocimiento de la obra de Dios, no eres conquistado. Tu seguimiento de Dios será entonces como el de aquellos que sufren y ayunan: ¡será de poco valor! ¡Digo que su servicio es fútil precisamente porque hay poco testimonio en lo que hacen! Esas personas sufren y pasan tiempo en prisión a lo largo de sus vidas, siempre son pacientes, siempre aman y siempre cargan con la cruz y el mundo los insulta y los rechaza; experimentan todo tipo de dificultades. Aunque son obedientes hasta el final, siguen sin ser conquistados y no pueden ofrecer testimonio de haber sido conquistados. Han sufrido mucho, pero en su interior no conocen en absoluto a Dios. No se ha podado nada de su vieja mentalidad, sus viejas nociones, sus prácticas religiosas, su conocimiento producido por el hombre ni su pensamiento humano. No hay ni una pizca de nuevo conocimiento en ellos. Ni un poco del conocimiento que tienen de Dios es verdadero o preciso. Han malinterpretado Sus intenciones. ¿Le sirve esto a Dios? Fuera cual fuera tu conocimiento de Dios en el pasado, si sigue siendo el mismo hoy y sigues basando tu conocimiento de Dios en tus propias nociones y pensamientos sin importar lo que Él haga, es decir, si no posees un conocimiento nuevo y verdadero de Dios, si no logras conocer la imagen y el carácter inherentes de Dios, si tu conocimiento de Dios sigue siendo guiado por un pensamiento feudal supersticioso y sigue siendo imaginaciones y nociones humanas, entonces no has sido conquistado. Las muchas palabras que ahora te digo tienen el fin de hacerte saber, de dejar que este conocimiento te lleve a un conocimiento nuevo y preciso. También tienen el fin de podar las viejas nociones y el viejo conocimiento que albergas, para que puedas adquirir nuevo conocimiento. Si verdaderamente comes y bebes Mis palabras, tu conocimiento cambiará considerablemente. Siempre que comas y bebas las palabras de Dios con un corazón sumiso, tu perspectiva cambiará por completo. Siempre que seas capaz de aceptar los repetidos castigos, tu vieja mentalidad cambiará poco a poco. Siempre que tu vieja mentalidad se sustituya totalmente con la nueva, tu práctica también cambiará en consecuencia. De esta manera, tu servicio será cada vez más preciso y podrá cumplir cada vez más las intenciones de Dios. Si puedes cambiar tu vida, tu conocimiento de la vida humana y tus muchas nociones sobre Dios, tu naturalidad disminuirá gradualmente. Esto, y nada menos que esto, es el efecto que se logra cuando Dios conquista a las personas; es el cambio que ocurre en las personas. Si, al creer en Dios, lo único que sabes es someter tu cuerpo, y soportar y sufrir, y no sabes si eso es correcto o incorrecto, y, mucho menos, en beneficio de quién lo haces, ¿cómo puede esta práctica llevar a un cambio?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La verdadera historia de la obra de conquista (3)

Hay algunos que a menudo hablan de boquilla sobre su deuda con Dios, pasan sus días con el ceño fruncido por la preocupación, adoptan un aire afectado y aparentan ser dignos de lástima. ¡Qué asco! Si les preguntaras: “¿Puedes decirme de qué manera estás en deuda con Dios?”, se quedarían sin palabras. Si eres leal a Dios, no hablarás de esto externamente, sino que demostrarás tu amor por Dios por medio de la práctica real y le orarás con un corazón sincero. ¡Todos los que solo cumplen con Dios de boquilla son unos hipócritas! Algunos, cada vez que oran, hablan de su deuda con Dios y comienzan a llorar, sea cuando sea, aunque no les conmueva el Espíritu Santo. Las personas como estas están poseídas por rituales religiosos y nociones; viven según tales rituales y nociones, siempre creyendo que esas acciones agradan a Dios y que Él favorece la piedad superficial o las lágrimas de tristeza. ¿Acaso pueden los que son así de absurdos llegar a nada? Con el fin de demostrar humildad, algunos fingen gentileza cuando hablan en presencia de los demás. Algunos son deliberadamente serviles en la presencia de otras personas y actúan como corderos sin una pizca de fuerza. ¿Es esta una forma de actuar propia del pueblo del reino? El pueblo del reino debe ser vivaz y libre, puro y abierto, honesto y adorable, así como vivir en un estado de libertad. Debe tener integridad y dignidad, así como ser capaz de mantenerse firme en su testimonio dondequiera que vaya; tales personas son amadas tanto por Dios como por el hombre. Los novatos en la fe tienen demasiadas prácticas externas; primero deben someterse a un período de ser podados y quebrantados. Tener fe interna en Dios no es algo que otros puedan ver, pero lo que hacen quienes la tienen cuenta con la aprobación de todos. Solo de tales personas se puede considerar que están viviendo la palabra de Dios. Si predicas el evangelio todos los días a varias personas con el fin de llevarlas a la salvación, pero al final sigues viviendo conforme a preceptos y doctrinas, no puedes traerle gloria a Dios. Tales personas son figuras religiosas, además de unos hipócritas. Cada vez que esas personas religiosas se juntan, puede que pregunten: “Hermana, ¿cómo has estado estos días?”. Ella contestaría: “Me siento en deuda con Dios y no soy capaz de satisfacer Sus intenciones”. Otro podría decir: “Yo también siento que estoy en deuda con Dios y que soy incapaz de satisfacerlo”. Estas pocas frases y palabras por sí solas expresan las cosas viles que hay en lo más profundo de ellos. Tales palabras son sumamente detestables y en extremo repugnantes. La naturaleza de tales personas se encuentra en oposición a Dios. Aquellos que se enfocan en la realidad comparten lo que tienen en mente, sea lo que sea, y lo hacen con el corazón abierto. No participan en ni una sola demostración de falsedad, sin mostrar tales cortesías ni cumplidos vacíos. Siempre son francos y no observan reglas seculares. Algunas personas tienen inclinación por las demostraciones externas, incluso hasta el punto de carecer por completo de razón. Cuando alguien canta, comienzan a bailar sin siquiera darse cuenta de que se les quema el arroz en la cazuela. Tales personas no son piadosas ni nobles y son demasiado frívolas. Todas estas son manifestaciones de la falta de realidad. Cuando algunas personas comparten sobre asuntos de la vida espiritual, aunque no hablan de deberle nada a Dios, en el fondo tienen un amor verdadero por Él. Tu sentimiento de deuda con Dios no tiene nada que ver con otras personas; estás en deuda con Dios, no con las personas. ¿De qué te sirve hablar constantemente de esto con los demás? Debes darle importancia a entrar en la realidad, no al fervor externo ni a las apariencias. ¿Qué representa el buen comportamiento externo de los seres humanos? Representa la carne; ni siquiera las mejores prácticas externas representan la vida y solo pueden mostrar tu propio temperamento individual. Las prácticas externas de la humanidad no pueden satisfacer las intenciones de Dios. Hablas constantemente de tu deuda con Dios; sin embargo, no puedes proveer de vida a los demás ni estimular su corazón amante de Dios. ¿Crees que estas acciones tuyas van a satisfacer a Dios? Sientes que la intención de Dios es que actúes de esta manera y que tus acciones son espirituales, ¡pero en realidad son todas absurdas! Crees que lo que te gusta a ti y lo que estás dispuesto a hacer son precisamente esas cosas en las que Dios se deleita. ¿Pueden representar a Dios tus gustos? ¿Puede representar a Dios la personalidad de una persona? Lo que te gusta a ti es precisamente lo que Dios detesta y tus hábitos son los que Dios desdeña. Si te sientes en deuda, entonces ve y ora ante Dios; no hay necesidad de hablar de esto con los demás. Si no oras ante Dios y en lugar de eso te exhibes constantemente en presencia de los demás, ¿puede esto satisfacer las intenciones de Dios? Si siempre haces las cosas de cara al exterior, esto quiere decir que eres vanidoso hasta el extremo. ¿Qué clase de personas son aquellas que solo tienen buenos comportamientos externos y están desprovistas de realidad? ¡Son fariseos hipócritas y figuras religiosas! Si no os desprendéis de vuestras prácticas externas y sois incapaces de hacer cambios, entonces los elementos de hipocresía en vosotros crecerán aún más. Cuantos más elementos de hipocresía tengáis, mayor será la resistencia hacia Dios. Al final, con toda seguridad, ¡tales personas serán descartadas!

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. En la fe, uno debe centrarse en la realidad; participar en rituales religiosos no es fe

Fragmentos de sermones y comunicaciones para referencia:

En el mundo religioso hay muchas personas devotas que dicen: “Hemos cambiado debido a nuestra fe en el Señor Jesús. Podemos gastarnos por el Señor, llevar a cabo obra por el Señor, soportar estar en prisión por el Señor y no negamos Su nombre. Podemos hacer muchas cosas virtuosas, contribuir con obras benéficas, donar y ayudar a los pobres. ¡Estos son grandes cambios! Así que estamos calificados para ser llevados al reino de los cielos”. ¿Qué piensas sobre estas palabras? ¿Tenéis discernimiento en lo que se refiere a estas palabras? ¿Qué significa ser purificado? ¿Crees que si tu comportamiento ha cambiado y haces buenas acciones entonces has sido purificado? Alguien dice: “He abandonado todo. Abandoné mi trabajo, a mi familia y los deseos de la carne para gastarme para Dios. ¿Es esto equivalente a ser purificado?”. Aunque has hecho todo esto, no es prueba sólida de que hayas sido purificado. Entonces, ¿cuál es el punto clave? ¿En qué aspecto puedes obtener la purificación que pueda considerarse una verdadera purificación? La purificación del carácter satánico que se resiste a Dios es una verdadera purificación. ¿Cuáles son las manifestaciones del carácter satánico que se resiste a Dios? Las manifestaciones más evidentes son la arrogancia de una persona, su engreimiento, santurronería y orgullo, además de su deshonestidad, traición, mentiras, engaño e hipocresía. Cuando estos caracteres satánicos ya no forman parte de una persona, entonces ha sido verdaderamente purificada. Hemos hablado anteriormente de que existen doce manifestaciones clave en el carácter satánico de un hombre, como considerarte la persona más honrada, dejar que las personas que están contigo prosperen y que aquellas que se resisten a ti, perezcan; pensar que sólo Dios es superior a ti, no someterte a nadie más, no tener consideración hacia los demás, crear un reino independiente una vez que tienes poder; querer ser el único que ejerce el poder y el señor de todas las cosas y decidir las cosas tú solo. Todas estas manifestaciones son caracteres satánicos. Estos caracteres satánicos deben ser purificados antes de que una persona experimente un cambio en su carácter de vida. Un cambio en el carácter de vida de una persona es un renacimiento porque su esencia ha cambiado. Antes, cuando se le otorgó poder, fue capaz de crear su propio reino independiente. Ahora, cuando se le otorga poder, sirve a Dios, da testimonio por Dios y se convierte en servidora de los elegidos de Dios. ¿No es esto un cambio auténtico? Antes, hacía alarde de sí misma en todas las situaciones y quería que otras personas tuvieran buena opinión de ella y la adorasen. Ahora, da testimonio por Dios en todas partes y no se jacta. Sin importar cómo la traten las personas, siente que está bien. Sin importar lo que comenten las personas sobre ella, siente que está bien. No le importa. Sólo se enfoca en ensalzar a Dios, en dar testimonio por Dios, ayuda a los demás a ganar una comprensión de Dios y ayuda a los demás a obedecer en Su presencia. ¿Acaso no es esto un cambio en el carácter de vida? “Trataré a los hermanos y hermanas con amor. Seré compasivo con los demás en todas las situaciones. No pensaré en mí y beneficiaré a otras personas. Ayudaré a otros a que avancen en la vida y cumpliré mis propias responsabilidades. Ayudaré a los demás a obtener la verdad y a entenderla”. ¡Esto es lo que significa amar a las personas como a ti mismo! Cuando se trata de Satanás, puedes distinguirlo, tener principios, trazar una línea de demarcación con él y revelar completamente sus vilezas para que el pueblo elegido de Dios se salve del daño que provoca. Esto es proteger al pueblo elegido de Dios y, aún más, es amar a los demás como a ti mismo. Además, deberías amar lo que Dios ama y aborrecer lo que Dios aborrece. Dios aborrece a los anticristos, a los espíritus malvados y a las personas impías. Eso significa que nosotros también tenemos que odiar a los anticristos, a los espíritus malvados y a las personas impías. Debemos permanecer del lado de Dios. No podemos transigir con ellos. Dios ama a aquellas personas a quienes quiere salvar y bendecir. En lo que se refiere a estas personas, debemos ser responsables, tratarlas con amor, ayudarlas, guiarlas, proveerlas y apoyarlas. ¿Acaso no es esto un cambio en el propio carácter de vida? Además, cuando has cometido algunas transgresiones o errores o descuidado los principios al hacer algo, puedes aceptar las críticas, los reproches, el trato y la poda de los hermanos y hermanas; puedes tratar todas estas cosas correctamente y recibirlas de Dios, no albergar odio y buscar la verdad para resolver tu propia corrupción. ¿No es esto un cambio en tu carácter de vida? Sí, lo es. […]

¿Puede el cambio en el propio comportamiento del que se habla en el mundo religioso representar un cambio en el carácter de vida? Todos dicen que no. ¿Por qué? La razón principal es porque la persona sigue resistiéndose a Dios. Ocurre igual que con los fariseos, que eran muy devotos por fuera. Oraban a menudo, explicaban las escrituras y seguían muy bien las normas de la ley. Podría decirse que, por fuera, eran irreprochables. Las personas eran incapaces de identificar algún defecto. Sin embargo, ¿por qué seguían siendo capaces de resistirse a Cristo y condenarlo? ¿Qué indica esto? Que, sin importar qué tan buenas parezcan ser las personas, si no tienen la verdad y, por tanto, no conocen a Dios, se resistirán a Él. Por fuera, eran muy buenas, pero ¿por qué no cuenta esto como un cambio en el carácter de vida? Se debe a que su carácter corrupto no cambió en lo absoluto y seguían siendo arrogantes, engreídas y, especialmente, santurronas. Creían en su propio conocimiento, en sus propias teorías y creían que tenían la mejor comprensión de las escrituras. Creían que entendían todo y que eran mejores que otras personas. Es por eso que se resistieron al Señor Jesús y lo condenaron cuando Él estaba predicando y llevando a cabo Su obra. Es por eso que, cuando el mundo religioso oye que Cristo de los últimos días ha expresado toda la verdad, lo condenan, a pesar de que saben que es la verdad.

Extracto de “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida”

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