2. Antes, no tenía discernimiento. Seguía a los pastores y ancianos en su oposición y condena de la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días, y les seguía la corriente diciendo blasfemias. ¿Me salvará Dios aún?

Versículos bíblicos como referencia:

“Cuando el justo se aparta de su justicia, comete iniquidad y muere a causa de ello, por la iniquidad que ha cometido, morirá. Y cuando el impío se aparta de la maldad que ha cometido y practica el derecho y la justicia, salvará su vida. Porque consideró y se apartó de todas las transgresiones que había cometido, ciertamente vivirá, no morirá” (Ezequiel 18:26-28).

“Y la palabra de Jehová vino a Jonás por segunda vez diciendo: Levántate, ve a Nínive, la gran ciudad y predícales el mensaje que Yo te doy. Entonces, Jonás se levantó y fue a Nínive, de acuerdo con la palabra de Jehová. Nínive era una ciudad extremadamente grande a tres días de camino. Y Jonás comenzó a entrar a la ciudad a un día de camino y gritó y dijo: En cuarenta días Nínive será destruida. Entonces la gente de Nínive creyó a Dios, y declararon un ayuno, y se pusieron un hábito de penitencia, desde el más importante hasta el menor de ellos. Porque el rey de Nínive se enteró y se levantó de su trono, se quitó su vestidura y se puso un hábito de penitencia y se sentó sobre cenizas. Y mandó que se proclamara y publicara mediante decreto del rey y sus nobles, ordenó a todo Nínive diciendo: Que ningún hombre ni bestia, manada o bandada, coman nada, ni siquiera que beban agua. Pero que todos los hombres y las bestias estén cubiertos con hábito de penitencia y que clamen con todas sus fuerzas a Dios; que todos se arrepientan de sus caminos de maldad y se despojen de toda la violencia de sus manos. ¿Cómo saber si Dios no cambiará y se arrepentirá, y se alejará de su gran ira, y no permitirá que muramos? Y Dios vio sus obras que ellos se habían arrepentido de su maldad; y Dios se arrepintió del mal que Él había anunciado para ellos y no lo cumplió” (Jonás 3:1-10).*

Las palabras relevantes de Dios:

El propósito de la obra de Dios sobre el hombre es permitirle satisfacer las intenciones de Dios y se hace para traerle la salvación. Por lo tanto, durante el tiempo de Su salvación del hombre Él no lleva a cabo la obra de castigarlo. Mientras trae la salvación al hombre, Dios no castiga el mal ni recompensa el bien, ni tampoco revela los destinos de varias clases de personas. En cambio, solo después de que la etapa final de Su obra esté completa, Él llevará a cabo la obra de castigar el mal y recompensar el bien y solo entonces revelará el final de todas las diferentes clases de personas. Los que son castigados serán aquellos que realmente son incapaces de ser salvados, mientras que los que son salvados serán aquellos que han obtenido la salvación de Dios durante el tiempo de Su salvación del hombre. Mientras la obra de salvación de Dios se lleva a cabo, todos los que puedan ser salvados serán salvados, en todo lo posible, sin descartar a ninguno de ellos, ya que el propósito de la obra de Dios es salvar al hombre. Todos aquellos que durante el tiempo de la salvación del hombre por parte de Dios no puedan alcanzar un cambio en su carácter, así como también todos aquellos que no puedan someterse completamente a Dios, se convertirán en objetos de castigo. Esta etapa de la obra —la obra de las palabras— desbloqueará para las personas todos los caminos y misterios que no entienden para que puedan entender las intenciones de Dios y Sus requisitos hacia ellos, para que puedan tener los requisitos previos para poner en práctica las palabras de Dios y lograr cambios en su carácter. Dios solo usa palabras para hacer Su obra y no castiga a las personas por ser un poco rebeldes. Esto es porque ahora es el tiempo de la obra de salvación. Si cualquiera que actúa con rebeldía fuera castigado, entonces nadie tendría la oportunidad de ser salvado; todos serían castigados y caerían en el Hades. El propósito de usar palabras para juzgar al hombre es permitirle conocerse a sí mismo y someterse a Dios, no es para castigarlo por medio de ese juicio. Durante el tiempo de la obra de las palabras, muchas personas expondrán su rebeldía y resistencia, así como también su falta de sumisión al Dios encarnado. Sin embargo, Él no castigará a todas estas personas a consecuencia de ello; en lugar de eso, solo descartará a los que son corruptos hasta la médula y que no pueden ser salvados. Él le dará su carne a Satanás y, en unos pocos casos, pondrá fin a su carne. Los que hayan quedado continuarán siguiendo y experimentando la poda. Si, mientras siguen, esas personas todavía no son capaces de aceptar recibir la poda y se vuelven cada vez más degeneradas, entonces habrán perdido su oportunidad de salvación. Todas las personas que hayan aceptado la conquista de las palabras de Dios tendrán varias oportunidades de salvación. En la salvación de Dios de cada una de estas personas, Él les dará manga ancha en la mayor medida posible. En otras palabras, se les mostrará la máxima indulgencia. Siempre que las personas regresen de la senda equivocada y siempre que se puedan arrepentir, Dios les dará oportunidades de obtener Su salvación. Cuando los humanos se rebelan contra Dios al principio, Él no tiene deseos de fulminarlos, sino que hace todo lo posible por salvarlos. Si alguien realmente no tiene cabida en la salvación, entonces Dios lo descartará. La razón por la cual Dios es lento para castigar a ciertas personas es que quiere salvar a todas las personas que pueden ser salvadas. Él las juzga, ilumina y guía solo con palabras y no usa una vara para fulminarlas. Emplear palabras para traer salvación a los seres humanos es el propósito y el significado de la etapa final de la obra.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Debes dejar de lado las bendiciones del estatus y entender la intención de Dios de traer la salvación al hombre

“La blasfemia y la calumnia contra Dios son pecados que no se perdonarán en esta vida ni en el mundo venidero, y aquellos que los cometan nunca se reencarnarán”. Eso significa que el carácter de Dios no tolera ofensa del hombre. Sin duda, es cierto que la blasfemia y la calumnia contra Dios no se perdonarán en esta vida ni en el mundo venidero. La blasfemia contra Dios, sea o no intencionada, es algo que ofende a Su carácter, y decir palabras blasfemas contra Dios, por la razón que sea, sin duda va a recibir condena. Sin embargo, hay quienes dicen palabras blasfemas y de condena en situaciones en las que no entienden esto, o cuando otros les han desorientado, controlado y reprimido. Tras decir estas palabras, se sienten incómodos, que les han acusado, y albergan muchos remordimientos. Después, preparan suficientes buenas obras al tiempo que adquieren conocimiento y cambian en este sentido, por lo que Dios ya no recuerda sus transgresiones anteriores. Debéis conocer con precisión las palabras de Dios y no aplicarlas con arbitrariedad, según vuestras nociones y figuraciones. Debéis entender a quién van dirigidas Sus palabras y en qué contexto habla. No debéis aplicar arbitrariamente las palabras de Dios ni definirlas de un modo casual. Aquellos que no saben experimentar no hacen introspección acerca de nada y no se comparan a sí mismos con las palabras de Dios. En cambio, los que han tenido algunas experiencias y poseen algo de percepción tienden a ser hipersensibles, comparándose arbitrariamente con las palabras de Dios cuando leen sobre Sus maldiciones o sobre cómo detesta y descarta a las personas. No entienden las palabras de Dios y siempre lo malinterpretan. Algunos no han leído las palabras presentes de Dios ni han investigado Su obra presente, y mucho menos han obtenido el esclarecimiento del Espíritu Santo. Hablaron poniendo en tela de juicio a Dios, y luego alguien les predicó el evangelio, el cual aceptaron. Después de eso, lamentan lo que hicieron y están dispuestos a arrepentirse, en cuyo caso veremos cómo serán sus conductas y manifestaciones de ahí en adelante. Si su conducta es muy deficiente desde que empiezan a creer y se rinden al creerse una causa perdida: “Bueno, yo ya dije palabras blasfemas, calumniosas y sentenciosas de Dios, y si Él condena a esta clase de personas, mi búsqueda resultará inútil”, están acabados. Se han abandonado a la desesperación y han cavado su propia tumba.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte

Algunas personas, tras transgredir un poco, conjeturan: “¿Me ha revelado y descartado Dios? ¿Me derribará?”. Dios no ha venido a obrar en esta ocasión para derribar a las personas, sino para salvarlas en la mayor medida posible. Nadie está libre de error; si todos fueran derribados, ¿sería eso salvación? Algunas transgresiones se cometen a propósito, mientras que otras son involuntarias. Si puedes cambiar después de reconocer las cosas que haces de manera involuntaria, ¿te derribaría Dios antes de que lo hagas? ¿Así salvaría Dios a las personas? ¡No es así cómo obra Dios! Independientemente de que tengas un carácter rebelde o que hayas actuado de manera involuntaria, recuerda esto: has de reflexionar y conocerte a ti mismo. Da un giro enseguida, y esfuérzate al máximo por alcanzar la verdad; y, sin importar las circunstancias que surjan, no caigas en la desesperación. La obra que está haciendo Dios es la de la salvación del hombre, y Él no derriba de manera arbitraria a aquellos a los que quiere salvar. Eso es cierto. Aunque hubiera de verdad algún creyente en Dios al que Él derribara al final, aquello que hace Dios aún estaría garantizado como justo. En su momento, te haría saber la razón por la que derribó a esa persona, para que quedes totalmente convencido. Por ahora, simplemente esfuérzate por la verdad, céntrate en la entrada en la vida y afánate por cumplir bien con el deber. ¡En esto no hay equivocación! Independientemente de cómo te trate Dios al final, la garantía es que será justo; no deberías poner esto en duda ni preocuparte. Aunque no puedas entender la justicia de Dios en este momento llegará un día en que quedarás convencido. Dios obra de manera justa y honorable; todo lo revela abiertamente. Si lo meditáis detenidamente, llegaréis a la conclusión sincera de que la obra de Dios consiste en salvar a las personas y transformar su carácter corrupto. Dado que la obra de Dios es la de transformar el carácter corrupto de las personas, es imposible que estas no tengan revelaciones de corrupción. Solo al revelar su carácter corrupto pueden conocerse a sí mismas, admitir que tienen un carácter corrupto y estar dispuestas a recibir la salvación de Dios. Si las personas no aceptan ninguna verdad en absoluto tras revelar un carácter corrupto, y continúan viviendo según su carácter corrupto, entonces es probable que ofendan el carácter de Dios. Él infligirá diferentes grados de retribución sobre ellas y pagarán el precio por sus transgresiones. […]

Como he citado anteriormente, los acontecimientos del pasado pueden borrarse de golpe; es posible hacer que el futuro sustituya al pasado; la tolerancia de Dios es infinita como el mar. No obstante, también hay unos principios en estas palabras. No es que Dios borre cualquier pecado que hayas cometido por muy grande que sea. Dios hace toda Su obra con principios. Tiempo atrás se estableció un decreto administrativo sobre esta cuestión: Dios perdona y absuelve todos los pecados que uno cometa antes de aceptar Su nombre. Pero en cuanto a aquellos que continúan pecando tras comenzar a creer en Él, es otra historia: a quien reitera un pecado una vez, se le da la oportunidad de arrepentirse, mientras que quienes lo vuelven a hacer dos veces o se niegan a cambiar a pesar de las reprimendas reiteradas son expulsados sin más oportunidades de arrepentirse. Dios siempre es tolerante con la gente en la medida de lo posible dentro de Su obra. Esto evidencia que la obra de Dios es, en verdad, la de la salvación de las personas. Ahora bien, si en esta etapa final de la obra cometes pecados imperdonables, eres realmente irredimible y no se te puede rescatar.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte

Muchos son los que se resisten a Dios, y entre ellos, existen muchas maneras en las que se resisten a Dios. Del mismo modo que hay toda clase de creyentes, también hay toda clase de aquellos que se resisten a Dios, cada una diferente de los demás. Ninguno de esos que no reconoce claramente el propósito de la obra de Dios puede salvarse. Independientemente de cómo se haya resistido el hombre a Dios en el pasado, cuando llega a entender el propósito de Su obra y dedica sus esfuerzos a satisfacerlo, Él hará borrón y cuenta nueva de sus pecados anteriores. Mientras el hombre busque la verdad y la practique, Dios no tendrá en cuenta lo que ha hecho. Además, es en base a la práctica de la verdad por parte del hombre como Dios lo justifica. Esta es la justicia de Dios. Antes de que el hombre haya visto a Dios o experimentado Su obra, independientemente de cómo actúe hacia Él, Dios no lo tiene en cuenta. Sin embargo, una vez que el hombre ha visto a Dios y experimentado Su obra, Dios escribe todos sus hechos y acciones en los “anales”, porque el hombre ha visto a Dios y vivido en Su obra.

Cuando el hombre haya visto verdaderamente lo que Dios tiene y es, cuando haya visto Su supremacía y haya llegado a conocer realmente la obra de Dios; además, cuando su carácter anterior se haya transformado, entonces habrá desechado completamente su carácter rebelde que se resiste a Dios. Puede decirse que todos se han resistido alguna vez a Dios y se han rebelado alguna vez contra Él. Sin embargo, si te sometes de buen grado al Dios encarnado y a partir de entonces satisfaces Su corazón con tu lealtad, practicas la verdad que deberías, cumples tu deber como deberías y sigues las normas que deberías, entonces eres alguien dispuesto a dejar de lado su rebeldía para satisfacer a Dios y alguien que puede ser perfeccionado por Él. Si te niegas obstinadamente a darte cuenta de tus errores y no tienes intención de arrepentirte, si persistes en tu conducta rebelde sin la más mínima intención de colaborar con Dios y satisfacerlo, entonces una persona tan obstinada e incorregible como tú será castigada sin duda y nunca será perfeccionada por Dios. Como tal, eres Su enemigo hoy, mañana lo seguirás siendo y pasado mañana también; siempre serás un opositor y el enemigo de Dios. En ese caso, ¿cómo iba Dios a dejarte ir?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Todas las personas que no conocen a Dios son las que se resisten a Él

Mientras tengáis una brizna de esperanza, independientemente de que Dios recuerde o no vuestras transgresiones pasadas, ¿qué mentalidad deberíais mantener? “Debo procurar un cambio en mi carácter, buscar el conocimiento de Dios, no permitir que Satanás me vuelva a engañar y no volver a hacer jamás nada que cause vergüenza al nombre de Dios”. La gente está totalmente corrompida hoy en día y carece de valor. ¿Qué áreas clave determinan si pueden ser salvados y si tienen algo de esperanza? La clave es si, después de escuchar un sermón, eres o no capaz de comprender la verdad, de ponerla en práctica o de cambiar. Estas son las áreas fundamentales. Si solo sientes remordimiento y, cuando llega el momento de hacer algo, actúas como quieres, de la misma manera de siempre, sin buscar la verdad y aferrándote todavía a viejas opiniones, métodos y preceptos; no solo no reflexionas ni intentas conocerte a ti mismo, sino que empeoras cada vez más e insistes en ir por la senda de siempre, entonces no tendrás esperanzas y corresponde darte por perdido. Con un conocimiento mayor de Dios y un conocimiento más profundo de ti mismo, serás más capaz de evitar hacer el mal y pecar. Cuanto más profundo sea el conocimiento de tu naturaleza, mejor podrás protegerte y, tras hacer recuento de tus experiencias y lecciones, no volverás a fallar. De hecho, todo el mundo tiene imperfecciones, pero Dios no los hace responsables de ellas. Todos las tienen, es solo una cuestión de grado; algunas se pueden mencionar, otras no. Algunas personas hacen cosas que saben los demás, mientras que otras las hacen sin que nadie se entere. Todo el mundo transgrede y tiene imperfecciones, y todos ellos revelan ciertas actitudes corruptas, como la arrogancia o la sentenciosidad; todos han tenido algunas desviaciones en su trabajo o han sido ocasionalmente rebeldes. Estas son cosas comprensibles; son inevitables para la humanidad corrupta. Pero una vez que las personas entienden la verdad, deberían ser capaces de evitarlo y no transgredir más; no hay necesidad de que se sigan preocupando por las transgresiones pasadas. La clave es si la gente se arrepiente, si ha cambiado de verdad. Los que se arrepienten y cambian son los que se salvan, mientras que los que permanecen en todo momento inmutables e irredentos deben ser descartados. Si después de comprender la verdad, las personas todavía transgreden a sabiendas; si, aunque se les pode, o advierta, permanecen obstinadamente impenitentes e inmutables, entonces están más allá de la salvación.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte

Mientras seguimos al Dios práctico, debemos tener esta determinación: por muy grandes que sean los entornos en los que nos encontremos, o sean cuales sean las dificultades a las que nos enfrentemos, y por muy débiles o negativos que seamos, no podemos perder la fe en nuestra transformación del carácter ni en las palabras que Dios ha pronunciado. Él ha hecho una promesa a la gente y esto requiere que esta tenga determinación, fe y perseverancia para soportarlo. A Dios no le gustan los cobardes, sino las personas con determinación. Incluso si has revelado mucha corrupción, si te has desviado mucho o cometido muchas transgresiones, si te has quejado de Dios o si, desde la religión, te has resistido a Él o has albergado blasfemias en contra de Él en el corazón, etcétera, Dios no se fija en nada de eso. Él solo observa si alguien persigue la verdad y si algún día puede cambiar. En la Biblia, hay una historia sobre el regreso del hijo pródigo; ¿por qué el Señor Jesús utilizó esta parábola? Para que la gente entienda que la intención de Dios de salvar a la humanidad es sincera, y que Él da la oportunidad a la gente de arrepentirse y cambiar. A través de este proceso, Dios entiende al hombre, y conoce bien sus debilidades y su grado de corrupción. Sabe que las personas tropezarán y fracasarán. Al igual que un niño que aprende a caminar, por muy fuertes que sean físicamente, siempre habrá momentos en los que tropezarán y caerán, y ocasiones en las que se golpearán con las cosas y darán un traspié. Dios entiende a cada uno tanto como una madre entiende a su hijo. Entiende las dificultades de cada persona, sus debilidades y sus necesidades. Incluso más, Dios entiende las dificultades, las debilidades y los fracasos a los que la gente se enfrentará en el proceso de entrar en la transformación del carácter. Estas son las cosas que Dios entiende mejor. De esta manera, se dice que Él escruta las profundidades del corazón de las personas. Por muy débil que seas, mientras no renuncies al nombre de Dios ni lo abandones a Él ni este camino, siempre tendrás la oportunidad de transformar el carácter. Si dispones de esta oportunidad, tendrás esperanza de sobrevivir y, por tanto, de que Dios te salve.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La senda de práctica para la transformación del carácter

Anterior: 1. Decís que, durante los últimos días, Dios hace la obra del juicio empezando por la casa de Dios, clasifica a cada uno según su tipo, recompensa el bien y castiga el mal. ¿A qué tipo de persona salva Dios entonces y a qué clase descarta?

Siguiente: 3. Hay muchas personas en el judaísmo y el cristianismo que también creen en el Dios verdadero, que adoran a Dios en templos e iglesias y que en apariencia son devotas. Aunque algunas no aceptan la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días, no han hecho nada que se resista a Dios o lo condene de manera explícita. ¿Salvará Dios a personas como estas?

Ahora ya han aparecido varios desastres inusuales, y según las profecías de la Biblia, habrá desastres aún mayores en el futuro. Entonces, ¿cómo obtener la protección de Dios en medio de los grandes desastres? Contáctanos, y te mostraremos el camino.

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