X Palabras clásicas sobre la constitución, decretos administrativos y mandamientos de la Era del Reino

1. La obra que he planeado continúa hacia adelante sin un momento de tregua. Al haber entrado en la Era del Reino, y al haberos traído a Mi reino como Mi pueblo, tendré otras demandas que haceros; es decir, voy a empezar a promulgar ante vosotros la constitución con la que voy a gobernar esta era:

Puesto que vosotros os llamáis Mi pueblo, debéis ser capaces de glorificar Mi nombre, es decir, de mantenerse firme en el testimonio en medio del juicio. Si alguien intenta engañarme y ocultarme la verdad, o involucrarse en negociaciones vergonzosas a Mis espaldas, todas estas personas, sin excepción, serán expulsadas y se las echará de Mi casa a la espera de que Yo trate con ellas. Los que me han sido infieles y desobedientes en el pasado, y hoy en día se levantan de nuevo para juzgarme abiertamente, ellos también serán expulsados ​​de Mi casa. Aquellos quienes son Mi pueblo tienen que cuidar constantemente de Mis cargas, así como buscar conocer Mis palabras. Sólo a gente como esta Yo esclareceré, y ellos con seguridad vivirán bajo Mi guía y esclarecimiento, y nunca encontrarán castigo. Aquellos quienes fallen en cuidar de Mis cargas, se concentren en la planificación de su futuro, es decir, aquellos quienes no orienten sus obras a satisfacer Mi corazón, sino que más bien vivan pendientes de gorronear una limosna, estas criaturas que son como mendigos, me rehúso rotundamente a utilizarlas, porque desde el día en que nacieron no saben nada de lo que significa cuidar de Mis cargas. Son personas con un sentido anormal; gente como esta sufre de “desnutrición” del cerebro, y necesitan regresar a su casa para “alimentarse”. No tengo ningún uso para gente de este tipo. Entre Mi pueblo, se requerirá a todos que consideren conocerme como un deber obligatorio a ser cumplido hasta el final, como comer, vestirse y dormir, algo que nunca se olvida por un instante, por lo que al final conocerme se convierta en una destreza tan habitual como el comer, algo que tú haces sin esfuerzo, con una mano diestra. En cuanto a las palabras que hablo, cada una debe ser tomada con la mayor certeza y completamente asimilada; no puede haber medias tintas de indiferencia. Cualquiera que no preste atención a Mis palabras se considerará directamente Mi opositor; cualquiera que no coma Mis palabras, o que no busque conocerlas, será considerado como alguien que no me presta atención, y será directamente barrido fuera de la puerta de Mi casa. Porque, como ya he dicho en el pasado, lo que deseo no es una gran cantidad de personas, sino unos pocos elegidos. Si de un centenar de personas, sólo uno es capaz de conocerme a través de Mis palabras, entonces Yo estaré dispuesto a echar a todos los demás para centrarme en esclarecer e iluminar a esta única persona. De aquí se puede ver que no es necesariamente cierto que sólo mayores números puedan manifestarme, puedan vivirme. Lo que quiero es trigo (a pesar de que los granos puedan no estar llenos) y no cizaña (aun cuando los granos estén lo suficientemente llenos como para despertar admiración). En cuanto a los que no dan ninguna importancia a buscar, sino que se comportan como vagos, deben irse por su propia voluntad; no quiero verlos nunca más, para que no traigan desgracia a Mi nombre.

de ‘Capítulo 5’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

2. Yo pronuncio ahora los decretos administrativos de Mi reino: todas las cosas están dentro de Mi juicio, dentro de Mi justicia, dentro de Mi majestad, y la justicia se practica para todos. Los que afirman creer en Mí, pero me contradicen en su corazón, o cuyos corazones me han abandonado, serán echados a patadas, pero todo en Mi momento oportuno. Los que hablan sarcásticamente sobre Mí, pero de una forma que las personas no lo notan, morirán de inmediato (morirán en espíritu, cuerpo y alma). En cuanto a quienes oprimen o tratan con frialdad a aquellos que Yo amo, Mi ira los juzgará en el acto. Eso quiere decir que los que tengan un corazón envidioso hacia aquellos que Yo amo y piensen que Yo no soy justo, serán entregados para ser juzgados por aquellos a los que amo. Todos los que se comportan bien, son simples y honestos (incluidos aquellos que carecen de sabiduría) y que son firmemente sinceros conmigo, permanecerán en Mi reino. Quienes no hayan pasado por el entrenamiento, es decir, esas personas honestas que carecen de sabiduría y conocimiento, tendrán poder en Mi reino. Sin embargo, ellas también han pasado por el trato y el quebrantamiento. Que no hayan pasado por el entrenamiento no es algo absoluto, sino más bien que Yo mostraré a todo el mundo Mi omnipotencia y Mi sabiduría por medio de estas cosas. Yo echaré a patadas a quienes sigan dudando de Mí ahora; no quiero a ninguno de ellos (Yo detesto a quienes siguen dudando de Mí en un momento como este). Por medio de los hechos que realizo a lo largo y ancho del universo, Yo mostraré a las personas honestas la maravilla de Mis acciones, y con eso aumentaré su sabiduría, su conocimiento y su discernimiento, y provocaré que las personas mentirosas sean destruidas en un instante debido a Mis hechos maravillosos. Todos los hijos primogénitos que debían aceptar primero Mi nombre (es decir, las personas santas, sin mancha y honestas) serán las primeras en entrar en el reino y gobernar a todas las naciones y pueblos conmigo; reinarán como reyes en el reino y juzgaremos juntos a todas las naciones y pueblos (es decir, todos los hijos primogénitos en el reino, y no otros). Aquellos entre todas las naciones y pueblos que hayan sido juzgados y se hayan arrepentido entrarán en Mi reino y se convertirán en Mi pueblo, y los testarudos e impenitentes serán echados en el abismo sin fondo (para perecer para siempre). El juicio en el reino será la última vez, y será Mi purificación total del mundo. Ya no habrá más injusticia ni pesar, ni lágrimas, ni suspiros e incluso más aún, ya no habrá mundo. Todo será la manifestación de Cristo, todo será el reino de Cristo. ¡Qué gloria! ¡Qué gloria!

de ‘Capítulo 79’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

3. Ahora promulgo Mis decretos administrativos para vosotros (efectivos a partir del día de su promulgación, asignando diferente castigo a diferentes personas):

Yo cumplo Mis promesas y todo está en Mis manos, cualquiera que dude ciertamente herirá. No hay lugar para ninguna consideración. Serán exterminados de inmediato, quitando el odio de Mi corazón. (De esto se confirma que cualquiera que hiera no debe ser uno de los miembros de Mi reino, sino que debe ser el descendiente de Satanás).

Como los hijos primogénitos debéis mantener vuestras propias posiciones, hacer bien vuestros propios deberes y no ser personas entrometidas. Os debéis ofrecer para Mi plan de gestión, a dondequiera que vayáis debéis dar ese buen testimonio de Mí y glorificar Mi nombre. No hagáis cosas vergonzosas, sino sed un ejemplo para todos Mis hijos y Mi pueblo. No seáis desenfrenados ni siquiera por un momento: siempre debéis aparecer ante todo el mundo con la identidad de hijos primogénitos, no siendo serviles, sino andando con la cabeza en alto. Os estoy pidiendo que glorifiquéis Mi nombre, no que lo deshonréis. Aquellos que son hijos primogénitos, cada uno tiene su propia función y no puede hacerlo todo. Esta es la responsabilidad que os he dado, la cual no debe ser eludida, y os debéis dedicar a cumplir lo que os he confiado con todo vuestro corazón, con toda vuestra mente y con toda vuestra fuerza.

Después de esto, en todo el mundo-universo, la tarea de pastorear a todos Mis hijos y a todo Mi pueblo se confía a Mis hijos primogénitos para que la cumplan, y cualquiera que no la pueda cumplir con todo su corazón y toda su mente, lo reprenderé. Esta es Mi justicia, no perdonaré ni seré ligero ni siquiera con Mis hijos primogénitos.

Si hay alguien entre Mis hijos o entre Mi pueblo que ridiculice e insulte a uno de Mis hijos primogénitos, lo castigaré severamente, porque Mis hijos primogénitos me representan, y lo que alguien les haga a ellos, también me lo hace a Mí. Este es el más severo de Mis decretos administrativos. Permito que Mis hijos primogénitos administren Mi justicia de acuerdo con sus deseos, en contra de cualquiera que viole este decreto que se encuentre entre Mis hijos y Mi pueblo.

Poco a poco abandono a cualquiera que me considere frívolamente; que se enfoque sólo en Mi comida, vestido y sueño; que sólo se ocupe de Mis asuntos externos y no se ocupe de ser considerado con Mi carga, y que no preste atención a cumplir su propia función apropiadamente. Esto va dirigido a todos los que tienen oídos.

Cualquiera que termine de rendirme servicio se debe retirar de manera deferente y no ser escandaloso. Ten cuidado, de lo contrario me encargaré de ti. (Esto es adicional).

Mis hijos primogénitos levantarán la vara de hierro de ahora en adelante y comenzarán a ejecutar Mi autoridad para gobernar a todas las naciones y pueblos, para caminar entre todas las naciones y pueblos y para llevar a cabo Mi juicio, justicia y majestad entre todas las naciones y pueblos. Mis hijos y Mi pueblo me temerán, me alabarán, me aclamarán y me glorificarán sin cesar, porque Mi plan de gestión se cumple y Mis hijos primogénitos pueden reinar conmigo.

de ‘Capítulo 88’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

4. Hoy en día, no hay nada más crucial para el hombre que apegarse a lo siguiente: no debes engañar a Dios ni ocultarle nada que esté frente a tus ojos. No pronunciarás palabras inmundas ni arrogantes delante de Dios que está frente a ti. No engañarás al Dios delante de tus ojos con palabras suaves y lisonjeras con el fin de ganar Su confianza. No actuarás irreverentemente ante Dios. Obedecerás todo lo que sea pronunciado de la boca de Dios, y no te resistirás, te opondrás o cuestionarás Sus palabras. No interpretarás como mejor te parezca las palabras pronunciadas por la boca de Dios. Debes refrenar tu lengua para evitar que ella te convierta en presa de los esquemas engañosos del malvado. Debes proteger tus pasos para evitar transgredir los límites que Dios ha establecido para ti. Si lo haces, esto hará que pronuncies palabras pomposas y presumidas desde la perspectiva de Dios, y te volverás detestable para Dios. No repetirás con descuido las palabras pronunciadas por la boca de Dios, no sea que otros se burlen de ti y los demonios hagan de ti un tonto. Obedecerás toda la obra de Dios del presente. Incluso si no la entiendes, no emitirás juicio alguno sobre ella; todo lo que puedes hacer es buscar y comunicar. Ninguna persona podrá transgredir el lugar original de Dios. No puedes hacer nada más que servir al Dios de hoy desde la postura del hombre. No puedes enseñar al Dios de hoy desde la postura del hombre, hacerlo es desacertado. Nadie puede colocarse en el lugar del hombre de quien Dios ha dado testimonio; en tus palabras, acciones y pensamientos más íntimos, te colocas en la posición del hombre. Esto debe ser respetado, es responsabilidad del hombre, no puede ser alterado por nadie, y de hacerlo se violarían los decretos administrativos. Todos deben recordar esto.

de ‘Los mandamientos de la nueva era’ en “La Palabra manifestada en carne”

5.

(Pasaje selecto de la Palabra de Dios)

Los diez decretos administrativos que el pueblo escogido de Dios debe obedecer en la Era del Reino

1) El hombre no debe magnificarse ni exaltarse. Debe adorar y exaltar a Dios.

2) Debes hacer todo lo que sea beneficioso para la obra de Dios y nada que vaya en detrimento de los intereses de la misma. Debes defender el nombre, el testimonio y la obra de Dios.

3) El dinero, los objetos materiales y todas las propiedades en la casa de Dios son las ofrendas que los hombres deben dar. Nadie puede disfrutar de estas ofrendas excepto el sacerdote y Dios, porque las ofrendas del hombre son para el gozo de Dios y Él sólo las comparte con el sacerdote y nadie más está cualificado ni tiene derecho a gozar parte alguna de ellas. Todas las ofrendas del hombre (incluido el dinero y las cosas materiales que pueden disfrutarse) se entregan a Dios, no al hombre. Por tanto, el hombre no debe disfrutar de estas cosas; si el hombre las disfrutara, entonces estaría robando las ofrendas. Cualquiera que haga esto es un Judas, porque, además de ser un traidor, este también echó mano de lo que se ponía en la bolsa del dinero.

4) El hombre tiene un carácter corrupto y, además, posee emociones. Por tanto, está absolutamente prohibido que dos miembros del sexo opuesto trabajen juntos en el servicio a Dios. Cualquiera que sea descubierto haciendo eso será expulsado, sin excepción, y nadie está exento.

5) No juzgarás a Dios ni debatirás informalmente asuntos relacionados con Él. Debes hacer como el hombre debe hacer y hablar como el hombre debe hablar, y no debes sobrepasar tus límites ni traspasar tus fronteras. Guarda tu propia lengua y ten cuidado de tus propios pasos. Todo esto evitará que hagas algo que ofenda el carácter de Dios.

6) Debes hacer lo que el hombre debe hacer y llevar a cabo tus obligaciones y cumplir tus responsabilidades y ceñirte a tu deber. Ya que crees en Dios, debes hacer tu contribución a Su obra; si no lo haces, entonces no eres apto para comer y beber las palabras de Dios, ni para vivir en Su casa.

7) En el trabajo y los asuntos de la iglesia, además de obedecer a Dios, en todo debes seguir las instrucciones del hombre usado por el Espíritu Santo. Incluso la más mínima infracción es inaceptable. Debes cumplirlas de forma absoluta, y no debes analizar lo correcto e incorrecto; lo que sea correcto e incorrecto no tiene nada que ver contigo. Sólo debes preocuparte por la obediencia total.

8) Las personas que creen en Dios deben obedecerle y adorarle. No debes exaltar ni admirar a ninguna persona; no debes dar el primer lugar a Dios, el segundo a las personas que admiras y el tercero a ti. Ninguna persona debe tener un lugar en tu corazón y no debes considerar a las personas, particularmente a las que veneras, a la par de Dios como Sus iguales. Esto es intolerable para Él.

9) Tus pensamientos deben ser del trabajo de la iglesia. Debes dejar de lado las perspectivas de tu propia carne, ser enérgico en los asuntos familiares, consagrarte sin reservas a la obra de Dios y ponerla en primer lugar y tu propia vida en segundo. Esta es la decencia de un santo.

10) Los familiares que no son de la fe (tus hijos, tu marido o esposa, tus hermanas o tus padres, etc.) no deben ser forzados a ir a la iglesia. La casa de Dios no está escasa de miembros y no hay necesidad de maquillar sus cifras con personas que no tienen uso. No se debe llevar a la iglesia a todos aquellos que no creen alegremente. Este decreto va dirigido a todas las personas. En este asunto os debéis checar, monitorear y recordar el uno al otro y nadie puede violarlo. Incluso cuando los parientes que no son de la fe entran en la iglesia reticentemente, no se les deben dar libros ni un nuevo nombre; tales personas no son de la casa de Dios, y se debe detener su entrada a la iglesia por cualquier medio necesario. Si se traen problemas a la iglesia por la invasión de demonios, entonces tú mismo serás expulsado o se te pondrán restricciones. En resumen, todo el mundo tiene una responsabilidad en este asunto, pero tampoco debes ser imprudente o usarla para saldar cuentas personales.

de “La Palabra manifestada en carne”

6. Las personas deben apegarse a los muchos deberes que deben cumplir. Esto es a lo que la gente debe apegarse y lo que debe llevar a cabo. Dejad que el Espíritu Santo haga lo que debe ser hecho por el Espíritu Santo; el hombre no puede tener parte en ello. El hombre debe apegarse a lo que debe ser hecho por el hombre, lo cual no guarda relación alguna con el Espíritu Santo. Sólo eso es lo que el hombre debería hacer y debe estar apegado a ello de acuerdo con el mandamiento, al igual que la adhesión a la ley del Antiguo Testamento. A pesar de que no estamos en la Era de la Ley, todavía hay muchas palabras relacionadas con la Era de la Ley a las que hay que apegarse, y las mismas no se llevan a cabo simplemente confiando en ser tocados por el Espíritu Santo, sino que son a las que el hombre de apegarse. Por ejemplo: no emitirás juicio sobre la obra del Dios práctico. No te opondrás al hombre de quien Dios ha dado testimonio. Ante Dios, guardarás compostura y no serás disoluto. Debes ser moderado en tu discurso, y tus palabras y acciones deben seguir las disposiciones del hombre de quien Dios ha dado testimonio. Debes reverenciar el testimonio de Dios. No ignorarás la obra de Dios ni las palabras de Su boca. No imitarás el tono y los objetivos de las declaraciones de Dios. Externamente, no harás nada que se oponga de manera manifiesta al hombre de quien Dios ha dado testimonio. Y así sucesivamente. Estas son a las que cada persona debe apegarse.

de ‘Los mandamientos de la nueva era’ en “La Palabra manifestada en carne”

7. Vosotros debéis guardar lo que Yo os digo en vuestro corazón, debéis entender Mi corazón mediante Mis palabras y mostrar consideración con Mi carga, y de esta forma llegaréis a conocer Mi omnipotencia y ver Mi persona. Porque Mis palabras son palabras de sabiduría y nadie puede comprender los principios ni las leyes que hay detrás de ellas. Las personas piensan que Yo practico el engaño y la deshonestidad y no me conocen mediante Mis palabras, sino que, por el contrario blasfeman contra Mí. ¡Son tan ciegas e ignorantes! Y no tienen ningún discernimiento en absoluto. Cada frase que pronuncio conlleva autoridad y juicio y nadie las puede cambiar. Una vez que Mis palabras se publiquen, las cosas se lograrán de acuerdo con Mis palabras y este es Mi carácter. Mis palabras son autoridad y cualquiera que las cambie ofende Mi castigo y lo debo fulminar. En casos graves acarrean ruina sobre sus propias vidas y van al Hades, y van al pozo sin fondo. Esta es la única manera en la que trato con la humanidad y el hombre no tiene manera de cambiarla; este es Mi decreto administrativo. ¡Recuerda esto! A nadie se le permite ofender Mi decreto; ¡esto debe hacerse de acuerdo a Mi voluntad! En el pasado, fui demasiado paciente con vosotros y sólo os encontrasteis con Mis palabras. Las palabras que Yo hablé sobre derribar a las personas aún no han sucedido. Pero a partir de hoy, todos los desastres (los relacionados con Mis decretos administrativos) sobrevendrán uno tras otro para castigar a todos los que no se conformen a Mi voluntad. Tiene que producirse la llegada de los hechos o, de lo contrario, las personas no podrían ver Mi ira, sino que serían disolutos una y otra vez. Este es un paso de Mi plan de gestión y la forma en la cual llevo a cabo el siguiente paso de Mi obra. Yo os digo esto de antemano para que podáis evitar cometer ofensas y sufrir la perdición para siempre. Es decir, a partir de hoy haré que todas las personas, a excepción de Mis hijos primogénitos, tomen su lugar apropiado de acuerdo con Mi voluntad y las castigaré una por una. Yo no dejaré que ninguna de ellas se salga con la suya. ¡Sólo atreveos a ser disolutos de nuevo! ¡Sólo atreveos a ser rebeldes de nuevo! Yo he dicho anteriormente que soy justo con todos sin una pizca de sentimiento, y esto sirve para mostrar que Mi carácter no debe ser ofendido. Esta es Mi persona. Nadie puede cambiar esto. Todas las personas oyen Mis palabras y ven Mi glorioso semblante. Todas las personas deben obedecerme completa y absolutamente; este es Mi decreto administrativo. Todas las personas en los confines del universo deben alabarme, glorificarme, porque Yo soy el único Dios mismo, porque soy la persona de Dios. Nadie puede cambiar Mis palabras y declaraciones, Mi discurso y comportamiento, ya que estos asuntos son sólo míos, y son lo que Yo he poseído desde la eternidad y lo que existirá para siempre.

de ‘Capítulo 100’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

8. Cada uno de vosotros debería tener una percepción de Mis decretos administrativos. De otro modo, no tendréis la más mínima pizca de temor, seréis negligentes ante Mí y no sabréis qué quiero perfeccionar, qué quiero hacer completo, qué quiero obtener o qué clase de persona es la que Mi reino necesita.

Mis decretos administrativos son:

1) Independientemente de quién seas, si me contradices en tu corazón, serás juzgado.

2) En cuanto a los que Yo he escogido, serán disciplinados de inmediato por cualquier idea incorrecta.

3) Pondré a un lado a quienes no creen en Mí. Dejaré que hablen y actúen negligentemente hasta el final, cuando los castigaré por completo y los pondré en orden.

4) En cuanto a quienes creen en Mí, los cuidaré y protegeré en todo momento. En todo momento les proveeré vida usando la manera de la salvación. Estas personas tendrán Mi amor y, sin duda, no caerán ni perderán su camino. Cualquier debilidad que tengan será temporal y, con toda certeza, no la recordaré.

5) En cuanto a quienes parecen creer, pero que no lo hacen realmente —es decir, los que creen que existe un Dios, pero no buscan a Cristo ni tampoco se resisten— estas clases de personas son las más patéticas y, a través de Mis hechos, haré que vean con claridad. Mediante Mis acciones Yo salvaré a estas clases de personas y las traeré de vuelta.

6) ¡Los hijos primogénitos, quienes fueron los primeros en aceptar Mi nombre, serán bendecidos! Sin duda os concederé las mejores bendiciones y tendréis tanto disfrute como os plazca; nadie se atreverá a entorpecerlo. Todas las cosas están totalmente preparadas para vosotros, ya que este es Mi decreto administrativo.

de ‘Capítulo 56’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

9. Mi juicio llega a todo el mundo, Mis decretos administrativos tocan a todo el mundo, y Mis palabras y persona son reveladas a todo el mundo. Este es el tiempo para la gran obra de Mi Espíritu (en este momento los que serán bendecidos y los que sufrirán infortunios son distinguidos). Tan pronto como Mis palabras se emiten, Yo he distinguido a los que serán bendecidos y a los que sufrirán infortunios. Todo está claro y cristalino y Yo puedo verlo a simpe vista. (Se habla de ello en relación con Mi humanidad, así que no contradice Mi predestinación y selección). Yo deambulo por las montañas, ríos y por todas las cosas y espacio del universo, observando y purificando todo lugar, de forma que todos esos lugares inmundos y esas tierras promiscuas dejen de existir y sean incinerados hasta quedar en nada a causa de Mis palabras. Para Mí, todo es fácil. Si ahora fuera el momento predeterminado por Mí para destruir el mundo, Yo podría tragármelo con una palabra, pero ahora no es el momento. Todos deben estar preparados antes de que Yo lleve a cabo esta obra, para no perturbar Mi plan ni interrumpir Mi gestión. Yo sé cómo hacerlo razonablemente: Yo tengo Mi sabiduría y Mi propia disposición. Las personas no deben mover ni un dedo; ten cuidado de que Mi mano no te aniquile; esto ya toca Mis decretos administrativos. A partir de esto una persona puede ver la dureza de los mismos y sus principios, incluyendo dos aspectos: por un lado, Yo aniquilo a todos los que no están en sintonía con Mi voluntad y ofenden Mis decretos administrativos; por el otro, en Mi ira Yo maldigo a todos los que ofenden Mis decretos administrativos. Estos dos aspectos son indispensables y son los principios ejecutivos de Mis decretos administrativos. Todo el mundo es manejado según estos dos principios, sin emoción, por muy leales que sean las personas. Esto es suficiente para mostrar Mi justicia, Mi majestad y Mi ira, las cuales incinerarán todas las cosas terrenales, mundanas y que no están en sintonía con Mi voluntad. En Mis palabras hay misterios ocultos y también misterios revelados, por lo que en el concepto humano, en la mente humana, Mis palabras son eternamente incomprensibles y Mi corazón es por siempre insondable. En otras palabras, Yo debo despojar a los humanos de su concepto y pensamiento. Este es el elemento más importante de Mi plan de gestión. Debo hacerlo de esta forma para obtener a Mis hijos primogénitos y cumplir las cosas que quiero hacer.

de ‘Capítulo 103’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

10. No obstante, mientras el viejo mundo continúe existiendo, lanzaré Mi furia sobre sus naciones, promulgando abiertamente Mis decretos administrativos por todo el universo, y enviaré castigo a quien los viole:

Cuando vuelvo Mi rostro al universo para hablar, toda la humanidad oye Mi voz, y ve inmediatamente todas las obras que en todo el universo Yo he forjado. Los que van en contra de Mi voluntad, es decir, los que se oponen a Mí con los hechos del hombre, caerán bajo Mi castigo. Yo tomaré las numerosísimas estrellas de los cielos y las haré de nuevo; gracias a Mí el sol y la luna serán renovados, los cielos ya no serán más como eran; las innumerables cosas sobre la tierra serán renovadas. Todos serán completados por medio de Mis palabras. Las muchas naciones del universo serán divididas de nuevo y sustituidas por la mía, de forma que las naciones sobre la tierra desaparecerán para siempre y serán una sola que me adore; todas las naciones de la tierra serán destruidas, y dejarán de existir. De los seres humanos del universo, todos los pertenecientes al diablo serán exterminados; Mi fuego ardiente abatirá a todos los que adoran a Satanás, es decir que, excepto los que están ahora dentro de la corriente, el resto quedará reducido a cenizas. Cuando Yo castigue a los muchos pueblos, los del mundo religioso regresarán en grados diferentes a Mi reino, conquistados por Mis obras, porque habrán visto la llegada del Santo cabalgando sobre una nube blanca. Toda la humanidad seguirá a su propia especie, y recibirá castigos que variarán según lo que hayan hecho. Aquellos que se han opuesto a Mí perecerán; en cuanto a aquellos cuyos actos en la tierra no me han involucrado, seguirán existiendo en la tierra bajo el gobierno de Mis hijos y de Mi pueblo debido a la forma como se han comportado. Yo me revelaré a las innumerables personas y naciones, resonando con Mi propia voz sobre la tierra para proclamar la terminación de Mi gran obra, para que toda la humanidad la vea con sus propios ojos.

de ‘Capítulo 26’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

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