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Capítulo 44

¡Yo soy justo, Yo soy fiel, Yo soy el Dios que examina el corazón más íntimo del hombre! Yo revelaré por fin quién es verdadero y quién es falso. No es necesario alarmarse, todas las cosas obran para Mi tiempo. Quién me quiere sinceramente, quién no me quiere sinceramente —Yo os lo diré—. Sólo comed bien, bebed bien, venid delante de Mí y acercaos a Mí y Yo haré Mi obra por Mí mismo. No estéis demasiado inquietos ni esperéis resultados rápidos; Mi obra no es algo que pueda hacerse de golpe. En ella están Mis pasos y Mi sabiduría, para que Mi sabiduría pueda revelarse. Yo os permitiré ver lo que hacen Mis manos, el castigo del mal y la recompensa del bien. Ciertamente no favorezco a nadie. Te amo con sinceridad a ti que me amas sinceramente, y Mi ira siempre estará con el que no me ama así, de forma que pueda recordar siempre que Yo soy el Dios verdadero, el Dios que examina el corazón más íntimo del hombre. No actúes de una manera frente a los demás, pero de otra a sus espaldas, ya que Yo veo con claridad todo lo que haces y, aunque puedas engañar a los demás, no me puedes engañar a Mí. Lo veo todo de forma manifiesta. No te es posible ocultarlo todo; todo está en Mis manos. No te creas inteligente ni prepares tus cálculos egoístas; Yo te digo que el hombre puede hacer mil o diez mil planes, pero, al final, no pueden escapar de la palma de Mi mano. Mis manos administran todas las cosas y los acontecimientos, ¡cuánto más a una persona! No intentes rehuir ni esconder, no engañes ni ocultes. ¿No puedes ver que Mi glorioso rostro, Mi ira y Mi juicio se han revelado públicamente? Yo juzgaré de inmediato y sin misericordia a todos los que no me quieren sinceramente. Mi piedad ha llegado a su fin, y ya no queda nada. No seas más hipócrita y detén tus maneras desenfrenadas.

Hijo mío, ten cuidado, pasa más tiempo ante Mí y Yo seré tu apoyo. No temas, blande Mi espada de dos filos; lucha con Satanás hasta el fin, de acuerdo con Mi voluntad y Yo te protegeré. No tengas preocupaciones; todas las cosas ocultas se abrirán y se revelarán. Yo soy el Sol que da luz, e ilumino despiadadamente todas las tinieblas. Mi juicio ha caído por completo y la iglesia es un campo de batalla. Todos deberíais estar preparados y dedicar todo vuestro ser a la decisiva batalla final; Yo os protegeré sin duda a vosotros para que podáis luchar por Mí la buena batalla victoriosa.

Tened cuidado; hoy los corazones de las personas son engañosos e impredecibles, y no se debe confiar en ellos. Sólo Yo soy completamente para vosotros. No hay engaño en Mí; ¡sólo apoyaos en Mí! Ciertamente, Mis hijos vencerán en la decisiva batalla final; Satanás saldrá sin lugar a duda y repartirá golpes a diestro y siniestro en su agonía. ¡No temas! Yo soy tu poder, Yo soy tu todo. No caviles constantemente en las cosas; no puedes ocuparte de tantos pensamientos. Ya lo he dicho antes: no tiraré más de vosotros a lo largo de la senda, porque el tiempo apremia demasiado. No tengo tiempo de levantar vuestros oídos de nuevo y recordaros nada; ¡no es posible! Acaba por todos los medios tus preparativos para la batalla. Me hago totalmente cargo de ti; todas las cosas están en Mis manos. Es una batalla a vida o muerte, y será una lucha hasta la muerte. Pero debes ser consciente de que soy eternamente victorioso e invicto, y de que Satanás perecerá sin lugar a duda. ¡Esta es Mi propuesta, Mi obra, Mi voluntad y Mi plan!

¡Está hecho! ¡Todo está hecho! No seas pusilánime ni miedoso. ¡Tú conmigo y Yo contigo seremos reyes por siempre y para siempre! Las palabras que he hablado serán eternamente inmutables y los acontecimientos os sobrevendrán pronto. ¡Manteneos alerta! Deberíais reflexionar bien en cada palabra; nunca más seáis imprecisos sobre ellas. ¡Debéis entenderlas claramente! Recordad: ¡pasad más tiempo ante Mí!

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