Cómo perseguir la verdad (18)
El contenido de nuestra enseñanza últimamente ha sido bastante especial. Ha tratado sobre los orígenes de las personas, sus esencias y sus clasificaciones. Hemos hablado de las manifestaciones de tres tipos de personas, cada una con una clasificación diferente: las reencarnadas de animales, las reencarnadas de diablos y las reencarnadas de seres humanos. Para la mayoría de la gente, esto ha tenido cierto impacto en su estado de ánimo. ¿Cómo os sentís la mayoría después de haber oído la enseñanza a este respecto? ¿Hay entre vosotros quienes no estén dispuestos a oír este contenido y digan: “Estos asuntos no parecen estar relacionados con la verdad. ¿Sirve de algo saber estas cosas?”? Cuando los nuevos creyentes oyen estas palabras, ¿es probable que desarrollen nociones? ¿Es probable que se vuelvan negativos y débiles? Independientemente de cómo se sientan las personas después de oír estas palabras —ya desarrollen nociones o se vuelvan negativas y débiles—, en cualquier caso, compartir estas palabras es beneficioso para ellas. Como mínimo, les permite obtener algo de perspectiva y discernimiento, entender los pensamientos y las opiniones correctos para comportarse y comprender los principios básicos de la conducta propia. Beneficia mucho a la gente en lo que respecta a cómo comportarse y cómo vivir. En particular, les ayuda a saber cómo tratar a los demás de acuerdo con los principios. De esta manera, podrán evitar hacer muchas cosas necias y desviarse tanto. El contenido de nuestra enseñanza últimamente ha tratado sobre los orígenes de las personas y su esencia interna, y hemos concluido hablando de las manifestaciones que poseen los que se reencarnan de auténticos seres humanos. Los reencarnados de auténticos seres humanos poseen principalmente dos características. ¿Cuáles son? (Discernir el bien del mal y saber lo que es correcto y lo que es incorrecto). Estas son las dos manifestaciones y características principales que la humanidad de uno debería poseer. En términos generales, son lo que solemos denominar conciencia y razón. Sin embargo, la gente a menudo no sabe discernir si alguien tiene conciencia y razón, o si una persona de verdad posee una u otra, si su conciencia y razón son normales o si son la conciencia y la razón que posee la humanidad normal. Cuando la gente no entiende estos hechos sobre la humanidad normal, sus opiniones acerca de la conciencia y la razón o su entendimiento de ellas son muy generales, así que nos hemos basado en dos aspectos de manifestaciones específicas para explicar qué son la conciencia y la razón humanas y para confirmar si una persona tiene humanidad. El primer aspecto es discernir el bien del mal, y el segundo es saber lo que es correcto y lo que es incorrecto. Ya hemos hablado dos veces de estos dos aspectos. Discernir el bien del mal y saber lo que es correcto y lo que es incorrecto son cualidades de la humanidad, aspectos vividos de la humanidad, y revelaciones y manifestaciones específicas de la humanidad que poseen los seres humanos. En relación con estos dos aspectos —discernir el bien del mal y saber lo que es correcto y lo que es incorrecto—, enumeré algunos ejemplos reales y hablé de algunas manifestaciones específicas de las personas que se enmarcan dentro de estos dos aspectos, e hice que discernierais si son o no manifestaciones de tener humanidad y si quienes las poseen son personas que pueden discernir el bien del mal y saber lo que es correcto y lo que es incorrecto. En cuanto a discernir el bien del mal, hablamos de algunos casos para diseccionar cómo trata la gente las cosas positivas y las negativas, y también hablamos de cómo discernir las cosas negativas y las manifestaciones no humanas. Aunque no os di más ejemplos específicos para deciros qué son las cosas positivas y qué son las negativas, al diseccionar y exponer algunas de las manifestaciones de la gente hacia las cosas positivas en su vida diaria, mostré cómo se deben tratar las cosas positivas y qué actitudes hay que tener hacia ellas. También di algunos ejemplos para exponer las actitudes y manifestaciones de la gente hacia las cosas negativas, para que podáis aprender a discernir cuál es la naturaleza de las actitudes y manifestaciones de esta calidad humana negativa, si su humanidad es auténtica o no y cuál es la esencia de esta. En nuestras dos últimas enseñanzas, no explicamos específicamente qué son las cosas positivas y las negativas, pero a juzgar por los hechos que se expusieron, ¿no deberíais ser capaces ahora de definir las cosas positivas y las negativas? Después de haber escuchado la enseñanza, ¿habéis resumido qué son exactamente las cosas positivas y las negativas? Si, después de escuchar este contenido específico de la enseñanza, tienes una definición en tu corazón, sabes qué son las cosas positivas y las negativas y entiendes la verdad a este respecto, entonces sabrás cómo discernir y tratar las cosas positivas y las negativas, ¿verdad? (Sí).
¿Qué son las cosas positivas? ¿No es esta una cuestión que debería entenderse? Quizá podáis dar algunos ejemplos de cosas positivas, como el carácter justo de Dios, Su hermosura, Su obra, las intenciones de Dios con respecto al hombre, Sus requisitos hacia él, así como todas las verdades que Dios ha expresado a la humanidad y cada principio-verdad detallado y específico contenido en la verdad; todas estas son cosas positivas. Podéis dar algunos ejemplos específicos de cosas positivas, así que, ¿podéis dar algunos ejemplos específicos de cosas negativas? ¿Es la cultura tradicional una cosa negativa? (Sí). ¿Son las tendencias malvadas cosas negativas? (Sí). ¿Es perseguir ser funcionario una cosa negativa? (Sí). ¿Es perseguir tener abundante riqueza una cosa negativa? (Sí). Todas estas son cosas negativas. ¿Qué más? (Eso es todo lo que se me ocurre). Nunca reflexionáis sobre estas cosas en vuestro corazón; siempre estáis distraídos. Sin embargo, soléis sentir que, después de creer en Dios y hacer vuestro deber durante muchos años y de haber comido y bebido muchas de Sus palabras, habéis llegado a entender una gran parte de la verdad. ¿Por qué, entonces, cuando se trata de asuntos concretos, no tienes ningún punto de vista? ¿Adónde ha ido a parar todo lo que has entendido? Si se te pide que uses las verdades que entiendes para diseccionar la esencia de un problema y explicarla con claridad, y así ayudar a la gente a entender las verdades implicadas y las intenciones de Dios, de modo que no solo disciernan las cosas negativas, sino que también sepan cuáles son las cosas positivas y los principios-verdad implicados, no se te ocurre nada, no sabes qué decir. ¿No es esta una manifestación de no entender la verdad? (Sí). Entonces, ¿qué son todos esos entendimientos de los que sueles hablar? (Palabras y doctrinas). Son todo palabras y doctrinas. Algunas personas, cuando escriben notas de devoción espiritual, sienten que sus pensamientos fluyen como un manantial y escriben como si tuvieran una guía divina; redactan de manera sumamente estructurada y se conmueven hasta el punto de que se les llenan los ojos de lágrimas y estas les corren por la cara. Sin embargo, cuando se les pide que apliquen lo que han escrito a la vida real para discernir a diversas personas, desentrañar distintas cosas y resolver diferentes problemas, son incapaces de hacerlo. Entienden muchas doctrinas, pero simplemente no entienden la verdad. Como resultado, no pueden desentrañar ningún asunto con el que se encuentren ni pueden resolver ningún problema que descubran. ¿De qué sirve que entiendan tantas doctrinas? ¡La gente que no entiende la verdad es muy digna de lástima! Esas personas arrogantes y sentenciosas entienden muchas doctrinas, pero no pueden resolver ningún problema real. Esto es muy lamentable. Volviendo al tema, continuemos nuestra enseñanza sobre qué son las cosas positivas. Este aspecto de la verdad debe quedar claro. Si hacemos una afirmación general y decimos: “Todo lo que proviene de Dios es algo positivo”, ¿son correctas estas palabras? (Sí). La afirmación “Todo lo que proviene de Dios es algo positivo” es una verdad, pero si no entiendes qué significa específicamente esta afirmación o a qué se refiere la verdad que contiene, entonces lo que entiendes es doctrina. Si tienes una apreciación y un verdadero entendimiento de esta afirmación en relación con muchos asuntos y también puedes comunicar algunos detalles para corroborar tu punto de vista al respecto, entonces tu punto de vista tiene las palabras de Dios como base, y esto demuestra que entiendes algo de la verdad. Mucha gente dice: “Todo lo que proviene de Dios es algo positivo”. Teóricamente, esta afirmación es correcta, y también es un aspecto de la verdad. Entonces, específicamente, ¿qué son las cosas positivas? Debería haber una explicación específica para la afirmación “Todo lo que proviene de Dios es algo positivo”. ¿Qué cosas, pues, son positivas? Todo lo que proviene de Dios es algo positivo: todas las cosas creadas por Dios, ordenadas por Dios o bajo la soberanía de Dios son cosas positivas. ¿Es correcta esta explicación? ¿Permite concretar dicha afirmación? (Sí). De esta manera, la afirmación “Todo lo que proviene de Dios es algo positivo” no se queda solo en un nivel teórico, sino que se convierte en un principio-verdad. ¿Queda claro al expresarlo así? (Sí). Entonces, leed esta frase que define las cosas positivas. (Todas las cosas creadas por Dios, ordenadas por Dios o bajo la soberanía de Dios son cosas positivas). ¿Cómo os sentís después de leer esta frase? ¿Ha empezado a aclararse en vuestro corazón la definición o el alcance de las cosas positivas? (Sí). Entonces, leed la frase de nuevo. (Todas las cosas creadas por Dios, ordenadas por Dios o bajo la soberanía de Dios son cosas positivas). Cuando leáis palabras de verdad, debéis aprender a leerlas despacio y a saborearlas con atención. Debéis aprender a leerlas con una cadencia mesurada, leyéndolas con seriedad y solemnidad a un ritmo comprensible, para que, después de que todos las hayan oído, cada palabra y cada frase se les queden grabadas en el corazón y les dejen una profunda impresión, y a partir de entonces, esta afirmación se convierta en base y criterio de las palabras de Dios por los cuales juzguen internamente cierto tipo de cosas. Qué bueno sería eso. Leed la frase de nuevo. (Todas las cosas creadas por Dios, ordenadas por Dios o bajo la soberanía de Dios son cosas positivas). Seguís leyéndola un poco rápido. Decidme, al leer las palabras de Dios, ¿no deberíais ser serios y también devotos? (Sí). Si leyerais las palabras de Dios con tanta frivolidad y rapidez como lo haríais con un artículo de un no creyente, ¿cómo se sentirían los que escuchan? (No sentirían ninguna devoción). Entonces, para leer las palabras de Dios con devoción, ¿cómo deberíais leerlas? ¿Cómo debería ser el ritmo? (Deberíamos leerlas con seriedad y sinceridad, palabra por palabra, de manera sonora y potente). Correcto. Entonces, leed la frase de nuevo y esforzaos por hacerlo de manera sonora y potente. (Todas las cosas creadas por Dios, ordenadas por Dios o bajo la soberanía de Dios son cosas positivas). Ahora que habéis leído esta frase varias veces, debéis haberla memorizado, ¿verdad? (Sí). Esta frase enfatiza tres cosas. ¿Cuál es la primera? (Las cosas creadas por Dios). ¿Cuál es la segunda? (Las cosas ordenadas por Dios). ¿Y cuál es la tercera? (Las cosas que están bajo la soberanía de Dios). ¿Y qué son todas estas cosas? (Son todas cosas positivas). Lo habéis memorizado, ¿verdad? (Sí). Memorizar la verdad y grabarla en el corazón es increíblemente beneficioso para entender todos los principios-verdad, para discernir todo tipo de personas, acontecimientos y cosas, y para tener la perspectiva y el punto de vista correctos sobre ellos, así como para poder elegir la senda correcta y practicar de acuerdo con los principios-verdad para satisfacer a Dios.
Acabamos de hablar sobre qué son las cosas positivas. Todas las cosas y acontecimientos que entran dentro del ámbito de lo creado por Dios, lo ordenado por Dios o lo que está bajo la soberanía de Dios son cosas positivas. En ese caso, hay un gran número de cosas positivas. Primero, todo tipo de seres vivos y no vivos que Dios ha creado son cosas positivas. Los seres vivos son formas de vida capaces de moverse, que pueden respirar y que poseen vitalidad. No importa cuál sea su estructura vital ni cuáles sean las leyes y reglas de su vida, mientras sean creados por Dios, mientras provengan de Dios, son cosas positivas. Aunque no te gusten, aunque no sean conformes a tus nociones e incluso aunque no sean de ningún beneficio para la gente o puedan incluso causarles daño, mientras estén hechos por Dios y ordenados por Él, son cosas positivas. Pero algunas personas tienen nociones sobre esto. Creen que los animales malos y los que pueden hacer daño a la gente —como los zorros, los lobos o las bestias devoradoras de hombres— no son cosas positivas, sino negativas. Este punto de vista va en contra de los deseos de Dios y es completa y absolutamente erróneo. De hecho, cualquier cosa creada por Dios, siempre que Él no la condene, es una cosa positiva. La gente no debería discriminarla ni condenarla, así como tampoco recurrir a la matanza o a cualquier otro medio cruel para lidiar con ella porque le resulte repulsiva. La gente debería dejar que siga su curso natural. Aunque no la protejas, deberías dejarle espacio para sobrevivir y no hacerle daño, porque proviene de Dios. Esta es la actitud que la gente debería tener hacia todas las diversas criaturas hechas por Dios. Mientras algo sea creado por Dios, independientemente de si te gusta o no, de si es hermoso o feo, de si es amistoso contigo o supone una amenaza, de si es invisible a simple vista o puedes verlo, de si tiene un impacto en tu vida o de qué relación tenga con la supervivencia humana, deberías considerar a esa cosa y a todas las de su tipo por igual, tratarlas según los principios y respetarlas; darles espacio para sobrevivir, respetar sus formas y leyes de supervivencia, y también respetar todas sus actividades. No deberías hacerles daño. Como mínimo, deberías ser capaz de coexistir con estas criaturas y no interferir unos con otros. Esto es algo que la gente debería entender y asimilar y, por supuesto, es aún más un principio al que se deberían adherir a la hora de tratar a las diversas criaturas; uno no debería en absoluto tratarlas basándose en nociones que provienen de la voluntad humana o incluso con impetuosidad. Con esto concluye nuestra enseñanza sobre los asuntos relacionados con todas las cosas creadas por Dios.
Otro aspecto relativo a la definición de las cosas positivas se relaciona con lo que está ordenado por Dios, y el alcance de lo que está ordenado por Dios es bastante grande. En términos generales engloba, por ejemplo, la esperanza de vida, la apariencia, la naturaleza innata y los genes de los diversos seres vivos, así como sus formas de supervivencia, sus patrones de actividad, sus métodos para conseguir alimento y reproducirse y sus patrones de vida para adaptarse a las cuatro estaciones, lo que implica sus direcciones de migración y sus rangos de actividad; además, las cuatro estaciones, la ubicación de las montañas, los ríos y los lagos, las formas de existencia en la tierra de los diversos seres vivos o no vivos ordenadas por Dios, etc. La gente también debería respetar estas cosas que están dentro de ese ámbito, darles espacio para sobrevivir y no usar la voluntad humana ni medios artificiales para erradicarlas, interferir en ellas o dañarlas. Por ejemplo, los tigres nacen para comer herbívoros; las cebras, los antílopes, los alces y algunos animales pequeños son sus presas. Esta es la forma en que una criatura consigue alimento y el ámbito en el que lo hace; esta es una regla de su supervivencia. Entonces, ¿qué implica esta regla de supervivencia? Implica la ordenación de Dios. Puesto que está ordenada por Dios, no importa cómo la vea la gente desde una perspectiva nocional —ya la vean como maravillosa o como sangrienta y cruel—, es sin duda una cosa positiva. Esto es absolutamente cierto y no puedes negarlo. Aunque en el corazón sientas que el hecho de que un tigre cace animales es algo muy sangriento y cruel y ni siquiera puedas soportar ver cómo se desarrolla una escena tan trágica, deberías respetar la forma de supervivencia en el mundo animal. No deberías obstaculizarla ni restringirla, y mucho menos interferir artificialmente en este entorno ecológico ni dañarlo. En lugar de eso, deberías dejar que las cosas sigan su curso natural y proteger el entorno de supervivencia del mundo animal. No deberías despojar a los diversos animales de su derecho a sobrevivir. Que los carnívoros cacen y devoren a los herbívoros u otros animales es una regla de su supervivencia, y esta regla de supervivencia fue creada por Dios y ordenada por Él. La humanidad no debería interferir en ella ni dañarla, sino que debería dejar que las cosas sigan su curso natural. ¿Qué significa, entonces, dejar que las cosas sigan su curso natural? Significa que, cuando veas a un tigre o a cualquier otro carnívoro cazar un antílope u otra presa, si tienes suficiente valor, puedes observar desde la distancia y no interferir. Si eres asustadizo y no puedes ver esta escena de combate sangriento y mortal, entonces no mires, pero no deberías condenar el comportamiento de caza de estos carnívoros porque no puedas soportar ver la escena sangrienta, y mucho menos deberías quejarte de que fue un error que Dios creara a estos carnívoros; esto es un acto carente de razón. Es normal que no lo entiendas, pero no deberías despojar a los carnívoros de su derecho a sobrevivir. Algunas personas preguntan: “Entonces, ¿deberíamos protegerlos artificialmente?”. Si no haces nada que interfiera ni cause daño, ya habrás cumplido la responsabilidad de un ser humano. No hay necesidad de protegerlos artificialmente, porque los animales también son criaturas hechas por Dios; y dado que fueron creados por Dios, Él ya los ha dotado de la capacidad de sobrevivir; no necesitan que interfieras ni ayudes. Además, ¿puedes ayudarlos? ¿Puedes igualar la ferocidad con la que cazan a sus presas? La gente no tiene lo que se necesita para ello. A lo sumo, solo pueden usar armas para matar a unas pocas presas, lo que está lejos de satisfacer las necesidades de los animales. Además, algunos animales no comen presas muertas; solo comen carne viva y fresca. No deberías interferir en los derechos de supervivencia de los carnívoros ni dañarlos, como tampoco proteger a los herbívoros del daño; basta con que no los dañes ni los caces. La supervivencia de todo tipo de animales tiene sus leyes, y se reproducirán y vivirán según las reglas ordenadas por Dios y las leyes que Él ha establecido. Tienen sus propias leyes de supervivencia y capacidades para sobrevivir y, en muchos aspectos, sus capacidades de supervivencia son incluso superiores a las de los humanos. Aunque no pueden fabricar ni usar armas y herramientas, su capacidad para sobrevivir de forma independiente sigue siendo superior a la de los humanos en algunos aspectos. Si los humanos tuvieran que vivir en la naturaleza, les sería difícil sobrevivir; algunos incluso morirían de sed, de hambre o de frío, o serían devorados por bestias salvajes. Está claro que la capacidad de los humanos para sobrevivir de forma independiente en la naturaleza es inferior a la de los animales. ¿Y a qué se debe? Esto también está relacionado con la ordenación de Dios.
En cuanto a lo que está ordenado por Dios, el principio al que la gente debe atenerse es no interferir artificialmente en ello ni dañarlo. Tomemos como ejemplo el trato a los animales: la gente no debe protegerlos por bondad. Mientras no los molestes, no dañes su entorno vital ni socaves sus reglas y leyes de supervivencia, habrás cumplido la responsabilidad de un ser humano. Si un animal estuviera herido o se encontrara con alguna dificultad y buscara la ayuda de los humanos, ¿debería la gente ayudarlo? (Sí). Esta ayuda no se considera una interferencia artificial, sino que es una responsabilidad que la gente debería cumplir. ¿Por qué es una responsabilidad que la gente debería cumplir? Porque es algo que los humanos son capaces de hacer. En esta situación, la gente debería mostrar amor y hacer todo lo posible por ayudar, porque tanto los humanos como los animales son criaturas; es solo que, a los ojos de Dios, la humanidad es el objeto de Su salvación, una criatura de nivel superior, distinta de las demás. Puesto que todos viven juntos en este mundo material, en este espacio, ayudarse mutuamente en momentos de necesidad no vulnera ningún principio. Esta es una calidad humana que los seres humanos deberían poseer como mínimo, y es algo que deberían ser capaces de lograr. Si de verdad hubiera algún animal herido que acudiera a ti en busca de ayuda, solo lo haría porque te tiene en alta estima y confía en ti. El hecho de que pueda pedirte ayuda demuestra que no es tonto; es capaz de pensar y sabe que, aunque los humanos son distintos a él, tienen formas de ayudarlo a sobrevivir. Puesto que otros seres vivos tienen a los humanos en tan alta estima, ¿no deberían los humanos desempeñar bien el papel del señor de todas las cosas y cumplir las obligaciones que les corresponden? (Sí). Este es el principio de práctica. Para desempeñar bien el papel del señor de todas las cosas, no basta con tener ese deseo, hay que llevarlo a la práctica. Cuando otros seres vivos se enfrenten a dificultades o tengan necesidades, debes tenderles una mano para ayudarlos. Si están destinados a morir o a enfrentarse a alguna gran calamidad y no puedes ayudarlos, entonces no hay nada que hacer y deberías simplemente dejar que las cosas sigan su curso natural; solo tienes que hacer lo que puedas. Si ves que se encuentran con dificultades o peligros, ahí es cuando deberías cumplir tu responsabilidad y obligación. Si no lo ves, no hay necesidad de esforzarse por buscarlo; esa no es tu responsabilidad. Tienen su propio porvenir y no debes hacer un esfuerzo proactivo a este respecto. Por el contrario, si se enfrentan a una dificultad y te piden ayuda, es tu deber ineludible tenderles una mano; es mejor que no te niegues. Por ejemplo, si te encuentras con un ganso salvaje en mitad del camino que te bloquea el paso e intenta impedirte que te vayas, si tienes un corazón amoroso, deberías darte cuenta de que el ganso está en problemas y que ha acudido a ti en busca de ayuda. ¿Qué deberías hacer en ese momento? (Seguir al ganso para ver qué pasa y ayudarle si podemos). Correcto. Sigue al ganso, mira adónde te lleva y con qué dificultad o peligro se ha encontrado que requiera la ayuda humana. Deberías hacer todo lo que puedas para ayudarlo; no puedes simplemente dejarlo en la estacada. Este es el sentido de la responsabilidad que los humanos deberían tener. Apreciar los diversos seres vivos creados por Dios, apreciar todas las cosas que Dios ha creado; en eso consiste la calidad humana de amar las cosas positivas que la gente debería poseer. Algunas personas preguntan: “¿Es esto acumular méritos y hacer el bien?”. No. El dicho “acumular méritos y hacer el bien” no es válido. No hay necesidad de pronunciar palabras tan altisonantes. Para decirlo sin rodeos, ¡toda la idea de acumular méritos y hacer el bien es una tontería! Esto es cumplir las obligaciones de un ser humano; es el sentido de la responsabilidad más básico que la gente debería poseer. Una vez que has ayudado al ganso, has cumplido con tu responsabilidad. No necesitas que te dé las gracias ni que te devuelva el favor; lo que hiciste fue algo que los humanos están obligados a hacer. Cumplir esta obligación y tener este sentido de la responsabilidad es seguir las palabras de Dios: todas las cosas creadas y ordenadas por Dios son positivas, y deberíamos apreciarlas. El encargo de Dios es apreciar todas las cosas que Él ha creado. Esto es parte del sentido común de la humanidad que los humanos, como señores de todas las cosas, deberían poseer como mínimo. Concretamente, es el sentido de la responsabilidad que por lo menos deberían poseer. No interfieras con otros seres vivos, no socaves sus reglas de supervivencia y no los despojes de su derecho a sobrevivir; además, no hay necesidad de ayudarlos artificialmente a vivir de cierta manera ni de guiarlos y regularlos para que sobrevivan de un modo determinado. En lugar de eso, respeta sus leyes y reglas de supervivencia. Cuando necesiten ayuda, si lo ves, no deberías rehuirlos ni hacer como si no lo hubieras visto, quedándote simplemente observando cómo se lastiman y mueren, sino que deberías tenderles una mano para cumplir la responsabilidad y la obligación que les corresponde a los humanos. Al ayudarlos, los salvas. Esto no te cansará ni requerirá que pagues un gran precio o inviertas mucha energía, y mucho menos que des tu vida para protegerlos. No te cuesta nada; es algo que se supone que debes hacer como ser humano. Si se te pidiera que los protegieras con todas tus fuerzas, eso no sería fácil de lograr, pero deberías ser capaz de dejar que las cosas sigan su curso natural: no interferir con ellos, no dañar su entorno vital ni socavar sus reglas de supervivencia, como tampoco despojarlos de su derecho a sobrevivir. Si ni siquiera puedes hacer esto, entonces no eres humano, no eres la reencarnación de un humano y no tienes humanidad. ¿Qué significa no tener humanidad? Significa que careces incluso de conciencia y razón para proteger a los animales, cuidarlos y respetar a los seres vivos que Dios ha creado. Si siempre estás pensando en hacerles daño, comértelos y despojarlos de su derecho a sobrevivir, entonces no eres un humano, sino una bestia salvaje. ¿Queda claro ahora? (Sí).
En cuanto a lo que Dios ordena, se dan algunas situaciones diferentes. Por ejemplo, las reglas de supervivencia de algunos animales son algo distintas de las de otros seres vivos o incluso opuestas a ellas, como las de los búhos, los murciélagos y otros animales cuya regla de supervivencia es dormir durante el día y estar activos por la noche. Esto ha sido ordenado por Dios y, aunque circunstancias especiales hagan que en ocasiones estos animales cambien temporalmente esta rutina, en condiciones normales sus leyes y reglas de supervivencia básicamente no cambian. La gente siempre está pensando en cambiar las reglas de estos animales, de modo que sean diurnos como los humanos. Investigan los genes y el suero sanguíneo de estos animales, sus patrones de actividad y demás, y piensan en todas las maneras posibles de cambiar y socavar sus reglas de supervivencia y patrones de actividad. ¿Es esto bueno? (No). ¿Es esta clase de conducta, este tipo de pensamiento, una cosa positiva? (No). Es una cosa negativa y algo que hacen los no humanos. Mediante la investigación científica, estos seres vivos se modifican un poco, pero acaban viviendo de forma extremadamente dolorosa y anómala. La gente normal no soporta ver esto. Hay también quienes dicen: “Ahora hay muchas ratas; sería genial si los perros pudieran cazarlas. Podrían vigilar la casa y nos ahorraríamos el pienso porque comerían ratas, y no necesitaríamos tener gatos. Mataríamos tres pájaros de un tiro. ¿No sería genial?”. Entonces investigan cómo fusionar los genes de los gatos y los perros, para que los perros tengan genes tanto de perro como de gato y se conviertan en un híbrido de perro y gato que pueda tanto vigilar la casa como cazar ratas. ¿Es buena esta idea? (No). ¿Por qué no? (Porque siempre quieren socavar lo que Dios ha ordenado y vulnerar las leyes ordenadas por Él. Esto es exactamente lo que hacen Satanás y la humanidad corrupta). Tales ideas son perversas. ¿De dónde provienen las ideas perversas? Provienen enteramente de Satanás y de los espíritus malignos. Por tanto, esas personas corruptas son no humanos. Siempre quieren cambiar las cosas positivas que Dios ha ordenado y modificar las funciones originales, los patrones de actividad y las leyes de supervivencia de los diversos seres vivos ordenados por Dios. Siempre quieren socavar las formas de supervivencia de los seres vivos ordenadas por Dios, desarrollan constantemente algunas ideas, pensamientos y puntos de vista perversos y terriblemente rebeldes, y en todo momento quieren socavar las diversas cosas ordenadas por Dios. Tales personas son no humanos; no tienen humanidad. Su pensamiento o sus acciones nunca se encuadran en el ámbito de la conciencia y la razón, sino que siempre quieren superar el ámbito de la humanidad normal; esta es una manifestación de ser un no humano. No respetan ni defienden, dentro del marco de la conciencia y la razón de la humanidad normal, las reglas de supervivencia ni las formas de existencia de todas las cosas ordenadas por Dios. En lugar de eso, siempre quieren socavar, perturbar y cambiar las reglas de supervivencia ordenadas por Dios, cambiar los modos de vida de otros seres vivos. Quieren hacer que los gatos ya no sean gatos y que los perros ya no sean perros, convertirlos a todos en aberraciones, en cosas perversas, y hacer que se desarrollen en una dirección perversa. Siempre quieren socavar la existencia de las cosas positivas, así como las formas de supervivencia de estas. ¿Acaso no son no humanos? (Sí). Los pensamientos y puntos de vista que desarrollan y poseen los no humanos son cosas negativas y antagónicos a las cosas positivas. Puesto que sus puntos de vista son cosas negativas y antagónicos a las cosas positivas, ¿no son algo negativo las cosas que producen y los resultados que generan en sus profesiones? (Sí). Estas cosas son negativas. Aunque algunas cosas no tengan directamente ningún impacto adverso en la humanidad ni causen ningún daño a esta, mientras sean antagónicas a lo que Dios ha ordenado, vulneren las leyes y reglas ordenadas por Dios y tengan un modo de supervivencia distinto o una ley y regla diferentes que hayan surgido como resultado de la interferencia, el procesamiento y el socavamiento artificiales del hombre sobre la base de las leyes y reglas ordenadas por Dios, entonces estas cosas son negativas. Con independencia de cuántas personas acepten y reconozcan la existencia de tal cosa o a cuántas personas esta les aporte placer físico en su vida o supervivencia, si dicha cosa no está en la forma ni en el estado originales ordenados por Dios, sino que se han cambiado y socavado la estructura, la forma o las leyes y reglas ordenadas para su supervivencia, entonces es algo negativo. Esto es así porque Satanás la ha procesado, dañado y cambiado, y se le han infundido conceptos, pensamientos y puntos de vista de Satanás, e incluso algunos de sus venenos o intrigas. Aunque la gente no pueda desentrañar esto, esa cosa sigue siendo algo negativo. En resumen, mientras una cosa sea algo que vaya en contra de la cosa original ordenada por Dios, algo —ya sea un ser vivo o no— cuya forma, estructura o leyes y reglas de supervivencia originales ordenadas por Dios se hayan socavado y cambiado y a lo que, al mismo tiempo, se le hayan infundido o añadido diversas cosas adicionales de Satanás, entonces es algo negativo y ya se ha desnaturalizado. No importa qué clase de impacto cuantitativo tenga en la vida física o la supervivencia de la humanidad, mientras haya experimentado un cambio cualitativo y su calidad se haya alterado, entonces es algo negativo. Esto es indiscutible y no es falso en absoluto. Mientras algo sea una cosa negativa, por mucho tiempo que lleve existiendo en este mundo o siendo aceptado por la humanidad y la sociedad, si no es la cosa original ordenada por Dios, Él no la reconoce; y si Dios no la reconoce, entonces es algo negativo.
Algunas personas preguntan: “Las manzanas y las peras son frutas originales ordenadas por Dios. Si se injertan las dos para hacer una pera-manzana, ¿es eso algo negativo? ¿Deberíamos comerla o no?”. Esto es algo que nos podemos encontrar en la vida diaria, ¿no? Decidme, ¿deberíais comerla o no? Si la coméis, ¿os envenenaréis? ¿Os causará daño físico? ¿Afectará a vuestra esperanza de vida? ¿Afectará a cómo os ve Dios? ¿Afectará a vuestro desenlace? ¿Cómo debería contemplarse este asunto? Esto pone a prueba si entiendes los principios-verdad y comprendes lo que hemos compartido antes. Si entiendes este aspecto de la verdad y has captado los principios-verdad a este respecto, entonces, cuando te encuentres con cosas en la vida real, sabrás cómo practicar y qué acciones vulneran la verdad y cuáles la defienden y se encuadran en el ámbito de los principios-verdad. ¿Deberíais comer peras-manzanas? (No). ¿Es porque no os atreveríais a comerlas o porque no se deberían comer? (Por que no nos atreveríamos a comerlas). Decís que no os atreveríais a comerlas, pero ¿acaso no habéis comido bastantes en vuestra vida diaria? ¿Y qué pasó después de que las comierais? ¿Sufristeis algún daño físico? Primero, determinemos si una pera-manzana es algo positivo o negativo. Habéis dicho que no se debe comer. El subtexto de esta afirmación es que una pera-manzana es algo negativo y, por tanto, no se debe comer. ¿Es eso lo que queríais decir? (Sí). Entonces, ¿es correcto este entendimiento? ¿Debería percibirse de esta manera el asunto de las peras-manzanas? Si no os hubiera puesto el ejemplo para hablar de él, habríais pensado que las peras-manzanas no se deben comer, que comerlas os envenenaría; del mismo modo que Eva, cuando vulneró el mandamiento de Dios y comió del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, fue tentada por Satanás a pecar y cayó inextricablemente en sus manos. Habríais pensado que, sobre todo teniendo en cuenta que ahora es el momento crucial de la salvación de la humanidad por parte de Dios y que el tiempo apremia, debéis tener cuidado y no comer cosas indiscriminadamente y que, si lo hacéis, podríais vulnerar los principios y transgredir los decretos administrativos, lo que os dejaría sin la oportunidad de ser salvados, y para entonces de nada serviría arrepentirse. No podéis desentrañar este asunto; os ha dejado perplejos una cosa tan insignificante. Pensáis que las peras-manzanas no se deben comer y que no os atreveríais a comerlas, que hacerlo sería vulnerar los principios y transgredir los decretos administrativos, ¡lo cual sería terrible! ¿No es esto lo que pensáis todos? Entonces, ¿deberíais comer peras-manzanas o no? (Dios, acabamos de debatirlo y creemos que sí podemos comer peras-manzanas, porque el hombre solo está mejorando las manzanas y las peras y no ha cambiado las leyes que Dios ordenó para ellas. Así que comer peras-manzanas no implica una transgresión de los decretos administrativos). Después de vuestra charla, habéis obtenido cierta claridad y ahora entendéis que las leyes ordenadas por Dios se han mantenido básicamente iguales en relación con la pera-manzana, así que podéis comerla. Lo que acabáis de decir es correcto; solo que no lo habéis explicado con claridad. Por ahora, no vamos a debatir la cuestión de si se pueden comer o no las peras-manzanas; hablemos primero de por qué no vulneran las leyes ordenadas por Dios. Los manzanos y los perales son plantas creadas por Dios, y la gente puede comer el fruto que dan. Cuando estas dos plantas se injertan o se polinizan entre sí, se produce otro tipo de fruto. Tanto si esto se realiza de forma artificial como natural, básicamente el origen de este fruto y la forma, las leyes y las reglas de su supervivencia se mantienen iguales con respecto a lo que Dios ordenó originalmente. Incluso si el hombre injerta artificialmente las ramas de un manzano y un peral, el hecho de que se produzca un fruto con las características de vida compartidas por ambos se basa en las leyes y reglas de supervivencia originales y en las formas de vida originales de tales frutos. Este fruto se llama pera-manzana. El hombre solo usa su capacidad para sobrevivir y su forma de pensar, así como su inteligencia e ingenio para injertar dos plantas y producir otro tipo de fruto, pero este fruto, la pera-manzana, no va más allá del ámbito de lo ordenado por Dios. Esto por un lado. Por otro, incluso sin la intervención humana, si los manzanos y los perales crecen juntos en el mismo bosque, ¿pueden evitar la polinización cruzada? En circunstancias muy naturales, cuando llegue la temporada de floración, se polinizarán entre sí y sus sistemas de raíces subterráneas también se entrelazarán. Ya sea que el polen se propague por medio de las abejas o del viento y la circulación del aire, las manzanas y las peras recibirán nutrientes la una de la otra, y el fruto de la pera-manzana se producirá de forma muy natural. Entonces, ¿puedes aun así decir que esta pera-manzana es creación del hombre? (No). Es un ser vivo que crece de forma natural en el entorno natural ordenado por Dios; es algo que está dentro del ámbito permitido por Dios, por lo que esta pera-manzana no vulnera ninguna ley. Con independencia de si tiene las características de una manzana o de una pera, en resumen, no es algo negativo; sigue siendo un tipo de fruta que Dios ha preparado para la humanidad. Puedes dejar tus preocupaciones a un lado y empezar a comerla; ten por seguro que no te causará ningún daño físico. Sin embargo, en cuanto mencioné que el hombre injerta artificialmente ramas de manzano y peral, no podíais determinar si una pera-manzana es algo positivo o negativo y no os atrevíais a comerla, pensando: “Una manzana es una manzana, sin los genes de una pera, y una pera es una pera, sin los componentes de una manzana; ¡solo estas se pueden comer sin duda alguna!”. ¿Acaso no es distorsionada esta forma de comprender las cosas? (Sí). Es distorsionada. Diversos seres vivos existen juntos en un espacio común; es inevitable que se influyan y se provean mutuamente, tomando de las fortalezas del otro para compensar sus propias debilidades. Esta cuestión implica muchos detalles, así como también misterios. En resumen, la finalidad de la aparición, la existencia y el efecto de todo esto es la supervivencia de la especie humana que Dios ha creado. Ese es el valor y el significado de la existencia de las cosas positivas; y el fin último es mantener la supervivencia normal de la humanidad y su reproducción y continuidad. ¿Ha quedado claro ahora este asunto? (Sí).
A continuación, hablemos de otro asunto, algo con lo que la gente se encuentra a menudo en su vida diaria. Examinadlo y considerad cómo debería discernirse y abordarse. Para satisfacer la demanda de alimentos de la humanidad, la gente inventó los cereales no orgánicos, con lo que el rendimiento aumentó mediante la modificación de los genes de diversas semillas y frutos. Al principio, el objetivo era en realidad reducir las plagas y enfermedades, evitar el uso de más pesticidas y así cultivar diversas plantas que necesitaba la humanidad al tiempo que se reducía la mano de obra, se evitaba la interferencia de plagas y enfermedades y se aumentaba el rendimiento para satisfacer la necesidad de alimentos de la humanidad, lo que dio lugar a la invención de dicho producto. ¿Cómo se llama este producto? Alimentos no orgánicos. La aparición de los alimentos no orgánicos ha satisfecho en gran medida la demanda de alimentos de la humanidad. La gente cree que el rendimiento de los alimentos orgánicos es relativamente bajo y que no puede satisfacer las necesidades de la humanidad. Desde la aparición de los cereales no orgánicos, el rendimiento de los cereales ha aumentado enormemente, los ingresos de la gente también se han incrementado y se ha resuelto el problema del hambre para muchas personas. Así, la humanidad “por suerte” ha podido comer alimentos no orgánicos. Entonces, ¿son los alimentos no orgánicos algo positivo o negativo? ¿Vulneran o no el principio de “lo que está ordenado por Dios”? ¿Deberían comerse alimentos no orgánicos? ¿Cuáles son vuestros puntos de vista y opiniones sobre los alimentos no orgánicos? ¿Cómo definís lo positivo y lo negativo que tienen los alimentos orgánicos y los no orgánicos? (Los alimentos orgánicos son naturales y están ordenados por Dios. Son algo positivo. Los alimentos no orgánicos se producen mediante procesos científicos y la modificación genética. Van en contra de las leyes originales creadas por Dios. Por tanto, los alimentos no orgánicos son algo negativo). (Los genes originales de los alimentos no orgánicos están dañados, y eso va en contra de las leyes creadas por Dios. Además, en los productos no orgánicos se menoscaba el valor nutricional original de los alimentos; comerlos no aporta ningún beneficio a la salud de las personas. Hoy en día, la aparición de problemas de salud es habitual en un gran número de personas que llevan muchos años comiendo alimentos no orgánicos, así que creo que, si las condiciones lo permiten, deberíamos hacer todo lo posible por no comerlos. Pero en la sociedad actual, la mayoría de los alimentos son no orgánicos, así que, para sobrevivir, sin duda tenemos que comerlos). Todo lo que habéis dicho es conforme a los principios, y los puntos clave son correctos, pero es demasiado simplista y hay algunos detalles que no se han explicado con claridad. Algunas personas dicen: “Los alimentos no orgánicos y los orgánicos tienen un aspecto similar por fuera y un sabor más o menos igual. Los alimentos no orgánicos básicamente no son diferentes de las formas originales de los alimentos ordenadas por Dios. Algunos alimentos no orgánicos incluso tienen mejor aspecto y un mayor rendimiento que los orgánicos, y su sabor no es necesariamente mucho peor que el de los alimentos orgánicos. Entonces, ¿por qué los alimentos orgánicos son algo positivo y los no orgánicos algo negativo?”. Aunque acabáis de decir que estáis seguros de que los alimentos orgánicos son algo positivo y los no orgánicos algo negativo, no entendéis por qué se distinguen de esta manera; todavía no entendéis los detalles. Hay un punto clave que debes conocer: ¿por qué, cuando tenemos dos cosas que parecen iguales por fuera, una es algo positivo y la otra algo negativo? Algunas personas dicen: “Eso es porque los alimentos no orgánicos se procesan científicamente y la ciencia los ha dañado”. ¿Es correcta esta afirmación? En términos de doctrina, es correcta. Parece que es así. Pero la gente sigue sin entenderlo después de oírlo. Entonces, en cuanto a su esencia, ¿cuál es la diferencia entre los alimentos orgánicos y los no orgánicos que permite definirlos como cosas positivas y negativas, respectivamente? ¿En qué se basa esa definición? ¿Cómo lo ve Dios? ¿Cuál es la verdad contenida en esto? Estas preguntas nos llevan a la esencia de la cuestión.
Las cosas orgánicas provienen de Dios. Son lo que Él creó, y el hombre las ha llamado “orgánicas”. No nos preocupemos por ahora del origen o la fuente de la palabra “orgánicas” ni de por qué la gente las llamó así. Todavía tenemos que verlo desde la perspectiva de la creación y la ordenación de Dios. En relación con la creación y la ordenación de Dios, hay un punto sutil pero crucial, y es que, cuando Dios creó una semilla, puso en ella todos los nutrientes y componentes que debía tener, así como sus funciones. ¿En qué se basaron los principios que determinaron qué cosas se iban a poner en la semilla? Se basaron en las necesidades del cuerpo humano, en la receptividad de las funciones de los órganos internos del cuerpo humano y en los componentes nutricionales que estos órganos necesitan. Puesto que el alimento que crece de tal semilla es para consumo humano, los efectos que tendrá en el cuerpo humano después de ser ingerido y los nutrientes que los humanos pueden absorber de él para mantener su crecimiento y supervivencia físicos normales y para prolongar la vida de su cuerpo son en su conjunto cosas que Dios debe considerar al crear una semilla o un tipo de alimento. No se trata de crear despreocupadamente una semilla que pueda crecer en la tierra y dejarla ahí sin más; no, Dios lo ha pensado bien. En cuanto a qué efectos tendrán la piel, la pulpa y el germen de este tipo de semilla en el cuerpo humano, qué resultados pueden lograr estas cosas, qué necesita el cuerpo humano y qué nutrientes deben absorber los humanos de este tipo de alimento después de comerlo, todo esto son cosas que Dios debe considerar. Dado que Dios tiene en cuenta tales cuestiones, cuando cree este tipo de semilla, debe crearla de acuerdo con las proporciones nutricionales que los humanos necesitan, y así esta semilla surge en los pensamientos de Dios. Esto es contemplar el impacto de una semilla en los humanos desde la perspectiva de sus componentes y estructura nutricionales; este es un aspecto que Dios tiene en cuenta al crear esta semilla. Además, Dios considera el tamaño y la forma de este tipo de semilla o fruto, la duración de su período de germinación, su forma de supervivencia, el tipo de suelo en el que es adecuado que crezca, cuántos nutrientes absorbe en cada tipo de suelo, cuántos nutrientes pueden absorber los humanos de ella cuando la comen, etcétera. Todos estos detalles son cosas que Dios tiene que considerar. Los diversos factores que Dios considera al crear una semilla se reducen en última instancia a un punto, que es satisfacer la necesidad de alimentos de la humanidad y lograr el crecimiento y la supervivencia físicos normales de la humanidad. Este es el punto más importante. Hay otro punto que también es crucial. Si una semilla no tiene fuerza vital y está muerta, como un grano de arena o una piedra, incapaz de brotar cuando se planta en la tierra, eso significa que, después de que la gente coma este alimento una vez, no volverá a estar disponible. Tal semilla está lejos de poder satisfacer la necesidad de alimentos de la humanidad. Por lo tanto, además de los componentes que debe tener, como su piel y su carozo, esta semilla debe tener un germen. Por supuesto, este germen puede no ser una característica de vida presente en todas las semillas. En resumen, además de su piel y su carozo, esta semilla debe tener fuerza vital. En el lenguaje humano, se llama fuerza vital, pero en los términos de Dios, significa que esta semilla debe tener vida. ¿Qué significa “tener vida”? Significa que puede seguir reproduciéndose; a través de la germinación y el crecimiento, debe ser capaz de dar fruto. Una semilla, a través de la germinación, el crecimiento y la floración, debe ser capaz de producir más frutos y, al igual que la propia semilla, sus frutos también deben tener fuerza vital y ser capaces de reproducirse y dar más frutos, ya que solo de esta manera puede satisfacer sin fin la necesidad de alimentos de la humanidad. Estas son las dos cosas más básicas e importantes en la creación y ordenación de una semilla por parte de Dios: una son los diversos nutrientes que contiene y sus funciones, y la otra es que esta semilla debe tener fuerza vital, es decir, debe estar viva. En términos humanos, si algo está “vivo”, se le llama “orgánico”. Este alimento orgánico, desde el momento en que Dios lo creó, en realidad tiene vida. Si lo entierras en la tierra, lo riegas y lo abonas, brotará, crecerá, florecerá y luego dará fruto, y cada uno de sus frutos tiene la misma función que él. Esta misma funcionalidad satisface incesantemente la necesidad de alimentos de la humanidad, su supervivencia física y su reproducción y continuidad. Además, esta semilla se integra en la tierra y da frutos, y estos frutos —al igual que la propia semilla— dan más frutos para abastecer a la humanidad y pasan por el mismo proceso de reproducción y florecimiento, generación tras generación. De esta manera, la humanidad tiene un suministro interminable de alimentos. Con un suministro y una fuente de alimentos, la vida física y la supervivencia de la humanidad continúan sin fin, y nunca les faltará comida. A partir de este hecho se puede ver que la supervivencia de la humanidad hasta nuestros días no habría sido posible sin la contribución de las diversas semillas creadas por Dios. El origen que les permite realizar tal contribución a la humanidad es la creación y la ordenación de Dios. Pero si se destruyen las dos cosas más importantes ordenadas por Dios para una semilla —una son los nutrientes y las funciones de la semilla, y la otra es su fuerza vital original—, si estas dos cosas desaparecen, cuando la semilla caiga en la tierra, ya no brotará, ya no crecerá, ya no florecerá ni dará fruto. Solo podrá desaparecer en la tierra, y la fuente de alimentos de la humanidad se perderá a partir de entonces. ¿A qué se enfrentará entonces la humanidad? (A la muerte). Se enfrentará al hambre, a la hambruna y luego a la muerte, y no podrá reproducirse ni continuar. Eso por un lado, y es algo muy grave. Por otro lado, cuando una semilla se procesa artificialmente, sus nutrientes se reducen en gran medida, pasando de contener originalmente muchos tipos de nutrientes a solo una pequeña cantidad. Además, sus funciones también cambian. Por ejemplo, cierto tipo de alimento antes era capaz de nutrir el cerebro, reponer la fuerza física y dar vitalidad a las personas, pero ahora, después de someterse a procesos artificiales, estas funciones se reducen en gran medida o incluso se pierden. Aunque alguien coma mucho de este tipo de alimento, se siente físicamente agotado, su pensamiento se aletarga y su memoria disminuye. Aunque no tenga una edad avanzada, se vuelve como una persona anciana. Siente las piernas pesadas, se le tensa el cuerpo y su piel envejece. Parece que haya crecido físicamente, pero por dentro se siente distinto de quienes comen alimentos orgánicos. Si las funciones originales de un alimento se debilitan o incluso se pierden, dicho alimento no solo no ayuda ni beneficia positivamente al cuerpo de las personas después de comerlo, sino que también tiene muchos efectos negativos en ellas. Los diversos nutrientes que necesita el cuerpo no pueden reponerse a tiempo y, al mismo tiempo, muchas funciones del cuerpo degeneran y desaparecen gradualmente. Como consecuencia natural, sobre la base de este círculo vicioso, el pensamiento de las personas se aletarga e incluso pueden desarrollar algunos comportamientos o ideas extremas. Tales manifestaciones son algunos de los efectos y consecuencias negativas que los alimentos no orgánicos provocan en las personas. Los alimentos no orgánicos han perdido los componentes que deberían tener como alimentos creados por Dios, y también han perdido sus funciones originales. Son diferentes de las cosas originales creadas y ordenadas por Dios. Todos se han procesado y alterado de manera artificial.
Aunque el ser humano crea alimentos no orgánicos para satisfacer la demanda de alimentos de la especie humana, estos introducen toda clase de factores adversos para la salud y la reproducción humanas, lo que afecta a la procreación y la supervivencia de la especie humana. Por lo tanto, debéis tener discernimiento respecto a los alimentos no orgánicos. La especie humana lleva miles de años disfrutando de los alimentos orgánicos. ¿Por qué decimos que los alimentos orgánicos son algo positivo, mientras que los no orgánicos son algo negativo? ¿Cuál es la principal diferencia? ¿Cuál es el quid de la cuestión? El quid es que los alimentos orgánicos han sido preparados por Dios para la especie humana; están ordenados por Él. Poseen los componentes y las funciones originales creados por Dios y, lo que es más importante, tienen la fuerza vital que Dios les ha otorgado, mientras que los alimentos no orgánicos han perdido esos componentes y funciones originales y, además, carecen de la vida que Dios les ha concedido. Como están desprovistos de estas dos cosas esenciales ordenadas por Dios, vulneran los principios de las cosas positivas creadas y ordenadas por Dios. Los alimentos no orgánicos son un tipo de cosa que ha sido procesada, dañada y alterada por la ciencia humana y ya no posee las características de algo positivo. Esto es porque carecen de los componentes y la esencia de las cosas positivas creadas y ordenadas por Dios y, en cambio, van en contra de las funciones y la esencia de las cosas positivas creadas y ordenadas por Dios. ¿Qué significa ir en contra de las funciones y la esencia de las cosas positivas? Significa que, cuando Dios creó una determinada semilla, su función estaba destinada a la especie humana, era servirla y beneficiarla, así como sustentar las necesidades físicas normales y la supervivencia de la especie humana, mientras que los alimentos no orgánicos dañan y perturban la supervivencia normal de la especie humana y, al mismo tiempo, acarrean una serie de efectos y consecuencias negativos irreversibles para la vida y la supervivencia normales de las personas. Por tanto, no es en absoluto injusto llamar a los alimentos no orgánicos algo negativo. ¿No es así? (Sí). ¿Ha quedado claro este asunto? (Sí). ¿Por qué los alimentos orgánicos son algo positivo, mientras que los no orgánicos son algo negativo? En términos generales, los alimentos orgánicos provienen de Dios, benefician y sirven a la humanidad y contribuyen a la vida y la supervivencia humanas; desempeñan una función insustituible en la vida y la supervivencia del hombre, nada puede sustituir el papel que desempeñan. Pero ¿son los alimentos no orgánicos beneficiosos para la salud humana? (No). Todo lo contrario: no son beneficiosos para la salud humana; más bien, la perjudican y acarrean mucho dolor y problemas a la vida física y la supervivencia de los seres humanos. Por ejemplo, causan diversas molestias en el cuerpo, como la ralentización de la circulación sanguínea, la rigidez de las extremidades, la pesadez en las piernas y el aturdimiento, y conducen a la aparición y el brote prematuros de muchas enfermedades; las reacciones alérgicas de las personas también son cada vez más graves. Reacciones adversas de diversa consideración afectan a una serie de estructuras del cuerpo, desde la piel hasta los órganos internos. Estos son los diversos problemas y dolores que los alimentos no orgánicos acarrean a la vida física y la supervivencia de la especie humana. Puesto que el cuerpo humano fue creado por Dios, solo Él comprende a la perfección su estructura y sus necesidades. Así, Dios creó toda clase de alimentos para la especie humana basándose en la estructura y las necesidades del cuerpo humano. De sur a norte, de este a oeste, Dios creó diversos alimentos que son buenos para la vida y la supervivencia de la gente que vive en esa zona. Las formas originales de todos los alimentos creadas por Dios están destinadas a proporcionar las fuentes de alimento necesarias para la vida y la supervivencia humanas; todas son esenciales para la vida física y la supervivencia de los seres humanos. Es decir, para que el cuerpo de una persona viva y se sustente, no puede prescindir de estas plantas creadas por Dios. Mientras estas plantas y semillas provengan de Dios, están en sus formas originales, poseen las funciones y los componentes necesarios creados por Dios, así como la fuerza vital que Él les ha otorgado. No importa dónde se halle una semilla —incluso si cae entre las grietas de unas rocas donde no hay tierra—, mientras tenga fuerza vital, puede brotar, crecer y madurar con normalidad y producir más semillas. Solo en esta clase de entorno más amplio, donde todas las cosas se reproducen y sobreviven, pueden las personas obtener una fuente de alimento para sus cuerpos, participar continuamente en diversas actividades y seguir reproduciéndose y viviendo. El hecho de que las diversas plantas y semillas pierdan las funciones originales creadas por Dios, equivale a que la especie humana se vea privada de alimentos y a que se le arrebate su fuente de alimentos. Aunque la gente cree y produzca algunos alimentos que no estén en sus formas originales y que puedan calmar temporalmente su hambre, como las formas originales de los alimentos cambian tras ser procesados y pierden sus funciones originales, después de que la gente los coma, sus funciones y sensaciones físicas cambiarán en consecuencia. Con el tiempo, el cuerpo de las personas también experimentará algunas reacciones adversas; desarrollarán ciertas enfermedades y dolores, e incluso podrían producirse algunas consecuencias graves. Esto va en contra de la intención original de Dios al crear alimentos para la humanidad y también va en contra de las leyes y reglas de la supervivencia que Él ordenó para la especie humana. Por tanto, se mire como se mire, mientras algo vaya en contra de la intención original de Dios al crear un ser vivo y de las leyes y reglas ordenadas por Él, ha perdido la función con la que Dios lo creó y el papel que debería desempeñar, así como la fuerza vital que Él le otorgó y, por tanto, su esencia ha cambiado. La aparición de los alimentos no orgánicos va en contra de la intención original de Dios al crear los alimentos; cuando los científicos procesan y alteran científicamente las semillas de los alimentos, hacen que la esencia de estos cambie. Por ello, los alimentos no orgánicos son algo negativo. Independientemente de que su apariencia se vuelva más llamativa y hermosa, de que su tamaño aumente o de que su cantidad se incremente —no importa cómo cambien—, mientras vayan en contra de la intención original de Dios al crearlos y pierdan sus funciones y su fuerza vital concedidas por Dios, son algo negativo. Esto es cierto sin lugar a dudas. No importa lo que sea, ni en qué período o por obra de quién surgiera, mientras no haya sido creado ni ordenado por Dios, sino que vaya en contra de Su creación y ordenación, es algo negativo. ¿Ha quedado claro este asunto? (Sí).
Ahora que se ha compartido con claridad que los alimentos no orgánicos son algo negativo, es necesario hablar sobre otra cuestión. Algunos preguntan: “Dado que los alimentos no orgánicos son algo negativo que va en contra de la creación y la ordenación de Dios, ¿cómo deberíamos tratarlos? ¿Deberíamos comerlos? ¿Se supone que no deberíamos comerlos o hacerlo solo en pequeñas cantidades? ¿Cuál es la manera apropiada de practicar?”. Algunos de vosotros acabáis de señalar: “En la sociedad actual, la mayoría de los alimentos son no orgánicos, y si quieres comprar alimentos orgánicos, no es fácil encontrarlos; en algunos países y regiones ni siquiera los venden a un precio elevado. Aunque conozcamos los beneficios de los alimentos orgánicos y el perjuicio de los no orgánicos, ¿qué podemos hacer?”. Esta es la situación general. Este es el mundo de Satanás, donde se impide que la gente coma los alimentos dotados de la fuerza vital con la que Dios los creó. Hay quien dice: “Sabemos que comer alimentos no orgánicos es perjudicial para nuestro cuerpo, pero no tenemos los medios para comer alimentos orgánicos. ¿Qué debemos hacer? ¿Se supone que debemos morirnos de hambre?”. No puedes morir de hambre. Para poder vivir, tienes que seguir comiendo alimentos no orgánicos. Aunque comerlos sea perjudicial para el cuerpo, es mejor que morir de hambre. Aunque sigas viviendo con tal dificultad, mientras no mueras y puedas cumplir con tu deber, aguantando hasta el último momento y logrando la salvación aunque estés enfermo, habrás vencido a este mundo y prevalecido sobre Satanás. Otros dicen: “Dado que los alimentos no orgánicos son tan perjudiciales para las personas y sus efectos son irreversibles, simplemente no los comeré. Encontraré la manera de cultivar algunos alimentos orgánicos en mi propio jardín”. Si tienes los medios, por supuesto que está bien. Pero ¿y si tu casa no tiene jardín y no puedes cultivar verduras y cereales, y eres una persona corriente que no puede permitirse alimentos orgánicos? Entonces lo único que puedes hacer es comer alimentos no orgánicos. Hay quien dice: “Si como alimentos no orgánicos, al menos podré seguir viviendo algunos años y no moriré en poco tiempo. Aunque contraiga algunas enfermedades raras por ello, no se puede hacer nada al respecto”. ¿Tenéis miedo de contraer toda clase de enfermedades raras y de que se reduzca vuestra esperanza de vida? (Sí). ¿Qué se debe hacer al respecto? Algunos dicen: “Entonces solo podemos recurrir a la última opción: conformarnos con lo que podamos. Para sobrevivir, no tenemos otra alternativa que comer alimentos no orgánicos”. ¿Es correcto este principio? (Sí). ¿Lo es? No podéis discernir si es correcto o incorrecto. ¿Es esto conformarse con lo que se puede y no tener otra alternativa? No es conformarse con lo que se puede ni es no tener otra alternativa. Más bien, es vivir por la fe. ¿No hay una frase de las palabras de Dios? “Mientras tengas aliento, Dios no te dejará morir”. La vida de las personas está en manos de Dios. Cuánto tiempo vive una persona y su estado físico dependen de la ordenación de Dios, no de lo que coma. Basta con que la gente tenga los pensamientos y puntos de vista correctos sobre los alimentos no orgánicos y posea discernimiento al respecto. Sin embargo, la gente debe tratar correctamente la situación objetiva existente. Si careces de los medios económicos o de las condiciones ambientales para cultivar tus propios alimentos, come lo que haya disponible. Entonces, ¿te preocuparás por enfermar o morir? No hay necesidad de preocuparse. ¿Por qué? Tenemos la verdad de las palabras de Dios en nuestro corazón como apoyo y base: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” y “Mientras tengas aliento, Dios no te dejará morir”. La vida, el estado físico y la esperanza de vida de una persona están en manos de Dios. Que una persona enferme o no, cuándo enferma y cuándo muere, todo esto está en manos de Dios. No hay necesidad de preocuparse ni de tener miedo. Si no puedes conseguir alimentos orgánicos y solo puedes comer alimentos no orgánicos, entonces cómelos con tranquilidad. Come lo que haya disponible. Algunos dicen: “Si has dicho que los alimentos no orgánicos son algo negativo, entonces ¿por qué nos dices que los comamos con tranquilidad?”. ¿Cómo vas a poder vivir si no comes? Si comes muy poco, ¿puede tu cuerpo obtener realmente lo que necesita? Los no creyentes ahora también dicen que los alimentos no orgánicos son mucho menos nutritivos que los orgánicos; aunque comas muchos, no aportan muchos nutrientes. Esto también es un hecho. Hay otro punto que no conocen: la proporción de componentes nutricionales en los alimentos orgánicos es la adecuada. Después de comerlos, ayudarán a tu cuerpo a producir muchos nutrientes, contribuirán a la circulación sanguínea y desempeñarán sus funciones originales en tu interior para garantizar un buen estado salud. Sin embargo, los alimentos no orgánicos carecen de componentes nutricionales, por lo que tu cuerpo no puede utilizarlos para sintetizar los nutrientes que satisfagan sus necesidades. Lo más importante es que los alimentos no orgánicos no poseen fuerza vital y carecen de muchos componentes nutricionales; no pueden contribuir a un buen estado de salud. Después de comerlos durante diez o veinte años, la gente desarrollará toda clase de enfermedades y dolencias raras, y algunos incluso perderán la capacidad de reproducirse. Tales consecuencias son demasiado graves. Por eso algunas personas sienten: “He comido muchos alimentos y verduras, así que no debería faltarme nutrición. Pero ¿por qué siento debilidad por todo el cuerpo?”. Esta es la diferencia entre los alimentos orgánicos y los no orgánicos; de hecho, ya lo has sentido. ¿Por qué tienes esta sensación? Es porque los alimentos no orgánicos no tienen fuerza vital. Comes una gran cantidad de ellos, pero no aportan muchos nutrientes, por lo que te sientes físicamente débil y sin vitalidad. Pero, de todos modos, tienes que seguir comiendo; si no lo haces, pasarás hambre y no podrás trabajar ni sobrevivir. La gente no debe hacer tonterías ni irse a los extremos. Deben abordar todo de acuerdo con las palabras de Dios y practicar según los principios-verdad en todo. Esto es lo que la gente debe tener claro y entender. En resumen, todo se reduce a cómo deben tratar las personas los alimentos no orgánicos. Una vez que entiendan los efectos negativos y las repercusiones posteriores que acarrean los alimentos no orgánicos, estos no deberían constreñirlas, como tampoco deberían preocuparse ni tener miedo, porque todo está en manos de Dios. La vida de las personas y todo lo que les concierne están en manos de Dios, sujetos a Su soberanía y a Sus arreglos. ¿Verdad? (Sí). Si lo comprendes de esta manera, tus pensamientos y puntos de vista son correctos. Después de haber oído todo esto, ¿se siente vuestro corazón iluminado y liberado? (Sí). Esta es una cuestión de la vida real que la gente debería ver. Si no puedes desentrañar este asunto, eres demasiado necio. En cuanto a si comer o no comer alimentos no orgánicos, acabamos de debatir varios principios de práctica. Deberías tratarlo en consecuencia, basándote en tu situación objetiva y en tus condiciones reales. En resumen, deberías contemplar todas las cosas de acuerdo con las palabras de Dios, así como actuar conforme a Sus palabras. Mientras tu finalidad sea garantizar tu supervivencia y función físicas normales, de modo que puedas hacer tu deber con normalidad, no desviarte de la senda de seguir a Dios, cumplir tu deber y embarcarte en la senda de perseguir la verdad, lo que estás haciendo es correcto. Este es el contenido de nuestra charla sobre el aspecto de lo que Dios ordena.
Hemos utilizado dos ejemplos para hablar sobre el aspecto de lo que Dios ordena. ¿Se ha explicado básicamente con claridad? (Sí). Entonces, ¿podéis distinguir entre las cosas positivas y las negativas? ¿Puedes aplicar este aspecto de la verdad para evaluar a las diversas personas, acontecimientos y cosas que te encuentres? Si no hubiéramos hablado de estos dos ejemplos, ¿habríais sido capaces de aplicar este aspecto de la verdad relativo a las cosas positivas que hemos definido hoy para evaluarlas? (Podría ser capaz de discernir las más sencillas, pero no podría discernir los dos ejemplos relativamente complejos de los que Dios habló). Es bueno que hayamos hablado de esto, de lo contrario, podríais haberos perdido la oportunidad de comer un alimento tan delicioso como la pera-manzana, ¿verdad? (Sí). Algunas personas que son más propensas a atenerse a los preceptos podrían mirar una pera-manzana y querer comérsela, pero no atreverse, pensando que hacerlo vulneraría los principios ordenados por Dios e iría en contra de Sus palabras, por lo que se frenan y no la comen y, como resultado, pierden muchas oportunidades de comer este delicioso alimento. Sin embargo, en lo que se refiere a algunas cosas obviamente negativas, como la gente carece de discernimiento, las alaban en exceso y las aprueban y aceptan profundamente en su corazón. Respecto a los alimentos no orgánicos, incluso piensan: “Los alimentos no orgánicos satisfacen en gran medida la demanda de alimentos de la especie humana y, al mismo tiempo, pueden ayudar a reducir las muertes por hambre. ¡Esta es realmente una gran contribución de la ciencia a la especie humana en la historia del desarrollo humano! Esto de veras lo ha hecho Dios; es Él quien ha promovido este asunto”. Una declaración tan simple deja en evidencia un hecho. ¿Qué hecho? Que no entiendes la verdad. Esto es secundario; aquí hay un problema aún más grave, y es que has pronunciado palabras que son escandalosamente rebeldes y blasfemas para Dios, lo que hace que Él sienta repulsión y asco. Si un problema así se agrava tanto que vas en contra de las intenciones de Dios, te resistes deliberadamente a Él y blasfemas contra Él, entonces podrías perder tu esperanza de salvación y esto afectará a tu destino. Por lo tanto, entender la verdad es muy importante. Si no hubiéramos utilizado ejemplos en nuestra charla, algunos de vosotros podríais haber pensado: “Los alimentos no orgánicos son el resultado de la investigación científica, y el desarrollo de la ciencia contribuye a la humanidad, por lo que es muy probable que tal contribución esté ordenada por Dios e instrumentada por Él”. Ahora que hemos hablado de ello así, ¿ha quedado claro? ¿Es correcta esta afirmación? (No). ¿Debería uno entender las cosas de esta manera? (No). Si una persona dice esto, se meterá en problemas; ¡esto es escandalosamente rebelde! No definas de manera precipitada las cosas que han sido procesadas científicamente, no las aceptes con facilidad ni sientas agrado por ellas sin antes tener una comprensión clara de lo que son realmente y de su esencia. Especialmente en lo que se refiere a las cosas que son veneradas y populares según las tendencias malvadas y que gustan a la mayoría de la gente, debes estar estrictamente en guardia: disciérnelas de acuerdo con las palabras de Dios y la verdad y no las aceptes en absoluto. Algunos dicen: “Nuestro calibre es escaso. Cuando vemos que se difunden diversos tipos de información en internet, pensamos que es una tendencia social y que no puede estar equivocada. Después de verla, tiene un efecto en nuestro corazón. Si viviéramos en la nada, no nos dejaríamos desorientar”. ¿Es correcta esta afirmación? (No). Vives en el mundo real, en la sociedad actual, e inevitablemente oirás muchas voces extrañas y dichos y teorías raros. Estos argumentos entrarán forzosamente en tu corazón, donde tendrán un efecto y cambiarán tus pensamientos. La gente piensa que mientras viva en esta sociedad, mientras viva entre la gente, se verá influenciada involuntariamente, a menos que vivan en lo profundo de las montañas y los bosques o se encierren en una pequeña habitación, sin escuchar, mirar ni pensar en estas cosas, en cuyo caso tendrían el corazón limpio. ¿Es correcta esta opinión? (No). Evidentemente no. Entonces, ¿cómo se puede resolver este problema? Debes perseguir la verdad y entenderla. Si tienes una comprensión clara de todos los aspectos de la verdad, cuando te encuentres con estas cosas, sabrás cuál es su esencia subyacente. Serás capaz de discernirlas y definirlas rápidamente como cosas positivas o negativas y, gracias a que posees conciencia y razón, aceptarás rápidamente las cosas positivas y te resistirás a las negativas o las rechazarás, criticarás y condenarás. De esta manera, estarás protegido, no te sentirás indefenso y no tendrás que estar tan preocupado ni ser tan temeroso. ¿Por qué? Porque con las palabras de Dios como base, poseerás la capacidad fundamental para discernir las cosas positivas y negativas, tus puntos de vista y opiniones sobre diversas cosas positivas y negativas se basarán en las palabras de Dios y serás capaz de determinar si se trata de unas o de otras; por lo tanto, la cuestión de qué debes hacer te resultará muy fácil. ¿No es así? (Sí).
¿Entendéis lo que acabamos de compartir? Si no hubiéramos hablado de ello de esta manera, ¿seríais capaces de entenderlo? (No). Entonces, si experimentarais durante unos años más, ¿seríais capaces de discernir las cosas positivas y negativas? (Sin la verdad, no podemos discernir estas cosas; a veces incluso admiramos y defendemos cosas negativas. Por lo tanto, no se trata simplemente de tener más años de experiencia para ser capaces de discernir). ¿Implican misterios estos asuntos? (No). Si no implican misterios, ¿por qué la gente no los entiende? ¿Son asuntos externos? (Sí). Si solo fueran asuntos externos, deberían ser fáciles de entender, pero, de hecho, estos asuntos también implican algunas verdades y puntos de vista de la gente sobre diversas cosas. Cuando algo implica puntos de vista sobre las cosas y la esencia y naturaleza de los problemas, implica la verdad, y cuando implica la verdad, no podéis desentrañarlo y os confundís. Entonces, ¿creéis que es necesario compartir de esta manera? (Sí). Espero que, después de escuchar esta charla, no centréis vuestra atención en los asuntos en sí ni aprendáis a ateneros a los preceptos, sino que, a través de la charla, lleguéis a entender la verdad y las intenciones de Dios, seáis capaces de discernir qué son las cosas positivas y negativas y progreséis en lo que respecta a la verdad, y entonces vuestra capacidad para discernir las cosas mejorará. Esto significará que habéis ganado algo. En cuanto a las cosas positivas —todo lo que está dentro del ámbito de lo que es creado por Dios, ordenado por Dios o está bajo la soberanía de Dios—, ¿sois ahora capaces de discernir todas ellas después de que hayamos explicado los dos ejemplos especiales anteriores? ¿O es que solo podéis discernir cosas de ese mismo tipo y seguís sin poder discernir cosas que son diferentes de esos dos ejemplos? (Probablemente pueda discernir cosas de ese mismo tipo hasta cierto punto, y también cosas diferentes que sean relativamente sencillas, pero todavía no puedo discernir con claridad las que son demasiado complejas). Esto es un hecho, ¿no es así? Si todavía no podéis discernir, deberíais captar un principio. Primero, fijaos en si una determinada cosa va en contra de la función que debería tener según la creación de Dios o del significado de su existencia tal como ordenó Dios; ved si va en contra de este aspecto. Si es así, entonces es algo negativo. Si no va en contra de la creación y la ordenación de Dios, pero no se puede decir que su forma de existencia ni el valor de su existencia tengan un impacto positivo o negativo en las personas —solo cumple un propósito y proporciona cierta comodidad en la vida de las personas, con pocos beneficios pero sin ningún perjuicio, lo que significa que no socava ni perturba la forma de supervivencia ni la vida normal de la especie humana creada por Dios, como tampoco acarrea ninguna consecuencia adversa, su existencia no puede considerarse significativa para la especie humana y la gente podría seguir viviendo perfectamente sin ella—, entonces no puede considerarse algo positivo ni negativo. No entra en esa categoría; es solo un tipo de cosa o un objeto, por lo que no lo definiremos como positivo o negativo. Por ejemplo, un carro tirado por caballos es un medio de transporte. Tira de él un caballo, que es un ser vivo creado y ordenado por Dios. El carro tirado por caballos está hecho por el hombre, no ha sido creado por Dios; es una herramienta hecha por el hombre con la capacidad de supervivencia que Dios le ha otorgado. Puede transportar mercancías y llevar a la gente a diferentes lugares, lo que aporta comodidad a la vida y los viajes de las personas. Entonces, ¿creéis que un carro tirado por caballos hecho por el hombre es algo positivo o negativo? ¿Consume energía un carro tirado por caballos? ¿Emite gases de escape y contamina el aire? (No). Un carro tirado por caballos no causa ningún efecto adverso en la vida y la supervivencia de las personas, y también hace que la vida de estas sea un poco más cómoda. Sin embargo, si no existiera, la gente también podría viajar a pie, lo que simplemente sería un poco más lento; no es que la gente no pudiera sobrevivir sin él. Es algo que no es esencial. Entonces, ¿es esta cosa algo positivo o negativo? (Mi entendimiento es que no es algo negativo, pero tampoco es algo positivo; simplemente no se puede decir que sea positivo ni negativo). Proviene de las manos del hombre y no se puede decir que sea positivo ni negativo. Si te pusieras a discutir si un carro tirado por caballos es algo positivo o negativo, sería como hacer una montaña de un grano de arena, rizar el rizo.
Hay quien dice: “Los árboles son creados y ordenados por Dios, y sus reglas de supervivencia y formas de existencia provienen de Él, así que son cosas positivas. Entonces, si se tala un árbol y se procesa para convertirlo en madera, ¿es esto algo positivo o negativo?”. La madera aporta cierta comodidad a las necesidades diarias de la especie humana; por ejemplo, se usa para hacer diversos tipos de muebles, como mesas y sillas, y también se puede quemar para cocinar. Se transforma de una planta en un objeto. ¿Es algo positivo o negativo? (No se puede decir que sea ni positivo ni negativo). Así es, ahora lo entiendes, lo has captado. Solo las cosas que se encuadran en el ámbito de este principio —lo creado por Dios, lo ordenado por Dios o lo que está bajo la soberanía de Dios— son cosas positivas. Cualquier cosa que vulnere este principio es algo negativo. En cuanto a las cosas que están fuera de estas dos categorías, si te pones a discutir si son positivas o negativas, es básicamente como rizar el rizo, hacer una montaña de un grano de arena y no ocuparte de lo que te corresponde. Por ejemplo, hay quien pregunta: “¿Son las cortinas hechas por el hombre algo positivo o negativo?”. Algunos dicen: “Eso depende del origen del tejido. Si las cortinas están hechas de algodón crudo procesado, sin teñir ni blanquear y sin productos químicos añadidos, entonces son algo positivo. Si se han teñido, blanqueado y estampado o se les han añadido algunos productos químicos, entonces son algo negativo. Las cosas negativas son las que debemos descartar y desechar, así que no podemos usarlas. Solo así nos atenemos a los principios de las palabras de Dios y somos personas que aman las cosas positivas y la verdad. Por lo tanto, censuramos todo lo que no sea un producto de algodón y todo lo que no provenga de una fuente natural”. ¿Cuáles son las cosas que provienen de una fuente natural? El algodón, la seda y también el lino. Según la opinión de estos individuos, aparte de estas pocas cosas, no hay nada más con lo que la gente pueda vestirse; si quieres evitar vulnerar los principios y lograr ser capaz de amar las cosas positivas y rechazar las negativas, debes llevar estas prendas, porque solo estas cosas están en sus formas originales creadas por Dios. ¿Es correcta esta opinión? (No). Algunos dirán: “Según esta opinión, entonces, cualquiera que vista tejidos procesados científicamente no es una persona que ame las cosas positivas, que practique la verdad, sino una persona sin discernimiento y sin principios, sumamente rebelde y detestada por Dios, ¡y una persona así está acabada!”. ¿Es apropiada esta afirmación? (No, es hacer una montaña de un grano de arena). Tales personas tienen intenciones ocultas en sus palabras e incluso pueden condenar a otros, magnificando las cosas de manera desproporcionada. ¿Qué clase de personas son? (Personas que se atienen a los preceptos y no tienen comprensión espiritual). Son gente absurda, tipos absurdos. Al expresar estas herejías y falacias, hacen una montaña de un grano de arena y aprovechan los temas en cuestión para expresar sus propias ideas. Sus mentes están llenas de estas herejías y falacias y pueden soltarlas sin parar, pero cuando les pides que hablen sobre algo relacionado con la verdad, no tienen nada que decir. Cuando les pides que hablen sobre qué son las cosas positivas, dicen estas herejías y falacias. ¿No crees que es repugnante? Muchas cosas no están relacionadas con las cosas positivas que son creadas por Dios, ordenadas por Dios o están bajo la soberanía de Dios. En sentido estricto, no vulneran el principio de lo creado por Dios, lo ordenado por Dios o lo que está bajo la soberanía de Dios, y sus formas de existencia no causan ningún efecto adverso ni perjuicio al sustento y la supervivencia de la especie humana. Por tanto, cuando hables, es mejor tener conciencia y razón y no hacer una montaña de un grano de arena ni emitir condenas a voluntad. Las cosas que se encuadran en el ámbito de lo creado por Dios, lo ordenado por Dios o lo que está bajo la soberanía de Dios son dignas de nuestra enseñanza y de nuestra aceptación, entendimiento, adhesión, aprecio y protección. Aparte de estas, en cuanto a las cosas que no entran en este ámbito, es mejor no hacer una montaña de un grano de arena ni tratarlas como asuntos importantes de los que hablar, hablando sobre ellas con gran entusiasmo e incluso muy seriamente durante varias reuniones. Esto no se debe hacer. A menudo, a la gente absurda, a las personas que no tienen comprensión espiritual, a las personas malvadas, a los anticristos y a los diablos les gusta hacer estas cosas para presumir, para que la gente vea lo listos que son. Las personas sin discernimiento piensan que esto es hablar sobre la verdad y, aunque no obtienen ninguna edificación, se sienten obligadas a aguantar y escuchar. De hecho, todas las palabras de esas personas son herejías y falacias y no tienen nada que ver con el tema de las cosas positivas del que estoy hablando. Por lo tanto, si oyes a personas de este tipo plantear estos temas y argumentos que no están relacionados con las cosas positivas, puedes negarte a escuchar. Si entiendes la verdad y tienes discernimiento, puedes refutarlas y detenerlas. ¿Cómo las detienes? Diles: “¡Basta, cállate! Las cosas de las que hablas no están relacionadas con la verdad ni con las cosas positivas. Lo que dices son palabras endiabladas y nadie quiere oírlas. ¡No perturbes a todos aquí y no interfieras en la realización del deber de todos!”. Si tienen intenciones ocultas en sus palabras, emiten condenas a su antojo y no tienen un efecto positivo, debéis levantaros e impedir que causen una perturbación, al tiempo que los desenmascaráis para que todos obtengan discernimiento. Después de escuchar, todos entenderán que sus palabras son herejías y falacias, que no guardan relación con la verdad, que están buscando tres pies al gato, rizando el rizo, desorientando a la gente, pronunciando palabras y doctrinas y soltando ideas altisonantes, y que tienen intenciones ocultas y quieren causar problemas, por lo que se las debe restringir y hacer callar. Supongamos que la mayoría de los presentes en ese momento son personas atolondradas que no tienen discernimiento de las personas malvadas ni de los diablos y que no pueden darse cuenta de que esas personas están difundiendo falacias y desorientando a la gente. Cuando estos individuos atolondrados y esas personas malvadas y diablos se reúnen, son todos de la misma calaña. Después de oír las palabras de Dios, no solo no aceptan la verdad, sino que también difunden algunas falacias en términos grandilocuentes y con palabrería altisonante pero vacía. En ese caso, puedes levantarte y marcharte en silencio, sin necesidad de expresar ninguna opinión. Deja que los diablos presuman y monten un espectáculo. No debatas con ellos, para no perturbar tu mente ni afectar a la realización de tu deber. ¿Por qué? Porque un diablo siempre es un diablo; un animal siempre es un animal. No tienen racionalidad, no pueden discernir el bien del mal ni saben lo que es correcto y lo que es incorrecto; por mucho que compartas, es imposible que entiendan la verdad. Los diablos siempre dirán palabras y doctrinas, gritarán consignas y soltarán palabrería altisonante pero vacía, mientras que aquellos que son reencarnados de animales —personas sin espíritu— no tienen ningún discernimiento en absoluto. Dondequiera que los satanases y diablos provoquen una perturbación, ellos los seguirán y participarán en el embrollo. Si les enseñas a discernir, no pueden aprenderlo. Solo aquellos que entienden la verdad poseen inteligencia y sabiduría y se esconderán cuando vean problemas. Serán capaces de discernir cuando vean a un diablo causando una perturbación y no participarán en el embrollo, pues saben que deben apartarse del mal. Dondequiera que los diablos monten un espectáculo, dondequiera que los animales se reúnan, ese lugar apestará a inmundicia y desorden. Son todos de la misma calaña y disfrutan juntándose. No importa quién diga algunas palabras absurdas y viles, les gusta escucharlas e incluso las secundan con gran deleite. ¿No es esto una reunión de diablos? Si eres una persona inteligente, al ver una situación así, deberías alejarte rápidamente y no mezclarte con ellos. ¿Por qué no deberías mezclarte con ellos? ¿Por qué no deberías debatir con ellos? Porque, por mucho que hables sobre la verdad, no la aceptarán; por muchas palabras que digas, todo será en vano. Los que están del lado de Satanás y de los diablos no aceptan la verdad en absoluto, y los que son reencarnados de animales no pueden encontrar sentido a la verdad, así que, por mucho que digas, es inútil. ¿Leen las palabras de Dios? ¿Pueden encontrar sentido en ellas? ¿Han buscado alguna vez la verdad? Ni siquiera aceptan las palabras que Yo digo, así que, ¿pueden refutarlos las pocas palabras que se te ocurran a ti? ¿Pueden hacerles cambiar de opinión? ¿Pueden aceptar tus palabras? Por tanto, no hagas tonterías. Marcharse en silencio es una elección sabia. Si le preguntas a un diablo: “¿Por qué no practicas la verdad? ¿Por qué siempre mientes y recurres al engaño?”, el diablo te refutará descaradamente, discutirá y usará razonamientos retorcidos para defenderse y no admitirá en absoluto que está mintiendo y recurriendo al engaño. Si les preguntas a los que son reencarnados de animales por qué siempre se atienen a los preceptos, también usarán razonamientos retorcidos para defenderse y dirán que están practicando la verdad. Cuando te enfrentes a este tipo de situación, deberías ser capaz de ver con claridad que los diablos y los que son reencarnados de animales no aceptan la verdad en absoluto, así que deberías dejar de compartir con ellos y de hacer tonterías. Por muchas palabras que digas o muchas cosas que hagas, no puedes cambiar su esencia-naturaleza, así que ninguna cantidad de palabras servirá de nada. Deberías hablar sobre la verdad con quienes puedan aceptarla. Solo esas personas aceptan fácilmente la verdad; solo con ellas puedes tener una conversación normal. En el caso de los diablos y las personas reencarnadas de animales, por mucha verdad que compartas o mucho trabajo que hagas, todo es en vano. En ese momento, puede que seas capaz de refutarlos hasta dejarlos sin palabras, y es posible que sientan que lo que has dicho es correcto, pero después cambiarán de opinión e incluso prepararán algunas palabras para refutarte y hacerte pasar vergüenza. Ya veis, ¿pueden los que son diablos aceptar la verdad? (No). En absoluto. Los que son diablos y los reencarnados de animales no aceptan la verdad en absoluto. Aunque la acepten en un momento dado, será solo de boquilla y después se retractarán de lo que dijeron. Entonces, ¿puedes lograr algún resultado hablando con ellos sobre la verdad? La idea y la intención de querer cambiarlos para que tengan conciencia y razón y para que sepan que no entienden la verdad y que deberían aceptarla y practicarla son erróneas en sí mismas; nunca deberías tenerlas. ¿Lo habéis entendido ahora? (Sí).
Volvamos al tema de las cosas positivas. El ámbito de las cosas positivas se define como lo que se encuadra en la categoría de lo creado por Dios, lo ordenado por Dios o lo que está bajo la soberanía de Dios. Sea lo que sea con lo que tratemos, deberíamos considerar: “¿Fue esto creado por Dios? ¿Cómo se relaciona con la ordenación de Dios?”. Si no fue creado por Dios y no tiene nada que ver con Su ordenación, entonces deberíamos tratarlo con cautela. Si aun así seguimos las tendencias del mundo y lo colmamos de elogios, ¿no es eso una necedad? Si algo no se encuadra en el ámbito de lo creado por Dios, lo ordenado por Dios o lo que está bajo la soberanía de Dios, entonces no se puede llamar ni positivo ni negativo, por lo que no tiene sentido discutirlo. Si lo discutes, ¿es porque quieres aceptarlo como algo positivo? ¿O porque quieres calificarlo de negativo y rechazarlo? ¿Qué beneficio tiene para tu vida y tu conducta propia aceptarlo o rechazarlo? ¿Es beneficioso para tu aceptación de la verdad? Si no hay ningún beneficio, entonces no tiene sentido tratarlo como un tema de charla y debate; eso sería ser necio y hacer tonterías, ¿verdad? (Sí). Por ejemplo, los carros de caballos, los tejidos, las camas y las sillas de los que acabamos de hablar; si siempre haces una montaña de un grano de arena de esos temas y quieres discutirlos, diciendo: “¿Es esto algo positivo o negativo? ¿Deberíamos aceptarlo o rechazarlo? ¿Deberíamos apreciarlo o despreciarlo? ¿Cuál es la forma apropiada de tratarlo?”, esto es una manifestación de estar distorsionado. La gente propensa a las distorsiones no puede captar los puntos clave; siempre se esfuerzan en las formas, las doctrinas y los preceptos y nunca entienden cómo esforzarse en la verdad. Puesto que muchas cosas no están relacionadas con la cuestión de las cosas positivas y negativas, no hay necesidad de hablar sobre ellas. Esto se debe a que, al no ser ni positivas ni negativas, tienen poco impacto en tu entrada en la vida y en la senda de vida que recorres, por lo que no necesitas ahondar en ellas. Úsalas si puedes, pero no pasa nada si no lo haces. Si hay algunos productos químicos que afectan a la salud de las personas cuyo olor o componentes químicos causan algún daño al cuerpo humano, deberías encontrar la manera de mantenerte alejado de ellos y usar esos artículos cotidianos lo menos posible o no usarlos en absoluto. Así podrás eliminar o disminuir el daño que causan. Sería imposible evitar por completo ese daño, pero mientras no perjudiquen vuestra vida por el momento, no os hagan enfermar a corto plazo y no afecten al hecho de que creáis en Dios y lo sigáis, a la realización de vuestros deberes ni a vuestra búsqueda de la verdad, con eso es suficiente, pues así es la situación real. ¿Está claro ahora este principio? (Sí).
Hemos hablado un poco sobre el aspecto de “lo ordenado por Dios”. Entonces, ¿no deberíamos hablar también sobre la verdad relativa a “lo que está bajo la soberanía de Dios”? (Sí). ¿Hay una sutil diferencia entre “lo que está bajo la soberanía de Dios” y “lo creado por Dios y lo ordenado por Dios”? (Sí). ¿Qué implica la soberanía de Dios? A menudo se dice que Dios es soberano sobre el porvenir de las personas. Independientemente de qué clase de porvenir tengan las personas, ¿es el asunto del porvenir en sí mismo algo positivo? (Sí). No importa cómo sea el porvenir de una persona ni si parece bueno o malo por fuera, mientras provenga de Dios, sea ordenado por Él o esté bajo Su soberanía, es algo positivo. Entonces, ¿cómo se puede determinar que el porvenir de las personas es algo positivo? La gente tiene toda clase de sinos. Por fuera, algunos parecen tener una vida bendecida, mientras que otros sufren; algunas personas son afortunadas toda su vida, mientras que a otras las cosas nunca les van bien; algunas viven en la opulencia, otras en la extrema pobreza; algunas tienen familias felices y dichosas, mientras que otras tienen matrimonios infelices y malos hijos; algunas están solas toda su vida, mientras que otras disfrutan de estar rodeadas de sus hijos y nietos; algunas están plagadas de enfermedades y dolores toda su vida y viven con gran angustia, mientras que otras están fuertes y sanas, tienen una vida cómoda y libre y finalmente mueren en paz a una edad avanzada. ¿No son estos los sinos de diferentes tipos de personas? (Sí). Entonces, ¿está el porvenir bajo la soberanía de Dios? (Está bajo la soberanía de Dios). En sus nociones, la gente piensa: “Puesto que el porvenir está bajo la soberanía de Dios, el sino de las personas debería ser siempre bueno. ¿Por qué hay tantos sinos malos?”. Hay un hecho aún más desconcertante, y es que el porvenir de la mayoría de las personas no es como desearían. Fijaos, ¿cuántas personas hay que no sufran ninguna dificultad en toda su vida, que nazcan en la opulencia y con un alto estatus y sean colmadas de afecto por todos lados? ¿Cuántas personas así hay? Solo los nacidos en familias de élite tienen tal porvenir. La mayoría de las demás personas sufren toda su vida, soportan innumerables dificultades y encuentran obstáculos a cada paso; las cosas son extremadamente difíciles para ellas y no les van nada bien. Aunque en teoría reconoces que el porvenir de todas las personas está bajo la soberanía de Dios y que todas las cosas bajo la soberanía de Dios son positivas, en tu corazón sigues sin entender: “Si se dice que es algo positivo que los que nacen con increíbles privilegios tengan un buen porvenir, en términos de doctrina, esto es aceptable. Pero al 80 o 90 por ciento de la gente las cosas no les van bien y sufren toda su vida, entonces, ¿por qué tales sinos son también cosas positivas y están también bajo la soberanía de Dios? Esto resulta un tanto inaceptable. Ya sea por sentido de la rectitud moral o por compasión, los sinos como este no pueden clasificarse como cosas positivas. No tiene sentido. ¿Podría ser que esta definición sea errónea? Si realmente es errónea, entonces la parte sobre el porvenir de las personas debería eliminarse de aquello sobre lo que Dios es soberano. Pero si se elimina, eso sería negar el hecho de que Dios es soberano sobre el porvenir de las personas. ¿No sería eso escandalosamente rebelde? Pero, ¿cómo deberíamos entender el hecho de que todas las cosas bajo la soberanía de Dios son positivas y que los malos sinos también son cosas positivas?”. La gente se queda un poco perpleja. Esto os plantea una pregunta difícil, ¿no es así? (Sí). Entonces, decídmelo vosotros. Veamos quién puede explicar este asunto con claridad. (Creo que es un error que la gente considere que encontrarse con dificultades es algo malo. En realidad, el porvenir que Dios ordena para una persona, ya sea de adversidad o de comodidad, es el que más le beneficia. El sufrimiento, en particular, es aún más capaz de moldear a las personas. Además, estas cosas están relacionadas con la reencarnación de las almas de las personas. Quizás, debido a los malos actos cometidos en su vida anterior o a alguna deuda contraída en ella, uno debe sufrir en esta vida para pagar por ello. Todo esto está sujeto a la ordenación y disposición de Dios). Entonces, ¿qué hay de positivo en esto? ¿Puedes explicarlo con claridad? (No). Como ves, si alguien de verdad te preguntara sobre esto, no sabrías explicarlo con claridad; te quedarías atascado justo ahí. Si no te lo tomaras en serio, simplemente lo dejarías pasar, pero eso afectaría a tu aceptación de la verdad de que “todas las cosas bajo la soberanía de Dios son positivas”, a tu uso de esta verdad para calificar qué cosas son positivas, a tu aceptación y reconocimiento de cualquier cosa positiva y también a tu actitud hacia todas las cosas dentro del ámbito de “lo que está bajo la soberanía de Dios”, la cual, por supuesto, implica el hecho de que aceptes o condenes tales cosas; este asunto es muy serio. Si no puedes desentrañar el asunto del porvenir, es probable que lo consideres algo negativo y lo califiques como tal. Pero el porvenir de las personas está bajo la soberanía de Dios y es ordenado por Él. Si calificas el porvenir de las personas, sobre el que Dios es soberano y el cual ha ordenado, como algo negativo, ¿cuál es la naturaleza de este asunto? (Blasfemia contra Dios). Esto es condenar a Dios y blasfemar contra Él. En términos humanos, significa: “¡Has cometido un gran pecado, así que ve a confesar tus pecados inmediatamente!”. No diremos mucho más sobre esto.
Acabamos de hablar sobre que “todas las cosas bajo la soberanía de Dios son positivas” y hemos mencionado el porvenir de las personas. Aunque el alcance de este contenido es amplio, también es muy específico; se relaciona con la vida de cada persona y de toda la humanidad. Las personas tienen sinos de todo tipo, pero el porvenir de la mayoría, tal como la gente lo ve o lo experimenta por sí misma, se puede describir con una palabra: desgraciado. “Desgraciado” significa que el porvenir de uno está lleno de asperezas y frustraciones; una persona así tiene una vida particularmente difícil y la mayor parte del tiempo las cosas no le salen como desea. Independientemente de que uno esté sometido a experiencias agradables o duras, y sea lo que sea lo que vea o llegue a comprender, un punto innegable es que, aunque la gran mayoría de las personas considera que su porvenir no es como desearía, el sino de todos está bajo la soberanía de Dios. Esto nunca debe negarse. Puesto que la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas ha dado lugar a una realidad tal que es difícil de aceptar por parte de la gente, es necesario hablar sobre cuáles son los principios y el origen de la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas y cuál es la intención de Dios al tener soberanía sobre este; es decir, por qué Dios tiene soberanía sobre el porvenir de las personas de esta manera y por qué dispone tales sinos para ellas. Primero, veamos cuál es la intención de Dios al tener soberanía sobre el porvenir de las personas. ¿Vienen las personas a este mundo para salir del paso o para malgastar su tiempo? (Ninguna de las dos cosas). La intención de Dios al disponer el porvenir de las personas no es que estas vengan al mundo simplemente para pasearse como cadáveres andantes y ya está. Más bien, Su intención es que las personas vivan en la carne, experimenten la vida y pasen por todo tipo de entornos vitales, así como por diferentes circunstancias en diversos períodos. Hablando de experimentar la vida, la carne del hombre tiene un atributo: si una persona vive en un entorno cómodo sin experimentar ninguna aspereza, dificultad, contratiempo ni fracaso, no le será fácil crecer y madurar. Es como una planta que crece en un invernadero sin estar expuesta al viento y al sol; su vida es muy frágil, porque no le es fácil absorber los diversos nutrientes de la naturaleza. Una vez que se expone al sol abrasador y al fuerte viento, es muy fácil que se quiebre y muera prematuramente, y entonces su vida no puede continuar. Por lo tanto, en lo que se refiere a la naturaleza y el instinto de la carne del hombre, la humanidad no debería ser como las flores de un invernadero que no experimentan el viento ni la lluvia, sino que debería soportar diversos contratiempos, asperezas y decepciones del mundo humano. En un entorno vital así, la humanidad hará uso del libre albedrío y los pensamientos que Dios les ha concedido y, por todos los medios posibles, de forma independiente, tenaz y sin temor a ninguna dificultad, seguirán adelante y continuarán viviendo. Esto estimulará los diversos instintos de vida y supervivencia de las personas, y estas podrán usar el instinto de supervivencia que Dios les concedió para vivir de forma independiente y para enfrentarse a cada entorno, así como a todas las personas, acontecimientos y cosas que las rodean. Por un lado, desde la perspectiva del instinto objetivo de la carne del hombre, las personas necesitan el estímulo y el ímpetu de este entorno para generar el deseo de sobrevivir, de modo que puedan vivir con fortaleza. En apariencia, vivir así parece difícil, pero rodeadas del estímulo y los golpes de este entorno, las personas desarrollan un deseo más fuerte de sobrevivir, por lo que seguirán adelante, madurarán gradualmente, se adaptarán poco a poco a vivir con otros y su fragilidad se reducirá, adquiriendo en su lugar perseverancia, entereza y tenacidad, y serán capaces de no temer ninguna dificultad. Esta es la intención original de Dios al disponer el porvenir de las personas; este es el concepto básico de la suerte de las personas que está diseñada sobre la base de la forma original del instinto de su carne. Esto por un lado. Por otro lado, y a partir de este concepto básico, cuando las personas hacen su viaje por este mundo, desde la infancia hasta la vejez, en el proceso gradual de envejecimiento, experimentan acontecimientos vitales, adquieren experiencia de vida y obtienen algunos principios y sendas para afrontar diversas dificultades en la vida. De esta manera, las personas maduran gradualmente y son cada vez más capaces de vivir de forma independiente entre el cielo y la tierra, así como entre los demás. No serán tan frágiles ni se sentirán desanimadas o decepcionadas —ni siquiera sentirán que no hay esperanza en la vida— cuando se encuentren con un pequeño contratiempo o fracaso. Más bien, después de experimentar diversas circunstancias difíciles, serán cada vez más capaces de ver la vida y la muerte correctamente y de darse cuenta de qué deberes son aquellos que deben realizar en la vida y los que más necesitan, y de esta manera, se sentirán cada vez más a gusto en la vida. En este proceso, las personas maduran gradualmente; es decir, poco a poco llegan al punto de no temer las adversidades y el peligro, no temer a la muerte y no temer a ninguna dificultad. Al principio, cuando las personas son jóvenes, lloran y no pueden dormir cuando oyen algunas palabras desagradables y desgarradoras o se encuentran con una pequeña dificultad o contratiempo, y sienten que no hay esperanza en la vida. Gradualmente, llegan al punto en que tienen cierta cantidad de inmunidad y entereza en el corazón cuando oyen palabras desgarradoras y se encuentran con dificultades, y ya no sienten que no tiene sentido vivir ni piensan en la muerte. Más adelante, cuando oyen palabras aún más desgarradoras y se encuentran con contratiempos y fracasos, pueden soportarlos en el corazón sin que ello les afecte en gran medida, sienten que es muy normal que las personas experimenten estas cosas en la vida y ya no necesitan el consuelo, el aliento ni la ayuda de otros para seguir con su vida. De esta manera, ¿no adquieren las personas cada vez más fortaleza? La gente tiene la capacidad de sobrevivir de forma independiente, como también la motivación para sobrevivir de ese modo. Todo el mundo debe pasar por la etapa de ser joven e ingenuo. No es hasta después de los cuarenta o cincuenta años cuando van alcanzando un estado de madurez y se convierten en adultos. Aunque alguien no haya formado una familia, desarrollado una carrera o se haya convertido en padre, a juzgar por lo que ha pasado en la vida, por las palabras que dice y por la comprensión, el entendimiento y la actitud que tiene hacia su vida, hacia la existencia, hacia las dificultades que enfrenta y hacia las cosas que salen o no salen como desea, descubrirás que esa persona ha crecido y madurado. ¿Gracias a qué es todo esto? Es gracias a las diversas dificultades, decepciones e incluso contratiempos y fracasos que aparecen en el porvenir de las personas según lo ordenado por Dios. Por lo tanto, desde esta perspectiva, es indudable que la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas es algo positivo, y la gente debería aceptar esta verdad en toda su extensión. ¿Se puede decir en esta cuestión que Dios verdaderamente tiene intenciones meticulosas en Su soberanía sobre el porvenir de las personas? (Sí). Independientemente de si uno cree en Dios o no, a medida que las personas maduran desde su nacimiento, los de buen calibre pueden incluso llegar a un punto en el que entienden que están sujetos al porvenir y buscan a Dios. A juzgar por este hecho, ¿no es la intención original de la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas algo positivo? (Sí). Como ves, cuando digo esto, todos vosotros asentís y reconocéis que es algo positivo. ¿Por qué? Porque lo que digo es un hecho, he explicado la esencia de este asunto con claridad y vosotros también lo habéis experimentado, ¿verdad? (Sí). La humanidad ciertamente se ha beneficiado del porvenir que está bajo la soberanía de Dios. No importa cuál sea tu origen ni de dónde vengas, como tampoco qué papel desempeñes en esta sociedad, en resumen, mientras vivas bajo la soberanía de Dios, has recibido beneficios de Él. Algunas personas dicen: “Eso no es correcto. Dios tiene que ser soberano sobre el porvenir del pueblo escogido de Dios, sobre el porvenir de los humanos. Dios no es soberano sobre el porvenir de los que son reencarnados de diablos o animales”. ¿Es correcta esta afirmación? (No). Cualquier cosa que sea un ser creado está bajo la soberanía de Dios. Mientras sea un ser creado, tiene un porvenir. Tú eres un ser creado, así que tienes tu porvenir. Dios ha dispuesto un porvenir para ti, así que tu porvenir no es algo que hayas elegido ni algo que hayas creado; proviene de la soberanía de Dios. Por lo tanto, no importa qué papel desempeñes ni si eres reencarnado de un humano, un animal o un diablo, puesto que ahora pareces ser un miembro de la raza humana, ciertamente tienes un porvenir y este está definitivamente bajo la soberanía de Dios. Partiendo de este punto, ¿no es la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas algo positivo? (Sí). ¿Por qué decimos que la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas es algo positivo? Porque Dios tiene intenciones meticulosas detrás del porvenir que dispone para cualquier ser creado; todo es para que la humanidad pueda vivir normalmente y de manera ordenada en este mundo, con las diversas condiciones innatas otorgadas por Dios. Dios no trata a ninguna persona injustamente. Como se dice, el sol brilla sobre los buenos y sobre los malos. Esta es la soberanía de Dios. De lo contrario, ¿por qué diríamos que solo Dios es el Creador de la humanidad y que solo Él es soberano sobre la especie humana? Porque esto es lo que Dios hace, Él tiene esta capacidad, esta esencia y esta autoridad. Este punto lo deja claro: la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas es algo positivo, y esto no puede negarse ni ponerse en duda. Es decir, dadas las leyes de la vida carnal de la humanidad, el porvenir de adversidades y asperezas que Dios dispone para las personas puede ayudarlas a madurar gradualmente y a poder realizar su viaje por esta vida sin contratiempos. Desde esta perspectiva, la soberanía de Dios es algo positivo.
Si nos fijamos en otro aspecto del porvenir de las personas, mucha gente vive vidas difíciles y decepcionantes. No parece que hayan hecho nada malo, pero es como si se las estuviera castigando. Por ejemplo, algunas personas pierden a sus padres en su juventud, a sus maridos en la mediana edad y a sus hijos en la vejez, y sus familias quedan destrozadas por la muerte. Algunos tienen accidentes, como colisiones de coche o avión. Los hay que tienen discapacidades: algunos son ciegos, otros sordos y otros han perdido brazos o piernas. Algunos caen en la más absoluta pobreza tras ser estafados y otros se pasan la vida entera pagando deudas. Cuando las personas sufren estas diversas desgracias, muchos dicen: “El cielo es injusto. No parece algo que el cielo deba hacer. Si Dios es soberano sobre el porvenir de las personas, ¿cómo puede hacerlas tan desdichadas? ¿Cómo puede permitir que personas inocentes sufran tales golpes y se enfrenten a tal infortunio?”. Si la gente lo mira desde la perspectiva de la intención original del Creador al ordenar el porvenir de las personas, las intenciones del Creador para la humanidad son meticulosas, y la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas es algo positivo. Pero cuando en el porvenir de las personas suceden algunas cosas especiales que parecen trágicas desde la perspectiva de la conciencia de la humanidad, la gente no logra entender por qué la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas es algo positivo ni alcanza a comprender qué está pasando. Mucha gente cree que hay aspectos injustos en la disposición del porvenir de las personas por parte del Creador y les parece que no tiene mucho sentido decir que todas las cosas que están bajo la soberanía de Dios son positivas. Por tanto, algunas personas han acuñado un dicho popular: “Quienes construyen puentes y arreglan caminos terminan ciegos, mientras que los que cometen muchas acciones malvadas son bendecidos con una familia numerosa”. Hay quien dice: “Esto es injusto. Construir puentes y arreglar caminos es acumular méritos y hacer el bien. La gente que hace eso debería tener una familia numerosa y ser muy rica. ¿Cómo pueden acabar ciegos? ¿Acaso puede tal porvenir estar también bajo la soberanía de Dios y ser también algo positivo? ¡Eso no tiene sentido!”. Si la gente no entiende la verdad ni tiene conocimiento de Dios, realmente no puede comprender ni encontrarle el sentido a estas cosas. Los no creyentes siempre dicen: “El cielo aprecia las cosas vivas”. ¿Qué significa esto? Significa que, si hay un Dios, si hay un cielo, Dios debería cuidar de Su gente. Si Él es el Creador, debería cuidar de Sus seres creados y tratarlos con amabilidad; no debería permitir que sufran estos dolores. Tal como lo ve la gente, si la humanidad viviera bajo el poder de Satanás y los diablos, sería comprensible que pudiera sufrir este padecimiento, pero como la humanidad vive bajo el dominio de Dios y Su soberanía, no debería sufrirlo. Especialmente cuando se trata de este tipo de porvenir, la gente es aún más incapaz de comprender que esté bajo la soberanía de Dios. Si la gente no entiende la verdad, le es muy difícil reconocer que hay un significado detrás de cada cosa sobre la que Dios ejerce soberanía y que Él dispone; no logran comprender algunas cosas y se quedan atascados en esas situaciones especiales. Si alguien tiene un corazón un poco temeroso de Dios, dirá: “Si no podemos explicar este asunto, entonces no hablemos de él, no deberíamos juzgarlo a voluntad”. Se puede considerar que dicha persona tiene un poco de razón. Algunas personas no tienen conciencia ni razón, y mucho menos un corazón temeroso de Dios. Son audaces y tienen el descaro de juzgar impúdicamente cuando se encuentran con cosas que no les salen como desean: “¡Bah! La gente dice que el cielo aprecia las cosas vivas. Entonces, ¿por qué algunas personas que parecen bastante buenas mueren a una edad temprana? Y mueren de forma violenta, dejando atrás un montón de hijos. ¡Es tan lamentable y trágico! Y aun así la gente afirma que la soberanía de Dios es algo positivo. Si el hecho de que la gente tenga un porvenir tan trágico está bajo la soberanía de Dios, ¡entonces Dios no es justo!”. Estas personas juzgan a Dios de manera así de impúdica. El porvenir de las personas está, sin duda, bajo la soberanía de Dios. Esto nunca puede cuestionarse ni negarse en ningún momento. La afirmación de que “el porvenir de las personas está en manos de Dios” es válida siempre y es un hecho en todo momento, porque la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas es algo positivo, y esto no cambiará nunca en ningún momento. Entonces, ¿por qué la gente se enfrenta a situaciones tan trágicas? Hay una cosa que la gente desconoce, o puede que la entienda en términos de doctrina, pero no puede explicarla con claridad, y es que el porvenir de cada persona tiene una causa y un efecto. El tipo de porvenir que tienes y las cosas que padeces en esta vida pueden ser los efectos de tu vida anterior, y también pueden convertirse en las causas de tu próxima vida. Es como dicen los no creyentes: “Cada uno cosecha lo que siembra”. En tu vida anterior, puede que hayas sembrado ciertas causas y efectos; si Dios dispone que te reencarnes en un ser humano y te conviertas en un miembro de la especie humana en esta vida, entonces debes pagar el precio por las causas y los efectos que sembraste; debes compensarlos. No te corresponde a ti decidir si vas a compensarlos ni si debes hacerlo. Nadie que haya hecho el mal está dispuesto a aceptar el castigo. Solo el Creador puede disponer este asunto, tiene la autoridad para hacerlo y, por supuesto, tiene el poder para ello. Entonces, ¿cuál es el principio del Creador al respecto? Es recompensar el bien y castigar el mal. Aunque la humanidad no entienda la soberanía de Dios, no conozca a Dios y no comprenda los fundamentos y principios de Su soberanía, en lo que a Dios respecta, puesto que tiene un carácter justo y dada Su identidad como el Creador, Él ha establecido reglas y leyes celestiales para la humanidad y para todas las cosas. ¿En qué se basan estas reglas y leyes celestiales? Se basan en el carácter justo de Dios y en Su autoridad y poder. El establecimiento de estas reglas y leyes celestiales se refleja en un fenómeno del mundo humano: la reencarnación de los humanos. El proceso de la reencarnación humana a menudo está directamente relacionado con la causa y el efecto, y esta causalidad se refleja y manifiesta en algunos aspectos especiales del porvenir de las personas. Además, en el proceso de la reencarnación humana, las personas reciben las recompensas de Dios, así como Sus castigos. Dios castiga a los que hacen el mal; es decir, hace que se enfrenten a toda clase de infortunios y percances y a todo tipo de castigos que la gente considera inmerecidos e irrazonables. Algunos de estos castigos son incluso particularmente trágicos a ojos del hombre, pero hay un trasfondo que explica por qué les sobreviene esta trágica situación. No es algo que Dios les haya infligido sin motivo, sino un castigo que deben sufrir por haber cometido un sinfín de acciones malvadas. Cuando la gente no puede desentrañar los entresijos de este asunto, dice tonterías y se queja del cielo y de Dios, lo cual es muy estúpido. Entonces, ¿cuál es la situación de los que disfrutan de la gracia de Dios? Como acumularon méritos e hicieron mucho bien en su vida anterior —muchas cosas que beneficiaron a la humanidad y que no les valieron la condena, sino recompensas según las reglas y leyes celestiales de Dios—, disfrutan de numerosas bendiciones en esta vida. Dejadme poneros un ejemplo. Digamos que hay una mujer que nace en el seno de una familia feliz. Aunque la familia no es muy rica, en ella hay muchos hijos varones pero ninguna hija, y Dios dispone que esa mujer esté en esta familia. Tan pronto como nace esta niña, se convierte en la niña de los ojos de la familia, tan preciosa que parece que temen hasta respirar cerca de ella por miedo a hacerle daño. Esta niña es hermosa, inteligente y amorosa, y es del agrado de sus padres y mayores. Toda su vida va viento en popa. No importa lo que haga ni las dificultades que encuentre, siempre hay gente amable que la ayuda y todas sus dificultades se resuelven fácilmente. No tiene preocupaciones y vive una vida relajada y feliz. ¡De verás está bendecida! ¿Qué es lo que sucede aquí? ¿Tiene el Creador preferencia por ciertas personas? (No). Entonces, ¿por qué algunas personas pueden disfrutar de tan grandes bendiciones? En las reglas y leyes celestiales se estipula que cierto tipo de personas que han hecho cosas beneficiosas para la humanidad deben ser recompensadas, y puede que ella sea una de esas personas. Al haber recibido la recompensa del Creador, disfruta de tan grandes bendiciones en el mundo humano. Nunca tiene que preocuparse por la comida y la ropa; dondequiera que va, hay gente amable que la ayuda, y dondequiera que va, es del agrado de la gente. Incluso cuando tiene cuarenta o cincuenta años y sus hijos ya son mayores, sus padres todavía la tratan como a la niña de sus ojos; cada vez que tienen algo bueno, se lo guardan para ella. Otros sienten envidia cuando la ven disfrutar de tales bendiciones, y algunos piensan que es injusto porque ellos no pueden disfrutar de estas. Si tú también quieres disfrutar de un porvenir así dispuesto por el Creador y de la misma suerte y bendiciones que ella, entonces también deberías acumular más méritos y hacer más el bien, así como llevar a cabo más de las cosas que el cielo estipula como acumular méritos y hacer el bien; así también podrás disfrutar de tales bendiciones. ¿Qué le dice a la gente este fenómeno, este hecho? No importa qué clase de porvenir tenga una persona en el mundo humano —ya sea que disfrute de bendiciones o se enfrente a percances, que toda su vida transcurra sin problemas o que se encuentre con muchas desgracias y calamidades—, esto guarda cierta relación con su vida anterior y con la presente. En última instancia, entonces, su porvenir está relacionado con las reglas y leyes celestiales establecidas por Dios. Si todo lo que hizo en su vida anterior estuvo de acuerdo con las disposiciones de las reglas y leyes celestiales que dan como resultado una recompensa, entonces su porvenir en esta vida puede ser, a ojos de la gente, encantador, próspero y muy bueno. Si lo que hizo en su vida anterior vulneró muchas leyes celestiales y casualmente coincidió con las disposiciones de las reglas y leyes celestiales establecidas por Dios que dan como resultado un castigo, entonces el porvenir que Dios dispone para esa persona será, a ojos de la gente, que tenga una existencia particularmente miserable y lastimosa, como si esta vida fuera solo para que venga a pagar sus deudas del pasado. Nunca disfruta de buena comida ni ropa, no es del agrado de los demás y nadie se preocupa por ella. Siente que sufre mucho en esta vida por culpa de su horrible porvenir. Solo al creer en Dios llega a entender que toda la vida de una persona está ordenada por Él. Cuando reconoce que Dios ordena las cosas, le resulta más fácil someterse a Él, se comporta mucho mejor y ya no lucha contra su porvenir. Antes, sentía desafío en su interior: “¿Qué cosas malas he hecho? Tengo la conciencia tranquila en esta vida. Nunca he hecho daño a nadie. ¿Por qué me ha tocado este porvenir? ¡El cielo no es justo!”. Después de aceptar la obra de Dios, entiende: “Esta es la justicia de Dios. ¡Dios me ha impulsado a venir ante Él a través de estas cosas!”. Pensar así también es correcto, y es un hecho. Pero también es un hecho que el castigo que la gente recibe proviene de la soberanía de Dios. El ciclo de causas y efectos, el castigo del mal y la recompensa del bien, y las reglas y leyes celestiales, ¿a qué se reduce todo esto? Detrás de todo ello está el carácter justo de Dios; Su carácter justo es soberano sobre todo ello. Por tanto, incluso cuando en el porvenir de las personas aparecen todo tipo de cosas que no son conformes a sus nociones, gustos o deseos, el asunto de la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas sigue siendo algo positivo. ¿No tiene esto sentido? (Sí). Por tu bondad humana, cuando ves a la gente sufrir, piensas: “¡Esa persona es tan digna de lástima! No soporto ver a nadie sufrir, y no soporto ver a las personas malvadas acosando a otros”. A algunas personas siempre las acosan en esta vida. ¿Cuál es la razón de ello? Es porque en su vida anterior siempre acosaban a la gente e hicieron daño a bastantes personas, así que en esta vida ellas tienen que sufrir acoso. Si siempre acosas a la gente, el fruto que cosechas al final es sufrir tú mismo acoso. Esta es la justicia del Creador. Al comportarte de esa manera, vulneraste las leyes celestiales, así que debes pagar el precio y soportar el dolor y el tormento por el mal que hiciste en tu vida anterior. Esta es la justicia de Dios, y no puedes escapar de ella. Por tanto, el hecho de que la gente tenga todo tipo de sinos deja cada vez más claro que ninguna persona puede cambiar las reglas y leyes celestiales establecidas por Dios y que nadie es una excepción. El Creador nunca ha tenido sentimientos carnales por la humanidad y, por supuesto, la esencia del Creador es carecer de sentimientos carnales. Él solo tiene un carácter justo. Todo lo que Dios hace, en lenguaje humano, es razonable y justo. Entonces, ¿cómo debería verse desde la perspectiva de la verdad? Es el carácter justo de Dios; todo son cosas positivas. La gente debería aceptarlo de parte de Dios y no debería emitir ningún juicio o evaluación de Dios que no esté de acuerdo con la realidad o no sea conforme a la verdad. Aunque simpatices y te compadezcas de algunas personas desde una perspectiva humana, como seguidor de Dios que entiende algunas verdades, deberías alabar el carácter justo de Dios, así como también Su soberanía. ¡Es tan bueno que Dios sea soberano de esta manera! Precisamente porque Dios es soberano sobre el porvenir de las personas de esta manera, la humanidad ha podido sobrevivir de forma ordenada hasta el día de hoy. Si Satanás fuera soberano sobre el porvenir de las personas, la humanidad habría caído en el caos hace mucho tiempo y le habría sido imposible vivir hasta hoy. Fíjate en cómo es el reino del diablo; sin la soberanía de Dios, el mundo humano sería igual que el reino del diablo. ¿Qué es el reino del diablo? El ejemplo más realista son las luchas internas —llevadas a cabo tanto abierta como secretamente— que se producen en el marco del régimen autocrático del PCCh, que están repletas de derramamiento de sangre e intenciones asesinas. Ese es el reino del diablo. ¿No es caótica la situación interna del régimen autocrático del PCCh? La gente desaparece a menudo e, incluso cuando se trata claramente de casos de asesinato, nadie se atreve a hacerlo público. Este es el caos del reino del diablo, y es también el caos del mundo perverso de hoy.
Es indudable que la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas es algo positivo. Ya sea desde la perspectiva de la intención original de Dios al diseñar el sino de las personas o desde la perspectiva de los resultados de su porvenir derivados de las reglas y leyes celestiales establecidas por Dios, debería decirse con absoluta certeza que la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas es algo positivo, no negativo. Si tienes nociones sobre esta verdad, puedes buscar la verdad en las palabras de Dios para resolverlas, pero no puedes decir, basándote en tus nociones y figuraciones: “El porvenir de las personas bajo la soberanía de Dios siempre debería ser bueno y beneficioso para ellas. ¿Por qué a algunas personas acaba yéndoles tan mal debido a la soberanía de Dios? Esto no debería ser la soberanía de Dios, ¿verdad?”. Jamás debes decir algo así. Una afirmación tan escandalosamente rebelde y blasfema nunca debe salir de tu boca. A partir de hoy, debes aceptar y afirmar la verdad de que “el porvenir de las personas está bajo la soberanía de Dios, y la soberanía de Dios es algo positivo”. No lo dudes. No importa de qué manera el porvenir de las personas que ves con tus propios ojos o que experimentas entre en conflicto con tus nociones, o incluso si piensas que tal sino es inhumano, debes creer y afirmar que la soberanía de Dios sobre el porvenir de las personas es real y es algo positivo. Este punto no puede ponerse en duda. ¿Se ha compartido esta verdad con claridad? (Sí). Se trata de una cuestión muy crucial para conocer a Dios y ha quedado resuelta, ¿verdad? (Sí). Entonces, terminemos aquí nuestra charla por hoy. ¡Adiós!
6 de abril de 2024