62 Cómo comprender la apariencia y la obra de Cristo de los últimos días

I

Su encarnación personifica Su esencia y expresión.

Y cuando se haga carne, Dios traerá la obra que debe hacer

para expresar lo que Él es, traer la verdad a los hombres,

les da vida y les muestra el camino.

Cualquier carne que no incorpore Su esencia,

ciertamente no es Dios encarnado.

II

Confirma la carne de Dios, Su camino,

por Su carácter, palabras y obras.

Concéntrate en Su esencia, y no en Su apariencia.

Es ingenuo e ignorante fijarse sólo en Su externa apariencia.

El exterior al interior no define,

pues Su obra a la humana concepción no se ajusta.

III

¿No era la apariencia de Jesús diferente a lo que se esperaba?

¿No ocultaron Su imagen y trajes Su identidad?

¿No fue el por qué los fariseos se opusieron a Él?

Se fijaron en cómo Él se veía y no escucharon lo que dijo Él.

IV

Dios espera que todos los que buscan Su aparición

no repitan la historia.

No sigan a los fariseos y claven a Dios de nuevo en la cruz.

Pues considera con sumo cuidado cómo recibirás Su regreso.

Ten una clara idea de cómo te someterás a la verdad.

Es el deber de todos los que esperan el regreso de Jesús.


Adaptado de ‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”

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