837 Cómo ser perfeccionado

Si quieres ser perfeccionado por Dios,

no basta con recorrer las calles

ni dedicarte por entero a Dios.

Mucho debes poseer para ser perfeccionado por Dios.

Cuando sufres, debes ser capaz de

no pensar en la carne, y no quejarte de Dios.

Cuando Dios se esconde, debes tener fe para seguirlo,

mantén tu amor, no dejes que se apague o muera.

Si quieres que Dios te use y te perfeccione,

debes poseerlo todo:

voluntad para sufrir, fe, resistencia,

obediencia, y experiencia de Su obra,

comprender Su voluntad, ser considerado con Su pesar.

Cada refinamiento que vives requiere de tu fe y tu amor.

No importa lo que Dios haga, debes aceptar Su plan.

Maldice a tu carne antes de quejarte de Él.

Complace a Dios en las pruebas,

incluso si lloras o pierdes lo que amas.

Esto es amor y auténtica fe.

No importa tu talla, debes tener auténtica fe,

voluntad de sufrir, y de abandonar la carne.

Debes estar dispuesto a soportar el dolor y la pérdida

para complacer la voluntad de Dios.

Debes tener corazón para arrepentirte de

no haber sido capaz de complacer a Dios en el pasado.

Nada te puede faltar, para que Dios pueda perfeccionarte.

Si te faltan estas cosas, ¡no puedes ser perfeccionado!

Si quieres que Dios te use y te perfeccione,

debes poseerlo todo:

voluntad para sufrir, fe, resistencia,

obediencia, y experiencia de Su obra,

comprender Su voluntad, ser considerado con Su pesar.

Cada refinamiento que vives requiere de tu fe y tu amor.

Adaptado de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

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