Cómo perseguir la verdad (11)

Apéndice: La senda que recorren las personas determina lo que acaban recogiendo

¿Cuál es el propósito de creer en Dios? ¿Acaso es obtener gracia y bendiciones? ¿Es evitar vivir una vida vacía y liberarte de los intereses menores? (No). ¿Cuál es entonces? (Obtener la verdad). Es obtener la verdad, obtener la vida. Entonces, ¿todo lo que hacen las personas cada día va dirigido hacia este objetivo? ¿Es el tiempo y la energía que gastas en la realización de tu deber cada día, todo en aras de este objetivo? Las personas creen en Dios sin el objetivo claro de obtener la verdad. En su corazón, están confusas respecto a este aspecto de las visiones y no saben cuál es el propósito de creer en Dios. Es como si solo supieran en su corazón que es para obtener bendiciones; pero ¿qué debería hacer uno para obtener bendiciones? No saben que obtener bendiciones requiere entendimiento de la verdad, practicar la verdad y perseguir la verdad. Por tanto, ¿son personas que persiguen la verdad? Tampoco están seguras de esto. Piensan: “Este no es un gran problema. Creo sinceramente en Dios; Él no me abandonará. Aunque la gente diga que no soy alguien que persigue la verdad, eso no importa”. A veces, cuando ven a otros compartir su testimonio vivencial mientras que ellas mismas no pueden compartir ninguno, además se sienten molestas, un poco ansiosas y angustiadas en su corazón. Pero más a menudo, les parece que no es un gran problema. Tal que así, en un abrir y cerrar de ojos pasan cinco años y luego pasan diez; algunas personas están ahora en la treintena o tienen más de cuarenta años, mientras otras superan los cincuenta; no se han casado y siempre están haciendo su deber. Hasta este momento, ¿cuánta verdad han obtenido? ¿Tienen vida? Ni ellas mismas tienen esa certeza. Sienten: “Parece que he entendido muchísima verdad y puedo predicar muchos sermones; debería tener vida, ¿cierto?”. Ya sea durante las reuniones o cuando se encuentren con problemas en sus deberes, pueden hablar largo y tendido, como si entendieran todas las verdades, pero no pueden resolver ningún problema real. No importa lo altisonantes que sean las doctrinas que digan, en la realización de sus deberes todavía no pueden actuar de acuerdo con los principios-verdad e incluso siguen todavía su propia voluntad en muchos asuntos, sin entender los principios-verdad en lo más mínimo. Y por tanto, se sienten confundidas en su interior: “¿Soy realmente alguien que entiende la verdad o no?”. No saben si son alguien que entiende la verdad. Entonces, ¿acaso son personas que persiguen la verdad y la practican? Ellas mismas tampoco tienen certeza sobre ello. Por tanto, ¿han obtenido realmente la verdad o no? Lo siguen dudando. Entonces, ¿tienen realmente vida o no? De todas formas, ¿qué es la vida exactamente? ¿Qué siente una persona al tener vida? ¿Qué cambios se producen en el día a día de alguien cuando tiene vida? ¿Cómo cambiarán sus pensamientos? ¿Qué cambios ocurrirán en su humanidad? Las personas no tienen claro nada de esto. Por muchos años que hayan creído en Dios, cuando hablan sobre algún aspecto de la verdad, pueden predicar algunas palabras y doctrinas; pero cuando están involucrados los principios de practicar la verdad, no pueden explicarlos con claridad. En particular, después de que las hayan podado por ir en contra de los principios en sus acciones, algunas personas no solo se vuelven negativas, sino que además se quedan perplejas y dudan de sí mismas, dicen: “¿He obtenido realmente vida o no? ¿Ocupa la verdad un lugar en mi corazón? ¿Se ha convertido en mi vida? ¿Puedo realmente seguir logrando la salvación?”. Están confusas respecto a todos estos asuntos que implican la verdad, pero cuando se trata de asuntos externos que no implican la verdad, los recuerdan muy claramente. Por ejemplo, cuántos años, meses y días han creído en Dios, en qué nivel de líder u obrero han servido, qué deberes han hecho, cuánto trabajo de iglesia han hecho, a cuántos lugares han viajado, a cuantas personas han convertido al predicar el evangelio, cuántas iglesias han regado, cuánto han sufrido al entregarse para Dios, cuánto dinero han ofrendado, qué cosas han donado a los hermanos y hermanas, durante cuánto tiempo han estado arrestadas o encarceladas, cuántas palizas les han dado, a cuánta tortura han sido sometidas, cuántas veces se han mantenido firmes en su testimonio por Dios y otras cosas más; grabarán todas estas cuestiones externas en su memoria, les vienen a la mente a menudo. Llevan la cuenta de todo esto en su cabeza, recuerdan todos y cada uno de los registros y nunca los olvidan. Pero en lo que respecta a cuántas verdades entienden y cuánta realidad poseen, siempre hacen un recuento atolondrado de esto. Su mente nunca es clara respecto a qué verdades entienden, qué verdades ponen en práctica y si pueden atenerse a la verdad y actuar de acuerdo con los principios cuando les suceden cosas; de todo esto hacen un recuento atolondrado. Tampoco tienen claro en su mente cuáles de las actitudes corruptas de las que tienen un auténtico entendimiento, si han sido desechadas y qué actitudes corruptas revelan a menudo pero no han desechado; hacen un recuento atolondrado de todo esto. Después de creer en Dios durante tantos años, qué verdades pueden poner en práctica y cuáles no, en qué aspectos de la verdad han hecho progresos y cuánto han progresado; hacen un recuento atolondrado de todo esto. Respecto a lo que viven exactamente en cuanto a su humanidad —ya posean conciencia y razón y ya hayan vivido humanidad normal—, el recuento que hacen de todo esto es atolondrado. Cuántos de sus deberes han hecho con sinceridad y lealtad, cuántos deberes se hicieron con negligencia deliberada, cuántos se hicieron acorde al estándar y cuántos no han estado todavía acorde al estándar, en qué deberes han sido capaces de actuar de acuerdo a los principios, de modo que su realización de estos deberes satisfaga a Dios y se conforme a las intenciones de Dios, así como en qué deberes no han captado todavía los principios-verdad y no han logrado todavía satisfacer a Dios; hacen un recuento atolondrado de todo esto. Exactamente en qué aspectos pueden cumplir los requerimientos de Dios y someterse a Él, hasta qué punto se han sometido a Dios, en qué aspectos todavía no pueden someterse a Dios, qué ha causado su incapacidad para someterse a Dios y cómo deberían ser su entrada para avanzar; en cuanto a todas estas cosas, no tienen planes ni pensamientos y, por supuesto, menos aún tienen una senda clara. Al haber creído en Dios durante muchos años, no saben cuántas cosas han hecho para salvaguardar los intereses de la casa de Dios o cuántas buenas obras han preparado; no saben cuánta maldad han hecho o cuántas cosas han hecho que hayan causado trastornos y perturbaciones; en su recuerdo, parece que han hecho algunas de estas cosas, pero no saben si se han arrepentido después de hacer el mal. Aunque a veces pueden darse cuenta de que han hecho maldad y se sienten molestas, así como han orado a Dios y confesado sus pecados, ¿han obtenido el perdón de Dios? ¿Hay alguna acusación en su corazón? Tampoco saben estas cosas. Piensan: “¿A quién le importa si me siento acusado o no? En cualquier caso, ahora estoy viviendo bastante cómodamente; todavía estoy haciendo mi deber”. Entonces, ¿cuántas buenas obras han hecho en la realización de su deber? Tampoco pueden saberlo con claridad, sin embargo, sienten que han hecho unas cuantas buenas obras; recientemente, predicaron el evangelio y convirtieron a dos personas. Tienen este pequeño número de buenas obras, pero hacen las cosas sin principios e incluso actúan de acuerdo con su propia voluntad y de manera arbitraria e imprudente; ¿cuenta esto como malas obras? Tampoco tienen esto claro. Piensan que, dado que la iglesia no se ha encargado de ellas y los líderes no las han podado ni les han pedido cuentas por estas cosas, entonces no son malas obras; si se les pidieran cuentas, entonces estas cosas tal vez serían malas obras. No saben cuántas buenas obras han preparado. No saben nada respecto a si las cosas que están haciendo actualmente son buenas o malas obras, cuántas de ellas son buenas obras, cuántas malas obras, cuántas se ajustan a los principios-verdad, cuántas van en contra de los arreglos de obra y los principios-verdad. Nunca han tenido un registro de todos estos asuntos. En cualquier caso, todos los días comen y se van a dormir a su hora, se levantan a la hora fijada para las devociones espirituales o para el trabajo y mantienen el mismo estado mientras trabajan y los mismos pasos del trabajo que el día anterior; hacen las cosas que siempre han hecho. Nunca han llegado a saber o resumir de manera específica o sistemática de las cuestiones de perseguir la verdad y entrar en la realidad-verdad o desechar las actitudes corruptas y obtener la vida. Por tanto, cualquier cosa que implique perseguir la verdad o la entrada en la vida es para ellos un recuento atolondrado. Decidme, si alguien vive todos los días de esta manera, en un estado semejante, ¿no está atolondrado? (Sí). “Atolondrado” es una expresión literaria; en términos coloquiales, significa ir a la deriva y sin rumbo. ¿Es bueno o no este estado de vivir, este estado de existir? (No es bueno). En la superficie, no exhibe obvios comportamientos o manifestaciones de resistirse a Dios, pero en lo que respecta a asuntos de perseguir la verdad y de la entrada en la vida, está confuso y no se lo toma en serio. Este estado es exactamente lo que significa estar atolondrado. Esto demuestra claramente el problema de una persona y revela claramente la senda que recorre al creer en Dios.

En lo que respecta a las cuestiones de perseguir la verdad y la entrada en la vida en el proceso de creer en Dios, con independencia de la actitud, los deseos subjetivos o las manifestaciones de una persona, a ojos de Dios, el estado en el que se encuentra una persona demuestra qué senda está recorriendo. Algunas personas, desde el momento que empiezan a creer en Dios, no aman la verdad y, por mucho que se comparta la verdad, no la aceptan. La senda que recorren es una que va directa hacia la muerte y el infierno. Algunas personas, cuando empiezan a creer en Dios, no entienden los requerimientos de Dios y solo buscan obtener bendiciones y entrar en el reino del cielo. Sin embargo, al comer y beber continuamente las palabras de Dios, llegan a entender la verdad y son capaces de perseguirla, así como pueden soportar la adversidad y pagar un precio en aras de obtener la verdad. Al final, se puede ver que la senda que recorren conduce a la luz y al reino del cielo. En cuanto a las cuestiones de la entrada en la vida, de manera similar, la mayoría de las personas no son para nada claras en sus objetivos y siguen en un estado de confusión. Sin embargo, a juzgar por las manifestaciones de estas personas, algunas no aceptan la verdad en absoluto, son de manera consistente superficiales en la realización de su deber y, después de creer en Dios durante muchos años, no han cambiado en lo más mínimo; la senda que recorren lleva a la destrucción y al infierno. Por otro lado, algunas personas son capaces de aceptar la verdad, pueden aceptar la poda en la realización de su deber, tener algo de auténtica sumisión y llegar poco a poco a hacer sus deberes de una manera acorde al estándar; la senda que recorren lleva a la luz y al reino del cielo. Aquellas que no aceptan la verdad en lo más mínimo —en otras palabras, aquellas que van directas a la senda de la destrucción— en la realización de su deber, hacen el mal sin cesar y a menudo cometen actos que van contra la verdad y que Dios detesta, perturbando la vida de iglesia y el trabajo de la iglesia. Estas personas exhiben algunas manifestaciones “especiales”. Es decir, desde el momento que empezaron a creer en Dios hasta ahora, nunca se han arrepentido y, en la realización de su deber, son a menudo superficiales, descuidadas y holgazanean, eligen tareas fáciles y eluden las difíciles, no salvaguardan los intereses de la casa de Dios; son especialmente egoístas y despreciables y solo les importa su propio goce. Esto es también una característica de estas personas. Hay algunas personas que son incluso más malvadas; en transcurso de hacer su deber, se desbocan cometiendo fechorías y actúan arbitraria e imprudentemente, nunca practican ni ponen en marcha el trabajo de acuerdo con los arreglos del trabajo. Además, hay personas que en su deber con frecuencia compiten por estatus, se ensalzan y dan testimonio de sí mismas y atraen a la gente para establecer su propio reino independiente. También están aquellas que, mientras hacen su deber, roban y malgastan las ofrendas y traicionan los intereses de la casa de Dios. ¿Son estas manifestaciones positivas o negativas? (Negativas). Estas personas han exhibido tales manifestaciones desde el momento que empezaron a creer en Dios. La casa de Dios sigue dándoles oportunidades; se dispone que algunas personas que tienen un poco de calibre hagan el deber de un supervisor, pero después de un periodo de desempeño pobre, se arregla que hagan un deber unidimensional; sin embargo, incluso en un deber unidimensional, siguen siendo superficiales, se desbocan cometiendo fechorías, actúan de manera arbitraria e imprudente, causan trastornos y perturbaciones y algunas incluso compiten por estatus y poder, sin salvaguardar los intereses de la casa de Dios. Cuando tienen la oportunidad, incluso roban y malgastan las ofrendas. Da igual los años que lleven creyendo en Dios, estas manifestaciones no han disminuido ni cambiado en lo más mínimo en ellas. Al final, ¿qué se ve en ellas? Se ve que, en la realización de su deber, estas personas actúan consistentemente de manera superficial, son descuidadas y holgazanean, eligen tareas fáciles, eluden las difíciles e incluso disfrutan de la comodidad carnal y actúan irresponsablemente. Sus manifestaciones no son ocasionales ni temporales, sino constantes; para ellas esto resulta problemático. En la realización de su deber, se comportan constantemente de manera superficial, van desbocadas cometiendo fechorías, causan trastornos y perturbaciones y, les hable quien les hable, no cambian. Por muchos sermones que oigan, nunca se arrepienten ni hay remordimiento en su corazón. También están aquellas que constantemente compiten por estatus, traicionan los intereses de la casa de Dios y nunca salvaguardan los intereses de la casa de Dios. ¿Es fácil de entender la palabra “constantemente”? Sea quien sea aquel que al realizar su deber actúe de manera superficial, sea arbitrario y temerario o tenga algunas malas manifestaciones, la casa de Dios siempre le da muchas oportunidades para arrepentirse. Sus manifestaciones temporales nunca son motivo para que se le despida y ya no se le permita hacer su deber. En su lugar, se le exhorta repetidas veces, se comparte con él la verdad, se le ayuda y apoya con amor. Además, el Espíritu Santo lo conmueve, esclarece y reprende en mayor medida. Las personas hacen el trabajo y el Espíritu Santo también; sin embargo, en su corazón, las personas así son simplemente intransigentes y sienten aversión por la verdad. Nunca la aceptan, así como tampoco aceptan nunca la ayuda, las críticas, el seguimiento o la supervisión de los hermanos y hermanas y, menos aún, aceptan la iluminación y el castigo del Espíritu Santo. Siguen siendo así, ya lleven creyendo en Dios cuatro o cinco años o diez o veinte. Aunque ahora son mayores y parecen un poco más maduras y experimentadas, siguen haciendo sus deberes del mismo modo: actúan constantemente de manera superficial y van con desenfreno haciendo el mal. No han cambiado en absoluto en estos veinte años. Cuando hablan, de su boca brotan mentiras sin cesar y nunca dicen la verdad. Incluso ahora siguen siendo así; por muchas palabras que digan, uno no sabe cuáles son verdaderas y cuáles falsas: no hay una sola palabra honesta entre ellas. Aunque hayan sufrido un poco al hacer sus deberes a lo largo de estos veinte años y hayan convertido a algunas personas predicando el evangelio, su carácter-vida no ha cambiado lo más mínimo. Siguen siendo especialmente astutas y falsas; no son más que viejas serpientes, incapaces de decir una sola palabra honesta. Esto es suficiente para demostrar que no son personas que aman la verdad; incluso si entienden un poco de ella, no pueden ponerla en práctica. ¿Qué clase de personas son? Son personas que tienen por norma constante el actuar de manera superficial, ir desbocadas haciendo cosas malas, actuar de manera arbitraria y temeraria, causar interrupciones y perturbaciones, competir por el poder, urdir artimañas, mentir y engañar. Se puede decir que son zorros viejos y astutos, que son solo viejas serpientes, viejas anguilas escurridizas, viejos diablos, viejos Satanases. Antes de todas sus acciones, se debe añadir el calificativo ‘constantemente’. Una vez que se añade ‘constantemente’, no será una cuestión de prejuicio personal contra ellas, sino algo causado por sus propias acciones y comportamiento. A los ojos de todos, esta persona no ha hecho estas cosas solo una o dos veces, sino que es una delincuente habitual. ¿Cómo tratan las comisarías de policía de varios países a los delincuentes habituales? Los antecedentes penales de los delincuentes habituales deben ser archivados. Siempre que ocurre un delito, estos delincuentes habituales son los principales sospechosos, la policía seguramente comenzará por ellos al empezar a investigar el caso e iniciar su indagación. Entonces, ¿qué pasa con aquellos que cumplen constantemente su deber de manera superficial en la casa de Dios? Sus manifestaciones de ser superficiales e ir desbocados cometiendo fechorías no son cosas que ocurren solo una o dos veces ni solamente en circunstancias especiales. Estos estados y manifestaciones reflejan su línea constante al cumplir con su deber. A juzgar por esta forma habitual de atender su deber, se puede ver cuál es su actitud hacia la verdad. Por tanto, ¿cuál es su actitud hacia la verdad? (Sienten aversión por ella y son reacios a ella). Las personas de esta clase sienten aversión y son reacias a la verdad. Nunca la aceptan. En el fondo, la menosprecian y detestan las cosas positivas. Da igual quién comparta la verdad con ellas, no escuchan. No importa cuántas oportunidades se les den de arrepentirse, no las aprecian ni se las toman en serio. Actúan como les da la gana, a su antojo. Cuando el Espíritu Santo las conmueve, no tienen sentimientos y no les importa. Sienten aversión por las exhortaciones y la ayuda de las personas, las ignoran y, si estas personas las podan, se enfadan, se ponen furiosas, se enojan con ellas y sienten repulsión en su corazón. La iglesia tiene una evaluación de las manifestaciones de cada persona en todas las etapas y esta evaluación es muy importante para el desenlace de una persona. Si la palabra “consistentemente” se añade a las manifestaciones de malas obras de una persona cuando está siendo clasificada, entonces eso es problemático para ella. Queda muy claro exactamente qué clase de senda están recorriendo tales personas. Por tanto, ¿qué senda están recorriendo exactamente? ¿Es una senda que lleva a la destrucción o una senda que lleva a la salvación? (Una senda que lleva a la destrucción). ¿Por qué se da este resultado? ¿Es esto emitir juicio sobre estas personas? ¿Se ajusta esto a la situación real? (No). ¿Se les deberían dar todavía oportunidades de arrepentirse? (No). Algunas personas dicen: “No deberíamos simplemente descartarlos por completo, ¡tal vez un día se arrepientan!”. Las personas de Nínive cometieron numerosas malas obras, que llegaron a los oídos de Dios. Cuando Dios estaba a punto de destruirlas, envió a Jonás allí con un mensaje que decía que Nínive sería destruida en cuarenta días. ¿Cómo se comportó el pueblo de Nínive después de oír esto? Dentro de los cuarenta días, se vistieron de cilicio y ceniza y se arrepintieron ante Dios. Pero ahora, a aquellos cuyo desempeño es constantemente pobre al hacer su deber, ¿cuántas series de cuarenta días se les han dado para que se arrepientan? ¿Se han arrepentido? ¿Tienen la voluntad de arrepentirse? ¿Muestran alguna inclinación hacia el arrepentimiento? (No). A lo largo de los últimos diez o veinte años, sus manifestaciones han sido de manera consistente las de hacer maldad, por tanto, en los próximos diez o veinte años, ¿pueden cambiar? ¿Pueden dejar de hacer el mal? Puede que eso no se sepa, pero las diversas manifestaciones de estas personas a lo largo de los diez o veinte años anteriores son suficientes para mostrar que todos sus comportamientos y manifestaciones van en contra de la verdad, se resisten a Dios y se oponen a Él. Esto prueba que su corazón siente aversión por la verdad, que su esencia-naturaleza es perversa y no hay en ella amor a la verdad y que no poseen la humanidad de amar y practicar la verdad. A juzgar por sus manifestaciones respecto a lo largo de los pasados diez o veinte años, esta es la conclusión. Dado que esta es la conclusión hasta este punto, a juzgar por su humanidad y su esencia, en los próximos diez, veinte o treinta años, ¿será capaz alguno entre ellos de realmente arrepentirse y cambiar? De entre treinta personas, ¿podría haber una? De entre cincuenta personas, ¿podría haber una? De entre cien personas, ¿podría haber una? Es decir, en los próximos diez o veinte años, ¿pueden de repente obtener el sentido de la conciencia, interesarse en la verdad y en las cosas positivas, ser capaces de aceptar la verdad y las cosas positivas, llegar a conocerse a sí mismas y tener un arrepentimiento genuino, así como sentir remordimiento y estar en deuda por la maldad que han hecho en el pasado? Según vuestras observaciones, ¿cuál es la proporción? De entre mil personas, ¿podría haber una? (Creo que no hay siquiera una entre cada mil). ¿En qué te basas? (En el hecho de que, si bien creen en Dios durante diez o veinte años, la actitud de tales personas hacia la verdad ha sido constantemente de repulsión y de sentirse reacias, así como no aceptan la verdad en lo más mínimo ni han mostrado la menor manifestación de arrepentimiento. Eso prueba que tampoco se arrepentirán realmente en el futuro). ¿Es precisa esta afirmación? (Sí). Algunas personas dicen: “Deberíamos ser tolerantes y pacientes con los demás. Si no se arrepintieron en los pasados diez o veinte años fue porque eran jóvenes e inmaduros o porque tenían buenas condiciones familiares y los mimaron y consintieron, o porque tenían un estatus social alto y ciertas fortalezas. ¿Acaso no fueron estas circunstancias y entornos especiales los que les hicieron ser así? Tal vez en los próximos diez o veinte años se liberen de las influencias de esos entornos familiares y factores adversos y puede que cambien”. Es difícil de decir. Sin embargo, según las manifestaciones pasadas de estas personas, todas aquellas que tienen el calificador “consistentemente” delante de sus manifestaciones están en gran peligro. Incluso entre cien o mil de estas personas, no sería posible que hubiera ni una sola que se arrepintiera sinceramente. Si ninguna de sus malas obras ha ido aún precedida del calificativo “consistentemente”, entonces quizás quede todavía una pequeña esperanza para esas personas. Dependerá de cuáles sean sus manifestaciones en los próximos cuatro o cinco años. Si es porque son jóvenes e inmaduras o porque su fe en Dios no tiene base, o porque tienen poco calibre o porque algunos factores objetivos del entorno han afectado a su aceptación y entendimiento de la verdad; si lo causan estas razones objetivas y sus manifestaciones de malas obras son solo temporales, entonces hay que observarlas con mayor detenimiento. Pero hasta este momento, aquellos que cometen malas obras sin cesar —aquellos cuyas manifestaciones están precedidas de la palabra “consistentemente”— no han preparado suficientes buenas obras para su destino. En su lugar, en su proceso de creer en Dios, han acumulado muchas malas obras. Es solo que rechazan admitir que son personas malvadas y también intentan justificarse usando las adversidades que han soportado, el precio que han pagado y su veteranía como antiguos creyentes en Dios. La senda que caminan estas personas no solo aparece ante ellos, sino que además se revela ante todo el mundo. Sus manifestaciones y revelaciones, sus acciones y su comportamiento, su actitud respecto a hacer su deber, su actitud hacia la verdad y su actitud hacia todas las cosas positivas son ya suficiente para mostrar su esencia. Por supuesto, su postura hacia su deber y hacia la verdad también ha revelado la senda que están recorriendo.

La senda que recorren las personas determina lo que acaban recogiendo. Si recorren la senda de la destrucción, lo que recogen es acabar abriendo de par en par las puertas del infierno y descendiendo a este. Esto no tiene nada que ver con los demás; no lo causan otras personas, sino tú mismo debido a la senda que recorres. Puede que hayas creído en Dios durante muchos años y hayas cometido muchas transgresiones, hayas dado muchos giros equivocados y hayas hecho algunas cosas que se desvíen de la senda correcta; hay incluso algunas personas que han cometido algunos actos de rebelión contra Dios y de resistirse a Él. Aunque estas manifestaciones no son buenas y están condenadas a ojos de Dios, si al mismo tiempo que revelas un carácter corrupto y te rebelas contra Dios y te resistes a él, puedes reflexionar sobre ti mismo y dar un giro real, usar tu sinceridad, tu pago de un precio, tu práctica de la verdad y tu actitud positiva y proactiva hacia la verdad para preparar activamente muchas buenas obras, entonces cambiará la actitud de Dios hacia ti. Por ejemplo, supongamos que cuando los anticristos y las personas malvadas trastornan y perturban la obra de la iglesia y desorientan a los hermanos y hermanas, eres capaz de dejar en evidencia enseguida las malas obras de los anticristos y las personas malvadas, deteniendo sus trastornos y perturbaciones, protegiendo a los hermanos y hermanas, así como salvaguardando los intereses de la casa de Dios. Además, en el proceso de hacer tu deber, se han dado muchas dificultades y obstáculos impredecibles y has gastado tu tiempo, energía y fortaleza física, has sacrificado tus momentos felices de goce carnal y te has esforzado al máximo para resolver estas dificultades y problemas. Por medio de tu empeño, supervisión y seguimiento, así como mediante tu sufrimiento y el precio que has pagado, la obra evangélica de la iglesia ha podido desarrollarse y avanzar con total normalidad y fluidez. Además, en el proceso de predicar el evangelio, has atraído a algunas personas de buen calibre y con capacidad para comprender la verdad; has compartido claramente con ellas sobre diversas verdades, con lo que han podido sentar unas bases en el camino verdadero, realizar su deber en la iglesia y convertirse en colaboradores competentes en ciertas tareas. O bien has desempeñado un papel crucial en algún trabajo especializado concreto en la casa de Dios, al utilizar métodos o pasos de trabajo eficaces para impulsar el progreso de la tarea y mejorar sus resultados. O bien, en la vida de iglesia, al asistir a algunos hermanos y hermanas negativos y débiles o que se sienten perdidos y sin rumbo, los has ayudado a encontrar una senda a seguir, a comprender las intenciones de Dios en lugar de malinterpretarlo y a tener la determinación de perseguir la verdad. Mejor aún, has sido capaz de animar a estas personas para que estén dispuestas a hacer un deber y a entregarse por Dios. O en alguna labor especializada has asumido un papel indispensable; puede que la tarea que realizas sea ardua y agotadora, que no tenga ninguna visibilidad, pero estás dispuesto a ser un trabajador anónimo entre bastidores, esforzándote sin pedir recompensa alguna, buscando únicamente ofrecer tu sinceridad y lealtad. Todas las manifestaciones positivas como estas son, a ojos de Dios, buenas obras dignas de recuerdo. Por otra parte, puede suceder que al encontrarte con estas situaciones no solo dejes de hacer tu deber y tus responsabilidades, sino que además te laves las manos y te limites a observar y burlarte desde la barrera, a ignorarlas por completo, a hacer la vista gorda y oídos sordos. No haces lo que puedes y ni siquiera te molestas en realizar alguna sugerencia por miedo a cansarte. Evitas las cosas siempre que puedes, pues piensas que cuanto más ocioso estés, mejor. Siempre te parece que ser meticuloso y responsable no vale la pena y que preocuparte por los asuntos del trabajo es demasiado problema. Aunque estas manifestaciones son distintas de las malas obras que trastornan y perturban la labor de la iglesia y Dios no hará una mala valoración de ti, Su calificación tampoco será buena. ¿A qué me refiero con no darte una buena valoración? Significa que, en estas cuestiones, no has preparado buenas obras ni has hecho cosas para que Dios te recuerde. Cuando te topaste con estas situaciones, perdiste la oportunidad de preparar buenas obras. Eres muy insensato; no eres digno de confianza ni eres digno de ser ascendido ni ensalzado, así como tampoco eres digno de que Dios te encomiende asunto alguno. Estás a un mundo de distancia de Noé y de Abraham. Decidme, una persona a la que Dios no se atreve a encomendar nada no acabará necesariamente yendo al infierno, pero ¿puede entrar en el reino de los cielos? Solo cabe decir que es incierto, que a esto le sigue un sinfín de signos de interrogación; lo rodea una gran incertidumbre. Esta incertidumbre se basa en sus manifestaciones constantes. Si preguntas a todo el mundo por qué creen en Dios, si quieren entrar en el reino de los cielos o ir al infierno, habrá quienes se burlen de ti y digan que esa pregunta es increíblemente estúpida: “¿Quién querría ir al infierno y ser destruido? ¿Quién no querría entrar en el reino de los cielos y alcanzar la salvación?”. Sin embargo, es verdaderamente necesario hacer esta pregunta; no es ninguna necedad. Hay quienes jamás han reflexionado de esta manera sobre sí mismos. Cuando se encuentran ante determinadas situaciones, siempre temen los problemas y evitan provocar disputas. En particular, al ver que personas malvadas trastornan y perturban el trabajo de la iglesia, que los escogidos de Dios son desviados y explotados y que, en consecuencia, el trabajo de la iglesia se estanca, no son conscientes de que Dios está escrutando a las personas; tampoco se percatan de que esa es precisamente una oportunidad para preparar buenas obras. En su lugar, eligen ser complacientes y abandonar los principios-verdad y no reflexionan sobre sí mismos en lo más mínimo. ¿Cuál es tu responsabilidad? ¿Cuál es tu obligación? ¿Cuál es el encargo que Dios te ha hecho? Dios ha expresado tantas palabras y ha llevado a cabo tanta obra... ¿Qué espera Dios de ti? ¿Puedes darle a Dios una respuesta satisfactoria? ¿Has preparado buenas obras? En todos estos asuntos, debes reflexionar con frecuencia sobre ti mismo y tener claridad en tu corazón.

Todo el mundo quiere obtener bendiciones. Nadie quiere ser destruido y enviado al infierno, pero a su pesar, muchos hacen el mal repetidamente, avanzan a toda velocidad por la senda que lleva al infierno. Algunas personas ignoran una y otra vez las oportunidades que les da la casa de Dios para hacer su deber, ignoran cuando el Espíritu Santo las conmueve y les reprocha, así como ignoran la ayuda y las expectativas de la casa de Dios. Insisten en ser negligentes, hacen el mal con desenfreno, actuando de manera arbitraria e imprudente, así como trastornando y perturbando el trabajo de la iglesia, sin reflexionar lo más mínimo sobre sí mismas. ¿Acaso no son simplemente personas incorregibles y desvergonzadas? Cometes el mal constantemente de esta manera. No es que otros te fuercen a hacerlo; obviamente es elección tuya, algo que te gusta personalmente y que te alegra hacer. Si alguien dice que la senda que estás recorriendo es una de resistirse a Dios y que lleva al infierno, te sientes molesto y negativo. ¿Respecto a qué te sientes negativo? ¿Acaso no te has causado esto a ti mismo y has recogido lo sembrado? ¿No te lo tienes merecido? Algunas personas dicen: “Cometo el mal sin poder evitarlo. Quiero hacer bien las cosas todo el tiempo, pero cuando he terminado de hacerlas me doy cuenta de que las consecuencias de mis acciones no son muy buenas”. Has cometido el mal, has causado trastornos y perturbaciones y provocado pérdidas al trabajo de la iglesia. Aunque no se te pidan cuentas por tus transgresiones, estas han dejado peligros latentes a su paso y podrías volverlas a cometer de nuevo en el futuro. Esto es muy peligroso. Es igual que una senda que una persona ha recorrido; dondequiera que haya caminado, seguro que habrá dejado un rastro. ¿Reconoces las trasgresiones que has cometido? ¿Sientes remordimientos por ellas? ¿Te sientes en deuda y triste? ¿Lloras amargamente a causa de ellas? ¿Has cambiado de rumbo? ¿De verdad odias tus malas obras? ¿Te has desprendido de la maldad que está en tus manos y te has arrepentido sinceramente ante Dios? Algunas personas dicen: “Yo también me odio a mí mismo. Me he dado bofetadas a mí mismo innumerables veces en privado y además me he arrodillado ante Dios, llorando amargamente en oración”. Puede que hayas experimentado estos procesos, pero Dios no se fija en ellos. En lo que se fija Dios es en tus manifestaciones. Cuando la misma situación vuelve a surgir o el mismo deber recae de nuevo sobre ti, ¿cómo lo tratas? ¿Tienes sinceridad y lealtad? ¿Puedes pagar un precio? ¿Puedes actuar de acuerdo con las palabras de Dios? ¿Cuáles son las manifestaciones de tu cambio de rumbo? ¿Te has desprendido del mal que está en tus manos? ¿Continúas haciendo aún las cosas malvadas que hacías en el pasado? ¿Sigues mintiendo, todavía actúas arbitraria e imprudentemente, sigues yendo en contra de los arreglos del trabajo y de los principios-verdad, sigues comportándote de acuerdo con tus propias ambiciones y deseos y te sigues confabulando con las personas malvadas para trastornar y perturbar el trabajo de la iglesia? Si todavía te comportas así, entonces tu arrepentimiento y tu llanto amargo son falsos y superficiales. ¿Por qué se caracteriza el arrepentimiento superficial y falso? (Por la hipocresía). ¿Se califica como hipocresía? Se califica como engaño. ¿Es precisa esta afirmación? (Sí). A ojos de Dios, ese llanto amargo y tal arrepentimiento son engaños. Por ejemplo, Dios dice: “Ofréceme diez libras de arroz de la cosecha de este año”. Algunas personas no están dispuestas a ofrecerlo y se lo quieren quedar para comérselo ellas, así que toman diez libras de cáscara de arroz y las colocan en el altar. Cuando les preguntan qué es eso, dicen que es arroz en cáscara. Dios dice: “¿Acaso no os pedí arroz?”, a lo que ellos responden: “El arroz en cáscara es arroz”. ¿Esto es un engaño? (Sí). Esto es un flagrante engaño. Después de hacer el mal, confiesas tu pecado, dices repetidas veces que estás en deuda con Dios e incluso lloras amargamente, pero después de eso, te comportas como si nada hubiera sucedido y continúas haciendo las cosas igual que antes. Dios califica esta clase de comportamiento como engaño. A ojos de Dios, esta clase de comportamiento engañoso es equivalente a las malas obras. Si de verdad tienes la determinación de cambiar y de actuar de acuerdo con los principios-verdad, no necesitas hacer resoluciones ni llorar amargamente. Primero hazlo: haz una promesa a Dios cuando puedas cumplirla. Si no puedes, entonces no debes hacer una promesa en ningún caso. Si haces una promesa, Dios se la tomará en serio y te requerirá resultados respecto a lo que has prometido. Si no puedes cumplirla, a ojos de Dios es un engaño; engañar a Dios se convierte en una nueva mala obra registrada contra ti. Por tanto, si no puedes arrepentirte de verdad y en su lugar engañas a Dios con tus promesas, entonces la senda que recorres lleva a la destrucción. Cada una de tus malas obras equivale a aporrear las puertas del infierno; tal vez acabe por abrirse una de esas veces y entonces habrá llegado el momento de tu muerte. Se puede decir que, desde el momento que empezaron a creer en Dios y hasta ahora, todas las acciones y comportamientos de algunas personas han consistido en acumular constantemente malas obras y aporrear las puertas del infierno, al mismo tiempo que han hecho que se acumule la ira de Dios; están esperando que Su castigo descienda sobre ellos. Otras personas, sin embargo, están progresando en una dirección positiva y correcta en el proceso de creer en Dios. La senda que recorren es la del reino del cielo. Durante este periodo, aunque son rebeldes y revelan actitudes corruptas, así como, por supuesto, también tienen nociones e imaginaciones respecto a Dios y hacen su deber según su propia voluntad, al tiempo que revelan estas manifestaciones o participan en estos comportamientos, están continuamente aceptando la verdad, desechando sus actitudes corruptas y haciendo que se transformen; han cambiado de rumbo de manera auténtica y tienen las manifestaciones y la realidad de aceptar y someterse a la verdad. Aunque tales personas una vez cometieron muchas transgresiones e hicieron algunas cosas que Dios detesta y condena, desecharon poco a poco sus actitudes corruptas y ya no hacen el mal después de entender la verdad y cambiar de rumbo. Al cambiar de rumbo, su determinación y su resolución para soportar la adversidad y pagar un precio por la verdad, conmueven a Dios. Al mismo tiempo, sus esfuerzos y acciones y las buenas obras que preparan poco a poco obtienen la aceptación y aprobación de Dios; Él también recuerda estas cosas. A juzgar por las manifestaciones generales de tales personas, estas son —como decimos a menudo— básicamente personas correctas. La senda que recorren estas personas correctas es la que lleva al reino del cielo, la senda que lleva a la salvación. Tales personas están recorriendo la senda de la salvación. Por supuesto, las manifestaciones de estas personas no son básicamente el resultado del empuje, la supervisión, la gestión, la poda ni la regulación de los decretos administrativos de la iglesia por parte de otras. En su lugar, cambian de rumbo proactivamente y, en su entrada en la vida, tienen sus propios planes personales y designios, así como su propia resolución proactiva. La senda que recorren estas personas es la correcta. Están preparando las buenas obras para su propio destino con estas manifestaciones positivas y proactivas. Su búsqueda personal y subjetiva es la que determina la senda que toman y la actitud de Dios hacia ellas. Al final, debido a su búsqueda personal y subjetiva son capaces de recibir de Dios un veredicto y un destino apropiados.

Decidme, ¿cómo deberían realizar acciones rectas las personas y en qué estado y condición deben hacerlo para que se considere preparar buenas acciones? Como poco, deben tener una actitud positiva y proactiva y deben ser leales mientras hacen su deber, ser capaces de actuar de acuerdo con los principios-verdad y salvaguardar los intereses de la casa de Dios. Ser positivo y proactivo es la clave. Si eres siempre pasivo, es problemático. Es como si no fueras un miembro de la casa de Dios; no estás haciendo tu deber, sino que no tienes más remedio que hacerlo a instancias de un empleador para obtener un salario: no lo haces voluntariamente. Incluso si haces un poco, lo haces porque tienes que hacerlo, y lo haces pasivamente. Si tus intereses no estuvieran involucrados, simplemente no lo harías, o si nadie te supervisara, no lo harías en absoluto. Tales acciones negativas y pasivas no son buenas obras. Por tanto, este tipo de persona es muy necia. Son muy pasivos al hacer cosas positivas y al hacer lo que les corresponde; no hacen las cosas que se les ocurren ni aquellas de las que son capaces que requieren tiempo y energía, simplemente esperan y observan desde un costado, pensando que es mejor si las hacen otros. Esto es problemático, y les resulta muy difícil hacer bien su deber. Para empezar, no es que tu calibre sea inadecuado; en segundo lugar, no es que tu experiencia sea insuficiente; en tercer lugar, no es que no tengas las condiciones adecuadas para hacerlo. Posees el calibre para llevar a cabo este trabajo y, si dedicas tiempo y energía, podrás hacerlo, pero no lo haces, no logras preparar buenas acciones. Esto resulta muy lamentable. ¿Por qué lo digo? Porque, si echas la vista atrás después de muchos años, sentirás remordimientos y, si quieres retroceder a ese año, ese mes y ese día a desempeñar ese trabajo, las cosas habrán cambiado y ese momento ya habrá pasado. No tendrás una segunda oportunidad como aquella; cuando esa oportunidad pase, pasará; cuando se pierda, se perderá. Si te pierdes placeres carnales como consumir buena comida o llevar ropa buena, eso no importa mucho, porque se trata de cosas huecas y no tienen ningún impacto en tu entrada en la vida ni en tu preparación para las buenas acciones o tu destino. Sin embargo, si algo guarda relación con la actitud de Dios hacia ti y la evaluación que te hace, o incluso con la senda que caminas y tu destino, entonces es muy lamentable perder la oportunidad de hacerlo. Esto es porque dejará atrás una mancha y provocará remordimientos en tu futura senda de existencia y no tendrás otra oportunidad de compensarlo en toda tu vida. ¿Acaso no es lamentable? Si tu calibre es demasiado escaso y no puedes emprender este trabajo, entonces eso no es algo que lamentar, la casa de Dios puede disponer que otro lo haga. Si eres capaz de hacerlo bien y, sin embargo, no lo haces, es algo que se ha de lamentar profundamente. Es una oportunidad que te concede Dios, pero no te la tomas en serio, no la aprovechas y permites que se te escurra entre los dedos, ¡esto es demasiado lamentable! Para ti, es lamentable; para Dios, es una decepción. Dios te ha concedido suficiente calibre y unas condiciones superiores, lo que te permite ver algunas cosas con claridad y ser competente para este trabajo. Sin embargo, no tienes la actitud correcta hacia tu deber; no tienes sinceridad ni mucho menos devoción y no quieres esforzarte al máximo para hacerlo bien. Esto decepciona mucho a Dios. Por tanto, si eres holgazán y siempre piensas que el trabajo que se te ha asignado es molesto y no quieres hacerlo, y refunfuñas en tu fuero interno: “¿Por qué me piden a mí que lo haga y no a otra persona?”, entonces este es un pensamiento necio. Cuando un deber recae sobre ti, no es un suceso desgraciado, es un honor y es la exaltación de Dios. Deberías aceptarlo felizmente y hacer el deber que te corresponde; no te llevará al agotamiento. Al contrario, si haces bien tu deber, entiendes la verdad y resuelves los problemas, te sentirás en paz y asentado en tu corazón y no habrás decepcionado a Dios. Ante Dios, tendrás fe y podrás comportarte con la cabeza bien alta. Si no has cumplido con tu deber y siempre eres negligente, esto es una transgresión y, aunque no hayas causado ninguna pérdida, esta transgresión dejará un pesar para toda la vida en tu corazón. Esta transgresión será como un agujero negro sin fondo; cada vez que pienses en ella, sentirás dolor e intranquilidad, una agonía que atraviesa el corazón. No solo no tendrás paz ni gozo, sino que, al contrario, el dolor del remordimiento y el tormento te acompañará durante toda tu vida y nunca podrá borrarse. ¿Acaso no es este un pesar eterno? ¿Y qué pasa desde la óptica de Dios? Dios se sirve de los principios-verdad para calificar este asunto, así que su naturaleza es bastante más grave de lo que a ti te parece. ¿Lo entiendes? Por tanto, Dios considerará de manera integral tu desempeño habitual y tu actitud hacia la verdad y hacia tu deber para contemplar la senda por la que caminas. Supón que tu actitud hacia la verdad y hacia tu deber siempre es superficial y de cara a la galería haces promesas, pero entre bambalinas no las pones en práctica, holgazaneas y careces de sentido de la urgencia y no tienes una actitud positiva de ser considerado con las intenciones de Dios. Aunque por fuera no causes trastornos ni perturbaciones, no hagas el mal ni actúes de manera arbitraria e imprudente ni corras desbocado cometiendo fechorías y parezcas una persona respetuosa de las reglas y bastante educada, no haces de manera positiva ni proactiva lo que te pide Dios, sino que eres artera y holgazaneas y evitas hacer trabajo real. En ese caso, ¿qué senda caminas en realidad? Incluso aunque no sea la senda de un anticristo, como poco es la senda de un falso líder.

Hay quienes parecen tener sumisión al desempeñar su deber y hacen todo lo que dispone lo Alto. Pero, cuando les preguntan: “¿Haces tu deber de manera superficial? ¿Lo haces conforme a los principios?”, no pueden dar ninguna respuesta definida, solo dicen: “Hago lo que indica lo Alto y no me atrevo a correr desenfrenado cometiendo fechorías”. Cuando les preguntan si han cumplido con su responsabilidad, dicen: “Bueno, estoy haciendo lo que se supone que debo hacer”. Siempre tienen este tipo de actitud al hacer su deber, sin prisas e indiferentes. Aunque no han surgido problemas evidentes, si se mide según los principios-verdad, el desempeño de su deber es ineficiente y no es acorde al estándar. Pero no les importa. Siguen actuando de la misma manera negligente que en el pasado, y siguen siendo igual de pasivos en lo que respecta a las cosas que deberían tomar la iniciativa de hacer; no han cambiado en absoluto. ¿Acaso no son tozudos de una forma desvergonzada? Siempre mantienen esta actitud: “Puede que tengas mil planes brillantes, pero yo tengo mis propias reglas. Así es como soy. Veamos qué puedes hacerme. ¡Esta es mi actitud!”. No han hecho nada sumamente traicionero ni malvado, pero también han hecho pocas buenas obras. ¿Por qué senda dirías que caminan? ¿Es buena esta clase de actitud hacia la fe en Dios y el propio deber? (No). En el Libro del Apocalipsis de la Biblia, Dios dice esto: “Así, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” (Apocalipsis 3:16). ¿Es una buena actitud la de ser tibio, ni frío ni caliente? (No). Este tipo de persona también tiene su propio conjunto de cálculos en su mente: “Mientras no cometa maldad ni trastorne el trabajo de la iglesia en el desempeño de mi deber, no seré condenado. Si hacer bien mi deber es demasiado agotador y requiere demasiado sufrimiento, no lo haré. No me agotaré, pero tampoco cometeré errores graves. De esa manera, no me echarán ni me descartarán, y sigo siendo mucho mejor que aquellos que no hacen un deber. Así que permanezco tibio, ni frío ni caliente. Cualquier cosa que me pidas que haga, la haré. Sin embargo, si no me dices que haga algo, yo no voy a intervenir. De esta manera, no me cansaré y además la gente no podrá encontrarme defectos. ¡Este enfoque es genial!”. ¿Es buena esta manera de comportarse? (No). Sabes que no es buena, así que ¿cómo debería cambiar tu práctica? Si nunca buscas caminar por la senda de la búsqueda de la verdad y aún persistes en vivir según las filosofías de Satanás, entonces estás condenado a no tener ninguna esperanza de alcanzar la salvación. Si te comportas en el mundo de esta manera, sin duda tendrás una ventaja. Tu filosofía para los asuntos mundanos y tu actitud hacia ellos te protegerán y además no ofenderás a nadie. Además, estas personas de clase alta con prestigio y reputación no sentirán que eres una amenaza para ellas y todas te apreciarán mucho. Aquellas personas de clase baja sin estatus tampoco se atreverán a ofenderte. Por tanto, serás bastante popular, tanto para las personas de clase baja como para las de clase alta; serás alguien al que busquen ganarse, estarás muy cotizado y serás capaz de moverte con soltura por todos los círculos, tanto los altos como los bajos, tanto los buenos como los malos. Sin embargo, si todavía usas esta clase de actitud hacia los asuntos mundanos en la casa de Dios y ante Dios, eso no funcionará. Todos los diversos principios que involucran la verdad requieren de ti una actitud, la cual ha de ser buena o mala, blanca o negra o bien verdadera o falsa; está particularmente claro y tiene principios. Requiere de tu posición y tu punto de vista precisos, en lugar de tu enfoque a medio camino. Aquellos que adoptan un enfoque a medio camino no pueden mantenerse firmes ante la verdad. No pienses: “Fíjate en lo inteligente que es mi manera de vivir. Aprendí a protegerme a mí mismo usando este método desde que era niño y echando la vista atrás a mi vida hasta ahora, siento que este método es muy práctico. Después de llegar a creer en Dios, todavía vivo según este método. En los años que he creído en Dios, no he sido podado, no he fallado de manera significativa al hacer mi deber, no he sido sometido a refinamientos ni juicios importantes, así como Dios nunca me ha condenado o desdeñado. ¡Fíjate en lo exitoso que soy al comportarme, lo bien que se me da!”. ¡Te equivocas! No sabes cómo comportarte; te sirves de un método astuto para abordar cada asunto y abordar la verdad. Este método es completamente equivocado y no puedes mantenerte firme al hacer esto. No tengas una mentalidad de depender de la suerte, pensando: “Solía hacer esto y siempre tuve éxito. Nunca fracasé ni se vio dañada mi imagen ni mostré ignorancia. Ahora que crees en Dios, seguiré persistiendo en la estrategia más sofisticada para los asuntos mundanos”. ¡Digo que esto es una necedad por tu parte! ¿Por qué dice Dios tantas palabras para salvar a las personas? Es precisamente para permitirles, bajo la guía de estas palabras, entender cuál es la senda correcta en la vida y qué clase de senda deberían recorrer; es para permitirte elegir. No se trata de permitirte ir a la deriva de forma oportunista; si se permitiera que lo hicieras, entonces Dios no diría estas palabras ni haría este trabajo. ¿Por qué todas las cosas que van en contra de la verdad quedan claras como el agua en nuestra charla sobre diversos asuntos? Es precisamente para decirte cuáles son las cosas positivas y cuáles son las negativas, de modo que puedas distinguirlas y verlas con claridad. Las cosas positivas y las negativas están del todo abiertas, reveladas y transparentes ante Dios; no son turbias. Por tanto, Dios requiere de ti que seas claro al hacer cualquier cosa y al elegir tu senda; tu actitud debe ser clara y tus pensamientos y puntos de vista también; no debe haber nada ambiguo. Lo que implican la verdad y los principios-verdad no contiene nada ambiguo; el negro es negro, el blanco es blanco, sí es sí, no es no. Una mentira, aunque se diga mil veces, sigue siendo una mentira y nunca puede convertirse en verdad. La verdad, aunque pocos en el mundo la acepten o muchas naciones la rechazan y condenan, sigue siendo la verdad. La verdad es siempre la verdad y no se convertirá en absoluto en una falacia ni en una herejía. No importa cuántas personas sigan las cosas negativas que son propias de Satanás ni durante cuántos años se hayan convertido en una tendencia mundana, siguen siendo cosas negativas y siguen siendo propias de Satanás; nunca se convertirán en cosas positivas. Por el contrario, las cosas positivas, aunque sean atacadas, reprimidas y condenadas en este mundo, siguen siendo positivas y nunca se volverán cosas negativas. Dios siempre es Dios, siempre es la personificación de la justicia y siempre es la representación de todas las cosas positivas. El estatus de Dios es inmutable y Su esencia es inmutable. Satanás, entretanto, es siempre Satanás, siempre es la personificación del mal, siempre es el representante del eje del mal, siempre es negativo y nunca se convertirá en algo positivo.

Algunas personas dicen: “Tienes que ser flexible al vivir en la iglesia. No te inclines demasiado en ninguna dirección. No aceptes la verdad, pero tampoco sientas aversión por ella; no ofendas a las figuras positivas ni a las negativas. Lo mejor es mantenerse al margen. No me opongo a las cosas positivas ni critico las negativas. No adulo ni intento ganarme el favor de quienes persiguen la verdad ni me acerco a ellos. Tampoco mantengo las distancias con los anticristos. ¿Qué me pueden hacer? ¡Mira lo claramente que entiendo la vida!”. ¿Es esto entender con claridad? Esto no es entender con claridad; esto es necedad. Esto es ser atolondrado e incapaz de distinguir el bien del mal. Una persona tal es atolondrada. Os digo que este tipo de personas que están entre dos aguas no sirven para nada. ¿Cuál será el resultado final de vivir así? (No tendrán ningún desenlace ni ningún destino). Habrán echado a perder su propio destino. Aunque no se oponen a las cosas positivas, en esencia, tampoco han aceptado las cosas positivas. No oponerse no es lo mismo que aceptarlas, así como no criticar las cosas negativas no es lo mismo que desprenderse de ellas. ¿Crees que al no aceptar las cosas positivas ni criticar las cosas negativas te has desprendido de las cosas negativas y los puntos de vista negativos? No puedes desprenderte de ellos. Solo al aceptar las cosas positivas y aceptar la verdad pueden los pensamientos y puntos de vista negativos de las personas, así como los perversos pensamientos y puntos de vista que son propios de Satanás, desprenderse y desmoronarse gradualmente; solo entonces puede la gente aceptar los pensamientos y puntos de vista positivos, además de las prácticas, las percepciones, el entendimiento y los criterios que se conforman a los principios-verdad. En otras palabras, si deseas aceptar los pensamientos y puntos de vista positivos, si quieres aceptar la verdad, si quieres que la verdad entre en ti y se convierta en tu vida, primero debes vaciarte de lo que tienes dentro para luego aceptar la verdad y permitir que entre en ti y tenga poder en tu corazón. Esto es tener la verdad como vida; de esta manera se practica perseguir la verdad. El principal propósito de creer en Dios es obtener la verdad. Debes ser capaz de discernir diversos pensamientos y puntos de vista que van en contra de la verdad. Especialmente si eres la clase de persona que sigue la filosofía de Satanás, debes desprenderte de los pensamientos y puntos de vista astutos del enfoque a mitad de camino, así como rebelarte contra ellos conscientemente. Cuando tales pensamientos y puntos de vista surgen en situaciones con las que te encuentras, debes darte cuenta de que son equivocados y debes pensar: “¿Qué dicen las palabras de Dios? ¿Qué requiere Dios? Sea cual sea la manera de actuar que se ajuste a los principios-verdad, tomaré la iniciativa y me esforzaré por actuar de manera acorde, sin permitir que los pensamientos y puntos de vista del enfoque a mitad de camino me gobiernen ni me impidan practicar la verdad. En su lugar, debo permitir que las palabras de Dios, la verdad, se conviertan en el criterio para mi comportamiento y acciones, así como para mi realización del deber”. Practicar de esta manera hará que surja un resultado diferente. Aunque sea un asunto muy pequeño y no sea digno del recuerdo de Dios, al menos, Dios no lo condenará. Como tus acciones se acumulan poco a poco de esta manera, tus buenas obras se prepararán poco a poco. Si tus acciones se pueden considerar buenas obras a ojos de Dios, entonces tendrás esperanza. Empezarás a tener una dirección y un objetivo correctos y positivos, así como empezarás a convertirte en una persona positiva, una persona correcta. De esta manera, te habrás distanciado de la senda de destrucción que lleva al infierno y poco a poco te habrás vuelto hacia la senda que lleva al reino del cielo. Este es un buen resultado de una persona capaz de cambiar de rumbo. ¿Es esto fácil de lograr? Eso depende de hasta qué grado ame alguien la verdad. Si cometes un error y solo dices: “¡Me odio mucho a mí mismo! ¿Cómo he podido hacer algo tan vulgar y vil? ¡Realmente tengo muchas ganas de darme un par de bofetadas en la cara!”, si solo te odias a ti mismo, eso no servirá de nada. La clave está en que, cuando cometes un error, debes ser capaz de discernir qué tiene de malo, qué te ha impulsado a hacerlo, por qué eres incapaz de practicar la verdad, cuál es la raíz y cuáles son la base y los principios de tus acciones. La clave también está en si, al enfrentarte a alguna cuestión, actúas de manera consciente de acuerdo con las palabras de Dios y te rebelas conscientemente contra tus pensamientos y puntos de vista satánicos, tus ambiciones y deseos y tus intenciones y planes. Si has hecho de manera consciente todas estas cosas, entonces has preparado buenas acciones, lo cual es genial y has obtenido algo. ¿Es bueno un resultado de esta clase? ¿Es este el resultado que deseáis ver? ¿Es esto lo que queréis buscar? (Sí). ¿Qué clase de punto de vista tienen ahora la mayoría de personas? Es este: “No cometo maldad ni causo trastornos ni perturbaciones. Mientras no se me libere del deber a tiempo completo, entonces todo está bien. Aunque no he preparado muchas buenas obras y no soy muy leal en mi deber, no tengo mucha sinceridad y no practico sinceramente de acuerdo con los principios-verdad, mientras no haga el mal ni cause trastornos y perturbaciones, ¿no es eso suficiente?”. ¿Cómo es este punto de vista? Este es un pensamiento y punto de vista degenerado; no busca el progreso. No debes pensar en absoluto que, mientras no hagas maldad ni causes trastornos ni perturbaciones, eres una buena persona, una persona noble, que puedes mantenerte firme y que lo que haces se ajusta a la verdad. Te digo que eso es un error; ¡es una manera de pensar estúpida! No hacer el mal no equivale a preparar buenas acciones. No hacer el mal y preparar buenas acciones son dos conceptos diferentes. Hacer un deber sin hacer el mal es lo que se supone que debe hacer un ser creado; es una manifestación que deberían poseer aquellos que tienen la conciencia y la razón de la humanidad normal. Por ejemplo, hay quien dice: “Hay personas que cometen asesinato, pero yo no he hecho eso; esa persona roba cosas a otras personas, pero yo no lo he hecho. Eso significa que soy una buena persona”. ¿Merece la pena alardear sobre ello? ¿Es correcta esa aseveración? (No). A esto se le llama confundir conceptos. No ser un ladrón, no cometer asesinato, no provocar incendios y no mantener relaciones sexuales ilícitas no es lo mismo que ser una buena persona. No hacer el mal ni quebrantar la ley es un concepto diferente al de ser una buena persona. Ser una buena persona tiene sus propios estándares. No hacer el mal y preparar buenas acciones también son dos conceptos distintos. Desempeñar tu deber sin hacer maldad es algo que deberías lograr como persona normal. Sin embargo, preparar buenas acciones significa que debes practicar la verdad y cumplir tu deber de manera proactiva y positiva y de acuerdo con los requerimientos de Dios y los principios-verdad. Debes tener lealtad, estar dispuesto a sufrir dificultades y pagar un precio, a responsabilizarte y ser capaz de actuar de manera positiva y proactiva. Todas las acciones que se hacen conforme a estos principios son básicamente buenas acciones. Con independencia de si se trata de cuestiones grandes o pequeñas, de si son dignas de que los demás las recuerden o no, ya las tengan en alta estima o las consideren insignificantes o bien piensen que son dignas de atención, a ojos de Dios, todas son buenas acciones. Si has preparado buenas acciones, eso al final te traerá bendiciones, no calamidades. Algunas personas no preparan en absoluto buenas obras y solo se contentan con lo siguiente: “Hago lo que me dicen que haga y voy donde me dicen que vaya. Nunca hablo ni actúo de manera arbitraria; jamás provoco problemas por indisciplina ni causo trastornos y perturbaciones. En realidad, soy obediente y me comporto bien”. Siempre albergan esta clase de actitud. No buscan activamente la verdad ni se atienen a los principios en la realización de su deber. Cuando descubren sus propios desvíos y errores, no los corrigen ni los cambian enseguida. Cuando descubren que han sido rebeldes y han revelado actitudes corruptas, nunca reflexionan sobre sí mismas ni buscan la verdad activamente para resolver el problema; en su lugar, se limitan a hacer lo que quieren. Aunque no han cometido ninguna gran maldad que causara que los intereses de la casa de Dios sufrieran pérdidas, aun así han afectado al progreso del trabajo de la iglesia. Como mucho, su realización del deber es solo mano de obra y, por naturaleza, la mano de obra no es suficiente para ser una buena obra. Por tanto, ¿cómo se pueden definir las buenas acciones en definitiva? Es cuando lo que haces es, como poco, de ayuda para tu propia entrada en la vida y la de los hermanos y hermanas, así como beneficioso para la obra de la casa de Dios. Si es beneficioso para ti mismo, para los demás y para la casa de Dios, entonces tu desempeño es eficaz ante Dios y Él lo aprueba. Dios te dará una puntuación. Por tanto, evalúa estas cosas: ¿cuántas buenas acciones has preparado a lo largo de los años? ¿Pueden estas buenas acciones contrarrestar tus transgresiones? Después de contrarrestarlas, ¿cuántas buenas acciones quedan? Tienes que puntuarte a ti mismo y tenerlo bien claro; esta cuestión no debe atolondrarte.

Decidme, ¿es necesaria Mi charla sobre estos asuntos? (Sí). Debo deciros estas palabras y daros algunas pautas. El propósito de daros pautas no es disipar vuestro entusiasmo ni burlarme de vosotros ni mucho menos condenaros, sino ofreceros un recordatorio, dar la voz de alarma para que sepáis —ahora mismo, en el presente, actualmente— en qué situación os encontráis, cuál es vuestro estado y cuáles son los peligros potenciales. Debéis tener claras estas cosas en vuestro corazón. En su fe en Dios, las personas deben examinar constante y frecuentemente cuál es su estado ante Dios; deben conocer de forma constante y clara cómo es su relación con Dios, si existen conflictos y barreras entre ellas y Dios, si tienen nociones y malentendidos sobre Dios, si le hacen exigencias irrazonables y la forma en la que ve Dios sus manifestaciones generales. Las personas deben comprender y conocer estas cosas; esto es muy beneficioso para su entrada en la vida. El propósito de practicar de esta manera es asegurar que la gente pueda actuar de manera precisa de acuerdo con las intenciones de Dios. No toméis desvíos equivocados, no os sintáis satisfechos con vosotros mismos ni os engañéis a vosotros mismos ni a los demás. No tomar desvíos equivocados significa no seguir tu propia senda desviada. Piensas que este desempeño tuyo al creer en Dios es bastante bueno, por lo que sigues caminando por este camino. Sin embargo, resulta que te has desviado de la senda correcta: Dios te ha abandonado hace tiempo; el Espíritu Santo ha dejado de obrar en ti. Dios te detesta, pero tú sigues pensando que te va bien en tu fe: “He obtenido cosas al creer en Dios; ahora puedo soportar dificultades, ahora no hago el mal, sé la manera de evitar causar trastornos y ahora sé por qué son descartados o aislados aquellos que causan trastornos y perturbaciones, así como por qué no se les permite hacer un deber”. No basta con saber estas cosas; debes saber cómo actuar para seguir el camino de Dios, cómo practicar para recorrer la senda correcta y cómo actuar para poder alcanzar la salvación. Todo esto es muy importante; debes hacer revisiones y sacar conclusiones a intervalos regulares. Eso es todo respecto a este tema; continuemos con la charla sobre el asunto del que hemos estado compartiendo durante este periodo.

La primera práctica para perseguir la verdad: desprenderse

Desprenderse de las barreras entre uno mismo y Dios y de la propia hostilidad hacia Él

I. Desprenderse de las nociones e imaginaciones sobre Dios: desprenderse de las nociones e imaginaciones sobre la obra de Dios

F. La obra de Dios no cambia las condiciones innatas de las personas; su objetivo es cambiar su carácter corrupto
6. Diversas manifestaciones de condiciones innatas, humanidad y actitudes corruptas

Nuestra charla durante este periodo ha sido sobre un tema específico que atañe al principio de práctica de “desprenderse”, dentro de cómo perseguir la verdad; las condiciones innatas, la humanidad y las actitudes corruptas. Después de que hayamos compartido esto en múltiples ocasiones, ¿tenéis ahora un poco de discernimiento respecto a algunas de las manifestaciones y revelaciones específicas que atañen a estos tres aspectos, las condiciones innatas, la humanidad y las actitudes corruptas? (Mi discernimiento sobre estas cosas es un poco mejor que antes. Previamente, confundía a menudo la calidad humana con las actitudes corruptas, pero tras varias de las charlas anteriores, ahora puedo distinguirlas en cierta medida). ¿Por qué es necesario diferenciar estas cosas? (Para que sepamos qué problemas dentro de nosotros han de ser resueltos y cuáles en concreto necesitamos abordar correctamente). Bien dicho. Compartir con semejante detalle hace más clara la distinción entre las condiciones innatas, la humanidad y las actitudes corruptas; la gente obtiene un entendimiento claro de las actitudes corruptas y las manifestaciones de una calidad humana extremadamente escasa, que son dos cosas diferentes. En particular, las personas son capaces de distinguir entre la mala calidad humana, las actitudes corruptas y las condiciones innatas. No considerarán ciertos defectos en la humanidad como actitudes corruptas y, por supuesto, tampoco considerarán ciertas deficiencias y defectos en las condiciones innatas como actitudes corruptas. Cuando las personas tienen este discernimiento, tienen cada vez más claras las diversas manifestaciones de las actitudes corruptas y ya no hacen una montaña de un grano de arena en lo que respecta a los problemas que no atañen a las actitudes corruptas. Al mismo tiempo, también tienen un entendimiento más claro sobre qué son en realidad las actitudes corruptas. Por tanto, ¿podéis explicar con claridad qué son exactamente las actitudes corruptas? ¿Tienen las actitudes corruptas alguna conexión con las condiciones innatas? ¿Están influenciadas por las condiciones innatas? (No). Suponed que una persona tiene buena apariencia, la tez clara y rasgos bien proporcionados; ¿se puede decir que tener buena apariencia hace que no tenga actitudes corruptas, que su humanidad es tan perfecta y pura como su apariencia, que no es en absoluto arrogante ni perversa, sino excepcionalmente santa? ¿Se puede decir esto? (No). Al haber compartido de esta manera, las distinciones entre estos tres aspectos —las actitudes corruptas, las condiciones innatas y la humanidad— están ahora básicamente claras, ¿no? (Sí). Son fáciles de discernir.

La habilidad para hacer negocios

La vez anterior, hablamos sobre el gusto por hacer negocios. ¿Bajo qué aspecto debería categorizarse esta manifestación de que te encante y te guste hacer negocios? (El de las condiciones innatas). ¿Por qué se considera una condición innata? (Es un interés y una afición, así que cuenta como una condición innata). Por un lado, es un interés y una afición; por otro, si a una persona le encanta hacer negocios y tiene cabeza para ello; si tiene una habilidad natural para ello sin haber participado en estudios profesionales y es capaz de entender los negocios y sabe cómo hacer dinero, generar beneficio, aprovechar las oportunidades de negocio y demás sin la guía de otros; entonces esta persona posee una fortaleza al hacer negocios dentro de sus condiciones innatas. Si una persona posee de manera innata esta fortaleza, ciertamente es una condición innata; las condiciones innatas tienen poco que ver con las influencias recibidas después del nacimiento. Fíjate, algunas personas empiezan a aprender a hacer negocios a los 15 o 16 años mientras aún están en el instituto. Cada vez que consiguen algo bueno, piensan en maneras de venderlo. Incluso venden los regalos de cumpleaños que les hacen sus padres. No se gastan el dinero que tienen en el bolsillo y en su lugar lo ahorran todo para hacer negocios. Cuando tienen 18 o 19 años, ya son capaces de emprender pequeños negocios. Sus notas en la escuela son apenas promedio, pero tienen cabeza para los negocios, hacen cálculos rápidamente y se desenvuelven especialmente bien en este ámbito; esto es una fortaleza. El gusto por hacer negocios recae en las categorías de fortalezas o de intereses y aficiones dentro de las condiciones innatas. En cualquier caso, es un aspecto de las condiciones innatas y aquí es donde se cataloga la manifestación del gusto por hacer negocios. Algunas personas no tienen necesariamente una afición ni una fortaleza relacionada con hacer negocios. Confían principalmente en engañar y estafar a la gente cuando hacen negocios. No hacen dinero por medio de su propio trabajo duro y esfuerzo o usando medios y métodos legítimos de negocio, sino que en su lugar usan el fraude y el engaño en todas sus formas y aprovechan lagunas legales para lograr su objetivo de generar beneficio y hacer dinero. ¿Qué clase de problema es este? Tales personas se encargan de sus negocios de esta manera constantemente; ¿tiene esto que ver con la sustancia de su humanidad? (Sí). ¿Es tal humanidad buena o mala? (Es mala). ¿En qué sentido es mala? En lo que respecta a la humanidad de tales personas, en términos generales tienen una mala calidad humana. El objetivo de las personas al hacer negocios siempre es ganar dinero. Si ganas dinero a través de medios legítimos de hacer negocios, esta es una capacidad que tienes y es un beneficio que conlleva la fortaleza que Dios te ha dado. Pero si alguien no obtiene dinero y beneficios con métodos legítimos para encargarse de los negocios, sino por medio del fraude y el engaño en todas sus formas, entonces carece de integridad y tiene una calidad humana baja. ¿Tienen conciencia tales personas? (No). Dicho de manera coloquial, su conciencia está completamente podrida; no tienen conciencia. ¿Por qué decimos que no tienen conciencia? (Generalmente, las personas que tienen conciencia sienten la acusación de esta después de engañar y timar a otras y ya no vuelven a hacer esas cosas. Sin embargo, a aquellas que no tienen conciencia solo les importa obtener beneficios. No tienen sentido de la conciencia en absoluto, así que se limitan a seguir haciendo estas cosas). No tienen la función de la conciencia; también se puede decir que no tienen conciencia. Si la tuvieran, esta funcionaría y después de estafar una vez a alguien, sentirían el reproche de su propia conciencia. Aunque obtuvieran un beneficio, tendrían una horrible sensación en su interior. Al gastarse el dinero, se sonrojarían y estarían inquietas, con la sensación de que lo que hacían era sucio y vulgar. Así, a partir de entonces, nunca volverían a estafar a nadie; por grande que fuera el beneficio potencial, nunca lo harían; esta es la función de la conciencia. Sin embargo, aquellos con habilidad para engañar, timar y estafar a los demás harán esto cada vez que quieran. Después de lograrlo, no se sienten mal en su interior al gastarse el dinero. Una vez que lo tienen en su mano, se creen inteligentes y brillantes, están encantados consigo mismos y especialmente orgullosos del éxito de sus estrategias para estafar. Venden mercancías con el peso trucado, medicinas falsas, ginseng falso, carne con agua inyectada; todo lo que venden está adulterado y es un engaño. Todo emprendimiento en el que participan implica tácticas y trampas estafadoras y todo el dinero que ganan lo obtienen por medios fraudulentos. Da igual a qué negocio se dediquen, nunca lo hacen de una manera que siga las reglas ni cobrando el precio adecuado. Fíjate, hay quienes engañan concretamente a sus clientes habituales cuando hacen negocios. Por ejemplo, si les compras a menudo y saben que tienes dinero, te cobrarán 100 yuanes por un artículo que le venden a otros por 10. Incluso dirán: “No se lo vendo a nadie más; lo guardo solo para ti. ¿Ves lo estrecha que es nuestra relación? Te estás llevando un buen trato, ¿verdad?”. Estafan a la gente e incluso hacen que se sientan agradecidos por ello, ¡qué estafadores tan habilidosos! Las personas que no tienen ninguna acusación en su propia conciencia no se sienten reprochadas ni tienen sentido de la conciencia, hagan lo que hagan, así que se puede decir que no tienen conciencia. Con independencia de cómo sea su razón, juzgándolas únicamente por su conciencia, estas personas carecen de humanidad y tienen una calidad humana baja. ¿Hasta qué punto es baja? No tienen conciencia ni humanidad. Es decir, carecen del sentido, la función y las limitaciones de conciencia que tienen las personas normales. Sin estas limitaciones, son capaces de hacer cualquier cosa. Al hacer negocios, pueden caer en el engaño y la estafa; en cualquier operación de negocios, pueden amañar las cosas e incumplir las reglas. Pueden cometer cualquier acto inmoral. Incluso cuando construyen casas, utilizan materiales de mala calidad. Fíjate: ¿cuál es la causa de esos edificios inclinados y de los derrumbes en la China continental? Con el fin de obtener ganancias desorbitadas, los constructores adoptaron proporciones de calidad inferior en las mezclas de hormigón y técnicas deficientes en el uso de barras de acero corrugado, cosas que ya afectaban al estado de los edificios. El resultado es que algunos edificios se derrumban no mucho después de que la gente se muda a ellos. Si hubiera un terremoto de magnitud cinco o seis, la mayoría de los edificios se vendrían abajo y las consecuencias serían inimaginables. Esos contratistas con el corazón negro no tienen conciencia alguna: cuando ven morir a gente, acuden enseguida a aquellos que los respaldan para adoptar contramedidas con las que lidiar con la situación. Si los que los respaldan son lo bastante fuertes y realizan contramedidas, se puede lograr encubrir el asunto con éxito. Despachan esas cuantas muertes pagando los gastos funerarios y nadie podrá hacerles rendir cuentas en absoluto. No hay sentido en su conciencia; ya no se trata de unas pocas muertes, aunque fueran decenas, cientos o decenas de miles de muertos, eso no significaría nada para ellos. A sus ojos, el valor de una vida humana no es mayor que el de la de una hormiga: para ellos no significa nada. Decidme, ¿tienen conciencia esas personas? De las que no tienen conciencia se puede decir que no tienen humanidad. Por tanto, ¿revelan actitudes corruptas sus acciones de timar y estafar a otros al hacer negocios? (Sí). Existen actitudes corruptas específicas dentro de esto. ¿Qué actitudes corruptas? (La crueldad y el engaño). Sus actitudes corruptas características y representativas son el engaño y la perversidad. Aquellos que pueden dedicarse al fraude y el engaño en todas sus formas son especialmente falsos. A veces, utilizan métodos que nunca te esperarías para estafar y timar a la gente y es posible que hasta estés bastante contento mientras te estafan, pues te parece que te están tratando bastante bien. Solo despiertas pasado mucho tiempo y de repente te das cuenta de que te han tomado el pelo. Y ya han desaparecido sin dejar rastro cuando vas en su busca. ¡Qué sofisticados son sus métodos para estafar a la gente! En los 80 y los 90, la industria y el comercio estaban relativamente desarrollados en Guangdong, China. Ciertos electrodomésticos comparativamente avanzados no habían llegado todavía a la zona interior, por lo que algunos de sus habitantes viajaban a Guangdong para comprarlos y así estar al tanto de las tendencias. Cuando los comerciantes se dieron cuenta de que estos clientes eran de las zonas de interior, empezaron a plantearse cómo aprovechar la oportunidad para estafarles. La gente del interior compraba grabadoras, televisores y otros aparatos. Una vez pagados, los vendedores incluso les hablaban de cuánto duraba el período de garantía, les decían que, de haber algún problema con los aparatos, podían regresar para cambiarlos, así que a los clientes les parecía que el servicio posventa era bastante bueno. Cuando estaban a punto de marcharse, los vendedores decían que tenían que empaquetar los aparatos y acto seguido se los llevaban a la parte de atrás para envolverlos. No obstante, cuando los clientes llegaban a casa y abrían la caja, en lugar de los aparatos encontraban ladrillos y piedras dentro: solo entonces se daban cuenta de que los comerciantes les habían dado el cambiazo y los habían estafado. Estaba demasiado lejos para volver a buscarlos, los gastos de viaje serían demasiado altos, así que no les quedaba más que asumir la pérdida y aprender de la experiencia: si compras algo, paga con una mano y recoge el artículo con la otra; se debe inspeccionar todo personalmente para asegurarte de recibir aquello por lo que has pagado. Estas son cosas que suelen ocurrirles a las personas que viajan a menudo por negocios. Ya no son sucesos aislados que ocurren a veces en una única ciudad, sino que se han vuelto comunes. Los fraudes y engaños de toda índole van en aumento; hay cada vez más gente que estafa al hacer negocios. ¿Por qué esto no pasaba tanto antes? Porque en aquel entonces muchos aún no habían descubierto tácticas de estafa. Una vez que estas tácticas de estafa se popularizaron en la sociedad, los comerciantes empezaron a imitarse entre ellos y a seguir el ejemplo los unos de los otros; empezaron a hacer todos lo mismo. ¿Podría significar eso que su conciencia se corrompió más tarde? No, de manera inherente, estas personas no tienen mucha conciencia. Lo que sucede es que, debido a su nivel de experiencia o conocimiento, antes no habían descubierto aún cómo estafar y timar a los demás de esta manera. Luego, con la corrupción del clima social, se han vuelto cada vez más implacables e inmisericordes al hacer cosas semejantes; la naturaleza de sus acciones se ha vuelto cada vez más vil.

Las personas así se sirven de métodos de timo y estafa al hacer negocios; por tanto, ¿timarán y estafarán también a la gente mientras hacen otras cosas? (Sí). Sus medios y métodos para hacer negocios, así como su postura respecto a cosas como el timo y la estafa, representan su humanidad. Tienen esta clase de humanidad. Por tanto, hagan lo que hagan —aunque no se trate de timar y estafar a los demás—, no será mejor que eso. Dado que esta clase de humanidad es la base sobre la que hacen estas cosas, hagan lo que hagan, la naturaleza de esto es básicamente la misma: sencillamente carecen de sentido de la conciencia. Cuando estas personas se convierten en funcionarios, sus métodos para hablar y comportarse son los mismos que al hacer negocios: no tienen la función de la conciencia, timan y estafan, hacen daño y matan a la gente, quebrantan la ley; son capaces de hacer cualquier cosa que vaya en contra de la humanidad, la moralidad y la rectitud moral. Se comportan de esta manera tanto en los negocios como en la política. Si se dedican a la investigación científica, ¿puede cambiar su humanidad porque sea diferente el campo al que se dedican? No. Decidme, ¿tienen ventaja estas personas a la hora de realizar trabajo de asuntos generales en la iglesia? Hay quien dice: “Fulano era jefe de primera clase o director general en el mundo secular. Sus métodos para hacer negocios son particularmente inteligentes, si bien algo indecentes; a veces tima y estafa a la gente. No sé si ascender a esta clase de persona para realizar trabajo de asuntos generales en la iglesia es lo apropiado”. Decidme, ¿una persona de esta clase es buena? ¿Se trata de un individuo realmente talentoso? (No). Algunas personas siempre consideran que estos individuos son talentosos; recomiendan a todos aquellos que tienen un poco de prestigio en la sociedad, dicen que fulano era director general o alto ejecutivo, que otro fue uno de los diez jóvenes más reseñables de la sociedad o un trabajador ejemplar, así como que otros tienen másteres o doctorados, han trabajado como abogados o periodistas o como servidores públicos o funcionarios. Las personas que recomiendan a estos individuos en realidad no tienen entendimiento espiritual ni entienden la verdad. Simplemente, les parece que los diversos puntos del trabajo de la casa de Dios los deben asumir las personas talentosas y las élites de todos los ámbitos de la sociedad, así que es a estas a las que recomiendan para que asuman el papel de supervisores de estos puntos del trabajo. Una vez que se convirtieron en supervisoras, no solo no se encargaron bien del trabajo, sino que fue un completo desastre que condujo a que se desatara el caos en todo el trabajo de la iglesia: ¡fue un auténtico disparate! Lo único que podían hacer era atreverse a actuar con unas prisas irrazonables, correr desbocadas cometiendo fechorías, ser imprudentes y audaces, así como llevar a cabo cierto trabajo con descaro; aparte de eso, no fueron capaces de hacer ni un solo punto del trabajo de acuerdo con los principios-verdad. La mayor característica de estas personas es que nunca buscan la verdad en nada de lo que hacen y carecen de un corazón temeroso de Dios. ¿Por qué se pueden convertir en supervisoras? Una razón es que se creen élites, individuos talentosos y pilares de todos los ámbitos de la sociedad. Por tanto, piensan que deben ocupar puestos clave, asumir grandes responsabilidades y desempeñar papeles importantes al llegar a la casa de Dios, que deben tener prestigio y recibir respeto, así como que, sin ellos, la casa de Dios no puede salir adelante. Por tanto, se colocan a sí mismas en un primer plano, intentan convertirse en supervisoras y ocuparse del trabajo. Otro motivo es que la casa de Dios también les da oportunidades. Dado que están dispuestas a hacer el trabajo, se les permite intentarlo: sean competentes o no, se les tiene que poner a prueba. Sin embargo, estas personas no tienen ningún talento ni conocimiento reales. Más allá de si entienden la verdad y de si pueden actuar según los principios-verdad —solo en cuanto a su propio calibre, talentos, perspicacia, su capacidad para comprender diversos asuntos, su capacidad para contemplar las cosas y su capacidad para manejar los asuntos—, la mayoría no tiene talento ni conocimiento reales. Si es así, ¿por qué siguen tan deseosas de asumir grandes responsabilidades y de ocuparse del trabajo con esa proactividad? Porque las mueve la ambición y la vanidad. Además, son descaradas: no conocen su verdadera medida, sino que siempre quieren alardear. El resultado es que no logran hacer bien el trabajo y solo quedan como idiotas. ¿Por qué lo digo? Porque después de que estas personas asumieron estos papeles, cada trabajo que hicieron fue un embrollo y un completo desastre. En una sola palabra, fue un “caos”. No tenían principios al usar a la gente ni al encargarse de los asuntos, gastaban las ofrendas de manera irrazonable y no hacían un seguimiento ni manejaban con prontitud los diversos puntos del trabajo. Incluso el trabajo más básico de asuntos generales era demasiado para que ellos pudieran asumirlo; lo dejaban todo en un absoluto desorden. Ninguna de ellas era competente para tareas como la agricultura, la cría de pollos o la cría de ovejas. No tenían claro qué plantar en qué estación, cuándo arar, abonar y quitar las malas hierbas ni cuándo recoger la cosecha. Sumieron todo su trabajo en el caos. Si la casa de Dios no hubiera utilizado a estas personas al principio, estas habrían sentido que la casa de Dios no les daba oportunidades y las menospreciaba. Así que se les dieron oportunidades, ¿y cuál fue el resultado de usarlas? El trabajo que dejaron fue un auténtico embrollo y, en última instancia, la casa de Dios todavía tuvo que arreglar el desastre que dejaron. Cada punto del trabajo que hacían requería que lo Alto proporcionara instrucción y revisión: incluso para cuestiones pequeñas como mantener la limpieza en el interior y el exterior, lo Alto tenía que dar instrucciones. En última instancia, solo se puede considerar que ahora el trabajo ha entrado básicamente en el camino correcto por medio de que lo Alto lleve a cabo una estricta supervisión, planificación y coordinación, instruyendo y dirigiendo todo partiendo de cero y poco a poco. Sin mencionar nada más, si solo hablamos de los problemas con las granjas, en ellas tendría al menos que haber gente adecuada para gestionar la limpieza. La mayoría era como animales salvajes, tiraba basura por todas partes, hablaba sin considerar el impacto en el medio ambiente, gritando y vociferando: simplemente era idéntica a los no creyentes. Ni una sola de estas supuestas personas talentosas, al enfrentarse a estos asuntos generales específicos, pudo gestionar las cosas bien de forma sistemática. Ni siquiera podían manejar bien asuntos pequeños como gestionar la limpieza y el entorno. Estos asuntos externos no involucran la verdad y cualquiera con un poco de calibre y un poco de conciencia debería ser capaz de manejarlos bien: si alguien ni siquiera puede manejar bien estos asuntos externos, entonces es sencillamente un inútil. Aquellas personas querían ser funcionarios y llevar la voz cantante a pesar del hecho de que no tienen conciencia ni razón, ni calibre ni talento. Cuando no se les permitía ser funcionarios, se volvían desafiantes y discutían; no cedían ante nadie. ¿Acaso no son diablos? Después de que la casa de Dios dejara en evidencia y descartara a estos diablos, se eligió a gente apropiada para gestionar la granja. Gracias a la guía y planificación de lo Alto, ahora la granja está construida particularmente bien; a todo el mundo le gusta. Los lugareños también la admiran mucho y le dan una aprobación muy alta. Algunos dijeron: “Nunca he visto una granja cuya gestión la tiene tan limpia y bonita. Nosotros no podríamos transformarla hasta tal punto ni en diez años. ¿Cómo la habéis gestionado tan bien y tan rápido? ¿Cuántos años os ha llevado transformarla en esto?”. De hecho, solo hizo falta un año para un cambio tan grande, se convirtió un terreno baldío en lo que los hermanos y hermanas ven como un parque, un jardín. Algunos incluso dijeron que este lugar parece un paisaje un cuento de hadas, como una pintura. Una planificación y construcción adecuadas marcan realmente la diferencia. En su origen, este lugar estaba cubierto de tierra y de barro, había basura y desorden por todas partes. Luego, con limpieza y regulación, mejoró poco a poco. Con el tiempo, todo el mundo se ha habituado a esta clase de entorno vital, hasta el punto de que en cuanto hay un poco de suciedad o desorden, hay quienes ni siquiera están acostumbrados a ello. Fíjate: mediante este tipo de gestión, la mayoría de las personas se beneficia y desarrolla buenos hábitos de vida. Esta clase de construcción solo se pudo lograr bajo la instrucción personal de lo Alto. A modo de contraste, en realidad ninguno de estos supuestos talentos puede hacer nada real. Ni siquiera pueden gestionar bien el trabajo básico de limpieza. No saben cómo organizar una habitación para que tenga un aspecto apropiado, del mismo modo que no pueden desentrañar qué clase de persona es apta para realizar qué deber. ¿De qué clase de trabajo pueden encargarse estas personas? De ninguno en absoluto. Ni siquiera pueden gestionar su propio entorno vital, ¿cómo se las podría considerar personas talentosas? Estas personas ni siquiera tienen ese mínimo de inteligencia, no pueden hablar con claridad, contemplan las cosas de forma inexacta y no tienen un juicio independiente. Esto demuestra que son “personas talentosas”, entre comillas, no personas con auténtico talento y un conocimiento real. Las personas talentosas primero deben poseer ciertos rasgos en su humanidad, como la capacidad para apreciar las cosas, la capacidad para evaluarlas y valorarlas, así como perspicacia. Si no poseen estos rasgos, solo se ridiculizan a sí mismas al manejar asuntos específicos y ni siquiera pueden gestionar y planificar un único jardín o uno o dos acres de terreno —ni hacer un uso eficaz de ellos—, entonces no hay nada de talentoso en personas semejantes. No se te exige que gestiones el planeta entero, solo te están dando uno o dos acres de tierra para que los gestiones bien, es decir, para que los arregles y queden bonitos y limpios, para que se conviertan en un entorno elegante; sería maravilloso para la gente vivir allí y ni siquiera los pájaros querrían irse. Estas supuestas personas talentosas no son nada en absoluto. Son incapaces de hacer ningún trabajo concreto. En ellas no hay talento de ningún tipo: su humanidad tiene carencias. No pueden hacer nada bien y, sin embargo, todavía quieren jactarse, ser líderes y obreros; aún quieren asumir puestos clave y ser supervisores. ¿Qué clase de carácter es este? Este es un carácter arrogante.

Volvamos al tema del gusto por timar y estafar a la gente al hacer negocios. ¿Qué clase de problema es timar y estafar a la gente? Un aspecto del problema es que la humanidad de tales personas es mala; no tienen conciencia ni razón. A juzgar por su comportamiento, entonces, ¿qué actitudes corruptas revelan? En primer lugar, el carácter de tales personas es falso y malvado; en segundo lugar, sienten aversión por la verdad y son intransigentes. Cuando timan a otros, la implacabilidad que muestran es crueldad: independientemente de si su objetivo es rico o pobre, de si tiene dinero o no, lo estafan igualmente, sin mostrar compasión. Las actitudes corruptas de tales personas son bastante graves en todos los aspectos. Decidme, ¿es fácil para tales personas alcanzar la salvación? (No). A juzgar por sus actitudes corruptas, no es fácil para ellas alcanzar la salvación. Entonces, en cuanto a su humanidad, ¿qué aspecto hace que sea difícil para ellas alcanzar la salvación? ¿Existe una causa principal? (No tienen conciencia). Eso es, no es fácil para las personas sin conciencia alcanzar la salvación. La facultad de la conciencia ya no está presente en ellas; ya no existe. Sin la función de la conciencia, uno no posee la condición fundamental para aceptar la verdad y practicarla. Así pues, es muy difícil para ellas alcanzar la salvación; también se puede decir que no pueden alcanzar la salvación. También es posible que esta clase de personas estén dispuestas a ser mano de obra y puedan serlo hasta cierto punto; en última instancia, como su mano de obra es acorde al estándar y cumple los requerimientos de Dios, se convertirán en mano de obra leal y sobrevivirán. Esta es también la gracia de Dios. Aunque la mano de obra leal puede sobrevivir, eso no significa que hayan alcanzado la salvación. Sobrevivir y alcanzar la salvación son dos conceptos diferentes. Hay una brecha y una distinción entre ellos. Los principios, los límites, la dirección y los objetivos de las acciones de una persona están, en gran medida, relacionados con si su humanidad es buena o mala. Si a una persona le encantan las cosas positivas o tiene cierto sentido de la rectitud, entonces esto demuestra que tiene sentido de la conciencia: demuestra que esta persona tiene un poco de conciencia. En su conducta propia, algunas personas no tienen sentido de la rectitud ni toman decisiones positivas. Simplemente les encanta hacer cosas perversas y sienten una gran repulsión por las cosas positivas. Especialmente cuando alguien habla un poco sobre formas positivas de actuar, sobre cómo uno debe, en su propio comportamiento, tener humanidad, conciencia y límites morales, así como acatar las reglas, ven esto como moralismo. Llamarlo “moralismo” es quedarse corto; en realidad, te desprecian y se burlan de ti. Creen que comportarte de esta manera es un fracaso: “Mira qué patética es tu vida. No sabes cómo dedicarte al fraude y el engaño en todas sus formas, ni sabes cómo obtener ventajas a través de la astucia. En tu comportamiento, siempre eres muy respetuoso con las reglas, eres muy miedoso. En estos tiempos, los audaces se atiborran mientras los miedosos se mueren de hambre. Si eres un miedoso, ¡no lo lograrás!”. Creen que al comportarte tú con conciencia y principios simplemente estás siendo miedoso, así como que al atreverse ellos a dedicarse al fraude y el engaño en todas sus formas están siendo audaces. Pero, ¿se debe realmente a que son audaces? Algunas personas que creen en Dios en el país del gran dragón rojo no tienen miedo de sufrir la persecución y ser arrestadas y siguen insistiendo en creer en Dios. ¿Tiene esto algo que ver con ser audaz o miedoso? (No). Esto está relacionado con su búsqueda: en su humanidad, tienen la necesidad y el anhelo de creer en Dios. Esto no es cuestión de ser audaz o miedoso. Algunas personas se dedican al fraude y el engaño en todas sus formas cuando hacen negocios. Muchas veces se enfrentan a ser perseguidas y arrestadas, a que les confisquen sus bienes o al riesgo de quiebra y cierre, pero continúan estafando a la gente de la misma manera. Incluso si se pierden vidas humanas por culpa de sus estafas, eso no les importa. Algunas personas estafan a otras creando una empresa ficticia al hacer negocios. Se trata de una empresa que en realidad no existe ni hace negocios ni fabrica ningún producto. Confían únicamente en su pico de oro para estafar a otras con el fin de que hagan pedidos por todas partes. Cuando alguien les paga un depósito, huyen de inmediato sin dejar rastro. Estafan a la gente de esta manera, con una transacción tras otra; después de estafar el dinero, toda su familia vive en el lujo, se dan festines con la mejor comida y bebida. ¿Hasta qué punto se dedican algunas personas a estafar? Estafan incluso a instituciones y organismos de alto nivel. Su situación a veces pende de un hilo y es posible que alguien desentrañe sus artimañas y las deje en evidencia. En realidad, en su corazón saben que sus acciones las van a poner en riesgo, pero no les importa. Si por casualidad se salen con la suya, continuarán estafando en la siguiente oportunidad. Mientras ganen dinero a través de sus estafas, piensan que han ganado, que han “logrado fama y éxito”. Sin embargo, si les pides que crean en Dios, no se atreven a hacerlo. Dicen: “Si creo en Dios, el gobierno me condenará y me arrestará. ¡No me atrevo a creer!”. En cambio, cuando se trata de dedicarse al fraude y el engaño en todas sus formas, no temen ser arrestados. Si tú vas a las reuniones, incluso dicen: “Eres realmente audaz. Ahora mismo el estado está arrestando y persiguiendo con saña a los creyentes; ¿cómo te sigues atreviendo a ir a las reuniones?”. Tú dices: “Los que creemos en Dios y recorremos la senda correcta no tenemos miedo de ser arrestados. Es extremadamente peligroso que tengáis empresas fantasma y os dediquéis a estafar, ¿por qué no tienes miedo?”. Ellos dicen: “Los hombres de negocios no tememos correr riesgos. ¡Pero vosotros sois muy audaces por seguir atreviéndoos a asistir a las reuniones cuando el gobierno se está esforzando tanto por arrestar a los creyentes!”. Cuando ven que los creyentes en Dios están siendo arrestados, no se atreven a creer, pero no les da miedo ser arrestados por estafar en los negocios. ¿Qué clase de miserables son? ¿Acaso no demuestra esto la diferencia en la humanidad de las personas? Hay precisamente esta diferencia entre las personas. Las actitudes corruptas de las personas son las mismas —todas tienen esas mismas actitudes corruptas—, pero a juzgar por las diferencias en su humanidad, algunas nunca podrán creer en Dios; nunca podrán ser miembros de la casa de Dios. Incluso si tales personas creen en Dios, nunca podrán alcanzar la salvación. ¿Desde qué aspecto se puede ver esto? Desde el de su humanidad. Algunos hombres apoyan la fe en Dios de sus esposas; sin embargo, cuando ellas los instan a creer, dicen que es demasiado peligroso y no se atreven a hacerlo. En cambio, en los negocios se dedican al fraude y el engaño en todas sus formas; no les importa el peligro que asumen al hacer esto. Son capaces de quebrantar cualquier ley y se atreven a utilizar cualquier táctica. No importa lo cercana que sea la vigilancia del gobierno ni qué condenas y sentencias se dicten bajo la ley: eso les da igual. No cuentan con límites en su forma de comportarse, no les importan las consecuencias cuando actúan y para ellos todo está bien siempre que puedan obtener ganancias. Si alguien así cree en Dios, no puede obtener la verdad ni alcanzar la salvación: esto es porque no ama la verdad, sino solo el dinero. Mientras haga negocios, timará y estafará a los demás, así como amañará las cosas: su corazón negro se pone de manifiesto. Alguien con esta clase de calidad humana está completamente acabado; Dios no salva a este tipo de persona. Algunas dicen: “¿Y si una persona como esa gana mucho dinero y se lo ofrece a la casa de Dios?”. La casa de Dios no acepta ese dinero, pues no acepta dinero que no se gane a través de métodos legítimos. Esa clase de personas se dedicarán al fraude y el engaño en todas sus formas en cuanto dirijan un negocio: tienen una humanidad muy escasa. ¿Cómo de escasa? Si les pides que hagan examen de conciencia, dicen: “No siento nada. No sé dónde está mi conciencia. Tampoco sé qué es ni cuánto vale un kilo de conciencia”. Lo entiendes en ese momento: “No es raro que ganen dinero más rápido que los demás en el mismo negocio. No es extraño que todos los clientes les compren. ¡Esta persona utiliza tácticas deshonestas y prácticas dudosas en los negocios, su comportamiento fraudulento es realmente grave!”. Sin embargo, no solo no consideran que sea vergonzoso, sino que incluso se jactan y presumen, diciendo: “Mirad lo serios y correctos que sois al hacer negocios. Estafáis una vez a alguien y os asustáis tanto que os da taquicardia. Fijaos en mí: ¡no tengo miedo! Mientras la Oficina de Industria y Comercio y la policía no consigan ninguna prueba, está todo bien. ¿Queréis demandarme? ¡No tenéis pruebas! ¡Mira con qué inteligencia estafo a la gente! ¿Puedes hacerlo tú? ¡No puedes! Te delatas a ti mismo en cuanto estafas a alguien. No dispones de las tácticas que tengo yo. ¡Tu calibre es escaso!”. ¿Qué clase de persona es esta? Es una persona malvada. ¿Hay alguna esperanza de redimirla? Toda redención está fuera de su alcance. No es que tales personas no puedan salvarse porque tengan actitudes corruptas, sino porque su humanidad es demasiado escasa. ¿Escasa en qué sentido? Escasa en que no tienen humanidad ni conciencia; han perdido su conciencia. ¿Qué significa haber perdido la conciencia? Significa hacer las cosas sin los límites de la conciencia. Estos límites se construyen sobre la conciencia: la conciencia constituye los límites. No importa a quién times al dedicarte al fraude y el engaño en todas sus formas cuando haces negocios; ya sea mala o buena persona, en cualquier caso, el acto en sí mismo va en contra de la moralidad, la conciencia y la humanidad. Una vez que hagas algo así, siempre sentirás la acusación de tu conciencia. Se convertirá en una mancha de por vida. Si realmente eres humano, nunca deberías hacer tal cosa. No importa quién sea el objetivo de tus estafas ni la cantidad de dinero que estafes, ni siquiera que las estafadas sean personas malvadas y malas: sigue siendo una estafa. Por eso, sean cuales sean las circunstancias o con quién estés tratando, nunca deberías estafar a nadie. Esto es tener límites de conciencia en tu conducta propia y es la fuerza restrictiva que proviene de la función de la conciencia. Si tienes la función de la conciencia, existirán límites en lo que haces. Si no tienes la función de la conciencia, cruzarás esos límites y serás capaz de cualquier cosa. Se puede decir que los individuos como estos no tienen el menor ápice de conciencia y razón, así como que son peores que las bestias. Si algunas personas piensan que esta afirmación es demasiado extrema, vamos a decirlo de otra manera: alguien sin el menor ápice de razón es como una bestia. ¿Acaso las personas sin humanidad no son bestias? Si alguien es humano, pero no tiene humanidad, ¿cuál es su esencia entonces? ¿No es la de una bestia? Se diferencian de las bestias en que pueden caminar erguidas, en que poseen la capacidad del lenguaje humano que las bestias no poseen. Puedes utilizar toda clase de medios y métodos para dedicarte al fraude y el engaño en todas sus formas con el fin de obtener beneficios, mientras que las bestias no tienen tales medios. Por tanto, en realidad, decir que las personas de esta clase son equivalentes a las bestias es ser blando con ellas: de hecho, son peores que las bestias. ¿Pueden alcanzar la salvación aquellas que son peores que las bestias? No aceptan la verdad en lo más mínimo: solo aman el dinero. Este es un problema de su naturaleza y nadie puede cambiarlo. Esperar que tales personas acepten la verdad es igual que esperar que un gallo ponga huevos: eso no va a suceder. Por tanto, entre la especie humana corrupta, excluyendo a quienes cometen asesinatos por dinero o participan en actos delictivos y vulneran la ley, se puede considerar que estas personas que se dedican al fraude y el engaño en todas sus formas tienen la peor humanidad: son la lacra de la especie humana, los degenerados de esta. En esta era actual de gran prosperidad económica, hay un número excepcionalmente grande de personas como estas que se dedican al fraude y el engaño en todas sus formas mientras hacen negocios. Sin embargo, no importa cuántas de estas personas haya; en cualquier caso, tales manifestaciones son suficientes para ilustrar un problema de humanidad. Cómo es la conciencia de una persona, así como si esta tiene límites de conciencia, es un indicador para medir su humanidad. ¿Cómo es posible que pueda salvarse alguien que ni siquiera tiene humanidad? Su humanidad debe contener al menos las condiciones para aceptar la verdad. Quienes se dedican al fraude y el engaño en todas sus formas no poseen fundamentalmente las condiciones para aceptar la verdad dentro de su humanidad. Por tanto, si les pides que acepten la verdad para desechar sus actitudes corruptas, para ellas sería imposible lograrlo. Solo quienes tienen conciencia y razón pueden aceptar la verdad y desechar sus actitudes corruptas, alcanzando así la salvación, porque su conciencia tiene cierto nivel de percepción y, cuando se comportan y actúan, su conciencia puede realizar cierta función. Tales personas pueden aceptar y someterse cuando compartes la verdad con ellas y hablas sobre cómo entrar en la verdad, cómo desechar las actitudes corruptas, qué cosas están de acuerdo con las intenciones de Dios y cuáles no y sobre cómo debería comportarse la gente. Compartir la verdad con tales personas es apropiado: son destinatarias adecuadas. Si compartes sobre la verdad con aquellas que basan sus negocios principalmente en timar y estafar a los demás, es igual que hablar con una pared. Por tanto, cuando se trata de personas como estas que hacen negocios, observa simplemente si se sirven de métodos legítimos al hacer negocios y en sus transacciones y tratos con la gente, si cuentan con las restricciones y los límites de la conciencia, así como si su conciencia puede funcionar en sus transacciones y tratos con la gente. Si la conciencia de una persona puede funcionar y ejercer una fuerza restrictiva sobre ella, entonces es aceptable y vale la pena relacionarse con ella. Se puede predicar el evangelio y compartir la verdad con tales personas. Si son capaces de aceptar la verdad, hay esperanzas de que alcancen la salvación. Eso es todo en cuanto a nuestra discusión sobre el gusto por hacer negocios.

El amor por las artes

Ahora echemos un vistazo al amor por las artes. A aquellos que aman las artes, de manera innata, les encanta cantar, bailar y tocar instrumentos musicales, así como también disfrutan de la actuación. Mientras más gente haya, más se emocionan; quieren montar un pequeño espectáculo, hacer diálogos, sketches, cantar, bailar o tocar instrumentos para hacer felices a todos y ayudarlos a relajarse. ¿Qué clase de manifestación es el amor por las artes? Primero, tenemos que fijarnos en si las artes son algo positivo o negativo. Si no tenéis esto claro, entonces permitidme preguntaros: ¿creéis que cantar y bailar son necesidades legítimas de la humanidad? (Sí). Son necesidades legítimas de la humanidad. Es decir, la gente se sirve de sus voces al cantar, del lenguaje corporal o de una especie de método artístico para hacer que la vida sea divertida, para aumentar la alegría de vivir o expresar uno de sus estados de ánimo. ¿Esto puede considerarse legítimo? (Sí). Ahora, volvamos al tema original: el amor a las artes, el gusto por cantar y bailar, por tocar instrumentos y actuar; ¿a qué categoría pertenecen esta clase de manifestaciones? (A los intereses y las aficiones). Dado que son intereses y aficiones, ¿en qué concepto encajan? (En las condiciones innatas). A algunos niños les gusta escuchar música y ver bailes desde los cinco o seis años; cuando oyen el ritmo de la música empiezan a mover las manos y los pies y sienten el impulso de bailar. Esto es innato. Algunas personas oyen canciones y música de baile y quieren aprender, pero son incapaces de hacerlo, incluso en la adolescencia o a los veinte años. Intentar aprender a bailar les resulta muy extenuante; además, son particularmente torpes. Esto también es innato. En cambio, aquellos que tienen un gusto innato por cantar y bailar pueden empezar a bailar alegremente cuando oyen sonar la música. Cuando oyen a alguien cantar una canción, son capaces de acompañarlo y aprender de él; tras practicar solo unas cuantas veces, ya saben cantarla ellos mismos. Esto demuestra que, para este tipo de personas, estas cosas son innatas, las llevan en los huesos; estas cosas les gustan de corazón y se les dan bien. Saben hacerlas sin que nadie les enseñe. Incluso hay algunos individuos particularmente reseñables que pueden cantar unos pocos versos de ópera regional con apenas siete u ocho años; su canto tiene ese aire auténtico, está en el tono adecuado y sigue el ritmo correcto: ¡es algo realmente extraordinario! Algunos niños pueden incluso cantar algunas canciones pop y pueden bailar estilos de danza indios, danza de Xinjiang o danza moderna. Cuando oyen canciones o música de baile, les gustan de forma instintiva y empiezan enseguida a mover el cuerpo al ritmo de la música. Si no les dejas cantar, lo harán en secreto en su interior o buscarán un lugar adecuado para cantar a plena voz. Simplemente quieren cantar y les encanta hacerlo; nadie puede contenerlos. No fue por influencia de sus padres y nadie les enseñó. Han poseído estas fortalezas o aficiones desde pequeños. Es obvio que se trata de una condición innata: poseen un interés innato por las artes. Si esos hijos están interesados en las artes, ¿deben dedicarse a este trabajo?, ¿deben desempeñarlo toda su vida? No necesariamente. Depende de la predestinación de Dios, de cómo Él ejerza Su soberanía y organice las cosas. Si Dios dispone que trabajen en las artes, esos hijos estarán destinados a esta industria toda su vida. Sin embargo, si Dios no ha arreglado ni predestinado que trabajen en esta industria, se limitarán a tener este interés y esta afición y, aunque los disfruten, para ellos no será posible dedicarse a ello. Hay a quienes les gustan las artes desde la infancia. Sus padres, al ver que su hijo tiene este interés y esta afición, piensan: “Vamos a cultivarlo pues. Tal vez salga de nuestra familia un talento artístico. ¡Quizá nuestro hijo se convierta en alguien famoso y sea una estrella!”. Por tanto, empiezan a cultivar a su hijo en estudios de baile y canto y, con el tiempo, al niño lo admiten en una academia de arte. Aunque el interés y la afición del niño hacia las artes permanece fuerte después de graduarse, no está claro que pueda trabajar en esta industria. Es posible que, cuando esté a punto de ejercer este trabajo, su estado de ánimo cambie entonces, así como su actitud y sus puntos de vista hacia él, y además es posible que, debido a diversas razones en el entorno objetivo, no tenga la oportunidad de formar parte de esta industria. Todo ello es posible; depende de la predestinación de Dios. Pero al mirarlo a partir de la causa principal, el interés y la afición del niño es su condición innata; incluso desde antes de nacer, Dios ya había dispuesto esta fortaleza para él y añadió ciertos rasgos especiales a su humanidad, lo que de manera innata le hacía especialmente sensible a la música, el baile y otros aspectos de las artes, además de dotados para ello. Así pues, lo que revelan en su vida diaria es un especial agrado por cantar y bailar. Con independencia de si su personalidad es alegre o tímida, de si le encanta hablar o no, en cualquier caso, en sus huesos hay algo profundo que no se puede eliminar; le gusta cantar, le gusta bailar y le gusta actuar. Algunas personas, aunque se vuelven extremadamente enérgicas y tienen una sensación de liberación en su alma cuando están cantando, son todavía muy tímidas cuando les hablas y no se les da bien expresarse ni interactuar con la gente. Al relacionarse con otros, están especialmente rígidas y tensas; incluso se ponen nerviosas y les entra miedo, no saben cómo manejar estas situaciones. Sin embargo, cuando suben al escenario a actuar, les resulta fácil; es como si se convirtieran en alguien diferente. Los no creyentes dicen que es la “deidad patrona” de su profesión la que les concede esta habilidad para ganarse la vida; ¿es esto correcto? En realidad, se trata de la ordenación de Dios. Las fortalezas, intereses y aficiones que una persona posee de forma innata están relacionados con la preordinación de Dios. Sean cuales sean las fortalezas y aficiones que tenga alguien, todas están preordenadas por Dios. Si Dios te da un interés y una afición, te gustan y los valoras en el fondo de tu corazón, sientes una especial pasión por ello. Cuando te dedicas a este trabajo o haces algo relacionado con él, te sientes especialmente tranquilo y calmado en tu interior; además, te interesa especialmente. Por tanto, si tienes alguna clase de fortaleza, cuando el trabajo de la casa de Dios la necesite, deberías realizar el deber correspondiente. Para ti, esta es la mejor oportunidad de hacer valer tu fortaleza. De igual manera, dado que Dios te dio esta fortaleza, no es tu posesión privada; no puedes hacer a tu antojo un mal uso de ella. Cuando la necesite el trabajo de la casa de Dios, deberías recurrir a ella y ofrecérsela a Dios, usándola en tu deber. Esta es una condición favorable para que alcances la salvación y es también una condición superior que Dios te ha dado: deberías recurrir a ella y aplicarla bien, sin guardarte nada. De esa manera, por un lado, puedes hacer valer tu fortaleza; por otro, también puedes cumplir con tu deber para corresponder a Dios Su amor. ¿No es estupendo? (Sí).

Dios ha otorgado a las personas cierta clase de fortalezas y una de ellas son las artes; tanto en la antigüedad como en los tiempos modernos, las artes nunca se han tomado en serio y siempre se han catalogado como algo propio de la clase baja. En particular, en algunos entornos sociales relativamente tradicionales y feudales, la gente ve las artes desde una perspectiva sesgada y estas siempre son objeto de discriminación por parte de algunos. Entre la gente, las artes se califican de esta manera y tienen este tipo de rango, estatus o definición debido a las nociones de la gente, sus ideas feudales o esos pensamientos y puntos de vista distorsionados y falaces que Satanás les inculca a las personas. Existe otro factor, el de que se ha fomentado un mal clima en esta industria debido a la influencia de la sociedad malvada y las tendencias perversas, por lo que la evaluación que hace la gente del sector artístico es pobre. Algunas personas que participan en esta industria han usado sus intereses y fortalezas en las artes para hacer muchas cosas negativas y perversas, lo que ha empañado las artes y ha distorsionado su naturaleza. El resultado es que la gente ha desarrollado muchas opiniones negativas sobre el mundo de las artes y considera figuras negativas a quienes trabajan en ese mundo o tienen intereses y aficiones en este ámbito. Sin embargo, más allá de cómo contemplen esta sociedad y la especie humana esta clase de fortaleza, en pocas palabras, si cualquier persona —ya sea un miembro de la casa de Dios o una persona que está fuera de ella— tiene una fortaleza o algún interés y alguna afición en este ámbito, es innegable que esta fortaleza y esta afición son condiciones innatas. Precisamente al ser condiciones innatas, no son negativas ni perversas. Se ha calificado a las artes y a quienes se dedican a ellas como perversos y negativos debido a la dirección de ciertos pensamientos y teorías erróneos en épocas concretas. Esto es algo que ha ocurrido a menudo a lo largo de la historia. Esto es lo mismo que los granos de soja, que se pueden convertir en el tofu aromático que la gente come con agrado, pero también pueden fermentar en microorganismos como el moho y convertirse en tofu apestoso. No puedes decir que la soja sea mala solo porque no te guste comer tofu apestoso. ¿Es correcto este razonamiento lógico? (No). Es obviamente incorrecto; está distorsionado. Por tanto, aunque haya algunas cosas asquerosas y feas en los grupos artísticos de la sociedad, no puedes decir que las artes en sí mismas sean asquerosas, feas y negativas; menos aún puedes decir que aquellas personas a las que les gustan las artes y tienen habilidad para ellas sean todas figuras negativas perversas y feas. Este es un razonamiento defectuoso; no es una comprensión correcta. Si dices que las artes en las que son hábiles también son perversas solo porque algunas de esas personas lo sean, estás cometiendo un grave error. Las diversas fortalezas que Dios concede a las personas tienen como fin servir al mundo humano. Sería demasiado aburrido si la humanidad no tuviera vida cultural. No está mal que Dios disponga que las personas tengan una vida cultural. Los diablos y Satanás causan todas estas cosas perversas a fin de explotar las oportunidades para crear perturbaciones. Aunque en comparación con la especie humana perfecta —la que acabará por ser hecha completa—, esta especie humana que creó Dios ahora no es perfecta y tiene defectos, esto no significa que la especie humana que Dios creó sea perversa ni negativa; son dos conceptos diferentes. ¿Entiendes? (Sí). Con independencia de cómo las artes y las fortalezas para cantar y bailar se vean en esta era y este mundo malvados, resulta innegable en cualquier caso que son necesidades de la humanidad e intereses y aficiones que poseen algunas personas especiales. Al ser intereses y aficiones, son innatos en las personas y algo con lo que nacen las personas, lo que significa que vienen de Dios y Él los concede. Antes incluso de que nazcan las personas, Dios ya ha predestinado la profesión que desempeñará cada una de ellas: algunas personas se dedican al comercio para hacer negocios, algunas trabajan como obreras en fábricas, algunas se dedican a la agricultura para hacer trabajo en el campo, algunas a la educación para ser profesoras y algunas a las artes para ser intérpretes. Dios ya ha colocado diversas clases de fortalezas en las distintas clases de personas antes de que nazcan. Es decir, en su vida carnal, los intereses, aficiones y fortalezas de cada persona son diferentes. Antes de que nacieras, Dios ya había añadido algunas cosas especiales y diferentes en ti. Si no tienes intereses y aficiones ni fortalezas, no debes quejarte de que Dios no las haya añadido en ti. Sigues pudiendo vivir y realizar tu deber sin ellos. Comparado con los demás, no te falta nada, ya que se te da la misma oportunidad que a los demás de realizar un deber. Tus actitudes corruptas son las mismas que las de los demás, lo único que sucede es que las condiciones innatas de las personas son diferentes: cada persona tiene sus propias fortalezas y debilidades. Entonces, ¿cuál es el punto clave? Las diferencias en la humanidad. El hecho de que una persona posea algunos intereses, aficiones y fortalezas especiales en sus condiciones innatas no es un talento especial; que una persona no tenga ningún interés, afición o fortaleza en sus condiciones innatas no la convierte en una persona mediocre. Todo el mundo es más o menos igual. Simplemente, Dios te exige lo que te da y debes usarlo en tu deber; en cambio, lo que no te da, no lo requiere más de ti. Aunque puede que Dios no te haya otorgado intereses y aficiones ni fortalezas, las diversas cosas o condiciones que posees dentro de tu humanidad siguen siendo suficientes para que asumas un punto del trabajo o un deber. Si eres incapaz de asumirlo, entonces es posible que seas alguien ajeno a las filas de quienes realizan un deber; ese sería otro asunto totalmente diferente.

Vamos a terminar nuestra discusión sobre el tema del amor por las artes. Ahora deberíais tener clara la calificación de este tipo de fortaleza. No penséis que los que aman las artes son raros o perversos. Si pensáis así, entonces vuestra comprensión está muy distorsionada. Deberías tratar a tales personas de forma correcta, interactuar con ellas correctamente y animarlas a aplicar a sus deberes las técnicas profesionales que dominan y entienden. Si eres líder u obrero, debes aprender a usar el enfoque correcto para ayudar, guiar y dirigir a esas personas para que pongan en juego sus fortalezas, de modo que puedan recorrer el camino correcto y asumir un deber relacionado con sus intereses y aficiones, con lo que se convierten en seres creados que son acordes al estándar, así como ser dignos de los diversos intereses, aficiones y fortalezas que les ha concedido Dios. Si son incapaces de asumir un deber relacionado con sus intereses y aficiones, también está bien que hagan otro deber. Sin embargo, no se les debería privar de tener sus propios intereses y aficiones, porque esto es una parte de la humanidad.

A propósito de eso, me viene algo a la mente: justo ahora, algunos cantantes nuevos han grabado canciones en la casa de Dios. Estos cantantes nuevos, tras adquirir con esmero conocimientos profesionales y practicar el canto, finalmente han logrado grabar canciones completas, pasando de trabajar entre bastidores a actuar en primera línea. Aunque su canto no está a la altura de un estándar profesional y no alcance aún el nivel de los cantantes profesionales y haya margen de mejora —pues algunos cantan sin la madurez adecuada, las voces de algunos cantantes no son muy melodiosas y sus actuaciones no muy atractivas—, su actitud al hacer su deber merece ser alentada. Pasar de ser un aficionado a aparecer en pantalla como un cantante novato, sin experiencia, es algo que merece ser alentado. Por tanto, ¿qué quiero deciros respecto a este asunto? Que cuando los vídeos de himnos grabados por estos nuevos cantantes se publiquen en internet, deberíais darles algo de aliento. También podéis ofrecerles algunas buenas sugerencias de las que puedan beneficiarse, pero no seáis quisquillosos, no los menospreciéis de manera desdeñosa ni seáis demasiado críticos. Esta actitud no es buena; cuanto menos no hay amor ni tolerancia y no es la actitud que uno debería tener hacia sus hermanos y hermanas. ¿Cuál es la manera apropiada de tratarlos entonces? Deberíais alentarlos y animarlos un poco y luego ofrecer algunas sugerencias apropiadas; solo esto es beneficioso para ellos. Al menos, tienen el valor de subirse al escenario y cantar himnos para alabar a Dios, lo cual es beneficioso para el pueblo escogido de Dios. Por tanto, todo el mundo debería ayudarlos a hacer bien su deber y nadie debe hacer en ningún caso comentarios irresponsables ni tenerles celos. Deberíamos estar felices y contentos de que la casa de Dios tenga a más personas con talento para cantar; esto es algo bueno. Todos aquellos que tienen fortalezas en este campo deberían tener permitido darles uso; a todos se les debería dar la oportunidad. Ellos mismos no tienen mucha confianza ni dan una salida a la expresión de los pequeños intereses y aficiones que tienen. Si tienen la voluntad de hacer bien este deber y han grabado vídeos de himnos, cuando los veas, deberías hacerlo al menos dos o tres veces con atención y cuidado y alentarlos un poco. No los socaves a sus espaldas. Deberías decirles a los hermanos y hermanas que escuchen más a menudo las canciones que estos cantan y que les den más “me gusta”. Algunos cantan bastante bien, con auténtica emoción, vocalizan cada verso con mucha claridad; su atuendo y postura son dignos y adecuados, dan una buena impresión a los demás. Sin embargo, otros podrían tener algunas carencias en cuanto a su voz y madurez técnica. Si sabes un poco sobre música y puedes detectar deficiencias, no te burles de ellos; trátalos adecuadamente y anímalos y apóyalos igualmente. Esta es la actitud que deberías tener como miembro de la familia, como un hermano o hermana. No imites a las malas personas haciendo cosas que infravaloran a otros o los ningunean. Si tú mismo no puedes subirte al escenario, pero te pones celoso cuando cualquier otro lo hace, lo socavas y haces comentarios mezquinos a sus espaldas, eso es falta de humanidad. Comportarse de esta manera no es bueno; es despreciable. Aunque veas sus fallos, deberías seguir alentándolos. Deberías hacer esto porque son hermanos y hermanas —no son profesionales ni han tenido formación profesional— y que sean capaces de cantar como lo hacen ahora es puramente resultado de su propia exploración, práctica y trabajo duro. Por tanto, ¿por qué no alentarlos? Si aprendes a ser alentador y tolerante y todavía puedes tratarlos correctamente con amor y tolerancia incluso cuando notas algunos defectos en su canto, entonces esto muestra que tienes humanidad. Algunas personas siempre comparan a los cantantes en la casa de Dios con los profesionales del mundo no creyente y, por tanto, menosprecian a los cantantes en la casa de Dios y son quisquillosos con esto y aquello. Esto es falta de humanidad. Si siempre detectas los defectos de los demás y siempre piensas que eres mejor y superior a los demás; ¿por qué entonces no puedes cantar una canción que conmueva a las personas? No seas quisquilloso con los demás. Los cantantes en la iglesia no salen del ámbito profesional, pero hay algo especial respecto a ellos; al hacer este trabajo, no se están dedicando a una carrera profesional; están haciendo su deber. Su deber es usar sus voces para cantar las palabras de Dios y dar testimonio y propagar las palabras de Dios. Por tanto, deberías alentarlos. ¿Acaso no es bueno hacer esto? (Sí). Esto es tener humanidad. No seas quisquilloso cuando escuches cantar a un nuevo cantante, diciendo: “La voz de esta persona no es buena. No está pulida. El ritmo no está al compás y desafina, ¡no voy a escucharla! ¡Nadie debería hacerlo ni darle un ‘me gusta’!”. ¿Por qué eres tan meticuloso en este asunto? Cantar un poco fuera de tono, sin madurez o de manera no profesional, ¿va esto en contra de los principios-verdad? No. Están haciendo su deber, así que deberías medir su canto a partir de los principios de hacer un deber, no basándote en tus propios gustos y perspectivas. Dicho sin rodeos, ¿tú qué sabes? Si sabes tanto sobre cantar, ¿por qué no has cantado ni una sola canción con un estándar ejemplar? Como no has cantado con un estándar ejemplar, no tienes derecho a criticar a otros. Por supuesto, aunque puedas cantar con un estándar ejemplar, no deberías criticar a los demás. Realizar este trabajo no es en sí mismo dedicarse a la industria artística ni trabajar en las artes; es hacer un deber y propagar las palabras de Dios, lo cual es de una naturaleza diferente. Con independencia de si canta bien o no, está poniendo su corazón en lo que hace; está haciendo su deber. En cuanto a su nivel profesional, ese es otro asunto. Un estándar profesional solo se puede lograr por medio del aprendizaje y la práctica a largo plazo. Los nuevos cantantes en la casa de Dios tienen actualmente el nivel que tienen. La gente debería tratarlos correctamente; todo el mundo debería darles aliento y apoyo. No seas quisquilloso y no te pavonees. Si te pavoneas, las personas te encontrarán repulsivo. Si no te pavoneas y en su lugar escuchas unas cuantas veces más, la gente pensará que eres bastante buena persona, alguien que tiene un corazón temeroso de Dios, cuyo corazón está con la casa de Dios y que tiene tolerancia y esto es entonces un punto fuerte, un mérito de tu humanidad. Si haces esto, le agradarás a la gente y también a Dios. En cambio, si te pavoneas y buscas siempre defectos para demostrar que eres brillante y un experto, estarás socavando y perturbando la obra de la casa de Dios. Si socavas el trabajo, ¿puedes agradarle a Dios? (No). No serás del agrado de Dios ni tampoco de los hermanos y hermanas. ¿En qué te han ofendido los cantantes? ¿Por qué tienes que pavonearte y socavarlos de esta manera? ¿Acaso estás socavando a una sola persona? No, estás socavando la obra de la casa de Dios, estás socavando a Dios. Si haces esto, ¿puedes gustarle a Dios? Aunque detectes defectos en las canciones que cantan, no deberías juzgarlos, porque alcanzar un nivel profesional en cualquier trabajo especializado no es algo que se consiga de la noche a la mañana. No es fácil: requiere perfeccionamiento, práctica y la guía de profesionales; además, cada uno tiene aptitudes distintas. Ni siquiera Dios les hace requerimientos según un estándar profesional, entonces, ¿qué cualificación tienes tú para requerir eso de ellos? Demandar siempre que los demás deberían alcanzar cierto nivel no es racional; eso es arrogancia y es alardear. Cuando otros destacan, te sientes mal de corazón y te invaden los celos, siempre quieres soltar algunas palabras sarcásticas y cortantes para satisfacer tu vanidad. ¡Qué vulgar es hacer esto! Esto es despreciable y vil, una persona así carece de conciencia y de razón. Deberías hacer cosas que sean beneficiosas para los demás, que sean dignas de la admiración de los demás y que Dios también las recuerde. No hagas cosas que socaven a otros. ¿Recordarás esto? Sí. Si no puedes lograr ser tolerante, solidario y alentador ni puedes proteger y salvaguardar el trabajo de la iglesia, si te falta esta humanidad, entonces, al menos no hagas ni digas cosas que socaven a los demás. Es lo mínimo imprescindible que se debe hacer; este es el límite.

El gusto por idolatrar a las estrellas

Hemos terminado de debatir sobre el amor por las artes. A continuación, hablemos sobre el amor por preocuparse de los asuntos privados de las celebridades. A algunas personas les encanta especialmente preocuparse por los asuntos privados de las celebridades, de las estrellas. Les preocupan cosas como qué comen, qué ropa se ponen, dónde van a divertirse, si se han sometido a cirugía estética, con quién tienen relaciones románticas, qué amigos del sexo opuesto o parejas sexuales tienen e incluso cuántos hijos ilegítimos tienen y con qué funcionarios de alto rango y gente rica han tenido relaciones íntimas. A tales personas les preocupan particularmente estos asuntos privados de las celebridades. No solo les preocupan, sino que también imitan particularmente las elecciones cotidianas en su estilo de vida de las celebridades, su discurso y comportamiento, así como su actitud ante la vida. Asimismo, les gusta especialmente seguir su paradero y sus diversos pensamientos y puntos de vista. Por ejemplo, si a una celebridad le gusta tener a cierta clase de perro como mascota, ellas también tienen uno. Si una celebridad lleva cierta marca de ropa que es particularmente popular en el mercado, ellas también comprarán el mismo artículo. Si no pueden permitírsela, se conformarán con una imitación. Si una celebridad usa cierto producto cosmético, estas personas también lo comprarán para ponerse guapas, aunque estén sin blanca y tengan que vender un riñón o su sangre para permitírselo. Llegan incluso a seguir a las celebridades a dondequiera que actúen, den conferencias de prensa o asistan a estrenos de cine o televisión. Prestarán atención y seguirán cada palabra y acción, cada movimiento y todos los lugares a los que van las celebridades que siguen, hasta el punto de la obsesión, de no tener vida ni pensamientos, puntos de vista ni estilos de vida propios y correctos, hasta el punto de estar completamente desorientadas y controladas por los pensamientos, los puntos de vista y el estilo de vida de la celebridad. ¿Qué clase de problema es este? ¿Es una condición innata? (No). ¿Tiene esto algo que ver con el entorno social en el que viven hoy las personas? (Sí). Tiene un poco de conexión. Por tanto, ¿por qué es siempre un determinado grupo de personas el que idolatra a las estrellas, en lugar de todo el mundo, a pesar de que todas viven en el mismo entorno actual? ¿Con qué guarda relación esto? ¿Diríais que estas personas que idolatran a las estrellas aman las artes? No necesariamente. ¿Son buenas en las artes? Eso tampoco es necesariamente cierto. Sin embargo, las cosas que hacen están relacionadas con las personas en el mundo de las artes y con las tendencias artísticas. ¿Qué clase de problema es este? ¿Se trata de un problema de actitudes corruptas? Esto es precisamente una revelación de las actitudes corruptas. Tales personas adoran la maldad y siguen tendencias malvadas. Entonces, ¿hay un problema con la humanidad de tales personas? (Sí). ¿Por qué, habiendo muchas sendas para elegir en la vida, eligen semejante senda? ¿Tiene esto que ver con la cuestión de la calidad humana? (Sí). Hay quien dice: “Esto es un defecto en la humanidad. Esto es ser simple de mente y necio de manera innata, así como ser fácilmente desorientado por otros”. ¿Es esta la razón? (No). Otros dicen: “¿Es porque la mayoría de las personas que idolatran a las estrellas son jóvenes, inmaduras y superficiales, incapaces de resistirse a la tentación de estas tendencias sociales?”. ¿Es porque son jóvenes? (No). Algunas de las personas que idolatran a las estrellas son de mediana edad o ancianas; en este grupo hay personas de todas las edades. En vista de esto, no es porque sean jóvenes e inmaduras y no entiendan todavía los asuntos de la vida por lo que estas tendencias sociales desorientan a estas personas que idolatran a las estrellas. Por tanto, la afirmación de que “las personas que idolatran a las estrellas son todas jóvenes e inmaduras” no se sostiene. Dado que no se debe a ser joven e inmaduro, es un problema de humanidad. Por tanto, ¿de qué problema de humanidad se trata? ¿Acaso es el de no dedicarse a las tareas que les corresponden? (Sí). Por un lado, es no dedicarse a las tareas que les corresponden; por otro, es ser un poco frívolos y no respetar los límites adecuados. ¿Qué más? (No recorrer la senda correcta). Correcto, se trata de no recorrer la senda correcta. Tiene que ver con el asunto de la senda que uno toma. Después de alcanzar la edad adulta, a qué te dedicas y qué clase de senda eliges seguir en esta sociedad es una lección obligatoria que la vida pone por delante a todas las personas. Ya se mantengan en su lugar o vivan sus días de manera adecuada, ya se dediquen a una ocupación adecuada y ya hagan las tareas que les corresponden y recorran la senda correcta; todo esto depende de lo que les guste y de lo que sigan dentro de su humanidad. Mira a las personas de todos los ámbitos de la vida; algunas practican artes marciales, algunas aprenden de vida sana, algunas se dedican a la industria tecnológica, algunas se dedican a la industria de la moda, algunas a la industria del cine y la televisión, algunas hacen negocios y algunas se meten en política, mientras que otras creen en el budismo, algunas se unen a la fe daoísta y algunas eligen creer en Dios. Algunas personas no tienen una ocupación adecuada ni buscan sus propios objetivos en la vida; solo se concentran en idolatrar a las estrellas todos los días. ¿Hasta qué punto hacen esto? Hasta el punto de que pierden el apetito por la comida y la bebida. Si la estrella a la que idolatran es su amante soñado, entonces pueden incluso abandonar a su propio cónyuge en cualquier momento. Si estas personas idolatran a las estrellas hasta el punto de la obsesión, hasta el punto de que puede dictar su vida y su elección de senda, convirtiéndose en parte indispensable de su vida, ¿en qué estados se hallan ahora mismo sus vidas? No se mantienen en su lugar mientras pasan sus días. Si la persona que idolatra a las estrellas es una mujer, ¿puede ser una esposa obediente que apoya a su marido y cría a sus hijos, una esposa virtuosa y una madre cariñosa? (No). Una persona que idolatra a las estrellas hasta el punto de la obsesión está simplemente loca. Dondequiera que su amante soñado dé un concierto o una rueda de prensa, se siente instada a ir a pedirle un autógrafo. Viaja largas distancias por avión e incluso cruza fronteras solo para seguirlo; su familia no puede retenerla. Rastrea constantemente en internet el itinerario de la celebridad y acampa en el exterior de los lugares donde va a aparecer la celebridad. Si se lo pierde, pasa varios días y noches sin comer ni dormir, llorando sin parar. Lo único que suele preocuparle en internet y en la televisión son las celebridades. Por supuesto, algunas personas no se centran en solo una celebridad, sino en varias; hombres y mujeres, jóvenes, de mediana edad y mayores. Les preocupa el aspecto de estas celebridades, el estado de su matrimonio, sus relaciones y su vida privada; dedican mucha energía mental a buscar información sobre ellas. Tratan la idolatría a las estrellas como una fuente de placer e interés en la vida, se dedican a ello como si fuera un asunto serio. ¿En qué estado se encuentra esta clase de persona? Es como un cadáver andante; la celebridad que persiguen e imitan influye por completo en sus pensamientos, el estado de su vida, así como su comportamiento diario y si su estado de ánimo es bueno o malo. Si la celebridad que persigue comienza una nueva relación, se siente tan mal que pierde el apetito y la sed durante varios días y noches. Si la celebridad rompe con su pareja, se pone contentísima, lo celebra, descorcha el champán y hace una publicación en redes sociales para celebrarlo. ¡Todas las noches sueña con estar con la celebridad que persigue y lo único que tiene son dulces sueños! La celebridad a la que persigue es su amante soñado y nadie más le parece tan agradable como esta persona. ¿Acaso es anormal el estado de su vida? (Sí). Ha alcanzado este nivel de obsesión; ¿ha estado controlada por un espíritu malvado? (Sí). Por tanto, ¿tiene la humanidad de las personas de esta clase un defecto, un fallo o un problema? (Un problema). Su estado mental es un poco anormal. Las personas normales a veces oyen algunas noticias sobre aquellas en el mundo de las artes y, mientras charlan, puede que también mencionen casualmente unas pocas palabras al respecto, pero cuando regresan a la vida real, continúan viviendo como siempre. Si es madre, cumple con sus responsabilidades como madre; si es padre, cumple con sus responsabilidades como padre. El trabajo al que se dedican no se ve afectado ni impedido en lo más mínimo. Si la estrella que les gusta da un concierto en alguna parte, le parece que eso no tiene nada que ver con ella y continúa viviendo su vida como siempre, sin que le afecte. Aunque siente algo de admiración y envidia por esa estrella, así como un poco de afecto, de regreso a la vida real sus pensamientos son independientes y no tienen en absoluto ningún impacto en su propia vida ni en su carrera, como tampoco en su propia fe ni en las cosas que debería buscar ni en la senda que debería recorrer. Esto es tener el pensamiento normal de la humanidad y un estado mental normal. Sin embargo, en ese proceso, las personas que adoran idolatrar a las estrellas ya han perdido el rumbo y la capacidad de dominarse: estas supuestas estrellas las manejan por completo, las tienen dominadas. Sus pensamientos y el estado de sus vidas están controlados y dictados enteramente por las palabras, acciones y emociones de las estrellas. Esto ya no es meramente un problema de humanidad; su estado mental es un poco problemático. Sus emociones se han vuelto anormales, el estado de su vida diaria se ha vuelto caótico y han perdido por completo el rumbo. Su vida entera consiste solo en idolatrar a las estrellas; esta es la única cosa indispensable en su senda de existencia. Mientras viven y respiran, disfrutan de idolatrar a las estrellas y dedican a ello su tiempo cada día. Si no idolatran a las estrellas, piensan que la vida es vacía y no tiene significado, que viven sin ningún objetivo o dirección, en su interior se sienten perdidos. Por tanto, de vez en cuando sienten que deben meterse en internet para buscar noticias sobre la celebridad que les gusta —lo que come y lo que bebe, en qué estado se encuentra su vida actualmente, cuándo dará un concierto, cómo fue su más reciente actuación, cuál es el estado de su matrimonio, cuál es su situación familiar—; de vez en cuando, buscan información de ese tipo para pasar el tiempo y llenar su vida vacía, sin rumbo y confusa. ¿Acaso no han sido controladas por completo por estas celebridades? ¿Acaso no han sido controladas por esta mentalidad o tendencia de idolatrar a las estrellas? (Sí). Entonces, ¿las personas de esta clase tienen todavía conciencia y razón? Están locas, su estado mental se ha vuelto anormal. Después de ser desorientadas y perturbadas por esta clase de tendencia o fenómeno externo, han perdido el rumbo y ya no saben si lo que están haciendo está bien o mal; no saben lo que es bueno o malo para ellas. Si la gente trata de disuadirlas, simplemente no pueden aceptarlo ni entenderlo. Para asistir al concierto de la estrella que adoran, están dispuestas a gastar cuatro o cinco meses de sueldo e incluso empeñarán algunos objetos de valor o pedirán dinero prestado y, a su regreso, tienen que pagar las deudas. Pagan esta clase de precio solo para lograr su objetivo de idolatrar a las estrellas. ¿Son normales las personas de esta clase? (No). A juzgar por el nivel de obsesión y la falta de autocontrol que han alcanzado, tales personas ya han perdido toda conciencia y razón, así como ya no pueden controlarse a sí mismas; no les importa nada el dinero que gastan ni lo lejos que viajan para idolatrar a las estrellas. Así, a juzgar por estas manifestaciones, es muy difícil para ellas calificarse de personas normales. Se debe decir que hay un problema con su humanidad; han perdido su racionalidad. ¿Funciona todavía su conciencia entonces? ¿Todavía tienen conciencia? (No). Entonces, ¿qué clase de personas son? No tienen conciencia ni razón; su humanidad se ha reducido a un mero cascarón vacío. La vida real de la humanidad normal se ha vuelto cada vez más distante de ellas. Les resulta muy difícil integrarse en la vida real y asentar su mente y dedicarse a asuntos normales de la vida real. En su vida, solo está la única cuestión de idolatrar a las estrellas. Por tanto, ¿acaso su mundo espiritual no ha sido controlado por el asunto de idolatrar a las estrellas? (Sí). Tal persona, desde fuera, parece ser una persona, pero en esencia, ¿acaso no se ha convertido en nada más que un caparazón vacío? (Sí). ¿Qué clase de personas son aquellas que quedan como caparazones vacíos? (Cadáveres andantes). Eso es: cadáveres andantes. ¿Tienen fe? (No). ¿Tienen búsquedas positivas? (No). ¿Entienden cuáles son las cosas positivas y cuáles son negativas, qué es justo y qué perverso? (No). ¿Cómo se puede ver que no entienden? En la actualidad, los cantantes famosos llevan atuendos cada vez más reveladores y seductores en el escenario, además de hacer movimientos cada vez más perversos. Los miembros del público que idolatran a estas estrellas se sienten cada vez más entusiasmados, gratificados e intoxicados al ver esto. En particular, cuando una estrella del pop se anima un poco, se quita la ropa y se la lanza al público, la multitud se vuelve completamente loca. Hay quienes se emocionan tanto que les da un infarto y pierden el sentido. ¡Los espectáculos de idolatría a las estrellas son realmente así de intensos! A veces incluso suceden estampidas y hay heridos y muertos cuando fallan los intentos de rescate. Todas estas son tragedias causadas por idolatrar a las estrellas. Acabar herido y perder la vida por idolatrar a una estrella; decidme, ¿acaso esa vida no es inútil? ¿Vale algo? A juzgar por sus emociones, las cosas que les gustan y las escenas que los emocionan lo suficiente como para gritar, ¿conocen la vergüenza estas personas? ¿Saben lo que son las cosas positivas y rectas y lo que son las cosas perversas? (No). No lo saben. Las personas normales ven estas escenas y sienten repulsión: “¿Cómo se ha vuelto el mundo tan malvado? ¡Es demasiado malvado!”. Pero estas personas que idolatran a las estrellas ven estas escenas y se sienten felices, orgullosas, satisfechas y contentas, creen que ahora no tienen remordimientos en esta vida y gritan y animan para estas escenas. Esto muestra que, en el fondo de su alma, no saben qué son las cosas perversas, qué son las cosas rectas, qué son las cosas positivas o qué son las cosas negativas. Algunas fanáticas femeninas de cantantes o actores incluso persiguen a su estrella masculina favorita hasta su casa, dispuestas a ofrecerse a él. Cuando la estrella se niega, incluso se enfadan y le llaman cobarde. ¿Acaso tienen tales personas vergüenza alguna? ¿Entienden el significado de las palabras “sentido de la vergüenza”? ¿Entienden qué son las cosas positivas y qué son las negativas? (No). Ni siquiera entienden las palabras “sentido de la vergüenza”. Cuando la estrella se niega, incluso lo insultan. ¿Son siquiera humanas? No es que les falte nada en su humanidad, es que están mentalmente trastornadas; ¡son espíritus inmundos y espíritus malvados!

Entre diversos grupos de personas, siempre hay una parte de ellas obsesionadas con idolatrar a las estrellas. Siendo precisos respecto a estas personas, son cadáveres andantes y, para ser más concretos, son no humanas. Consideran las estrellas que aparecen frecuentemente en el escenario y en las pantallas como algo que han de perseguir e incluso consideran convertir eso en una carrera legítima. Es así como desperdician su vida. Hay que decir que, en el conjunto de la sociedad, este tipo de personas constituyen un grupo especial, más o menos igual que aquellos que se encuentran en lo más bajo de la sociedad y no se dedican a las tareas que les corresponden: ¡todos son escoria y no valen nada! No tienen fe ni búsquedas positivas y, en su humanidad, no poseen necesidades, aspiraciones ni cosas positivas. No importa lo perverso u oscuro que sea el mundo de las artes, eso no les importa y no les parece asqueroso; lo aceptan y aprueban, es más, lo siguen con fervor. ¿Qué clase de personas son estos individuos? Se puede decir que son escoria. Desde la perspectiva del reino espiritual, las personas de esta clase son espíritus inmundos y espíritus malvados. Cuando estos se reencarnan en humanos también tienen que comer y comportarse como personas normales, pero no se dedican a las tareas que les corresponden ni aceptan la verdad en lo más mínimo; solo les gusta buscar a personas de su calaña para ir detrás del placer y vagar ociosas mientras aguardan la muerte. Si no pueden dedicarse a la industria de las artes, siguen a las personas en ella, así como a toda clase de tendencias malvadas que hay en ella para satisfacer sus necesidades. Por tanto, da igual en qué sean buenas estas personas, solo el hecho de que tengan tales búsquedas y elijan tal senda y tal manera de vivir en la sociedad demuestra que no son buenas personas ni pueden alcanzar la salvación. La razón por la que digo que tales personas no pueden alcanzar la salvación es precisamente porque dentro de su humanidad hay un “vacío”. Este “vacío” se debe poner entre comillas. ¿Por qué? Porque su humanidad no posee cosas positivas, sino que posee todo aquello que poseen los espíritus inmundos y malvados: seguir y adorar la maldad, seguir y adorar la oscuridad. Son los primeros en seguir las tendencias malvadas en toda esta sociedad malvada, así como los transmisores de estas tendencias. Después de que las diversas falacias perversas y los diversos pensamientos y puntos de vista distorsionados del mundo de las artes se transmiten al público por medio de los ordenadores, la televisión, las revistas, los periódicos, las obras de cine y televisión y otras formas, estos circulan poco a poco entre las personas y luego se difunden ampliamente. Entre estas personas, son precisamente las que idolatran a las estrellas las que están a la vanguardia en la difusión de los pensamientos perversos o las tendencias malvadas y las maneras de hacer las cosas que se hallan en diversas obras de cine y televisión y en las obras artísticas. Son la primera línea de transmisión de los diversos pensamientos perversos y los diversos pensamientos y puntos de vista distorsionados. Por medio del boca a boca, de sus acciones y manifestaciones concretas, poco a poco el público aprueba y acepta diversos pensamientos perversos y tendencias malvadas. Entonces, el público queda condicionado y permeado por ellos poco a poco. Al final, esto causa que las tendencias malvadas, los pensamientos perversos y distorsionados, así como los puntos de vista distorsionados, poco a poco ganen terreno y tomen forma bajo diversos sistemas sociales y entre diversos grupos de personas. En épocas pasadas, cuando se alcanzaba la edad de casarse, un casamentero presentaba a las personas y organizaba el matrimonio. Esta unión requería el consentimiento de los padres por ambas partes, después de lo cual se fijaba una fecha y la pareja entraba en el salón matrimonial. En el contexto social del pasado, la mayoría de las personas mostraba respeto y prudencia cuando se trataba de matrimonio entre hombres y mujeres. Consideraban el matrimonio como un acontecimiento importante y eran capaces de tratarlo con seriedad y sinceridad. En especial, respecto a los hijos, se les requería que no se corrompieran, que no cometieran incesto y no se entregaran a relaciones sexuales ilícitas; había que atenerse a estos requerimientos. Como poco, la mayoría de las personas tenían este concepto en su corazón. De esta manera, bajo la restricción de la conciencia de su humanidad, muchas personas evitaron las acciones malvadas de entregarse a las relaciones sexuales ilícitas y a la promiscuidad, lo que protegió en cierta medida tanto a los hombres como a las mujeres. Por supuesto, también tenía cierto efecto e influencia positivos en el clima social. Sin embargo, con el desarrollo de los tiempos y el surgimiento de diversas obras artísticas, han aparecido continuamente toda clase de pensamientos y puntos de vista que defienden la liberación sexual y la libertad de matrimonio. Por un lado, ciertos individuos los defienden; además, la sociedad promueve y difunde ampliamente un paso más allá por medio de las rendiciones y actuaciones en diversas formas artísticas. Una parte de los que idolatran a las estrellas reconoce y acepta primero estos pensamientos; es decir, el primer público para estos son los que idolatran a las estrellas. Como estas personas idolatran a las estrellas, aceptan y aprueban enseguida estos pensamientos que estas defienden en el escenario, en la pantalla o en ciertas formas artísticas. Después de aprobarlos fervientemente, influyen en sus hijos, así como en las personas que las rodean en su vida cotidiana. De esta manera, una persona transmite estos pensamientos a otras diez, diez personas los transmiten a cien, cien personas los transmiten a mil, mil personas los transmiten a diez mil, amplificando estos pensamientos desde un ámbito reducido a otro mucho más amplio. Durante los siguientes uno o dos años, la gente expresa estas ideas y lo sigue haciendo cinco o diez años después. Veinte o treinta años después, tales pensamientos perversos se afianzan cada vez más entre la gente, se difunden de manera cada vez más amplia por todos los rincones de la sociedad y se inculcan cada vez más profundamente en el corazón de todas las personas. Entonces, las personas aprueban gradualmente estos pensamientos perversos y tendencias malvadas, las aceptan de forma gradual y se vuelven cada vez más autoindulgentes, libertinas y desenfrenadas con respecto al matrimonio y a los asuntos entre hombres y mujeres. La gente cree que esto es ser de mente abierta y tener amplios horizontes, así como que es señal de una humanidad madura; hablan de las cosas negativas como si fueran positivas y legítimas. Llegados a este punto, las tendencias malvadas de toda la sociedad han experimentado un repunte, han ganado terreno y se han convertido en la corriente principal. La mayoría de las personas ya no tienen pensamientos ni puntos de vista correctos sobre el matrimonio entre hombres y mujeres ni sobre las relaciones entre hombre y mujer; les parece que estas cosas no son tan importantes. En particular, la homosexualidad se ha vuelto cada vez más frecuente; además, las relaciones extramatrimoniales se han convertido en cada vez más habituales y, por tanto, la tasa de divorcios ha aumentado de forma progresiva. Además, más niños han perdido el amor paterno y materno, viven en un hogar monoparental o en un hogar con un padrastro o una madrastra. Muchas personas tienen un compañero del sexo opuesto antes del matrimonio y no es algo que encuentren vergonzoso, incluso piensan que es normal, pues la sociedad es así y no es para tanto. En todo momento, la perversidad es siempre perversidad y las cosas positivas son siempre positivas. Esta tendencia malvada y la decadencia de esta sociedad hacen que pienses que no es para tanto; lo causa el hecho de que los seres humanos son corrompidos por Satanás y se les inculcan pensamientos perversos y tendencias malvadas; están llenos de ellos. No es que las cosas positivas puedan llamarse negativas ni las cosas negativas puedan transformarse hoy en día en cosas positivas. Si piensas de esta manera, es porque no comprendes la verdad ni lo que son las cosas positivas. Se debe a que tú, bajo estas circunstancias, te ves obligado a aceptar las tendencias malvadas y los pensamientos perversos como los principios y fundamentos para comportarte. Esta sociedad y esta especie humana se han corrompido profundamente exactamente así, poco a poco. Por tanto, en cuanto a que las tendencias malvadas se difundan con amplitud y se inculquen profundamente en el corazón de las personas, estos idólatras de las estrellas desempeñan el papel de vanguardia en difundir las tendencias malvadas y los pensamientos y puntos de vista perversos. Difunden estas cosas de primera mano. Resulta un poco vago o abstracto decir que esto es que Satanás está corrompiendo a las personas. Sin embargo, lo más exacto es decir que estos idólatras de las estrellas son los auténticos defensores de la difusión de los pensamientos y las tendencias malvadas de Satanás. La razón es que son el grupo de personas más cercano al mundo del arte o a diversos pensamientos perversos y tendencias malvadas, así como la parte de la gente que entra en contacto cercano con estas estrellas de cine y cantantes famosos. Sin la persecución de estas personas, sin su apoyo obsesivo, estos supuestos cantantes famosos y estrellas de cine no tendrían un atractivo tan grande, tanto renombre, tanta influencia ni tanto poder para desorientar. Diversas tendencias malvadas y pensamientos perversos se han difundido entre la gente a una velocidad extraordinaria debido precisamente a la adulación y a la intensa imitación de los que idolatran a las estrellas. Le dicen al público, mediante sus acciones concretas, que las diversas cosas perversas y los diversos pensamientos y puntos de vista distorsionados y perversos que aparecen en el mundo del arte son cosas que la gente debería aceptar, que son cosas muy normales y legítimas. Al final, la mayoría acepta gradualmente estas formas perversas de actuar y estos pensamientos y puntos de vista perversos. En consecuencia, las relaciones extramatrimoniales, la promiscuidad o cualquiera de los pensamientos, puntos de vista y formas de actuar perversos de estas supuestas figuras bien conocidas, cantantes famosos y estrellas de cine se minimizan, sin que nadie exprese una opinión o un juicio correctos sobre estas cosas. Así pues, por muy promiscuas que sean estas figuras bien conocidas, cantantes famosos y estrellas de cine, no se las descarta ni se las condena, sino que continúan luciéndose en el escenario. Esto se ajusta perfectamente con un dicho popular en la sociedad: “Búrlate de los pobres, no de las prostitutas”. Este es un verdadero retrato de la decadencia de la especie humana y también una prueba de ella. Fíjate, cuando crees en Dios y te arrestan y te encarcelan, la gente se burla de ti y te desprecia. De hecho, también saben que no has hecho nada malo: creer en Dios es tener fe, querer ser una buena persona e ir al cielo; las mujeres creyentes no venden su cuerpo ni trabajan como prostitutas; los hombres creyentes no cometen robos, sino que se comportan ateniéndose a las normas. Sin embargo, a la gente le resultas desagradable. Si una mujer es una belleza atractiva y tiene relaciones indecentes con altos funcionarios y gente rica, si sale a pasear en coches de lujo a diario, los demás la envidian y admiran, dicen: “Realmente tienes algo, te va bien. Puedes ganar dinero para que tus padres coman buena comida y vistan ropa de calidad. ¡No hay duda de que tu apariencia es valiosa!”. Pero si eres atractivo y te casas con alguien que cree en Dios, se reirán de ti. No solo eso, sino que cuando vean que eres perseguido, también te acosarán. ¿No es así? (Sí).

Ninguna de las cosas que hace este grupo —los que idolatran a las estrellas— tiene ningún significado. Al contrario, estas acciones han alimentado la difusión por parte de Satanás de los pensamientos perversos y las tendencias malvadas. Mira a los que idolatran a las estrellas del presente; algunas mujeres se suben al escenario y cantan y bailan sin pensarlo dos veces y, cuando ven a un cantante famoso, lo idolatran sin parar. Esto es enormemente diferente de las mujeres en los años 40 y 50. En palabras de los no creyentes, se han vuelto abiertas; abiertas de pensamiento y abiertas en su sexualidad, están liberadas en ambos ámbitos. Hay personas que dicen: “¿Qué era es esta? ¿Quién pasa todos sus días con un solo marido? ¿Quién centra su vida siempre alrededor de sus hijos? ¡Tienes que encontrar a alguien nuevo cuando puedas y disfrutar cuando tengas oportunidad!”. Solo fíjate en qué clase de pensamientos tienen estas personas, ¡qué aterradoras son! Si un creyente en Dios piensa también de esta manera, ¿es una buena señal? Si un creyente tiene estos pensamientos y puntos de vista, envidia y venera a tales personas y quiere ser tal persona, ¿acaso no es eso muy aterrador y peligroso para él? (Sí). No hablemos por ahora sobre lo aterrador o peligroso que es. Solo en términos de la esencia de estas personas, en el fondo de su alma, envidian, admiran y aman especialmente a estas estrellas. Pueden aceptar toda clase de comportamientos y toda clase de pensamientos y puntos de vista de las estrellas. Por muy perversos que sean los pensamientos, pueden aceptarlos. Creen: “Así es como las personas deberían comportarse; solo esto es ser libre. Se debería permitir que existan todos los pensamientos y puntos de vista. Después de todo, tiene que haber de todo tipo para crear un mundo”. En sus pensamientos, no hay distinción entre lo positivo y lo negativo, no hay distinción entre el bien y el mal. ¿Acaso no es esto mentalmente anormal? Si alguien no tiene capacidad para discernir el bien del mal a causa de su escaso calibre, pero todavía tiene sentido de la vergüenza y puede atenerse a algo si sabe que está bien, de ninguna manera hará algo si sabe que está mal y puede aborrecer algo en su corazón si sabe que es perverso, entonces todavía es una persona normal. Pero si sabe claramente que algo es incorrecto, que es perverso, pese a ello no solo no se resiste, sino que también lo acepta sin dudarlo e incluso lo envidia y lo sigue, hundiéndose cada vez más; entonces no es una persona, sino un cadáver andante. Está perdido y no puede alcanzar la salvación. Por tanto, no se puede decir que las personas de esta clase tengan poca humanidad, poca integridad, una calidad humana vil o ausencia de conciencia y razón; esa no es la cuestión. El mayor problema es que simplemente carecen de humanidad. Por tanto, ¿qué son estas personas? Espíritus inmundos, espíritus malvados y cadáveres andantes. Son los defensores, los transmisores y los difusores de diversas tendencias perversas y de diversos pensamientos y puntos de vista perversos y distorsionados. Son igual que una plaga; una persona que porta un virus lo esparce dondequiera que va y, cuantos más lugares visite, más se esparcirá el virus. Los que idolatran a las estrellas son equivalentes a los portadores y esparcidores de virus, así que no son en absoluto miembros de la especie humana, son no humanos. ¿Cuál es la definición de los supuestos no humanos? Son los defensores y los difusores de las tendencias malvadas y los pensamientos y puntos de vista perversos. ¿Lo entendéis ahora? Si todavía envidias a estas estrellas en tu corazón o una vez quisiste convertirte en esta clase de persona, esto te digo: ese es un camino de no retorno. ¡Nunca intentes ser esta clase de persona! Si alguna vez has interpretado un papel en una película o en la televisión, si alguna vez has querido convertirte en una estrella de cine o en una figura conocida y has planeado tomar esta senda, esto te digo: echa el freno de inmediato y detente. No se trata de una cuestión de ser castigado o recompensado. Es un camino que lleva a la condenación eterna, ¡no lo tomes nunca! Si quieres seguir a esta clase de personas porque temporalmente fuiste desorientado o débil o por una envidia y un anhelo temporal, entonces escucha Mi advertencia, escucha Mi exhortación; pisa el freno de inmediato. Nunca entres en esa industria, nunca entres en esas filas; nunca te conviertas en una de ellas. Si no puedes perseverar en recorrer la senda correcta o hacer cosas significativas, aun así, no deberías convertirte en un difusor de las tendencias malvadas y los pensamientos y puntos de vista perversos; esa es una senda maldecida por Dios. Por tanto, da igual qué papel hayas desempeñado en una película o en la televisión, si te consideraste una figura importante, una figura bien conocida o una figura de alto nivel —sin importar cómo te posicionaste a ti mismo—, todo esto se ha convertido en el pasado, todo estaba mal. Si ahora has pisado el freno, entonces solo se puede decir que en aquel momento tu estatura era inmadura y no entendías la verdad. Nunca pienses de esa manera en el futuro y tampoco recorras nunca esa senda. Si quieres ser una figura importante o una figura bien conocida, si quieres ser adorado y seguido por otros, entonces piensa de inmediato sobre las palabras que he dicho hoy. Para cualquier persona, la condena eterna es una noticia desafortunada que recibir; es la peor noticia posible. Esa es una senda maldita por Dios. Nunca recorras esta senda, nunca te manches con esa inmundicia. ¡Pisar esta senda significa la eterna condena! Debes comportarte de una manera que se atenga a las reglas porque eres un ser creado, un miembro de la especie humana creada. Da igual qué papel hayas tenido, qué trabajo hayas hecho o qué contribuciones hayas realizado en la casa de Dios, al final debes determinar el lugar que te corresponde. ¿Qué lugar? Eres un ser creado, un miembro de la especie humana creada. Debes cumplir con el deber de un ser creado. Tu realización del deber debe ser acorde al estándar, debe hacerse para satisfacción de Dios. Debes dar testimonio por Dios, propagar las palabras de Dios, dar testimonio de Él y alcanzar la salvación. Esta es la responsabilidad y la obligación para toda la vida que el deber te obliga a cumplir, además de la senda que deberías elegir. No deberías seguir las tendencias malvadas de Satanás ni ser un difusor y transmisor de pensamientos y puntos de vista perversos. Esas personas son los degenerados de la especie humana, son espíritus malvados y espíritus inmundos. ¡Están malditos y su destino es la condenación eterna! Si una persona recorre ese camino y ni siquiera diez caballos salvajes pueden tirar de ella, entonces recibirá su merecido; no tendrá un buen final. Por tanto, en todo momento, debes saber que eres un humano creado, debes saber cuál es tu lugar, qué deberías hacer y qué clase de senda deberías tomar. Esta es la cosa más importante. ¿Es necesario compartir estas cosas? (Sí). Los temas que implican las sendas en la vida de las personas son muy importantes. De vez en cuando, deberías escucharlos y reflexionar sobre ellos. Hacerlo es beneficioso y sirve de ayuda para vuestra entrada en la vida y para recorrer la senda correcta en ella; tiene un impacto bueno, positivo y constructivo en estas cosas. No olvides estas palabras.

Esto es todo en la charla de hoy. ¡Adiós!

30 de diciembre de 2023

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