130 La gracia de Dios es inmensa como el océano

Contar la gracia de Dios me hace llorar.

Detrás de labios cerrados, y sollozos.

Cuando tuve hambre, sin fuerzas,

me diste el mejor alimento.

Cuando estaba herida y abatida,

fui calumniada y abandonada,

Tu mano limpió las lágrimas de mi mejilla,

y fuiste Tú quien me consoló.

¡Oh Dios, oh Dios! Cuando me estremecí en el frío,

oh Dios, oh Dios, Tú fuiste el que me dio calor.

Cuando tuve dificultades, me concediste Tu misericordia.


Cuando estaba sola y perdida,

fueron Tus preciadas palabras las que

me calmaron y me consolaron.

Cuando yo estuve con padecimientos, me diste la cura.

Cuando fui orgullosa y vanidosa,

no contuviste Tu castigo.

Cuando fui humillada y agraviada,

Tu ejemplo fue lo que me animó.

¡Oh Dios, oh Dios! A oscuras perdí la esperanza,

oh Dios, oh Dios, Tus palabras me iluminaron.

No tenía adónde ir, hasta que iluminaste todo mi camino.

Cuando el mar me tragó, desde el barco viniste hacia mí.

Cuando por Satanás fui asediada,

Tu espada me liberó de sus garras.

Junto a Ti, yo triunfé, y también me sonreíste.

Hay muchas palabras en mi corazón.

Desde donde Tú estás, mi corazón no se puede desviar.

¡Oh Dios, oh Dios! Tu gracia pesa como las montañas.

¡Oh Dios, oh Dios! Mi vida no puede pagar.

Tu gracia es tan profunda, y no hay cómo describirla.

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