2. El significado de la obra de conquista de Dios

Las palabras relevantes de Dios:

La humanidad, tan profundamente corrompida por Satanás, no sabe que hay un Dios, y ha dejado de adorarlo. En el principio, cuando Adán y Eva fueron creados, la gloria de Jehová y Su testimonio siempre estaban presentes. Pero después de corromperse, el hombre perdió la gloria y el testimonio, pues todos se rebelaron contra Dios y dejaron de temerlo por completo. La obra actual de conquista es para recuperar todo el testimonio y toda la gloria, así como que todas las personas adoren a Dios, de forma que haya testimonio entre los seres creados; esta es la obra que debe hacerse en esta etapa. ¿Cómo ha de conquistarse exactamente a la humanidad? Usando la obra de las palabras de esta etapa para convencer totalmente al hombre; usando el desenmascaramiento, el juicio, el castigo y la maldición inmisericorde para persuadirlo totalmente; desenmascarando la rebeldía del hombre y juzgando su resistencia de forma que pueda conocer la injusticia y la inmundicia de la humanidad, y, así, utilizar estas cosas como contraste del carácter justo de Dios. Principalmente, es a través de estas palabras que el hombre es conquistado y queda totalmente convencido. Las palabras son el medio para la conquista definitiva de la humanidad, y todos los que acepten la conquista de Dios deben aceptar los golpes y el juicio de Sus palabras. El proceso de hablar hoy es, precisamente, el proceso de conquista. Y ¿exactamente cómo deberían cooperar las personas? Sabiendo cómo comer y beber estas palabras y llegando a comprenderlas. En cuanto a la manera como son conquistadas las personas, esto no es algo que ellas puedan hacer por sí mismas. Todo lo que puedes hacer es que, a través de comer y beber estas palabras, llegues a conocer tu propia corrupción e inmundicia, tu rebeldía e injusticia y te postres delante de Dios. Si puedes practicar tras haber captado las intenciones de Dios, y si tienes visiones y eres capaz de someterte completamente a estas palabras y no tomas ninguna decisión por ti mismo, entonces habrás sido conquistado, y habrá sido como resultado de estas palabras. ¿Por qué perdió la humanidad el testimonio? Porque nadie tiene fe en Dios, porque Dios no ocupa un lugar en el corazón de las personas. La conquista de la humanidad es el restablecimiento de la fe de la humanidad. Las personas siempre quieren correr apresuradamente hacia lo mundano, albergan demasiadas esperanzas, desean demasiado para su futuro y tienen demasiadas exigencias extravagantes. Siempre están pensando en la carne y planificando para ella, y no tienen interés en buscar el camino de la creencia en Dios. Satanás les ha arrebatado su corazón, han perdido su corazón temeroso de Dios y están obsesionados con Satanás. Pero Dios creó al hombre. Así pues, el hombre ha perdido el testimonio, lo que significa que ha perdido la gloria de Dios. El propósito de conquistar a la humanidad es reclamar la gloria del temor del hombre a Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La verdadera historia de la obra de conquista (1)

La obra de conquista actual tiene como propósito revelar cuál será el desenlace del hombre. ¿Por qué se dice que el castigo y el juicio de hoy son el juicio delante del gran trono blanco de los últimos días? ¿Acaso no ves esto? ¿Por qué es la obra de conquista la última etapa? ¿No es precisamente para revelar qué clase de desenlace tendrá cada clase de hombre? ¿No es para permitir que todos, en el transcurso de la obra de conquista de castigo y juicio, muestren su verdadero ser y después se ordenen según su tipo? En lugar de decir que esto es conquistar a la especie humana, podría ser mejor decir que es revelar qué tipo de desenlace tendrá cada clase de persona. Esto consiste en juzgar los pecados de las personas para luego revelar las diversas clases de personas, determinando así si son malvadas o justas. Después de la obra de conquista llega la obra de recompensar el bien y castigar el mal. Las personas que se someten completamente —es decir, las que son totalmente conquistadas— serán colocadas en el siguiente paso de la difusión de la obra de Dios a todo el universo; los no conquistados serán puestos en las tinieblas y se enfrentarán con calamidades. De esta manera, se ordenará a las personas según su tipo, las malvadas serán agrupadas con el mal, para no tener nunca más la luz del sol, y los justos serán agrupados con el bien para recibir la luz y vivir por siempre en ella. El desenlace de todas las cosas está cerca y los desenlaces de las personas se han mostrado claramente a sus ojos. Todas las cosas se ordenarán según su tipo, por tanto, ¿cómo pueden las personas escapar de la angustia de que cada uno sea ordenado según su tipo? El desenlace de cada clase de persona se revelará cuando los desenlaces de todas las cosas estén cerca, y esto se hace durante la obra de conquista de todo el universo (incluyendo toda la obra de conquista, comenzando con la obra actual). La revelación de los desenlaces de todas las personas se hace ante el trono del juicio, en el transcurso del castigo y de la obra de conquista de los últimos días. […] La conquista de la etapa final tiene el propósito de salvar a las personas y, también, de revelar su desenlace. Es dejar en evidencia la degeneración de ellas por medio del juicio y, de esta forma, hacer que se arrepientan, se levanten, y busquen la vida y la senda correcta en la vida. Es despertar el corazón de las personas adormecidas y obtusas y revelar, a través del juicio, la rebeldía interior del hombre. Sin embargo, si las personas siguen siendo incapaces de arrepentirse, de buscar la senda correcta en la vida y de desechar estas corrupciones, entonces serán objetos de la devoración de Satanás, los cuales están más allá de la salvación. Ese es el significado de la conquista: salvar a las personas y, también, revelar sus desenlaces. Buenos desenlaces, malos desenlaces; todos quedan en evidencia por la obra de conquista. Si las personas se salvarán o serán malditas, todo se revela durante la obra de conquista.

Los últimos días son cuando todas las cosas se ordenarán según su tipo por medio de la conquista. La conquista es la obra de los últimos días; en otras palabras, juzgar los pecados de cada persona es la obra de los últimos días. De lo contrario, ¿cómo podrían ordenarse las personas según su tipo? La obra de ordenar a cada uno según su tipo que se hace entre vosotros es el comienzo de dicha obra dentro de todo el universo. Después de esto, aquellos de todas las tierras y pueblos también tendrán que recibir la obra de conquista. Esto significa que cada persona de la creación se tendrá que ordenar según su tipo y rendirse ante el tribunal para ser juzgada. Ninguna persona y ninguna cosa puede escapar al sufrimiento de este castigo y juicio; ni hay persona ni cosa que no esté ordenada según su tipo; toda persona será clasificada, pues el final de todas las cosas está cerca, y todo el cielo y la tierra ha llegado a su conclusión. ¿Cómo podría el hombre escapar al día en que la existencia humana llegue a su fin?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La verdadera historia de la obra de conquista (1)

El efecto deseado de la obra de conquista es, por encima de todo, que la carne del hombre deje de rebelarse; es decir, que la mente del hombre obtenga un nuevo conocimiento de Dios, que su corazón se someta totalmente a Dios y que tenga resoluciones en aras de Dios. Que las personas cambien su personalidad o su carne no cuenta como que han sido conquistadas. Cuando su mentalidad, su conciencia y su razón cambien —es decir, cuando toda su perspectiva mental cambie—, ese será el momento en el que Dios las habrá conquistado. Cuando tienes la determinación de someterte, has adoptado una nueva mentalidad, ya no tienes nociones sobre las palabras y la obra de Dios ni ninguna intención concerniente a estas cosas y tu cerebro tiene la capacidad de pensar con normalidad —es decir, cuando puedes esforzarte por Dios de todo corazón— en ese momento eres el tipo de persona plenamente conquistada. En el ámbito de la religión, muchas personas sufren bastante a lo largo de toda su vida: someten su cuerpo y cargan su cruz e, incluso, ¡siguen sufriendo y soportando incluso al borde de la muerte! Algunos siguen ayunando en la mañana de su muerte. Durante toda su vida se niegan a sí mismos buena comida y ropa, enfocándose solo en sufrir. Son capaces de someter su cuerpo y rebelarse contra su carne. Su espíritu para soportar el padecimiento es elogiable. Pero su mentalidad, sus nociones, su perspectiva mental y su vieja naturaleza no han sido podadas en absoluto. Carecen del verdadero conocimiento de sí mismos. Su imagen mental de Dios es la tradicional de un dios difuso. Su determinación de sufrir por Él procede de su fervor y de la buena personalidad de su humanidad. Aunque creen en Él, no lo conocen ni saben Sus intenciones. Simplemente trabajan y sufren ciegamente por Dios. No le dan ningún valor al discernimiento, se preocupan poco por cómo asegurarse de que su servicio cumpla realmente las intenciones de Dios y, menos aún, son conscientes de cómo lograr conocer a Dios. El Dios al que sirven no es Dios en Su imagen inherente, sino un Dios que han imaginado, un Dios del que han oído hablar o del que solamente han leído en leyendas escritas. Luego usan su fértil imaginación y su devoción para sufrir por Dios y emprender la obra de Dios que Él quiere llevar a cabo. Su servicio es demasiado impreciso, tanto que prácticamente ninguno de ellos es realmente capaz de servir conforme a las intenciones de Dios. Independientemente de con cuánto gusto sufran, su perspectiva original sobre el servicio y la imagen mental que tienen de Dios siguen inalteradas, porque no han pasado por el juicio, el castigo, el refinamiento y el perfeccionamiento de Dios ni nadie los ha guiado haciendo uso de la verdad. Aunque creen en Jesús el Salvador, ninguno de ellos ha visto jamás al Salvador. Solo lo conocen a través de leyendas y habladurías. En consecuencia, su servicio solo equivale a servir sin ton ni son, con los ojos cerrados, como un ciego que sirve a su propio padre. Al final, ¿qué puede lograrse con ese servicio? ¿Y quién lo aprobaría? De principio a fin, su servicio sigue siendo el mismo; solo reciben lecciones creadas por el hombre y basan su servicio únicamente en su naturalidad y sus propias preferencias. ¿Qué recompensa podría traer esto? Ni siquiera Pedro, quien vio a Jesús, sabía cómo servir conforme a las intenciones de Dios; solo llegó a saberlo al final, en su vejez. ¿Qué dice esto acerca de esos ciegos que no han experimentado la más mínima poda y que no han tenido a nadie que los guíe? ¿No es el servicio de muchos entre vosotros hoy como el de estas personas ciegas? Todos los que no han recibido juicio ni poda y no han cambiado, ¿acaso no son todos aquellos que no han sido conquistados por completo? ¿De qué sirven tales personas? Si tu mentalidad, tu conocimiento de la vida y tu conocimiento de Dios no muestran un cambio nuevo y en verdad no obtienes nada, ¡entonces nunca conseguirás ningún resultado en tu servicio! Sin una visión y un nuevo conocimiento de la obra de Dios, no eres conquistado. Tu seguimiento de Dios será entonces como el de aquellos que sufren y ayunan: ¡será de poco valor! ¡Digo que su servicio es fútil precisamente porque hay poco testimonio en lo que hacen! Esas personas sufren y pasan tiempo en prisión a lo largo de sus vidas, siempre son pacientes, siempre aman y siempre cargan con la cruz y el mundo los insulta y los rechaza; experimentan todo tipo de dificultades. Aunque son obedientes hasta el final, siguen sin ser conquistados y no pueden ofrecer testimonio de haber sido conquistados. Han sufrido mucho, pero en su interior no conocen en absoluto a Dios. No se ha podado nada de su vieja mentalidad, sus viejas nociones, sus prácticas religiosas, su conocimiento producido por el hombre ni su pensamiento humano. No hay ni una pizca de nuevo conocimiento en ellos. Ni un poco del conocimiento que tienen de Dios es verdadero o preciso. Han malinterpretado Sus intenciones. ¿Le sirve esto a Dios? Fuera cual fuera tu conocimiento de Dios en el pasado, si sigue siendo el mismo hoy y sigues basando tu conocimiento de Dios en tus propias nociones y pensamientos sin importar lo que Él haga, es decir, si no posees un conocimiento nuevo y verdadero de Dios, si no logras conocer la imagen y el carácter inherentes de Dios, si tu conocimiento de Dios sigue siendo guiado por un pensamiento feudal supersticioso y sigue siendo imaginaciones y nociones humanas, entonces no has sido conquistado. Las muchas palabras que ahora te digo tienen el fin de hacerte saber, de dejar que este conocimiento te lleve a un conocimiento nuevo y preciso. También tienen el fin de podar las viejas nociones y el viejo conocimiento que albergas, para que puedas adquirir nuevo conocimiento. Si verdaderamente comes y bebes Mis palabras, tu conocimiento cambiará considerablemente. Siempre que comas y bebas las palabras de Dios con un corazón sumiso, tu perspectiva cambiará por completo. Siempre que seas capaz de aceptar los repetidos castigos, tu vieja mentalidad cambiará poco a poco. Siempre que tu vieja mentalidad se sustituya totalmente con la nueva, tu práctica también cambiará en consecuencia. De esta manera, tu servicio será cada vez más preciso y podrá cumplir cada vez más las intenciones de Dios. Si puedes cambiar tu vida, tu conocimiento de la vida humana y tus muchas nociones sobre Dios, tu naturalidad disminuirá gradualmente. Esto, y nada menos que esto, es el efecto que se logra cuando Dios conquista a las personas; es el cambio que ocurre en las personas.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La verdadera historia de la obra de conquista (3)

La obra de Jehová fue la creación del mundo, el principio; esta etapa de la obra es el final de la obra, la conclusión. Al principio, la obra de Dios se llevó a cabo entre el pueblo escogido de Israel, y fue una obra pionera en el más santo de todos los lugares. La última etapa de la obra se lleva a cabo en el más inmundo de todos los países, para juzgar al mundo y poner fin a la era. En la primera etapa, la obra de Dios se llevó a cabo en el más brillante de todos los lugares, y la última etapa tiene lugar en el más oscuro de todos ellos; estas tinieblas serán expulsadas, se traerá la luz y todas las personas serán conquistadas. Cuando las personas de este, el más inmundo y oscuro de todos los lugares, hayan sido conquistadas, y toda la población haya reconocido que hay un Dios, que es el Dios verdadero, y toda persona haya sido totalmente convencida, esta realidad se usará para llevar a cabo la obra de conquistar todo el universo. Esta etapa de la obra es representativa. Una vez que haya finalizado la obra de esta era, la de seis mil años de gestión llegará a un completo final. Una vez conquistados los que pertenecen al lugar más oscuro de los lugares, sobra decir que también ocurrirá lo mismo en todas partes. Por tanto, solo la obra de conquista en China conlleva un significado representativo. China personifica a todas las fuerzas de la oscuridad y el pueblo chino representa a todos los que son de la carne, propios de Satanás y de lo carnal. El pueblo chino es el que ha sido más corrompido por el gran dragón rojo, el que se opone a Dios con más fuerza, el que tiene la humanidad más baja e inmunda y, por tanto, es el arquetipo de toda la humanidad corrupta. Esto no quiere decir que otros países no tengan problemas en absoluto; las nociones del hombre son todas iguales, y aunque las personas de estos países puedan ser de un buen calibre, si no conocen a Dios, entonces debe ser que se oponen a Él. ¿Por qué se opusieron también los judíos a Dios y se rebelaron contra Él? ¿Por qué se opusieron a Él los fariseos? ¿Por qué traicionó Judas a Jesús? En ese momento, muchos de los discípulos no conocían a Jesús. ¿Por qué, tras ser crucificado y resucitar, las personas seguían sin creer en Él? ¿No es igual la rebeldía del hombre? Simplemente, se hace un ejemplo del pueblo de China y, cuando este sea conquistado, pasará a ser modelo y espécimen y servirá de referencia para los demás. ¿Por qué he dicho siempre que sois un apéndice a Mi plan de gestión? Es en el pueblo de China donde la corrupción, la inmundicia, la injusticia, la oposición y la rebeldía se manifiestan de manera más completa y se revelan en todas sus diversas formas. En un sentido, son de pobre calibre, y en otro, sus vidas y su mentalidad son retrógradas, y sus hábitos, su entorno social, su familia de nacimiento son pobres y de lo más atrasado. Su estatus también es bajo. La obra en este lugar es representativa, y después de que esta obra de prueba se haya llevado a cabo en su totalidad, la obra subsiguiente de Dios será mucho más fácil. Cuando esta etapa de la obra se complete, la obra subsiguiente no resultará para nada difícil. Una vez que esta etapa de la obra se haya cumplido, se habrá logrado por completo un gran éxito, y la obra de conquista en todo el universo habrá llegado a su entero fin. De hecho, una vez que la obra entre vosotros haya sido exitosa, esto equivaldrá al éxito en todo el universo. Este es el sentido de por qué os hago actuar como un modelo y un espécimen. Rebeldía, oposición, inmundicia, injusticia: todo esto se puede encontrar en estas personas, y en ellas está representada toda la rebeldía de la humanidad. Ellas son un caso serio. Por tanto, se les tiene por el paradigma de la conquista y, una vez conquistadas, pasarán a ser de manera natural especímenes y modelos para los demás.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La visión de la obra de Dios (2)

Nada le preocupa al hombre más que el fin futuro, el destino final y si se puede esperar algo bueno o no. Si se le diera una hermosa esperanza durante la obra de conquista y si, antes de la conquista del hombre se le otorgara un destino adecuado que perseguir, no solo dicha conquista del hombre no alcanzaría su efecto, sino que el efecto de la obra de conquista también se vería afectado. Es decir, la obra de conquista consigue su efecto eliminando el porvenir y las perspectivas del hombre y juzgando y castigando su carácter rebelde. No se logra haciendo un trato con el hombre, a saber, dándole bendiciones y gracia, sino despojando al hombre de su “libertad” y erradicando sus perspectivas y llegando de este modo a ver lo leal que es. Esta es la esencia de la obra de conquista. Si se le proporcionara al hombre una hermosa esperanza desde el principio, y la obra de castigo y juicio se realizara después, el ser humano aceptaría ese castigo y juicio basándose en las perspectivas que tiene y, al final, la sumisión y adoración incondicionales respecto del Creador por parte de todos Sus seres creados no se cumplirían; solo habría una sumisión ciega e ignorante, o el hombre le presentaría ciegas exigencias a Dios y sería imposible conquistar por completo su corazón. Por consiguiente, sería imposible que semejante obra de conquista ganase al hombre, menos aún que el hombre diera testimonio de Dios. Tales seres creados no podrían llevar a cabo su deber, y solo harían tratos con Dios; esto no sería conquista, sino misericordia y bendición. La mayor dificultad del hombre es que siempre piensa en su sino y sus perspectivas y los idolatra. El hombre busca a Dios por el bien de estas cosas; no lo adora porque lo ame. Por tanto, en la conquista del hombre, se debe lidiar con el egoísmo y la avaricia de este, así como las cosas que más obstruyen su adoración a Dios. Al hacerlo, se genera la conquista del hombre. Como resultado, en las primeras fases de esta es necesario purgar primero las ambiciones salvajes y las debilidades más fatales del ser humano, a fin de revelar el corazón amante de Dios del hombre y cambiar su conocimiento de la vida humana, su opinión de Dios y el significado de su existencia. De esta forma, el corazón amante de Dios del hombre se vuelve puro y esto significa que su corazón está conquistado. Sin embargo, en la actitud de Dios hacia todos los seres creados, Dios no solo conquista por la conquista en sí, sino que lo hace para ganar al hombre, por el bien de Su propia gloria y con el fin de recuperar la semejanza primera y original del ser humano. Si solo tuviera que conquistar por conquistar, se perdería la relevancia de la obra de conquista. Es decir, si Dios solo conquistara al hombre y, después de hacerlo, se lavara las manos y ya no prestara atención a la vida del hombre o su muerte, esto no sería gestión de la especie humana ni sería por el bien de su salvación. El núcleo de toda la obra de salvación consiste únicamente en ganar a la especie humana tras conquistarla y en conducirla, en última instancia, a un destino maravilloso; solo esto logra el objetivo de la salvación del hombre. En otras palabras, solo la llegada del hombre al maravilloso destino y su entrada en el reposo son las perspectivas que todos los seres creados deberían tener, y es la obra que el Creador debería hacer.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso

La etapa de los últimos días, en la que el hombre va a ser conquistado, es la última etapa de obra en la batalla con Satanás, y también es la obra de la completa salvación del hombre del poder de Satanás. El significado interior de la conquista del hombre es regresar a la personificación de Satanás —el hombre, que ha sido corrompido por él— al Creador luego de ser conquistado, por medio de lo cual se rebelará contra Satanás y volverá por completo a Dios. De este modo, el ser humano habrá sido completamente salvado. Por tanto, la obra de conquista es la última en la batalla contra Satanás y es la fase final de la gestión de Dios, que tiene como objetivo derrotar a Satanás. Sin esta obra, la plena salvación del hombre sería imposible en última instancia, también sería imposible la derrota total de Satanás y la humanidad no sería nunca capaz de entrar en el maravilloso destino, o liberarse de la influencia de Satanás. Por tanto, la obra de salvación del hombre no puede concluir antes de que la batalla con Satanás haya acabado, porque el núcleo central de la obra de gestión de Dios es por el bien de la salvación de la especie humana. Al principio del todo, la especie humana estaba en las manos de Dios, pero a causa de la tentación y la corrupción de Satanás, el hombre fue atado por Satanás y cayó en las manos del maligno. Satanás se convirtió, pues, en el objeto que debía ser derrotado en la obra de gestión de Dios. Al haber tomado Satanás posesión del hombre y al ser este el capital en toda la gestión de Dios, si el hombre ha de salvarse, es necesario rescatarlo de las manos de Satanás; esto significa que el hombre, que ha sido retenido cautivo por Satanás, debe ser recuperado. Así, Satanás debe ser derrotado mediante cambios en el antiguo carácter del hombre y la restauración de su razón original. De este modo, el hombre, que ha sido tomado cautivo, puede ser recuperado de las manos de Satanás. Si el hombre es liberado de la influencia y la esclavitud de Satanás, entonces este será avergonzado y el ser humano será rescatado en última instancia y Satanás derrotado. Al quedar el hombre libre de la oscura influencia de Satanás, se convertirá en el botín de esta batalla al completo y Satanás será objeto de castigo una vez acabada la batalla; después de esto, toda la obra de la salvación de la humanidad habrá concluido.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso

La obra de conquista hecha en vosotros tiene el significado más profundo: por un lado, el propósito de esta obra es perfeccionar a un grupo de personas, es decir, perfeccionarlas, de modo que se puedan convertir en un grupo de vencedores, como el primer grupo de personas hechas completas, es decir, las primicias. Por otro lado, es permitir que los seres creados disfruten del amor de Dios, reciban la mayor salvación de Dios y Su plena gracia salvadora, para permitir al hombre disfrutar no solo de la misericordia y la amorosa bondad, sino, lo que es más importante, del castigo y del juicio. Desde la creación del mundo hasta ahora, todo lo que Dios ha hecho en Su obra es amor, sin ningún odio hacia el hombre. Incluso el castigo y el juicio que has visto son también amor, un amor más verdadero y real; un amor que lleva a las personas al camino correcto de la vida humana. En otro aspecto, es dar testimonio delante de Satanás. Y desde otro distinto, es establecer un fundamento para difundir el trabajo evangélico futuro. Toda la obra que Él ha hecho tiene el propósito de llevar a las personas al camino correcto de la vida humana, de forma que puedan vivir una vida humana normal, porque el hombre no sabe cómo vivir y, sin esta guía, solo serás capaz de vivir una vida vacía; tu vida estará carente de valor y significado y serás totalmente incapaz de ser una persona normal. Este es el sentido más profundo de la conquista del hombre.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La verdadera historia de la obra de conquista (4)

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